Cómo integrar las etapas graduales del lam rim en la vida

Esta noche quiero hablar acerca de la auto transformación en base al, o a través del entrenamiento de actitudes, o a través del entrenamiento mental. Es lo que tradicionalmente conocemos en el mundo tibetano como la tradición del lo jong. No deseo esta noche hablar de esta tradición refiriéndome, o siguiendo un texto específico de esta tradición, sino más bien hablando de la aproximación general que se usa en ella.

En general, cuando nosotros observamos las enseñanzas del Buda, el Buda enseñó de una manera muy práctica para ayudarnos a superar los obstáculos, los problemas en nuestra vida. De hecho, todo lo que el Buda enseñó, tenía como objetivo este propósito. Todos nosotros tenemos muchos diferentes tipos y niveles de problemas. Algunos son muy grandes, muy evidentes o muy burdos, que nos dan muchísimo, nos producen muchísimo sufrimiento, dolor, o ambas. Y hay otros problemas que tenemos que son más sutiles, y que sin embargo de todas maneras son sumamente dolorosos. Disfrutamos una serie de cosas en la vida, indudablemente; sin embargo, aun esto nos causa frustración, porque ni nos satisfacen tan plenamente como quisiéramos que lo hicieran, ni duran lo suficiente, cambian. Las cosas en nuestra vida no son estables, las cosas suben y bajan. A veces las cosas van bien, a veces las cosas van mal. Y lo que es verdaderamente inestable es cómo nos sentimos nosotros. A veces nos sentimos contentos, otras veces no nos sentimos contentos, y otras veces no sentimos nada. Y en realidad ninguno de nosotros tenemos la menor idea de cómo nos vamos a sentir en el siguiente instante, porque las cosas sabemos que pueden cambiar muy rápidamente, ¿o no es así? Y en muchas ocasiones, parece ni siquiera estar tan directamente relacionado con el lugar, o con las personas con las que estamos en un momento dado, sino que de pronto y sin previo aviso nuestro humor cambia.

Todos tenemos, desde luego, obviamente, problemas emocionales. Y eso desde luego nos trae diferentes problemas en la vida. Y lo que resulta verdaderamente frustrante es que parece que siempre se están repitiendo. Y resulta que nosotros nos vamos complicando más y más nuestra propia existencia, por más que muchas veces vemos, pensamos y creemos que los problemas vienen de los demás, o vienen de fuera, si tan solo lo pensamos un poquito más, nos daremos cuenta que nosotros somos los principales causantes de nuestros problemas.

El Buda se dio cuenta de todo esto, se percató de ello en su propia vida, lo vio también en las vidas de los demás. Y se percató de que todo mundo nos encontramos en el mismo predicamento. En el nivel más evidente o más burdo, simplemente todos padecemos la misma problemática, las dificultades de la vida normal (el nacer, el crecer, el enfermarnos, el envejecer, finalmente el morir). Y agregado a esto, pues los problemas cotidianos que acabamos de mencionar. Pero el Buda también descubrió que estos problemas surgen de causas, no es que vengan de la nada. Descubrió que tampoco nuestros problemas vienen de un superpoder ajeno o externo a nosotros, que por alguna razón nos envía este tipo de problemáticas. No importa cómo lo llamemos, un poder externo, Dios, el destino, nuestro propio destino. Como sea que lo queramos llamar, que sea algo externo a nosotros, no es esta la fuente de nuestros problemas, dijo el Buda, sino que, por el contrario, la verdadera fuente de nuestros problemas radica dentro. Y cuando decimos que la raíz de los problemas radica dentro, no quiere eso decir en modo alguno ni que somos malos, ni que somos culpables, ni que somos pecadores; el Buda nunca mencionó este tipo de palabras, ni es su visión. Más bien el Buda lo que dijo es que la fuente de todos nuestros problemas es nuestra propia confusión acerca de la realidad. Y esto no quiere decir que seamos estúpidos. Se trata simplemente de que nuestras vidas cotidianas habituales, las cosas aparecen ante nosotros y parecen existir de una manera que es completamente imposible de existencia, o en otras palabras, que simple y sencillamente no corresponde con la realidad. En una visión muy sencilla, todos creo que podemos darnos cuenta de cómo una gran cantidad de los problemas que experimentamos vienen de nuestras propias proyecciones mentales, y no tanto de lo que realmente está sucediendo en las situaciones en que nos encontramos.

Pero el Buda decía que había maneras de poder trabajar con estas situaciones hasta lograr erradicarlas de manera que nunca recurrieran. No es que estemos condenados a sufrir estos problemas para siempre. Y tampoco dijo nada similar a que la solución entonces sea drogarnos o emborracharnos como una solución a nuestros problemas, o ni siquiera como un posible escape momentáneo de nuestros problemas. Ni siquiera meternos en una situación de una profunda absorción meditativa en donde no haya ningún movimiento de la mente será una solución para verdaderamente resolver nuestros problemas. Esto será, en el mejor de los casos, algo de adormecimiento temporal, pero que no resuelve en modo alguno nuestros problemas. En otras palabras, si de verdad deseamos deshacernos de nuestros problemas, necesitamos deshacernos de las causas de nuestros problemas. En otras palabras, deshacernos de nuestra propia confusión. Necesitamos reemplazar la confusión por un entendimiento correcto. Y si hacemos esto, entonces poco a poco, a medida que vamos avanzando en este proceso, nuestros estados emocionales irán paulatinamente cambiando.

Si nosotros observamos un poco la terminología que solemos usar con mucha frecuencia, hablamos de “entendimiento emocional” versus “entendimiento intelectual”, con esto queriendo decir como que hay una gran distancia entre estos dos entendimientos. En otras palabras, a todos nos pasa con frecuencia que en ciertas ocasiones parece o sentimos entender claramente nuestra problemática emocional, entender de dónde proviene y entender el problema mismo, y sin embargo, aun con este entendimiento, nuestras emociones no cambian. En muchas ocasiones sentimos que entonces nuestro entendimiento realmente no afecta o no modifica en modo alguno lo que sentimos. El problema en estas situaciones que se nos presentan es que el entendimiento que hemos alcanzado no es lo suficientemente profundo. Y no solamente no es un entendimiento suficientemente profundo, sino que no es un entendimiento que haya “penetrado” lo suficientemente profundo y durante el tiempo suficientemente largo como para que se produzca, como resultado de ello, un auténtico cambio.

Permítanme usar un ejemplo que ilustre este punto, desde la perspectiva de la salud física. Puede que en un momento dado nos sintamos débiles, cansados, que no nos sintamos bien. Nos sentimos como muy pesados todo el tiempo. Y entonces, bueno, decidimos y empezamos a ir a un centro deportivo, a un club de acondicionamiento físico. Empezamos a hacer ejercicio de manera regular. Pero una vez que empezamos este programa de acondicionamiento físico, nuestra sensación de debilidad de cuerpo no cambia instantáneamente. Toma bastante tiempo, en general, al menos un buen número de meses antes de que podamos notar que hay realmente un cambio en cómo nos sentimos en cuanto a nuestra salud. Y a medida que seguimos con esta rutina y la prolongamos y continuamos durante más tiempo, y lo hacemos ya parte de nuestra rutina cotidiana, llega el momento en que de veras cambia significativamente la manera en que nos sentimos. Nos sentimos muy bien. Y, por lo general, con una cosa como esta, la mayoría de nosotros encontramos que hasta emocionalmente nos sentimos mejor. Porque para empezar nos sentimos mejor acerca de nosotros mismos. Y eso nos ayuda a sentirnos mejor en términos de cómo tratamos/interactuamos con los demás.

Este ejemplo entonces es muy similar a lo que pasa con nuestro entrenamiento mental. A medida que vamos permitiendo que nuestro entendimiento vaya siendo más y más profundo, que continuemos con esta práctica, que permitamos simplemente que vaya profundizando, el cambio de ninguna manera va a ser inmediato, pero poco a poco si perseveramos vamos a empezar a notar cambios, y gradualmente los cambios van a ir siendo más notables, más manifiestos. El ir al centro de acondicionamiento físico desde luego que requiere disciplina de parte nuestra. Y presencia mental, simplemente atención, que significa recordarnos a nosotros mismos no olvidar que hay que ir a hacer ejercicio. Y debajo de todo esto está una actitud interna, una actitud de cuidado, de interés por nosotros mismos, de interés de cómo nos vemos, de cómo nos sentimos, de interés por nuestra vida. Nos tomamos en serio, y de alguna manera respetamos el “derecho” que tenemos a sentirnos bien y a ser felices. En lo que se refiere a la salud emocional también es trabajar, disciplinarnos, y respetarnos y tomarnos en serio estando convencidos de que sí merecemos estar bien emocionalmente y ser felices.

Desde luego, existen muchos diferentes niveles de motivación para trabajar con nosotros de esta manera. Y cuando hablamos de motivación, hablamos de dos cosas: cuál es el objetivo que nos proponemos, y cuál es el estado emocional que generamos en nosotros para movilizarnos en la dirección de alcanzar dicho objetivo. Estos niveles de motivación han sido muy bien expuestos en las enseñanzas budistas en cuanto a los diferentes niveles que implican. Es posible que estemos trabajando solamente por el deseo de mejorar nuestra situación en esta vida, porque básicamente no queremos que empeore. En otras palabras, si nuestra vida de por sí no es satisfactoria tal como es ahora, por un lado no queremos ni que siga siendo así de insatisfactoria, mucho menos que se ponga peor, y por el contrario, deseamos que mejore. Estamos insatisfechos con cómo está yéndonos ahora y hemos llegado a un punto en donde ya queremos hacer algo al respecto.

Nuestra visión puede ser de mayor alcance, no solamente enfocada en esta vida, sino deseamos mejorar también en vidas futuras, o al menos que en vidas futuras las cosas no se pongan peor. En este caso estamos movidos por la misma fuerza emocional que nos lleva a desear mejorar nuestra situación en esta vida. Lo único que estamos haciendo es viendo, o tomando en cuenta un periodo mucho más amplio.

Un estado intermedio entre buscar desear mejorar las cosas en esta vida y observar las vidas futuras es simplemente el que no deseamos que las broncas y problemas familiares y de otro tipo que cargamos sean pasados a las siguientes generaciones. Más allá de la motivación para mejorar vidas futuras, podríamos desear de plano cambiar la situación de la insatisfacción, de la problemática recurrente que tiene que ver con el tipo de renacimientos que obtenemos. O bien, la otra motivación en que, movidos por la compasión, deseamos ayudar a todos los demás también a superar sus propios problemas y dificultades, en cuyo caso estaremos, o estaríamos entonces trabajando para convertirnos en un buda. No es muy fácil relacionarnos o verdaderamente alcanzar todos estos niveles. Y para lograr los niveles de motivación, sobre todo de los niveles avanzados, esto requerirá una enorme cantidad de esfuerzo, una enorme cantidad de trabajo, mucha dedicación, y ser muy sinceros. Y sin embargo, sin importar cuál sea el nivel individual de motivación y de estado mental en el que cada uno de nosotros nos encontremos, en la tradición budista encontramos una gran cantidad de métodos para ayudarnos a mejorar nuestra situación, cualquiera sea el nivel en que nos encontremos. Y uno de estos es precisamente los métodos de nuestra plática de esta noche, el entrenamiento de actitudes, o el entrenamiento mental.

Desde la visión budista, la manera óptima en que abordaríamos esto, aunque fuera nuestro foco de interés en este momento superar nuestros problemas en esta vida, es con la motivación de la compasión. En otras palabras, no solamente deseamos deshacernos de nuestros problemas y de nuestros propios sufrimientos por los dolores de cabeza, los problemas y las molestias que en sí mismo estos nos causan, sino también porque nos percatamos de que, en la medida que estemos atrapados en esto, esto nos impide poder beneficiar a los que nos rodean.

Si pensamos en un ejemplo extremo en este sentido, pensemos que por ejemplo somos un alcohólico, por un lado, podríamos estar motivados a desear trabajar para trascender nuestra dependencia del alcohol porque nos damos cuenta de que, estando en las garras de esta sustancia, sufrimos horriblemente, tenemos todo tipo de problemas, dificultades y sufrimientos nosotros mismos. Nos hace sentir muy mal cuando tenemos resaca en la mañana. Pero sería una motivación mucho más poderosa si la motivación para superar el alcoholismo fuera el darme cuenta lo dañino que soy para mi familia, cómo el ser alcohólico me impide ser un buen padre, una buena madre; cómo esto me lleva a dañar tanto a los que quiero; familia, amigos. Y si me doy cuenta de que en realidad mi familia me necesita, y de cómo mi dependencia del alcohol me impide poder cumplir con las funciones que me corresponde en el lugar que ocupe en la familia, si tomo esto en cuenta entonces esto le puede dar mucho más fuerza a mi motivación para superar el problema.

Entonces, aunque nos encontremos al nivel de solamente estar trabajando con estos métodos para mejorar nuestra vida presente, si podemos en esto agregar la motivación de la compasión y del amor, esto le dará mucho más fuerza. Esto es algo que se enfatiza en estas enseñanzas del entrenamiento de actitudes. Que aunque, desde luego, podemos aplicar la mayoría de estos métodos simplemente para mejorar nuestra propia situación personal, si lo hacemos tomando en cuenta lo que esto puede traer con el tiempo de beneficio a los demás, aprovecharemos estos mismos métodos de una manera mucho más avanzada.

En nuestra vida, todos enfrentamos una gama de situaciones difíciles. Son difíciles en cuanto a que posiblemente sean dolorosas. No solamente, o no necesariamente doloroso en el terreno físico, sino también en el terreno mental. Y esto podemos enfocarlo desde la perspectiva de enfrentarnos con situaciones que provocan el surgimiento de nuestras emociones conflictivas. Estas emociones perturbadas (él prefiere usar perturbadas que conflictivas) pueden ser por un extremo del lado del enojo, de un enojo muy fuerte, pero también hacia el otro extremo pueden ser de un extremo apego o deseo. Todos sabemos lo incómoda que se siente nuestra mente cuando estamos invadidos por un fuerte enojo u hostilidad, o por otro lado, cuando estamos invadidos con un poderoso apego y un incontrolable deseo. Entonces estas cosas que nos suelen acontecer, suelen venir enlistadas en la tradición budista en lo que se llaman “las ocho cosas transitorias”, que suele traducirse como “los ocho intereses mundanos”, o “los ocho darmas mundanos” también, pero se trata de situaciones transitorias, que no duran, y que oscilan entre estos extremos.

Estos ocho los tenemos en cuatro pares:

  • El primer par es recibir alabanzas o reconocimiento versus recibir crítica. Cuando recibimos alabanzas, nos inflamos y nos apegamos mucho a esto; cuando recibimos crítica, nos enojamos y sentimos hostilidad.
  • El segundo par es recibir buenas o malas noticias. Cuando recibimos buenas noticias, esto nos gusta mucho, nos pone de buenas y solemos apegarnos con fuerza a ello, y generando la expectativa o el deseo de que dure; de que dure mucho esta buena noticia, cosa que nunca sucede y luego nos molesta. Por otro lado, cuando recibimos malas noticias, esto por lo general nos molesta, nos inquieta y nos puede deprimir o enojar.
  • El tercer par es nuestro exceso de preocupación con la ganancia y con la pérdida, ¿no? Cuando ganamos algo, o cuando nos regalan algo, o recibimos algo, o algo nos sale bien, nos da muchísimo gusto, y lo disfrutamos. Estamos muy contentos, y generamos apego hacia eso que ganamos o que obtuvimos, y por otro lado, cuando sufrimos alguna pérdida, una pérdida económica, o se nos rompe algo, o nos rompen o nos roban algo, o como en mi caso que se cae la página web, ¿verdad?, nos sentimos muy inquietos y molestos. Ganancias y pérdidas, puede referirse a personas, ¿no? Alguien entra a nuestra vida, un nuevo amor, un amigo, una amiga, ganancia o pérdida de amistades, de seres queridos, o puede referirse también a cuestiones financieras.
  • Y el último par es que las cosas vayan bien, o que las cosas vayan mal, como por ejemplo ahorita la situación económica que se vive en el mundo. Nos ponemos todos emocionados, excitados cuando la cosa va bien, y todos deprimidos o enojados cuando la cosa va mal.

El Buda enseñó muchas metodologías para trabajar con el surgimiento de estas situaciones, con todas las emociones perturbadas que surgen en nosotros cuando en la vida se nos presentan estas situaciones. Uno de los métodos para trabajar con esto es el aplicar fuerzas oponentes. Este es un método provisional, que no es capaz de que logremos deshacernos de estas emociones perturbadas por completo. No es lo suficientemente profundo, y sin embargo es increíblemente útil. Pongamos por ejemplo que las cosas están yendo mal ahorita en nuestra vida. Tenemos una persona cercana en nuestra vida que se comporta muy feo, muy desagradablemente con nosotros, o muy agresiva, etcétera, y eso nos hace sentirnos muy mal. Y es una situación que nos genera mucho enojo, entonces el tipo de fuerza oponente que aplicaríamos en este caso contra el enojo, sería el amor. Desde luego no estamos simplificando las cosas de una manera ingenua o infantil, como diciendo: “Bueno, mira, no te enojes con esa persona. Nada más ámala”, porque eso desde luego que no funciona. Pero aquí viene a continuación un buen ejemplo de lo que significa el aplicar el entendimiento para poder ayudarnos a trabajar con una situación de esta naturaleza. Esta persona está portándose de manera muy fea, muy desagradable para conmigo, pero ¿por qué se está portando de esta manera? Lo más probable es porque es una persona que, a su vez, está sufriendo mucho, y que es infeliz en su propia vida.

Estoy seguro que todos tenemos en nuestra vida al menos una persona, de esas personas que se la pasan todo el tiempo quejándose de todo y por todo. En cuanto está con nosotros no es más que una larga retahíla de quejas y quejas y quejas, y todo está mal, y todo está horrible, y llega el momento en que claro que nos colma la paciencia, y llega el momento en que es para nosotros muy exasperante estar con esa persona, que además solamente habla de sí misma y de sus cosas, y todo en plan de queja. Si lo analizamos un poquito, esta persona está actuando de esta manera porque obviamente es extremadamente infeliz. “Si tan solo pudiesen ser felices, dejarían de quejarse todo el tiempo y dejarían de estarme dando lata.” La definición de amor en el budismo es el deseo de que la otra persona sea feliz, y que tenga las causas para la felicidad. Así que si nosotros logramos generar el estado mental de que, en lugar de que lo único que deseamos es que esta persona desaparezca de mi vida lo más pronto posible, generamos el auténtico deseo de que esta persona pueda encontrar la felicidad y las causas de la felicidad, esto cambiaría completamente nuestra actitud para con esta persona y nos haría también a nosotros sentirnos muy diferentes de como nos sentimos con la actitud anterior.

De la misma manera, si nos sentimos demasiado atraídos hacia alguna persona, también podemos aplicar varios métodos utilizando nuestra imaginación. Entonces podemos, por ejemplo, imaginarnos cómo es esta persona por dentro. Cómo se ven sus tripas, sus intestinos, su estómago, su cerebro, etcétera. Resulta particularmente útil especialmente si nos enfocamos en ver la cara de esta persona, si nos atrae mucho, el simplemente imaginar ver a través de la cara y ver simplemente el esqueleto, ¿no? El puro cráneo. Que por un lado, desde luego, es completamente cierto. Ese cráneo es lo que está por debajito de la piel que vemos.

Otro método con la misma intención, o en el mismo tenor, es imaginar a esta persona hacia la que nos sentimos muy fuertemente atraídos, sobre todo si es una fuerte atracción sexual, imaginar a esta persona como bebé, o imaginar a esta persona anciana, y de esta manera darnos cuenta de que lo que estamos viendo frente a nosotros en este momento no es más que la pura superficie y algo completamente temporal, que ha cambiado y que seguirá cambiando, y esto es algo que puede ayudarnos a disminuir, a bajar la intensidad de nuestro aferramiento. O si esta persona tuviera un serio problema en la piel, si de pronto le brotara una irritación de acné tremenda en la cara, por ejemplo, ¿nos seguiría pareciendo tan atractiva?

Así que utilizamos estos métodos de fuerzas oponentes como para bajarle un poco cuando menos a nuestro enojo y hostilidad, o bien a nuestro deseo intenso. Y de hecho, en la medida que más incorporamos con un entendimiento correcto que de veras dentro de lo que vemos en la superficie, esta persona tiene el esqueleto, los intestinos, las tripas en general, en realidad esto nos va ayudando a tener una actitud más serena y más realista acerca de la interacción.

Desde luego podemos también usar métodos menos drásticos, en especial en esta situación de sentirnos muy fuertemente atraídos sexualmente hacia alguna persona. Primero démonos cuenta, cuando estamos en una situación de estas, a lo que realmente nos sentimos atraído es solamente al cuerpo de la otra persona. Y con esto perdemos de vista el hecho de que la otra persona es un ser humano, que es una persona que, igual que todos, quiere ser feliz, no quiere ser infeliz, no quiere ser tratado o tratada meramente como un objeto sexual. Esta persona tiene sus propias inseguridades, sus propios problemas emocionales, sus propias broncas familiares. Utilizar este tipo de ideas, nos lleva a darnos cuenta de que en realidad la persona que tenemos enfrente y a la que nos sentimos tan atraídos, no es solamente un objeto sexual, es un ser humano.

Y lo mismo es aplicable cuando nos topamos con una persona que nos parece muy fea o repulsiva. Esto es particularmente útil cuando nos encontramos con gente, con pordioseros en muy malas condiciones ¿no? y con muy mal aspecto. Algo que sucede con mucha mayor frecuencia en países como el nuestro, o como la India. O gente que tiene alguna incapacidad severa, como ser ciegos, o sordos, o tener algún otro tipo de incapacidad física o mental.

Recuerdo que hubo en una ocasión en Berlín una exposición de gente minusválida. Parte de la exhibición que había durante esta presentación en Berlín era entrevistas con gente que no tiene control de sus movimientos, con parálisis cerebral, o que no pueden dejar de temblar las manos, o las piernas, o que se les va la boca chueca y los ojos, o todo este tipo de cosas tan difíciles, y los estaban entrevistando acerca de su vida sexual, y estas personas decían que lo que ellos sentían, y lo que les interesaba, y lo que les gustaba y llamaba la atención, y lo que deseaban era exactamente lo mismo que las personas que no tienen esos padecimientos. Los mismos deseos, las mismas fantasías, las mismas ganas, etcétera, etcétera, lo cual era desde luego muy impactante de ver, y fue estupendo que a los niños de la escuela se los llevó a ver estas cosas para que los niños se pudieran percatar de que estas personas discapacitadas, pues son seres humanos con exactamente los mismos sentimientos y necesidades que cualquier otro ser humano.

Así que estos son métodos muy útiles para ayudarnos a trabajar y superar nuestra propia incomodidad o simplemente sentirnos inadecuados cuando estamos en presencia de una persona así. Vemos una persona pidiendo limosna en la calle, una persona anciana, y entonces simplemente pensamos: “Oh, podría ser mi mamá, o podría ser mi papá”. O vemos un niño pidiendo limosna “él puede ser mi hijo”, o verlo como mi hijo o mi hija. Si nos podemos poner este esquema mental, cambia completamente la manera en que vemos la situación y en que nos relacionamos con ella.

He de confesarles que yo nunca he hecho esto, pero sé de al menos un maestro de budismo zen que vive en Nueva York, que una de las enseñanzas que suele dar a sus alumnos, no es de manera obligatoria, pero se les sugiere lanzarse a la calle por cinco días, o una semana, no me acuerdo el periodo exacto que los manda, pero sin absolutamente nada. Sin un quinto, sin tarjetas de crédito, sin celular, sin nada de nada de nada. A la calle, y a sobrevivir como puedan durante cinco días o una semana, simplemente para que puedan experimentar lo que eso significa. Me parece que esos son métodos muy poderosos para ayudarnos a trascender nuestra indiferencia para con los demás en otra situación; perdón porque hace rato olvidé eso, ¿no? hablaba de repulsión o demasiado apego, o bien indiferencia.

Me sonrío porque me viene a la mente con cuánta frecuencia, cuando nos encontramos con una persona así, no queremos ni siquiera voltear a verlo porque nos hace sentir como muy incómodos, ¿no? No queremos ni siquiera voltear. Pensemos nada más por un instante estar del otro lado. Estar totalmente necesitados, totalmente desamparados, y que nos acercamos a la gente, y la gente ni siquiera se atreve a voltear a vernos, evita voltear a vernos. O te hacen a un lado, como si se tratase de un mosquito.

En todo caso, este es el método o parte del método de aplicar fuerzas oponentes. Son métodos provisionales, no logran llegar hasta la raíz del problema. Entonces la manera en que lo manejé en mi mente es: “Ser un buda tal vez pueda, o seguramente podrá ayudar mucho más a los demás que ir en una manifestación por la defensa de los derechos humanos y civiles. Y no es que tenga nada de malo ir en una manifestación, una protesta en defensa de los derechos civiles, sino que muy probablemente siendo un buda se pueda ayudar más y mejor; ah, ok, entonces vamos por la budeidad”. Pero lo más probable es que en mi mente, muy mezclada con la imagen o con mi entendimiento de lo que era un buda, estaba mezclada la imagen de Superman.

Luego vienen las enseñanzas acerca de las seis perfecciones, que yo llamo “las seis actitudes de largo alcance”, como una metodología para alcanzar la budeidad. Y todo esto tiene mucho sentido para mí. Ser generoso, ser ético, tener paciencia, no enojarse con los demás, tener perseverancia, ¡claro!, ¿quién puede refutar eso? Suena muy bien.

Y luego las enseñanzas acerca de la concentración, muy detalladas, impresionante lo detalladas que están esas enseñanzas. Y, desde luego, al final las enseñanzas acerca de la vacuidad; enseñanzas, desde luego, difíciles de entender desde el principio, pero al mismo tiempo fascinantes. Y al estudiar esto de la vacuidad, una cosa que ciertamente me jaló en el sentido de estudiarlo, entre más y más lo estudiaba y poco a poco más profundizaba, más entendía la forma en que yo existía o no existía, y podía relacionarme mejor con un entendimiento de las cosas. Una parte que me encantó de este nivel también es lo que se conoce como los votos del bodisatva, porque en esta enseñanza de los votos del bodisatva se nos dicen todas las conductas que es menester evitar para poder acercarnos a la budeidad y ayudar a los demás en lugar de dañarlos, y sobre todo, para podernos relacionar mejor con todos los demás, y esto me parecía padrísimo porque en aquella época yo tenía bastantes dificultades de relación con los demás.

Y bueno, bodichita, este término de la bodichita, pues me parecía “el deseo de alcanzar la iluminación para ser de beneficio a los demás”, y ya, eso es lo que yo entendía, era toda la profundidad de mi entendimiento y me parecía que eso era suficiente. Entonces, en este nivel de Darma: “OK, ya soy un practicante del nivel avanzado, en un entendimiento, en un estado mental de Darma-lite, OK, yo voy a practicar, a convertirme en bodisatva, somos todos iguales, todos tenemos los mismos derechos y voy a trabajar para ayudar a todos y para convertirme en un buda para lograr verdaderamente ayudar a todos”. Después de toda esta presentación, fui presentado con la introducción a las enseñanzas del tantra, y ahí mismo en las enseñanzas te dicen que con la práctica del tantra puedes alcanzar la budeidad en una sola vida, así que para mí estaba perfecto; eso era una confirmación completa de que no era ni siquiera necesario pensar en la cuestión de vidas sucesivas porque con la práctica del tantra se podía alcanzar la budeidad en una sola vida; con eso me es suficiente y ya tengo mi perfecta versión de todo el budismo Darma-lite.

Entonces me parece que esto es más o menos a grandes rasgos lo que nos pasa a la gran mayoría de nosotros cuando por primera vez recorremos las enseñanzas de los tres niveles de lam rim. Y después de que cubrimos toda una primera presentación del lam rim completo, creemos que seguir el consejo del maestro de repasar, decimos: “¿Qué significa volver a ver esto? Significa aprenderse de memoria todas las listas que hay: ocho de estas, diez de aquellas, seis de las de más allá, y si me aprendo todas esas listas, y sobre todo, si me las aprendo de memoria, entonces ahora sí ya profundicé de veras en las enseñanzas del lam rim”. Desde luego, no voy a negar que el conocer y el aprenderse todas estas listas de alguna manera profundiza nuestro conocimiento, nuestro entendimiento, pero de todas maneras no hemos salido ni un poquito del nivel Darma-lite.

Así que, bueno, después con el tiempo recibí, pues, muchas otras enseñanzas de Darma, no nada más de lam rim, sino de muchas cosas. Por cierto, bueno, esta fue la primera investigación que hice en India, regresé a Harvard para hacer la defensa de mi tesis doctoral, luego regresé a la India y viví ahí 29 años. Y a medida que fui estudiando poco a poco más cosas, empecé a intentar conjuntar e integrar las cosas en mí, tal como mi maestro lo aconsejaba. Y me fue enfatizado muchas veces por mis maestros que la mejor forma de transmitir las enseñanzas del Darma era, desde luego, la manera en que el Buda mismo las había transmitido. ¿Y cómo había transmitido el Buda las enseñanzas? Presentando primeramente las cuatro verdades nobles. Así que no seas tan arrogante –decían mis maestros– como para creer que tú lo puedes hacer mejor que el Buda. Así que entonces, siguiendo este consejo de mi maestro, empecé a tratar de tomar las cuatro verdades nobles y las enseñanzas del lam rim, y ver cómo encajaban la una con la otra.

Las cuatro verdades nobles, estoy seguro que todos ustedes están familiarizados con ellas, pero, bueno, para decirlo de manera resumida, se refiere a cuatro hechos verdaderos. Estos cuatro hechos son los cuatro hechos que un aria, un aria se traduce generalmente como “un noble”, queriendo decir con esto alguien que ha tenido una cognición directa y no conceptual de la vacuidad; entonces estas cuatro verdades nobles son cuatro hechos que un individuo de estas características se percata de que son verdad, y aquellos que no han percibido la realidad de manera no conceptual, realmente no verán la verdad o la realidad de estos cuatro hechos de la vida.

El primer punto son [1] los sufrimientos, y el Buda nos habla y nos señala diferentes tipos de sufrimiento y diferentes niveles de sufrimientos. Y nos dice: “Estos sufrimientos son verdaderos”. Puede que la gente ordinaria, puede que tú, puede que todos nosotros como seres ordinarios no veamos estas cosas como sufrimiento, especialmente cuando nos referimos a aquellas cosas a las que nosotros regularmente le llamamos felicidad. Entonces puede que no entendamos o no las veamos como sufrimientos, pero en realidad son sufrimientos. Porque nunca tenemos suficiente, nunca estamos verdaderamente satisfechos, las cosas no duran todo lo que quisiéramos que duraran, etcétera.

En la segunda verdad noble el Buda nos dice [2]: “Éstas son las causas del sufrimiento”. Y nos dice: “Es posible que tú no lo entiendas, ni siquiera te des cuenta de ello, pero éstas son las verdaderas causas de tu sufrimiento”.

Y luego en la tercera, el Buda nos habla de lo que normalmente se traduce como [3] cesación; pueden cesar, pueden terminar todos los sufrimientos. Esto es completamente una verdad, aunque ahorita no lo creamos o no lo entendemos, tal cosa como terminar por completo con los sufrimientos es posible. No se trata de lograr un alivio parcial o momentáneo del sufrimiento; no, se puede llegar a una desaparición, a una terminación por completo y para siempre del sufrimiento.

Y he aquí en la cuarta verdad noble, lo que normalmente se llama como “el camino”, pero como decíamos antes, no es un camino, sino [4] un estado mental que encamina, un estado mental que si se entrena y se encamina a ello, es lo que verdaderamente puede lograr el liberarse del sufrimiento, de las causas del sufrimiento y lograr la cesación duradera y para siempre de dicho sufrimiento.

Bien, estas son las cuatro verdades nobles, presentadas de manera muy simple. Y me parece que es muy útil el contemplar los tres niveles en que se presenta el camino gradual, el lam rim, en términos de las cuatro verdades nobles. Así que usando dicha estructura, si nos asomamos a las enseñanzas del nivel inicial, aquí el verdadero sufrimiento del que nos están hablando es el sufrimiento de los estados de renacimiento inferior o desafortunados. Hay tres tipos de sufrimiento, como sabemos; el que llamamos “el sufrimiento del sufrimiento”, que son los estados que normalmente llamamos “de infelicidad”, una sensación o sentimiento de infelicidad que puede tener que ver con cualquiera de los sentidos. Puede ser algo que veamos, algo que oigamos, algo táctil, puede ser dolor táctil, o puede ser una infelicidad acompañada por un estado mental. Desde luego, entendemos de esta manera que es una categoría de sufrimiento muy amplia y que abarca muchas cosas. Está ejemplificado por el sufrimiento de los estados inferiores de renacimiento. Y las causas de eso se refieren a actuar de manera destructiva. Y el verdadero término de ese tipo de situaciones es parar por completo o cesar por completo ese tipo de renacimientos inferiores.

Y en cuanto a la cuarta verdad noble, lo que nos lleva a esta posibilidad es tomar refugio, o sea, darle dirección segura a nuestra vida, y luego básicamente seguir las enseñanzas del Darma, el ejemplo de los budas, de los arias, en cuanto a evitar los comportamientos destructivos. Ahí tenemos entonces el nivel inicial en cuanto a la estructura de las cuatro verdades nobles.

Y de lo que estamos hablando en este nivel es que sabemos que tenemos emociones perturbadas e impulsos de este tipo y lo que se nos dice es: “Bueno, aunque surjan las emociones destructivas en ti, simplemente no las actúes”. Entonces, por ejemplo, podré en este nivel reconocer que estoy enojado y estoy enojado contigo, pero aprenderé a controlarme para no decirte cosas hirientes o agresivas, porque a este nivel entiendo que si actúo mi enojo para contigo, esto finalmente me producirá mayor sufrimiento, más problemas. Desde luego, esto nos provee de un entendimiento más profundo del nivel inicial.

Pasamos entonces al nivel intermedio. Y aquí, al pasar al nivel intermedio, entonces los verdaderos sufrimientos de los que el Buda nos está hablando son de los otros dos sufrimientos. Primero el sufrimiento de lo transitorio, que de lo que nos está hablando es de nuestro tipo ordinario de felicidad, que, nuevamente, acompaña a una percepción sensorial o a un estado mental. Y el problema aquí surge de que no dura, o cambia, no sabemos cuándo va a cambiar, no dura lo que nosotros queremos. Comemos nuestra comida favorita, y si comer, el placer de la comida fuera verdadera felicidad, entonces entre más comiéramos, más felices seríamos. Sin embargo, nos es evidente que no es así, porque llega cierto punto en el que si seguimos comiendo, esto nos hace mal.

Y algo que es más importante y profundo en este nivel intermedio de lam rim es el tercer nivel de sufrimiento, en términos del verdadero sufrimiento, de la primera verdad noble. A este se lo llama “el sufrimiento que todo lo abarca y lo afecta”, aunque es un título un poquito rimbombante. Es abarcador, con esto se está refiriendo a que sucede en cada instante de nuestra existencia, y afecta todo aquello que experimentamos; y de hecho da surgimiento a los otros dos tipos de sufrimiento. Y se refiere fundamentalmente a los incontrolablemente recurrentes factores de nuestra experiencia. Para ponerlo de una manera muy simple, esto se refiere al complejo cuerpo-mente y todo el conjunto de factores mentales que conforman cada instancia de nuestra experiencia. Lo que está aconteciendo momento a momento, y no solamente en esta vida, sino a lo largo de las vidas sucesivas. Y todos estos provienen de las emociones perturbadas y del karma, y a su vez generan nuevo karma y más emociones perturbadas, de tal forma que perpetúan este ciclo. Y entonces, esto es lo que conforma la base y lo que es el fundamento y lo que da lugar al surgimiento de los otros dos tipos de sufrimiento, que son la infelicidad ordinaria y la felicidad ordinaria.

Esta cuestión de felicidad o infelicidad ordinaria es algo que está todo el tiempo yendo hacia arriba y hacia abajo. Y es recurrente, es continuo, y desde luego hay toda la incertidumbre de que nunca sabemos si nos vamos a sentir felices o infelices en el instante siguiente. En el nivel intermedio este es el verdadero sufrimiento. Las causas, la segunda verdad, son las emociones perturbadas y el karma. Y a nivel más profundo, desde luego, es nuestra falta de entendimiento de cómo existen las cosas, cómo existimos nosotros, cómo existen los demás, cómo existe todo. Es lo que normalmente se suele traducir como “ignorancia”, pero yo rechazo esta traducción porque al decirnos ignorantes parece que implica que nos están diciendo estúpidos, y no se refiere a que seamos estúpidos. Hay dos interpretaciones de la palabra original: una de ellas es que simplemente no sabemos cómo existimos, o, en la otra interpretación, que lo entendemos exactamente al revés. Pero ciertamente no quiere decir que somos estúpidos. Entonces en este nivel intermedio, estas son las causas de nuestro renacimiento incontrolablemente recurrente (a lo que llamamos samsara). Éstas son las causas del samsara. Y la verdadera cesación o terminación de esto sería la liberación. Y el verdadero camino, el verdadero estado mental que nos llevara a este objetivo es el éxito en la práctica de los tres entrenamientos superiores: la más alta disciplina ética, la más alta concentración y la más alta conciencia discriminativa. Este es el nivel intermedio del lam rim presentado en la estructura de las cuatro verdades nobles.

Y si nos asomamos ahora al nivel avanzado, el sufrimiento aquí se refiere al renacimiento incontrolablemente recurrente de todo el mundo, no nada más el mío. O sea, que los tres tipos de verdadero sufrimiento que vimos en el nivel anterior afectan a todo el mundo, no sólo a mí. Y debemos incluir allí también en este nivel mi incapacidad actual de poder verdaderamente ayudar a los demás a liberarse de esta situación limitada. Desde luego, las verdaderas causas del sufrimiento de todos los demás son las mismas que las verdaderas causas de mi propio sufrimiento. Pero si me fijo en cuál es la verdadera causa de mi propia incapacidad de ayudar eficiente y plenamente a los demás, por un lado, lo entendemos o lo descubrimos como nuestro propio egoísmo; nuestra excesiva preocupación con nosotros mismos. Y bueno, sí, esto está ahí en el nivel avanzado, el estudio del egoísmo, pero si lo vemos un poquito más profundo, desde luego lo podríamos esto meter dentro del paquete del nivel intermedio, porque ciertamente es un estado mental perturbado el estar tan cerrados en nosotros mismos. Sí, porque es difícil pensar. Si nos referimos nuevamente al nivel intermedio, cómo es que si yo logro exitosamente deshacerme del apego, o si logro deshacerme de otro tipo de emociones perturbadas, puede todavía en mí haber egoísmo en el sentido de que no me interesen los demás. Ingenuidad. Si logro quitarme la ingenuidad, además del apego, la ingenuidad, acerca de la manera en la que existo, ¿cómo puedo todavía ser autocentrado, egoísta? Si yo pienso: “Yo no puedo verdaderamente convertirme en un buda”, y con eso está justificado el sólo trabajar y sólo interesarme por mí mismo y por mi propia liberación, también podríamos alegar que esta es una forma de ingenuidad, en cuanto a no percatarme de la existencia de mi propia naturaleza búdica. Pero bueno, en todo caso aquí podríamos poner el interés autocentrado como verdadera causa en el nivel avanzado.

Pero lo más importante en este nivel ciertamente es que nuestra mente hace que las cosas aparezcan de maneras imposibles. Nuestra mente hace que las cosas aparezcan como si estuvieran verdaderamente establecidas, verdaderamente existiendo desde su propio lado. No voy a meterme en detalles con esto. Sé que podríamos entrar en tecnicismos. Porque nuestra mente hace que las cosas aparezcan frente a nosotros como si existieran por sí mismas, como si estuvieran encapsuladas en plástico. Y precisamente por esta apariencia engañosa, no nos podemos percatar de la interconexión que todos los eventos tienen con todas las demás cosas, y en particular, en relación con la cuestión de la causa y el efecto. Así que no somos capaces de ver todas las causas de por qué alguien es como es ahora, por qué se comporta como se comporta, o tiene los problemas que tiene. Ni tampoco podemos ahora percatarnos de cuáles serán los resultados o las consecuencias de enseñarle a tal o cual individuo tal o cual enseñanza.

Porque cuando estamos frente a una persona, lo que vemos es “ahí está simplemente lo que aparece frente a mí. Una persona, y punto”. Desconectado de todas las causas, de todas sus relaciones, sus interacciones, sus experiencias pasadas, de tal forma que no tenemos la menor idea de qué manera le va a afectar cualquier tipo de transmisión o de enseñanza que le demos. Esta es la causa por la que no podemos ayudar de la mejor manera a las demás personas. Es la causa de nuestra incapacidad de ayudarlos plenamente. El hecho de que nuestra mente hace que las cosas aparezcan como existiendo por sí mismas, de maneras imposibles.

La verdadera cesación o terminación de eso sería el estado omnisciente de un buda. Un buda es capaz de ver todas las interconexiones y, por lo tanto, es capaz de ver cuáles son las causas, cuáles son las razones, qué es lo que realmente afecta a esta persona, y en qué medida y en qué manera lo afecta, y por lo tanto, le puede dar aquello que le pueda ser de mayor utilidad tomando en cuenta toda esta gran red de interconexiones. ¿Y cuál va a ser el verdadero sendero que pueda llevar a esto? Bueno, pues el entendimiento correcto, completo de la vacuidad. Pero no solamente teniendo detrás de este entendimiento de la vacuidad la fuerza de la renuncia, sino teniendo detrás, además, la fuerza de la bodichita. Así que esta mente que entiende la vacuidad, para poder lograr esto, necesita tener detrás, de apoyo, tanto la fuerza de la renuncia, como la fuerza de la bodichita. Y, desde luego, para poder desarrollar o generar la bodichita, necesitamos primero cultivar ecuanimidad, amor, compasión, etcétera, las seis actitudes de largo alcance y todo el resto de enseñanzas que encontramos en el nivel avanzado.

Así que entonces, bueno, así interconectamos o compaginamos las cuatro verdades nobles con los tres niveles del lam rim y podemos pensar: “¡Ah, pues muy inteligente, muy interesante!”. Y podemos decir: “Bueno, ahora he entendido con un poco de mayor profundidad los tres niveles”. Pero sigue la pregunta: "Aunque ya lo entiendo más a fondo, ¿ya estoy más allá del Darma-lite?". Pues muy probablemente no, al menos, no a un nivel emocional. Lo único que he logrado es entender cómo el Darma-lite puede ayudarme a funcionar en esta vida, de una manera con un poquito mayor de profundidad. Algo más profundo que meramente conocerme las listas.

Así que para poder verdaderamente integrar a nosotros estos tres niveles de presentación de las enseñanzas del camino gradual, entenderlas e integrarlas a profundidad, tenemos que regresar al mero principio, a revisar nuestra definición de motivación. Recordamos que la motivación tenía dos elementos: uno, ¿cuál es el objetivo hacia el que apuntamos, o el objetivo que perseguimos? Y en segundo lugar ¿cuál es el estado mental y emocional que generamos para poder dirigirnos hacia dicha meta?

Y para tener la mira en un objetivo, en realidad hace falta, no sólo tener perfectamente claro y definido cuál es el objetivo que uno está persiguiendo sin confusión alguna, sino necesita uno estar plenamente convencido de que tal objetivo es alcanzable. Si estamos en un estado, primero, de no claridad del objetivo, o aun con cierta claridad, si pensamos que nosotros no podemos alcanzarlo, o estar en el estado mental de: “Bueno, el Buda pudo alcanzar eso, pero yo no lo puedo alcanzar”. No. Necesitamos convencernos: “Yo puedo alcanzarlo”. Solamente cuando estamos convencidos de que el objetivo es alcanzable, número uno, y número dos, que yo puedo alcanzar dicho objetivo, entonces es que verdaderamente podemos enfocarnos auténticamente y sinceramente hacia aquella meta. De otra manera, no se trata más que de un juego, nada más es pensamiento fantasioso.

Este punto que estoy mencionando proviene de la presentación que nos hace Nagáryuna, en su comentario acerca de la bodichita, en donde Nagáryuna nos dice: “Para aquellos de aguda inteligencia. Los de inteligencia aguda van primero a dedicarse a desarrollar la bodichita ulterior, la bodichita más profunda, que es el entendimiento de la vacuidad. Y seguida de la bodichita ulterior, la bodichita relativa, que es la del deseo de alcanzar la iluminación para ser capaces de beneficiar a todos los seres. Porque es solamente cuando generas la más profunda bodichita, en otras palabras, el entendimiento de la vacuidad, en donde puedes quedar completamente convencido que tal cosa como alcanzar la budeidad es posible. Y entonces tienes con qué desarrollar verdaderamente la bodichita relativa: el deseo de alcanzar aquella budeidad para verdaderamente ser capaz de beneficiar a los demás”. Entonces Nagáryuna nos dice: “Esto es el consejo para aquellos de la más grande o más aguda capacidad”.

Y, continúa Nagáryuna: “Para aquellos de menor capacidad, el consejo es primero generar la bodichita relativa: el deseo de alcanzar la iluminación para poder ser de beneficio a los demás, y en la medida que esto va progresando y se va desarrollando, en el camino ir entendiendo cada vez más a fondo la vacuidad para poder desarrollar la bodichita más profunda y finalmente estar completamente convencidos de poder alcanzar la meta”. Y entonces Nagáryuna continúa en su texto, en su comentario sobre la bodichita, y dice: “Yo voy a presentar el presente texto desde la perspectiva de aquellos de la más aguda inteligencia. Por lo tanto, voy a presentar primero la bodichita más profunda y luego la bodichita relativa”.

Entonces, nuevamente, para poder desarrollar el verdadero Darma, no la versión lite, es ésta la aproximación que necesitamos tomar también hacia las enseñanzas del lam rim. Necesitamos, por un lado, convencernos de que el renacimiento existe, que significa básicamente entender o quedar convencidos de que el flujo mental, el contínuum mental no tiene principio ni final. Y puesto que el contínuum mental continuará, y llegaremos eventualmente a estar totalmente convencidos de esto, entonces, realmente trabajaremos con la aspiración de tener mejores renacimientos en el futuro.

En el segundo nivel buscaremos primero convencernos hasta quedar totalmente convencidos de que tal cosa como la liberación es posible. Lo que significa quedar completamente convencidos de que se puede llegar al detenimiento, a la terminación total de las emociones perturbadas, del karma, y de la falta de conciencia discriminativa. Esto significa llegar a quedar convencidos de que en realidad el flujo mental no es algo que está manchado por las emociones perturbadas, por el karma y por la falta de entendimiento de la realidad.

Y en el nivel avanzado de lam rim necesitamos llegar a tener el total convencimiento de que la iluminación es posible. En otras palabras, convencernos en términos de la cuarta verdad noble, de que el hecho de que nuestra mente haga que aparezcan frente a nosotros apariencias engañosas, son manchas de nuestra propia mente; proyecciones que no son parte de la naturaleza propia de la mente, y que, por lo tanto, nos podemos deshacer de esa fábrica de apariencias irreales.

Esto es justamente lo que tenemos que trabajar realmente si queremos hacer del lam rim algo significativo para nosotros. El hecho de que estas tres cosas se pueden lograr, y no sólo eso, que “yo” las puedo lograr. Y si nos ponemos a pensar un poco de qué hemos venido hablando todo el tiempo, pues básicamente hemos estado hablando de las enseñanzas acerca de la naturaleza búdica. Y Gampopa, en su texto El ornamento de joyas de la liberación, empieza precisamente en su primer capítulo con esto de que todos tenemos esa semilla, esa naturaleza búdica, y ya es un apunte que nos hace desde el primer capítulo de su texto, que tenemos eso, que es lo que hemos ahorita venido a hablar hasta el final.

Desde luego, necesitamos recibir muchas otras enseñanzas acerca de la naturaleza búdica para entender más a fondo todo este proceso, pero Gampopa, bien desde el principio de su texto, nos apunta a dónde debemos dirigirnos a recibir instrucción, ya nos están apuntando hacia dónde tenemos que dirigirnos para poder realmente lograr los objetivos que nos proponemos. ¿De qué nos están hablando? De que es necesario entender la naturaleza búdica para que esto nos dé fuerza, valor y ánimo para poder lograr el objetivo que nos proponemos; bueno, esto es también básicamente de lo que nos habla Nagáryuna. Y desde luego, el conducto de esta inspiración es el gurú, es el maestro espiritual. Así que se pueden ustedes dar cuenta de cuántas cosas pueden ser integradas en nuestra discusión acerca del lam rim.

Por esta noche vamos a parar aquí. Y el día de mañana vamos a empezar con una presentación acerca de cómo podemos trabajar para ayudarnos a nosotros mismos a convencernos de estas tres cosas esenciales: de que el flujo o contínuum mental no tiene ni principio ni final, de que existe tal cosa como la liberación, de que existe tal cosa o que es posible tal cosa como la budeidad, y que cada uno de nosotros lo podemos alcanzar, porque me parece que esta es la base fundamental para de verdad entender el lam rim, no en su versión Darma-lite.

Terminemos por favor con una dedicatoria. Pensemos que cualquier entendimiento y fuerza positiva que hayamos generado por estar aquí, pueda ir a mayor y mayor profundidad. Y que pueda actuar como causa de que alcancemos la iluminación para el beneficio de todos.