Preguntas sobre la relación con un maestro espiritual

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Nueve actitudes que debemos tener hacia nosotros mismos en nuestra relación con nuestro maestro espiritual

¿Podría Rinpoche ofrecer algún consejo sobre cómo aproximarnos a nuestros maestros y a los estudios del Dharma?

Los sutras describen nueve tipos de actitudes que debemos tener hacia nosotros mismos en nuestra relación con nuestro maestro espiritual: 

  • En primer lugar, debemos ser como un niño obediente, como alguien que escuchará a sus padres y hará exactamente lo que ellos dicen y no actuará de cualquier manera. Eso es lo que significa ser obediente. 
  • La segunda actitud es la de ser como un vajra. Un vajra dorje es un elemento ritual que tiene varias puntas fusionadas en una punta central. Asimismo, debemos sentirnos fusionados con nuestro maestro espiritual de manera que nada pueda interponerse entre nosotros, sin importar lo que suceda o lo que digan los demás.      
  • La tercera actitud que debemos tener es la de ser tan humildes como un asistente. En otras palabras, debemos comportarnos como un asistente que atiende con respeto a la persona a la que sirve y que no piensa en ser mejor que esa persona. No deberíamos sentir que sabemos más o que somos mejores que nuestro maestro; más bien, deberíamos tener una actitud como la de un asistente humilde.    
  • En cuarto lugar, deberíamos ser tan estables como una montaña. Una montaña no puede ser movida; no se le puede hacer renunciar. Asimismo, nuestra actitud de respeto, valoración y confianza en nuestro maestro espiritual debe ser firme como una montaña.      
  • La quinta actitud es ser tan receptivos como la tierra. La tierra puede soportar cualquier cosa y puede actuar como cimiento o base sobre la cual se puede construir cualquier cosa. De manera similar, nuestra actitud hacia el maestro espiritual debe ser tan receptiva y abierta como el suelo. Todas las realizaciones pueden construirse sobre esta receptividad, al igual que cualquier cosa puede construirse sobre el suelo.  
  • El sexto es ser como un transbordador. Un transbordador puede ir y venir a través de un río muchas, muchas veces y no se cansa. Asimismo, deberíamos estar dispuestos a soportar cualquier dificultad que se presente en la práctica del Dharma, al igual que un ferry está dispuesto a ir y venir.   
  • La séptima actitud es ser como una carreta. Una carreta puede transportar cualquier tipo de carga que se coloque sobre ella. Llevará oro y plata, pero también llevará una carga muy sucia. En otras palabras, lo que sea que se nos presente en términos de esta relación, necesitamos ser capaces de sostenerlo y llevarlo. No debemos sentir que el maestro espiritual está actuando bien con ese discípulo y no con nosotros. Ese es el tipo de actitud que no deberíamos tener. Necesitamos ser como una carreta que sostiene todo lo que se pone sobre ella.  
  • En octavo lugar, deberíamos tener la actitud de un barrendero. En la India, un barrendero es alguien que hace trabajos desagradables, como limpiar los baños. Necesitamos estar dispuestos a hacer lo que sea necesario para ayudar a nuestro maestro, incluso si es un trabajo que normalmente nos desagrada.  
  • La novena actitud es como la de un perro. Cuando a un perro se le disciplina o su amo le grita, el perro lo recibe e incluso mueve la cola. Al perro aún le agrada el amo, sin importar cuánto lo discipline. Asimismo, debemos tener este tipo de actitud cuando se nos disciplina. 

Estos son los nueve tipos de actitudes que debemos tener hacia nuestro maestro espiritual, como se explica según el sutra.   

Confianza apropiada en un maestro espiritual (Devoción al gurú)

Podemos saber todo sobre este tema de las actitudes que necesitamos tener para confiar adecuadamente en un maestro espiritual si leemos las biografías de cómo Milarepa se dedicó a Marpa, cómo Marpa se dedicó a su gurú Naropa y cómo Naropa se dedicó a su gurú, Tilopa. El hecho de que todos ellos pudieran alcanzar la iluminación en una misma vida se debió principalmente a que confiaron poderosa y apropiadamente en sus maestros espirituales.

El Sutra del Prajnaparamita de 8,000 versos cuenta el relato del discípulo Sadaprarudita. La traducción literal de su nombre es “el que siempre está llorando”. El relato cuenta que los budas y bodisatvas se le aparecieron en el cielo y predijeron que su gurú se llamaría Dharmodgata. Sadaprarudita pensó que si este bodisatva, Dharmodgata, iba a ser su gurú, entonces debería tener algo apropiado para presentarle como ofrenda. Sin embargo, era extremadamente pobre. Entonces, para recaudar fondos, salió por las calles y le dijo a la gente: “Aquí solo tengo mi cuerpo. ¿A alguien le gustaría comprar los servicios de mi cuerpo para realizar cualquier tipo de trabajo físico que desee? Necesito hacerle una ofrenda a mi maestro espiritual”. Vendió su fuerza física de esta forma.          

Indra, el rey de los dioses, se dio cuenta de que este discípulo se vendía a sí mismo de esta manera y decidió poner a prueba su sinceridad manifestándose como un brahmán. Se apareció ante Sadaprarudita y le dijo: “Los brahmanes son personas que se dedican a las ofrendas sacrificiales de fuego. Necesito algo de carne humana y algo de grasa humana y médula ósea para una ofrenda. ¿Me venderías estos de tu cuerpo?”. Sadaprarudita estuvo de acuerdo y con una gran piedra se rompió la pierna y se extrajo trozos de hueso, carne y tuétano y se los dio a este brahmán.      

Todo esto sucedió frente a la casa de un comerciante muy rico. La hija de este comerciante vio lo que sucedía afuera y le preguntó a Sadaprarudita por qué se estaba haciendo cosas tan horribles. Explicó: “Necesito acumular una gran cantidad de potencial positivo (mérito) y ofrendas para reunirme con mi gurú, el bodisatva Dharmodgata”. Ella preguntó: “Si recibes enseñanzas de este bodisatva Dharmodgata, ¿qué lograrás con eso?”. Dijo: “Este gurú puede enseñarme los métodos para poder alcanzar la iluminación, y por medio de esto, podré beneficiar a todos los seres vivos. Por eso estoy haciendo esto”. La hija les contó a sus padres lo que estaba pasando afuera.       

Indra entonces se dio cuenta de la sinceridad de la devoción e intención de Sadaprarudita, y su determinación de lograr ese noble estado. Le dijo a Sadaprarudita: “No soy realmente un brahmán. Solo soy una manifestación de Indra y puedo ver que tu intención es muy sincera. Realmente no necesito tu carne y huesos”. Con sus poderes especiales, restauró la pierna de Sadaprarudita a su estado original.       

Había 500 damas de honor e hijas en la casa de este rico comerciante. Todas fueron enviadas, junto con todos los caballos, carruajes y exhibiciones de riqueza, para acompañar a Sadaprarudita a encontrarse con su gurú. Lo acompañaron al lugar donde vivía este gran maestro Dharmodgata. Sin embargo, cuando llegaron allí, encontraron que Dharmodgata estaba en un retiro de doce años, sentado en concentración absorta. Se les dijo que después de que terminara su retiro de doce años, saldría y enseñaría. Por lo tanto, Sadaprarudita y todas estas damas de honor e hijas se quedaron allí durante esos doce años, circunvalando el lugar donde el maestro estaba haciendo el retiro.       

Finalmente, llegó el momento en que faltaban siete días para que terminara el retiro. Fueron a barrer y a preparar el patio de tierra en la casa del gurú donde daría sus enseñanzas. Cuando barrieron, se levantó una gran cantidad de polvo. Intentaron encontrar un poco de agua para rociar la tierra y asentar el suelo polvoriento, pero sin importar dónde fueron a buscar, no pudieron encontrar agua.    

Sadaprarudita se preocupó mucho porque pensó que, si el gurú daba enseñanzas y se levantaba mucho polvo, no funcionaría. Por lo tanto, todos, las 500 damas de honor e hijas y el mismo Sadaprarudita se cortaron y usaron su propia sangre para rociar la tierra de tal forma que se asentara el polvo. Toda esta sangre fue bendecida por Indra, rey de los dioses, y transformada en agua extremadamente pura y perfumada. Después de siete días, el gurú Dharmodgata terminó su largo retiro, sus discípulos presentaron sus ofrendas y recibieron enseñanzas.        

Este es un ejemplo muy interesante porque, aunque Sadaprarudita tuvo una visión de los budas y bodisatvas que le dijeron que debía ir a encontrarse con su gurú Dharmodgata, no consideró algo extraordinario el hecho de que había tenido tal visión de los budas. Más bien, consideró algo extraordinario todo el trabajo que debía hacer para prepararse para el encuentro con este gurú. Sadaprarudita hizo todos estos esfuerzos e hizo todas estas cosas austeras para poder encontrarse con el gurú, ya que conocerlo era de vital importancia para alcanzar la iluminación y poder beneficiar a todos los seres.    

Cuando Sadaprarudita fue por primera vez a ver a este maestro espiritual, ya había alcanzado la primera de las mentes que es el camino, el camino de la construcción, el camino de acumulación. Al tener tal confianza en su gurú, fue capaz de progresar a lo largo de los diez niveles de las mentes bhumi del bodisatva, hasta el octavo bhumi del bodisatva en esa misma vida.       

Normalmente, es en el tantra donde encontramos la discusión de alcanzar la iluminación en una misma vida como uno de los beneficios de tener una confianza adecuada en el maestro espiritual. Pero aquí, incluso en los sutras, encontramos un ejemplo de los grandes beneficios de tener esta confianza apropiada para acortar el camino. Con sus acciones de confianza y seguridad en su maestro espiritual, Sadaprarudita pudo acumular la misma cantidad de potencial positivo que normalmente tomaría dos incontables eones acumular a través de los métodos del sutra. Recuerden, se necesitan tres incontables eones de construcción de potencial kármico positivo para lograr la iluminación de acuerdo con el camino del sutra. Entonces, incluso los sutras mismos hablan de los enormes beneficios de confiar apropiadamente en el maestro para desarrollar un potencial positivo muy rápidamente.          

Meditación sobre confiar apropiadamente en un maestro espiritual

La forma real de meditar en la confianza adecuada en un maestro espiritual es la siguiente: visualizamos frente a nosotros, en sus formas ordinarias, cuantos gurús tengamos. Así como cuando en el sistema médico tibetano un médico habilidoso nos trata y primero prescribe un medicamento que hace que los síntomas de la enfermedad se exacerben y luego, una vez que son más capaces de reconocer el problema, nos curan, de la misma manera nosotros hacemos un proceso similar cuando practicamos la meditación en nuestros maestros espirituales.   

Para repetir, comenzamos visualizando a nuestros gurús, sin importar cuántos tengamos, en sus formas ordinarias frente a nosotros. Luego, dejamos que surjan pensamientos sobre cómo este maestro no es un buda, y cómo tiene este defecto y el otro tiene aquel defecto. Permitimos que surjan todos estos tipos de actitudes críticas y luego pensamos en todas estas cosas que discutimos anteriormente sobre la necesidad de ver a nuestro maestro como un buda, basándonos en nuestra confianza en sus buenas cualidades.        

Además, pensamos en el hecho de que la forma en que nuestros maestros aparecen ante nosotros y el tipo de opiniones que tenemos sobre ellos, no son fiables en absoluto. De esta forma, eliminamos esta actitud de criticar y encontrar errores. 

Esta es la manera de confiar adecuadamente en un maestro una vez que lo hemos examinado minuciosamente y tenemos la confianza de que está debidamente calificado para confiar en él. Dejamos que surjan los pensamientos negativos, luego aplicamos la forma de pensar oponente y, por lo tanto, eliminamos estos pensamientos negativos. 

Los beneficios de escuchar las enseñanzas en un grupo grande

¿Hay alguna diferencia cuando escuchamos a un gurú en una gran enseñanza como esta?

La ventaja de recibir enseñanzas en un grupo grande es que obtenemos el beneficio de todos los diferentes puntos de vista de las personas que están en el grupo. Más tarde, cuando las personas discuten las enseñanzas entre ellos, pueden debatir con diferentes estudiantes sobre lo que dijo el maestro y aprender sobre lo que entendieron las diferentes personas. Al tener todos estos puntos de vista variados, se obtiene una comprensión más profunda. Cuanta más gente haya en una enseñanza, mejor será y más comprensión se generará.      

No se supone que las preguntas simplemente se le hagan a un maestro, son cosas que los estudiantes deben preguntarse y discutir entre ellos. Al hablar con personas que provienen de diferentes antecedentes y diferentes formas de comprensión, aprendemos mucho más. Es a través de este proceso de debate y discusión que nuestra inteligencia se agudiza.      

Del mismo modo, nunca sabemos quién está en la audiencia. Puede haber personas que sean manifestaciones de budas y bodisatvas y que tengan todo tipo de talentos y habilidades. No lo sabemos. Si personas así están con nosotros en una audiencia, estudiando junto a nosotros, pueden ayudarnos mucho. De manera similar, si vamos a una de las grandes y famosas universidades donde hay clases numerosas, luego nos encontramos con que muchas de esas mismas personas ocupan los puestos más altos dentro de sus sociedades. El hecho de que fueran compañeros de clase y ahora estén trabajando en estos altos cargos puede ser muy beneficioso para que puedan conectarse entre sí y lograr muchas cosas juntos. Estos son los beneficios de estudiar en grupo.    

Gurús raíz

¿Rinpoche podría hablar muy brevemente sobre la idea de los gurús raíz, y si uno debería elegir a su gurú en virtud de la compenetración, la accesibilidad o cualquier otro criterio?

Lo primero que es extremadamente importante es hacer una investigación o un análisis cuidadoso antes de tomar a alguien como nuestro maestro espiritual. Si pensamos en conocer a un cierto lama, deberíamos examinarlo a fondo de antemano y preguntarle a mucha gente sobre la persona. Necesitamos averiguar todo lo posible sobre ellos. Cuando hemos investigado con mucho cuidado de muchas fuentes diferentes, entonces debemos observar qué tipo de sentimiento surge en nosotros cuando pensamos que este maestro se convierta en nuestro gurú.          

A veces, como en el ejemplo de Jetsun Milarepa, con solo escuchar el nombre de Marpa, inmediatamente surgió en él un fuerte pensamiento: “Ah, este es mi gurú. Debo ir a verlo”. Del mismo modo, observen qué tipo de sentimiento surge instintivamente con relación a este gurú. Si realmente surge el pensamiento: “Sí, debo ir y tratar de encontrarme con este lama”, y también si hemos escuchado muchas cosas buenas sobre la persona y realmente lo hemos comprobado con diferentes fuentes confiables, entonces, cuando vayamos, necesitamos ver qué tipo de cosas suceden. En otras palabras, ver si es muy fácil encontrarnos con el maestro cuando vayamos a donde está, si el gurú está ahí y está dando enseñanzas en ese momento. Observen si hay todo tipo de signos auspiciosos al mismo tiempo. Todas estas cosas serían muy buenas señales.         

Por otro lado, si cuando vamos no está en casa o está ocupado y, después de ir muchas veces, nunca llegamos a verlo, no es una buena señal. Asimismo, verifiquen si hay señales auspiciosas en el camino cuando vayan a ver a este gurú. En otras palabras, vean si hay muchas personas cargando flores, agua o leche, o montando elefantes o caballos o cosas así, estos son signos positivos. Esto proviene de un contexto indio, ¿verdad? Del mismo modo, si vemos malas señales, eso no es tan bueno.    

Cuando uno de los más grandes discípulos de Tsongkapa, Gyaltsab Dharma Rinchen (Gyaltsab Je), fue por primera vez a encontrarse con Tsongkapa, no fue para estudiar con él sino para debatir con él. Llegó mientras Tsongkapa estaba dando un discurso. Tsongkapa estaba sentado en un gran trono y Gyaltsab Je entró en la enseñanza y pensó en ir directamente a debatir con Tsongkapa. Subió al trono y se sentó a su lado.      

El propio Gyaltsab Je era un académico muy erudito, por lo que Tsongkapa se recorrió y le hizo espacio para que se sentara a su lado. Tsongkapa continuó dando el discurso del texto como lo estaba haciendo para este gran grupo de discípulos. Gyaltsab Je escuchó y, después de reconocer que la explicación de Tsongkapa era muy buena, se bajó del trono, se sentó al frente y escuchó con respeto.  

En realidad, fue una señal muy auspiciosa para él haber subido al trono, porque cuando Tsongkapa falleció, Gyaltsab Je se convirtió en el primer sucesor del trono de Tsongkapa. En medio de este discurso, Tsongkapa se quitó el sombrero de experto y lo tiró al aire. Cuando volvió a caer, aterrizó en la cabeza de Gyaltsab Je. Todos rieron. Esa también fue una señal muy auspiciosa de que Gyaltsab Je sería el primer sucesor del trono de Tsongkapa. Esta línea de sucesores al trono de Tsongkapa ha continuado intacta hasta el día de hoy. El actual titular de esta posición es el 97º sucesor del trono de Tsongkapa.  

Las cualificaciones de un maestro espiritual

El maestro espiritual debe tener muchas buenas cualidades, y en nuestras sesiones anteriores estuvimos hablando de tres cualidades generales que deben estar presentes.  

  • Primero, el gurú debe ser muy erudito.  
  • En segundo lugar, el gurú debe tener una autodisciplina ética muy estricta.   
  • Por último, el gurú debe tener un corazón muy amable y cálido.   

De todas estas, las más importantes son las dos últimas, un corazón y una disposición muy bondadosos y cálidos, y una autodisciplina ética muy estricta. Incluso si este maestro tiene ciertas deficiencias, una vez que hemos decidido confiar en él y hemos entrado en una relación discípulo-gurú, solo debemos enfocarnos en sus buenas cualidades y nunca en ninguna de estas fallas o deficiencias. En virtud del hecho de que solo vemos sus buenas cualidades, estas buenas cualidades eclipsarán por completo cualquiera de las fallas que, de hecho, podrían existir desde el lado del gurú. No vemos ninguno de los defectos, porque solo vemos las buenas cualidades que los eclipsan.            

Un ejemplo es el sol. Hay estrellas en el cielo durante el día y la noche. Durante el día, no es que no haya estrellas en el cielo; es solo que el sol eclipsa a las estrellas y no las vemos. Del mismo modo, ver las buenas cualidades eclipsa las negativas por lo que, si no las buscamos, ya no las veremos. Por ejemplo, en términos de nosotros mismos, tenemos muchas fallas y defectos, pero debido a que estamos tan obsesionados con nuestras buenas cualidades y pensamos que somos tan grandiosos, estamos completamente ciegos a nuestras propias fallas y defectos. Así, deberíamos tener esta actitud hacia el gurú y simplemente ver buenas cualidades y nunca errores.      

¿Cómo es posible cometer crímenes atroces con un preciado renacimiento humano?

Discutimos cómo podríamos deshacernos de crímenes atroces arrepintiéndonos de haberlos cometido; pero, debido a que hemos alcanzado el renacimiento como seres humanos a través del potencial kármico positivo acumulado y llevamos con nosotros estos antecedentes y esta conciencia de nuestro remordimiento cuando renacemos, ¿cómo es posible que las personas cometan crímenes atroces en primer lugar? ¿Cómo es que se han desviado de sus buenas acciones kármicas pasadas a un contraste tan grande? 

El punto es que hemos tenido renacimientos sin principio y, debido a que hemos tenido vidas previas sin principio, hemos acumulado un número infinito de diferentes tipos de potenciales kármicos. Por lo tanto, cuando llegamos a esta vida, aunque es el resultado de una cierta cantidad de potencial kármico positivo del pasado, también llevamos toda la colección kármica de potenciales de las acciones que hemos realizado desde el tiempo sin principio. Incluido en ello estaría, de hecho, el potencial kármico para poder cometer un crimen atroz como matar a nuestra madre o nuestro padre.        

Si vemos todos los potenciales kármicos que hemos acumulado en el pasado, los potenciales kármicos negativos superan con creces los potenciales positivos que tenemos. Aunque algún potencial kármico positivo puede resultar en tener un preciado renacimiento humano ahora, aún tenemos todas estas otras semillas kármicas del pasado. Ese potencial kármico positivo se está agotando al haber dado lugar, como resultado, a la preciada vida humana que tenemos ahora, y lo que nos queda es todo el potencial kármico negativo del pasado. Por lo tanto, es muy importante construir más potencial kármico positivo ahora, mientras tenemos todas las libertades y los dones para poder hacer eso con nuestro preciado renacimiento humano.

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