Situaciones críticas y realización de la vacuidad

Versos del 18 al 24

Breve repaso

Tenemos esta vida humana increíblemente preciosa, sobre la base de la cual podemos alcanzar la liberación y la iluminación. Es muy raro tener semejante renacimiento. Transcurre rápidamente y puede terminar en cualquier momento, así que tenemos que aprovecharlo plenamente. Para hacerlo, Togme Zangpo nos aconseja vivir en soledad, lejos de nuestro lugar de origen, para progresar en el camino.

Conforme avanzamos, cada una de las motivaciones del lam-rim se construye sobre la anterior. Necesitan ser seguras y sinceras, de lo contrario el nivel avanzado será solo superficial.

Primero, anhelamos mejores renacimientos, específicamente preciosos renacimientos humanos, para ser capaces de continuar en el camino espiritual en el que estamos. Con la muerte y la impermanencia en mente, sabiendo que es difícil alcanzar la liberación o la iluminación en una sola vida, anhelamos alcanzar otra preciosa vida humana. Para poder hacerlo, necesitamos asegurarnos de tener una buena influencia en nuestra vida. Así, nos liberamos de amigos desorientadores y confiamos plenamente en mentores espirituales calificados.

Luego, le damos una dirección segura a nuestra vida, al tomar refugio en el Buda, el Darma y la Sanga. Vamos hacia las cesaciones verdaderas y las verdaderas mentes que son el camino, mismas que los budas han alcanzado plenamente y que la Sanga ha alcanzado en parte. Para asegurar que no tendremos peores renacimientos futuros, nos refrenamos de la conducta destructiva.

Incluso si seguimos teniendo preciosos renacimientos humanos, o incluso renacimientos celestiales en un reino de los dioses, esas vidas aun implican una enorme cantidad de sufrimiento. Aun es samsara, y cualesquiera placeres o felicidad que experimentemos, son totalmente fugaces. Nunca durarán y nunca nos satisfarán.

Este es un punto importante porque con el nivel inicial de motivación puede ser fácil volverse muy apegados a la preciosa vida humana. Podríamos simplemente rezar para siempre tener los más maravillosos renacimientos para poder estar con nuestros amigos y con nuestros maestros espirituales, o poder siempre estudiar el Darma porque es tan hermoso y encantador. Esto aún es apego al samsara. No solo las cosas placenteras tienen el sufrimiento del cambio, sino que el sufrimiento que todo lo impregna existe también a cada momento. Tendremos confusión en cada momento y eso perpetuará constantemente los altibajos del samsara.

Así como es difícil anhelar sinceramente, desde el fondo de nuestro corazón, un precioso renacimiento humano, es aún más difícil trabajar con sinceridad para liberarnos del renacimiento incontrolablemente recurrente, sin apego por la vida humana. No debemos trivializar la renuncia de ninguna manera, lo cual significa renunciar al samsara mismo. Sin importar qué tan maravillosos sean nuestros amigos del Darma o mentores espirituales, todo es impermanente. No podemos quedarnos para siempre con nadie. Milarepa no podía quedarse para siempre con Marpa. Tenía que irse y esa es la parte difícil del apego.

Anhelamos un precioso renacimiento humano como escaño para la liberación y la iluminación, o como una embarcación útil, según lo dice Togme Zangpo, para llevarnos a través del océano del samsara sin apego a la embarcación. Cuando llegamos a la otra orilla, nos salimos del barco y no tenemos reparo en dejarlo atrás.

El nivel avanzado de motivación es aún más difícil. Una vez que hemos alcanzado la liberación, es fácil simplemente relajarse y disfrutar la experiencia de la felicidad inmaculada que la acompaña. En el nivel avanzado, pensamos en todos los demás, todas nuestras madres, y anhelamos con la bodichita trabajar aún más. Con la vacuidad y la bodichita, involucrándonos en las seis actitudes de largo alcance, trabajamos para alcanzar la iluminación para beneficiar a todos.

Necesitamos superar los dos extremos del samsara y el nirvana. Esto de hecho es muy difícil, y requiere que reconozcamos que los preciosos renacimientos humanos y la liberación son solo paradas en el camino hacia la iluminación. No hay manera de que podamos obtener la iluminación sin estos peldaños.

Hoy en día podemos leer, escuchar y aprender acerca de las etapas graduales del camino con relativa facilidad. Pero el hecho de que estemos familiarizados con las etapas no significa que sea fácil internalizar o sentir los niveles sucesivos de motivación de forma sincera. ¡Podría tomar muchos años! Sentirlos realmente, verdaderamente, es un gran logro, incluso el nivel inicial.

Se repite una y otra vez que la única manera de avanzar es primero escuchar las enseñanzas, después estudiarlas y pensar acerca de ellas hasta que obtengamos cierto entendimiento, y después meditar en ellas para integrarlas a nuestra vida. Es solamente a través de este proceso que sentiremos con sinceridad estos niveles de motivación y no solo los conoceremos superficialmente.

Togme Zangpo nos lleva después a través de los dos métodos para desarrollar la bodichita, y después de esto empieza a explicar la conducta del bodisatva, primero en torno a cómo lidiar con los daños. A través de varios versos nos habla de la importancia de tener paciencia y no enojarse, y de la práctica de dar y tomar. En esta práctica, tomamos los sufrimientos de los demás y les dedicamos los potenciales positivos de nuestras propias acciones constructivas. En lugar de responder con críticas y pensamientos negativos hacia los daños que otros nos inflingen, alabamos sus buenas cualidades. Otro método es considerar a aquellos que nos dañan como nuestros maestros, quienes nos permiten reconocer y corregir nuestros propios defectos.

Dos situaciones críticas que requieren de la práctica del Darma

La siguiente sección aborda dos situaciones críticas que requieren atención cuidadosa en términos de nuestra práctica del Darma – cuando las cosas van muy mal o muy bien. Cuando las cosas van mal podemos desanimarnos, y cuando las cosas van bien podemos emocionarnos y portarnos arrogantes. Esta es una referencia a reaccionar exageradamente a las ocho cosas transitorias en la vida, los llamados “ocho darmas mundanos”. En general, nos alteramos con las cosas negativas y nos exaltamos con las positivas.

(18) La práctica de un bodisatva es, aun si somos indigentes en el sustento e insultados siempre por la gente, o enfermos con terribles enfermedades, o afligidos por fantasmas, aceptar en nosotros, a cambio, las fuerzas negativas y sufrimientos de todos los seres errantes, y no desanimarnos.

Aquí tenemos otra referencia a la práctica del tonglen, de tomar los sufrimientos de los demás y darles felicidad. Si fuéramos muy pobres o insultados y menospreciados por otros, enfermos o lastimados por espíritus o fantasmas, entonces, si pensáramos solo en nosotros mismos, nuestra perspectiva estaría muy limitada. Nos sentiríamos abrumados pensando “pobre de mí”, así que además de esas difíciles circunstancias, también experimentaríamos todo con una enorme cantidad de infelicidad. Pero si pensamos en términos de todos los demás que tienen este tipo de problema y ampliamos nuestra perspectiva más allá del “pobre de mí”, entonces nuestra forma de experimentar esta dificultad sería muy diferente.

Algunos de nosotros posiblemente hayamos experimentado algo similar, por ejemplo, como adolescentes con algún problema en casa. Quizás nuestros padres fueron alcohólicos y solíamos pensar que éramos los únicos en el mundo que teníamos ese problema. Nos sentíamos muy aislados, solos e increíblemente infelices. Pero cuando aprendimos que hay muchos otros que también tienen el mismo problema, nuestra perspectiva se vuelve mucho más amplia. Quizás vayamos a un grupo de apoyo con muchas otras personas que tienen un problema similar y empezamos a pensar en términos del problema de todos. Sentimos que “no estamos solos” y pensamos en una solución para todos. ¡Nuestra forma de experimentar nuestro problema individual realmente cambia mucho!

Ampliamos nuestra perspectiva, pensando en términos de intercambiar el yo con los demás. Para hacer esto, tenemos interés por eliminar el sufrimiento y pensamos en términos de ampliar la base sobre la cual etiquetamos el “yo” convencional. Si la ampliamos más allá de esta persona individual, “yo”, a todos, y aceptamos en nosotros las fuerzas negativas y los sufrimientos de todos los seres errantes, entonces no nos desanimaremos. En lugar de desanimarnos al pensar en todos los seres, realmente nos desanimamos cuando pensamos solo en “pobre de mí”.

Cuando pensamos en términos de todos como una base apropiada para “mí”, con un interés por eliminar el sufrimiento, es importante que unamos eso al entendimiento de la vacuidad del “yo”. No es que en lugar de tener un pequeño “yo” sólido ahora tengamos un enorme “yo” sólido que los abarca a todos. Eso no es lo que buscamos y también sería una gran falla en esta práctica. No es que “ahora soy todos y me haré cargo del mundo”. Si pensamos así, quizás nos desanimemos aún más.

Sin embargo, podemos ampliar el alcance de esta base para etiquetar el “yo” convencional. Por ejemplo, podemos etiquetar el “yo” convencional en nosotros mismos como individuos. En el caso de Patricio que está aquí, podemos decir, y es verdad, “soy Patricio, por lo tanto, estoy trabajando por superar los sufrimientos de Patricio”. Es igualmente cierto decir “soy habitante de Xalapa” y aún más, “soy habitante de México”. Cada una de ellas es una base para etiquetar correctamente “yo”. Sería apropiado trabajar por eliminar el sufrimiento de las personas en esta ciudad o en este país. Podemos ampliar esto aún más a “soy un ser humano” o “soy un ser sintiente” y, sobre esta base, anhelo trabajar para eliminar el tipo de problemas que todos tienen.

Cuando trabajamos para mejorar el medio ambiente y eliminar la contaminación, por ejemplo, no se trata solo de nuestro problema individual. Es el problema de todos los que habitamos este planeta, incluyendo a los animales. De manera similar, podemos trabajar en intercambiar el yo con los demás en términos de a quiénes identificamos o por quiénes trabajamos para eliminar el sufrimiento y traer felicidad. Esta es ciertamente la forma en la que Su Santidad el Dalai Lama lo explica como la validez para ampliar nuestra preocupación hacia todos, no solo nosotros mismos. “Soy un ser limitado atrapado en el samsara” – eso es correcto, ¿no es así? Así que el alcance apropiado para mi anhelo de ayudar a todos los seres limitados a salir del samsara es debido a que yo soy uno de ellos. Es una forma útil de aproximarse al tonglen, asumir los sufrimientos de los demás y darles nuestra felicidad.

Obviamente, es una tarea enorme liberar a cada uno de los seres limitados en el universo y llevarlos a la iluminación, pero incluso con una tarea enorme ligeramente más limitada, si pensáramos en términos del “yo” sólido, entonces nos desanimaríamos mucho, “¿cómo podría hacer esto?”. Pero sin esta confusión de un “yo” sólido separado de todo el asunto, de la tarea y demás, simplemente lo hacemos. Esa, pienso, es la clave en términos de las tareas enormes. Simplemente las hacemos.

Yo vivo en Alemania y la imagen que viene a mi mente son las fotografías de algunas de las ciudades que estaban totalmente destruidas durante la Segunda Guerra Mundial. Uno podría preguntarse ¿cómo reconstruyeron esas ciudades? Si viviéramos en Dresden, que fue totalmente destruida por enormes tormentas de fuego, ¿nos habríamos hecho cargo solo de nuestra pequeña casa? No, porque eso habría sido inútil sin la infraestructura de la ciudad. No podemos vivir de esa forma, porque estamos totalmente interconectados con todos. Las personas simplemente lo hicieron, trabajaron juntas sin dejarse intimidar por el pensamiento de “¿cómo podremos reconstruir esta ciudad?”. Simplemente lo hicieron y, gradualmente, estuvo hecho.

La otra situación crítica que puede ocurrir es cuando nos volvemos presuntuosos y engreídos cuando nos suceden cosas maravillosas. Esto se aborda en el siguiente verso:

(19) La práctica de un bodisatva es, aun si somos dulcemente alabados, reverenciados por muchos seres errantes, o hemos obtenido (riquezas) comparables a la fortuna de Vaishravana (el Guardián de la Riqueza), nunca ser presuntuosos, al ver que la prosperidad mundana no posee esencia.

Podríamos llegar a ser muy ricos, o las personas podrían alabarnos y decir cuán increíblemente maravillosos somos, y cuán increíble es el trabajo que hacemos, incluso hacernos reverencias. La forma de evitar volvernos engreídos, enfatiza Togme Zangpo, es darnos cuenta de que no tiene esencia en absoluto. De hecho, recibir muchos elogios y tener fama puede ser un obstáculo. Veamos a muchas estrellas de cine y cantantes famosos; no pueden ni siquiera salir sin ser acosados por bandadas de agresivos paparazzi que quieren una foto de ellos. Y los fans que los ven, gritan y los persiguen, ¡incluso les arrancan la ropa! Es horrible.

Aun si somos famosos en alguna otra área, mientras más famosos seamos, más demandas habrá de nuestro tiempo. Hay más trabajo, más correos electrónicos, más obligaciones e invitaciones, y puede volverse abrumador. No podemos hacer nada de lo que queremos porque todos los demás desean nuestro tiempo, y no tenemos tiempo para nosotros mismos. Si somos extremadamente ricos, siempre habrá gente molestándonos, queriendo obtener dinero. Sentimos que nadie nos quiere realmente por nosotros mismos, sino que solo quieren ser nuestros amigos debido a nuestro dinero.

Para evitar volvernos engreídos, necesitamos reconocer todas las desventajas de las alabanzas, la fama y el dinero, además del hecho de que no tienen esencia. No solo no pueden traernos felicidad última, sino que además no duran en absoluto. Así, tan pronto como las obtenemos, podemos perderlas. Es como el ejemplo que se da en el budismo de los seres divinos que nacen en maravillosos reinos celestiales, pero luego tienen que caer.

Para evitar el desánimo cuando las cosas van mal, tomamos el sufrimiento de los demás y desarrollamos compasión por aquellos que tienen problemas similares. Cuando las cosas van muy bien, es importante no volvernos engreídos, ver que estas cosas tienen desventajas y carecen de esencia. Cuando tenemos dinero, fama o muchas cosas que son favorables, aunque reconocemos que tienen desventajas, también tienen ciertas ventajas. Podemos usar esas ventajas para beneficiar a otros, en lugar de solo volvernos presuntuosos. Con dinero, por ejemplo, podemos apoyar diferentes esfuerzos espirituales.

Superar la hostilidad y el apego

Otras situaciones difíciles que necesitamos superar mientras seguimos el camino del bodisatva son la hostilidad y el apego, y Togme Zangpo dedica versos a cada uno de ellos.

(20) La práctica de un bodisatva es domar nuestras continuidades mentales con las fuerzas armadas del amor y la compasión porque, si no hemos derrotado al enemigo que es nuestra propia hostilidad, entonces, a pesar de haber subyugado a un enemigo externo, vendrán más.

Shantideva también utiliza la imagen de que el verdadero adversario es el enemigo interno de nuestras emociones perturbadoras, no los enemigos externos, y lo explica con relación a la paciencia como una forma de superar el enojo y la hostilidad. Togme Zangpo lo explica en términos del amor y la compasión. El amor, la compasión y la paciencia son fuerzas oponentes para el enojo. Shantideva dice que simplemente no hay forma de cubrir toda la tierra con cuero para no espinarnos los pies. De hecho, lo único que necesitamos hacer es cubrir nuestros propios pies con cuero y podremos ir a donde sea sin ser lastimados. De manera similar, nunca podremos deshacernos de todos los enemigos externos, pero si nos liberamos del enemigo interno del enojo, entonces podremos ir a cualquier lugar sin ser lastimados.

El verdadero enemigo son estos obstáculos internos – nuestras propias emociones perturbadoras – y las fuerzas oponentes son como las fuerzas armadas en una batalla. El Buda provino de la casta de los guerreros, así que encontramos una gran cantidad de imágenes marciales en el budismo, lo cual a menudo sorprende a la gente. Muchos de los maestros indios posteriores, como Shantideva, siguieron usando las imágenes de las batallas. Los maestros tibetanos como Togme Zangpo también siguen este precedente, con imágenes como las fuerzas armadas del amor y la compasión.

Me parece que estas imágenes marciales pueden ser particularmente útiles cuando lidiamos con nuestras propias emociones perturbadoras porque realmente es como una batalla. Es una batalla interna y necesitamos luchar con mucha fuerza. Es peligroso y algunas veces nos lastimaremos. Por ejemplo, si nos involucramos en prácticas de purificación, surgen todo tipo de cosas desagradables, pero necesitamos lidiar con todas ellas para superar a las emociones perturbadoras profundamente arraigadas.

Si vamos a luchar en una batalla, necesitamos tener mucho valor. Eso es cierto no solo en términos de luchar una batalla externa, sino al luchar batallas internas. Cuando vemos la traducción en tibetano de la palabra bodisatva, han añadido una sílaba al final, cambiando el significado de la palabra en tibetano a valiente o valeroso. De hecho, no es así en sánscrito. La palabra tibetana para bodisatva es jang-chub sem-pa. La primera parte de la palabra, jang-chub es el tibetano para bodhi y significa iluminación. La siguiente parte de la palabra, sem-pa sería sattva, si la última sílaba se escribiera como pa. En ese caso, significa un ser o alguien con una mente. Pero los tibetanos deletrean ese pa al final de sem-pa, de forma diferente. Lo pronuncian dpa’, y esta es una palabra diferente pronunciada exactamente de la misma forma que pa, pero significa alguien que es valiente o valeroso.

Me parece que sabemos todo esto por nuestra propia experiencia. Es posible que superemos el enojo con una persona o una situación en nuestra vida, pero aún nos enojaremos con otra cosa en el futuro. No resuelve el problema en absoluto. Así que necesitamos estar preparados para la batalla larga.

(21) La práctica de un bodisatva es abandonar inmediatamente cualquier objeto que cause que nuestro aferramiento y apego se incrementen, porque los objetos de deseo son como el agua salada: mientras más nos hemos complacido (en ellos, nuestra) sed (por ellos) se incrementa (a su vez).

Revisamos esto con el sufrimiento del cambio. Los placeres mundanos, las cosas a las que estamos muy apegados y por las que tenemos mucho deseo, nunca nos satisfarán. Nunca tendremos suficiente. Quizás tengamos suficiente de comida y sexo por un tiempo, pero después desearemos un poco de nuevo. Esto se refiere específicamente a objetos que causan que nuestro aferramiento y apego se incrementen. Hay una diferencia entre deseo anhelante, apego y aferramiento. El deseo anhelante es por algo que no tenemos. El aferramiento y el apego son por algo que sí tenemos y que no queremos soltar.

Todos tenemos cosas a las que estamos muy apegados. Puedo pensar en un amigo que es increíblemente apegado a los libros de Darma y compra compsulivamente más y más, aun si nunca tiene tiempo de leerlos. Togme Zangpo dice que el remedio para todo ello es abandonar los objetos. Le he sugerido a mi amigo que done sus libros a una institución grande como un centro de Darma, en donde otras personas podrían beneficiarse de ellos. ¡Mientras más está rodeado de libros, más apegado se vuelve y más compra! Sea lo que sea a lo que nos aferramos, sea nuestra ropa, nuestra casa o lo que sea, el mejor remedio es compartirlos. Podríamos empezar por regalar alguna de nuestra ropa vieja que ya nunca usamos y podríamos abrir nuestra casa para actividades de Darma, etc.

Togme Zangpo también dice que los objetos de deseo a los que estamos tan apegados son como el agua salada.Mientras más acumulamos, más sedientos nos volvemos. Mientras más objetos de apego acumulamos, más apegados nos volvemos. Simplemente queremos más y más y nunca tenemos suficiente. ¿Quién dice, por ejemplo, que tiene suficiente dinero en el banco? Siempre queremos más y más y más.

Obviamente, el solo renunciar a los objetos no es la solución más profunda, porque aún podríamos estar muy deseosos de recuperarlos. Pero como una forma inicial de lidiar con ello, puede ser útil. En un verso anterior, Togme Zangpo dice que si estamos muy apegados a nuestros lugares de origen, en donde el apego por los amigos nos agita como el agua, entonces es mejor dejar nuestro lugar de origen. Esto es reminiscente de ese punto en este verso también.

Se me acaba de ocurrir un ejemplo en el que podemos aplicar esto. Digamos que estamos muy apegados a nuestros hijos. Hay muchos padres que no quieren dejar ir a sus hijos, y mientras más están con ellos, más apegados se vuelven. Pero por supuesto que es muy importante dejar ir a nuestros hijos, obviamente, al principio dejarlos ir a la escuela, dejarlos ir a piyamadas con amigos, dejarlos irse a la universidad a otra ciudad. No podemos insistir en que se queden en casa y nunca se vayan. También necesitamos dejar ir en términos de que se casen y se muden a otro lugar. Hay muchos padres que desaprueban a la pareja de su hijo o hija, sin importar de quién se trate. Esto es porque básicamente están apegados a su hijo o hija y no quieren que se vaya.

Por supuesto, podríamos preguntar, ¿será que Togme Zangpo realmente se refiere a que abandonemos por completo nuestra computadora y nuestro teléfono celular? Esto nos da mucho en qué pensar ya que es un problema creciente. Hay personas que son tan adictas a su teléfono celular que juegan con él constantemente, o que tienen la computadora encendida todo el día, conectados al internet para no perderse ningún correo electrónico en cuanto llega alguno. Pueden ser como yo, un poco adictos a las noticias, que a cada rato las revisan, ya sea en internet o en la televisión. Muchas personas son adictas a CNN, por ejemplo, y ven las mismas noticias una y otra vez. De nuevo, el consejo de abandonar esto es muy útil. Incluso si no las abandonamos completamente, lo que yo encuentro muy útil de hacer es revisar mi correo electrónico solo una vez al día, ver las noticias solo una vez al día y no estar al pendiente todo el tiempo. Solo usen el celular cuando lo necesiten.

Un ejemplo final con respecto a renunciar a los objetos de apego tiene que ver con hacer una dieta. Cuando estamos a dieta pero estamos muy apegados al chocolate, las galletas y demás, si las tenemos en casa será muy difícil que no las comamos. La mejor forma, y quizás incluso la única de seguir una dieta, es simplemente no comprar chocolates, galletas ni pasteles. Simplemente no tenerlas en casa. Si no están ahí, no las comeremos. Es cierto, ¿no es así? Estoy seguro de que todos lo sabemos por experiencia, si hemos estado a dieta alguna vez.

Desarrollar la bodichita más profunda, la realización de la vacuidad

La siguiente sección es sobre el desarrollo de la bodichita más profunda. Tenemos la bodichita relativa o convencional, la cual está orientada hacia el logro de la iluminación para beneficiar a todos los seres. Luego tenemos la bodichita más profunda, la cual está orientada hacia la vacuidad (vacío), específicamente la vacuidad de la mente. Esto es esencial para nuestra práctica de bodisatva.

(22) La práctica de un bodisatva es no imputarle a la mente características inherentes de los objetos aprehendidos por la mente ni a las mentes que los aprehenden, al comprender realmente cómo existen las cosas. Sin importar cómo aparecen las cosas, son de nuestra propia mente; y la mente misma está, desde el principio, separada de los extremos de la fabricación mental.

Cuando hablamos de vacuidad en el budismo, nos estamos refiriendo a la ausencia de algo, algo que de entrada nunca estuvo ahí. Este algo es una forma imposible de establecer o explicar la existencia convencional de objetos validamente conocibles como lo que parecen ser. Las formas imposibles de existencia nunca han existido, ¿o sí? El ejemplo más simple es pensar: “soy la persona más importante en el universo y lo que me establece como eso es que soy el centro del universo. Debido a que soy lo más importante, siempre tengo que salirme con la mía. Todos deberían ponerme atención y amarme siempre”. Eso es imposible. Aunque pueda parecernos que es así porque nos sentimos así de importantes, nadie puede ser establecido como el centro del universo; todos están desprovistos de existir de esa forma imposible. Nunca ha sido el caso.

Para obtener este entendimiento en el nivel más profundo, necesitamos darnos cuenta de que hay formas imposibles cada vez más sutiles de considerar la existencia convencional de objetos válidamente conocibles como lo que parecen ser. No es fácil reconocer los niveles más sutiles. Por lo tanto, primero necesitamos refutar y aclarar los niveles más burdos, en el sentido de darnos cuenta de que no corresponden a como las cosas existen realmente. Después trabajamos con los niveles más y más sutiles.

Podemos revisar el verso desde la perspectiva sakya, donde las cosas pueden aparecer ante nosotros como si un objeto externo proviniera de su propia fuente y nuestra mente que lo ve proviniera de su propia fuente completamente separada. Por ejemplo, podemos pensar que alguien es una persona horrible que proviene de allá afuera, y entonces la vemos como si realmente tuviera la caracterísica inherente de ser la persona horrible que aparenta ser, y que así es como aparece ante todos, no solo ante mi propia percepción. El texto dice que no prestemos atención a eso. No deberíamos imputarle eso a la mente, sino solo comprender realmente cómo existen las cosas. En otras palabras, sin importar cómo aparezcan de esa forma dualista, esas apariencias provienen de nuestra propia mente. La apariencia de esta persona como una persona horrible y la mente que la ve como una persona horrible provienen ambas de la misma semilla de karma en nuestra propia mente y no dualistamente de dos fuentes distintas.

Pero, de manera más importante, no es que la mente sea un proyector verdaderamente existente de esas apariencias. La mente misma también está desprovista de existir como una entidad verdaderamente encontrable. La naturaleza pura de la mente es que, por naturaleza, no proyecta estas fabricaciones mentales, estas apariencias ridículas de existencia dualista. Esa sería la forma sakya de entender esta línea, lo cual sin duda es a lo que Togme Zangpo se refería cuando escribió esto, dado que él era adepto de la escuela sakya del budismo tibetano. Encontramos una forma similar de discutir la vacuidad en Entrenamiento mental en siete puntos, para el que Togme Zangpo también escribió un comentario. Ese texto también explica la vacuidad desde un punto de vista sakya.

Si revisamos el texto con una interpretación guelugpa posterior, podemos entenderlo en un nivel diferente. Para usar el ejemplo de arriba, parece como si hubiera una característica inherente encontrable en la persona que, por sí misma, explica el hecho de que ante mí parece que existe como una persona horrible. No debemos imputarle eso a la mente, dado que no es así como realmente existen las cosas. Esta apariencia engañosa solo proviene de nuestra propia mente – sea de los potenciales kármicos construidos sobre ella o de los hábitos constantes de aferrarse a que las cosas existen de formas imposibles. Como existen realmente las cosas es que esta persona aparece como una persona horrible, ya sea debido a una característica inherente de ser horrible más la etiqueta mental de nuestro concepto de “horrible” o, en un nivel más sutil, simplemente debido a la etiqueta mental de nuestro concepto.

Más aún, la mente misma está separada de los extremos de la fabricación mental, lo cual significa que la mente está desprovista de cualquier forma imposible de existir mentalmente fabricada. Esto se refiere a la vacuidad de la naturaleza convencional de la mente (la actividad mental de dar surgimiento a apariencias y conocerlas) o a la naturaleza más profunda de la mente (su vacuidad).

Este verso requiere una gran cantidad de estudio y tiene una gran profundidad. Incluso si no entendemos mucho esta explicación, aun podemos apreciar que las enseñanzas sobre la vacuidad son muy profundas y tienen muchos niveles en los cuales podemos entenderlas. Así desarrollaremos respeto e interés por tratar de profundizar en ellas y entenderlas.

Todo esto es muy importante en términos de tratar de ayudar a otros. Si pensamos que hay un pobre ser que sufre allá afuera, que tiene algo que se puede encontrar desde su propio lado que lo hace ser un pobre ser que sufre, entonces, sin importar lo que hagamos para tratar de ayudar, nunca cambiará. Así que estos puntos son muy importantes, ¿no lo creen?

Cuando trabajamos con la vacuidad y tratamos de entenderla, hay dos fases de ese entendimiento. La primera fase es cuando nuestra concentración está totalmente absorta en ese entendimiento: “no hay tal cosa” como esta forma imposible de existencia. Para poder estar totalmente absortos en “no existe tal cosa”, nuestro entendimiento tiene que estar basado en una firme convicción que proviene de la investigación y del razonamiento lógico de que esa forma imposible de existencia realmente es imposible.

Por ejemplo, si simplemente decimos: “No hay chocolate en nuestra casa”, quizás no estemos muy convencidos de eso. Pero si buscamos por toda la casa y no encontramos nada de chocolate, entonces nos sentiríamos más firmes en nuestra convicción de que no hay chocolate. O quizás pensemos: “no hay nada interesante en la televisión”. Podemos concluirlo sin siquiera mirar, o podríamos revisar todos los canales. Cuando buscamos por todos los canales y no encontramos nada interesante, entonces estamos más convencidos de que “no hay nada interesante en la televisión”.

Esa es la primera fase, la absorción total en “no hay tal cosa” o en la vacuidad. Cuando nos enfocamos en eso, es como lo que aparece en tu mente cuando te enfocas en “no hay chocolate en la casa”. ¿Qué aparece? Nada aparece y entendemos que no hay chocolate en la casa. Así, en la total absorción en la vacuidad no aparece nada.

Después tenemos la fase del logro subsecuente. A eso a veces se le llama “post-meditación”, pero esa no es una traducción precisa porque, de hecho, aún se está meditando. Posterior a nuestra absorción total, nos damos cuenta de que todo es como una ilusión. Aunque parece que debería haber algo interesante en la televisión, aunque se siente así, eso realmente es como una ilusión y no es así. Por lo tanto, aunque algo parece existir de manera sólida desde su propio lado y aparece de esa forma, eso es solo como una ilusión. Una ilusión aparece, pero no existe de la forma en que aparece. Parece ser sólida pero no lo es.

Luego, Togme Zangpo tiene los siguientes dos versos que ven todo como una ilusión. Primero, es con relación a los objetos que son placenteros y luego con relación a los objetos que no son agradables en absoluto. Ambos son como una ilusión.

(23) La práctica de un bodisatva es, al encontrarnos con objetos placenteros, no considerarlos como verdaderamente existentes, aunque aparezcan bellamente, como un arcoíris de verano, y (por lo tanto) deshacernos del aferramiento y el apego.

Cuando nos encontramos con objetos hermosos, sean personas hermosas o cosas bellas que nos gustan, el consejo es ver que no existen con alguna característica inherente que se pueda encontrar desde su lado que las haga ser hermosas. Estas cosas no son inherentemente maravillosas, lo cual hace que tengamos que tenerlas. No hay nada que las haga ser tan hermosas y atractivas por su propio poder, independientemente de todo lo demás. Aunque los objetos pueden aparecer como inherentemente hermosos, atractivos y maravillosos desde su propio lado, necesitamos darnos cuenta de que no existen verdaderamente de esa forma. Eso es imposible; meramente aparecen así, similares a una ilusión. La analogía es la de un arcoíris de verano. Un arcoíris es hermoso y parece existir sólida y bellamente desde su propio lado, pero no hay nada sólido en él. Mientras más de cerca examinamos el arcoiris, no encontramos nada desde su propio lado.

Ahora, la palabra importante aquí es como. Las cosas son como una ilusión. No está diciendo que todo es una ilusión. Hay una gran diferencia entre una ilusión y algo que es como una ilusión. Shantideva usa el ejemplo de un mago que conjura una ilusión de un caballo; matar esa ilusión de un caballo y matar a un caballo real son bastante diferentes en términos de las consecuencias kármicas. Las consecuencias difieren sobre la base de si matar afecta a alguien más, como al caballo. Por lo tanto, todo es como una ilusión, como un arcoíris de verano.

De esta forma tratamos de deshacernos del aferramiento y el apego. Esto se refiere al apego y al aferramiento que surgen automáticamente, que sentimos automáticamente, aun si hemos tenido nuestra experiencia inicial de cognición no conceptual de la vacuidad. Esa experiencia nos liberará del apego que pueda estar basado en haber aprendido una doctrina de alguna escuela no budista; sin embargo, aún tenemos este apego que surge automáticamente. Así que necesitamos seguir trabajando con la vacuidad.

En consecuencia, llegamos a entender que la práctica mencionada por Togme Zangpo dos versos antes, en donde nos liberamos de los objetos que causan que nuestro apego y nuestro aferramiento se incrementen, es simplemente una solución temporal. La solución más profunda es realmente entender la vacuidad de estos objetos aparentemente hermosos, dándonos cuenta de que no existen de la forma imposible de ser inherentemente hermosos y agradables desde su propio lado.

(24) La práctica de un bodisatva es, en el momento en que nos encontramos con condiciones adversas, verlas como engañosas, porque diversos sufrimientos son como la muerte de nuestro hijo en un sueño y tomar (tales) apariencias engañosas como verdaderas es un desperdicio agotador.

Esto se refiere a la situación opuesta, cuando nos encontramos con objetos que nos parecen desagradables o con condiciones adversas. Necesitamos verlas también como una ilusión. La apariencia de esas cosas desagadables y condiciones adversas como verdaderamente establecidas desde su propio lado como adversas y horribles es engañosa. Engañosa significa que la forma en que aparecen no corresponde con la forma en la que realmente existen.Nos engaña porque pensamos que existen de la forma en que aparecen.

Ver los diversos sufrimientos que nos encontramos como si fueran inherentemente horribles y espantosos desde su propio lado, y después sentir que no podemos soportarlos, es como la apariencia de la muerte de nuestro hijo en un sueño.Cuando experimentamos la muerte de nuestro hijo en un sueño, ciertamente parece real y horrible, pero después despertamos para ver que era solo un sueño. Esa apariencia en un sueño es engañosa, porque parece ser real y nos la creemos, mientras que no lo es. De manera similar, aun cuando estamos despiertos, aunque no es igual que en un sueño, las cosas aparecen de forma engañosa. Este verso se refiere específicamente a las condiciones adversas y cómo las cosas difíciles que nos suceden parecen ser verdaderamente existentes y demás, pero no lo son. Eso es imposible.

Las condiciones adversas que nos encontramos parecer tan horribles y terribles, simplemente por el poder de las etiquetas mentales “horrible” o “terrible”. ¿Cuál es realmente la terrible situación? La terrible situación es aquello a lo que nos referimos con la etiqueta “terrible”. Pero no hay nada desde su propio lado que la haga terrible. Después de todo, nosotros y un grupo de personas en nuestra sociedad hemos generado el concepto “terrible”. Lo hemos definido y lo podemos encontrar en el diccionario y usamos el término para etiquetar diversas cosas. Pero todo el concepto “terrible” es algo que, como se indica dos versos antes, es creado por la mente. Puede ser válido llamar a esto una situación difícil, una situación horrible, en el sentido de que todos coincidirían con eso, y todos usamos esa terminología. Convencionalmente sería válido. Pero solo aparece como si hubiera algo desde su propio lado que la hace horrible. Eso es engañoso, en tanto es solo una apariencia que es como una ilusión. Así, cuando consideramos esas apariencias engañosas como verdaderas, eso es realmente, como dice Togme Zangpo, un desperdicio agotador. Es una pérdida de nuestro tiempo y solo nos agota y exacerba nuestro sufrimiento.

Por ejemplo, si nos golpeamos el pie contra un mueble en la oscuridad, eso duele. Seguro, duele, pero es un desperdicio agotador llevarlo al extremo de “oh, esta es una cosa horrible que me ha sucedido a mí”, y luego brincar de un lado a otro y hacer un escándalo. Ciertamente eso no nos hace sentir mejor y no logra nada, solamente prolonga nuestro sufrimiento. Me pegué en mi pie, causa y efecto: duele. ¿Y eso qué? ¿Qué más hay de nuevo? ¿Qué esperaba del samsara?

Preguntas

El verso 21 habla de abandonar objetos que causan que nuestro aferramiento y nuestro apego se incrementen. ¿Cuál es la diferencia entre esos dos y las ansias y el deseo?

Existen muchos términos técnicos en el budismo que parecen similares, pero tienen definiciones y usos muy específicos. Aferramiento significa agarrarse firmemente a algo que nos gusta. La tradición sakya señala cuatro cosas principales a las que aferrarnos de las que necesitamos deshacernos: cosas de esta vida, cosas de vidas futuras, nuestros objetivos egoístas y formas imposibles de existencia. El término “aferramiento” también es usado en el contexto de la cognición conceptual. Cuando pensamos en algo como miembro de una categoría conceptual, tal como pensar en nuestra mascota como un perro, decimos que el objeto al que esta cognición conceptual “se aferra” es nuestra mascota.

Apego es cuando ya tenemos algo que consideramos deseable, exageramos sus cualidades y no queremos soltarlo. Deseo es cuando no tenemos algo que queremos, igualmente exageramos sus buenas cualidades y anhelamos obtenerlo. Ansiar es literalmente la palabra “sediento” y se usa específicamente con relación a las sensaciones de felicidad o infelicidad. Cuando experimentamos un sorbito de felicidad, estamos tan sedientos que no queremos ser separados de ella. Y cuando experimentamos infelicidad, estamos sedientos de separarnos de ella.

Podemos ver que el análisis en la psicología budista de los diversos estados mentales es muy sofisticado. Existen muchas distinciones finas y desafortunadamente no siempre tenemos términos específicos para ellas en nuestros idiomas. Cuando conocemos la terminología original y la definición, realmente podemos entender de qué está hablando el texto.

Encuentro realmente difícil entender la vacuidad, pero cuando escuché tus claros ejemplos fue como, “oh, sí, todo es como un sueño”. Pero cuando de hecho enfrento situaciones cotidianas, es difícil integrar este entendimiento. ¿Cómo podemos hacerlo?

La única manera de integrarlo es meditar en ello, lo cual significa practicarlo una y otra vez, y pensar en ello tanto como sea posible. Una vez que hemos entendido algo a través de la meditación, entonces podemos distinguir que las situaciones que enfrentamos son como ilusiones. Mientras más apliquemos esto, más natural se volverá, y menos perturbados estaremos por los altibajos del samsara.

Por ejemplo, recientemente fui invitado a Bogotá, Colombia, para enseñar ahí antes de este viaje a México. Su Santidad el Dalai Lama estará ahí en unas cuantas semanas y dijeron que los ayudaría a prepararse y a ponerse en el talante adecuado. Las fechas correspondían a la semana de pascua, así que les pregunté si las personas tendrían el tiempo de organizar y realmente asistir a semejante curso, y me aseguraron que no habría problema. Pensé en ello un poco como un sueño y no le di una gran cantidad de realidad. Compré un boleto de avión, hice los arreglos y eso fue todo.

Unas pocas semanas antes de cuando se suponía que partiría, recibí un correo electrónico en el que me decían que era demasiado difícil organizar dos viajes, uno para Su Santidad y otro para mí. Estaban cancelando, pero no los culpé ni respondí “se los dije”. Simplemente revisé la cantidad de dinero que se perdería por la cancelación del boleto y los inconvenientes que implicaba para las personas en México. De nuevo, no fue la gran cosa. No estaba feliz ni infeliz por ello.

Cuando les dije el costo que tendrían que pagar por la cancelación del vuelo y el incremento del costo a los estudiantes mexicanos, respondieron diciendo que fuera de todos modos. De nuevo, realmente no estaba feliz ni infeliz. Bien, iba a ir y no le di más vueltas.

Luego, doce días antes de que partiera, recibí un correo de Colombia diciendo que habían preguntado quién asistiría y nadie, ni siquiera el traductor, estaba disponible. Se dieron cuenta de que realmente sí necesitaban cancelar. Fue como una ilusión, así que no estaba feliz ni triste. Cancelé el boleto y compré uno diferente para México. No sufrí ni me emocioné. No es la gran cosa, solo como un sueño, sin necesidad de más pensamientos al respecto. Si podemos aplicar las enseñanzas de la vacuidad y de que todo es como una ilusión de esta forma, es increíblemente efectivo, pero por supuesto que implica que nos familiaricemos con ello.