¿Qué es Yoga del Gurú?

"Yoga del gurú" son dos palabras sánscritas. Así que primero tenemos que ver qué significan, para poder saber de qué estaremos hablando.

Un gurú es un maestro espiritual plenamente calificado. La palabra literalmente significa alguien que es pesado, lo cual significa que tiene una gran cantidad de peso de buenas cualidades. El término se traduce al tibetano de diversas formas. Una es la palabra “lama” (bla-ma), que, de nuevo, significa un maestro muy altamente realizado, aunque el término se utiliza en diferentes culturas tibetanas, de muchas formas distintas, con significados menores. Así, en algunas culturas tibetanas, “lama” se utiliza simplemente para referirse a cualquier monje. Ciertamente no nos referimos a eso con el yoga del gurú. Y, en otras culturas, puede ser alguien que acaba de hacer un retiro de tres años, lo cual solo significa que ahora está calificado para ser sacerdote de una villa y hacer rituales. Ciertamente, no nos referimos a lama en ese sentido. Y luego, hay algunos occidentales que simplemente se declaran “lamas” a sí mismos pretenciosamente por diversas razones – las cuales quizás no sean las más puras. Ciertamente no nos referimos a eso. 

Y también el término “lama” se utiliza con un lama reencarnado. A una persona semejante se le llama “tulku” (sprul-sku) en tibetano, y se les refiere con el título de “Rinpoche”. Y tampoco nos referimos a eso necesariamente. Solo porque alguien sea un lama reencarnado no significa que se trate de un maestro calificado. Podría ser un niño. E incluso como adulto, si las condiciones y circunstancias para su crianza, ser criado, y su educación y su entorno y todo lo demás no son conducentes, entonces, dado que la gran mayoría de ellos ciertamente no están iluminados, y ciertamente ni siquiera han tenido su percepción de la vacuidad (cognición no conceptual de la vacuidad), entonces el karma negativo madura con ellos también – el cual aún tienen – y es posible que no actúen como un maestro apropiado en absoluto. Así, solo porque alguien tenga el título de tulku o lama reencarnado, no significa que se trate de un gran maestro; solo significa que la persona que inició su linaje lo era. Así, Su Santidad el Dalai Lama siempre habla de forma muy contundente acerca de cómo estos tulkus, estos lamas reencarnados, no deberían apoyarse solo en sus nombres, y sus seguidores no deberían simplemente de confiar en que tienen un gran nombre y títulos superiores, sino que cada lama reencarnado debe probarse a sí mismo y sus cualidades en esta vida.

Otro nombre para un gurú proviene de un término sánscrito ligeramente diferente para ello, que algunas veces se traduce como “amigo espiritual (kalyana-mitra)”. Y lo que esto significa – “espiritual”, de hecho, no es para nada la palabra aquí – es un amigo que nos ayuda a volvernos constructivos. La palabra que se traduce como “espiritual” (kalyana) en realidad significa constructivo. Y así, con alguien que nos trata – de quien somos muy, muy cercanos – como un querido amigo o un miembro de la familia. No significa alguien con quien salimos a beber, con quien vamos al cine, sino alguien con quien realmente tenemos una conexión de corazón a corazón. Todo el propósito de la relación es ayudarnos a ser más y más constructivos, más y más positivos, obtener más y más buenas cualidades. La palabra tibetana para ello es “gueshe (dge-bshes, dge-ba'i bshes-gnyen)”. Fue solo después, mucho, mucho después, que se convirtió en un título para alguien que ha completado el sistema de educación en la tradición Guelug. Su significado original era un amigo espiritual. El término equivalente en las otras tradiciones tibetanas es “Khenpo” (mkhan-po), lo cual en otros contextos significa abad de un monasterio. Literalmente, la palabra significa erudito. 

Así, solo porque alguien sea un Gueshe o un Khenpo no significa que esté espiritualmente desarrollado o que sea buen maestro en absoluto. Eso solo significa que han recibido una muy buena educación y que pasaron muchos exámenes, como podemos ver con los profesores universitarios. Ser erudito es una cualidad de ser un gran maestro, pero el solo ser eruditos no es suficiente. También tienen que tener las características de personalidad que acompañan eso, en las que realmente han desarrollado todas estas buenas cualidades de las que han aprendido.

Ahora, la palabra “yoga” de yoga del gurú, literalmente proviene de la misma raíz que la palabra en inglés “yoke”, en español “yugo”, lo cual significa unir algo o a alguien, como al juntar dos bueyes con un yugo para arar la tierra. Y los tibetanos tienen dos sílabas ahí (rnal-’byor), y significa unir o juntar con lo que es auténtico – en otras palabras, a lo que es verdadero o auténtico. Y lo que estamos tratando de juntar son nuestras cualidades de cuerpo, palabra y mente. En otras palabras, cómo actuamos, cómo nos comunicamos y cómo pensamos y sentimos, con el cuerpo, palabra y mente de un maestro espiritual auténtico. Calificado – lo auténtico. Ahora, para poder ser capaces de hacer esto, por supuesto, necesitamos ser receptivos y nuestras propias cualidades básicas de cuerpo, palabra y mente necesitan estar abiertas a esa unión. En otras palabras, también necesitamos estar apropiadamente calificados. 

El mecanismo que opera aquí, la palabra (byin-rlabs), por lo general, se traduce como “bendiciones”, que me parece una traducción completamente inapropiada, dado que proviene de fuentes cristianas. La forma en que prefiero traducir el término es “inspiración”. Lo que queremos hacer, a través de esta unión, es inspirar – la palabra también significa elevar, abrillantar. En otras palabras, nuestras formas de actuar, comunicar, pensar y sentir son totalmente receptivas, totalmente abiertas a ser entrenadas, a ser elevadas, a ser pulidas a un nivel más benéfico a través de la inspiración del ejemplo y la guía del maestro espiritual. Ese es todo el propósito del yoga del gurú. 

[Ver: "Bendiciones" o inspiración]

Así, cuando hablamos de esta unión, ciertamente no estamos hablando de volvernos un clon del maestro, en el sentido de que, si el maestro habla mal inglés, ahora vamos a imitar el mal inglés del maestro y ahora vamos a hablar mal el inglés. Si su hábito es tomar mucho té de mantequilla, entonces ahora vamos a beber té de mantequilla. No estamos hablando de estas cualidades superficiales. A lo que nos estamos refiriendo es a las cualidades buenas, positivas, las cualidades de Buda del maestro.

Y esta también es la importancia de ver al maestro espiritual como un Buda. Eso nunca fue con la intención de ser tomado literalmente. En ningún lado en la literatura budista dice que, entre las cualidades de un maestro espiritual, está el hecho de que la persona sea un ser iluminado. Si el maestro fuera literalmente un buda, sabría el número de teléfono de todas las personas del planeta, y obviamente no es así. Y caminaría a través de las paredes y todo ese tipo de cosas. Obviamente no pueden hacerlo. Así que, a lo que se refiere es a ver la naturaleza de Buda en el maestro espiritual, ver el nivel de realización de estas cualidades de naturaleza de buda, ver la posibilidad de estas cualidades de naturaleza de buda dentro del ejemplo del maestro espiritual, y enfocarse en eso. Así, esta naturaleza de Buda del maestro espiritual, eso se representa como una de estas figuras búdicas, esos yidams, en tibetano.

Entonces, cuando vemos al maestro inseparable de las figuras búdicas, lo que estamos viendo se enfoca en la naturaleza de buda del maestro espiritual, lo cual puede ser representado por la forma y cualidades de la figura búdica. El maestro espiritual es una figura búdica solo como un método conveniente – no es eso en absoluto. De hecho, vemos la naturaleza de buda, nos enfocamos en la naturaleza de buda; está ahí. En ese sentido, el maestro es un buda, pero eso no significa que literalmente el maestro sea un buda. Ya saben lo que quiero decir. El lenguaje es siempre confuso en este contexto. Ese es el problema. No significa que literalmente la naturaleza búdica esté ahí – no significa que sea inherentemente encontrable, por supuesto, está la vacuidad de la naturaleza de buda. Es el Buda porque es el potencial de un buda; es el resultado y la causa.

Entonces, ¿con qué nos estamos conectando? Lo que realmente estamos conectando es nuestra propia naturaleza de buda con la naturaleza de buda del maestro espiritual. Esa es la razón por que la Gampopa dijo: cuando se alcanza el logro de la unidad de nuestro maestro espiritual y el yidam en nuestra propia mente, entonces se alcanza el logro de mahamudra. Entonces, estamos uniendo nuestra propia naturaleza de buda con la naturaleza de buda del maestro espiritual, para poder obtener la inspiración de que lograremos nuestra propia naturaleza de buda y desarrollaremos plenamente todos sus potenciales. Ese es el punto del yoga del gurú. Se representa como corrientes de luz que conectan los tres lugares (la frente, la garganta y el corazón) del maestro espiritual con los nuestros – representando el cuerpo, la palabra y la mente. Es como si hubiera un conducto, el cual está ahí para energizar estos aspectos de la naturaleza de buda del maestro espiritual a los nuestros. Porque es más fácil verlo en el maestro espiritual que verlo en nosotros – la unidad de esos tres. Ciertamente no estamos conectando el hábito del maestro de beber té de mantequilla, con nuestro hábito de beber café o té de hierbas. Ese no es el punto en absoluto. 

Ahora, si tratáramos de relacionarnos con el Buda Shakyamuni mismo y todas las cualidades del Buda como se enlistan en las enseñanzas: la habilidad de hablar todos los idiomas, decir una sola palabra y que todos la entiendan plenamente en su propio idioma y obtengan diferentes niveles de realización a partir de ella y demás, sería difícil. Es muy difícil que nosotros nos imaginemos estas verdaderas cualidades de Buda, ya no digamos relacionarnos con ellas y tomarlas realmente en serio. Así que, hacer el yoga del gurú solo con el Buda Shakyamuni podría ser bastante difícil para la mayoría de nosotros. Por supuesto que podríamos hacerlo, pero para que realmente sea sincero y tenga significado para nosotros, y no solo que sea como un viaje a Disneylandia y solo entretenimiento – usando una expresión de Khandro Rinpoche, es solo un entretenimiento samsárico de luces que llegan, como un paseo en un parque de diversiones - eso sería bastante difícil, hacerlo de forma apropiada. 

Así que, solamente es alguien que realmente está sumamente desarrollado, como Su Santidad el Dalai Lama, quien dice que obtiene su inspiración directamente del ejemplo del Buda Shakyamuni. Su Santidad regularmente enseña a multitudes de diez o veinte mil personas. Es traducido a muchos idiomas diferentes de forma simultánea, y algunas veces enseña a multitudes de más de 100,000 personas en la India. Entonces, él se podría relacionar – Su Santidad viaja mucho – así que se podría relacionar con el ejemplo del Buda Shakyamuni, que enseña a millones de personas, a incontables seres de forma simultánea. Algunas veces, las enseñanzas de Su Santidad se transmiten por Internet a todo el mundo, simultáneamente, así que él se puede relacionar son ese tipo de ejemplo, pero nosotros no. Nosotros no tenemos nada en nuestra experiencia que se acerque ni remotamente a eso. 

Entonces, para nosotros, ¿cuáles son los grandes ejemplos con los que podríamos relacionarnos? No estamos ahí, pero es concebible para nosotros. Para la mayoría de nosotros, el ejemplo de Su Santidad el Dalai Lama está más allá de nuestra imaginación. Cómo mantener el tipo de agenda que mantiene Su Santidad, y enseñar a tantas personas, y ser el más erudito de todos los tibetanos, y el más compasivo, y tener una memoria fotográfica total, no solo de los textos, sino también de las personas, y lidiar con todos los aspectos mundanos y los aspectos políticos con los que lidia Su Santidad, y que toda la gente de la República Popular de China te considere su peor enemigo y la peor persona en todo el mundo, y no sentirte deprimido por eso y estar feliz todo el tiempo. No podemos tolerar que una persona diga cosas malas de nosotros, ahora imaginen 1.2 billones de personas – que además esparcen propaganda alrededor del mundo acerca de lo mala persona que somos. Traten de lidiar con eso y no deprimirse. 

Como Su Santidad dice, se siente un poco triste de que nunca ha estado deprimido en su vida, de tal forma que realmente no se puede relacionar con la experiencia de lo que debe ser estar deprimido. Eso es inconcebible para nosotros. Por lo tanto, nosotros necesitamos relacionarnos con maestros espirituales mucho menos desarrollados para obtener inspiración. Y esa es la razón por la que, para nosotros, los ejemplos de los llamados maestros espirituales ordinarios, pueden ser mucho más inspiradoras, porque realmente podemos – aunque quizás tengan muchas más buenas cualidades que nosotros –imaginar cómo sería ser así y tener aquello. Y así, un maestro espiritual que sea adecuado para ayudarnos en el camino quizás no sea en absoluto el ejemplo máximo, al menos no en nuestra etapa actual. Tenemos que desarrollarnos más y más para ser capaces de obtener inspiración sincera y no solo sentirnos abrumados o pensar: “Nunca podré siquiera llegar a ser así”.

También dice en muchos de los textos de los grandes maestros que, hablando de forma realista, no encontraremos muy fácilmente un maestro espiritual que tenga todas las cualificaciones. Así, los que vamos a conocer tendrán, tanto cualidades positivas, como cualidades negativas o defectos. Pero es importante encontrar a alguien que tenga más cualidades positivas que negativas. Y entre esas cualidades positivas, ¿cuáles son las más importantes? Estas son: el deseo sincero de ayudar al estudiante; no tener intenciones de explotar al estudiante por dinero, poder, sexo o lo que sea; y ser una persona ética. Está la compasión, la ética, y ciertamente saber más de lo que el estudiante sabe, para poder enseñarle algo. No ser alguien que está bajo la fuerte influencia de las emociones y actitudes perturbadoras. Este tipo de cosas son las más importantes. Sinceramente quieren ayudar. 

Tenemos que ser muy cuidadosos porque hay muchos charlatanes que se presentan como maestros espirituales, tanto asiáticos como occidentales. Y muchos de ellos pueden ser muy carismáticos, entretenidos y tener muchos seguidores. Podrían ser incluso recomendados por otros maestros que realmente no han examinado bien su idoneidad, que realmente no tienen tiempo de revisar a profundidad cómo se están comportando verdaderamente en Occidente. Tenemos que ser sumamente cuidadosos para discriminar y no seguir a charlatanes carismáticos solo porque muchas otras personas los siguen. Después de todo, Hitler también era carismático. No significa que por eso sigamos a esa persona. 

De igual forma, solo porque un maestro tenga muchos conocimientos, no significa que su personalidad esté bien desarrollada. Tenemos que tener cuidado con la relación con tal maestro también. Pero al menos esa persona tiene conocimientos; el charlatán a menudo no tiene conocimientos, aunque algunas veces también tiene algunos. De la persona que al menos tiene conocimientos, podemos obtener información correcta. Quizás no sea muy inspiradora en términos del tipo de persona que es, pero podemos apreciar el hecho de que es una fuente correcta de información. Y necesitamos eso. Así que hay muchos niveles de maestro espiritual, y tenemos que ser muy claros al respecto. No todos están en el mismo nivel de desarrollo. 

Otra de las cualificaciones que es en realidad absolutamente necesaria para cualquier nivel de maestro espiritual, es que la persona sea honesta y no pretenciosa. Que no pretenda tener buenas cualidades que no tiene, y que no trate de ocultar o mentir acerca de los defectos que quizás tenga. No tienen que revelarle a todo el mundo su vida sexual privada, no se trata de eso. Me refiero a si no han estudiado algo, si realmente no han hecho cierto tipo de meditación. No debería ser alguien que trate de ocultar eso, no ser capaz de admitir tales fallas en su educación, en su propio desarrollo personal. Eso es muy importante. No están actuando, sino que son sinceros.

De manera similar, nosotros mismos tenemos que ser honestos con nuestro propio nivel, no pretender frente al maestro que tenemos cualidades que no tenemos, no ocultar nuestros defectos – de nuevo, en el área de lo que hemos practicado, lo que hemos comprendido y demás – de tal forma que la relación pueda ser honesta y basada en la realidad, no en la fantasía. Aun si no tenemos una interacción sumamente personal con el maestro – en el contexto tibetano, el maestro no es alguien con quien vamos todo el tiempo y al que le contamos todos nuestros problemas y todo acerca de nosotros. Eso es más un terapeuta que un maestro. Un maestro espiritual no es un terapeuta. Un maestro espiritual nos da métodos y luego depende de nosotros trabajar con ellos. Podemos hacer preguntas. Pero, con el terapeuta, el cliente es el que habla más – habla acerca de sí mismo. El maestro espiritual es el que habla la mayor parte, y habla acerca de las enseñanzas. Es muy diferente. Muchos occidentales confunden los dos roles, el del maestro espiritual y el del terapeuta. Es muy importante no confundirlos. Si necesitamos un terapeuta, vamos con un terapeuta y no con un maestro espiritual. Y también, el maestro espiritual enseña con su ejemplo; el terapeuta no. 

Si hablo desde mi propia experiencia, como explicaba anoche, tuve una relación muy, muy cercana con Serkong Rinpoche durante nueve años, y un contacto muy estrecho con mis otros maestros espirituales. Todos ellos eran tibetanos. Y debo decir que nunca me preguntaron acerca de mi experiencia personal con las enseñanzas, y yo nunca lo discutí con ellos en términos de, bueno, sucedió esto o aquello. Siempre fui animado a tratar de aplicar las enseñanzas y a resolver las cosas por mí mismo. Estaban abiertos si tenía preguntas acerca de las enseñanzas, pero mi relación con ellos no era en absoluto una relación de tipo occidental. Y para mí, eso se ajustaba bastante bien, debo decir. 

Ahora, con respecto a la relación de maestros occidentales con estudiantes occidentales, muchos de ellos sí mezclan un poco este aspecto de ser un terapeuta. Quiero decir, hay algunos que sí son muy distantes con sus estudiantes, pero si tienen estudiantes regulares, por lo general, les gusta conocer a sus estudiantes personalmente y ayudarlos con los diferentes tipos de problemas que puedan estar enfrentando. Pero pienso que a los estudiantes occidentales les resulta mucho más fácil hablar acerca de sus propias experiencias y sus propios asuntos con un maestro occidental. Con mucha frecuencia, los maestros tibetanos no pueden realmente relacionarse con lo que los occidentales dicen. No todos, pero hay muchos que no pueden. Nuestra experiencia es demasiado ajena; nuestros antecedentes son simplemente demasiado ajenos en términos de lo que hemos estudiado previamente en nuestra vida, en nuestra cultura. Esto está cambiando un poco en Occidente conforme desarrollamos esta relación entre maestro occidental y discípulo occidental. Pero hay problemas ahí.

Los asiáticos más tradicionales no hablan de sus emociones o sentimientos. No es de eso de lo que las personas hablan en sus relaciones y demás. La forma en que son educados es muy diferente. Nunca nadie le pregunta a un niño: “¿Qué se te antoja de comer?” y “¿qué quieres ponerte de ropa hoy?”. No es una pregunta, mientras que en Occidente siempre se nos anima a expresar nuestros sentimientos y nuestras preferencias personales de las cosas. Así que hablar de emociones de un occidental a otro occidental funciona mucho, mucho mejor.

Con Serkong Rinpoche, particularmente, solía corregirme y señalar cosas, no en términos de los sentimientos que yo le expresara, sino con relación a mi conducta real. Como mencioné anoche, nunca dudó en señalarme cuando me estaba comportando como un idiota. Así, es de esa forma en la que un maestro asiático tradicional nos ayudaría con nuestra aplicación de las enseñanzas, mientras que, con un occidental, podríamos hablar más fácilmente acerca de cómo el trabajar con las enseñanzas está afectando nuestros sentimientos, nuestras emociones. Así es como yo lo veo, desde mi propia experiencia de haber sido y continuar siendo un estudiante de grandes maestros, y también de haber sido maestro y relacionarme con mis propios estudiantes. Puede haber, por supuesto, maestros asiáticos tradicionales que han crecido en Occidente. Eso es diferente. Estoy hablando de los maestros tradicionales. 

El yoga del gurú tiene, tanto nivel de sutra, como nivel de tantra. El nivel de sutra es, por supuesto, la base para la práctica del nivel de tantra. Hacer solo la práctica del nivel de tantra es incompleto. El nivel de sutra (entraremos en detalles un poco más adelante) implica básicamente trabajar a través de reconocer y enfocarse en las buenas cualidades del maestro que realmente están ahí, apreciar la amabilidad del maestro. 

En términos de enfocarse en las buenas cualidades, tampoco negamos los defectos del maestro. Es importante no tener negación ahí, sino darnos cuenta de que, de forma realista, por supuesto que los maestros espirituales que tenemos ciertamente tienen defectos – no son seres iluminados. Pero también reconocemos que enfocarnos en estos defectos y quejarnos de ellos, no nos beneficiará de ninguna forma. Ciertamente, no será inspirador; solo nos deprimirá. Así, habiendo reconocido cuáles son esos defectos, nos enfocamos en cuáles son las cualidades positivas, porque esas son las fuentes de inspiración, esas son las que se relacionan con la naturaleza de buda. Esto fue claramente especificado por el Quinto Dalai Lama – no negar las cualidades negativas del maestro, sus defectos. “Negativas” no es una palabra muy correcta, aunque la usé.  Pienso que “defectos” es mejor. Se quedan cortos de las cualificaciones plenas que estamos buscando. Por ejemplo, no tienen suficiente tiempo para nosotros porque están viajando alrededor del mundo y tienen muchos estudiantes. Ese es un defecto, ¿cierto? Y eso puede causar que nos sintamos muy resentidos por ello.  

Lo importante aquí es realmente sentir cierta inspiración por esas cualidades positivas. Sentir inspiración depende, de muchas formas, de la relación kármica que tengamos con el maestro. Puede haber un maestro que esté increíblemente calificado, pero, aun así, no sentimos nada con ese maestro. Estar con ese maestro no nos mueve, no mueve nuestro corazón o nuestros sentimientos de ninguna forma. Mientras que puede haber otro maestro que no tenga maravillosas cualidades, pero que, debido a que la relación kármica es tan fuerte, realmente nos inspiran y nos mueven. Por supuesto, tenemos que ser cuidadosos de no estar fantaseando y proyectando cualidades sobre el maestro que no tiene.  

Este es el significado de un “gurú raíz”. Un gurú raíz es uno que nos inspira tanto que esa inspiración nos da la fortaleza para crecer a lo largo del camino espiritual. Es la raíz de cual la planta obtiene todos sus nutrientes y substancia. Así que eso es muy importante. Ese es el punto esencial. Es esta inspiración, este sentimiento, sentirse animado, energizado, inspirado por el maestro. 

Sucede con mucha frecuencia, seamos honestos, nos levantamos por la mañana y no nos sentimos muy inspirados para hacer nada en absoluto. Vamos a nuestra práctica y no nos sentimos inspirados, y solo sentarnos ahí, hacer el yoga del gurú e imaginar que salen tres luces, no mueve mucho nuestro corazón, no nos ayuda mucho. Y seguir “bla bla bla”, en tibetano. Así que este paso del nivel de sutra es para ayudarnos a recordar estas cualidades, recordar estas cosas, de tal forma que sintamos algo, de tal forma que luego, si hacemos una práctica del nivel de tantra con las visualizaciones y demás, realmente mueva nuestro corazón. Obtenemos cierto beneficio de ella. De lo contrario, – lo mencioné anteriormente, Khandro Rinpoche dice que es solo entretenimiento espiritual – estamos sentados ahí, entreteniéndonos con una linda visualización. ¡Qué divertido! O no nos mueve en absoluto. 

Esto abre todo un tema diferente, el cual pienso que es muy relevante para toda la discusión del yoga del gurú, que es el hecho de que muchos de nosotros tenemos dificultades con los sentimientos. O nuestros sentimientos están bloqueados y no sentimos nada, y entonces nuestro corazón realmente no se siente conmovido por nadie; o, por el otro lado, somos excesivamente emocionales o excesivamente devocionales y estos sentimientos nos abruman hasta el punto de que realmente no usamos nuestra capacidad de discriminar. Solo nos dejamos llevar. Y, a menudo, tales sentimientos están basados en proyecciones de fantasías más que en la situación real. Pienso que, para evitar esos problemas, necesitamos hacer muchas prácticas preliminares, purificación, acumular cierta fuerza positiva y demás, para ser capaces de superar esos obstáculos, ya sea en la dirección de ser insensibles o ser hipersensibles, de tal forma que podamos practicar el yoga del gurú de una forma apropiada y saludable. Eso no es fácil.

Con frecuencia, estamos un poco confundidos, porque en el lam-rim (la tradición del camino gradual), en muchas de las versiones, la relación con el maestro espiritual se encuentra al principio del texto y se le llama “raíz del camino”. Pero necesitamos entender que la raíz del camino no es lo mismo que la semilla del camino. La semilla es donde empiezas, de donde crece. La raíz, como el gurú raíz, es de donde proviene el alimento ya que ha crecido hasta cierto punto. Y el contexto de la presentación de la relación con el gurú al inicio de estos textos, es que estos textos estuvieron basados en las enseñanzas orales dadas a grupos de monjes que ya estaban extremadamente comprometidos con el camino espiritual mediante votos, y que estaban revisando el camino gradual como preparación para recibir una iniciación tántrica. Por ello es que está puesto al inicio. Y, como dice Su Santidad el Dalai Lama, esa ciertamente no es la forma de enseñarlo a los occidentales, particularmente no a aquellos que solo se acercan a un centro de Darma para obtener información, que no saben nada acerca de budismo. Ciertamente no se empieza por ver al gurú como un buda. Es mejor dejarlo al final. El Quinto Dalai Lama también deja muy claro que la forma en que se describe la relación el maestro espiritual mahayana es sobre la base de ya tener refugio y bodichita. No es en absoluto para principiantes. 

También, como empezaba a explicar antes, hay muchos niveles diferentes de maestro espiritual. Y, aunque hay algunos que realmente solo están calificados para darnos información al inicio de nuestro camino espiritual, no sabemos nada de budismo, así que eso es lo que estamos buscando – solo información. Y luego hay otros que pueden explicar un poco acerca de cómo ponerlo en práctica en la vida, cuál es su experiencia – por lo general, estudiantes antiguos que comparten su experiencia. Están aquellos que pueden enseñarnos solo técnicamente cómo meditar, cómo poner un altar y ese tipo de cosas, como un entrenador de artes marciales que solo nos entrena. Pero un verdadero maestro espiritual es alguien a quien acudimos cuando estamos listos para comprometernos a nosotros mismos con el camino, y entendemos muy bien lo que estamos haciendo.  

Y la línea que separa a un verdadero maestro espiritual, si revisamos las definiciones, es con el que tomamos los votos. Hay votos de laicos y votos de monjes, votos del bodisatva, votos tántricos. Ahí es donde establecemos la relación con el maestro espiritual. No es que tengamos que decir: “Oh, tú eres mi maestro”, y que ellos tengan que decir: “Tú eres mi discípulo”. Para empezar, esto no es lo que hacemos. Y las etapas del maestro espiritual también corresponden a nuestras etapas como estudiantes conforme nos desarrollamos. No tiene que ser dicho: “Tú eres mi maestro, yo soy tu discípulo”. Y, por supuesto, tenemos que estar listos para tomar votos. Muchas personas los toman de forma prematura, sin tener realmente la madurez y la estabilidad suficientes como para en verdad mantenerlos, para saber lo que están haciendo. 

Ahora, por supuesto, podemos obtener cierta inspiración de las cualidades de todos los niveles de maestros, incluso de alguien que solo puede darnos buena información – información correcta, debería decir. Esa es una buena cualidad, y podemos obtener inspiración de la cantidad de estudio que esta persona debe haber hecho. Así que hay un nivel en el que todos pueden ser nuestros maestros, y podemos tratar de reconocer las cualidades positivas en cualquier persona, y obtener inspiración y aprender de ellas. 

Como dije, para sentir realmente una fuerte inspiración que en verdad nos haga avanzar y que nos fortalezca a lo largo del camino, necesitamos haber alcanzado el nivel de madurez en el cual somos completamente honestos con nosotros mismos, honestos acerca del maestro, no solo proyectar fantasías, nuestro corazón está abierto, nuestra mente está abierta, pero sobre la base de tener darse cuenta que discrimina. No es solamente: “Me he convertido en tu esclavo ciego, solo dime qué hacer”, y entonces volvernos dependientes del maestro. Un maestro apropiado nunca permitiría eso, identificaría las señales en cuanto aparecieran y las detendría. Así pues, abiertos para ser guiados, pero con los pies en el suelo. Honestos. Tenemos un respeto sincero por las enseñanzas budistas. Al reconocer nuestros defectos, deseamos profundamente deshacernos de ellos. Vemos las enseñanzas como una forma de lograrlo. Y vemos al maestro como un doctor que realmente puede guiarnos. Pero no como un dios omnipotente que puede simplemente hacer un milagro para que ya no tengamos enojo o apego. Tenemos que estar listos, y eso requiere que acumulemos las causas para ello. También, sobre la base de todo lo que he dicho, de estar listos para comprometernos, con votos, al camino espiritual.  

Para sentir esa inspiración del maestro sobre la base de todo esto, lo que necesitamos reconocer, es que lo que está sucediendo ahí es un tipo de energía. Es un intercambio de energía. Obviamente es a lo que me refería cuando lo dije en términos de la relación kármica – que sentimos esta energía. Y pienso que también deberíamos estar conscientes de que el intercambio de energía y el aumento de energía funcionan en ambos sentidos. Aunque usualmente pensamos en ello solo en términos de la inspiración que nos brinda el maestro a nosotros, en realidad, del lado del maestro, tener discípulos receptivos le da al maestro una enorme cantidad de inspiración y energía para realmente tratar, tanto como sea posible, de encarnar las enseñanzas y permanecer tan puro como sea posible en su motivación y demás. Así, toda la relación, cuando funciona apropiadamente, es mutuamente edificante. Esa es la razón por la que tiene que ser una relación viva con una persona real, para que tenga la energía más fuerte. Y una vez que lo hemos tenido con alguien, aun cuando esas personas hayan muerto, esa energía aún continúa porque está basada en una experiencia personal con el maestro. No tienen que estar cerca todo el tiempo.

Así que, por supuesto, el problema para la mayoría de nosotros surge de que no tenemos realmente una relación personal con el maestro espiritual, o los que hemos conocido no son sumamente inspiradores o no parecer estar muy calificados. ¿Qué hacemos? Por supuesto, podríamos sentirnos muy deprimidos por ello, compadecernos de nosotros mismos y llenarnos de este deseo anhelante. Y a menudo eso puede estar conectado con un poco de fantasía en torno a cómo sería la relación – como si alguien fuera a descender de los cielos y tomarnos bajo su ala, llevarnos de la mano hacia la iluminación y pasar todo su tiempo con nosotros. Esa es una expectativa irracional. Así que también necesitamos, incluso si no tenemos esa relación todavía, al menos no tener una expectativa tan exagerada de lo que sería. No como si fuera de un libro de cómics de Milarepa.

Y, por supuesto, para entrar en una relación así, o incluso tan solo para encontrar tal relación, tenemos que tener mucha valentía y la voluntad de cambiar y crecer. No es un asunto de: “Bueno, enséñame algunos hábitos positivos, pero ciertamente no estoy dispuesto a renunciar a los hábitos negativos”. También tenemos que ser realistas respecto a eso. No busquemos una oferta, tratar de obtenerlo barato, lo que a menudo sucede con nuestra mentalidad de compradores. Piensen en los ejemplos de los grandes maestros del Tíbet y la cantidad de dificultades que tuvieron que atravesar para llegar a la India – de Atisha para ir a Sumatra desde la India – para poder conocer a un maestro espiritual. Así que, en la mayoría de los casos, no solo van a caer del cielo. 

Esta es la razón por la que las prácticas preliminares son tan importantes, sea una postración, sea la práctica de Vajrasatva, lo que sea que hagamos. Puede tomar muchas, muchas formas. Necesitamos, en cierto sentido, suavizar a nuestra mente y nuestro corazón de tal forma que podamos estar abiertos y receptivos. Cosas como la postración son … quiero decir, obviamente podemos entrar a ello como absolutos fanáticos, arrojados por la desesperación. Ese es un extremo; el otro extremo es que tenemos que combatir una gran cantidad de arrogancia: “No voy a hacer esto, eso lastima mis rodillas, ¿por qué habría de hacerlo?”. Hay muchas cosas con las que trabajamos, en un nivel emocional muy profundo, cuando hacemos estos preliminares. Esa es la razón por la que todos siempre dicen que, cuando hacemos los preliminares, surge una enorme cantidad de basura emocional. Sí, esto quiere salir para que podamos trabajar con ello y lo veamos, de tal forma que, en el mejor de los casos, a través del proceso, podamos abrirnos un poco más y ser un poco más receptivos al maestro espiritual, a las enseñanzas, a la voluntad de crecer y cambiar, sentirnos animados a hacerlo. Hacer estos preliminares construye el carácter, pero como digo, también tenemos que evitar el extremo de ser fanáticos: solo seguir órdenes y hacerlo esperando que al final ocurra un milagro. “Haré todo esto y al final espero mi recompensa”. Eso no sucede.

Así, como dije, estamos lidiando aquí con energía, estar abiertos a la energía. Ahora, antes de realmente haber encontrado un maestro espiritual, podríamos obtener inspiración de pensar en los ejemplos de Shakyamuni (aunque sea muy difícil identificarse con el Buda Shakyamuni) y de los fundadores de las diversas tradiciones, sea Tsongkhapa, Gurú Rinpoche o quien sea. Realmente no importa. Todos tienen excelentes cualidades maravillosas. Hacer los yogas del gurú u otras prácticas tántricas en las que se visualiza a uno de estos maestros del linaje, o a Vajradhara o a quien sea, y recitar un verso o el nombre de un gurú o algo así. Realmente no hay ninguna diferencia. El punto es hacerla con alguien, alguien que represente las cualidades de un buda, con quien realmente sintamos una conexión y que nos conmueva.

Si lo hacemos con cualquiera de estos fundadores o maestros de linaje, es muy importante en verdad conocer la biografía de esta persona, conocer sus cualidades, no solo saberlas vagamente, de tal forma que intentemos relacionarnos con esa persona como una persona. De lo contrario, habrá muy poca energía ahí, y mover nuestra energía es todo el punto de esto. Pero con un ser humano real que conocemos, no necesariamente de forma íntima – quiero decir, todo el tiempo – pero con el que tenemos cierto contacto, entonces, obviamente, sentimos la energía de forma mucho más fuerte. 

Con este maestro vivo, de nuevo, traten de encontrar lo más posible acerca de la persona, incluso si solo han tenido un contacto o exposición limitada a este maestro. Averigüen acerca de su educación, su entrenamiento, lo que han hecho en su vida y demás. Eso nos dará mucha más inspiración. No salieron del vientre tal como son ahora como adultos maduros. Se desarrollaron. ¿Cómo desarrollaron sus cualidades? Eso es importante. Dicen que han hecho retiros –¿qué tan largos? Ya saben, detalles biográficos básicos de la persona. De lo contrario, a menudo se trata solo de proyecciones de fantasías. 

Así que necesitamos desarrollar las causas, no solo para hacer que nuestra mente y nuestro corazón sean receptivos, a través de los preliminares, sino también lo que siempre se menciona -y pienso que necesitamos tomarlo en serio- acerca de ofrecer aspiraciones sinceras de conocer a maestros espirituales calificados, ser guiados por maestros espirituales totalmente calificados en todas nuestras vidas. Esto es importante, que no le estamos rezando a Dios o al Buda Shakyamuni para que nos cumpla eso. Ese no es el tipo de plegarias que se hacen en el budismo. Se refiere a establecer un muy fuerte deseo de que algo suceda, basados en la confianza de que es realista, que puede suceder, no solo desear lo imposible, y basados en la confianza de que nosotros mismos podemos experimentar eso si establecemos las causas apropiadas, y una de ellas es dirigir nuestra energía poderosamente en esa dirección, que es lo que hacen las plegarias o aspiraciones. Particularmente, dedicar cualquier fuerza positiva que pueda desarrollar que madure en eso, para eso. Y hacerlo a lo largo de todo el camino hacia la iluminación – las vidas futuras también, no solo ahora. Es importante hacer estas cosas. De lo contrario, nadie va a bajar del cielo a decirnos: “Aquí estoy, te he estado buscando. Por favor, ven, te guiaré a la iluminación”. Eso no sucede. Y, si sucede, es extremadamente raro. Y luego sucede sobre la base de una enorme cantidad de causas acumuladas en vidas pasadas. Así, es como – y las plegarias y las solicitudes no son suficientes –el ejemplo de desear ganarse la lotería, pero no comprar un boleto. Tenemos que, de hecho, hacer algo también.

Y entonces revisamos cuáles son las causas. Bueno, pienso que tenemos que revisar cuáles serían acciones similares que podríamos hacer ahora. El tema principal con el maestro espiritual, por supuesto, es enfocarse en las buenas cualidades, no solo enfocarse en las cualidades negativas y los defectos; y aquellas que estén basadas en hechos, no solo en proyecciones fantasiosas. Y valorar la amabilidad que hemos recibido del maestro espiritual, y la disposición de realmente involucrarse en ayudar a que una persona haga cosas positivas, mostrando respeto y este tipo de cosas. Así, incluso si no tenemos un maestro espiritual hacia quien podamos dirigir todo esto, pienso – no he leído esto en un texto, es solo lo que yo pienso – que si actuamos así con otras personas en nuestra vida, sea con nuestro padres, nuestros familiares, nuestros amigos, nuestros maestros de la escuela, alguien, algunas personas que tienen buenas cualidades y que han sido amables con nosotros y que nos han ayudado; si nos enfocamos en sus buenas cualidades y no solo nos quejamos siempre, si realmente apreciamos sinceramente toda la amabilidad que han tenido hacia nosotros y tratamos de ayudarlas, apoyarlas en estas cosas positivas, mostrarles respeto, y luego combinar eso con aspiraciones: “Que pueda yo tener un maestro espiritual plenamente calificado”, eso puede actuar como una causa para poder tener una relación saludable con el maestro espiritual. De este modo, ya tenemos la mentalidad que queremos desarrollar. Como dije, no lo he visto en un texto, pero pienso que, desde mi punto de vista lógico, eso tiene perfecto sentido. 

El budismo es un camino muy activo. No es pasivo – no esperamos solamente que alguien nos salve. Si queremos experimentar algo, entonces necesitamos investigar cuáles son las causas, y luego acumular esas causas. Así que, si aún no hemos conocido al maestro espiritual apropiado que se ajuste a nosotros y demás, pienso que, en lugar de quedarnos sentados, sintiendo lástima por nosotros mismos, quejándonos y sintiendo celos de aquellos que sí encontraron tal maestro, necesitamos tratar de desarrollar activamente esas causas – tanto a largo plazo como a corto plazo. A corto plazo, si no hay nadie en el área cercana, tratar, de alguna manera, de ahorrar el dinero o lo que sea necesario para ir a otro lugar en donde pueda haber maestros. Eso es causa y efecto a corto plazo. O en mi caso, para poder ir a la India tuve que pasar todos mis exámenes de doctorado y terminar todos los estudios y aprender todos los idiomas. Y para estudiar con Serkong Rinpoche, tuve que aprender el idioma, desarrollar competencia en el uso del idioma y acumular más fuerza positiva – lo cual él me ayudó a hacer diciéndome que tenía que traducir para otras personas, no me enseñaba solo a mí. Así, desarrollar las causas a largo plazo, y a largo plazo en términos de muchas vidas futuras.  

Y no solo se trata de acumular las causas que contribuirán para tales cosas, sino también trabajar para eliminar las causas que lo impedirían – a corto plazo y a largo plazo. Siempre quejarse, siempre criticar a los demás, siempre ver solamente sus puntos negativos, ser flojos, no estar dispuestos a trabajar por las cosas, solo esperar que todo se nos dé sin esfuerzo – este tipo de obstáculos que impedirán que tengamos tal relación. Obstáculos tales como tomar de los demás, nunca retribuir en términos de cuando los demás nos ayudan y son amables con nosotros. Un gran obstáculo es si solo tomamos, tomamos, tomamos y nunca damos nada a cambio. No tratamos de ayudar a los demás en retribución. No valoramos todas las dificultades que nuestros padres pudieron haber atravesado para proveernos las circunstancias de que tuviéramos un hogar cómodo, una educación y demás, aunque no hayan sido los padres perfectos – la mayoría de ellos no lo son. Así que este tipo de cosas, en todas las prácticas se interrelacionan unas con otras, las prácticas de la bodichita, pensar en la bondad que hemos recibido de nuestras madres y de todos los demás y valorarlo, etc. Eso nos ayuda a poder hacerlo con el maestro espiritual. No se trata de que proyectemos que el maestro espiritual es nuestra madre o nuestro padre. Eso también puede meternos en problemas. Pero hay muchas, muchas causas que necesitamos desarrollar.

Lo valoramos. No es como si les debiéramos algo y les tuviéramos que pagar a cambio. Durante muchos años lo traduje como “repagar la bondad”, pero al ser cuestionado por eso investigué las palabras con más cuidado. Ciertamente no significa eso, significa apreciarlo. No tenemos que sentir obligación de pagarlo. Siempre se dice en los textos que, si pensamos en la amabilidad que hemos recibido, entonces automáticamente la apreciamos. No tenemos que hacer nada más para desarrollar ese sentimiento. Surge automáticamente. Así que, es claro que estamos hablando de apreciar o valorar, no de sentirnos culpables y estar obligados a pagar lo recibido, porque, de lo contrario, somos una mala hija o hijo. Así que es importante desarrollar estas actitudes con el maestro también. 

Muy bien, así que estas son algunas de las formas en las cuales empezamos a abrirnos a esta energía que está implicada en el yoga del gurú, y ser capaces de sentir esa energía, ser receptivos a ella, de tal forma que realmente actúe como la raíz que no dé la fortaleza y la inspiración. No somos tampoco como un vampiro que solo chupa del maestro. No funciona así. Está basado en el total respeto hacia el trabajo del maestro – todo el arduo trabajo que el maestro ha invertido en esta vida y en las vidas previas para volverse así-, valoración de nuestras propias cualidades de buda y un entendimiento realista de lo que tenemos que hacer para desarrollarlas. Y luego, como acabo de decir, no chupar la fortaleza o sacar algo como si se tratara de una bomba de gasolina del maestro, sino de una forma muy natural, al apreciar su bondad – simplemente sucede de forma natural, obtenemos esta fortaleza y energía para el camino espiritual. Esa es la esencia del yoga del gurú. Las visualizaciones y la recitación del mantra y cosas así, son solo para que conservemos la presencia mental de ello. Sin el sentimiento, es solo una visualización entretenida. 

¿Cuántos textos diferentes y variaciones del yoga del gurú existen?

Ciertamente no podría darles un número, pero diría que probablemente docenas, sino que cientos. Lo que sucede es que tenemos textos del yoga del gurú que son escritos con cada uno de los linajes de los maestros, no solo los fundadores, como en el Karma Kagyu con Milarepa, Gampopa, Marpa y el segundo Karmapa – quiero decir, simplemente hay demasiados. E incluso en términos de una sola figura, lo que sucede con frecuencia es que, cuando la práctica se vuelve demasiado bien conocida, de tal forma que, en cierto sentido, pierde su frescura, se vuelve un poco banal, entonces se escribe una nueva versión que será un poco más “sagrada” en cierto sentido, que no está tan abierta – se vuelve un poco más especial, tiene un poco más de poder dentro de ella. 

Así, en este sentido, si revisamos a lo largo de la historia en la colección de obras de los grandes maestros, podemos encontrar muchos yogas del gurú diferentes que muchos maestros diferentes han escrito. La pregunta es, por supuesto, cuántas son activamente practicadas dentro de su propio linaje. Puede haber prácticas bastante habituales y puede haber algunas especiales que se tendrán en casos especiales, como en el Nyingma, en donde tienen estos reveladores de tesoros, terton (gter-ston), y todos tendrán un yoga del gurú diferente. Mientras que, en el Guelugpa, en donde es más estándar, hay una más estándar que se hace con Tsongkapa. Así que es difícil dar un número. En esencia, todas siguen básicamente la misma estructura. Y luego hay yogas del gurú que están combinadas con la práctica de Kalachakra y la práctica de las seis sesiones, por ejemplo, y hay muchas, muchas variaciones diferentes, y yogas del gurú con diversas deidades – con Su Santidad el Dalai Lama y Avalokiteshvara, por ejemplo. Hay muchas.

También, todas las sadhanas tántricas, las cuales son las prácticas estándar en las que te generas a ti mismo como una de estas figuras búdicas, todas ellas tienen un yoga del gurú que es específico para ese texto. Y luego está el yoga del gurú, el cual se hace en conexión con recitar cien mil veces o más el mantra del nombre del propio maestro, y hacer las visualizaciones estándar del yoga del gurú con eso y las plegarias. También está eso. Cada gurú tiene un mantra del nombre que son unas cuantas palabras sánscritas al inicio, unas cuantas palabras sánscritas al final y luego la traducción sánscrita de su nombre personal en medio. Se le llama “mantra del nombre (mtshan-sngags) de un gurú”.

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