Generar la bodichita y enfocarse en ella

Este fin de semana, hablaremos de los votos del bodisatva. Y, obviamente, para entender los votos del bodisatva, necesitamos entender qué es un bodistava y qué es la bodichita, sobre la cual está basada. En términos de eso, tenemos muchas, muchas citas y fuentes diferentes que señalan cuán importante es tomar los votos del bodisatva para desarrollar la bodichita – tomar los votos del bodisatva y mantenerlos – para alcanzar la iluminación.

Así que, ¿qué es la bodichita? La bodichita es un estado mental que tiene muchos componentes asociados a él. Cuando la generamos, tiene dos fases. Primero que nada, nos enfocamos en todos los seres no iluminados con amor y compasión. El amor es el deseo de que los demás sean felices y tengan las causas de la felicidad, y la compasión es el deseo de que estén libres del sufrimiento y de las causas del sufrimiento. Y deseamos esto igualitariamente para todos.

En términos del sufrimiento del que deseamos que se liberen, lo entendemos en el nivel más profundo. No solo el sufrimiento de la infelicidad y el dolor. No solo el sufrimiento involucrado con nuestra felicidad ordinaria, que es el tipo de felicidad que nunca dura, no satisface y que cambia a infelicidad e incomodidad como, por ejemplo, cuando comemos demasiado de nuestra comida favorita y nos enfermamos. Sin embargo, del sufrimiento del que les deseamos que se liberen, además de liberarse de esos dos, es el sufrimiento que todo lo impregna (el cual es la base para experimentar estos dos primeros tipos de sufrimiento), mismo que es el renacimiento incontrolablemente recurrente que se conoce como “samsara”. Y esto es renacer una y otra vez bajo la influencia del no darse cuenta, las emociones perturbadoras y las acciones kármicas que están basadas en esto; con lo que luego, al estar bajo la influencia de estos factores, tenemos el tipo de cuerpo y el tipo de mente que están sujetos al sufrimiento de la infelicidad y a la felicidad insatisfactoria ordinaria que los seres experiencian como resultado de su conducta kármica – la conducta kármica que es la conducta que está bajo la influencia del no darse cuenta de la causa y el efecto y el no darse cuenta de la realidad. Así que les deseamos a los demás que estén libres de este tipo de sufrimiento más profundo y de sus causas. Y la causa más profunda para ello es el no darse cuenta de la realidad.

Cuando tenemos amor, les deseamos que sean felices. Esa no es la felicidad ordinaria que nunca satisface, aunque es mejor a que experimenten dolor e infelicidad. Pero, en un nivel más profundo, les deseamos la felicidad de la liberación y la iluminación, que es una felicidad que proviene de estar libres de lo que se conoce como “obscurecimientos de la mente”. Hay dos conjuntos de obscurecimientos. El primero son los obscurecimientos causados por las emociones perturbadoras – estos son los que impiden la liberación. Los segundos son los obscurecimientos que impiden el estado omnisciente de un buda, el cual les impide entender completamente la interrelación de todos, la causa y el efecto, lo cual necesitarían para poder ser capaces de ayudar de la mejor manera a los demás.

Cuando estamos libres de estas limitaciones, de estos dos conjuntos de obscurecimientos (sea de uno o de ambos), ese es un enorme gozo que no termina. No es algo como el placer de comer nuestra comida favorita: que mientras más comemos, con el tiempo se convierte en incomodidad. No es ese tipo de felicidad, felicidad ordinaria, en absoluto. Y les deseamos que tengan las causas para ese tipo de felicidad interminable que se encuentra en la liberación y la iluminación.

Este amor y compasión también está basado en el firme entendimiento y convicción de que es posible para todos estar libres del sufrimiento y obtener esta felicidad interminable. Así que, no es solo un lindo deseo que sabemos que jamás podrá realmente cumplirse; estamos convencidos de que es posible. Y estamos asumiendo la responsabilidad también de ser capaces de traer esa libertad del sufrimiento y el logro de la felicidad. Asumimos esa responsabilidad y tenemos esta determinación excepcional de que vamos a hacerlo, incluso solos, si fuera necesario.

Esta es la primera fase. Esta compasión y amor y resolución excepcional que tenemos en esta primera fase, entonces, va a continuar, en cierto sentido, en el fondo. Y luego, en la segunda fase, la fase principal de la bodichita, cambiamos nuestro enfoque y, en lugar de enfocarnos en todos los seres limitados (en otras palabras, todos los que aún no son budas), ahora nos enfocamos en nuestra propia iluminación individual que aún no ha acontecido, pero sabemos que puede suceder, estamos convencidos de ello. Puede suceder sobre la base de lo que se conoce como “naturaleza de buda”. La naturaleza de buda son los factores que nos permitirán convertirnos en un buda, generar los diversos cuerpos de un buda – técnicamente el Cuerpo de Forma, la mente de un buda, etc.

Esto se refiere básicamente a la pureza fundamental de la mente. Que, en su naturaleza básica fundamental, la mente no está manchada por estas limitaciones u obscurecimientos. Que estas manchas son solo superficiales y pueden ser eliminadas de tal forma que nunca vuelvan a surgir. Si somos capaces de activar y quedarnos para siempre en el nivel más profundo de la mente, la cual no está manchada – porque los niveles en los que estas manchas, limitaciones o confusión suceden, son más superficiales, más burdos. Y la mente no está manchada por formas imposibles de existencia. Si podemos entender eso y permanecer enfocados en eso, entonces, sobre esa base, lo que se llama “vacuidad de la mente”, y sobre la base de nuestro entendimiento de esa vacuidad de la mente, seremos capaces de quedarnos en ese nivel básico no manchado, ese nivel que no está manchado por estas confusiones efímeras.

Sobre la base de la energía más sutil asociada con ese nivel más profundo de la mente, y sobre la base de los entramados de fuerza positiva y darse cuenta profundo que son principalmente la fuerza positiva que es llevada por esta continuidad de este nivel más profundo, entonces, a partir de esa energía más sutil seremos capaces de generar y aparecer en los diversos Cuerpos de Forma de un buda. Los Cuerpos de Forma de un buda, las apariencias de un buda, sean burdas o sutiles, están hechas de esta energía pura más sutil. Pueden estar unidas a los elementos burdos (tierra, agua, etc.), pero no son los elementos burdos los que son el Cuerpo de Forma de un buda, sino la energía sutil unida a ellos, sobre la base de eso. Muy bien, de cualquier forma, esa es quizás una explicación muy resumida de la naturaleza de buda. Lamento si fue demasiada información en muy poco tiempo, pero ese no es el principal tema de nuestra discusión.

Pero, en cualquier caso, nos estamos enfocando en este aspecto de nuestro continuo mental, los aspectos de la naturaleza de buda: la vacuidad de la mente, la pureza básica de la mente, la energía sutil más profunda de la mente, entramados de fuerza positiva y darse cuenta profundo. Y, sobre la base de eso, podemos imputar una iluminación aún no acontecida, la cual sabemos que podemos alcanzar, de tal forma que tendremos una iluminación que acontece en el presente, si fortalecemos y completamos estos dos entramados, entramado de fuerza positiva y darse cuenta profundo. Así que, eso es en lo que nos estamos enfocando con la bodichita. Y ¿cómo hacemos eso? Lo hacemos representando esta iluminación aún no acontecida, que es nuestra propia iluminación individual aún no acontecida, no la del Buda Shakyamuni o la de alguien abstracto que está en el cielo. Podemos representarla visualizando un buda (esa sería la forma más común) o podríamos representarla con nuestro propio maestro espiritual, o nuestro maestro de linaje, que representa el linaje para nosotros, o podemos simplemente (con los métodos de mahamudra y dzogchen) enfocarnos en la pureza básica de la mente misma, lo cual es bastante difícil de hacer.

Este es el enfoque, el objeto focal de la bodichita, esta iluminación aún no acontecida, y va acompañada por dos intenciones. La primera intención es, de hecho, alcanzar esa iluminación aún no acontecida, y la segunda es beneficiar a todos los seres sobre la base de eso. Así, en otras palabras, esto es descansar en ese amor, compasión y determinación excepcional que desarrollamos en la primera fase. Y, por supuesto, a lo largo del camino de alcanzar esa iluminación, trataremos de ayudar a los demás tanto como sea posible. Y los votos del bodisatva nos darán lineamientos en torno a cómo hacer eso, cómo beneficiar a los demás tanto como sea posible, y qué acciones evitar que dañarían nuestra habilidad de ayudar a los demás. Y, de hecho, los votos están siempre expresados en términos de qué evitar que sería perjudicial para nuestro desarrollo de la bodichita y nuestra capacidad de ayudar a los demás.

Así que, para desarrollar este estado mental de la bodichita y tomar los votos del bodisatva, necesitamos, obviamente, trabajar en nosotros mismos para tener ese estado mental de bodichita. Y esto, por supuesto, está basado en un largo proceso de desarrollo, desarrollo espiritual, con el cual reconocemos el precioso renacimiento humano que tenemos, reconocemos que no va a durar para siempre, así que entendemos la muerte y la impermanencia; y tenemos plena confianza en el renacimiento, y nos damos cuenta de que, si no tomamos algunas medidas preventivas (que es lo que la palabra Darma significa) para evitar un peor renacimiento en el futuro, entonces, sobre la base de nuestra conducta destructiva, renaceremos en una situación en la que no tendremos oportunidad de continuar nuestro desarrollo espiritual. Así que entendemos todo esto, nos lo tomamos muy en serio. Por lo tanto, para evitar peores renacimientos y para ayudarnos a continuar en el camino espiritual, le damos una dirección segura a nuestra vida; a eso se le llama “refugio”. Y esa dirección es indicada por el Buda, los logros de un buda y lo que han enseñado, y aquellos que han logrado lo que ha logrado el Buda, al menos, hasta cierto punto; eso son el Buda, el Darma y la Sanga. Así que esa es la dirección que le damos a nuestra vida. Vamos en esa dirección basados en querer evitar peores situaciones de renacimiento y en la confianza de que ir en esa dirección nos ayudará a evitar eso y nos permitirá alcanzar nuestras metas espirituales de la liberación y la iluminación. Evitar los peores renacimientos, alcanzar la liberación y alcanzar la iluminación: estas son las tres metas de lo que se conoce como “lam-rim”, las etapas graduales del camino.

Lo primero que necesitamos hacer, para evitar que las cosas empeoren, es refrenarnos de la conducta destructiva. Así pues, disciplina ética. Y lo hacemos sobre la base de entender que, si actuamos de forma destructiva, eso nos causará infelicidad y problemas; y si nos refrenamos de la conducta destructiva, eso nos traerá, al menos, el tipo ordinario de felicidad. Y aunque con el tiempo deseamos superar incluso esta felicidad ordinaria, sin embargo, es una circunstancia más conducente para la práctica espiritual que el dolor y la infelicidad.

Luego pensamos en todos los problemas de los renacimientos incontrolablemente recurrentes. Así, sea que estemos experimentando una infelicidad terrible o situaciones de extrema felicidad ordinaria, todas ellas tienen limitaciones. Y entendemos cómo todo eso, (los estados llenos de un increíble sufrimiento de dolor, o los estados de renacimiento llenos de felicidad ordinaria) entendemos cómo ambos son generados por la conducta kármica, la cual está basada en el no darse cuenta de la causa y efecto y en el no darse cuenta de la realidad, y en nuestro deseo vehemente por la felicidad ordinaria y nuestro deseo vehemente tras ser separados de este dolor e infelicidad habituales, y solo tener la felicidad ordinaria. Desarrollamos la determinación de liberarnos completamente de esto. A eso se le llama “renuncia”. Y entonces tenemos la firme determinación de ser libres.

Luego, la base de todo ello, ya con cierto desarrollo de la concentración, avanzamos al Mahayana. Aunque podríamos traer al Mahayana ideas de la compasión y demás que desarrollamos desde el principio: quiero seguir teniendo un precioso renacimiento humano para poder ayudar a otros. Así que podemos añadir esta compasión desde el principio. Pero lo que constituirá una práctica de tipo Mahayana es que estamos dirigiendo nuestra práctica absolutamente a todos. No nos enfocamos solo en nosotros mismos, en nuestros propios problemas y nuestra liberación de ellos. No nos estamos enfocando solo en algunas cuantas personas que sucede que nos agradan. Ni siquiera nos estamos enfocando solamente en todos aquellos que son seres humanos ahora, en esta vida. Por el contrario, este es un estado mental completamente vasto que se enfoca en todos, en todos los estados de renacimiento, a lo largo de todo el universo.

Reconocemos que todos tienen un continuo mental sin principio, un renacimiento sin principio, y todos han tenido cada tipo diferente de forma de vida en una vida o en otra, incluido el ser nuestra madre. Y tenemos ecuanimidad hacia todos de tal forma que no nos sentimos solo atraídos por algunos, repelidos por otros e indiferentes hacia otros. Y recordamos la bondad de todos, no solo cuando han sido nuestra madre, sino también en otros momentos, cuando han cultivado nuestra comida, construido nuestros caminos o elaborado la miel que comemos. Y apreciamos esa bondad y queremos, de alguna manera, actuar bondadosamente a cambio, y esto genera un amor reconfortante hacia todos, en el sentido de que el solo pensar en los demás nos hace sentir muy cálidos y felices, y pensamos cuán terrible sería que algo malo les pasara. Esto es reforzado por entender la equidad de todos. Que, así como yo quiero ser feliz y no ser infeliz, los demás sienten igualmente lo mismo. Y yo solo soy una persona y los demás son innumerables, por lo que, en lugar de pensar solo en mí y trabajar para superar mis problemas, soy un miembro de toda una clase de estos seres y, por lo tanto, es apropiado que trabaje para todos porque pertenezco a todos. Y todos tenemos el mismo problema de forma igualitaria: en una palabra, samsara. Existencia samsárica. Así, entonces, es sobre la base de esto que tenemos este amor y compasión y determinación excepcional y bodichita que expliqué antes.

Primero necesitamos escuchar acerca de todo esto, en términos de la bodichita, de tal forma que, si lo hemos escuchado correctamente, sabemos de qué se trata la bodichita. No solo confundimos la bodichita con amor y compasión, lo cual le sucede a mucha gente. La bodichita es mucho más que amor y compasión. Está basada en el amor y la compasión, pero es mucho más, como ya he explicado. Y luego trabajamos más con la bodichita, pensando acerca de ella de tal forma que entendamos lo que realmente significa. Entendemos cómo enfocarnos en ella y cuál es el estado mental que estamos generando. Estamos convencidos de que podemos alcanzarla. Estamos convencidos de que todos podrían alcanzar la iluminación y que nosotros podríamos ayudarlos mostrándoles el camino. Y nos damos cuenta de que nadie es un dios todopoderoso (que podemos tocar con el dedo a alguien y se iluminará). Así que tenemos una idea realista de cómo las personas pueden alcanzar la iluminación. Tienen que trabajar en ello por sí mismas, básicamente. Y así, sobre esa base, al entender los métodos para trabajar con nosotros mismos hasta generar este estado mental, somos capaces de generar la bodichita en este nivel muy inicial.

Ahora sabemos correctamente qué es este estado mental. Lo entendemos, estamos convencidos de que podemos alcanzarlo, y luego atravesamos las etapas de que todos han sido nuestra madre, todos han sido amables, etc., y somos capaces de generar ese estado de bodichita, y es sincero. Y lo que es realmente difícil es que esto incluya a todos, ese deseo de ayudar a todos de forma igualitaria.

Lo que tendríamos primero, sobre la base de esto, se llama “bodichita de aspiración”. Esto es desear alcanzar esa iluminación aún no acontecida para poder ayudar a los demás. Y eso tiene dos fases. La primera es esta fase de meramente desearlo; la segunda es lo que se llama “estado comprometido”, en la que me comprometo a no darme por vencido hasta alcanzar la iluminación. Continuamos para desarrollar lo que se conoce como “estado comprometido” de la bodichita, que es adicional al deseo o estado aspiracional, con el cual estoy plenamente decidido a involucrarme totalmente en las prácticas que me llevarán a la iluminación.  

Es en esa etapa que tomamos los votos del bodisatva. Y esto va a estructurar nuestra conducta, al tomar estos votos, porque lo que estamos jurando es evitar ciertas cosas que serían dañinas para nuestro desarrollo de la bodichita en general – esos serían los votos raíz del bodisatva. Y los votos secundarios del bodisatva son para evitar esas cosas que serían específicamente perjudiciales para nuestro desarrollo de las seis actitudes de largo alcance (o perfecciones), además de lo que sería perjudicial para nuestra habilidad de ayudar a los demás, en términos generales. Cuando hablamos de las actitudes de largo alcance, estamos hablando de generosidad, autodisciplina ética, paciencia, perseverancia gozosa, estabilidad mental – que no solo es la concentración, sino tener un estado mental estable no perturbado por emociones perturbadoras – y darse cuenta que discrimina, por lo general, de la realidad (discriminamos la realidad de la fantasía).

Obviamente, podemos desarrollar y practicar estas actitudes de largo alcance antes de que desarrollemos la bodichita, pero la verdadera práctica Mahayana es cuando éstas están unidas a la bodichita. Entonces, practicamos el tipo de conducta del bodisatva sobre la base de estos votos del bodisatva, básicamente desarrollando más y más estas seis actitudes de largo alcance. También hay una lista de diez; las cuatro adicionales son subdivisiones del darse cuenta que discrimina de largo alcance. No hay necesidad de dar todos los detalles. Y, a través de esto, desarrollamos más y más nuestros entramados de fuerza positiva y darse cuenta profundo.

Ahora, aun en esta etapa, estamos generando este estado de bodichita de forma esforzada o trabajada – este es el término técnico, lo cual significa con trabajo o con esfuerzo – y esto significa que tenemos que recorrer la línea de razonamiento para poder refrescar este estado mental de la bodichita. Así que tenemos que recorrer las etapas de la ecuanimidad, que todos han sido nuestra madre, etc., y desarrollar en nosotros este estado consciente de la mente. Y, con el tiempo, mediante una enorme cantidad de familiaridad y fuerza positiva proveniente de ayudar a otros, tendremos un estado no esforzado de bodichita, lo cual significa que no tenemos que recorrer la línea de razonamiento para generar la bodichita; tenemos ese estado mental de forma natural, automática. Que seamos conscientes de eso o no, es irrelevante. Que ese estado mental de la bodichita sea realmente consciente (en otras palabras, en nuestro principal foco de atención en el momento) o que sea subyacente (en otras palabras, inconsciente), es lo mismo, en el sentido de que esta es la principal dirección de nuestra vida sin importar lo que suceda. Está muy profundamente integrado. Y es solo en esa etapa cuando realmente nos convertimos en un bodisatva. Eso es lo que es un bodisatva, alguien que tiene bodichita no esforzada. Así que todos los beneficios y alabanzas a la bodichita que se mencionan, por ejemplo, en el primer capítulo del texto de Shantideva, Involucrarse en la conducta del Bodisatva, se refieren a esta etapa de la bodichita, este estado no esforzado en el que uno se convierte en bodisatva.

Necesitamos entender que, sea que estemos hablando de bodichita esforzada o no esforzada, es aún conceptual, porque solo un buda puede conocer de forma no conceptual cómo es la iluminación; así, para nosotros que aún no somos budas, enfocarnos en la iluminación, incluso en una iluminación aún no acontecida, solo puede ser a través de un concepto de lo que es. Así que, cuando Shantideva dice que, una vez que desarrollas la bodichita, entonces, sea que estés despierto, o incluso dormido o borracho, eso aún acumula una enorme cantidad de fuerza positiva, él se está refiriendo a ese estado no esforzado de bodichita.

También, cuando desarrollamos este estado no esforzado de la bodichita, entonces, en ese punto alcanzamos lo que se llama “camino de construcción” o “camino de acumulación”. Ese es el primero de los cinco caminos. Así, es un nivel de la mente que actuará como un camino para los verdaderos caminos principales que nos conducirán, en este caso, a la iluminación. Así, cuando escuchamos hablar de estos cinco caminos, hay cinco niveles de la mente; no son carreteras, sino un nivel de la mente que nos conducirá más lejos, como un camino. Y podemos hacerlo de una forma Mahayana, de tal forma que esta corriente de desarrollo nos conducirá a nuestra iluminación. Y alcanzamos ese inicio del primer nivel de estos cinco cuando tenemos esta bodichita no esforzada.

Así que, ahora, la mayoría de nosotros estamos en los niveles de la mente previos a eso. E incluso si hacemos prácticas de amor, compasión y bodichita, eso está probablemente basado en solo haber escuchado las enseñanzas de la bodichita. Y quizás hemos comprendido un poco, pero pienso que, para la mayoría de nosotros, no estamos plenamente convencidos sobre una base racional de que podemos realmente alcanzar la iluminación y que absolutamente todos los demás pueden iluminarse, en realidad es muy difícil estar plenamente convencidos de ello porque, para hacer eso, necesitamos entender qué es la iluminación. No es fácil. Nosotros tenemos solamente lo que se conoce como “entendimiento presuntivo”. Asumimos que es verdad, pero realmente no estamos profundamente convencidos. Y si somos honestos con nosotros mismos, el alcance de mis pensamientos estilo Mahayana es realmente muy limitado. Realmente no estoy pensando absolutamente en todos. En este punto no puedo ni siquiera empezar a imaginarme a todos, todos – los insectos –, todos los que tienen cualquier forma de vida en cualquier lugar del universo. Estamos trabajando en eso. Necesitamos tratar de no ser pretenciosos, no fingir: “Oh, soy un gran practicante Mahayana”, ya no digamos fingir que somos un bodisatva. Eso es absurdo. Pero cualquier nivel de desarrollo que tengamos que vaya en la dirección de la bodichita, es grandioso y benéfico.  

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