Generar interés por las vidas futuras

Empecemos entonces como habíamos dicho antes nuestra sesión de la tarde con preguntas, si es que ustedes tienen alguna pregunta.

Cuando tú nos hablas de renacimiento, ¿te refieres a renacimiento después de la muerte, o te refieres al hecho de que estamos renaciendo a cada momento mientras estamos vivos?

Me estoy refiriendo al renacimiento después de la muerte; a la reencarnación, pues. Desde luego, esto nos mete a un tema muy profundo, difícil e importante, que es investigar qué es lo que renace, qué es lo que pasa de una vida a la otra, desde luego, un tema en sí mismo importante y profundo, pero no es algo que vamos a abordar en este momento.

Tengo una confusión y me gustaría que aclarara la relación, me gustaría que nos hiciera el favor Alex de aclararnos la relación entre la luz clara de la mente y el contínuum mental.

Cuando hablamos de contínuum mental tenemos que darnos cuenta que hay que señalar algo que vaya a estar presente en el contínuum mental en cada instante de su existencia, que sea algo que no tenga ni principio ni final. Si pensamos en términos, por ejemplo, de una sola vida, entonces encontraremos que tenemos muchos diferentes niveles de actividad mental. Y tenemos también muchos niveles corporales, en términos del cuerpo burdo, energías internas, etcétera. Si lo analizamos en términos de estos niveles burdos, tanto de la mente como del cuerpo, y a lo largo de una sola vida, nos daremos cuenta de que nada de los elementos que componen estos aspectos burdos permanecen sin cambio a lo largo de una vida. Ninguna de las células de nuestro cuerpo son iguales que las que tuvimos anteriormente, ciertamente no son iguales a las que teníamos cuando bebés. Nuestros cerebros tampoco, desde luego, son los mismos que antes, ni el cerebro en su conjunto, ni las células que componen nuestro cerebro. Nuestro entendimiento, nuestras emociones tampoco son las mismas hoy que las de antes, o sea, nada de estos aspectos ha permanecido sin cambio.

Y si consideramos el ejemplo del sueño profundo o el hecho de estar inconscientes o bajo la influencia de la anestesia, por ejemplo, nos encontramos con que teníamos estados de conciencia previos a estos estados de inconsciencia y también posteriores a dichos estados de semiinconsciencia. Y los niveles más burdos de la experiencia no continuaron durante el proceso de la anestesia, por ejemplo, o de estar dormidos o inconscientes, o sea, lo que veíamos antes de dormirnos o de ser anestesiados, no lo continuamos viendo durante el proceso de la anestesia, etcétera. Así que de alguna manera esto nos lleva a inferir que debe de haber algún nivel subyacente más sutil de conciencia que provee la base para que se dé la continuidad, ¿no? porque de otra manera cómo podríamos explicar una continuidad entre el antes y el después. Y, si lo llevamos entonces este mismo ejemplo al nivel de la muerte, entonces en la muerte con más razón se está alejado de estos niveles burdos de la conciencia, mayormente asociados con la corporeidad.

Y como lo explicamos hoy en la mañana, existen ciertos periodos de que la mente sutil se va hacia mentes más burdas en esta sucesión de mentes más burdas después de la muerte. Así que intuimos que debe haber un nivel mucho más sutil de operación de la actividad mental, que es el elemento que provee la continuidad de esta serie de experiencias y de eventos mentales antes y después, y que en el momento en particular, o en el evento de la muerte es a lo que llamamos la luz clara de la mente. Y este es un nivel de operatividad de la mente, de función de la mente, que retiene su naturaleza esencial. No es como el caso de la regeneración celular, que unas células reemplazan a otras que son, digamos, bastante similares, pero al mismo tiempo claramente diferenciables. Al referirme a algo que retiene su naturaleza esencial me refiero a un estado de operatividad de la mente que es más bien estable.

Cuando estamos hablando del contínuum mental, estamos refiriéndonos en general a ambas cosas, tanto a niveles de diferente grado de “burdeidad” o sutileza, relativamente hablando, así como también a este nivel más sutil de operación de la mente que es lo que de hecho provee la base para la continuidad. Entonces, cuando hablamos de contínuum mental en general nos referimos a ambas cosas, porque momento a momento están, los niveles de sutileza o burdo o “burdez” de la mente están cambiando continuamente, pero lo que permite que esto suceda como una continuidad es la luz clara de la mente o el estado mental subyacente a todo ello, que es este estado más estable, subyacente a todos los demás estados mentales.

Lo que sucede es que este nivel más sutil de la mente de la luz clara no siempre está manifiesto, no siempre estamos conociendo, relacionándonos con los objetos desde ese nivel de la mente; en otras palabras, cuando niveles más burdos de la conciencia están activamente involucrándose con objetos de conocimiento, este otro nivel está inactivo pero, sin embargo, sigue estando presente en cada instante. Y, desde luego, hay una gran diversidad de interpretaciones y de entendimientos, desde las diferentes tradiciones dentro del mismo budismo, de qué es lo que realmente está sucediendo cuando se está operando a un nivel o a otro nivel de la mente, y cómo está operando este nivel más sutil de la mente. Hay diferentes explicaciones y puntos de vista.

También, cuando hablamos de mente, no nos estamos refiriendo a un órgano, a un órgano material que haga esto, sea material o no material, sino nos estamos refiriendo a actividad mental. Dicha actividad mental puede ser descrita desde dos puntos de vista: [1] La podemos describir desde la perspectiva de la experiencia subjetiva; esto es en general lo que llamamos el aspecto mental de la descripción. [2] Y también lo podemos describir desde el punto de vista del lado físico, que, hablando al nivel más sutil posible, es estar hablando de la energía sutil.

No estamos hablando en este caso al nivel de los procesos, ya sean eléctricos o fisicoquímicos, que tienen lugar en el cerebro, sino que estamos hablando a un nivel que subyace a esto, mucho más sutil, que es un nivel energético más básico. Cuando hablamos a nivel burdo, a nivel burdo también podemos describir las cosas desde nuestra experiencia, de cómo experimentamos las cosas, y también eso lo podemos describir desde el punto de vista de una serie de funciones o intercambios electroquímicos, fisicoquímicos y eléctricos en el cerebro, y ambas pueden explicar algún cierto proceso.

Esta energía más sutil, entonces, de la que estamos hablando desde el lado físico, que es otra forma de hablar de la mente de la luz clara, esta energía más sutil también tiene una continuidad ininterrumpida, sin principio y sin final. La mente de la luz clara, que hace falta aclarar que es individual, subjetiva, no estamos hablando de algo así como una mente universal, desde la perspectiva budista no existe una cosa de esta naturaleza.

Entonces, estas dos cosas o contrapartes de la misma cosa, la mente de la luz clara, así como su contraparte física, esta energía más sutil del cuerpo, tienen una continuidad que existe tanto en el nivel samsárico en el que nos encontramos nosotros, y esta continuidad sigue hacia la liberación, la budeidad, y más allá, o sea, sigue proveyendo la continuidad de la existencia de dichos estados.

¿Alguna otra pregunta?

La pregunta que hace Alfonso es: tengo una confusión en cuanto a que, por un lado, nos comenta el doctor Berzin que cuando ya el resultado está presente la causa ha cesado, y por otro lado, nos dice que hay un cierto remanente de la acción kármica o ciertos remanentes, entonces, no entiendo esto con claridad.

Esta que estás haciendo en realidad es una pregunta sumamente compleja. En el análisis budista que se hace para acercarnos a contestar esta pregunta se enumeran una gran cantidad de diferentes tipos de causa. En una de las listas que se nos presentan en enseñanzas de este tipo hay una lista de veinte diferentes tipos de causas, por ejemplo, esto es algo que encontramos, por ejemplo, en el texto de Abdidharma, de Asanga. Este texto nos presenta que hay algunas causas que están presentes en el tiempo del resultado y que hay otras que no lo están. Por ejemplo, los elementos que constituyen mi cuerpo físico son, por un lado, la causa de mi cuerpo, y al mismo tiempo, se encuentran presentes ahora en mi cuerpo como resultado, los elementos.

Cuando hablamos en términos de una causa que se adquiere, como en el caso de una semilla que da lugar a un germinado, entonces una causa de este tipo cesa de existir cuando da paso al resultado. Existe otro tipo de causa que se le suele traducir como una “fuente natal”, y un ejemplo de esto sería, por ejemplo, la matriz de una madre dando a luz una criatura. Esta matriz de la madre es la fuente natal del nacimiento de este bebé, pero aun después de que nace el bebé, la matriz sigue existiendo, no desaparece, y de hecho puede ser una matriz que pueda dar lugar a otros nacimientos. Otro ejemplo de esto sería un horno y una hogaza de pan.

Ahora, cuando hablamos de tendencias kármicas, y les recuerdo una vez más que suele aparecer en los textos en inglés o en español como “semillas” kármicas (y no estoy de acuerdo con esta traducción puesto que me parece que le da una fuerza demasiado material al proceso, y las tendencias kármicas no tienen nada de material), entonces, estas tendencias kármicas son tanto fuentes natales como causas que se obtienen, ambas.

Y una de las cosas más importantes por las que se menciona y se hace este análisis y esta es la parte importante de tu pregunta, que es por cierto una pregunta sumamente interesante, por esta razón doble, las tendencias kármicas pueden dar lugar a varios resultados. Entonces, de los ejemplos tradicionales que se nos ponen en estos textos del Abhidharma es que alguien le dice a alguien eres un buey y por ser un buey, éste, el que dijo eso, renace como buey él mismo durante quinientas vidas consecutivas. O sea, ya sabemos cómo nos vamos a decir: “Muuuuy buenas tardes…” (risas).

Uno de los principios del karma explicado en estos términos es que una tendencia kármica entonces puede dar lugar a múltiples resultados y por otro, por otro lado, varias tendencias kármicas pueden dar lugar a un solo resultado. Cuando nos encontramos con un caso, cuando nos encontramos con el caso de tener un resultado específico, por ejemplo, desde luego la causa que se obtiene o la causa directa que dio lugar a dicho resultado, esa causa ha cesado por completo, pero si esto es resultado de una tendencia kármica, entonces la tendencia sigue existiendo en este otro aspecto de la fuente natal y es capaz de dar lugar a otros resultados, y de hecho la fuente natal no deja de existir en el momento que ya cesó de existir la causa principal que dio lugar al resultado. Y, cuando esta tendencia kármica se agote, finalmente dé lugar a todos los resultados que tiene el potencial de dar, entonces se agota por completo la tendencia kármica en ambos aspectos, tanto en la causa que obtiene, como en la fuente natal.

Me disculpo de dar una respuesta tan compleja pero, pues es que hiciste una pregunta bastante complicada que no, pues, no se le puede dar una respuesta simplista.

Una cosa puede servir como causa para muchas otras cosas. Se vuelve esto bastante complejo, porque un solo evento puede convertirse en una gama diferente de diferentes tipos de causa para diferentes resultados. O sea, la cosa se puede volver bastante compleja. Esta es la razón por la que en las enseñanzas budistas se suele decir que el entendimiento completo y profundo de toda la acción de causa y efecto, de la operación del karma, tanto en la causa, en las causas, como en los resultados, es de los temas más complejos, más difíciles, más profundos de llegar a, de ir avanzando realmente en el entendimiento, al grado que solamente la mente de un buda puede entenderlo plenamente. ¿Por qué? Porque aunque ahorita no nos demos cuenta, absolutamente cada evento que acontece está causalmente conectado a todo lo demás, no hay nada que exista de manera aislada, y entonces, por lo tanto, está conectado de manera causal a todos los eventos de todo tipo desde el tiempo sin principio, en una red así de gigantesca, de tal forma que sólo la omnisciencia de un buda puede comprender en su totalidad.

[Fin de las preguntas.]

Estuvimos comentando un poco o discutiendo un poco acerca de la, digámosle, prueba o demostración de por qué el contínuum mental no tiene principio ni final. Y estamos hablando, no nada más en general, sino el contínuum mental de cada individuo en lo particular. Y entonces, en este nivel inicial de nuestro desarrollo, nuestro nivel inicial del lam rim, como budistas lo que es verdaderamente importante es entender que nuestro propio contínuum mental no tiene ni principio ni final.

Desde luego esto nos lleva a que habrá habido vidas pasadas, habrá vidas futuras, y, desde luego, el tipo de forma de vida que se aborde en cada nuevo nacimiento, desde luego, será diferente. Esto, desde luego, es a nivel burdo, porque en el nivel más sutil, tanto la mente de la luz clara como la energía más sutil, continuará de manera estable a lo largo de todas estos diferentes renacimientos y formas de vida.

Sin embargo, aunque esto permanezca estable, el nivel más sutil, las capacidades mentales de cada forma de vida ciertamente serán diferentes. O sea, no tiene la misma capacidad o capacidades mentales un gusano que un ser humano, por ejemplo. Y las diferentes formas de expresar nuestros estados mentales y emocionales en cada tipo de forma de renacimiento también serán diferente. En algunos renacimientos expresaremos nuestra alegría moviendo el rabo y en otros renacimientos expresaremos nuestra alegría de otras formas. Y todo esto, desde luego, será influenciado por el karma; en otras palabras, por el tipo de comportamiento kármico que tuvimos en una vida anterior y cuáles son los remanentes que quedaron de dichas acciones kármicas.

Así que no existe una identidad permanente de yo. Aquí estamos hablando de identidad en términos de identificarnos con una particular forma de renacimiento que hayamos tenido en alguna vida en particular. No estamos hablando de individualidad. La individualidad se mantiene, o sea, jamás se dará el caso de que yo me vuelva tú. La individualidad se mantiene, lo que no se mantiene es la identidad, la identidad de que siempre seré hombre o alemán o gallina o perro o lo que sea. No hay identidad en ese sentido. Por esto mismo, puedo experimentar un renacimientos en cualquier tipo de forma. Todo depende de cómo actúe. Ahora cuento con un preciado renacimiento humano, no soy un pollo, no soy alguien que estoy muriendo de inanición. La gran mayoría de nosotros no estamos severamente limitados. No me encuentro en una situación en que no existe la posibilidad de acercarme a maestros espirituales, o de que el budismo esté prohibido por la ley o algo así.

Así que contamos con la serie de meditaciones en el nivel inicial de las enseñanzas, que se refieren al preciado renacimiento humano. Y estas meditaciones con que tanto se nos insiste en el nivel inicial acerca de la preciada vida humana, en realidad sólo tienen sentido o sólo cobran sentido cuando contemplamos la enorme cantidad de otras posibilidades en las que podríamos estar en este instante viviendo, o en que hubiésemos podido renacer, de tal forma que es tan privilegiada y afortunada esta situación, o como uno de mis maestros, Ngawang Dhargyey, solía decir cuando hablaba de este tema, en realidad, si lo vemos más a fondo, esta vida en total es como unas maravillosas vacaciones que estamos teniendo, unas breves y maravillosas vacaciones, vacaciones de no estar en los reinos inferiores, con unos sufrimientos verdaderamente espantosos, y además con el recuerdo de que ya casi se nos acaban las vacaciones. Entonces, si estamos en estas tan breves vacaciones, por qué lo único que nos dedicamos a hacer es andar tomando fotografías del reino humano y eso es todo lo que hacemos. Obviamente esa no es la mejor forma de pasar una vida… unas vacaciones tan maravillosas, el sacarle verdaderamente jugo, aprovechar las ventajas de una situación tan privilegiada como con la que contamos, desde la perspectiva budista es aprovechar las ventajas que nos da el algo que sólo los humanos podemos hacer que es tener la conciencia discriminativa capaz de distinguir entre lo que es útil para nuestro propio desarrollo y lo que es nocivo. Sólo los humanos tenemos esa capacidad. Y la muerte va a venir en cualquier momento.

Si no estamos convencidos o si no tenemos un entendimiento adecuado de que después de acabar esta vida vendrá otra vida producto del renacimiento, entonces si creemos que esta vida acaba y se acabó todo y punto, entonces no tenemos realmente una motivación lo suficientemente fuerte para hacer algo de trascendencia o de importancia con la situación de la que gozamos actualmente. Así que nos tomamos en serio el hecho de que tenemos esta increíble oportunidad y que contamos con este aparato increíble de un preciado o precioso renacimiento humano. Y con toda seguridad sabemos que va a terminar aunque no sepa yo en este momento cuándo. Y luego voy a continuar. Esto no acaba aquí.

Así que la pregunta es, bueno, si esto va a continuar, entonces ¿qué, qué onda, qué pasa? Si pensamos en término de la duración sin principio y sin final del contínuum mental, entonces, en esa perspectiva nos podremos dar cuenta de que la duración total de esta vida, por larga que sea, es increíblemente breve. Incluso si la comparamos tan sólo con la vida de este universo actual, o sea, tomando en cuenta desde el big bang y hasta la extinción de este universo, ya sea que la expansión siga hasta su completa extinción o que se contraiga hasta su completa extinción –ya sabemos que a los científicos por temporadas les da por apoyar más o una o la otra–, pero si lo comparamos en términos de lo que dura nada más este universo, ni siquiera todo el tiempo sin principio, nomás lo que dura este universo, nos daremos cuenta de que la duración de esta vida es muy corta.

Así que, racionalmente, inteligentemente, si esto es así, es completamente obvio que lo que nos queda de tiempo por vivir después de esta vida es significativamente mayor, más prolongado, que la cortísima duración de esta rebanada de tiempo en la que estamos viviendo ahora, por lo cual es mínimamente razonable pensar que vale la pena preocuparse o invertir energía en pensar en prepararse para aquello, y no estar nada más totalmente inmersos en la inmediatez de esta vida.

Desde luego, el resto de lo que nos quede de esta vida también es algo que está en el futuro, está por venir, y es parte de todo este gigantesco porvenir, pero tomando en cuenta todo lo que viene después de esta vida es suficiente razón para tomar más seriamente o más en cuenta todo aquel larguísimo periodo que nada más enfocarnos en lo que nos queda de esta vida.

Me parece que con estas cosas tal vez pueden empezar a tener una probada o podemos tener una valoración, una apreciación de lo que es el verdadero Darma. Estamos convencidos del renacimiento. Entonces, si es cierto que estamos convencidos del renacimiento entonces es el momento de tomarlo muy en serio. Y entonces, si de veras tomamos en serio este asunto del renacimiento, entonces el preciosismo de la forma de vida de que gozamos ahora toma unas dimensiones verdaderamente gigantescas. Qué increíble, qué inimaginable que cuento ahora con estas libertades, con estas posibilidades. Qué oportunidad tan maravillosa para de verdad ponerme a trabajar conmigo mismo, para mejorar en todos sentidos, para ponerlo de una manera simple.

Y si verdaderamente valoro y aprecio la condición de existencia de la que ahora gozo, este preciado renacimiento humano, entonces ¿qué es lo primero que realmente quiero para mí en el futuro? Poder seguir teniendo preciados renacimientos humanos. Entonces, contamos con las enseñanzas acerca de la dirección segura. Si verdaderamente apreciamos y valoramos nuestra afortunada condición, ¿qué significa eso de darle dirección segura a nuestra vida, o dirección en Buda, Darma y Sanga? Eso lo que significa es enfocarme en lograr la cesación, la eliminación de mi propio sufrimiento y de las verdaderas causas y los verdaderos estados mentales que nos lleven o que me lleven a esos resultados, eso es en lo que me estoy enfocando para que, no nada más en esta vida, sino que ese proceder me pueda impulsar, porque estas son las causas fundamentales para seguir obteniendo preciados renacimientos humanos que me permitan seguir en este sendero.

Si lo pienso un poquito, todas las probabilidades son a que es muy difícil que en esta misma vida pueda yo lograr la verdadera cesación de los sufrimientos y el recorrido completo de los verdaderos senderos de la mente que me lleven a la total liberación, es muy poco probable que lo logre en esta vida, entonces, si no lo logro ¿qué es lo que resulta imprescindible para mí? Poder generar las causas de seguir obteniendo en el futuro preciados renacimientos humanos para enfocarme en seguir trabajando para alcanzar la completa o verdadera cesación y los estados mentales que me lleven a dichas cesaciones. Cuando nosotros leemos en las enseñanzas tradicionales que se nos dice que parte importantísima, la parte principal del trabajo del nivel inicial del lam rim es generar las causas para obtener renacimientos afortunados, entendiendo por renacimientos afortunados no sólo la preciada existencia humana, sino también otro tipo de renacimientos, como los renacimientos en los reinos de los dioses, es importante que entendamos por qué se hace tanto énfasis en el preciado renacimiento humano.

Esto se interrelaciona con una parte central de un texto muy, muy complejo que se llama el Abhisamayalamkara, que es el Ornamento de realizaciones en el camino, que es un texto muy conocido y muy respetado en la tradición budista, un texto de Maitreya. Y aquí tenemos un punto en donde se nos menciona una lista de lo que se llama las veinte Sangas. Y cuando hablamos de Sanga nos referimos al Aria Sanga. Y en este texto se nos explica cómo existen una enorme variedad de niveles de concentración o de profundidad de concentración de la mente, con lo que se puede alcanzar el nivel de un aria, o lo que se suele llamar el sendero o el “camino del ver”, en otras palabras, el entendimiento directo no conceptual de los dieciséis aspectos de las cuatro verdades nobles, que es lo que define a un aria. Y en esta descripción que se nos hace en el Abhisamayalamkara se nos habla de diferentes niveles de concentración o de absorción meditativa, llamados los diyanas, que a mí me gusta llamarle diferentes niveles de estabilidad mental que se describen como un cierto número, y estos diferentes niveles de estabilidad mental corresponden a los diferentes niveles de los llamados reinos de los dioses.

Si nosotros nos aferramos o nos apegamos a cualquiera de estos ocho niveles o diyanas de estabilidad mental, entonces eso genera las causas para renacer en el reino de los dioses correspondiente a ese nivel de estabilidad mental y esto traerá consigo los potenciales para, con relativa facilidad, volver a alcanzar dicho nivel de estabilidad mental.

Entonces, se nos habla de que si se renace, en base a la práctica de ese nivel de estabilidad mental y al aferramiento a él, se renace en un reino particular de los dioses, se tienen los instintos o los potenciales para volver a alcanzar ese mismo nivel de estabilidad meditativa y eso se logra, lo que nos dicen las enseñanzas es que dichos niveles de estabilidad mental nos permiten, o permiten al practicante, alcanzar el estado de un aria, o sea, llegar al camino del ver, y es por esta razón por la que se habla en el lam rim de nivel inicial la importancia de aspirar a renacimientos superiores, como humano o en los reinos de los dioses, no por el hecho de pensar que estamos en los reinos de los dioses, nomás pasándonosla muy a gusto y muy campechanamente, sino por esto, porque se puede alcanzar el camino del ver desde allí.

Cuando le damos a nuestra mente, a nuestra vida, dirección positiva y segura, que estamos como objetivo buscando las verdaderas cesaciones y seguir los verdaderos estados mentales que nos lleven a eso, en otras palabras, estamos enfocándonos en alcanzar el nivel de un aria, de un noble, y más allá de eso, si bien es posible alcanzarlo desde el nivel de uno de los reinos de los dioses, se nos enfatiza la importancia de la preciada existencia humana porque desde este nivel de la existencia humana es mucho más fácil alcanzar el estado de un aria que desde alguno de los reinos de los dioses.

Desde esta perspectiva, la meta que se nos propone en el nivel inicial de buscar un renacimiento superior, ya sea humano o celestial, o de dios, no estamos hablando de una cuestión de estar en el paraíso o vivir en el paraíso, sino que esto se convierte en una propuesta de corte budista porque en todo caso los renacimientos superiores se buscan para que sean una base adecuada que nos permita continuar en el camino budista y, en su momento, acercarnos o alcanzar el camino del ver.

Y entonces, ¿cómo, cómo alcanzamos este preciado renacimiento humano o uno de estos renacimientos superiores? Esto, que es lo que se nos presenta en el nivel inicial del lam rim, nos lleva al estudio, a la discusión de todo el asunto del karma, para poder generar las causas para ello. Y para aspirar auténticamente a obtener este preciado renacimiento humano, necesitamos antes que nada dejar de generar acciones destructivas y generar una mucho mayor cantidad de acciones constructivas. Así que, para hacer esto, ¿de qué necesitamos estar convencidos? Podemos nosotros decir tranquilamente: “No, bueno, yo estoy interesadísimo en poder obtener el preciado renacimiento humano en el futuro, pero por favor no me vengan con esas cosas de que tengo que dejar de actuar destructivamente”.

Debemos estar verdaderamente convencidos de este asunto de que el comportamiento destructivo lleva a situaciones infelices y el comportamiento constructivo lleva a situaciones felices. Pero, ¿algún día realmente nos hemos preguntado por qué? Si estuviéramos verdadera y profundamente convencidos de esto, de que las acciones destructivas nos llevan a la infelicidad, simple y llanamente ya no llevaríamos a cabo ninguna acción destructiva. Entonces, el hecho de que lo hagamos quiere decir que en el fondo no estamos convencidos de ello.

Y luego, además, tenemos el problema que aún, una vez ya convencidos de la relación entre causa y efecto y acciones constructivas con felicidad y destructivas con infelicidad, debemos estar también convencidos de que las acciones de uno u otro tipo que llevemos a cabo ahorita pueden madurar a lo largo de un periodo de una gran cantidad de vidas, lo cual no es fácil de convencernos y nos lleva nuevamente al asunto de la infinitud del contínuum mental.

Esto es lo que vamos a discutir después del receso de café. Pero les enfatizo tanto esto porque espero que podamos todos nosotros verdaderamente apreciar y valorar la increíble profundidad del nivel inicial de las enseñanzas del lam rim, o sea, para verdaderamente considerarnos un practicante del nivel inicial en toda la extensión de la palabra esto implica, un nivel de profundidad y de compromiso que, aunque no lo tengamos en este instante, es importantísimo que tomemos conciencia, que nos percatemos de ello para no trivializarlo. Este es la mera cosa, el Darma de verdad, no el Darma-lite.