Comportamiento saludable hacia un maestro espiritual

El comportamiento saludable hacia nuestro maestro espiritual, según se describe en los textos tradicionales en torno al tema, se refiere a cómo hablamos y cómo actuamos, en general, en presencia de nuestro maestro. A menudo, estas presentaciones no abordan el protocolo y la etiqueta apropiada a observar cuando recibimos las enseñanzas. Generalmente lo encontramos en otros lugares e incluye cosas como no usar un sombrero, no llevar un arma, no tener los pies apuntando hacia el maestro o las tangkas del Buda, etc. Pero creo que todo eso puede caer dentro de la categoría de mostrar respeto.

Hacer ofrendas

La presentación tradicional enumera tres puntos con respecto a nuestra conducta hacia el maestro espiritual. El primero implica hacer ofrendas. Esto puede ser un poco delicado porque, en términos de ver al maestro como un buda, el maestro no necesita nuestras ofrendas. Un buda no necesita nada. Ciertamente un buda no necesita unas varillas de incienso o una kata (una bufanda ceremonial).

Hacer ofrendas no debe malentenderse con darle al maestro todo nuestro dinero. Debemos tener cuidado de que esto no se convierta en un extremo abusivo con un maestro que hace exigencias financieras para que sus estudiantes les entreguen todo su dinero. Esto ha sucedido en el pasado con ciertos maestros, no necesariamente budistas.

Cuando empecé a estudiar con Serkong Rinpoche, siempre solía llevar una varilla de incienso o una kata. Y poco después me regañó diciendo: “No necesito esta basura. ¿Por qué me das toda esta basura? ¿Cuántos palitos de incienso crees que necesito? ¿Cuántas katas, cientos de katas, crees que necesito? Si vas a traer algo, trae algo que sabes que me gusta”. Le gustaban los plátanos, así que, después de eso, le llevé plátanos.

El punto es, si vamos a ofrecer algo a nuestro maestro, no deberíamos llevar algo inútil; en lugar de ello, averigüemos qué es lo que realmente necesita o le gusta al maestro. Si el maestro está a dieta o tiene sobrepeso, no ayuda en absoluto llevarle muchos pasteles y dulces (si tiene algún nivel de autocontrol, generalmente lo regalará a la siguiente persona que llegue, lo cual está bien). Cuando se escoge una ofrenda, es importante ser sensibles en términos de lo que sería algo agradable y apropiado ofrecer.

Ofrecer la compañía de nuestra familia

Hacer ofrendas no significa necesariamente ofrecer cosas materiales; tiene una aplicación mucho más amplia en términos de apoyar al maestro. Por ejemplo, en los textos clásicos encontramos que deberíamos estar dispuestos a darle al maestro a nuestra familia (esposa, hijos, etc.). Eso ciertamente no significa entregarlos como sirvientes o esclavos. Pero en un entorno más moderno, sé que muchos de los maestros tibetanos que vienen a Occidente no están acostumbrados a vivir solos. En los monasterios siempre hay mucha gente; además, los tibetanos son muy sociables. Lo que es muy bueno es ofrecerle, por ejemplo, una invitación a nuestra casa para estar con la familia y tener una buena comida, o algo por el estilo. Esto es ofrendar a nuestra familia.

Es un poco un mito romántico, que muchos de nosotros tenemos, que a todos los maestros tibetanos les gusta sentarse solos y meditar todo el tiempo. Esa no es la forma en la que la mayoría de los tibetanos realmente se comportan en la India. Ciertamente, tienen mucho debate, rituales y meditación, pero también, como dije, son muy sociables. Les gusta tomar té con amigos, charlar y bromear. Son humanos. Es igualmente válido verlos como budas y verlos como seres humanos que necesitan y disfrutan la calidez humana y el contacto humano.

Siempre estoy dando ejemplos de Serkong Rinpoche; debido a los nueve años que pasé con él, estoy más familiarizado con la forma en que interactuó con las personas. Y, por supuesto, diferentes maestros tendrán diferentes costumbres. Estoy hablando de la generación anterior de maestros, quienes crecieron y fueron entrenados y enseñados en el Tíbet antes de llegar a la India; de esa generación más antigua.

Cuando viajé con él en Occidente a Milán, Italia, nos quedamos en la gran casa de la familia de uno de los estudiantes. Y todos los maestros que fueron a Milán en ese momento, siempre se quedaron en esa casa; tenía mucho espacio. Era una de esas familias italianas maravillosas en las que vivían juntas cuatro generaciones. La abuela era una cocinera fantástica, una dama grande y redonda. El mismo Rinpoche era bastante redondo.

Muchos de los altos lamas que se quedaban allí seguían un estilo más tradicional de comer en su habitación y no interactuar realmente con la familia, pero Serkong Rinpoche no era así. En las mañanas, mientras la abuela preparaba el desayuno, Rinpoche iba únicamente con su bata, no con sus hábitos normales, se sentaba a la mesa de la cocina y hacía sus recitaciones mientras ella preparaba el desayuno. La abuela dijo que, de todos los lamas que se habían quedado con ellos, él era el mejor porque era muy relajado y natural con la familia. Realmente apreciaba tener ese tipo de contacto humano real con la abuela en la cocina.

Fue muy divertido porque, cuando nos fuimos, la abuela le dio a Rinpoche un gran abrazo y un beso en la mejilla, lo cual nos sorprendió a todos, pero Rinpoche estaba perfectamente relajado. No recomendaría que hicieran eso con ninguno de sus maestros; sería fácilmente mal entendido. Lo que quiero decir es que Rinpoche realmente apreciaba que le hubieran ofrecido la oportunidad de estar en una familia agradable y amorosa de cuatro generaciones. Fue un placer para él.

El Quinto Dalai Lama, en su texto de lam-rim, en la sección relativa a hacer ofrendas, señala que necesitamos considerar el momento, lugar y la medida apropiados; medida significa la cantidad que damos. Así, lo que podría haber sido apropiado en la antigua India, podría no serlo en absoluto en nuestros tiempos modernos actuales. Necesitamos realmente utilizar nuestra sensibilidad y darse cuenta que discrimina para ver qué es lo apropiado.

Apoyar el trabajo del maestro

Otra forma útil de describir el hacer ofrendas es apoyar el trabajo del maestro. Nuestro maestro está trabajando para tratar de beneficiar a todos tanto como sea posible, entonces, ¿cómo podemos apoyarlo? Podríamos apoyarlo financieramente o podríamos apoyarlo ayudándolo, en términos de traducir o cocinar para él, obtener visas o conducir, lo que sea. Ofreciéndole tiempo y espacio. A veces los maestros vienen a Occidente y la gente aquí es muy codiciosa y explotadora, tratan de obtener tanto como puedan del maestro. Por ejemplo, no les brindan el tiempo para hacer su práctica diaria, o quizás el tiempo para descansar un poco, si son mayores. Apoyar el bienestar del maestro en todas estas formas puede ser considerado como hacer ofrendas.

Un error que puede ocurrir es cuando el maestro se enferma y los estudiantes dicen: “Oh, él es un buda. Solo está manifestando esto para enseñarnos una lección”, y solo oran: “Oh lama, lama, lama”. Esto es completamente ingenuo y desconsiderado. En lugar de ello, nos ofrecemos a llevar al maestro al médico, obtener medicamentos, etc. No simplemente dejamos que sufra.

No hacer la gran cosa de hacer ofrendas

También, al hacer ofrendas, es importante que no hagamos un gran espectáculo esperando un agradecimiento personal y que todos vean que estamos haciendo la ofrenda. Cuando viajaba con Serkong Rinpoche, por ejemplo, nuevamente en Italia, en una ciudad diferente, alguien vino a verlo y tuvo un intercambio con él. Cuando la persona se fue, discretamente dejó un sobre con algo de dinero en la mesa que estaba a un lado; no hizo un espectáculo ostentoso para entregárselo a Rinpoche. Y Rinpoche dijo que esa es una muy buena manera de hacer ofrendas si las circunstancias lo permiten. Si las circunstancias no lo permiten, el punto es hacer una ofrenda silenciosa sin atraer la atención de ninguna forma ni asegurarte de que todos la vean.

Lo mismo aplica con hacer postraciones. Recuerdo que una vez estuve con Rinpoche en Spiti, un valle en la India, en la frontera del Tíbet. Esta es un área en donde el budismo realmente se había degenerado. Rinpoche había revivido las tradiciones, los linajes y consiguió que el budismo comenzara nuevamente en esa región. Así, es considerado casi como el santo de este valle. También murió y renació allí. Cada vez que iba, por supuesto, venían a verle la mayor cantidad de personas posible; y antes de que se acercaran a él para darle un kata o lo que fuera, hacían postraciones.

En el tipo de relación realmente estrecha que yo tenía con Rinpoche, a menudo me decía lo que pensaba. En este caso, lo que pensó es que era realmente ridículo que hubiera una larga fila afuera de la habitación y que cada una de estas personas tuviera que esperar hasta entrar y estar delante de él para postrarse. Tomaba una eternidad atravesar esta línea y dijo que era ridículo: “Deberían postrarse afuera, antes de entrar, y no hacerme perder tanto tiempo”.

Así, es importante ser sensibles con el maestro y no convertir las ofrendas, o lo que sea que estemos haciendo, en un espectáculo egocéntrico: "¡Qué santo y maravilloso soy!". Lo principal es nuestra actitud.

Ayudar al maestro y mostrar respeto 

El segundo de los tres tipos de conducta apropiada y saludable con el maestro que se lista en los textos es un término compuesto con dos palabras: nyenkur (bsnyen-bkur). El primer término del compuesto, nyen (bsnyen), a menudo se traduce como servir, pero no me parece una forma muy útil de traducirlo. En realidad, significa “ayudar”. La palabra tiene dos connotaciones. Primero, estamos ayudando, pero no en el sentido de un sirviente. A veces, debido a la naturaleza jerárquica de la India y el Tíbet, se obtienen estas implicaciones e imágenes; sin embargo, ser un sirviente no es realmente apropiado en nuestros tiempos si lo vemos como una posición muy baja y servil. La connotación es más como lo que generalmente llamamos un “asistente”. ¿Qué hace un asistente? Por ejemplo, cuando Rinpoche era anciano, tenía sobrepeso. Solía darle mi brazo o mi mano para ayudarlo a salir del auto o sentarse en él, ayudarlo a levantarse, este tipo de cosas. O le llevaba cosas para que no tuviera que ir por ellas.

La otra connotación de esta palabra es “acercarse a alguien”. Por lo tanto, podemos acercarnos asistiéndolos y ayudándolos, pero la connotación más habitual de esta palabra es “acercarse emulando el buen comportamiento y las cualidades de la persona”. Esta es la misma palabra que encontramos en el término genyen (dge-bsnyen, scr. upasaka), alguien con votos laicos. Nyen (bsnyen) significa “acercarse a”. Ge (dge) es “comportamiento constructivo o virtuoso”. Así que nos acercamos a los monjes y las monjas al mantener cinco votos laicos.

El término también se usa para estos retiros tántricos largos, de tres años o más, enfocados en la práctica de una deidad. En esta circunstancia, el término significa “acercarse”. A veces se le llama retiro de aproximación, en el que emulamos a la deidad en nuestra visualización, y así sucesivamente, para acercarnos más a convertirnos en esa deidad. Esa es la connotación de la palabra.

Así que nos estamos acercando al maestro. Este es el sentimiento aquí. Nos acercamos ayudándolos, atendiéndolos, y también en términos de estar más en armonía y emular la forma en que se comportan y sus buenas cualidades. Todo eso está incluido en este término. Esto es lo que complace al maestro espiritual: seguir su práctica, tratar de aprender de ellos y emular sus buenas cualidades.

La segunda palabra en este compuesto, kur (bkur), significa “mostrar respeto”. De acuerdo con el Quinto Dalai Lama, todo tiene que ser apropiado para el momento y el lugar con relación a cómo mostrar respeto. Así que, obviamente, seguir algunas de las costumbres tibetanas más tradicionales de agacharse y sacar la lengua para demostrar que no eres un demonio (tu lengua no está negra) y aspirar aire delante del lama para que no lo contaminemos con nuestro aliento, para los estándares de hoy en día, parecería muy artificial.

¿Nos postramos ante el maestro? Si es un maestro tibetano y esto es parte de sus costumbres, está bien. ¿Es apropiado cuando tienes maestros occidentales y discípulos occidentales seguir las formas tradicionales tibetanas de mostrar respeto? Es una pregunta muy interesante. Aquí está el problema. El problema es que hacer estas imitaciones de las formas tibetanas, indias, chinas, japonesas o lo que sea, para demostrar respeto, puede parecer muy artificial. Por lo tanto, si estamos imitando a otra cultura solo como un mono, a menudo no tenemos el estado mental correcto que acompañe lo que estamos haciendo.

Sin embargo, adoptar ciertas costumbres occidentales, como inclinarse o hacer una reverencia frente a la Reina, también parecería algo ridículo, ¿no? Esto es algo que necesita evolucionar en términos de lo que sería una manera apropiada y cómoda para que los occidentales mostremos respeto a los maestros occidentales, porque obviamente eso sucederá en el futuro y ya está sucediendo. Ya tenemos ciertas costumbres que las personas siguen, que encontramos en los textos. El maestro entra, nos ponemos de pie; esperamos hasta que se siente antes de sentarnos. Estamos en silencio, dejamos de hablar entre nosotros y apagamos nuestro celular. Eso es mostrar respeto. No enviamos mensajes de texto; obviamente, eso es muy irrespetuoso.

Hay otras formas en las que podemos mostrar respeto. Vestirse apropiadamente, no con ropa demasiado casual o muy sexy, sin mucho maquillaje y joyería. No hay necesidad de eso. No es muy respetuoso. Llegar a tiempo, no salirse a la mitad. Este tipo de cosas son formas apropiadas de mostrar respeto. Y esto puede variar de generación en generación. Para la generación anterior la forma de vestirse es mucho más importante que para la generación más joven, por ejemplo.

Creo que lo importante es ver qué es apropiado para la persona, su edad y lo que dice el Quinto Dalai Lama: qué es apropiado para el momento, el lugar, la medida, la forma, este tipo de cosas. Veamos a la gente que viaja en el séquito de Su Santidad el Dalai Lama. Los hombres siempre llevan traje y corbata como una forma de mostrar respeto. Yo también lo hago. Y no es tanto que muestren respeto por Su Santidad, eso es parte de ello, sino que el público también tendrá más respeto por toda la comitiva si no están vestidos con ropa sucia e informal. Y, por supuesto, en última instancia, no hace ninguna diferencia, pero ese no es un argumento en contra de seguir las convenciones aceptadas de mostrar respeto.

Así que, acercarse al asistir, ayudar, acercarse de muchas maneras al maestro y mostrar respeto en la forma en la que tratamos con el maestro y demás, constituyen la segunda forma de cómo necesitamos actuar con el maestro: el comportamiento apropiado.

Abrazar al maestro

Por supuesto, hay diferentes niveles de maestros, todos son diferentes y tienen sus propias personalidades. Algunos profesores son muy cariñosos; otros, no lo son. Necesitamos ser sensibles a ello. Puedo pensar en muchos ejemplos. Su Santidad el Dalai Lama a veces abraza a las personas, pero ustedes no irían hacia Su Santidad y lo abrazarían. El viejo Lama Yeshe era muy cariñoso y solía ser abrazado. Serkong Rinpoche nunca abrazó a nadie y nadie lo abrazó nunca; a excepción de la abuela italiana. Así que es importante ser sensibles a lo que es apropiado para el maestro, no solo lo que tenemos ganas de hacer: “Tengo ganas de darte un gran abrazo”.

Estoy pensando que podemos meternos en muchos problemas con las costumbres en diferentes países. Son tan diferentes. Esta costumbre de cuando saludas a alguien, los besas en la mejilla haciendo un fuerte sonido con los labios: ¡mua mua! En algunos países lo haces una vez. En algunos países lo haces dos veces. En algunos, tres veces. En algunos, cuatro veces. En algunos, tus labios no tocan la mejilla de la otra persona. En algunos países, sí tocan la mejilla. En algunos, sólo hombres y mujeres lo hacen entre ellos. Entre los turcos y los árabes, los hombres lo hacen entre ellos. Así que, puedes meterte en grandes problemas si lo haces de manera incorrecta en un país determinado (me he metido en problemas así). La persona tiene una idea equivocada por la forma en que la saludas. Así que es mejor ver cómo lo hacen los demás. No estamos hablando de cuando vienes como maestro, en cuyo caso sería inapropiado saludar a los estudiantes con un beso en la mejilla. Simplemente, en general, es importante prestar atención a las costumbres locales.

Tomar el consejo del maestro

La tercera forma – que es considerada la mejor- de cómo nos comportamos con el maestro, es practicar de acuerdo con sus consejos.

Si le preguntas a un maestro sobre una determinada decisión – y, por favor, no pidas una adivinación sobre las cosas más estúpidas y triviales - pero si preguntamos cosas importantes, ya sea una adivinación o solo un consejo, la implicación de eso es que haremos lo que nos sugiere. De lo contrario, ¿por qué preguntamos? Hay personas a las que no les gusta la respuesta de ese maestro, por lo que acuden a otro hasta que obtienen la respuesta que realmente querían escuchar – esto es completamente inapropiado. Como cuando lanzamos una moneda para ver qué hacer y no nos gusta la respuesta, y decimos: "Está bien, dos de tres". Y entonces no nos gusta la respuesta, así que: "Bien, tres de cinco”. No lo hagamos así. Esa no es la manera de preguntarle a un maestro. Una vez que preguntamos, hacemos lo que sugiere el maestro y luego le informamos: "He hecho lo que me sugirió".

Ahora, por supuesto que podemos evaluar el consejo del maestro. Si el maestro nos pide que hagamos algo que está más allá de nuestra capacidad o que realmente no podemos hacer, entonces, desde luego, podríamos decir: "Por favor, explica tu razonamiento. Esto va a ser muy difícil".

Lo más apropiado para preguntar, por supuesto, en términos de consejo, es acerca de qué prácticas hacer. Y estar dispuestos a hacerlas, como dije, es muy importante. Y no quejarse. Mi buen amigo Alan Turner, quien murió hace unos años, también fue un discípulo muy cercano de Serkong Rinpoche. Era un practicante muy, muy serio. Rinpoche solía llamarlo "mi yogui occidental". Cuando llegó el momento de que hiciera su ngondro (sngon-'gro), sus prácticas preliminares, le pidió instrucciones a Rinpoche para las 100,000 postraciones –cuáles eran las visualizaciones, qué debía recitar, etc.- y luego lo hizo. La siguiente vez que él y Rinpoche se reunieron, Rinpoche dijo: "¿Cómo estás?" Y él dijo: “He terminado ochenta mil de ellas”. Entonces Rinpoche preguntó: “¿Qué estás visualizando? ¿Qué estás recitando?”. Y él le respondió. Rinpoche dijo: “No, no. Eso no es bueno. Deberías hacerlo así. Comienza de nuevo”, y le dio algo más para visualizar y recitar. Alan lo hizo sin quejarse, sin decir: “Bueno, ¡me dijiste que lo hiciera así!”. Era realmente un muy buen practicante.

Una vez hice el retiro de Larga Vida de Tara Blanca. Las puyas de fuego que se hacen al final son unas de las puyas de fuego más difíciles de hacer porque hay una hierba larga especial (es como una caña que crece en la India), y se supone que debes ofrecer al fuego diez mil pares de ellas, cada una con un mantra. Por lo tanto, es mejor que puedas hacerlo rápidamente, porque te llevaría una eternidad si lo hicieras lentamente. Así que hice el retiro y después hice la puya de fuego. Un monje me había ayudado a recoger esta hierba, pero cuando las estaba ofreciendo al fuego descubrí que no eran diez mil; no eran suficientes. Cuando le dije a Rinpoche, me hizo hacer todo de nuevo, no todo el retiro, sino toda la puya de fuego. Tuve que conseguir otros diez mil pares de ellas.

Entonces, necesitamos seguir el consejo de nuestro maestro. Y recuerda que ya habíamos establecido este contrato, por así decirlo, este contrato tácito de que no nos enojaremos con el maestro o la maestra.

Ahora, cuando pedimos consejo a nuestro maestro acerca de otra cosa que no sea nuestra práctica, necesitamos ser conscientes de que, en la relación tradicional budista discípulo-maestro, no se acostumbraba pedir consejo personal sobre la vida privada. En los nueve años que estuve con él, Serkong Rinpoche nunca me hizo una sola pregunta sobre mi vida personal, mi pasado, mi familia o algo así. Él nunca hizo ninguna pregunta y yo nunca hablé de eso. Toda la relación giraba en torno al momento presente de él enseñándome y entrenándome para ser traductor y maestro, y de mí ayudando a que sus enseñanzas estuvieran disponibles para otros.

Cómo pedir consejo

Lo que es realmente inapropiado, especialmente si el maestro es un monje o una monja, es pedirles consejos relacionados con problemas de pareja, especialmente problemas sexuales y cosas por el estilo. Eso es totalmente inapropiado. El maestro budista no es tu psiquiatra o psicoterapeuta barato. La tradición es que no hablamos de nosotros mismos con el maestro budista. El maestro habla y da enseñanzas, y luego, como discípulos, tenemos que ponerlo en práctica. Y luego, si tenemos preguntas sobre la práctica o preguntas sobre las enseñanzas, preguntamos sobre eso. Y si tenemos alguna pregunta con respecto a hacer cierta práctica o asistir a cierta enseñanza, la forma de preguntar es: “¿Tiene alguna objeción si ...?”. Esa es la frase clásica con la que se pregunta.

Permítanme darles un ejemplo. Hice dos viajes internacionales con Serkong Rinpoche como su intérprete, secretario y agente de viajes, etc. Y al final del segundo viaje, Rinpoche regresaba a la India, y le dije: “¿Tiene alguna objeción si me quedo en América por un par de semanas adicionales y visito a mi madre?”. En la mayoría de los casos, Rinpoche diría: “No, no tengo ninguna objeción”. Pero en ese momento dijo: “No hagas eso. Vuelve a la India conmigo y acompáñame al sur de la India. Será una ocasión muy especial, con un ritual, iniciaciones y demás, en las que Su Santidad y Ling Rinpoche estarán”. Así lo hice y, de hecho, fue muy especial porque fue la última vez que los tres -Su Santidad, Ling Rinpoche y Serkong Rinpoche- estuvieron juntos. Y, de hecho, fue la última vez que los tres estuvieron juntos para un ritual. Rinpoche sentía que era muy importante que yo estuviera ahí.

Sugerir un curso de acción y preguntar si nuestro maestro tiene alguna objeción es una forma mucho más madura de preguntar, que solo ir con nuestro maestro y preguntarle: “¿qué debo hacer?”. Cuando preguntamos así, estamos abiertos a hacer cualquier cosa que nos digan que hagamos. Si trabajamos en un centro budista, pueden decirnos que nos mudemos a otra parte del mundo a trabajar en otro centro, y esto puede ser bastante incómodo y molesto, como lo ha sido para muchas personas. Así que, por favor, no se acerquen al maestro con la actitud: “No soy nada. No sé nada. Dime qué hacer”. Esa no es una relación madura ni saludable.

El punto no es volverse dependiente del maestro. Un maestro adecuado nos entrena para que nos paremos sobre nuestros propios pies. Así, tengan su propia idea de qué hacer a continuación con su vida y luego pregunten: “¿Tiene alguna objeción con esto?”. Si el maestro encuentra que no sería útil para ustedes, les dirá cuáles son las objeciones; de lo contrario, les darán su aprobación.

Estudiantes occidentales con un maestro espiritual occidental

Sin embargo, la relación entre un profesor occidental y estudiantes occidentales parece ir en una dirección ligeramente diferente a la tradicional y, una vez más, las cosas deben adaptarse a diferentes situaciones. Los tipos de relación entre un tibetano y un tibetano, o un occidental y un tibetano, o un tibetano y un occidental, o un occidental y un occidental, difieren bastante las unas de las otras debido a los antecedentes culturales. No conozco la costumbre aquí en Rusia de la Iglesia Cristiana Ortodoxa, pero los occidentales que vienen de otras formas de cristianismo piensan en un maestro espiritual más como en el modelo de un pastor, en alguien a quien acuden para recibir consejos familiares y este tipo de cosas. Y así, entre dos occidentales, que la relación vaya un poco en esa dirección parece funcionar mejor, al menos esto es lo que encontré en mi experiencia de ser maestro. Con Serkong Rinpoche mi relación fue diferente, fue lo que llamo “personal impersonal”. Fue impersonal en el sentido de que él no preguntó “¿Cómo es tu familia? ¿Cómo fue crecer?”, pero también fue muy personal porque interactuamos el uno con el otro de manera personal.

Creo que la forma de relacionarse entre un estudiante occidental y un maestro occidental sigue evolucionando y probablemente tomará una forma ligeramente diferente en diferentes países. Mis alumnos en Berlín también son mis amigos cercanos y salimos juntos (vamos al cine o a un restaurante o cosas así); sin embargo, me tienen un gran respeto, aunque ciertamente no se postran ni me llevan katas. El tipo de relación también depende de los individuos, pero que un maestro participe en lo que yo llamo el viaje del “gran gurú blanco” y que los estudiantes proyecten en el maestro el viaje del “gran gurú blanco”, en el que simplemente están imitando ser un gran lama tibetano, lo encuentro muy poco saludable. Es absurdo.

Ahora, cuando se trata de que los maestros occidentales alcancen el nivel en el que puedan dar empoderamientos, iniciaciones tántricas, es también un área nueva. Ser occidentales no los descalifica para convertirse en grandes maestros tántricos. Obviamente, los tibetanos no son indios y se convirtieron en grandes maestros tántricos. Pero, como los occidentales tienden a desconfiar más de los maestros occidentales y los tibetanos desconfían completamente de los maestros occidentales, entonces, si un maestro va a ser un maestro tántrico (lo cual no significa ir por ahí haciendo publicidad –“Estoy dando una iniciación”-), sino que dar una iniciación tiene que provenir del hecho de que los estudiantes lo solicitaron. Entonces los maestros occidentales tienen que estar realmente calificados y realmente tienen que contar con el permiso de sus propios maestros y no hacer un espectáculo del hecho de dar iniciaciones.

Me encanta el estilo del viejo Serkong Rinpoche. Él era genial. Cuando viajábamos por Europa y Norteamérica, no llevaba ninguno de estos instrumentos rituales o cosas elegantes, nada de eso. Cuando daba iniciaciones en Occidente, en vez de una vasija ritual usaba una botella de leche, una botella de refresco o algo así. Algunos rituales requieren que sostengas pequeños dibujos de deidades y símbolos; él no llevaba estas pinturas elegantes, sólo las dibujaba a mano él mismo cuando era necesario. Una vez, en un centro zen en Nueva York, solicitaron un empoderamiento de Manjushri, este tipo de ceremonia de permiso, ¡y Rinpoche lo dio sentado en el piso sin ningún tipo de instrumento ritual!

Ser humilde, entonces, es muy importante. Especialmente para los maestros occidentales, pienso que este aspecto de humildad y honestidad son las cualidades más importantes. Cuando los maestros occidentales van por ahí con un gran título, y tienes que llamarlos por un título, y tienes que tratarlos como tibetanos, desconfía un poco de su motivación detrás de todo eso. En algunas situaciones puede ser apropiado; en otras situaciones, podría no serlo. Gracias.

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