Las cuatro cualidades preeminentes del texto de Atisha sobre las etapas graduales del camino hacia la iluminación
Las siguientes cualidades se refieren específicamente a Lámpara en el camino a la Iluminación de Atisha (Byang-chub lam-gyi sgron-ma, sct. Bodhipathapradīpa). Sin embargo, dado que este breve texto de tres páginas es el prototipo de todas las expansiones posteriores, debemos aplicar este análisis a cualquier estudio que realicemos sobre su contenido.
Tsongkhapa ha señalado estas cuatro cualidades preeminentes (che-ba bzhi) en sus Puntos abreviados del camino gradual (Lam-rim bsdus-don), 7:
Comprendes todas las enseñanzas del Buda sin contradicciones. Los pronunciamientos escriturales, sin excepción, surgen (en tu mente) como instrucciones guía. Descubres fácilmente los significados previstos por El Triunfante. Te protegen del abismo de la gran transgresión (de abandonar el Dharma). Gracias a estos (beneficios), qué persona escrutadora entre los eruditos maestros de la India y el Tíbet no verá su mente cautivada por las etapas del camino de los tres niveles espirituales, las instrucciones supremas a las que muchos afortunados se han encomendado.
Hace más fácil comprender cómo es que no hay nada incompatible en todas las enseñanzas del Buda
El Buda indicó todo aquello de lo que debemos deshacernos o realizar (spang-rtogs, abandonar o realizar) para alcanzar cualquiera de los tres niveles del propósito espiritual, a saber, un renacimiento superior, la liberación o la actualización de nuestro máximo potencial. Comunicó esto tanto a través de sus palabras sobre el Dharma como siendo un ejemplo realizado de lo que había dicho. Así, podemos diferenciar entre el Dharma escritural (lung-gi bstan-pa, sct. āgamanirdeśa) y el Dharma realizado (rtogs-pa'i bstan-pa, sct. adhigamanirdeśa). Ambos son siempre armoniosos, siendo simplemente dos aspectos de la misma cosa.
El Dharma escritural se ha reunido en Las tres canastas (sDe-snod gsum, sct. Tripiṭaka), mientras que el Dharma realizado se ha condensado en los tres entrenamientos superiores. La canasta de las reglas de disciplina (Dul-ba'i sde-snod, sct. Vinayapiṭaka, Canasta de Vinaya), La canasta de los sutras (mDo-sde'i sde-snod, sct. Sūtrapiṭaka) y La Canasta del Abidharma (mNgon-pa'i sde-snod, sct. Abhidharmapiṭaka, Canasta de Temas Especiales de Conocimiento) abordan respectivamente los entrenamientos en autodisciplina ética superior, concentración absorta superior y darse cuenta que discrimina superior (sabiduría superior).
Algunos maestros incluyen los tantras en La Canasta del Abidharma, mientras que otros dicen que constituyen una cuarta Canasta como, por ejemplo, Jamyang Khyentse Chokyi Lodro ('Jam-dbyangs mkhyen-brtse chos-kyi blo-'gros) (1893–1959) en su texto Abrir la puerta al Dharma (Theg-pa mtha'-dag-gi snying-po mdo-tsam brjod-pa chos-kyi sgo-'byed):
En cuanto a las enseñanzas Mahayana de los tantras secretos, algunos afirman que pertenecen a las enseñanzas internas del abidharma. Sin embargo, es más correcto considerar la Canasta de los Poseedores del Conocimiento como una categoría aparte.
El texto de Atisha sobre las etapas graduales del camino nos muestra, en distintos niveles, que no existe incompatibilidad entre todas estas enseñanzas, ya sean escriturales o del Dharma realizado. Este era un punto importante para Atisha, ya que, cuando viajó al Tíbet, muchos creían que las enseñanzas del Hinayana y el Mahayana eran completamente contradictorias y que las reglas del vinaya eran irreconciliables con la práctica del tantra. Sin embargo, en realidad, todo lo que el Buda indicó encaja a la perfección en nuestra práctica a largo plazo, en nuestra ayuda a los demás y en el logro de la conciencia omnisciente, y cada punto potencia los demás.
En la literatura médica, se nos indica que debemos abstenernos de carne y alcohol si tenemos fiebre. Sin embargo, a medida que nuestra temperatura desciende, si desarrollamos como reacción un trastorno nervioso (srog-rlung), esa misma carne y alcohol deben consumirse como remedio. Estas dos prescripciones son polos opuestos, pero dado que tratan diferentes etapas de la enfermedad, no son incompatibles. Del mismo modo, aunque el Buda dio muchas instrucciones aparentemente opuestas, las etapas graduales del camino dejan claro que cada una corresponde a una etapa diferente del entrenamiento. Todas están diseñadas para la práctica de un individuo que busca la iluminación, y cada uno de nosotros debe comprender que ese individuo somos nosotros mismos.
Así, cuando nos sentimos completamente perplejos (kun-tu rmongs-pa, sct. saṃmūḍha) acerca de la realidad, primero nos entrenamos para desarrollar la mentalidad Hinayana. Al tomar conciencia de nuestro sufrimiento, nuestra muerte inminente, etc., intentamos generar la motivación para mejorar nuestro futuro y, finalmente, liberarnos de todos los problemas. Una vez fortalecidos, podemos trascender esta preocupación egocéntrica desarrollando la mentalidad Mahayana de la bodichita, dedicándonos a los demás y al estado de purificación superior. Solo entonces, cuando seamos un recipiente completamente apto, podremos adentrarnos en la práctica del tantra y adoptar las medidas más rápidas para alcanzar este nivel y, de este modo, desarrollar todo nuestro potencial para ayudar a los demás.
Desde otro punto de vista, puesto que nos esforzamos por desarrollar las etapas graduales del camino que nos conducirán a la iluminación con la capacidad plena de ayudar a todos los seres, y dado que la situación vital de cada persona será ligeramente diferente, necesitaremos conocer todos los métodos de ayuda indicados. Un estudiante de medicina debe aprender a curar todas las enfermedades, no solo algunas. Los tratamientos pueden variar para diferentes trastornos, pero no son incompatibles, ya que cada uno trata una dolencia específica. De igual modo, como estudiantes que se entrenan para alcanzar la budeidad, debemos pasar por todas las etapas graduales del camino. Solo entonces podremos ayudar a todos de la mejor manera. ¿Cómo podemos enseñar a otros algo que nosotros mismos desconocemos?
Como dijo Dharmakirti (Chos-kyi grags-pa) (siglo VII) en Un comentario al (“Compendio de) mentes que conocen válidamente” (de Dignaga) (Tshad-ma rnam-'grel, sct. Pramāṇavārttika), II.132c:
Los métodos a implementarse que sean oscuros (para ti) serán difíciles (para ti) de explicar a los demás.
Además, dado que las etapas graduales del camino conducen a la conciencia omnisciente, un estado en el que se han eliminado todos los defectos y corregido las deficiencias de tal forma que se alcancen todas las cualidades positivas, no pueden excluir nada. ¿Cómo podría ser incompatible aprender algo con nuestro entrenamiento para conocerlo todo?
Como ha dicho Shantideva en Involucrarse en el comportamiento del Bodisatva (sPyod-'jug, sct. Bodhicaryāvatāra), V.l00ab:
No hay nada en lo que no se entrene el descendiente espiritual del Victorioso.
Así se ha dicho en los Sutras del Prajnaparamita (Shes-rab-kyi pha-rol-tu phyin-pa'i mdo, sct. Prajñāpāramitā Sūtra):
Los bodisatvas deben desarrollar… y conocer todos los caminos de la mente, a saber, los caminos de la mente de un shrávaka, (aquellos) de un pratyekabuda y… (aquellos) de los budas. Ellos deben, de hecho, perfeccionarlos y seguir también las acciones que implican estos caminos de la mente.
En otro nivel, el texto de Atisha nos muestra cómo cada uno de los caminos que el Buda ha indicado puede incluir y, por lo tanto, amplificar todos los demás. Dromtonpa dijo una vez de Atisha:
Mi lama es quien sabe cómo tomar todas las enseñanzas como caminos de la mente (similares a) un cojín de cuatro lados.
Según la explicación de Dagpo Jampel Lhundrub, los cuatro aspectos o facetas del Dharma son los tres niveles de la motivación espiritual (skyes-bu gsum, sct. tripuruṣa) y las prácticas tántricas. Así como surge el asiento completo al tomar un cojín cuadrado de cualquiera de sus lados, un fenómeno similar ocurre cuando logramos un dominio firme de cualquiera de estas cuatro facetas.
Independientemente de la etapa gradual que desarrollemos en nuestro continuo mental, obtendremos una comprensión de todas las demás dentro de su contexto. Por ejemplo, al comprender la impermanencia de las situaciones y los acontecimientos, desarrollamos una profunda comprensión no solo de nuestra propia condición actual en la vida, sino también de nuestras vidas futuras, de la vida de los demás y de la naturaleza de las prácticas tántricas. Así, a medida que nos entrenamos en los puntos del texto de Atisha, en cada etapa adquiriremos una comprensión cada vez más profunda de cómo todas las enseñanzas se relacionan entre sí y cómo nada en sus indicaciones escriturales o prácticas es incompatible.
Hace que cada pronunciamiento escritural, sin excepción, aflore en la mente como una instrucción personal
Así como las enseñanzas escriturales del Buda y sus comentarios indios ('grel-pa, sct. vṛtti) son las fuentes de todo lo que debemos comprender para lograr cualquiera de los tres niveles del objetivo espiritual, también son las fuentes de las instrucciones guía (gdams-ngag, sct. upadeśa) para lograr esos objetivos.
Tsongkhapa ha dicho en Una carta de consejos prácticos sobre sutra y tantra (Lam-gyi rim-pa mdo-tsam-du bstan-pa) (edición de Pekín, vol. 153, 95):
Las instrucciones guía abreviadas, no desordenadas, sobre cómo guiar (a los discípulos) a través de estas (mentes que son el camino) son, de hecho, solo lo que se ha condensado de estos grandes clásicos.
Además, no hay nadie mejor en quien confiar para recibir consejo e instrucción personal que el propio Buda. Al tener un darse cuenta omnisciente, está mejor cualificado que cualquier otro guía. Con el único deseo de beneficiarnos, nos enseñó 84.000 medidas para prevenir todo sufrimiento y afrontar todo lo relacionado con la consecución de nuestros objetivos espirituales.
Como todas estas enseñanzas son instrucciones personales destinadas a nuestro uso y beneficio práctico, el yogui Jangchub Rinchen (rNal-'byor-pa A-mes Byang-chub rin-chen) (1015–1077) dijo:
Conocer las instrucciones guía no significa simplemente tener certeza (del contenido de) un (panfleto) del pezón de una vaca (be’u-bum), del tamaño de la palma de tu mano, (escrito) para (discípulos) cual becerros. En lugar de ello, significa comprender todos los pronunciamientos escriturales (del Buda) como instrucciones guía.
Si bien esto es cierto, no resulta sencillo abordar la inmensidad de las escrituras. Sin embargo, el texto de Atisha nos facilita la interpretación de sus indicaciones verbales como guías para la práctica. Esto se debe a que las etapas graduales del camino constituyen una recopilación de guías, y las categorías de su esquema proporcionan un sistema práctico para organizar el estudio de los grandes clásicos.
Por ejemplo, si no tenemos una cocina bien organizada con recipientes para arroz, harina, azúcar, té, etc., al comprar alimentos no sabremos dónde guardarlos y será difícil preparar una comida. En cambio, si contamos con un juego completo de recipientes, sabremos dónde almacenar todo lo que compremos y encontraremos inmediatamente lo que necesitemos. Este ejemplo lo dio Dagpo Jampel Lhundrub y se cita en Pabongka, Liberación en la palma de tu mano. Asimismo, cuando conocemos las categorías de las etapas graduales del camino, al escuchar o leer sobre el compromiso total a un maestro espiritual o sobre la bodichita, etc., sabremos inmediatamente dónde encajan en el esquema.
Así pues, dado que todas las medidas preventivas indicadas en las escrituras pueden encajar en el esquema, y puesto que el esquema representa las etapas graduales del camino hacia la iluminación, entonces, cuando nos demos cuenta de que debemos actualizar estos caminos en nuestro propio continuo mental para purificarnos y crecer hasta alcanzar los más altos logros, entonces todas las declaraciones escriturales aflorarán en nuestra mente como instrucciones personales.
Como el contenido de las escrituras es lo que debemos practicar, Dromtonpa ha dicho:
Es un error pensar que, después de haber estudiado muchos (clásicos espirituales sobre el) Dharma, uno necesita buscar en otro lugar métodos para practicarlo.
Hacerlo sería como preparar una pista de carreras y luego celebrar la carrera de caballos al aire libre, sobre la grava. Este ejemplo proviene de la obra de Kamalashila (siglo VIII) (Presentación tardía de) las Etapas de la Meditación (sGom-pa'i rim-pa, sct. Bhāvanākrama). O sería como abastecer nuestra casa con las mejores marcas de té y luego, cuando tengamos sed, ir a un restaurante a tomar algo.
Deberíamos tomar como ejemplo a Gueshe Chengawa: todo lo que leía, lo ponía inmediatamente en práctica. Por ejemplo, cuando aprendió en el Sutra de las reglas de disciplina ('Dul-ba'i mdo, sct. Vinayasūtra) de Gunaprabha (Yon-tan 'od) (siglo VII) que los renunciantes no debían sentarse sobre un cojín de cuero, inmediatamente tiró el que tenía debajo. Sin embargo, más adelante, al ver que en regiones frías y remotas se podía hacer una excepción, salió corriendo a buscarlo.
En resumen, Tsongkhapa ha dicho en Una carta de consejos prácticos sobre sutra y tantra:
Considerar los grandes clásicos como Dharma para la enseñanza y las breves instrucciones personales como Dharma para la práctica y, por lo tanto, sostener que ambas son incompatibles, es no comprender en absoluto el punto esencial de las enseñanzas. Esto se debe a que las declaraciones escriturales del Buda, así como sus comentarios (indios) sobre su significado pretendido, están, de hecho, destinadas únicamente a la práctica entusiasta y tienen como objetivo lograr dicha práctica.
El proceso para tomar las palabras del Buda como consejo personal consta de tres pasos, ninguno de los cuales puede omitirse. Primero, debemos estudiar las medidas preventivas indicadas en las escrituras; de lo contrario, ¿cómo sabremos qué hacer? Luego, debemos reflexionar sobre estas enseñanzas para comprender su significado. Una vez que estemos seguros y no tengamos más dudas, debemos adoptar personalmente estas medidas para convertirlas en una realidad en nuestra vida. Esto lo logramos incorporándolas como hábitos de cuerpo, palabra y mente, que es en lo que consiste la meditación.
Así, Padmasambhava ha dicho:
Si los grandes meditadores han escuchado extensamente las enseñanzas, es poco probable que cometan errores en su práctica.
Dza Patrul ha advertido de manera similar:
Quienes desprecian escuchar las enseñanzas carecerán de su parte de logros reales (dngos-grub, sct. siddhi).
Dza Patrul, un maestro dzogchen de la tradición Nyingma, fue el autor del texto sobre el equivalente del lam-rim llamado Instrucciones personales de mi gurú totalmente excelente (Kun-bzang bla-ma'i zhal-lung, Palabras de mi perfecto maestro).
Sakya Pandita ha expuesto el caso en Un Tesoro Precioso de Dichos Elegantes (Legs-bshad rin-po-che'i gter), IX.43:
Decir que para meditar no hace falta escuchar (las enseñanzas) es propio de necios de mente estrecha. La meditación por sí sola, sin haber escuchado (ninguna instrucción), incluso cuando se hace con gran esfuerzo, es (simplemente) un método para renacer como una bestia sin cerebro.
De los Tres Maestros Blancos (laicos) y los Dos Maestros Rojos (ordenados) que establecieron la tradición Sakya (Sa-skya dkar-po rnam-gsum dmar-po rnam-gnyis), Sakya Pandita fue uno de los últimos. Con su sobrino, Chogyal Phagpa ('Gro-mgon Chos-rgyal 'Phags-pa Blo-gros rgyal-mtshan) (1235-1280), introdujo el budismo en Mongolia.
El Drukpa Kunle (Brug-smyon Kun-dga, legs-pa) (1455-1529), un maestro de la tradición Drugpa Kagyu, lo expresó aún más sarcásticamente. Dirigiéndose a aquellos que intentan meditar con avidez, pero apenas han escuchado las enseñanzas, denunció:
Antes tenía tres pertenencias: enojo, apego e ingenuidad. Las perdí, ¡pero ahora veo que otros las han recogido!
Por otro lado, escuchar y estudiar demasiado sin asimilar nunca el contenido es como acumular dinero y no usarlo jamás. Como Dza Patrul les dijo a sus discípulos:
Por favor, no escribas mis enseñanzas en un trozo de papel, lo dobles, lo guardes y no lo vuelvas a mirar jamás.
Por lo tanto, todo lo que aprendamos debemos ponerlo en práctica a diario y no dejarlo simplemente como información interesante.
Su Santidad el Decimocuarto Dalái Lama lo ha expresado de una manera muy conmovedora:
Si quienes no aceptan las enseñanzas las destruyen mediante la violencia externa, no es de extrañar. No podemos culpar a un tigre por matar y comer carne. La verdadera atrocidad se produce cuando quienes aceptan las enseñanzas las destruyen al no ponerlas en práctica.
Al estudiar las etapas graduales del camino, evitaremos tales errores. Cuando todas las enseñanzas de las escrituras del Buda resuenen en nuestra mente como consejos, nos tomaremos todas las enseñanzas personalmente. Si lo hacemos con sinceridad, las integraremos a nuestra vida diaria, primero escuchándolas, luego reflexionando sobre ellas y, finalmente, incorporando sus medidas preventivas como hábitos beneficiosos para nuestra mente mediante la meditación.
Debemos emular el ejemplo sobresaliente de Tsongkhapa, quien dijo en La progresión de mi vida espiritual (rTogs-brjod mdun-legs-ma), 2:
Primero, busqué escuchar (enseñanzas) extensas; en la mitad, todas las enseñanzas de los grandes clásicos se revelaron en mi mente como instrucciones guía. Al final, me esforcé día y noche por ponerlas en práctica.
Facilita descubrir lo que el Buda pretendía
Si bien los grandes clásicos del Buda y de los comentaristas indios que siguieron su ejemplo constituyen la fuente fundamental de orientación personal para alcanzar cualquier meta espiritual, estos textos suelen ser difíciles de comprender y su orden de práctica no siempre es evidente. Necesitamos recurrir a las instrucciones guía escritas y orales de los grandes maestros para acceder a ellas con facilidad. Estas servirán como claves para desentrañar el significado no solo de una afirmación escritural, sino de numerosos textos, con el fin de alcanzar niveles cada vez más profundos de comprensión y realización.
Como Tsongkhapa ha explicado en Una carta de consejos prácticos sobre sutra y tantra:
En realidad, el significado mismo de una instrucción guía es que es algo que nos da certeza más fácilmente en los clásicos, que en sí mismos son muy extensos, cuyos significados son extremadamente difíciles de comprender y que, por (razones) necesarias, desordenan el orden gradual de comprensión (y práctica) en su presentación de las enseñanzas.
Las mejores instrucciones guía son las de las etapas graduales del camino. Al estudiarlas, podemos ver fácilmente los temas previstos en las enseñanzas del Buda. En general, estos son los tres niveles de motivación espiritual y, más específicamente, los tres aspectos principales del camino (lam-gtso rnam-gsum), a saber:
- La renuncia, la determinación de liberarse del sufrimiento.
- El corazón totalmente dedicado de la bodichita
- Una visión correcta de la realidad.
Si comparamos las enseñanzas de las escrituras con un océano, estas tres principales mentes que son el camino constituyen el tesoro que se encuentra en sus profundidades. El texto guía de Atisha es como un barco que recoge este tesoro, y nuestro mentor espiritual es como el capitán de esa embarcación. Por lo tanto, con el sistema de etapas graduales del camino como método para organizar las enseñanzas y considerarlas como consejos personales para nuestra práctica, podremos estudiar cualquier texto de las escrituras y comprender fácilmente los puntos esenciales.
Impide automáticamente que cualquiera cometa “el gran error”
Si comprendemos los tres beneficios mencionados, jamás cometeremos el grave error (nyes-spyod chen-po, sct. mahāduścarita) de abandonar o menospreciar las enseñanzas del Buda al promover nuestras propias visiones limitadas y sectarias (phyogs-ris). En otras palabras, cuando veamos que no hay nada incompatible ni contradictorio en todas las enseñanzas escriturales y realizadas, no las menospreciaremos ni excluiremos ninguna de ellas. Cuando todas surjan en nuestra mente como consejos personales para una persona en diferentes etapas de su entrenamiento, no descuidaremos ninguno de sus aspectos. Y cuando podamos discernir la idea principal de cualquier texto, jamás nos confundiremos con diferencias superficiales. Así, veremos el Hinayana y el Mahayana, el sutra y el tantra, como elementos que se sostienen mutuamente.
Es muy importante reconocer lo que significa abandonar o deshacerse del Dharma (chos-spong-ba). En el Sutra sobre el entrelazamiento integral de todo ('Phags-pa rnam-par 'thag-pa thams-cad bsdus-pa zhes-bya-ba theg-pa chen-po'i mdo, sct. Sarva-vaidalya-saṃgraha Sūtra), este gran error ha sido claramente definido:
Oh Manjushri, considerar algunas de las palabras iluminadoras pronunciadas por el Así Ido (Buda) como buenas y otras como malas es abandonar el Dharma. Decir que esto es razonable mientras que aquello no lo es... (o que) esto fue dicho (solo) por el bien de los bodisatvas y aquello fue dicho (solo) por los shrávakas... (o que) esto es algo en lo que los bodisatvas no necesitan entrenarse, es abandonar el Dharma.
Las terribles consecuencias de pensar o hablar de esta manera se han explicado en el Sutra del Rey de las Concentraciones Absortas (Ting-nge-'dzin rgyal-po'i mdo, sct. Samādhirāja Sūtra), XVIII.31–32:
La fuerza kármica negativa que alguien construye al abandonar cualquier cosa en una categoría de un sutra es mucho mayor que la de alguien que destruye todas las estupas en esta Isla de la Manzana Rosa ('dzam-bu gling, sct. Jambudvīpa, Continente Sur)... (Es) mucho mayor que la de alguien que mata tantos arhats como granos de arena en las (orillas del) Ganges.
Debemos tener muchísimo cuidado de no negar jamás ninguno de los aspectos del Dharma mencionados anteriormente, ni tampoco ninguna de sus tradiciones y linajes que hayan florecido en el Tíbet o en otros lugares.
El Cuarto Panchen Lama, tutor del Quinto Dalái Lama, ha dicho en Un texto raíz para Mahamudra (Phyag-chen rtsa-ba), 2b3–4:
Desde el punto de vista de los nombres atribuidos individualmente, existen numerosas tradiciones… Sin embargo, cuando son examinadas por un yogui, versado en escrituras y lógica y experimentado (en meditación), sus significados definitivos (nges-don, sct. neyartha) se ven todos converger en el mismo punto previsto.
Jamyang Khyentse Chokyi Lodro ha dicho de manera similar en Abriendo la puerta al Dharma:
Todas estas tradiciones (tibetanas) solo se diferencian en el nombre. En esencia, todas convergen en un punto: todas y cada una de ellas enseña métodos para alcanzar el mismo objetivo final, la iluminación plena de la Budeidad… No inventes contradicciones en las enseñanzas ni menosprecies (ninguna de ellas). Las enseñanzas del Buda son tan vastas y profundas como el océano. Comprende que todas están concebidas como métodos para dominar tu propia mente, y practícalas con sinceridad.
Jamyang Khyentse Chokyi Lodro fue un maestro de la tradición Sakya. Su predecesor, Jamyang Khyentse Wangpo (Jam-dbyangs mkhyen-brtse dbang-po) (1820-1892), fue un líder del movimiento Rime (ris-med, no sectario) en Kham (Khams), Tíbet oriental.
Las tres características que distinguen el texto de Atisha de cualquier otro clásico
Además de las cuatro cualidades preeminentes mencionadas anteriormente, el texto Lámpara en el Camino a la Iluminación de Atisha posee tres características únicas.
Sin excepción, cada punto esencial de todas las declaraciones del Buda puede incluirse en él
Aunque no todas las palabras de las escrituras se encuentran en el breve texto de Atisha de tres páginas, su significado completo se puede incluir en él. Esto se debe a que todos los puntos esenciales del corpus completo de los sutras y tantras se pueden resumir en las medidas preventivas que deben tomar quienes persiguen los tres objetivos espirituales. Por lo tanto, cuando estudiamos un curso completo de las etapas graduales del camino, es como comprender la esencia de todas las escrituras.
Tolungpa (sTod-lung-pa chen-po rin-chen snying-po) (1032–1116) dijo:
Cuando te enseño las etapas del camino hacia la iluminación, obtienes una comprensión conceptual de todas las escrituras y sus comentarios. Todos estos libros sienten: “¡Ese viejo monje de cabellos grises nos ha arrancado el corazón!”, y se estremecen al pensarlo.
Supongamos que existe un medicamento compuesto por veinticinco ingredientes. No es necesario tomar una gran cantidad de cada componente cuando estamos enfermos. Una pequeña dosis bastará para curarnos, siempre que contenga todos los ingredientes. Si falta alguno, el medicamento no será efectivo. De igual manera, las etapas graduales del camino incluyen todas las enseñanzas. Al estudiar y practicar a lo largo de todo el curso, recibiremos una pequeña dosis de los puntos esenciales de todo lo que el Buda enseñó. Esto será suficiente para curarnos de todos nuestros problemas incontrolablemente recurrentes y nos permitirá ayudar eficazmente a los demás.
Dado que ha sido diseñado con el propósito principal de indicar las etapas graduales para domar la mente, es fácil aplicarlo en la práctica personal
Si deseamos viajar de Dharamsala a Londres, primero debemos tomar el autobús a Pathankot, luego el tren a Delhi y finalmente un avión a Londres. Al dividir nuestro viaje en etapas de esta manera, resulta más fácil. Teniendo en mente nuestro destino final, simplemente tomamos el autobús desde Dharamsala y recorremos cada etapa una a una. No se puede omitir ninguna. Del mismo modo, dado que el viaje espiritual se divide en el texto de Atisha en etapas graduales del camino, si recorremos cada etapa una a una, sin saltarnos ninguna, dominaremos fácilmente nuestra mente y alcanzaremos nuestra meta final de desarrollar todo nuestro potencial.
Los pronunciamientos escriturales del Buda son como algodón crudo, los comentarios indios son como tela tejida, pero las etapas graduales del camino son como una camisa ya confeccionada. Lo único que tenemos que hacer es ponérnosla.
Está adornado con las instrucciones de los dos sublimes maestros que fueron expertos en las tradiciones de los dos grandes pioneros
Atisha es famoso por haber combinado diversas enseñanzas. Recibió el profundo linaje de Nagáryuna de Avadhutipa y el extenso linaje de Asanga de Serlingpa. Además, en su breve texto, integró estos conocimientos con los linajes relativos al comportamiento del bodisatva que Shantideva había recibido de Manjushri. Asimismo, los combinó con los numerosos linajes de práctica tántrica que había recibido de diversos maestros.
Ninguna otra guía o texto clásico posee estas tres características distintivas adicionales (khyad-chos gsum), ni siquiera Filigrana de Realizaciones de Maitreya ni el Tantra de Guhyasamaja (gSang-'dus rtsa-rgyud). Si obras tan grandiosas y completamente válidas no poseen todas estas cualidades especiales, ¿qué necesidad hay de mencionar otros textos espurios? Hoy en día, cualquiera puede escribir cualquier cosa en un libro y publicarlo. Dado que la publicación no es tan estricta como en la época de Atisha, no hay razón para creer todo lo que leemos en los libros simplemente porque aparece impreso. Por lo tanto, al elegir una práctica espiritual, es crucial que verifiquemos minuciosamente sus cualidades de antemano.
Sakya Pandita ha dicho:
Al comprar o vender algo de poca importancia, como un caballo o una gema, examinamos (de antemano) preguntando por todas partes e investigando a fondo. Nos damos cuenta de que hacemos este esfuerzo por asuntos triviales de esta vida. Sin embargo, aunque la calidad misma de nuestros renacimientos continuos está en juego dependiendo (de si adoptamos o no el Dharma), aceptamos respetuosamente cualquier enseñanza que encontremos. (Simplemente actuamos) como un perro (que engulle) cualquier comida que le arrojen sin comprobar si es buena o mala.
Si practicamos enseñanzas del Dharma confiables, podemos alcanzar experiencias reales (nyams-myong). Podemos obtener mantequilla batiendo leche, pero no agua. Para que una enseñanza se considere adecuada para la práctica personal, debe cumplir tres criterios:
- Debió haber sido impartida por el Buda.
- Esto debió haber sido confirmado por los maestros eruditos a través de sus explicaciones y comentarios.
- Debe haber dado lugar a experiencias meditativas y realizaciones estables (nyams-rtogs) en los continuos mentales de aquellos mahasiddhas que han tomado esta enseñanza en serio y han meditado sobre ella.
Las enseñanzas del Lam-rim cumplen sobradamente con estos requisitos, como lo demuestra la respuesta del comité indio de expertos al ahora famoso texto de Atisha. Además, cada punto que contiene ha sido corroborado con citas de las escrituras del Buda y sus comentaristas indios. Esta costumbre de citar referencias, muy extendida en la India y presente también en el Tíbet, no busca demostrar la erudición del compilador. Más bien, al citar a maestros recientes y comentaristas antiguos, y al rastrear el origen de una enseñanza hasta las propias declaraciones del Buda, el compilador indica claramente su autenticidad y el hecho de que él mismo no ha inventado nada. Por lo tanto, considerando todos estos factores, podemos tener la certeza de que nos beneficiaremos de estas enseñanzas válidas si las estudiamos y practicamos adecuadamente.