Transformar las circunstancias y práctica condensada

Puntos 3 y 4

Punto tres: Transformar las circunstancias adversas en un camino hacia la iluminación

El tercer punto es transformar las circunstancias adversas en un camino hacia la iluminación, y se divide en varias partes: una concierne a nuestros pensamientos y la otra a nuestras acciones.

Transformar nuestros pensamientos se refiere a los pensamientos que hay detrás de nuestra conducta y a nuestra visión o perspectiva de la realidad. Primero, el pensamiento detrás de nuestra conducta:

Cuando el ambiente y sus habitantes estén colmados de fuerzas negativas, transforma las condiciones adversas en un camino hacia la iluminación, desterrando una cosa que (cargue) con toda la culpa y meditar con gran bondad hacia todos.

No entraré en mucho detalle sobre la conducta; sin embargo, el énfasis principal es ver que nuestras dificultades provienen de la actitud autocentrada y que todas las cualidades positivas provienen de valorar a los demás. Por lo tanto, tenemos que desterrar o deshacernos de una cosa, la actitud autocentrada, que carga con toda la culpa de nuestro sufrimiento. Y, habiendo comprendido la importancia y los beneficios de valorar a otros, meditamos con gran bondad hacia todos. Por lo tanto, cuando ocurre el sufrimiento, intentamos verlo como la falla y el resultado de la actitud autocentrada o egoísmo.

¿Qué queremos decir con actitud autocentrada y egoísmo? Bueno, digamos que somos invitados a una comida a la casa de alguien y preparan algo que realmente no nos gusta. Somos infelices y sufrimos. Así que aquí tenemos una situación negativa. ¿Cómo podemos transformar esto en una situación positiva que nos ayude a avanzar en el camino hacia la iluminación? Necesitamos revisar cuál es la falla y por qué estamos sufriendo. Si empezamos a pensar en el anfitrión como alguien horrible y lo culpamos completamente, entonces el problema es que solamente estamos pensando en nosotros mismos. No estamos pensando en absoluto en la otra persona que deseaba hacer una comida que nos complaciera, el anfitrión o anfitriona que no tenía la intención de preparar algo que no nos gustara. Debido a que pensamos en yo y lo que a me gusta y lo que yo quiero, sufrimos y somos infelices. Así que en esta situación lo que intentamos hacer es utilizar la circunstancia para atacar esta fuerte preocupación que tenemos por el yo y por lo que yo quiero.

La estructura es muy similar a la del tonglen. En las visualizaciones más fuertes del tonglen, tomamos la diarrea y el vómito y demás, a lo cual la mayoría de nosotros naturalmente nos resistimos debido a nuestro egocentrismo. Necesitamos superar la falta de disposición de ensuciarnos y sufrir, y dejarlo pasar a través de nosotros. De la misma manera, no hacemos un gran alboroto por lo que alguien nos sirve de cenar. Debido a nuestro deseo de traer felicidad a la otra persona, tomamos el sufrimiento de comer algo que no nos sabe muy bien. Existen ciertas excepciones, por ejemplo, si somos alérgicos a una comida que nos enfermará. No tenemos que ser fanáticos. Aún así, existen formas de disculparnos que son más consideradas con la otra persona que solamente pensar en lo que nosotros queremos y enojarnos: “¡¿Estás tratando de envenenarme?!”.

Otra forma de transformar una situación negativa en una positiva, es verla como una forma de quemar nuestros potenciales kármicos negativos – algo que necesitamos hacer para alcanzar la iluminación. Podemos pensar: “Terminemos de una vez con esto”. Es como ir al dentista: en lugar de tener al dentista perforando un poquito durante cinco sesiones diferentes, es mejor llevarlas a cabo todas de una vez para que el trabajo quede terminado. Es mejor hacerlo todo y entonces queda fuera del camino, para siempre.

Pensar en asumir el sufrimiento de otros desvía la atención de solamente pensar “pobre de mí”, lo cual, básicamente, es egocentrismo y auto-indulgencia. Nos esforzamos como en el ejemplo de una madre cuyo bebé tiene un resfriado, que desearía más que nada en el mundo tener el resfriado en lugar del bebé. Si cuidamos de alguien que está resfriado, necesitamos tener la total disposición de contraer el resfriado. Si estamos muy tensos acerca de ello, no funcionará. La Madre Teresa solía decir esto a la gente que iba a trabajar con ella. Ella decía que, para trabajar con los leprosos, se tenía que estar totalmente dispuesto a contraer lepra. Si tememos contraer lepra, es mejor olvidarlo. De hecho, a mayor temor de contraer lepra, mayor es la posibilidad de que la contraigamos, lo cual es irónico. Todos hemos notado que cuando estamos muy tensos de que algo salga mal, entonces muy frecuentemente las cosas salen mal.

Vacuidad, de meditar en las apariencias engañosas como los cuatro cuerpos del Buda, es el protector incomparable.

Las apariencias engañosas se refieren a la apariencia de nuestro sufrimiento como si estuviera auto-establecido.

  • Reminiscente de un Dharmakaya – la mente omnisciente de un buda, a saber, el estado natural, puro, de la mente – el cual no es creado por causas y condiciones, nuestro sufrimiento nunca tiene un surgimiento auto-establecido, porque no existe tal cosa.
  • Reminiscente de un Sambogakaya – manifestaciones sutiles de un buda – el cual nunca deja de enseñar en tierras puras, nuestro sufrimiento nunca puede tener una cesación auto-establecida.
  • Reminiscente de un Nirmanakaya – formas de un buda que aparece en nuestro mundo – que nunca se queda quieto, sino que siempre está ayudando a otros en formas continuamente cambiantes – nuestro sufrimiento nunca tiene una permanencia verdaderamente establecida.
  • Reminiscente de un Svabhavakaya – la inseparabilidad de estos Tres Cuerpos de Buda – nuestro sufrimiento nunca puede tener un surgimiento, morar y cesar auto-establecido. Dado que el sufrimiento surge, mora y cesa en dependencia de causas y condiciones, está totalmente desprovisto de un surgir, morar y cesar auto-establecido.

Así es como transformamos las circunstancias difíciles con nuestros pensamientos.

El método supremo implica cuatro acciones para nosotros, (así que) – aplico instantáneamente a la meditación lo que sea que pueda encontrarme.

Transformar circunstancias adversas con nuestras acciones implica cuatro acciones o métodos que podemos utilizar:

1. Acumular fuerza positiva. A menudo se traduce como “colección de mérito”, la cual es una traducción un poco errónea. No estamos coleccionado puntos o sellos, de tal forma que, si obtenemos suficientes, ganaremos un premio. A lo que se refiere es a cómo podemos fortalecer nuestros entramados de potencial o fuerza positiva, al actuar de forma constructiva y utilizar nuestras cualidades positivas. De esta forma, podemos transformar circunstancias negativas en positivas. Por ejemplo, si tenemos un accidente, en lugar de deprimirnos o asustarnos, podemos utilizarlo como una oportunidad para ayudar tanto como sea posible a la gente que está herida. Esto acumula más fuerza positiva dentro de nosotros y cambia toda la situación.

2. Purificar nuestra fuerza negativa - si hemos actuado en forma negativa y herimos a alguien, por ejemplo, podríamos sentirnos culpables después. Podemos transformar esa circunstancia en una positiva haciendo más prácticas de purificación. En vez de sentirnos culpables, reconocemos lo que hicimos y vemos que fue un error. Lo que hicimos no nos convierte en una “mala persona”, pero, aun así, nos arrepentimos de haber actuado de esa forma. Tomamos la decisión de no repetirlo, reafirmamos nuestra dirección segura en la vida y luego hacemos algo constructivo para contrarrestarlo.

3. Hacer ofrendas a los espíritus dañinos – traernos más sufrimiento. Esto es un poco difícil de comprender para nosotros los occidentales. Hay una práctica muy hermosa que desarrolló una maestra occidental de Dharma, amiga mía, Tsultrim Allione, basada en la práctica budista de chod (cortar). Ella lo llama “alimentar al demonio”. Digamos que las cosas están realmente mal y nos sentimos miserables, infelices y deprimidos. Imaginamos que nuestros problemas son causados por un espíritu dañino, un demonio interior, con cualquier forma que queramos, que sale y se sienta en un cojín frente a nosotros. Le preguntemos al demonio: “¿Qué quieres?”, y nos dice lo que quiere: “Quiero que la gente me preste atención; quiero que la gente me ame. Quiero buena salud; quiero ser joven de nuevo”, lo que sea que nos esté atormentando. Y entonces alimentamos al demonio dándole lo que quiere. Si quiere amor, le damos amor. Si quiere juventud y energía, se las damos. Es una práctica muy útil y poderosa. Cuando el demonio se ha saciado, la mayoría de las personas sienten que se va. Aunque en muchos textos oramos para que los espíritus dañinos nos brinden incluso más daño, esta forma de alimentar a los espíritus también es extremadamente efectiva. Muestra que ya tenemos dentro de nosotros las cosas que sentimos que no tenemos y necesitamos, solo necesitamos recurrir a nuestra propia fuerza interior para proveérnoslas.

Como con cualquier práctica, la forma en la que entramos en ella y la terminamos es importante. Así como un programa de computadora puede colapsar si no lo utilizamos de forma apropiada, de igual manera, cuando hacemos prácticas de meditación que abordan emociones poderosas, tenemos que entrar y salir con gentileza, ¡o podríamos colapsar! La forma de entrar y salir es enfocarse en la sensación del aire que entra y sale por la nariz, o la sensación del abdomen que sube y baja mientras respiramos. Esto nos conecta con nuestro cuerpo y con la tierra, y es muy útil si estamos lidiando con emociones realmente negativas o aterradoras. Si estamos trabajando con una experiencia emocional particularmente fuerte, es mejor enfocarse en el abdomen. En el abdomen se encuentra el chakra del ombligo, el centro de la tierra, lo que en Occidente llamaríamos el centro de gravedad del cuerpo, así que nos aterriza más.

Este es un ejercicio realmente interesante. Aunque en la superficie algunas de las enseñanzas pueden parecer extrañas, es bueno profundizar en ellas. Si realmente tomamos la dirección segura o refugio en el Dharma, entonces tendremos confianza en que hay algo que tiene sentido y que no es solamente un extraño viaje tibetano supersticioso. Es algo que podemos intentar cuando nos sintamos atormentados por sentimientos como: “Quiero ser aceptado, quiero ser exitoso; quiero ser amado”.

4. Solicitar la influencia iluminadora de los protectores del Dharma - que traigan más sufrimiento y destruyan nuestro egoísmo. Una forma menos habilidosa de trabajar con los protectores es hacer ofrendas para ayudar a que nuestros potenciales positivos maduren, en otras palabras, que las cosas nos salgan muy bien. Esta no es la mejor forma de trabajar con los protectores del Dharma, porque entonces el potencial positivo se terminará, nos estrellaremos y nos quedaremos con el potencial negativo. La mejor forma de trabajar con los protectores del Dharma es hacer varias puyas y ofrendas para ayudar a que nuestros potenciales negativos maduren, pero de una forma menor. Así, los obstáculos que pudieran haber llegado de manera más grande se queman de una forma más trivial. Entonces, nos quedamos con nuestros potenciales positivos y las cosas saldrán bien.

Nuevamente, mi maestro Serkong Rinpoche nos brinda un perfecto ejemplo de cómo puede funcionar esto. Yo solía viajar con él por todo el mundo como su intérprete; antes de viajar, él siempre realizaba una puya a un gran protector. Entonces, al principio del viaje algo podía salir mal; sin embargo, se trataba de algo trivial. Una vez, en nuestro trayecto al aeropuerto, tomamos el tren nocturno hacia Delhi desde Pathankot, y algo no salió bien con la reservación del tren. El único lugar en el tren en donde podíamos dormir eran las literas que estaban junto al baño en el vagón de tercera clase. Ahí había solamente dos literas, así que Rinpoche y yo tomamos cada uno una litera y los dos asistentes tuvieron que dormir en el suelo. Hubo una situación negativa; sin embargo, no fue la gran cosa -solamente olía mal y era incómodo- y eso quemó los obstáculos. El resto del viaje salió muy bien.

Lo principal a solicitar a los protectores del Dharma es: “Tráiganme sufrimiento; tráiganme la maduración de mis potenciales negativos. Puedo manejarlos”. Nuestra voluntad para experimentar lo que madura actúa para disminuir nuestro sufrimiento y entonces los obstáculos se terminan. Cuando las cosas están saliendo mal, pedimos más, para poder deshacernos de todo de una vez. No estamos rezando a Dios, a los protectores del Dharma o a los budas para que nos den esas cosas, sino que realmente nuestros deseos y aspiraciones ayudan a crear las condiciones para que madure nuestro propio karma. Realmente es algo muy práctico.

Punto cuatro: Condensación de la práctica en una vida

El cuarto punto es condensar la práctica de una vida en cinco fuerzas. Esto puede ser realizado en esta misma vida y también al momento de la muerte, y es sumamente práctico.

En resumen, la esencia de las enseñanzas quintaesenciales es aplicar los cinco poderes.

1. La fuerza de la intención - En esta vida podemos tener intenciones apropiadas todos los días. Cuando nos levantamos en la mañana, podemos enmarcar nuestra intención: “Que pueda ser capaz de ayudar a todos; que pueda ser capaz de alcanzar la iluminación para ayudar a todos plenamente”. Esto es importante, no solamente cuando nos levantamos, sino en cualquier momento en el que enfrentemos una situación difícil. Por ejemplo, los niños están gritando y estamos a punto de entrar en su habitación a callarlos. Podemos establecer la firme intención: “Que pueda mantener el control y tratarlos de forma amorosa para detener su pelea”. Sin embargo, esto debe ser hecho de tal forma que nuestra motivación sea realmente beneficiar a los niños, no solamente calmarlos por nuestra paz mental. Antes de ir de compras, podemos tener la intención de comprar solamente lo que necesitamos: “no compraré chocolate y galletas solamente por codicia o porque se me antoja en el momento”.

2. La fuerza de la semilla blanca - la intención de fortalecer nuestro entramado de fuerza positiva e intentar deshacernos de nuestros potenciales negativos. Que las cosas vayan bien es el resultado de nuestras acciones constructivas previas y del potencial positivo que proviene de ellas; cuando las cosas van mal, es debido a nuestras acciones destructivas previas y al potencial negativo que dejaron. La semilla de nuestras dificultades es nuestra conducta destructiva, así que intentamos deshacernos de esa semilla y reemplazarla con una semilla de conducta constructiva.

3. La fuerza de la habituación. Lo que sea que estemos haciendo, intentemos utilizar la situación para desarrollar aún más el hábito positivo del interés por los demás. Esto puede incluir cualquier acción neutra que estemos haciendo, como comer – podemos comer para ser fuertes y así ser capaces de ayudar a otros; utilizar ropas abrigadoras para no enfermarnos y estar en condiciones de ayudar a los demás-. Aun cuando dormimos temprano o vamos al cine, podemos tener el pensamiento de que lo hacemos para relajarnos, con el fin de acumular fuerza y energía para ser capaces de ayudar más a otros. De esta manera, incluso la relajación puede convertirse en una acción increíblemente positiva. Por supuesto, necesitamos ser sinceros al respecto. No podemos decir: “Voy a devorar este enorme tazón de helado para ser de beneficio a otros”. ¡Esa es solamente una excusa para comernos todo el helado! Cualquier cosa que hagamos, pensemos en términos de hacerla para el beneficio de otros.

4. La fuerza de eliminar todo a la vez - tan pronto como surjan en nuestra mente emociones perturbadoras tales como la codicia, el apego y el enojo, tratar de deshacernos de ellas tan pronto como sea posible – inmediatamente, si podemos- como haríamos si el gato saltara sobre la mesa y estuviera a punto de comer de nuestra comida. Lo alejamos de una vez. Los tibetanos adoran utilizar animales para ilustrar las enseñanzas de esta manera y, con frecuencia, es bastante útil.

5. La fuerza de la aspiración - para ser capaces de lograr nuestra práctica. Esto no quiere decir: “Oh, Dios mío, pueda ser capaz de hacer esto”, sino que tenemos el fuerte deseo de hacerlo. También está la implicación de estar tan asqueados y hartos de nuestra actitud autocentrada que no podemos esperar para deshacernos de ella. Es como cuando una mosca está zumbando alrededor de nuestra cabeza: estamos tan molestos que hacemos un enorme esfuerzo para sacarla del cuarto. Mientras más rechacemos nuestro egoísmo por estar realmente asqueados por él, más débil se volverá.

Al final del día, podemos recitar: “Que nunca me separe de la bodichita”. Mi maestro, Serkong Rinpoche, dijo que no deberíamos pedir a nuestros lamas que recen para que no enfermemos o para que nuestro negocio vaya bien. La mejor solicitud de aspiraciones a un lama es que seamos capaz de desarrollar la bodichita lo más rápidamente posible. De nuevo, tiene que ser una solicitud sincera, ¡no solamente para impresionar al lama! Este tipo de aspiración es realmente importante ya que, por lo general, tenemos el hábito de hacer aspiraciones por cosas mundanas que queremos.

La enseñanza quintaesencial para la transferencia mahayana de la mente son los cinco poderes mismos, mientras dé importancia a mi senda de conducta.

Al momento de la muerte, también podemos aplicar estas cinco fuerzas, y esto es considerado el mejor tipo de powa o transferencia de la conciencia, en lugar de hacer algún tipo de método dramático que no tiene ningún sentimiento detrás, como lanzar a nuestra mente hacia alguna tierra búdica. Si no existe comprensión de todo lo que estamos haciendo, entonces nuestro nivel de motivación será bastante superficial.

1. La fuerza de la intención. Lo mejor que podemos tener en mente al momento de la muerte es la aspiración: “Pueda ser capaz de desarrollar más la bodichita y pueda continuar esta práctica en todas las vidas futuras para ser capaz de ayudar a otros”. Es sumamente importante tener esta intención cuando estamos a punto de morir. ¿Qué es powa y a qué deseamos transferir nuestra mente? No queremos ir al paraíso, eso no es budista. Queremos transferir nuestra conciencia a la iluminación.

2. La fuerza de la semilla blanca - regalar todo a otros antes de que muramos para que no tengamos apego al dinero, a nuestras posesiones, o incluso a nuestro cuerpo. Esto, nuevamente, es muy importante. Es muy triste lo que sucede con las posesiones de la gente al morir. Con mucha frecuencia, quienes sobreviven pelean por dinero y posesiones, y eso les causa muchos problemas. O podemos preocuparnos de que arrojen todas nuestras “preciosas” cosas a la basura, porque para ellos son desperdicios y solamente quieren deshacerse de todo. Es mucho mejor encargarnos de estas cosas antes de morir. Regalar todo a nuestra familia, a nuestros amigos o a los necesitados; esto es preferible a que todo sea arrojado a la basura tras nuestra partida.

Por otro lado, superar el apego a nuestro cuerpo no es fácil. Existen muchas prácticas intensas que podemos hacer con este propósito. Por ejemplo, si la costumbre en nuestra cultura es ser enterrados en la tierra, podemos ofrecer nuestro cuerpo a los gusanos: “Gusanos, van a comerse mi cuerpo. Disfrútenlo. ¡Tengan una buena comida!”. Los tibetanos utilizan una imagen bastante horrible, la cual es que, si estamos muy apegados a nuestro cuerpo, renaceremos como uno de esos gusanos que se arrastran por nuestro cuerpo en descomposición. Es bastante desagradable, así que ¡traten de no estar tan apegados!

3. La fuerza de la habituación – meditar en la bodichita una y otra vez de tal forma que, al momento de la muerte, conforme nuestra mente se vuelva más y más sutil, seamos capaces de permanecer enfocados en la bodichita y la iluminación.

Necesitamos reconocer que esta es también la enseñanza de la clase superior de tantra. La iluminación es una naturaleza de Buda o mente de luz clara plenamente realizada. En el tantra anutarayoga, el nivel superior, tratamos de morir con pleno darse cuenta de la disolución de nuestra conciencia burda y nuestras mentes conceptuales en nuestra mente de luz clara más sutil. Tratamos de permanecer enfocados en esa disolución completa que vendrá después, indicando nuestra muerte. En las prácticas tántricas es lo mismo, dado que tenemos que estar enfocados en la mente de luz clara, de tal manera que es una práctica de bodichita. Se hace con la intención de morar y obtener la realización de esta mente para beneficiar a los demás.

4. La fuerza de eliminar todo a la vez – superar, en el momento de la muerte, nuestras tendencias de aferrarnos a nuestro propio cuerpo. Se nos enseña que deberíamos morir como un pájaro que emprende el vuelo desde una roca, sin mirar atrás. Así, con desagrado por nuestras actitudes y acciones negativas pasadas, tratamos de tomar nuestros votos y llevar a cabo auto-iniciaciones antes de morir. Esto no es difícil porque, aun si tenemos un poco de conciencia, podemos reafirmar nuestros votos del bodisatva.

5. La fuerza de las aspiraciones – esto es difícil porque es una aspiración de renacer en un reino infernal para tomar el sufrimiento de todos los demás y no separarse de la bodichita. ¡¿Cómo podríamos ser sinceros al respecto?! Así como solicitamos la ayuda de los protectores de tal forma que provean las circunstancias para quemar los potenciales negativos, de igual manera, al renacer en un reino infernal, quemaríamos esos potenciales y terminaríamos con ellos. Necesitamos sentir que, en tanto tengamos el potencial de renacer en un reino infernal o como un animal, sería mejor terminar con eso de una vez, así que, con la bodichita, podemos continuar en el camino hacia la iluminación.

¿Cuál es el deseo de ir a un infierno? No es que queramos ir porque seamos malas personas ni porque lo merezcamos. El deseo de renacer ahí es motivado por el deseo de beneficiar a otros tanto como sea posible, para lo cual necesitamos deshacernos de nuestros obstáculos kármicos. En lugar de tener miedo y repulsión hacia situaciones de renacimientos difíciles, les damos la bienvenida como oportunidades de quemar nuestros potenciales negativos.

También podemos sostener la aspiración: “Pueda esto ser suficiente para que nadie tenga que renacer en un infierno”, así que no estamos pensando solo en nosotros mismos. Debido a la motivación positiva, los potenciales negativos madurarán en algo mucho menor. Se dice que, con una fuerte motivación de la bodichita, el renacimiento en un infierno es como una pelota que rebota. Rebotaremos dentro un reino infernal durante unos instantes y después saldremos, pero aun así eso quema un gran potencial negativo. Naturalmente, solo funciona si la motivación es sincera: “Yo realmente, realmente, realmente quiero deshacerme de estos obstáculos de tal forma que pueda ayudar más a otros”. Si solo tenemos la motivación de no quedarnos mucho tiempo en el reino infernal, entonces no funcionará. 

Muchas personas asocian la idea de los reinos infernales con las religiones no budistas y, dado que quizás tuvieron experiencias difíciles con alguna de esas religiones, no quieren escuchar acerca de infiernos en el budismo. Esto es limitado. Una forma de entender los infiernos es considerar cómo, como humanos, cada uno de nuestros órganos sensoriales está limitado en su habilidad de percibir todo el espectro de información en su campo sensorial particular. Por ejemplo, solo podemos percibir la luz visible, pero no la luz ultravioleta o infrarroja. No podemos escuchar tantos sonidos ni oler tan finamente como un perro. De manera similar, debe haber niveles de placer y dolor más allá de lo que nuestros sensores corporales de sensaciones físicas pueden procesar. Más allá de un cierto nivel de dolor, surge un mecanismo automático que nos hace desmayarnos. Un renacimiento infernal sería uno con un cuerpo que tiene la habilidad sensorial de experimentar, con plena conciencia, todos los extremos del espectro del dolor. Para mí, al menos, eso parece bastante posible.

Sin embargo, si tememos renacer en un infierno, no deberíamos hacer esta práctica por ningún motivo. En las enseñanzas del Buda se establece muy claramente que un bodisatva de menor nivel no debe intentar prácticas de bodisatvas de un nivel superior. El zorro no salta donde el león puede hacerlo. Estas son prácticas muy difíciles y avanzadas. De las cinco fuerzas, ciertamente podemos tratar de estar enfocados en la bodichita mientras morimos y regalar nuestras cosas previamente para no tener tanto apego. No necesitamos morir y dejar un desastre detrás de nosotros, sino que podemos arreglar todo por adelantado. Podemos morir sin arrepentimientos y sin asuntos inconclusos.

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