Cuatro axiomas para pensar acerca de la muerte y la impermanencia

Hemos visto que la meditación es parte de un proceso tripartita que implica escuchar las enseñanzas, pensar acerca de ellas y meditar sobre ellas. La meditación, como este tercer paso, es realmente acerca de cómo integrar las enseñanzas a nuestra vida, lo cual sucede mediante la repetición. Básicamente, construimos el estado mental positivo que queremos alcanzar a través de repetirlo, de tal forma que se convierta en un hábito.

Escuchamos las enseñanzas y a partir de ello obtenemos darse cuenta que discrimina, con el que podemos distinguir: “Sí, esta es una enseñanza del Buda” y adquirir certeza acerca de ello. También hemos visto que nos relacionamos con las enseñanzas a través de supuestos; no necesariamente entendemos todas las enseñanzas, pero al menos, debido a nuestra motivación e interés, asumimos que son verdaderas hasta que demostremos lo contrario. Si encontramos que algo no es verdadero, podemos olvidarnos de eso. Pero es importante tener una mente abierta para al menos suponer que algo es verdadero y decidir examinarlo para ver si realmente lo es. Y también tenemos que suponer que es de beneficio, como las vitaminas. No tomaríamos veneno pensando: “Déjame probarlo para ver si realmente me mata”, pero sí lo hacemos con las vitaminas. Suponemos que es de beneficio porque mucha gente lo dice y entonces podemos probar y ver por nosotros mismos.

Cuando pensamos acerca de las enseñanzas, las examinamos para alcanzar el final de un proceso conocido como “darse cuenta que discrimina que proviene de pensar”. Es cuando nos volvemos totalmente convencidos de que hemos entendido la enseñanza, que lo que el Buda enseñó es verdad, que ciertamente tiene beneficios y que lo que queremos alcanzar es realmente posible. Cuando las personas dejan fuera los pasos anteriores, como muchos lo hacen, después de un tiempo terminan teniendo “vacilaciones indecisas”, en otras palabras, dudas, con las que no están seguros de que sea realmente posible. Y se dan por vencidos.

¿Qué es la liberación?

Cuando leemos acerca de la liberación o la iluminación y los métodos para alcanzarlas, realmente necesitamos entender de manera correcta lo que de hecho significa estar liberado. ¿Qué significa realmente iluminarse? ¿Y qué pasa después de eso? Las enseñanzas dicen que el Buda es omnisciente, que conoce absolutamente todo de forma correcta y simultánea. Un Buda también tiene una preocupación igualitaria por cada uno de los seres y es capaz de comunicarse perfectamente con cada uno de ellos. Así que el Buda ayuda a todos de la forma que es mejor.

¿Es esto posible o es solo un cuento de hadas? Si pensamos que es ridículo, entonces ¿qué hacemos tratando de alcanzarlo? Si pensamos que es un cuento de hadas, obviamente no creemos que en realidad sea posible. Necesitamos revisar de forma crítica las metas que se discuten en el budismo y examinar nuestra propia motivación.

¿Cuál es nuestra meta?

Esta palabra “motivación” tiene un significado muy específico en el budismo. A menudo decimos “reafirma o genera tu motivación”, lo cual tiene dos partes. Una es el anhelo (la meta que tenemos) y la otra, la emoción o el sentimiento detrás de ello que nos conduce a alcanzar esa meta. Por lo general, en inglés la palabra motivación tiene la connotación principalmente de la segunda parte, la emoción que nos conduce a hacer algo.

Si somos sinceros, pienso que para muchas personas que practican las enseñanzas budistas, el “Dharma”, la meta es realmente solo hacer que esta vida sea un poco más fácil y más feliz. Y eso está bien, es lo que yo llamo “Dharma-light” en lugar de “Dharma auténtico”. Es un primero paso. El Dharma auténtico es trabajar para obtener mejores renacimientos, básicamente seguir teniendo un preciado renacimiento humano vida tras vida. Pero si no crees en el renacimiento, ¿cómo puedes tener el sincero anhelo de obtener uno? Para entender el renacimiento, necesitamos entender qué es lo que renace, la naturaleza de la continuidad de la mente, la naturaleza del yo y demás. De hecho, anhelar un buen renacimiento no es específicamente budista. Los cristianos y otras religiones también tienen este objetivo; en el caso de la cristiandad, es un renacimiento en el paraíso.

La siguiente meta sería alcanzar la liberación del renacimiento incontrolablemente recurrente. Los religiones hinduistas también tienen este anhelo. Así que tenemos que entender lo que el budismo realmente quiere decir con liberación y cuáles son los métodos para alcanzarla. Entonces, por supuesto, la meta última es anhelar el estado iluminado de un buda. Esto es único en el budismo.

Paso a paso

Cuando revisamos las enseñanzas budistas, podemos ver que están expuestas por etapas. Un entendimiento sigue a otro y es importante respetar este hecho porque si solo decimos: “Quiero convertirme en un buda para ayudar a todos los seres sintientes” sin ninguna base para ello, entonces son solo palabras sin sentido. ¿Realmente anhelamos liberarnos y llevar a la iluminación a todos los insectos del universo? Probablemente no. Se necesita una amplitud mental casi inimaginable para realmente anhelar eso y realmente decirlo en serio, así que necesitamos construirlo gradualmente. Lo hacemos al examinar cada una de las enseñanzas con lo que yo traduzco como los “cuatro axiomas”, los cuatro puntos de vista para examinar algo, y empezamos con los puntos más básicos del Dharma.

Como ejemplo, entonces, de utilizar los cuatro axiomas, pensemos y meditemos en la muerte y la impermanencia. Estoy escogiendo este tema quizás por una razón un poco egoísta, dado que mi mejor amigo murió la semana pasada. De cualquier forma, los cuatro axiomas son:

  • El axioma de la dependencia – ¿de qué depende el estado mental que queremos generar, una conciencia de la muerte?
  • El axioma de la funcionalidad – si alcanzamos este estado mental, ¿qué es lo que hace y cuáles son los beneficios o las desventajas?
  • El axioma de la razón – si examinamos la enseñanza para determinar si es verdad, ¿encaja con el resto de las enseñanzas del Buda? ¿Es lógica? Cuando la probamos, ¿produce el efecto establecido?
  • El axioma de la naturaleza – ¿la muerte es un ejemplo de la naturaleza de las cosas? ¿Todos mueren?

Lo que hacemos es tomar una cierta enseñanza, como la de la muerte, y analizarla desde la perspectiva de los cuatro axiomas, dedicando para ello tanto tiempo como necesitemos. No hay una fórmula que diga que tienes que pasar diez minutos en esto o veinte minutos en aquello. Pero es bueno no ir demasiado rápido. Está bien dejar que algo se asiente en nosotros y realmente trabajar con ello.

Obtener un entendimiento exhaustivo

Básicamente queremos convencernos de que entendemos el tema, al grado de que no vacilamos imaginando cómo son las cosas. Esta es la razón por la que los tibetanos tienen el método pedagógico del debate, el cual nos obliga a cuestionar nuestro entendimiento. Todos tienen que hacerlo, no puedes simplemente sentarte en silencio hasta el fondo del salón. Una persona afirmará algo y el oponente tiene que aceptarlo o rechazarlo. El punto no es encontrar la respuesta correcta, sino obtener certeza en nuestro entendimiento de un tema. Es un método excelente porque otras personas retarán nuestro pensamiento mucho más de lo que nosotros podríamos retarnos a nosotros mismos. Durante los debates, a menudo hay una enorme cantidad de energía dado que las personas lo encuentran muy divertido y se ríen mucho cuando provocan que la otra persona se contradiga. Pero todo se hace con buen humor y todos los disfrutan.

Otro beneficio de este estilo de aprendizaje es que, sin importar quién seas, en cierto punto de contradirás y afirmarás algo estúpido, lo cual es muy bueno para desinflar el ego y el orgullo. También ayuda a superar la timidez, definitivamente no puedes ser tímido al pararte delante de la asamblea a debatir.

No deberíamos desechar el debate como: “Oh, es una cosa intelectual; yo quiero ser intuitivo y solo meditar”. El debate nos ayuda a meditar, el cual es el único propósito. Después de debatir ya no tienes dudas y obtienes certeza de tu entendimiento, y después puedes meditar para integrar esta comprensión profunda con absoluta confianza. De lo contrario, tu meditación no es tan firme. Por supuesto, quizás no debatan aquí de manera formal, pero es maravilloso discutir las enseñanzas sin orgullo ni arrogancia y sin ponerse a la defensiva al pensar que la otra persona nos está atacando a nosotros personalmente.

Otros dos términos técnicos budistas son “creer que un hecho es verdadero” y “convicción firme”. Podemos creer que algo que es incorrecto es verdad, así que tenemos que ser cuidadosos en nuestro examen de las enseñanzas para que no lleguemos a la conclusión de que tenemos un entendimiento correcto cuando no es así. La convicción firme es cuando estamos tan convencidos que absolutamente nada puede tambalear nuestra creencia, y esto es lo que realmente necesitamos desarrollar.

Continuar

Todo esto puede distorsionarse en terquedad y cerrazón mental. Tenemos un entendimiento incorrecto y nos volvemos tan tercos que nadie puede corregirnos –algunas veces esto se traduce como “visión errónea”. Sostenemos algo incorrecto y somos tan tercos al respecto que somos hostiles y atacamos a cualquiera que trate de decir algo diferente.

Hasta que seamos budas, tenemos que tratar de entender las cosas de manera cada vez más profunda. Siempre se nos dice: “Nunca estés satisfecho con tu nivel de entendimiento, con tu nivel de logro, porque siempre puedes profundizar más, siempre puedes lograr un nivel superior, hasta que te conviertas en un buda”. Así que incluso cuando tienes un entendimiento correcto, es posible que no sea el entendimiento más profundo. Trijang Rinpoche, uno de los maestros de Su Santidad el Dalái Lama, solía decir: “He leído el Lam-rim chen-mo (La gran presentación de las etapas graduales del camino por Tsongkapa – un enorme y fundamental texto) cientos de veces, y cada vez que lo he leído, he obtenido un entendimiento diferente y más profundo”. Este es un buen ejemplo de cómo, aunque hayamos tenido un entendimiento correcto al principio, necesitamos continuar profundizando.

Meditación sobre la muerte

Ahora podemos revisar los cuatro puntos con respecto a la meditación sobre la muerte, de tal forma que podamos tener un ejemplo de a qué se refieren y cómo aplicarlos. Por supuesto que hacemos esto solo después de haber recibido enseñanzas acerca de la muerte y la meditación sobre la muerte. Al revisar la muerte hay tres hechos básicos con los que estamos trabajando:

  • La muerte es inevitable.
  • El momento de la muerte es incierto.
  • En el momento de la muerte, nada será de ayuda, excepto el Dharma.

Todos vamos a morir. Eso es inevitable; yo, tú, todas las personas que conocemos personalmente y todos los demás también. Asimismo, no tenemos idea de cuándo llegará la muerte y, cuando realmente muramos, nada nos ayudará más que los hábitos positivos que hemos desarrollado y que forman parte de nuestra continuidad mental.

La muerte es inevitable, pero ¿de qué depende esto (axioma de la dependencia)? Podemos analizarlo en muchos niveles. En primer lugar, la muerte depende de la vida. Sin estar vivo, no puedes morir. Y cada día envejecemos y nuestro cuerpo, que al principio es muy fuerte, se vuelve débil. Así que la muerte también depende de un cuerpo que pueda enfermarse, ser golpeado por un coche y demás.

¿Por qué pensar acerca de la muerte?

En un nivel más profundo con respecto a este axioma de la dependencia, lo que necesitamos entender antes de la meditación sobre la muerte es la maravillosa preciada vida humana que tenemos. La conciencia de la muerte tiene el objetivo de motivarnos a aprovechar esta preciosa vida humana ahora. Si no apreciamos nuestra vida y la oportunidad que tenemos de trabajar con nosotros mismos, entonces realmente no pensaremos mucho en perder nuestra vida. Dado que la mayoría de las personas no aprecian que “estoy vivo, puedo utilizar mi cuerpo y mi mente para lograr algo constructivo”, desperdician su vida. Así que la conciencia de la muerte de hecho depende de la conciencia de la vida.

Reconocemos que tenemos esta preciosa vida humana y que estamos libres de las peores situaciones que podrían impedirnos realmente aprovechar el hecho de estar vivos. No nacimos como una cucaracha que todo el mundo quiere aplastar. No nacimos como un pez pequeño que será comido vivo por un pez más grande. No nacimos como una mosca. Piensen en ello, ¿qué podrían hacer o lograr si hubieran nacido como una mosca? No mucho, ¡pasaríamos toda nuestra vida atraídos por las heces y la basura!

Así, el propósito de ser conscientes de la muerte (el axioma de la funcionalidad) no es meramente deprimirnos: “¡Oh, qué horrible, definitivamente voy a morir!”. Ese no es el punto. La función es que deseemos aprovechar el precioso tiempo que tenemos ahora, porque realmente nunca sabemos cuándo va a terminar. Justo como mi amigo la semana pasada, que estaba perfectamente saludable y no especialmente viejo. No fumaba ni bebía alcohol, no tenía presión arterial alta, hacía mucho ejercicio, era un intenso meditador y practicante. Y una mañana tomó un baño, le dio un ataque cardíaco y cayó muerto. Simplemente así.

No hay certeza alguna de cuándo perderemos esta preciosa vida y la muerte por lo general llega de forma bastante inesperada. No necesitas ser viejo ni estar enfermo para morir. Así que el principal propósito de ser consciente de la muerte es superar la pereza y la procrastinación, siempre dejar las cosas para mañana. Mi amigo que murió, Alan, nos brinda un buen ejemplo de ello. Su madre era muy anciana y no estaba en buena salud y él realmente quería ayudarla, tanto física como financieramente. Siempre iba cada fin de semana para ayudar a cuidarla, hacer las compras y demás. Siempre dijo que tan pronto como su madre muriera se retiraría del trabajo y, primero que nada, haría un retiro de Vajrasattva de un año, y después unos retiros más largos. Esta era su intención.

Como he dicho, era un practicante muy intenso, pero nunca fue a un retiro de meditación porque quería estar disponible para ayudar y proveer a su madre, por lo que tenía que trabajar. ¿Debería de haber seguido trabajando para ayudar a su madre o simplemente irse al retiro de un año mientras tuvo la oportunidad, y dejar que otras personas cuidaran de ella? ¿Qué nos indica el Dharma que hagamos? ¿Qué nos instan las enseñanzas de la muerte a hacer? Es bueno pensar, ¿qué haría yo en esa situación?

Una idea sería hacer retiros más cortos y ayudar a tu madre al mismo tiempo. Los retiros no necesitan ser forzosamente una actividad de tiempo completo, podemos hacer una sesión matutina y una sesión nocturna, y hacernos cargo de lo que haga falta durante el día. Es bueno hacer retiros, pero las enseñanzas siempre dicen que es importante retribuir la amabilidad de todos los seres, especialmente a nuestra madre, quien de hecho nos dio la vida. Cuando cuidas a tus padres, especialmente sin resentimiento como “deseo que ya se mueran porque odio mi trabajo y quiero retirarme”, acumulas una gran cantidad de potencial positivo. Si no necesitamos preocuparnos por nuestros padres, entonces por supuesto que necesitamos aprovechar nuestra vida tanto como podamos.

Con frecuencia, los lamas tibetanos no toman muy en serio a los estudiantes de Dharma occidentales, porque muchos de nosotros realmente no tenemos la dedicación y el compromiso con el Dharma y una apreciación real de su valor que muchos tibetanos tienen. A menudo los occidentales son muy relajados con su actitud y piensan: “Estoy muy cansado hoy, iré a esa enseñanza la próxima vez”. Pero si realmente fuéramos serios y tuviéramos consciencia de la muerte y de esta preciosa vida humana que tenemos, eso nos haría ir a las enseñanzas cada día que estuvieran disponibles, sin importar cómo nos sentimos.

La muerte se acerca: ¡Relájate!

Nuestra preciosa vida terminará. No sabemos cuándo. Podríamos caer muertos en la regadera por un ataque cardíaco; podríamos ser atropellados por un autobús. Y no queremos desperdiciar nuestra vida. La conciencia de la muerte nos ayuda a superar la flojera y nos permite aprovechar plenamente todas las oportunidades que tenemos. Pero, al hacerlo, es importante no estar estresados ni tensos. A menudo estamos tan tensos y estresados por cosas más bien sin importancia, que también nos ponemos rígidos con el Dharma. Necesitamos ser sinceros en nuestra práctica, pero de una manera relajada, lo cual de ningún modo significa ser flojos. Cuando has desarrollado hábitos positivos, en el momento de la muerte no tendrás problemas porque sabes que esos hábitos te ayudarán.

La muerte es la conclusión lógica de la vida

Después, establecemos por razón si las enseñanzas son consistentes con lo que el Buda enseñó (el axioma de la razón). Para hacerlo usualmente necesitamos haber recibido bastantes enseñanzas o haber leído muchos libros budistas. Muchas enseñanzas budistas hablan de la impermanencia, así que es consistente con lo que el Buda enseñó.

¿Es lógica? Pues sí, cada día nos acercamos más a la muerte. En algún momento el show terminará. La muerte llegará con toda seguridad porque no hay circunstancia alguna que pueda alejar a la muerte cuando llegue. Nuestro tiempo de vida no puede ampliarse, con el recordatorio de que éste decrece día a día, minuto a minuto, segundo a segundo. Que esto realmente penetre a nivel emocional es algo bastante profundo, cuando podemos hacerlo de una manera en la que no nos asustamos en absoluto, sino que estamos relajados al tiempo que lo tomamos en serio. Incluso si no tuvimos el tiempo para practicar el Dharma mientras estuvimos vivos, aun así tendremos que morir. Todos los que han vivido alguna vez, han muerto.

Los resultados beneficiosos

¿Qué hay acerca del resultado? Bueno, si realmente nos convencemos de que la muerte se acerca y de que tenemos esta preciosa vida humana, el resultado será que disminuirá nuestra pereza y nos hará aprovechar todas las oportunidades que tenemos. Podemos ver que esto es benéfico desde nuestra propia experiencia.

El cuarto axioma, con respecto a la naturaleza de las cosas, es que sí, la naturaleza de todo lo que vive es que muere. Así es como son las cosas y no hay nada que podamos hacer más que aceptar este hecho.

A través de este ejemplo podemos ver cómo podemos utilizar estos cuatro axiomas, relacionados con nuestra propia experiencia, para analizar las enseñanzas. Este es un proceso en marcha, dado que implica una gran cantidad de trabajo convencernos al 100% e integrarlo en nuestra vida. Es fácil convencernos a nivel intelectual, pero es muy difícil convencernos a nivel emocional. La mente y el cuerpo también son diferentes; por ejemplo, en términos de la muerte de mi amigo, a nivel mental y emocional me siento muy en paz, pero mi cuerpo se siente muy drenado de energía.

Así que hay tristeza a un nivel físico, porque es difícil llevar al nivel corporal la sensación de “todo el mundo muere”. Y la tristeza surgirá a nivel mental de tanto en tanto porque es algo natural. No somos budas; no somos seres liberados. Aún no estamos libres de todas las emociones perturbadoras y del sufrimiento. Pero eso es lo que anhelamos.

Video: Khandro Rinpoche — “La importancia de pensar en la muerte”
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Resumen

Una vez que realmente sabemos lo que son la liberación y la iluminación, podemos establecer nuestra meta. Cuando hemos descubierto lo que realmente queremos, podemos diseñar pasos para llegar ahí. Los cuatro axiomas son útiles para ayudarnos a obtener certeza en torno a lo que estamos haciendo.

Cuando meditamos acerca de la muerte y verdaderamente llegamos a entender que todos vamos a morir, aunque no sabemos cuándo, esto nos sirve como acicate para dedicarnos a lo que realmente importa. Una conciencia de la muerte produce un cambio increíble dentro de nosotros, haciendo imposible que sucumbamos a la flojera o a la depresión.

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