El calendario tibetano

Efemérides, calendario y almanaque tibetanos

El sistema tibetano de astronomía y astrología es extremadamente complejo. Toma cinco años estudiar y dominar (estas ciencias) en el Departamento de Astrología del Instituto Tibetano de Medicina y Astrología de Dharamsala, en la India. Los estudiantes aprenden a calcular todo a mano de la manera tradicional, en una tabla de madera cubierta de ceniza sobre la cual se escribe con una especie de plumín. No hay efemérides completas compiladas en las cuales buscar los números. Uno de los principales aspectos del entrenamiento son las matemáticas involucradas en todos los cálculos.

El sistema Kalachakra, como aquellos de las tradiciones hinduistas, proporciona fórmulas para determinar "los cinco planetas y las cinco características del calendario inclusivo". Los cinco planetas son Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Sus posiciones, así como la del sol, la luna y los nodos, son calculados para las efemérides tibetanas de acuerdo con un modelo matemático, tal y como se hacía en el sistema de la antigua Grecia. Así, difiere de la astronomía china, la cual deduce las posiciones y movimientos de los cuerpos celestes basada principalmente en la observación. Las matemáticas chinas, cuando ocasionalmente se aplican, son básicamente algebraicas.

Los antiguos griegos usaron principalmente la geometría (es decir, diferentes proporciones geométricas) para determinar y describir el movimiento de los planetas. Los sistemas hinduistas desarrollaron la función sinusoidal, y por eso emplean la trigonometría en lugar de utilizar solamente métodos geométricos. Por otro lado, los cálculos en el sistema tibetano no conllevan proporciones geométricas ni funciones trigonométricas, sino que son puramente aritméticos.

La elaboración del calendario y el almanaque implica las cinco características del calendario inclusivo: el día semanal lunar, la fecha del mes lunar, la constelación de la luna, el periodo de combinación y el periodo de acción. Los dos primeros están involucrados en el mecanismo mediante el cual se armonizan los calendarios lunar y solar.

Tanto el sistema tibetano como el hinduista presentan tres tipos de días. Un día zodiacal es el tiempo que tarda el sol en dar una vuelta de 360 grados al zodiaco. Un día solar, por otro lado, es de amanecer a amanecer. Los días de fecha lunar, relacionados con las fases de la luna, es el periodo que tarda la luna en viajar una trigésima parte de la distancia entre las posiciones de una luna nueva en cada uno de los sucesivos signos del zodiaco.

El comienzo de los días de fecha lunar se calcula mediante un proceso matemático similar al usado para determinar la posición del sol y los planetas. Se cuentan en un ciclo de siete días semanales lunares que llevan el nombre de los días de la semana, los cuales son también los nombres de siete de los planetas. Para hacer coincidir el calendario lunar con el solar, estos días semanales lunares deben empatarse con los días solares. Esto es complicado.

Primero, la luna nueva exacta no sucede precisamente en el mismo momento del día cada mes. Así, la luna puede empezar el viaje de una de estas pequeñas distancias de una trigésima parte de su ciclo a cualquier hora del día solar. El periodo que tarda en viajar esa trigésima parte de la distancia de su ciclo es llamado según el día de la semana. Así, el día de la semana puede empezar en diferentes horas del día solar.

Además, a la luna le toma diferentes cantidades de tiempo cubrir cada una de estas trigésimas partes de la distancia, debido a que su velocidad varía con su propia posición y con la posición del sol en el zodiaco. En consecuencia, la cantidad de un día semanal lunar que pasa entre los albores de dos días solares sucesivos varía, porque la duración de un día semanal lunar también es variable.

Las fechas del mes lunar, los cuales constituyen la segunda característica del calendario inclusivo, son numeradas del uno al treinta y duran desde un amanecer al siguiente en la forma de días solares. El problema radica en determinar qué fecha ha de asignarse a cada día de la semana. La solución no es tan obvia, porque los días de la semana lunares (que son lo que determinan los días de la semana, dado que son llamados lunes, martes, miércoles, etcétera) tienen comienzos y duraciones diferentes.

La regla es que el día de la semana se decide según qué día semanal lunar es en el amanecer de la fecha lunar. Por ejemplo, un día semanal lunar, como el lunes, puede empezar por la tarde del segundo día de un mes y terminar en la tarde del tercero. Dado que en el amanecer del tercero (que aquí es tomado de forma estándar a las 5 de la mañana) el día semanal lunar todavía es lunes, el tercer día del mes se considerará como un lunes.

Un día de la semana no puede ser repetido ni omitido. Después de un lunes debe seguir un martes, no puede seguir un segundo lunes o un miércoles. Sin embargo, a veces el principio de dos fechas sucesivas ocurre en el mismo día semanal lunar. Por ejemplo, el día semanal lunar "lunes" puede empezar cinco minutos antes del inicio del tercero, y el siguiente día, el "martes", puede empezar cinco minutos antes del inicio del cuarto. ¡Esto haría que tanto el tercero como el cuarto fueran lunes! No puede haber dos lunes seguidos. Una de estas fechas tiene que ser omitida. Esta es la razón por la cual en el calendario tibetano ciertos días del mes son omitidos.

Por otro lado, a veces los comienzos de dos días semanales lunares ocurren antes del amanecer de la siguiente fecha. Por ejemplo, si el día semanal lunar "lunes" empieza cinco minutos antes del amanecer del tercero y termina cinco minutos antes del amanecer del cuarto, entonces, debido a la primera regla, el tercero debe ser un lunes y el cuarto un miércoles, y no habría martes. Como no es posible que vaya de lunes a miércoles sin pasar por un martes, una de estas fechas tiene que ser duplicada para que una de ellas sea martes. Esta es la razón por la que algunas veces hay dos días ocho o dos días veinticinco en un mes tibetano.

Para hacer que el calendario lunar corresponda con el solar, ocasionalmente debe añadirse al año un decimotercer mes con la forma de un mes duplicado o mes bisiesto. Las reglas por las cuales las fechas son duplicadas u omitidas, y para cuando se añade un mes adicional, son diferentes en los distintos linajes astrológicos tibetanos. Esta es la principal diferencia. Los diferentes calendarios hinduistas también tienen fechas duplicadas u omitidas, y tanto estos [calendarios hinduistas] como el calendario chino clásico tienen meses duplicados. Las reglas seguidas para ello no son las mismas que en el caso de los sistemas tibetanos.

La tercera característica del calendario inclusivo es la constelación de la luna. Esto no se refiere a la posición real de la luna en el amanecer de una fecha lunar, según se calcula mediante las técnicas de los cinco planetas, sino más bien a su constelación asociada sucesiva. Para cualquier fecha lunar en particular, esta es la posición de la constelación que tendría la luna en el comienzo de un día semanal lunar que sucede en el amanecer de esa fecha, de acuerdo con lo cual a esa fecha se le asignó su día de la semana.

La cuarta y quinta características son los periodos de combinación y de acción. Existen veintisiete periodos de combinación. Cada uno de ellos es el periodo durante el cual el movimiento combinado del sol y la luna es igual a una veintisieteava parte de un zodiaco completo. Para cualquier hora, entonces, deducimos el periodo de combinación añadiendo la posición corregida del sol a la posición de la constelación asociada sucesiva de la luna. Así, cada periodo empieza a una hora diferente. Estos tienen nombres e interpretaciones específicas, siendo algunos menos auspiciosos que otros.

Por último, existen once periodos de acción que se derivan al dividir las treinta fechas lunares de manera más bien asimétrica. No hay necesidad de dar los detalles ahora. Cada uno de los once periodos de acción tiene un nombre específico y, de la misma forma, unos son menos favorables que otros para realizar ciertas actividades.

Fechas especiales en el calendario tibetano

El calendario y almanaque juegan un papel importante en la vida de los tibetanos. Uno de sus usos más importantes es determinar las fechas para las diferentes ceremonias budistas de ofrenda o tsog. El décimo día de las fases creciente y menguante de la luna (en otras palabras, el día décimo y vigésimo quinto de cada mes lunar), es el día para realizar ofrendas rituales a las figuras búdicas de Chakrasamvara, a veces conocido como Heruka, y Vajrayoguini, así como también a Gurú Rinpoche Padmasambhava, el fundador de la tradición nyingma. De todos estos décimos días, el vigésimo quinto día del onceavo mes tibetano es el más importante para Chakrasamvara, y el décimo del doceavo mes tibetano lo es para Vajrayoguini. El octavo día de cada mes tibetano es el día especial para hacer ofrendas a Tara. Esto es solamente durante la fase de cuarto creciente de la luna.

Si, por ejemplo, un mes tibetano cuenta con dos décimos días, la ceremonia de ofrenda se hace en el primero de ellos. Si el décimo día es omitido en ese mes, la ceremonia se lleva a cabo en el noveno día. Esta regla se sigue en todas las prácticas religiosas que se realizan en una fecha auspiciosa específica del calendario tibetano.

En cada linaje budista tibetano y en cada monasterio de cada tradición, el programa de rituales que se realiza en el transcurso del año se define en términos del calendario tibetano. El retiro de verano normalmente se realiza del decimosexto día del sexto mes tibetano hasta el treceavo día del séptimo mes. Esto se conoce como el retiro de verano temprano. Los monasterios tántricos de Gyuto y Gyumay de Lhasa siguen el retiro de verano tardío, del decimosexto día del séptimo mes tibetano hasta el treceavo día del octavo mes. Además, en la tradición guelug, el vigésimo noveno día de cada mes lunar es el día especial de la figura búdica de Vajrabhairava, también conocida como Yamantaka, en el cual se confía especialmente para la protección contra obstáculos e interferencias. Por esta razón, se considera que es mejor que los retiros de meditación para la práctica intensiva empiecen en esta fecha de cualquier mes tibetano.

La fiesta budista de Vesak celebra, no solamente el parinirvana o fallecimiento del Buda Shakyamuni, sino también su fecha de nacimiento e iluminación. El Vesak,o a veces Wosak, proviene del equivalente pali, usado en los países teravada, del mes sánscrito Vaishaka, el cual es el segundo mes de Kalachakra y el cuarto mes tibetano. Esta fiesta se celebra en el día de luna llena, por ejemplo, el quinceavo día de ese mes. Debido a que el calendario teravada es diferente al de los tibetanos y proviene de uno de los sistemas indios hinduistas, el Vesak es calculado un mes antes que en el esquema tibetano.

Se celebran dos eventos más de la vida del Buda Shakyamuni. Después de que el Buda manifestara su iluminación bajo el árbol del bodhi en Bodhgaya, la primera persona a la cual enseñó fue a su madre, quien había fallecido en el momento del nacimiento del Buda y había renacido en el Cielo de los Treinta y Tres Dioses o, según algunas fuentes, en el Cielo de Tushita. El Buda viajó ahí para enseñarle. La fiesta del Descenso del Reino Celestial, celebrado en el cuarto día del sexto mes tibetano, conmemora el retorno del Buda a este mundo. Después, el Buda fue a Sarnath y, en el Parque de los Ciervos, enseñó a sus primeros discípulos humanos. En el día veintidós del noveno mes se celebra la fiesta de Inicio de los Ciclos de Enseñanzas (Girar la Rueda del Darma).

Cada uno de los linajes del budismo tibetano tiene también sus días especiales. Por ejemplo, en la tradición guelug, la fiesta Ganden de las Cinco Ofrendas, en el vigésimo quinto día del décimo mes tibetano, se conmemora el fallecimiento de Tsongkapa. El Monlam, el Gran Festival de Plegarias de Lhasa, es celebrado del tercero al vigésimo cuarto día del primer mes tibetano. En el día final, tradicionalmente hay una ceremonia de Lanzamiento del Pastel Ritual hecha por el oráculo Nechung del estado, durante el cual se eliminan simbólicamente todos los obstáculos del año nuevo. A esto le sigue, el vigésimo quinto día del primer mes, la celebración del Festival de Invitación a Maitreya, durante el cual una imagen de Maitreya, el buda del futuro, desfila alrededor de Lhasa en una carreta decorada.

También hay fechas específicas para consultar a los oráculos. Por ejemplo, el gobierno tibetano tradicionalmente consultó al oráculo Nechung del estado en el décimo día del primer mes. En el Tíbet, los abades del monasterio de Drepung consultaron regularmente al oráculo Nechung en el segundo día de cada mes tibetano.

Por lo general, los calendarios tibetanos marcan tres tipos de fechas no auspiciosas. Los "días malos" se marcan con la letra tibetana zha, y duran de amanecer a amanecer. Los "días malos" se marcan con una nya y abarcan todo el día [sin incluir la noche]. Ambos ocurren en fechas establecidas cada año, una durante cada mes Kalachakra. El tercer tipo de fechas no auspiciosas, marcadas con una ya, duran tanto el día como la noche. Se les conoce como "días Yen Kuong", según el nombre de una deidad china. Hay normalmente trece en cada año y ocurren en fechas establecidas en los amplios meses estilo chino del sistema de cálculo amarillo. Además, a partir del sistema de cálculo de elemento de procedencia china, cada año contiene dos meses "negros" o no auspiciosos, y ocasionalmente hay un año "negro".

El otro tipo de fecha en el calendario tibetano marcado con una letra, esta vez sa, es para la ceremonia bimensual de los monjes y monjas para la purificación y restauración de sus votos, la ceremonia de sojong. Cada año, la primera de estas [ceremonias] se lleva a cabo quince días después del año nuevo. Los meses tibetanos empiezan con el periodo de cuarto creciente de la luna. El segundo sojong de cada mes, al final del periodo de cuarto menguante, se realiza catorce números de la fecha lunar después de la ceremonia anterior. Si hay una fecha duplicada, ambas fechas se cuentan como una. Si hay una fecha omitida, deberá añadirse un número de fecha adicional para que sumen catorce. El primer sojong de cada mes, al final del periodo de cuarto creciente, se lleva a cabo simplemente quince días solares después de la anterior ceremonia, sin considerar si hay días duplicados u omitidos.

Hay que tener en cuenta que, por lo general, la mitad creciente del mes se considera más auspiciosa que el menguante. Por eso, la mayoría de los tibetanos empieza las prácticas constructivas o positivas durante la primera mitad del mes lunar para que los resultados se incrementen y amplíen, como la luna creciente.

Fechas auspiciosas y no auspiciosas

Además, ciertas fechas son consideradas auspiciosas y otras no auspiciosas para diferentes actividades específicas. Por ejemplo, los días noveno, decimonoveno y vigésimo noveno del mes lunar son auspiciosos para empezar viajes, mientras que las llamadas fechas "filtro" de los días segundo, octavo, catorceavo, vigésimo y vigésimo sexto, no son favorables para viajar. Esta es la razón por lo que, si los tibetanos no pueden empezar un viaje en una fecha auspiciosa, a menudo tomarán alguna pieza de su equipaje y la moverán un poco por la carretera hasta otra casa en una fecha auspiciosa, para empezar el viaje simbólicamente en ese día. Sin embargo, si uno muere en el día noveno, decimonoveno, vigésimo noveno, o cuando la luna está en la novena constelación, o un domingo, y especialmente en un día en que las tres [cosas] suceden a la vez, eso es considerado no auspicioso para los deudos.

La fecha menos auspiciosa del año es el "día de los nueve malos augurios". Empieza en el sexto día del onceavo mes tibetano al mediodía, y dura hasta el mediodía del séptimo día. Durante este periodo, la mayoría de los tibetanos no tratan de realizar ninguna práctica religiosa especial u otras prácticas positivas, sino que van de pícnic, se relajan y juegan. La historia de esta costumbre es que, en el tiempo del Buda, una persona trató de lograr muchas acciones positivas ese día, pero le sucedieron nueve cosas malas. El Buda aconsejó que, en el futuro, sería mejor no tratar de lograr demasiadas [cosas] buenas en esa fecha.

Sin embargo, el periodo de veinticuatro horas inmediatamente posterior, del mediodía del séptimo día del onceavo mes hasta el mediodía del octavo, es el "día de los diez buenos augurios". En el tiempo del Buda, a esa misma persona ese día le sucedieron diez cosas maravillosas cuando continuó tratando de hacer lo que era constructivo. Así pues, este periodo se considera muy favorable para los proyectos positivos pero, en general, los tibetanos también se toman este tiempo para pícnics y juegos.

Dos periodos más del año se indican en el almanaque y son dignos de mencionar. El primero se conoce como el "amanecer de la estrella Rishi". Se calcula a partir de un cierto tipo de punto en el octavo mes tibetano y dura siete días. Durante este periodo, la luz de la estrella "Rishi" brilla en la joya de una corona de cierta estatua fabulosa, haciendo que fluya néctar. Esto hace que las fuentes termales sean más efectivas y, por eso, a estos siete días se les conoce como "días de baño", cuando los tibetanos acuden a las fuentes termales para sus tratamientos y curas.

El otro periodo se conoce como los "días del cerdo venenoso". Estos también duran siete días y son calculados desde otro tipo de punto en el quinto mes tibetano. Durante estos días, debido al efecto de una lluvia contaminante, las aguas se convierten en veneno. Cualquier planta medicinal recolectada en este día será venenosa. Asimismo, las fuentes termales serán muy perjudiciales y por ello todos las evitan.

Aunque en el sistema de cálculo del elemento derivado del chino existen muchos periodos de obstáculos durante nuestras vidas, el más notable para todos los tibetanos es el "año obstáculo de la edad". Este es cada año durante el cual se repite nuestro signo animal natal. Así, si nacimos en un año de la rata, entonces cada siguiente año de la rata sería un año obstáculo. Esto ocurre, entonces, cada doce años. Según la forma tibetana del conteo de la edad, en el cual cada año del calendario en el cual estamos vivos, es contado como un año de edad; entonces, durante el primero de ellos, tenemos un año de edad, durante el segundo tenemos trece, y así sucesivamente.

La aproximación budista a la astrología

Hay tantas variables que pueden afectar la interpretación de cualquier periodo en particular, tanto en general como para un individuo, que casi cualquier momento tendrá algo malo en él. No todos los factores tienen la misma importancia. Solo ciertas variables se examinan para una situación u otra, y algunas prevalecerán sobre otras. Así, si un viaje puede empezar en un día noveno, decimonoveno o vigésimo noveno, o un empoderamiento de Kalachakra puede otorgarse en un día de luna llena, no es demasiado crucial que otros factores puedan ser desfavorables.

El objetivo de este sistema no es paralizar a la gente con supersticiones. Más bien, provee al público en general algo así como un pronóstico del tiempo. Si tenemos una idea general de que una cierta fecha podría no ser demasiado favorable, podemos tomar ciertas medidas preventivas, como realizar ceremonias, actuar de forma amable y cuidadosa, etc., como una manera de superar o evitar problemas. Es como llevar un paraguas cuando uno se entera de que podría llover.

El budismo no ve a la astrología en términos de influencias provenientes de cuerpos celestiales como entidades que existen de forma independiente, totalmente desconectadas de cada continuidad mental individual, sino más bien como un reflejo de los resultados de nuestro comportamiento impulsivo previo, o karma. De hecho, un horóscopo es casi como un mapa que permite leer aspectos de nuestro karma. Uno de los resultados extendidos de nuestras acciones impulsivas en vidas anteriores sería el reflejo de nuestras situaciones kármicas en las configuraciones astronómicas y astrológicas en las cuales nacemos. Por lo tanto, la información de los astros puede darnos una pista sobre los resultados que pueden provenir de nuestras acciones impulsivas previas, a no ser que tomemos medidas preventivas para modificar esta situación. Así, esto nos ayuda a saber cómo manejar cualquier apuro. De la misma forma, un almanaque indica los resultados extendidos acumulados que serán experimentados por un gran número de individuos juntos.

No hay nada de fatalista en la forma budista de ver la vida. La situación actual ha surgido de causas y condiciones. Si podemos leer con precisión esa situación, podemos actuar de maneras que generen diferentes causas y condiciones para mejorar la situación incluso en esta vida, tanto para nuestro beneficio como para el de los demás. Esto no quiere decir que se haga mediante ofrendas o sacrificios a diferentes deidades de los cuerpos celestes para apaciguarlas y evitar su daño, sino más bien mediante el cambio de nuestras actitudes y comportamiento.

En un nivel popular, cuando a veces se recomienda que encarguemos la elaboración de una estatua o una pintura de cierta figura búdica, con el fin de alargar nuestra esperanza de vida, podría parecer que es para obtener el favor de esa figura. Esta es una confusión inculta. La actitud generada en esta tarea es lo que tiene más efecto. Si se realiza con una actitud de miedo o egoísmo, el efecto será mínimo. Son muchísimo más efectivas las prácticas específicas de meditación para prolongar nuestra vida y mejorar nuestra salud y situación material, cuando se hacen con la motivación de ser capaz de ayudar a los demás.



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