
El budismo socialmente comprometido es un movimiento contemporáneo que aplica las enseñanzas y prácticas budistas a temas sociales, políticos, medioambientales y económicos. Arraigado en los valores de la compasión, la sabiduría y ahimsa o no violencia, el budismo socialmente comprometido busca aliviar el sufrimiento no solo a un nivel individual sino también entre sociedades y sistemas globales.
Tradicionalmente, el budismo ha sido caracterizado erróneamente como desconectado de la sociedad o excesivamente místico. Sin embargo, sabemos por las historias de la vida del Buda que fueron los intensos sentimientos de compasión hacia aquellos que lo rodeaban – las personas y los animales – los que lo impulsaron a buscar una salida del sufrimiento para todos. Así, el enfoque socialmente comprometido de la práctica budista resalta esta interconexión entre la transformación personal y el cambio social, demostrando que el verdadero bienestar, y quizás incluso la iluminación, no pueden alcanzarse plenamente aislados de los desafíos mundiales.
Los orígenes del budismo socialmente comprometido
El término “budismo socialmente comprometido” se popularizó en el siglo XX, particularmente por el maestro zen vietnamita Thich Nhat Hanh, quien abogó por el uso de las enseñanzas budistas para combatir problemas globales apremiantes, como la guerra, el deterioro medioambiental y la injusticia social. Thich Nhat Hanh se vio motivado a la acción durante la guerra que asoló Vietnam, abandonando el aislamiento monástico para ayudar a las víctimas, pero las raíces del movimiento se remontan a las enseñanzas fundamentales del Buda.
Las enseñanzas del Buda, tales como las cuatro verdades nobles fundamentales y el óctuple sendero, enfatizan la importancia de la compasión y la interconexión. Es inherente a estas enseñanzas la idea de que aliviar el sufrimiento no se limita a los seres individuales, sino que debe ampliarse a todos los seres y a todas las condiciones que perpetúan el sufrimiento.
A lo largo de la historia, las comunidades budistas a menudo se han involucrado en actos de caridad, resistencia no violenta y trabajo de justicia social, pero el Budismo Socialmente Comprometido formaliza este aspecto de la tradición. El movimiento invita a los budistas a involucrarse activamente con las estructuras sociales, económicas y medioambientales que contribuyen al sufrimiento colectivo.
La influencia de Sulak Sivaraksa
Unas de las figuras más influyentes en el Budismo Socialmente Comprometido es Sulak Sivaraksa, un académico, activista y crítico social tailandés. Pueden leer aquí la entrevista que le hicimos. Sivaraksa ha sido un firme defensor de integrar los principios budistas con la justicia social, la equidad económica, la sustentabilidad medioambiental y la reforma política – tan firme, de hecho, que ha sido arrestado muchas veces e incluso ha sido forzado al exilio temporal. Ha estado a la vanguardia de los esfuerzos para desafiar el autoritarismo, promover los derechos humanos y señalar las desigualdades estructurales en Tailandia y a nivel global.

El activismo de Sulak Sivaraksa se basa en la creencia de que las enseñanzas budistas pueden – y, de hecho, deberían – aplicarse para abordar las causas raíz del sufrimiento en la sociedad. Ha abogado constantemente por una gobernanza ética, la protección del medio ambiente y una mayor equidad económica. Fundó la Red Internacional de Budistas Comprometidos en 1989, inspirando a cientos de miles de practicantes alrededor del mundo a ver el budismo, no solo como un camino de liberación personal sino también como una fuerza de transformación social.
Principios centrales del budismo socialmente comprometido
En su corazón, el Budismo Socialmente Comprometido busca aplicar las enseñanzas atemporales del Buda a los desafíos modernos. El movimiento se construye sobre varios principios clave:
Interconexión
Él enseñó que todos los seres y fenómenos son interdependientes. Este principio, conocido como pratītyasamutpāda, o surgimiento dependiente, significa que ningún individuo existe en aislamiento. El Budismo Socialmente Comprometido nos insta a reconocer que el sufrimiento suele ser el resultado de sistemas sociales, económicos y medioambientales más amplios. Por lo tanto, el abordaje de las causas raíz del sufrimiento requiere acción tanto a nivel individual como a nivel sistémico.
Por ejemplo, la degradación medioambiental, la pobreza y la violencia no son solo temas aislados, sino que también están profundamente interconectados con políticas globales, nuestra conducta personal como consumidores y las desigualdades sociales. Al reconocer esta interconexión, podemos esperar abordar estos temas desde una perspectiva holística.
Compasión en acción
La compasión es el elemento central de la práctica budista, y el Budismo Socialmente Comprometido enfatiza utilizar la compasión de formas tangibles. La compasión no se limita solo a la empatía o a pensamientos amables – también implica trabajar activamente para aliviar el sufrimiento de los demás. En la práctica, esto podría significar involucrarse en el trabajo por la justicia social, apoyar a comunidades marginadas, abordar el cambio climático o luchar por los derechos humanos. A través de la acción compasiva, vemos que no hay contradicción entre trabajar en el crecimiento espiritual personal y abordar el sufrimiento social. De hecho, son caminos mutuamente reforzantes.
No violencia
La no violencia es otro principio fundamental del Budismo Socialmente Comprometido, basado en el primero de los cinco preceptos laicos de no lastimar o matar a otros seres. La violencia solo perpetua el sufrimiento y refuerza ciclos de odio y división y, por lo tanto, debemos actuar con amabilidad y respeto por todos los seres y rechazar el daño en todas sus formas – sea físico, verbal o sistémico. Esto incluye oponerse a la guerra, la opresión y todas las formas de injusticia. Así, con frecuencia el budismo comprometido se ha involucrado en el activismo pacifista, la mediación y los esfuerzos conciliatorios.
Atención plena y conciencia
El Budismo Socialmente Comprometido nos anima a utilizar la atención plena (recordación) como una herramienta para despertar a la realidad del sufrimiento en el mundo. La atención plena o recordación nos ayudar a estar presentes, atentos a nuestras propias acciones y abiertos a las necesidades de los demás. También nos ayuda a reflexionar en torno a cómo nuestras elecciones sobre estilo de vida, patrones de consumo y participación en los sistemas sociales contribuyen ya sea al sufrimiento o al bienestar. Con la atención plena podemos volvernos más conscientes de cómo interactuamos con los demás y con el entorno y, por lo tanto, cultivar elecciones responsables y compasivas.
Equidad
El Budismo Socialmente Comprometido enfatiza la importancia de la justicia y la equidad en las estructuras sociales. Esto se basa en el hecho de que todos nosotros tenemos el mismo deseo de felicidad y el mismo deseo de evitar el sufrimiento. Aquí podemos trabajar en pos de la justicia económica, la equidad de género, la justicia racial y la protección de todos los seres – sean humanos o animales. Al reconocer que la injusticia es una fuente de sufrimiento, podemos trabajar hacia desmantelar los sistemas de inequidad y promover justicia y compasión en todos los niveles.

Los beneficios del Budismo Socialmente Comprometido
Paz interior
Imaginen cómo se sentiría involucrarse activamente con el mundo con intenciones y acciones compasivas. Esto conduce naturalmente a un sentido de satisfacción personal y paz interior, en donde sabemos que lo que sea que estemos haciendo nos está beneficiando a nosotros mismos y a los demás. Cuando sabemos que estamos haciendo una diferencia positiva, especialmente para aquellos que están sufriendo, nos da un sentido poderoso de propósito, lo cual nos hace más felices, según se ha demostrado científicamente.
Comunidades más fuertes
Casi todos nosotros queremos vivir en sociedades más armoniosas y felices. Al actuar con compasión hacia todos los seres – quienes quiera que sean y cualquiera que sea su estatus en la sociedad – creamos comunidades más fuertes, felices e inclusivas. Cuando la amabilidad y el respeto mutuo se cultivan a lo largo de la sociedad, todos se benefician.
Crecimiento espiritual
El involucramiento social profundiza nuestra práctica espiritual al permitirnos tomar nuestro cultivo de la compasión fuera del cojín de meditación y llevarlo al mundo más amplio. Nos permite practicar muchas de las cosas que decimos que queremos desarrollar, como la generosidad con nuestro tiempo y recursos, paciencia hacia aquellos que consideramos difíciles, y tolerancia ante las diferentes opiniones. Trabajar de esta manera es una manera increíblemente poderosa de crear potencial positivo y pavimentar el camino hacia la iluminación.
Conclusión
El Budismo Socialmente Comprometido es un camino que exige la plena integración de la práctica espiritual y de la acción social. Enseña que la compasión verdadera se extiende más allá del cojín de meditación, ampliándose al mundo para abordar las causas sistémicas del sufrimiento. Como individuos y comunidades, estamos interconectados. El bienestar de cada persona está íntimamente ligado al bienestar de todos. A través de la acción presente, la generosidad, la no violencia y un compromiso con la justicia, todos podemos esforzarnos por crear un mundo más compasivo, justo y pacífico para todos los seres.