Los tres entrenamientos

La práctica budista básica implica entrenarnos en tres áreas. Podemos entrenarnos en ellas para superar nuestros problemas y sufrimientos, porque nos preocupa nuestro bienestar. O podemos entrenarnos en ellos con amor y compasión para ser de mayor beneficio a los demás.

¿Qué son los tres entrenamientos?

  • Disciplina ética – la habilidad de abstenerse de la conducta destructiva. La desarrollamos involucrándonos en la conducta constructiva. El primer entrenamiento es acerca de la autodisciplina, pues no tratamos de disciplinar a otras personas.
  • Concentración – la habilidad de enfocar nuestra mente de tal forma que no experimentemos vagabundeo mental con todo tipo de pensamientos superfluos. Hacemos que nuestra mente sea aguda y esté enfocada, no adormecida. Además de la estabilidad mental, también es necesario desarrollar estabilidad emocional, de tal forma que nuestra mente no se vea avasallada por el enojo, el apego, los celos y demás.
  • Darse cuenta que discrimina – la habilidad de discriminar o diferenciar entre lo que ha de ser adoptado y lo que ha de ser abandonado. Como cuando vamos a comprar verduras, discriminamos: “ésta no se ve bien, pero aquella sí”. En este contexto, discriminamos en términos de la conducta: lo que es apropiado y lo que es inapropiado, dependiendo de las circunstancias en las que nos encontremos y las personas con las que estemos. A un nivel más profundo, discriminamos entre lo que verdaderamente es la realidad y lo que son solamente nuestras proyecciones fantasiosas.

Ciencia budista, filosofía budista y religión budista

Sea que practiquemos estos tres entrenamientos para nuestro beneficio o para el de los demás, podemos acercarnos a cualquier de las aproximaciones desde dos puntos de vista. Ambas se derivan de una división que Su Santidad el Dalai Lama hace cuando habla frente a un público general. En ella, describe que el budismo tiene tres partes: ciencia budista, filosofía budista y religión budista.

La ciencia budista se refiere principalmentea la ciencia de la mente, cómo opera, nuestras emociones y lo que al Dalai Lama le gusta llamas higiene mental. El budismo tiene un análisis muy detallas de los diferentes estados emocional y de cómo operan y se relacionan entre sí.

En la ciencia budista también se incluyen:

  • Ciencia cognitiva – cómo opera nuestra percepción, la naturaleza de la conciencia y diversos métodos de entrenamiento para ayudarnos a desarrollar concentración.
  • Cosmogonía – un análisis detallado de cómo inicia, permanece y termina el universo.
  • Materia – un análisis detallado de cómo funcionan la materia, la energía, las partículas subatómicas, etc.
  • Medicina – cómo funciona la energía dentro del cuerpo.

Cualquiera puede estudiar, aprender y beneficiarse de esos temas y, con frecuencia, el Dalai Lama sostiene conversaciones con científicos en torno a estas materias.

La segunda división, la filosofía budista, incluye cosas tales como:

  • Ética – la discusión de los valores humanos básicos, tales como la amabilidad y la generosidad, que no están necesariamente relacionados con ninguna religión y de los que cualquiera puede beneficiarse.
  • Lógica y metafísica – una presentación detallada de la teoría de conjuntos, universales, particulares, cualidades, características y demás, cómo funcionan juntos y cómo los conocemos.
  • Causa y efecto – un análisis detallado de la causalidad, qué es la realidad y cómo nuestras proyecciones distorsionan la realidad.

De nuevo, la filosofía budista no está limitada necesariamente a los budistas, sino que es algo de lo que todos pueden beneficiarse.

La tercera división, la religión budista, incluye la esfera de la práctica budista propiamente dicha y abarca aspectos como el karma, el renacimiento, las prácticas rituales, los mantras y demás. Por lo tanto, es específica para aquellos que siguen el camino budista.

Los tres entrenamientos pueden presentarse simplemente en términos de la ciencia y la filosofía budistas, haciéndolas aplicables y apropiadas para todos, o pueden presentarse también en términos de la religión budista. Esto corresponde a una división que yo llamo “Darma-Light” y “Darma auténtico”.

  • Darma-Light – practicar métodos de la ciencia y la filosofía budistas sólo con el fin de mejorar esta vida.
  • Darma auténtico – adoptar los tres entrenamientos para alcanzar las tres metas budistas: un mejor renacimiento, la liberación del renacimiento y la iluminación.

Por lo general, cuando hablo de Darma-Light lo hago en términos de que es un paso preliminar para el Darma auténtico, porque es preciso que reconozcamos la necesidad de mejorar nuestra vida ordinaria antes de que podamos pensar en otras metas espirituales. Sin embargo, la ciencia y la filosofía budistas no son necesariamente un preliminar de la religión budista, así que podemos revisar cómo utilizar estos tres entrenamientos para mejorar nuestra vida, sin importar si los pensamos como preliminares de un camino budista o sólo en general.

Las Cuatro Verdades Nobles

Desde la filosofía budista, tenemos una presentación general de la forma en que opera el pensamiento budista, que comúnmente se conoce como Las Cuatro Verdades Nobles. También podemos pensar en ellas como cuatro hechos de la vida:

  • Al ver el sufrimiento y los problemas que todos enfrentamos, el primer hecho es que la vida es difícil.
  • El segundo hecho es que los problemas de nuestra vida provienen de causas.
  • El tercer hecho es que podemos detener esos problemas; no tenemos que callarnos y aceptarlos, podemos solucionarlos.
  • El cuarto hecho es que nos liberamos de nuestros problemas eliminando la causa. Lo hacemos siguiendo un camino de entendimiento que nos provee consejo en torno a cómo actuar, hablar y demás.

De tal manera que, si la forma en que actuamos o hablamos nos causa problemas, necesitamos cambiarla. Los tres entrenamientos son parte de lo que necesitamos para liberarnos de las causas de nuestros problemas. Ésta es una forma muy útil de entender los tres entrenamientos porque indica porqué habríamos de entrenarnos en ellos. Así que, si tenemos problemas en la vida, observamos:

  • ¿Hay algún problema con mi disciplina ética, con la forma en la que actúo y hablo?
  • ¿Hay algún problema con mi concentración: estoy totalmente disperso, soy un desastre emocional?
  • Especialmente, ¿hay algún problema con mi forma de diferenciar entre la realidad y mis proyecciones absurdas?

Podemos aplicarlo sólo a nuestra vida ordinaria actual o podemos ampliarlo a los problemas que encontremos en vidas futuras. Como principiantes, deberíamos de considerar estos entrenamientos sólo en términos de nuestra vida cotidiana: ¿cómo pueden ayudarnos? ¿Qué estamos haciendo que nos causa problemas? ¿Qué podemos hacer para aliviarlos?

La causa del sufrimiento

Desde el punto de vista de la filosofía budista, la causa de nuestro sufrimiento es el no darse cuenta. No nos damos cuenta o estamos confundidos acerca de dos cosas en particular.

Lo primero de lo que no nos damos cuenta es de la causa y el efecto, en especial en términos de nuestra conducta. Si tenemos emociones perturbadoras, tales como enojo, codicia, apego, orgullo, celos y demás, actuamos de forma destructiva. Nos enojamos y le gritamos a las personas, nos encelamos y tratamos de lastimar a otros, nos apegamos y nos aferramos a la gente; todo ésto nos causa problemas. Debido a que estas emociones causan que actuemos de forma destructiva, o más bien, autodestructiva, el resultado final es la infelicidad.

Es útil revisar la definición de emoción perturbadora. Es un estado mental que, cuando surge, causa que perdamos nuestra paz mental y nuestro autocontrol. Si nos enojamos y le gritamos a alguien, es posible que esa persona se moleste, pero también es posible que no. Quizás ni siquiera escuche lo que decimos o sólo se ría y piense que somos tontos. Pero nosotros sí perdemos nuestra paz mental y nos alteramos emocionalmente, lo que con frecuencia dura aun después de que dejamos de gritar. Es una experiencia desagradable. Y debido a que perdemos el autocontrol decimos cosas de las que después podemos arrepentirnos.

Actuamos de esa forma porque:

  • Realmente no entendemos la causa y el efecto. Con frecuencia no entendemos que si actuamos de ciertas maneras, bajo la influencia de ciertas emociones perturbadoras, eso nos producirá infelicidad.
  • O estamos confundidos acerca de la causa y el efecto y lo entendemos de forma opuesta. Con frecuencia pensamos: “gritarle a esta persona me hará sentir mejor”, lo cual, por supuesto, realmente nunca sucede. O cuando estamos muy apegados a alguien le decimos: “¿por qué no me llamas o visitas más seguido?”, lo que, por lo general, ahuyenta a las personas, ¿no es así? No logramos lo que deseamos porque estamos confundidos acerca de la operación de la causa y el efecto.

El segundo tipo de no darse cuenta que tenemos es con respecto a la realidad. Tenemos actitudes perturbadoras porque estamos confundidos acerca de la realidad. Un ejemplo sería la preocupación excesiva por uno mismo, con la que siempre estamos pensando en lo mío, mí mismo y yo. Puede ser un aspecto muy juzgador y es posible que derive en un síndrome en el que sentimos que tenemos que ser perfectos. Aun si actuamos de forma constructiva, tratando de ser perfectos y de tener todo en orden, se vuelve bastante compulsivo. A pesar de que podemos tener cierta felicidad temporal, rápidamente se transforma en insatisfacción porque aún pensamos “no soy lo suficientemente bueno” y nos presionamos constantemente para mejorarnos a nosotros mismos.

Tomemos el ejemplo de alguien que es obsesivo con la limpieza, un perfeccionista en lo que se refiere a la limpieza de su hogar. Tienen la idea equivocada de que pueden controlarlo todo, mantenerlo limpio y en orden. ¡Es imposible! Limpias todo, lo dejas perfecto, te sientes bien; luego los niños llegan a casa y lo desordenan todo, te sientes insatisfecho y tienes que limpiar de nuevo. De esta forma se vuelve compulsivo. Y cada vez que sientes un poquito de felicidad: “ah, ahora todo está en orden”, esa sensación desaparece con gran rapidez. ¡Siempre falta algo!

Al repetir este tipo de conducta compulsiva, sea una emoción o una actitud perturbadora, obtenemos lo que se conoce como “sufrimiento que todo lo impregna”. Se refiere a cómo desarrollamos hábitos de tal forma que realmente perpetúan nuestros problemas.

No sólo nos afecta mentalmente, sino también físicamente. Por ejemplo, si siempre estamos enojados también tenemos presión arterial alta y luego nos da una úlcera por preocuparnos y demás. O si estamos obsesionados con la limpieza, no podemos relajarnos. Siempre estamos tensos porque todo tiene que ser perfecto pero nada lo es, nunca.

Video: El 41º Sakya Trizin — “¿Por qué estudiar budismo?”
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Cómo nos ayudan los tres entrenamientos a eliminar las causas de nuestros problemas

Lo que realmente necesitamos son los tres entrenamientos:

  • Necesitamos darse cuenta que discrimina para deshacernos de nuestra confusión. Por ejemplo, en lo que respecta a ser un obseso de la limpieza, cuando tengamos la fantasía de “todo debe estar siempre perfecto, limpio y yo tengo que tener el control de todo” podemos reemplazarlo por “es obvio que mi casa se ensuciará, nadie puede controlarlo”. Nos relajamos porque, si bien aún limpiamos nuestra casa, sabemos que no necesitamos obsesionarnos con ello. Los textos tradicionales usan el ejemplo de cortar un árbol con un hacha afilada.
  • Para poder cortar el árbol con esta hacha necesitamos golpear de forma consistente en el mismo lugar, lo cual es la concentración. Si nuestra mente está siempre distraída entonces perdemos el darse cuenta que discrimina. Así que tenemos que tener concentración para golpear con el hacha siempre en el mismo lugar.
  • Utilizar el hacha realmente requiere fuerza. Si no tenemos fuerza, ni siquiera podemos levantarla, y dicha fuerza proviene de la autodisciplina ética.

De esta forma, llegamos a entender cómo es que los tres entrenamientos pueden ayudarnos a superar la fuente de nuestros problemas. Podemos aplicar todo lo anterior sin ninguna referencia a la religión budista, por lo que es adecuado para cualquier persona. Antes de continuar, asimilemos rápidamente lo que hemos aprendido:

  • Utilizamos el darse cuenta que discrimina para ver la diferencia entre fantasía y realidad, de tal forma que podamos ver la causa y el efecto dentro de nuestro propio comportamiento. Cuando no tenemos darse cuenta que discrimina, nuestra conducta y nuestras actitudes crean infelicidad, o un tipo de felicidad que realmente nunca nos satisface.
  • Con el fin de entender apropiadamente lo anterior, necesitamos tener una buena concentración, de tal forma que podamos permanecer enfocados.
  • Para desarrollar una buena concentración, necesitamos disciplina para que, cuando nuestra mente vague, podamos traerla de regreso.
  • Queremos aplicar estos tres entrenamientos para ayudarnos a lidiar con nuestros problemas y mejorar la calidad de nuestra vida.

El entendimiento clave para desengañarnos de todo ésto es que la felicidad y la insatisfacción que experimentamos en nuestra vida provienen de nuestra propia confusión. En lugar de culpar a otros de nuestros problemas, a la sociedad, a la economía y demás, nos enfocamos en un nivel más profundo. Observamos cómo enfrenta nuestro estado mental estas situaciones. Es posible que lidiemos con muchas situaciones difíciles, pero aquí estamos hablando de nuestra sensación general de infelicidad y del tipo de felicidad fugaz. Debiésemos aspirar a más, a un tipo de felicidad que surge con la paz mental y que es mucho más duradera y estable.

Cuando nos topamos con dificultades podemos deprimirnos y sentirnos absolutamente miserables, o podemos enfrentarlas con mayor paz mental porque vemos la situación con más claridad, vemos lo que implica y las formas de abordarla, en lugar de sólo sentir lástima por nosotros mismos.

Consideren el caso en que su hijo sale de noche y se sienten realmente preocupados: “¿volverá a casa a salvo?”. De nuevo, la fuente de nuestra ansiedad y de nuestra infelicidad es la actitud “de alguna manera puedo tener el control de la seguridad de mi hijo”, lo cual, por supuesto, es una fantasía. Cuando llega a casa a salvo, te sientes feliz y aliviado, pero la siguiente vez que sale te preocupas de nuevo. Esa sensación de tranquilidad no dura, ¿cierto? Y luego estamos siempre preocupados, así que se perpetúa (lo convertimos en un hábito tal que nos preocupamos por todo) y eso afecta nuestra salud. Es un estado muy desagradable.

La verdadera clave es entender que la causa de todo ésto es nuestra propia confusión. Pensamos que ciertas formas de actuar nos producirán felicidad o que una actitud controladora es correcta, pero no es así. Detenemos ésto al pensar “¡es absurdo!” mantenernos enfocados en eso.

Resumen

Cuando reflexionamos en torno a los cuatro hechos de la vida, obtenemos el valor al ver que nuestros problemas y emociones negativas no son estáticas sino que pueden mejorarse, y aún más, que pueden ser eliminados completamente. Una vez que trabajamos con las causas del sufrimiento el sufrimiento deja de existir pero sus causas no desaparecen por sí solas.

Una forma increíble de vivir nuestra vida es dentro del contexto de estos tres entrenamientos en la ética, la concentración y el darse cuenta que discrimina. Trabajan juntos de forma simultánea para acercarnos a eso que siempre estamos buscando: la felicidad.

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