¿Qué es la compasión?

La compasión es un estado mental que produce beneficios inconmensurables para nosotros mismos y para los demás. Basada en una valoración profunda de la interdependencia de la vida entera en este planeta y en un análisis de la realidad, la compasión hace crecer dentro de nosotros un sentido igualitario de conexión e interés sincero por amigos, enemigos y extraños. Podemos entrenarnos en la compasión utilizando la meditación, hasta que abarque a todos los seres vivos que habitan la Tierra.

La compasión es una emoción compleja. En el budismo, la definición es “el deseo de que los demás estén libres del sufrimiento y de las causas del sufrimiento”, pero es más que eso. La compasión, al igual que la empatía, contiene una habilidad para entender y compartir los sentimientos de otro ser. Cuando nos encontramos con alguien que sufre o que ha enfrentado alguna desgracia, recordamos algo similar que nos pasó a nosotros. Si nunca hemos experimentado nada parecido, nos ponemos en sus zapatos e imaginamos cómo debe sentirse. Una vez que sentimos un profundo deseo de liberarnos de esa terrible situación, podemos transferir ese deseo hacia la otra persona y, con la misma intensidad, deseamos que ella también se libere.

El amor y la compasión son necesidades, no lujos. Sin ellos, la humanidad no puede sobrevivir. – El 14 Dalai Lama

La compasión abre nuestro corazón y nuestra mente a los demás, ayudándonos a escapar de los solitarios confines autoimpuestos de pensar solamente en nosotros mismos. No estamos solos en el hecho de enfrentar problemas en la vida, y debido a esta sensación de conexión y preocupación por los demás, superamos los sentimientos de aislamiento y separación. Ser compasivos nos hace sentir más felices y seguros. Tomar en serio el dolor y el sufrimiento de los demás y desear ayudarlos nos brinda fortaleza y autoconfianza. La compasión realmente es una fuente profunda de bienestar.

Sin embargo, la compasión no permanece pasiva. Debiese motivarnos a tomar la responsabilidad de hacer algo para aliviar el sufrimiento de los demás. Incluso si nuestra habilidad para ayudar es limitada, hacemos lo que podemos sencillamente porque es insoportable quedarnos inmóviles cuando otros son infelices y sufren. Pero la compasión por sí misma es insuficiente si no sabemos realmente qué será de ayuda. Para hacer lo que en verdad importa necesitamos combinar nuestra compasión con conocimiento y sabiduría. Así, combinada con la madurez emocional de no alterarnos, desanimarnos o sentirnos culpables cuando no seamos capaces de ayudar o cuando lo que sugiramos o hagamos no funcione, la compasión se vuelve la motivación más fuerte para trabajar con nuestros defectos y desarrollarnos aún más.