¿Qué es la meditación?

La meditación es un método para desarrollar estados beneficiosos de la mente. Lo hacemos al generar de forma repetida ciertos estados mentales hasta que se convierten en un hábito. Físicamente, se ha demostrado que realmente construyen nuevas vías neuronales.

Beneficios de la meditación

Existen muchos estados mentales beneficiosos diferentes que podemos desarrollar a través de la meditación:

  • Estar más relajados y menos estresados.
  • Estar más enfocados y menos dispersos.
  • Estar más calmados, libres de preocupaciones constantes.
  • Tener un mejor entendimiento de nosotros mismos y de nuestra vida, y de los demás.
  • Tener más emociones positivas, como el amor y la compasión.

La mayoría de nosotros queremos una mente más calmada, más clara y más feliz. Si estamos estresados o en un estado negativo, eso nos hace sentir infelices; afecta de forma negativa nuestra salud y puede destruir nuestra carrera, nuestra vida familiar y nuestras amistades.

Si estamos hartos de estar estresados y de perder los estribos, podemos buscar métodos – tales como la meditación – que puedan ayudarnos. La meditación nos permite superar las limitaciones emocionales sin efectos secundarios.

[Ver: Cómo meditar]

Necesitamos tener una aproximación realista hacia la meditación. Es una herramienta que podemos utilizar para alcanzar resultados positivos, pero no es una cura instantánea para todo. Ningún resultado se obtiene a través de una sola causa, sino a través de una multitud de causas y condiciones. Por ejemplo, la meditación ciertamente podría ayudarnos si tenemos presión arterial alta, pero los resultados serán diferentes si también cambiamos nuestra dieta, hacemos ejercicio y tomamos medicamentos.

Tipos de meditación budista

Hay muchas formas diferentes de meditar y, aunque todas nos ayudan a tranquilizarnos, ese no es el objetivo final. Sin embargo, soltar nuestro estrés ciertamente es necesario antes de que podamos realmente desarrollar estados más positivos, así que por lo general nos relajamos y aquietamos nuestra mente enfocándonos en la respiración, antes de alternar los dos tipos de meditación budista: de discernimiento y de estabilización.

Con la meditación de discernimiento, a menudo llamada “analítica”, usamos el razonamiento para desarrollar, paso a paso, un estado mental positivo como el amor. O usamos el razonamiento para analizar una situación y llegar a un entendimiento correcto de ella, tal como su impermanencia. O quizás simplemente desarrollamos una imagen mental de algo con cualidades positivas, tal como la forma de un buda, y tratamos de discernirlo con claridad.

Luego, en la meditación estabilizadora, utilizamos la presencia mental, la atención y la concentración para mantener por tanto tiempo como sea posible el estado positivo que hemos generado. O aplicamos esas herramientas para mantener un enfoque sin distracciones en la imagen mental que hemos construido.

Alternamos los dos tipos de meditación. Cuando hemos acumulado y podemos discernir el estado mental positivo que deseamos, lo estabilizamos; y cuando nuestra concentración en este estado se debilita o se pierde, nos esforzamos para volver a generarlo y discernirlo una vez más.

Meditación para la vida diaria

El punto de la meditación no es solo sentirnos calmados, enfocados y amoroso cuando estamos sentados en el cojín en nuestra casa, sino que realmente afecte nuestra vida cotidiana. Si meditamos con regularidad, las emociones positivas se vuelven un hábito que podemos aplicar siempre que lo necesitemos, de día o de noche. En última instancia, se vuelven parte de nosotros, algo tan natural que siempre somos más amorosos, enfocados y calmados, sin esfuerzo.

Habrá momentos en los que nos enojaremos mucho y nos sentiremos muy frustrados, pero lo único que necesitaremos hacer es recordarnos a nosotros mismos: “Sé más amoroso”. Estaremos tan familiarizados con este estado mental a través de la práctica constante de la meditación, que lo podremos generar de forma instantánea.

[Ver: 8 Consejos budistas para tratar con el enfado]

Nadie es perfecto, y todos podemos encontrar algún mal hábito del que queramos deshacernos. Afortunadamente, esos hábitos no están grabados en piedra, sino que son modificables.

Este cambio no requiere más que nuestro propio esfuerzo. Muchos de nosotros pasamos horas en el gimnasio, pero olvidamos ejercitar nuestro máximo recurso: nuestra mente. Es difícil al principio, pero una vez que vemos los beneficios que la meditación puede traerle a nuestra vida, nos sentiremos felices de invertir tiempo trabajando con nuestra mente.