Antecedentes para comprender la bodichita

Las dos verdades

Para desarrollar el anhelo de la bodichita, lo primero que debemos saber y aclarar es tener alguna idea de lo que es la bodichita. En realidad, hay dos aspectos de la bodichita y eso concuerda con las dos verdades. Las dos verdades sobre cualquier cosa son la apariencia relativa de las cosas, por lo que se llama “verdad relativa” o “verdad convencional”. Podemos traducirlo más literalmente como “verdad superficial”, es decir, lo que las cosas parecen ser superficialmente, cómo aparecen ante nosotros. Luego, la verdad más profunda sobre las cosas, cómo existen realmente, en otras palabras, la vacuidad (vacío) de varias cosas, y su ausencia de existir de maneras imposibles. Ambas son ciertas; no es que una sea la verdad absoluta o última y la otra sea menos verdadera. Entonces, no estamos hablando de una verdad trascendental que está totalmente alejada de nuestro mundo ordinario, aunque a veces el vocabulario que se usa en los idiomas europeos sugiere eso, pero ese no es el significado real.

En el Mahayana, cuando hablamos de las dos verdades, hablamos de las dos verdades de cualquier cosa. Son hechos verdaderos sobre las cosas. Cuando hablamos de la verdad relativa o convencional de las cosas, estamos hablando, como dije, de la apariencia de las cosas, es decir, la apariencia de lo que son. Ahora bien, cuando hablamos de apariencia, las cosas no tienen una apariencia solo por sí mismas. Cuando hablamos de apariencia, una apariencia es ante una mente. La apariencia del fregadero en la cocina: ¿está apareciendo ahora? Bueno, no lo sabemos, quiero decir, no solo está apareciendo. La única forma en que podemos hablar sobre la apariencia del fregadero en la cocina es si entramos en la cocina y lo vemos, entonces aparece ante nosotros. No solo aparece por sí mismo, sentado allí sin nadie en la cocina. Y así, el tipo de apariencia que experimentamos, que experimenta nuestra mente, depende mucho del estado de esa mente, la condición de esa mente.              

Creación de apariencias

Hay formas exactas y no exactas de creación de apariencias. Digamos que me quito las gafas y miro en la cocina y veo borroso. Bueno, esa apariencia de borrosidad no es exacta; si me pusiera mis gafas ya no vería una borrosidad, y otras personas cuya visión no esté afectada, tampoco verían una borrosidad. Entonces, esa no es una apariencia exacta. Pero luego, hay apariencias exactas de lo que algo es. A menudo, la apariencia inexacta de lo que algo es no se debe necesariamente a algún problema con nuestros sentidos, sino que también podría ser una proyección mental. Como cuando alguien no nos ha llamado, proyectamos, bueno, ¿cuál es la situación? Aparece ante nosotros que la persona ya no nos quiere, cuando en realidad el teléfono estaba fuera de servicio. Muy a menudo lo que percibimos es una proyección. Entonces esta es la apariencia de lo que es algo, la verdad relativa de algo. Puede ser exacto o inexacto dependiendo de la mente.

Cuando hablamos de la verdad más profunda de algo, que es cómo existe, esto también tiene que ver en cierto sentido con una apariencia; tiene que ver con una apariencia de cómo existe algo. Según el punto de vista Prasánguika, la posición más profunda en la filosofía o la comprensión budista, no sucede nada desde el lado del objeto que lo haga existir de cierta manera. Todo tiene que estar en relación con la mente de una forma u otra. Luego se discute de diversas formas complejas cuál es la relación con la mente. Es como, ¿cómo sabemos que hay un fregadero en la cocina y que existe en la cocina? ¿Cómo sabemos eso? ¿Qué lo prueba, que está ahí ahora? La única forma en que sabríamos que existe es si entramos y lo vemos; o si escuchamos el goteo del fregadero; o si alguien más entra a la cocina y nos grita: “Sí, el fregadero está aquí, todavía está aquí”; o su hubiera una cámara de video o algo similar. Pero ¿solo por sí mismo? Sin absolutamente ninguna conexión con una mente no hay forma de saber que el fregadero existe ahora en la cocina.     

Pienso en un ejemplo divertido: ¿cómo sabes que hay luz en el frigorífico? Abres la puerta y ves una luz encendida, pero cuando cierras la puerta, no sabemos si la luz sigue encendida o no, ¿verdad? No hay forma de saberlo. Abrimos la puerta de nuevo, bueno, solo sabemos que ahora hay una luz encendida; no sabemos si la luz permanece encendida cuando la puerta está cerrada o no, a menos que haya una cámara de video o algo dentro. Es divertido, ¿cierto?

Entonces, la apariencia de algo que existe y cómo existe, eso también depende de la mente de una forma u otra. La mente puede hacer que las cosas aparezcan -así como lo teníamos exacto e inexacto en términos de lo que es- también puede ser exacto o inexacto en términos de cómo existe. Entonces, en otras palabras, la mente puede hacer que las cosas aparezcan como si existieran de una forma imposible, o puede hacer que las cosas parezcan existir de una manera en que realmente existen, lo que se explicará en términos de vacuidad: su ausencia de existir de una manera imposible.

Actividad mental

Cuando hablamos de bodichita, estamos hablando de un estado mental. Cuando hablamos de mente, no estamos hablando de una especie de “cosa” como una máquina, sino de una actividad subjetiva que está ocurriendo en cada momento, con continuidad individual momento a momento. Esa actividad es la actividad de tener experiencias, pero no se puede simplemente experimentar, tienes que experimentar algo, siempre hay contenido. Entonces, ¿cómo describiríamos esa actividad de experimentar algo? Podría describirse desde varios ángulos diferentes de lo que está sucediendo: es solo una actividad que está sucediendo y podría describirse desde diferentes puntos de vista. Esta actividad suele describirse desde dos puntos de vista principales. Una forma de describirlo es que existe la producción, la creación o el surgimiento de algún tipo de apariencia mental (aquí podemos usar “mental”), una representación mental de algo. Podemos pensar en ello como un holograma mental, pero no lo limitemos a algo visual. Podría ser en cualquier sentido, o simplemente un pensamiento, o simplemente una emoción; aunque las emociones siempre acompañan a las cosas, no surgen por sí mismas.             

Entonces, podemos ver esto, eso es bastante claro en términos de la visión; en realidad, son como píxeles de luz: pequeños píxeles y puntos de luz golpean la retina, el ojo. Y en Occidente diríamos que la mente, de alguna manera (como si la mente fuera una máquina, que no lo es, desde el punto de vista budista) convierte eso en una imagen mental. No solo píxeles de luz, sino que parece sólido, por ejemplo. Esa es una representación mental. O hay una apariencia de movimiento. Bueno, si analizamos eso, solo vemos un microsegundo a la vez. La mano está aquí, y luego aquí, y luego aquí, y luego aquí, no vemos todo el movimiento simultáneamente. Cuando la mano está aquí, ya no está allí y ya no la vemos allí. Sin embargo, existe esta representación mental del movimiento, no son solo marcos desconectados, ¿verdad?

Escuchar el habla es realmente asombroso, si lo pensamos bien, porque en cada momento solo escuchamos el sonido de una vocal o consonante. Ni siquiera escuchamos una sílaba completa en un momento. Y cuando escuchamos el siguiente sonido, la siguiente parte de una palabra, no escuchamos la parte inicial de la palabra en absoluto. Y luego, ya saben, hay una oración completa de palabras y, aún así, hay una representación mental de todo, de tal forma que realmente podemos entender el significado no solo de las palabras, sino de las oraciones completas. Eso es bastante notable si pensamos en ello. Esa es una representación mental, es un holograma mental del sonido. Lo mismo ocurre con un pensamiento, una línea de pensamiento: solo ocurre un momento a la vez. O un estado de ánimo o algo así: cada segundo es diferente y, sin embargo, hay una representación mental de todo.           

Entonces, este surgimiento de una apariencia mental o una representación mental, generalmente se llama “claridad”. Aunque es literalmente la palabra en tibetano, es bastante engañosa. No estamos hablando del enfoque de algo o la calidad de algo; estamos hablando de esta actividad. Y tampoco estamos hablando de un proceso, porque “proceso” es una secuencia de momentos; estamos hablando de la actividad que ocurre en un momento, en cada momento. Hay que ser muy precisos con las palabras que se utilizan.       

Entonces, otra forma de describir exactamente la misma actividad es que no es solo el surgimiento de una apariencia mental; también es en realidad un conocer qué es algo, un percibir qué es algo. El surgimiento de este holograma visual: eso es ver. El surgimiento de un holograma de audio: eso es escuchar. Es otra forma de describir el mismo fenómeno: el surgimiento de un holograma visual, eso es lo que es ver. Eso es ver, esa es solo otra forma de describirlo. Es otro aspecto de lo que está sucediendo. No es que primero surja este holograma visual, holograma mental, y luego lo veamos. ¿Cómo puede pasar eso? ¿Cómo sabríamos que ha surgido para poder verlo? No tiene ningún sentido. Lo mismo: no es que surja un pensamiento y luego lo pienses. El surgimiento de un pensamiento y el pensar un pensamiento es exactamente lo mismo; simplemente se describe de manera diferente.

Otro punto sobre esta actividad mental es que simplemente está sucediendo. No es que haya un “yo” separado que lo esté haciendo suceder, o que lo esté controlando, o que esté separado de él y observando cómo sucede. Y no es que la “mente” sea algo separado, una máquina separada de todo esto que está haciendo esta actividad (aunque, por supuesto, podemos hablar del cerebro y demás, pero esa es solo la base física). Entonces, no es que haya un “yo” sentado aquí y que la mente sea como una pantalla de computadora y yo la estoy viendo, viendo esa actividad mental de lo que surge en la pantalla. No es así en absoluto. Simplemente está sucediendo, momento a momento, y podemos explicarlo en términos de “estoy pensando” o “estoy viendo”, no es alguien más; pero no es que ese “yo” esté separado de todo el proceso, fuera de él y mirándolo o controlándolo, presionando las teclas.        

La bodichita, entonces, es una actividad mental – una actividad mental individual y subjetiva que podríamos desarrollar para que ocurra en nuestro continuo mental. Una actividad mental tiene que tener un contenido, tiene que tener algún holograma mental, una representación mental. Entonces, aquí, ¿de qué es una representación mental? El holograma o representación mental es una representación de la iluminación. No estamos hablando de la iluminación del Buda Shakyamuni, no estamos hablando de la iluminación en general; hablamos de nuestra propia iluminación individual.

Puede haber una apariencia mental, una representación mental de qué es esa iluminación, cuáles son sus cualidades, etc., qué es realmente, eso sería lo que está apareciendo con la bodichita relativa. Y también podría ser una representación mental de cómo existe esa iluminación; esa sería la bodichita más profunda, la vacuidad de nuestra iluminación individual. Y, obviamente, estas apariencias mentales de lo que es esa iluminación y cómo existe, pueden ser exactas o inexactas, por lo que ciertamente queremos tener una que sea exacta de lo que es nuestra iluminación individual, cuáles son las cualidades, y una exacta de cómo existe, no una proyección fantasiosa extraña.       

Entender en qué enfocarse en la bodichita

Ahora, comienza a complicarse un poco. Nuestra iluminación individual aún no ha acontecido. Podríamos pensar que es totalmente inexistente, entonces, ¿cómo podemos enfocarnos en ella? Estas son preguntas importantes porque decimos: “Está bien, la bodichita, meditar en la bodichita”. Para saber cómo meditar en ella, cualquier estado mental que queramos desarrollar a través de la meditación necesitamos saber a qué se dirige, en qué se enfoca y cómo se involucra realmente con ese objeto. Y aquí, en lo que nos enfocamos es en nuestra propia iluminación individual, y la forma en que la mente la está tomando es con dos intenciones. Una es alcanzar esa iluminación y la otra es la intención de ayudar a todos tanto como sea posible. Y también va acompañada de amor: querer que todos sean felices y no infelices; y compasión, desear que estén libres del sufrimiento y de las causas del sufrimiento; y la determinación excepcional de que realmente voy a hacerlo, yo mismo, para todos. Así que es todo un complejo, este estado mental, la bodichita relativa. Entonces necesitamos saber: si voy a generar ese estado mental o trataré de generarlo, ¿en qué me estoy enfocando? ¿Qué aparece en ese momento? De lo contrario, ¿cómo hacemos la meditación de solo concentrarnos realmente en la bodichita? No es una pregunta fácil.             

Pasado y futuro, y fenómenos afirmativos y de negación

Tenemos que entender un poco qué se entiende por pasado y futuro en el budismo. Pasado en realidad se refiere a un suceso que ya aconteció, ya pasó, ya no está aconteciendo. El futuro es en realidad, literalmente, el aún no acontecer de algo. Entonces, lo que ya aconteció y lo que aún no acontece; esas son las palabras. Así que no hablamos de una especie de cosa sólida que se mueve a través del tiempo, como si el tiempo fuera una cinta transportadora, y se moviera desde el estado de lo aún no acontecido, como si estuviera fuera de la habitación; y luego ahora está aconteciendo, así que entra en la habitación; y ahora ya no está aconteciendo, sale de la habitación y está allá. Esa no es la forma en que funciona el tiempo desde el punto de vista budista. No estamos hablando de algo sólido cuando hablamos de un evento.         

Entonces, lo que aún no acontece y lo que ya aconteció, son lo que llamamos un fenómeno de negación. La mesa es un fenómeno afirmativo; lo llamaríamos la mesa un “fenómeno afirmativo”. Pero también podemos ver que no hay ninguna manzana sobre la mesa. ¿Qué vemos realmente cuando no vemos ninguna manzana sobre la mesa? Vemos la mesa, pero sabemos que no hay ninguna manzana sobre ella. Estos son fenómenos de negación, los conocemos, pero es un poco extraño, ¿no es cierto? Es muy interesante, quiero decir que tenemos que haber conocido una manzana antes para ver que no hay manzana. Si no tenemos idea de lo que es una manzana y nunca hemos visto una manzana, no podemos ver que no hay manzana sobre la mesa. Entonces se vuelve muy interesante, cómo un bebé aprende todo esto. ¿Cómo aprende un bebé “no comida”? Un bebé al principio se lleva todo a la boca; en algún momento, tiene que aprender “no comida”. Quiero decir, no estamos hablando de algo filosófico extraño; es muy, muy interesante, en realidad, cómo funciona la mente, cómo conocemos las cosas.    

De todos modos, con nuestra iluminación que aún no ha acontecido, no está aquí, entonces, ¿en qué nos estamos enfocando? Veamos un ejemplo, un ejemplo más sencillo, en términos del pasado. Mi madre murió hace varios años, pero puedo pensar en mi madre, ¿cierto? Ahora, cuando pienso en mi madre, ¿qué aparece? Ha fallecido, ya no existe, pero puedo pensar en ella. Entonces, ¿qué aparece? Bueno, tenemos que decir que aparece mi madre. No aparece alguien más cuando la imagino en mi mente, pero también conozco la existencia pasada de ella, el hecho de que ya no vive. Ya pasó, no creo que todavía esté viva. Esa madre es un fenómeno de afirmación; ella tiene cualidades, como esta mesa.   

Lo mismo ocurre con algo que aún no ha acontecido: la iluminación que aún no ha acontecido. Nuestra iluminación individual aún no ha acontecido, pero es un fenómeno de afirmación, tiene cualidades como las que tiene mi madre. Pero sé que aún no ha acontecido, lo aún no acontecido de ella. No me engaño pensando que ahora estoy iluminado, pero solo puedo conocer esa iluminación futura, mi iluminación futura individual, a través de una idea de ella. No puedo conocerla sin tener una idea de ella, porque no está aconteciendo. Es como la diferencia entre ver este objeto y ver este objeto como una mesa. “Mesa” es una idea; esa es una categoría que podría aplicar a muchas, muchas cosas diferentes.

Entonces, la iluminación individual es como este objeto, la mesa, y conocerla a través del concepto, la categoría “iluminación”, bueno, esa es una idea. Entonces estas categorías son conceptos. El pensamiento conceptual está involucrado principalmente con pensar a través o con categorías: categorías de palabras, sonido y significado. Así que conocemos la categoría de iluminación, conocemos todas las cualidades y calificaciones, por lo que necesitamos conocer con precisión todas las cualificaciones de un buda, las cualidades de un buda. Y a través de ese concepto, básicamente, esa categoría, esa idea, entonces nos enfocamos en esa iluminación individual aún no acontecida de mí.            

Entonces, ¿cómo podría aparecer esa iluminación futura? ¿Qué aspecto tendría? Bueno, podríamos representarla como una figura de Buda, o en el tantra imaginándonos a nosotros mismos como un buda, o simplemente con una palabra. Hay muchas formas en que podríamos representar esa iluminación futura, al igual que podría pensar en mi madre muerta con solo pensar “madre” o una imagen mental. Es un holograma, una representación mental. Esta es la razón por la que no es posible practicar el tantra correctamente sin la bodichita, porque al visualizarte a ti mismo como una figura de buda, bueno, eso es representar, es un holograma mental de esa futura iluminación individual que anhelamos alcanzar, a través de la idea de lo que son todas las cualidades de un buda, la categoría de iluminación. Y, por supuesto, con el entendimiento de que aún no ha acontecido, su aún no acontecer (de lo contrario, estás loco) y también con el anhelo de alcanzarla, y el anhelo de beneficiar a todos por medio de ella.                

Convencernos de nuestra propia iluminación personal

Hay una diferencia entre enfocarse en, digamos, mi hijo que aún no ha nacido, el niño que aún no ha acontecido, o la vejez que aún no ha acontecido, y la iluminación individual que aún no ha acontecido. El niño que aún no ha acontecido o el yo de 80 años que aún no ha acontecido, es posible que no sucedan. Podría morir antes o podría no tener hijos, mientras que la iluminación que aún no ha acontecido es algo que definitivamente puede suceder y sucederá si nos esforzamos. Y entonces esto lleva al siguiente punto, que es que tenemos que estar absolutamente seguros de que es posible alcanzar esa iluminación, y que yo soy capaz de alcanzarla. Sin eso, nos enfocamos en algo que quizás nunca suceda, así que, si no estamos convencidos de que pueda suceder, ¿cómo podemos sinceramente anhelar lograrlo?     

Hay una gran diferencia entre enfocarme en mi aún no renacer como Cleopatra (y sabemos cuáles son las cualidades de Cleopatra, por lo que podríamos imaginar la Cleopatra en la que me convertiré), y enfocarme en el hecho aún no acontecido de convertirme en un buda. ¿Cuál es la diferencia? En el caso de renacer como Cleopatra, nunca podremos renacer como Cleopatra. En el caso de renacer como animal, bueno, podríamos o no podríamos, dependiendo de las causas. Pero en el caso de convertirnos en un buda, eso es algo en lo que definitivamente podemos convertirnos más adelante en nuestro continuo mental, si nos esforzamos. Si no nos esforzamos, no va a suceder.        

Así que eso nos lleva a nuestro siguiente tema, que es cómo convencerme de que en realidad es posible que yo me ilumine. Y es muy, muy importante estar realmente convencidos de eso para desarrollar la bodichita.  

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