Ejercicios para enfocar los factores mentales en nosotros mismos y en los demás

Otros idiomas

Antecedentes

Continuamos nuestra discusión sobre cómo ajustar nuestros factores mentales dentro del contexto del desarrollo de una sensibilidad equilibrada. 

Su Santidad el Dalái Lama habla de los diferentes aspectos del budismo y diferencia la ciencia budista de la religión budista y la filosofía budista. La ciencia budista y la filosofía budista pueden ser de utilidad general para cualquiera. La religión budista se refiere a los tipos de prácticas devocionales, refugio y este tipo de cosas que son para una audiencia budista. Su Santidad siente que el budismo tiene mucho que ofrecer al mundo, sin que necesariamente esté dentro de un contexto religioso budista.   

Este material sobre la sensibilidad equilibrada parece encajar en la categoría de ciencia budista. Se trata de un análisis de cómo funciona la mente y los diferentes factores que intervienen en nuestra interacción con los demás y con nosotros mismos, en términos de abordar los problemas generales a los que nos enfrentamos todos. Aunque el material proviene de fuentes budistas, no necesariamente requiere ningún conocimiento del budismo para ponerlo en práctica y beneficiarse de él.        

Sin embargo, lo que es muy importante al estudiar y aprender este tipo de material científico budista es no reducir todo el budismo a una forma más de psicología. El budismo, por supuesto, tiene enseñanzas sobre psicología, pero es mucho, mucho más, especialmente cuando hablamos en términos de vidas pasadas y futuras, liberación e iluminación y todos esos llamados aspectos religiosos del budismo. Eso obviamente va más allá de la esfera de lo que normalmente asociamos con la psicología, y esos aspectos religiosos son partes muy integrales del budismo. Siempre que reconozcamos la ciencia budista por lo que es, como ciencia budista, no habrá confusión y no será injusto o desleal con el budismo como sistema o religión en su conjunto.    

Además, este sistema de sensibilidad equilibrada que desarrollé no se encuentra en las fuentes budistas tradicionales. Cada una de las pequeñas piezas dentro del sistema se puede encontrar en las fuentes budistas, pero la forma en que se ensambla, la forma en que se aplica, etc., es un desarrollo occidental. Eso está perfectamente bien si revisamos un contexto histórico mucho más amplio, porque a medida que el budismo se ha desarrollado a lo largo de la historia, se ha adentrado en diferentes campos. Un buen ejemplo es el estudio de la lógica y el debate. Eso no se desarrolló originalmente en la época del Buda, pero debido a que la lógica y el debate prevalecieron en la India muchos siglos después del Buda, entonces el budismo, por supuesto, usó la lógica y el debate para ayudar a las personas de esa época a obtener las diversas metas espirituales que se discuten en el budismo. Asimismo, hoy en día la lógica y el debate siguen siendo relevantes para ayudar a otros a pensar de forma clara y realista.                        

Espero que estos antecedentes aclaren un poco las cosas en cuanto a lo que hemos estado estudiando para que no haya confusión al respecto. 

La importancia de tener una sensibilidad equilibrada al interactuar con los demás

Ya hemos discutido los diez factores mentales que ocurren en cada momento de la cognición. Todos están de acuerdo en que los primeros cinco factores ocurren en cada momento de la cognición y, en algunas presentaciones budistas, los diez se consideran presentes en cada momento. Nosotros estamos siguiendo esa última explicación. También hemos visto que cada uno de estos factores mentales cubre todo un espectro. Por ejemplo, prestar atención puede abarcar desde casi ninguna atención hasta prestar atención al 100%. Esto significa que podemos cambiar los niveles, ya sea aumentando o disminuyendo cualquiera de estos factores, a medida que determinamos qué sería útil en una situación. Lograr un equilibrio de todos estos factores en nuestras interacciones con los demás y en el trato con nosotros mismos puede ser de gran ayuda.            

Recordemos, nuestro campo de estudio de la sensibilidad tiene que ver con prestar atención y responder a las situaciones de los demás y de nosotros mismos, y el efecto de nuestro comportamiento en los demás y en nosotros mismos. Eso significa que, en una interacción con alguien, primero, antes de que realmente nos involucremos en esa interacción, es muy importante verificar la condición de la otra persona: ¿Están ocupados? ¿Están cansados? ¿Están de buen o mal humor? Estos son aspectos muy importantes para poder tener una interacción positiva con la otra persona, que salga bien. Lo mismo aplica en términos de nuestra propia situación. Cuando vamos a encontrarnos con alguien, ¿nos sentimos estresados? ¿Todavía estamos molestos por lo que sucedió al principio del día? ¿Estamos realmente cansados?     

Necesitamos prestar atención a todas estas cosas, notarlas y, si es posible, cambiar el estado de ánimo en el que estamos, y luego hacerlo. Muy a menudo lo que sucede en una interacción es que traemos el estado de ánimo y lo que sea que nos estaba afectando durante el día, y lo proyectamos en la otra persona. Digamos que estamos molestos por otra cosa y luego nos enojamos con esta persona. Eso es totalmente injusto, ¿no es cierto? Cuando llegamos a casa de mal humor y no somos capaces de cambiar eso, es muy importante ser honestos. Podemos explicarle a quien sea que esté en casa que estamos de mal humor, que hoy tuvimos un día difícil y que necesitamos descansar un poco antes de hablar o cenar o lo que sea. Seamos perfectamente honestos. Entonces, todo es mucho más fácil. Somos sensibles a la otra persona y a nosotros mismos.          

Además, durante cualquier interacción, necesitamos prestar mucha atención a cómo lo que decimos y cómo actuamos afecta a la otra persona. Necesitamos ver si se está poniendo tensa. ¿Cuál es la expresión de su rostro? ¿Está empezando a enojarse un poco? Este tipo de cosas son muy importantes para tener una buena comunicación, podemos hacer ajustes. Del mismo modo, tenemos que prestar atención a cómo nos afecta la forma en que estamos actuando y hablando, y la forma en que los demás están actuando y hablando. ¿Nos estamos poniendo muy tensos? ¿Estamos empezando a ponernos a la defensiva? Si estamos empezando a ponernos a la defensiva, necesitamos detenernos, eso es totalmente inapropiado.       

Estos problemas de sensibilidad pueden ser esenciales en términos de comunicación y lo que podemos hacer para mejorarla. Una de las formas, lo que estamos estudiando y aprendiendo aquí, es trabajar con los factores mentales.

Ejercicios con fotografías de otras personas

Como se mencionó en la sesión anterior, ahora vamos a trabajar con fotos. Hay algunas fotos aquí de revistas y vamos a practicar con ellas, particularmente cómo podemos cambiar y ajustar nuestros factores mentales. Además, como expliqué anteriormente, las dos alas sobre las que vuelan todos estos ejercicios son la mente tranquila y la actitud considerada. Hay ejercicios especiales, por supuesto, para ayudarnos a desarrollar esa mente tranquila y esa actitud considerada, por lo que es un poco injusto suponer que sin práctica lo habremos logrado. Sin embargo, es realmente importante poder tener un poco de experiencia antes de intentar hacer este tipo de ajuste de nuestros factores mentales en el mundo real.   

Miraremos estas fotos y trataremos de enfocarnos en una sola a la vez. 

Lo primero, que probablemente sea lo más difícil, es enfocarse en una a la vez, con la mente tranquila. Eso significa sin hacer ningún comentario o juicio; solo ser abiertos. Tranquilo significa estar abierto. Por supuesto, podemos mirar simultáneamente más de una, pero es mejor enfocarse solo en una a la vez. Y cuando surjan comentarios mentales, si es así, intentemos dejarlos ir. Uno de los métodos más fáciles para esto es imaginar que estos comentarios mentales nos abandonan mientras exhalamos. Lo que también es útil con esto es empuñar nuestra mano y luego simplemente abrirla y, en ese tipo de movimiento, soltar y exhalar.    

A continuación, agregamos a eso lo que llamamos actitud considerada. Vemos a estas personas en las fotos con la actitud de: “Eres un ser humano y tienes sentimientos, al igual que yo. La forma en que te trato y la forma en que te hablo va a afectar tus sentimientos, al igual que la forma en que me hablas y me tratas va a afectar mis sentimientos. Por lo tanto, te tomo en serio a ti y a tus sentimientos. Me intereso por ti y tus sentimientos”. Hay un cierto nivel de respeto que forma parte de esta actitud considerada. Debido a que nos importa, no vamos a inventar historias sobre la persona. No vamos a comentar ni a prejuzgar. Nos interesamos por la persona y por sus sentimientos. Ese es el estado mental básico con el que nos acercamos a los demás. Idealmente, es abierto, cuidadoso y no crítico.        

A continuación, tratamos de generar conscientemente el impulso motivado de relacionarnos con la persona, es decir, un impulso motivado por una intención de relacionarnos con ella, acompañado de la emoción de interés sincero por ella. Imaginen que nos vamos a encontrar con esta persona. Necesitamos hablar con ella. Cuando entremos en una habitación, tendremos que lidiar con esta persona. No es que vayamos a ignorarla. Este impulso motivado, como un imán, nos atraerá, en el momento siguiente, a relacionarnos y tratar con esta persona, ya sea que previamente tengamos ganas de hacerlo o no. Podemos generar esa intención, emoción e impulso incluso si no tenemos ganas de interactuar con esta persona. Por ejemplo, estamos trabajando en una tienda y esta persona viene a comprarnos algo. Necesitamos tener la intención de lidiar con ella, la emoción de interés y el impulso que nos llevará a interactuar con ella, con el fin de manejar la transacción con esta persona.                           

Luego, distinguimos varios aspectos de cómo se ve la persona en la foto y qué está haciendo. Distinguimos la expresión de su rostro, por ejemplo. No tenemos que darle un nombre. No tenemos que decirlo. Sin embargo, esto es lo que distinguimos al mirar a la persona, en lugar de distinguir lo que lleva puesto. Al distinguirlo, le prestamos atención como algo significativo y no solo como algo interesante. Es algo significativo que nos ayuda a saber cómo acercarnos a la persona.           

A continuación, intentemos sentir que es agradable entrar en contacto con esta persona, que es otro ser humano con el que podemos tener una interacción significativa. Como dicen las enseñanzas budistas, necesitamos considerar a cada persona que conocemos como una joya preciosa. Aquí hay alguien que podría convertirse en nuestro mejor amigo, que podría ayudarnos de muchas formas y nosotros podríamos ayudarlo. Nunca sabemos.       

Luego, generemos el interés para tratar de comprender lo que la persona está sintiendo al reafirmar nuestro interés por relacionarnos con la persona. Es digno de mención que cuanto más nos interesamos, naturalmente aumenta nuestra recordación y nuestra concentración. En otras palabras, nuestra atención se mantiene fija en esta persona y permanece allí cuanto más nos interesemos.         

Posteriormente, con discriminación, intentamos decidir en qué estado de ánimo está la persona y si es un buen momento para hablar. Luego, establezcamos conscientemente la intención de acercarnos, ajustar o retrasar la reunión en consecuencia. ¿De qué vamos a hablar? Si es algo profundo y significativo, puede que este no sea el mejor momento. Obviamente, cómo nos relacionaríamos y hablaríamos con el niño en la foto de la revista sería muy diferente de cómo nos relacionaríamos y hablaríamos con un adulto. Estos son los tipos de cosas que necesitamos discriminar. Y luego podemos ajustar nuestra forma de relacionarnos. Pretendemos relacionarnos con el nivel que sea apropiado para esta persona.        

Si tuviéramos que explicarle algo a cada persona en estas fotos de la revista, probablemente tendríamos que explicárselo de manera diferente a cada una de ellas, ¿no es así? La capacidad para hacerlo depende de poder distinguir quiénes son, sus características y su estado de ánimo. En realidad, es debido a que nos interesamos en comunicarnos con ellas que discriminamos lo que sería apropiado o no, y luego intentamos hablar y explicar de esa manera.

Instrucciones para el ejercicio: fotografías de otras personas

Solo enfocándonos en una persona:

  • Sin comentarios, sin juicios, sin historias.
  • Impulso motivado de relacionarse con la persona - “Me intereso por ti. Me intereso por tus sentimientos”.    
  • Distinción.
  • Atención.
  • Darse cuenta que contacta.
  • Sensación.
  • Interés.
  • Recordación, concentración. 
  • Discriminación.
  • Intención.

Por cierto, con respecto a este punto sobre ajustar el darse cuenta que contacta agradable y la felicidad, una de las cosas que tenemos que notar es nuestro propio lenguaje corporal. ¿Qué está pasando con nuestra frente? ¿Está algo arrugada, viendo a la otra persona como si estuviéramos enojados, tensos o nerviosos? ¿Están nuestros hombros elevados? Necesitamos relajarnos, sentir que esto es agradable. Esto está bien.          

Por ejemplo, si alguien viene a vernos y estamos sentados con los brazos cruzados y la frente y el ceño fruncidos, eso se ve muy juzgador, como si estuviéramos cerrados e inaccesibles. Cuando nuestros brazos están hacia abajo y nuestra frente está relajada, es mucho más acogedor. El lenguaje corporal realmente comunica bastante. Obviamente, en diferentes situaciones son apropiados diferentes tipos de lenguaje corporal. Cuando nos reunimos para jugar un deporte rudo, nuestro lenguaje corporal es bastante diferente de cuando estamos con alguien para charlar.  

Intentemos esto de nuevo una última vez con una persona diferente entre estas fotos y una mente tranquila. Es muy interesante notar nuestros prejuicios porque muy a menudo encontramos que, naturalmente, estamos más abiertos a una u otra de las personas en estas fotos. Tan solo por la forma en que alguien se ve, tendemos a ser un poco más abiertos o cerrados. Tomen nota de eso. Es útil practicar esto con alguna de las personas en estas fotos que realmente no queríamos mirar particularmente y a la que creemos que realmente no nos gustaría conocer. Entonces, ya tenemos algunos prejuicios simplemente con base en su apariencia, lo cual es bastante extraño, ¿no es cierto? Podría basarse en la edad, el género, los antecedentes culturales y muchas otras cosas. Por favor, traten de elegir a alguien que les parezca un poco difícil esta vez.       

Nuevamente, solo enfocándose en una persona:

  • Mente tranquila. 
  • Actitud considerada.
  • Impulso motivado para relacionarse.  
  • Distinción.
  • Atención.
  • Darse cuenta que contacta agradable. 
  • Al menos cierto nivel de felicidad. Básicamente, relajarse. 
  • Interés.
  • Recordación y concentración.  
  • Discriminación.
  • Intención.

Bien, tomemos un momento para aquietarnos de eso.  

Preguntas y respuestas

¿Tienen alguna pregunta o comentario?

Lidiar con la verbalización mental y escuchar música en nuestra cabeza

Reconozco que comencé a comentar antes de que terminaras y se me pidió que esperara para comentar. ¿Cómo debo lidiar con tal actitud?

Para muchos de nosotros, es como si fuéramos locutores de radio en un evento deportivo y estuviéramos describiendo y comentando todo lo que sucede. Lo primero, por supuesto, es reconocer que estamos haciendo eso, darnos cuenta y comprender que en realidad crea una barrera entre nosotros y los demás. Es como si hubiera un pequeño "yo" sentado en la parte posterior de nuestra cabeza comentando todo el tiempo, por lo que no nos estamos relacionando directamente con personas, situaciones o lo que sea que esté sucediendo a nuestro alrededor. Necesitamos ver la desventaja de esto.     

Además, es importante darse cuenta de que comprender y verbalizar mentalmente no son necesariamente lo mismo. Podemos entender algo sin tener que expresarlo verbalmente en nuestra cabeza. Por ejemplo, podemos entender que una situación es peligrosa. Digamos que queremos cruzar la calle y hay mucho tráfico. Entendemos que es peligroso y tenemos que tener cuidado. No tenemos que decir eso en nuestra cabeza para entenderlo, ¿verdad?  

Otro enfoque puede ser útil para algunas personas, pero no para alguien con baja autoestima. Digamos que estamos esperando para cruzar la calle y comenzamos a comentar: “¡Vaya, qué camión más grande!”. Podemos notar que es simplemente estúpido. ¿Por qué tenemos que verbalizar en nuestra cabeza: “¡Qué gran camión!”? Sin embargo, está claro que, si una persona tiene baja autoestima, entonces podría ser otra forma de menospreciarse y eso no es tan útil. Si la baja autoestima no fuera un problema y pensamos acerca de ello, notamos que no tiene sentido comentar que esto es un gran camión. Por supuesto, es un camión grande.  

No obstante, donde nos resulta mucho más difícil aquietar la mente que cuando simplemente estamos hablando mentalmente, es cuando una canción o melodía se reproduce en nuestra cabeza una y otra vez. Descubrimos que esta es una de las cosas más difíciles de calmar.

Normalmente, ni siquiera nos gusta la canción.

Podría ser algo que no nos guste. En realidad, existe un cierto apego que nos hace cantar una canción en particular y no otra. Podría ser una asociación con algo que solía gustarnos cuando éramos adolescentes o lo que sea. Para cambiar eso, realmente tenemos que disgustarnos con eso. Al menos para mí, lo que encuentro útil para sentirme disgustado con algo es pensar que solo estoy siendo como un grillo. Cuando se pone el sol, este insecto automáticamente hace este ruido realmente fuerte y horrible, no tiene control sobre eso. Pienso: "Soy como un grillo". Eso a menudo ayuda. De hecho, encontramos en el material budista el método de hacer un ejemplo ridículo, y cuando vemos lo ridículo que es, eso nos ayuda a superar una deficiencia.    

El método de soltar no suele ser tan eficaz para tratar con una canción. Hay niveles más profundos de métodos que podemos usar provenientes de las enseñanzas de mahamudra y dzogchen, pero no son tan fáciles de aplicar:    

  • Con mahamudra, tenemos esta imagen de ser el océano, y esta canción o lo que sea es como una ola en el océano, y tratamos de sentir que somos todo el océano y que la ola se asienta. 
  • El método dzogchen consiste en intentar imaginar esta música, las notas, las palabras de la canción, como si se escribieran sobre el agua. Surge y desaparece de forma simultánea.  

Intentemos eso con una oración verbal: “Me pregunto qué hora es”. Díganlo mentalmente muy despacio, una sílaba a la vez, e imaginen que la escriben sobre el agua y, conforme la decimos, desaparece. Déjenla fluir naturalmente, no fuercen nada. ¿Qué sucede? Simplemente se detiene, ¿no es cierto? Realmente tendríamos que esforzarnos mucho para conseguir la siguiente sílaba. Este es un método dzogchen y es muy efectivo, pero requiere un poco de entrenamiento y disciplina. En realidad, el aspecto más difícil es recordar aplicarlo. Podemos decir: “Esto es estúpido. Soy como un insecto. Esto es absurdo”, y luego aplicar un método.   

Otro método, mucho más fácil de aplicar y también efectivo es, en lugar de luchar contra esa energía verbal en nuestra mente, darle la vuelta, en cierto sentido, y aprovechar esa energía verbal para recitar un mantra. Eso también requiere mucho esfuerzo. De hecho, es bastante interesante cuando lo probamos porque entonces es casi como una pelea entre las dos. ¿Cuál va a ser más fuerte, esa canción que intenta volver o el mantra? Realmente tenemos que mantener ese mantra durante mucho tiempo para que la canción no regrese.      

¿Cuál es la diferencia entre el mantra y la canción?

El mantra al menos es un ritmo constante, pero se podría decir que la canción es un ritmo constante. Sin embargo, asociado con el mantra, digamos que, si estamos haciendo “om mani padme hum”, tratamos de enfocarnos en la compasión. No es simplemente como una grabadora que recita un mantra. Juntamos todo con la visualización, o al menos con la compasión, con “om mani padme hum”, o una sensación de claridad mental si estamos haciendo el mantra de Manjushri.          

En teoría, podríamos aprovechar nuestra energía verbal para hacer cualquier cosa, y probablemente sería igual de efectivo. Por ejemplo, contar hasta cien en nuestra cabeza, eso probablemente también detendría la canción cuando llegáramos a cien. Sin embargo, si vamos a usar nuestra mente para dejar de cantar una canción en nuestra cabeza, también podríamos usarla para algo más constructivo que contar hasta cien.   

Muy bien. ¿Alguna otra pregunta o comentario?

¿Debemos detener también esta verbalización mental cuando estamos tratando de generar una intención, por ejemplo, y cuando estamos analizando si deberíamos acercarnos a la persona, etc.?

De manera óptima, deberíamos poder funcionar completamente sin verbalización mental. Podemos realizar tareas muy complejas sin tener que verbalizar cada paso que estamos dando. Cuando conducimos, no verbalizamos todo: "Ahora voy a girar el volante esta cantidad de centímetros". Ciertamente no verbalizamos eso ni todas las reglas que tenemos que seguir mientras conducimos. Lo mismo ocurre mientras usamos la computadora: “Ahora voy a presionar esta tecla con ese dedo y ahora esa tecla con ese dedo”. Ciertamente no verbalizamos eso. Sin embargo, hay una intención involucrada, hay discriminación, hay distinción entre las teclas, etc. Todos estos factores mentales están funcionando.    

De hecho, podemos profundizar aquí en el análisis. ¿Qué hay detrás de esta verbalización, además del hábito, por supuesto, que la mantiene en marcha? Es la creencia de que, si lo verbalizamos, lo hacemos real. Por ejemplo, ¿tenemos que decir “te amo” para que nuestro amor por alguien sea real? Entonces, ¿tenemos que escuchar a alguien decir “te amo” para que eso sea real? Es interesante analizarlo. ¿Verbalizar algo lo hace más real? Pensemos en eso un momento. Me parece que el ejemplo más fuerte es en términos de “te amo”.            

Por supuesto, por consideración a la otra persona, uno diría: “Te amo”. Ese no es el problema. El problema es cuando se vuelve obsesivo y compulsivo, cuando tenemos que decirlo y luego nos enojamos mucho si alguien no nos lo dice todos los días. Entonces, tenemos un problema.     

Ser flexibles en nuestras interacciones

Supongo que diferentes personas discriminan de manera diferente. ¿Son proyecciones o qué?

Diferentes personas discriminan de manera diferente. ¿Son proyecciones diferentes? ¿Quieres decir discriminar, por ejemplo, qué hacer, cuál es el estado de ánimo, etc.?   

Sí.

Por supuesto, cada uno discriminaría de manera diferente porque no tenemos la información completa. Sí, parte de eso es proyección. Solo un Buda tendría la información completa.   

Creo que la analogía de un juego de cartas es útil aquí. Necesitamos tener alguna idea al menos de qué carta jugar primero. Pero luego, en términos de interacción y pedir más información, etc., validamos nuestra discriminación o la cambiamos. Sin embargo, en cualquier interacción, tenemos que saber cuál es la primera carta a jugar, ¿no es así? No planificamos toda nuestra estrategia de antemano. Entonces, somos inflexibles. Tenemos que ser siempre muy flexibles en el intercambio con los demás.     

Lo mismo aplica en términos de estar solos. Estamos de mal humor, por ejemplo. Discriminamos que estamos de mal humor y por qué, o lo que sea. Eso puede ser útil, pero a veces realmente no importa. Tenemos alguna estrategia para tratar de cambiar el estado de ánimo en el que estamos. Sin embargo, una de las enseñanzas involucradas en la meditación de concentración es saber cuándo dejar de aplicar el oponente. Podemos ver cuándo nos sentimos mejor, y luego no tenemos que seguir comiendo o descansando o lo que sea.     

Ejercicios dirigidos a nosotros mismos

Bien, hagamos el ejercicio dirigido a nosotros mismos.

Para estos ejercicios, necesitaremos un espejo. Hay dos fases de esta práctica: una con espejo y otra sin espejo. Para aquellos que no tienen espejo, puedo ofrecer estos dos espejos. En realidad, estaba preocupado por eso. Tengo dos espejos y sería mejor no compartirlos con dos personas porque otras personas podrían pensar: “¿Por qué se los dio a estas personas y no a mí?”. Sin embargo, lo más fácil y perezoso es dárselo a las dos personas que están más cerca de donde estoy sentado. 

Esto es distinción. ¿Qué estoy distinguiendo aquí? ¿Alguna respuesta? Al elegir a quién regalar los espejos, ¿qué estoy distinguiendo?    

Interés.

¿Interés de la gente? No. Mucha gente levantó la mano para mostrar que no tenía espejo. ¿Qué distinguí?

¿Iniciativa?

¿Iniciativa? No. Distinguí quién estaba sentado más cerca de mí. No distinguí quién era la más bonita. No distinguí cuáles son mujeres ni cuáles son hombres. Hay muchas cosas que podría haber distinguido para elegir a quién le doy los espejos. Podría haber alguien que me guste o alguien que conozca. Hay muchas cosas que podemos distinguir. Solo distinguí quién estaba sentado más cerca de mí.

Pero primero, distinguiste lo que es justo.

No, eso fue discriminación. Discriminaba lo que era más justo, no compartir los espejos o dárselos a alguien, pero eso estaba basado en distinguir qué hacer con esos espejos. Y luego, con certeza, la decisión: "Está bien, se los voy a dar a alguien". Pero como dije, hay muchas cosas que podríamos distinguir aquí. Por ejemplo, ¿en quién podría confiar que me devolverá el espejo y no se lo quedará?  

¿Por qué estamos analizando tanto si debemos darlo o no cuando simplemente podemos dárselo a alguien?

Es verdad. Podríamos hacer eso, pero aquí está el problema: algunas personas podrían sentirse muy heridas y celosas de que se lo di a otra persona y no a ellas. Además, solo estamos usando esto como un ejemplo para ilustrar el factor de distinción. No es tan importante. El método que queremos aprender de todo esto es poder deconstruir cualquier experiencia que esté sucediendo en todos los factores mentales componentes y luego ver que podemos ajustar este o aquél para mejorar la situación. Lo principal que tenemos que aprender es saber analizar y deconstruir. 

Entonces, ¿cuál es la intención? La intención es regalarle el espejo a alguien. Cuando entro en una situación, ¿tenemos alguna intención? Miremos hacia adentro para determinar: ¿Cuál es nuestra intención? Entonces, estamos listos para ajustarnos. Si nuestra intención era disculparnos con alguien, entonces tenemos que distinguir si la persona está dispuesta a recibir nuestras disculpas o si todavía está en un estado mental muy agresivo. Si ese es el caso, tenemos que usar algunas tácticas ligeramente diferentes, como quizás evitar todo el tema por el momento. Aún así, nuestra intención es disculparnos. Queremos disculparnos. Sin embargo, ahora tenemos que cambiar nuestra intención para no empeorar las cosas, por ejemplo, diciendo algo ahora. Dejemos que la otra persona se tranquilice. Necesitamos saber qué ajustar y qué cambiar.                  

Pero eso es solo un ejercicio mental. No vendrá del corazón.

Con entrenamiento y familiaridad, surge naturalmente del corazón. Todo lo que hacemos, lo tenemos que entrenar. Aprendemos a tocar un instrumento musical, a conducir un coche, lo que sea. Al principio es artificial. Esa es simplemente la naturaleza de cómo nos entrenamos para hacer algo. Entonces, se vuelve natural. Para tocar el piano siempre tenemos que mirar las teclas al principio, o para escribir siempre tenemos que mirar las teclas, pero después de un tiempo lo sabemos y nos sale de forma natural, ni siquiera tenemos que mirar.     

Sigamos. Si tenemos un espejo, usamos el espejo. Si no tenemos espejo, no importa. Ahora, para la mayoría de nosotros, mirarnos en el espejo y no hacer comentarios es un gran desafío. No entremos en el viaje de “La Bella y la Bestia”. No estamos viendo nuestro grado de belleza ni pensando que esta bestia en el espejo no es el verdadero “yo”.

  • El comienzo básico es simplemente tranquilizarnos. Si no tenemos un espejo, simplemente aquietamos la mente. 
  • A continuación, está la actitud considerada. “Soy un ser humano, como todos los demás. Tengo sentimientos, como todos los demás. La forma en que me trato a mí mismo afecta mis sentimientos, cómo me siento. Afecta el estado de ánimo en el que estoy. Así que me tomo en serio. Me intereso por mí mismo. Me intereso por mis sentimientos. Me importa cómo me trato a mí mismo”. 
  • Entonces, tenemos el impulso motivado, resultado del interés que tenemos en nosotros mismos, de comprobar: “¿Cómo estoy? ¿Cómo me siento?”. Eso nos lleva a comprobar.
  • A continuación, intentamos distinguir varios aspectos. Si nos estamos viendo en un espejo: “¿Cómo me veo? ¿Me veo cansado? ¿Me veo estresada? Incluso sin espejo: “¿Cómo me siento? ¿Me siento cansado? ¿Me siento estresada? ¿Me siento nervioso? ¿Me siento asustada?”.
  • Prestemos atención a lo que distinguimos como significativo o importante. Tenemos que lidiar con eso. Tratemos de no verbalizar. Eso es difícil, lo sé.  
  • Tratemos de que prestar atención a esto sea algo agradable. “Estoy feliz de tener una idea de cómo me siento y estoy feliz de estar conmigo mismo. Estoy en paz. Estoy feliz de tomarme el tiempo para revisar cómo estoy”.   
  • Confirmemos o generemos el interés por comprender lo que estamos sintiendo, reafirmando nuestra preocupación. Por lo tanto, naturalmente, nuestra atención permanece ahí con recordación y concentración.     
  • Luego, discriminemos qué podríamos hacer para mejorar la situación si algo no está en orden. Podría ser descansar, relajarse más, trabajar más duro, buscar ayuda si es necesario, lo que sea.   
  • Después, tenemos la intención de implementar eso, ponerlo en práctica y realmente hacerlo.  

Repetir de nuevo:

  • Mente tranquila. 
  • Actitud considerada.
  • Motivados por ese cuidado, el impulso de revisar y lidiar con cómo nos sentimos.   
  • Distinción.
  • Atención.
  • Darse cuenta que contacta agradable. Felicidad.   
  • Interés, recordación y concentración.  
  • Discriminación.
  • Intención.

Si se ha utilizado un espejo, bajemos el espejo y repitamos sin el espejo:

  • Mente tranquila. 
  • Actitud considerada.
  • Impulso motivado.
  • Distinción.
  • Atención: “Esto es significativo”.
  • Darse cuenta que contacta agradable. 
  • Un nivel de felicidad de que realmente estamos lidiando con nosotros mismos y nuestras situaciones. Por lo tanto, relajamos los hombros, relajamos la frente.  
  • Interés, recordación y concentración. 
  • Discriminación sobre lo que tenemos que hacer.
  • Y la intención de hacerlo para sentirnos más equilibrados en nuestra vida.  

Con entrenamiento, podemos hacer esto en cualquier momento y todo a la vez. En otras palabras, si estamos en una situación y nos sentimos estresados, simplemente nos damos cuenta de lo que estamos sintiendo y hacemos lo que sea necesario para relajarnos y no sentirnos tan estresados. O, si nos sentimos muy emocionados y no es apropiado, o nos estamos enojando más y eso está alterando o asustando a la otra persona, nos damos cuenta y nos interesamos por cambiarlo. Tenemos una intención de cambiar eso. Distinguimos eso y discriminamos lo que se necesita. Necesitamos tranquilizarnos, no hablar tan rápido y bajar nuestro tono de voz. Por lo tanto, tenemos la intención de hacer esto y lo hacemos.         

De hecho, somos perfectamente capaces de hacer precisamente eso. Cuando conducimos un automóvil o andamos en bicicleta, lo hacemos todo el tiempo. Nos ajustamos a la velocidad de los otros coches o de la carretera o lo que sea. Usamos todos estos factores mentales y los ajustamos, y no tenemos que pasar por un proceso muy detallado porque lo hacemos casi instantáneamente. Esto es para lo que queremos poder entrenarnos en nuestras interacciones con los demás, e incluso mientras estamos sentados y trabajando solos. 

Sin embargo, como he mencionado varias veces, y no puedo enfatizar lo suficiente, tenemos que hacer esto sin este sentimiento de un "yo" separado. No es como si hubiera un "yo" separado sentado en el automóvil o sentado en la bicicleta, conduciendo y adaptándose. Simplemente lo hacemos. No hay un pequeño "yo" sentado dentro de nuestra cabeza en la cabina de control, presionando los botones.    

¿Hay alguna pregunta o comentario final?

Lidiar con situaciones desagradables

Si vamos a encontrarnos con alguien que en el pasado siempre ha creado una situación muy desagradable o tiene sentimientos desagradables hacia nosotros, ¿cómo lo manejamos?

En primer lugar, debemos ajustar nuestra actitud: a medida que nos adentramos en la situación, aunque existe el patrón de que siempre han sido muy negativos hacia nosotros, eso no significa que definitivamente siempre serán negativos hacia nosotros. Por otro lado, tenemos que tener cuidado porque probablemente serán negativos hacia nosotros. Sin embargo, debemos estar abiertos al hecho de que podrían cambiar. 

Ahora, uno de los entrenamientos es darse cuenta de que esta persona que siempre es negativa con nosotros también es un ser humano y quiere ser feliz, no quiere ser infeliz, como nosotros. La persona es negativa hacia nosotros porque, obviamente, algo la está molestando. Está descontenta. Una persona generalmente no puede ser feliz siendo negativa, a menos que sea un sádico o algo así con un conjunto de problemas completamente diferente. Sin embargo, básicamente algo está realmente perturbando a esta persona y es por eso que actúa de esta manera. Como persona, deseamos que deje de hacerlo, y eso en realidad significa que deseamos que sea feliz. Esa es la definición del amor, el deseo de que los demás sean felices. En lugar de tener la actitud de vengarnos o simplemente huir, al menos lo básico es que deseamos que puedan ser felices para que estén de mejor humor y nos traten mejor. Hay un poco de egocentrismo ahí.        

Entonces, podemos distinguir las causas para que tengan esta actitud negativa hacia nosotros. ¿Es algo en nuestro comportamiento? ¿Son algunos factores de su lado? Si es algo de nuestro lado, y si es algo que podemos cambiar, y es razonable cambiar, entonces lo cambiamos. Si no es razonable cambiarlo, no podemos hacerlo. Por ejemplo, conseguimos el trabajo y ellos no consiguieron el trabajo. Eso, obviamente, no es algo que podamos cambiar. Es solo un hecho. Sin embargo, si es algo que está de nuestro lado y se puede cambiar, lo cambiamos, si es razonable. Cuando es algo que no podemos cambiar o es algo de su lado que siempre los pone de mal humor, entonces preocuparse y enojarse por eso no va a ayudar. Realmente no podemos cambiarlo. Esa es la situación y tratamos de evitar provocarlos. Solo mantenemos un bajo perfil, en cierto sentido. Si sabemos que algo los va a molestar aún más, no lo hacemos. No los provocamos, como se suele decir. La estrategia depende de la situación. ¿Están celosos de nosotros? ¿O están enojados por algo que hicimos? Si están enojados por algo que hicimos, podemos disculparnos.

Es casi lo mismo que escapar.

¿Intentar escapar? Si no hay nada que podamos hacer para cambiar la situación, entonces claro, tratemos de evitarla. Escapar, en ese sentido. Sin embargo, si hay algo que podamos hacer, no huyamos. Intentemos mejorar la situación. Una frase que encuentro muy útil es: “No a todo el mundo le gustó el Buda. Entonces, ¿qué puedo esperar de mí mismo, que les agradaré a todos?”. Hay gente a la que no le agradamos. Hay gente celosa de nosotros o lo que sea. Así es la vida. ¿Qué podemos hacer? 

Para concluir, si hay algo que podamos hacer, lo hacemos. Si no se puede hacer nada, no nos preocupamos. Solo tratamos de evitarlos, aunque eso no es tan fácil cuando se trata de un miembro de nuestra familia o algo así, que realmente no podemos evitar.

Conclusión

Bien, eso nos lleva al final. Lo principal que hay que intentar aprender de todo esto es que la sensibilidad debe estar equilibrada, no hipersensible ni insensible. 

Con respecto a nosotros mismos:

  • No ser hipersensibles ni obsesionarnos cada minuto con nosotros mismos y los demás. No tener esta actitud de que tenemos que decirle a todo el mundo lo que sentimos. No tenemos que compartirlo con el mundo, como si a alguien realmente le importara cómo nos sentimos acerca de esto o aquello. Desafortunadamente, no les importa. Sin embargo, a veces necesitamos compartir. Necesitamos decirle a alguien que lo que dijo ayer realmente nos lastimó, o que realmente nos sentimos mal por algo. A veces, eso es absolutamente necesario.
  • Alternativamente, no somos insensibles. No tenemos que publicar nuestras molestias en nuestra página de Facebook: “Esta persona me dijo esto ayer y realmente me siento herido por eso”. Por otro lado, es posible que tengamos que decirle algo a esa persona. No seamos insensibles. Prestemos atención a eso, porque podría empeorar cada vez más. Sentirse herido y demás puede convertirse en rencor y poner en peligro muchas cosas en nuestra vida.      

Equilibrar nuestra sensibilidad en términos de nosotros mismos, los demás, las situaciones, el efecto de nuestro comportamiento, etc., puede hacer que la vida transcurra mucho más fácilmente.

Si practicamos en el contexto de un camino espiritual budista, estas son habilidades muy importantes para aprender. Nuestro objetivo, la motivación, es poder aprender y practicar esto para ser de la mejor ayuda para todos y alcanzar la liberación o la iluminación.    

Terminamos con una dedicatoria. Cualquiera que sea la comprensión, cualquier energía positiva que haya surgido de esta discusión, que sea cada vez más profunda y actúe como una causa para alcanzar la iluminación. Hacemos esto en un sentido budista, para ayudar mejor a todos, con una sensibilidad más equilibrada. Muchas gracias.     

Top