Una de las ramas del noble óctuple sendero. (a) Para los seres ordinarios, como parte del entrenamiento superior en la concentración absorta, el esfuerzo para dirigir las energías lejos de los pensamientos destructivos, dañinos y, en lugar de ello, dirigirlas hacia el desarrollo de cualidades beneficiosas. (b) Para los aryas, una de las tres ramas que sirven como antídotos – a saber, la meditación en los dieciséis aspectos de las cuatro verdades nobles y en su falta de los dos tipos de "almas" imposibles (su falta de identidad de las personas y su falta de identidad de los fenómenos) durante largos periodos de tiempo, como un antídoto para liberar a la mente de aquello de lo que se deshace una mente que es el camino de la familiarización.
Tibetan: ཡང་དག་པའི་རྩོལ་བ། yang-dag-pa'i rtsol-ba
Sanskrit: samyagvyāyāma
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