Los diferentes reinos de existencia y el karma

Entender el renacimiento en formas de vida diferentes de la humana o animal

Un tema que a menudo se pasa por alto es el de los sufrimientos de los tres reinos inferiores o los “tres peores reinos”, como yo prefiero llamarlos. De hecho, el término tibetano es “los tres reinos malos”, pero “malo” parece un poco fuerte, así que yo los llamo “peores”. No hay ninguna palabra que se refiera a estos reinos como “inferiores”.

A algunas personas les gusta hacer versiones Darma light de los peores reinos y, de hecho, de los seis reinos. Podemos aceptar que existen humanos y animales, y algunas personas aceptarían que también existen fantasmas o espíritus. Otras formas de vida, sin embargo, son un poco más complicadas. La versión Darma light dice que los reinos hablan en realidad sobre estados psicológicos o mentales de los humanos. Un aspecto de las enseñanzas señala que, después de renacer en uno de esos reinos, un ligero residuo de ese tipo de experiencia permanecerá en un renacimiento humano, si es que a ese renacimiento le siguiera uno humano. Por consiguiente, ciertamente sucede algo similar en la experiencia humana, pero estos no son los seis reinos auténticos.

En el Darma Auténtico, todo está basado en una continuidad mental sin comienzo ni final. Si examinamos lo que se experimenta en términos de lo visible, sonido, sensaciones físicas, felicidad e infelicidad y todo ese tipo de cosas, podemos ver que existen muchos parámetros diferentes que afectan y colorean nuestra experiencia, interés, desinterés, atención y falta de atención. Para cada uno de estos parámetros, hablamos de un espectro completo que va desde el total interés hasta el total desinterés, desde la atención total hasta la falta total de atención, desde el enojo total hasta la ausencia total de enojo, etc. Siempre experimentamos todas las cosas en un espectro como este.

Este es el caso de la visión, por ejemplo, en la que hay un espectro completo de luz; con nuestro hardware humano, solo somos capaces de percibir cierta cantidad de ese espectro. No podemos ver la luz infrarroja o ultravioleta, sino que tenemos que usar un hardware mecánico para percibirlas. Pero el hardware de un búho, por ejemplo, es capaz de percibir cosas que nosotros no podemos percibir, como ver en la oscuridad.

Con el hardware de las orejas de un perro, éste puede oír sonidos de mayor frecuencia que el oído humano. Una nariz de perro es muchísimo más sensible a los olores que nuestra nariz humana. Estos argumentos son bastante claros. El hecho de que el hardware del cuerpo humano no pueda percibir una cierta porción de un espectro de información sensorial, no significa que sea imposible que esas porciones -que exceden nuestras fronteras- sean percibidas por otros. Que no podamos ver las frecuencias ultravioleta o infrarroja no significa que no existan, solo requieren un hardware diferente.

Niveles de dolor y de placer más allá de nuestro límite humano

Nuestra continuidad mental individual no se limita a un tipo particular de hardware que esté conectado a un solo tipo de cuerpo, y nuestra actividad mental es capaz de percibir cualquier estímulo en cualquier parte de los espectros. Si este es el caso del espectro de lo visible, sonido, olfato y demás, ¿habría alguna razón por la cual no pudiera darse el caso también en el espectro del placer y el dolor, la felicidad y la infelicidad? Si hablamos en términos de sensaciones físicas captadas con nuestro hardware humano, cuando el dolor se vuelve demasiado intenso, automáticamente nos desconectamos y caemos inconscientes. Esto no significa que no existan mayores cantidades de dolor, solo significa que nuestro hardware humano es incapaz de percibirlas; tiene un mecanismo de seguridad que hace que se apague.

También podemos hablar del otro extremo del espectro: el placer. Si lo analizamos objetivamente, también tenemos un mecanismo en nuestro hardware que destruye o detiene el placer cuando la sensación alcanza cierto nivel. Si pensamos en el placer sexual, cuando éste alcanza un cierto nivel, básicamente nos sentimos arrastrados a terminarlo con un orgasmo. Es lo mismo con una comezón, que no es algo doloroso, sino en realidad un placer intenso. La comezón es tan placentera que tenemos que destruirla rascándola.

¡No es ningún chiste! Durante muchos años tuve una comezón crónica, que hacía que mi cráneo y mi frente picaran violentamente gran parte del tiempo. Los doctores no podían averiguar qué la causaba. La única forma de vivir con ella fue reconocerla como un placer, y simplemente relajarme y disfrutarla. Aunque requirió de una cantidad tremenda de atención plena y concentración, cuando fui capaz de hacerlo me sentí bien y no estaba molesto por la comezón. Pero normalmente, si tenemos una picadura de mosquito, la comezón es demasiado intensa y tenemos que destruir la sensación. El cuerpo automáticamente trata de apagar la sensación.

Siguiendo esta línea de análisis, ¿por qué no puede existir el aparato de un ser vivo que sea capaz de percibir y experimentar más allá en el espectro del dolor y más allá en el espectro del placer? ¿Por qué no? No hay ninguna razón lógica para que no pueda ser así. Lo mismo aplica al espectro del factor mental de la felicidad y la infelicidad, que no debemos confundir con el placer y el dolor. La felicidad y la infelicidad pueden acompañar cualquier tipo de experiencia física o mental. Podemos experimentar el dolor de un fuerte masaje con gran felicidad porque alivia el músculo. Incluso si duele, estamos felices: ¡sin dolor no hay beneficio! “Feliz e infeliz” es un parámetro diferente de “dolor y placer”, incluso si los dos pares son similares. ¿Por qué? Si llegamos a estar profundamente infelices, nos deprimimos. Si estamos profundamente deprimidos, ¿qué hacemos? Nos suicidamos. Por lo tanto, existen límites en nuestro hardware que condicionan la cantidad de infelicidad que podemos soportar. Por lo tanto, ¿por qué no podría haber una infelicidad superior y una felicidad superior a ambos extremos del espectro, más allá de lo que nosotros, los seres humanos, podemos tolerar?

Si, en efecto, se da el caso de que los límites adicionales de los espectros puedan ser percibidos por la actividad mental, entonces, conectados con esa actividad mental, estarían el cuerpo y el hardware apropiados que serían capaces de percibir esos umbrales. Nuestra continuidad mental tiene la capacidad de experimentar cualquier porción de los espectros y generar los aparatos apropiados para ser capaz de percibirlos. Como dije antes, solo porque nuestro hardware humano no sea capaz de experimentar un dolor o un placer intenso, no se demuestra que otros hardware no puedan hacerlo, o que no existan. ¿Esos reinos y sus entornos existen en realidad? Claro, existen con el mismo grado de realidad con el que existe nuestro reino humano. Solo significa que no somos capaces de percibirlos, pero, ¿qué más da?

Tomarse con seriedad el renacimiento en reinos diferentes

Estoy explicando esto desde mi propio entendimiento. No he escuchado a nadie más explicarlo así, pero tiene sentido para mí y me ayuda a tomarme con más seriedad los otros reinos. Tiene sentido porque observo la continuidad de la actividad mental y su capacidad para experimentar el espectro completo de lo visible, sonido, placer, dolor, felicidad, infelicidad, etc. De ahí se deduce que nuestra continuidad mental necesitaría tener el hardware físico apropiado de un cuerpo que sea capaz de percibir y aguantar esos extremos adicionales de los espectros de la experiencia. Con este entendimiento, la meditación en los seis reinos no solo usa la “imaginación” para visualizar que uno siente un dolor extremo. Necesitamos tomar en serio su existencia y nuestra posibilidad de experimentarlos.

Espero que esta sea una forma útil de pensar en los diferentes reinos. Entender y aceptar su existencia es consecuencia de realmente tomar refugio, o una dirección segura. Si estamos totalmente convencidos de que el Buda no estaba confundido y de que todo lo que dijo era significativo para ayudar a los demás a superar su sufrimiento, no estúpido o irrelevante, eso significa que necesitamos tomarnos en serio todo lo que encontramos en las enseñanzas. Si no entendemos algo, tratamos de averiguar qué significa. Cuando el Buda habló de estos diferentes reinos, no estaba hablando solo simbólicamente. En términos del nivel inicial del Darma Auténtico, tenemos que tomárnoslos totalmente en serio, porque no queremos experimentar el renacimiento en ellos. En gran parte depende, por lo tanto, de nuestro entendimiento de la actividad mental individual que continúa para siempre. No es una píldora fácil de tragar, ya lo sé.

Crear las causas para un mejor renacimiento

Aquí empieza nuestra discusión del karma, incluso sin meternos en sus grandes complejidades. En lugar de ello, lo revisaremos a un nivel práctico. Me usaré a mí mismo como ejemplo, dado que ya he hablado un poco sobre cómo me he relacionado con este material, ¡y el nivel inicial es difícil! He estado construyendo un enorme sitio web con material de darma, y parte de mi motivación es beneficiar a otros para que puedan leerlo. Sin embargo, debo admitir que parte de mi motivación es para mi propio beneficio, porque pienso que, si invierto en ello suficiente energía, después, en mis vidas futuras, me veré instintivamente atraído a las enseñanzas desde niño, si soy lo suficientemente afortunado de nacer como ser humano. Por lo tanto, estoy tratando de prepararme para mis vidas futuras al hacer algo que me ayude a regresar al darma a una edad muy temprana.

Quizás estoy creando las causas para reconectar rápidamente con el darma cuando tenga otro precioso renacimiento humano, pero ¿en verdad estoy creando las causas para un precioso renacimiento humano? ¿Me estoy engañando a mí mismo? ¿Estoy haciendo una versión ligera del Darma light del nivel inicial? Siempre tenemos que examinarnos mediante los tres niveles. ¿Estamos descartando algunas partes? Para ser una persona de cualquiera de los niveles, es necesario que impregne toda nuestra actitud hacia la vida.

Las causas para un mejor renacimiento: autodisciplina ética

Las enseñanzas expresan muy claramente cuáles son las causas de un precioso renacimiento humano. La causa principal es la autodisciplina ética, que hace que nos abstengamos de actuar destructivamente. También implica la práctica de actividades constructivas como la meditación, ayudar a los demás, etc. Aquí hablaremos específicamente de no actuar destructivamente, ya que tenemos una lista de las diez acciones destructivas. Obviamente hay muchas más, pero estas son las más significativas:

  • Tomar una vida
  • Tomar lo que no se nos ha dado
  • Involucrarse en un comportamiento sexual inapropiado
  • Mentir
  • Hablar divisivamente
  • Hablar con dureza
  • Parlotear sin sentido
  • Pensar codiciosamente
  • Pensar maliciosamente
  • Pensar de forma distorsionada con antagonismo

¿Qué tan seriamente deberíamos evitar estas acciones? No estamos hablando de volvernos unos fanáticos y ser tan rígidos que nunca hagamos nada destructivo en absoluto, e imaginemos que tenemos que ser santos. No estamos a ese nivel todavía. Necesitamos, sin embargo, desarrollar la habilidad de observar lo que hacemos para que, cuando empecemos a actuar destructivamente, nos demos cuenta y podamos reconocer sus desventajas, a saber, que eso conllevará infelicidad y sufrimiento para “”. No hay ninguna garantía de cuál será el efecto en otra persona, pero podemos garantizar que el efecto en nosotros mismos en el futuro será la infelicidad. Dado que no queremos experimentar eso, nos abstenemos de actuar destructivamente.

¿Qué nos impediría no abstenernos? Básicamente, si no estamos convencidos, a un nivel profundo, de que la infelicidad y el sufrimiento son consecuencia de actuar destructivamente, y que la infelicidad, el sufrimiento y el dolor que ahora experimentamos son consecuencia de haber actuado previamente de forma destructiva, entonces no nos importará. Pero si no queremos seguir experimentando estas dificultades, nos abstendremos de cualquier comportamiento destructivo. Necesitamos estar convencidos de la relación causal entre el comportamiento destructivo y la infelicidad, y entre el comportamiento constructivo y la felicidad. Esto no es fácil, pero este convencimiento es el factor clave para volverse de verdad una persona del nivel inicial. Luego, por supuesto que habrá pereza, etc., incluso si estamos convencidos de ello, pero esa es otra historia.

La validez de las enseñanzas sobre el karma

La forma de obtener convicción y entendimiento inferencial válido del karma, según se explica en los textos, es confiar en la autoridad. En otras palabras, si seguimos lo que dijo el Buda con respecto a desarrollar concentración y un entendimiento de la vacuidad, eso eliminará nuestras emociones perturbadoras. Por nuestra propia experiencia personal podemos ver que esto funciona. Realmente podemos obtener un entendimiento a través de la experiencia de que las enseñanzas ponen fin a las emociones perturbadoras. Si lo que el Buda enseñó acerca de estas cosas es verdad, y la razón por la que el Buda fue capaz de iluminarse y enseñar fue debido a su compasión y a su deseo de ayudar a los demás, no hay razón alguna por la que nos mentiría acerca del karma. Por lo tanto, consideramos al Buda como una fuente válida de información, y así inferimos que es una fuente válida de información acerca del karma.

No sé ustedes, pero incluso cuando puedo entender la lógica aquí, realmente no me convence a un nivel muy profundo. Me gustaría entender un poco mejor para convencerme en términos de la explicación textual tradicional. Está claro que simplemente a través de la inferencia normal basada en la lógica, no podemos demostrar que la infelicidad es resultado de la conducta destructiva. En los textos se dice específicamente esto. Pero, dado que no somos capaces de ver cómo opera el karma con percepción desnuda o directa, eso significa que tenemos que investigar con mayor profundidad para obtener más información, para tratar de entender la relación entre la conducta destructiva y la infelicidad. ¿Cómo podemos conectar las dos? Su Santidad el Dalai Lama siempre dice que necesitamos aproximarnos a esto como científicos.

La conexión causal entre el comportamiento destructivo y la infelicidad

Tenemos las enseñanzas del abidarma (temas especiales de conocimiento), de las cuales existen diferentes versiones en las diferentes escuelas de budismo indio. Hay un texto de Vasubandu de la escuela vaibáshika, una tradición hinayana. Después tenemos una versión mahayana de Asanga, así como otra teravada de Anuruda, la cual también es hinayana. Cuando investigamos el comportamiento destructivo en cada una de estas tradiciones, ¿cómo se define?

Seremos no sectarios acerca de esto, con el enfoque de que cada uno de los diferentes análisis arroja luz al asunto. No son contradictorios. En cada uno encontramos listas de los factores mentales que siempre acompañan al comportamiento destructivo. Si observamos estos factores mentales, podemos determinar por nosotros mismos si es un estado mental feliz o infeliz.

Los factores mentales que acompañan el comportamiento destructivo

Explicaré algunas de las características principales de la lista de factores mentales que están presentes con el comportamiento destructivo, lo cual facilitará una imagen más clara de lo que estamos hablando. No hablamos de las acciones destructivas mismas, sino del estado mental que las acompaña. En otras palabras, ¿qué hace que una acción sea destructiva? Podría ser destructiva, pero no es solamente la acción la que produce infelicidad. También hay varios factores mentales asociados a ella.

Algunos factores mentales acompañantes son:

  • Falta de un sentido de valores: una falta de respeto por las cualidades positivas o por las personas que las poseen. Podemos entender esto, porque todos hemos visto a personas que no respetan la ley o a algo positivo, o que no respetan a personas que están haciendo el bien. Esas personas claramente no valoran nada de esto.
  • Falta de escrúpulos: una falta de contención a la hora de ser descarados o abiertamente negativos. Básicamente, significa: “me da igual lo que hago”. ¿Este es un estado mental feliz o infeliz? Si tenemos este tipo de actitud, probablemente no seamos personas muy felices.
  • Ingenuidad: no saber o no aceptar que el sufrimiento burdo y la infelicidad son consecuencia de actuar destructivamente. Pensamos que podemos actuar tan destructivamente como queramos y que eso no tendrá consecuencias.
  • Apego u hostilidad, pero no tienen que estar presentes necesariamente. Sabemos que cuando estamos muy apegados, ese no es un estado mental muy feliz, y tampoco somos felices cuando estamos muy enojados o somos muy hostiles. “¡No puedo vivir sin esto!” y “¡te odio!” no son estados mentales muy felices.
  • Falta de un sentido de dignidad moral hacia uno mismo: falta de un sentido de dignidad y, en su lugar, baja autoestima. Encontramos esto en la sociología también: si le dices a alguien que no es bueno en absoluto y nunca le permites desarrollar un sentido de orgullo o dignidad, entonces se podría llegar a pensar que esa persona puede volverse un suicida con explosivos porque no se valora; se le ha convencido de que es un montón de basura. Lo peor que se puede hacer con las personas oprimidas es quitarles su sentido de dignidad. No es difícil imaginar que, cuando no se tiene sentido de orgullo, pensamos que no valemos nada; de ninguna manera es un estado mental feliz.
  • Desinterés en cómo nuestras acciones se reflejan en los demás: esta podría ser una mentalidad muy asiática: pensar que, si actuamos mal, eso se reflejará en nuestra familia, nuestra casta, nuestro género, nuestro grupo social, etc. No nos importa nada de eso y esa actitud acompaña al hecho de actuar destructivamente.
  • Agitación: otro factor mental añadido por Anuruda, es lo contrario a estar satisfecho y en paz con uno mismo. Aquí nuestro estado mental es inquieto e intranquilo. Cuando nos involucramos en un comportamiento destructivo, no estamos tranquilos.

Si aprendemos acerca de estos tipos diferentes de factores mentales que pueden acompañar al comportamiento destructivo, veremos más claramente las relaciones entre el comportamiento destructivo (generalmente caracterizado por estos factores mentales) y la infelicidad. Aunque lógicamente todavía no se pueda inferir que la infelicidad resulta de ellos, la asociación hace que tenga mucho más sentido. Después regresaré a lo que se brinda en el texto, con más seguridad de que el Buda es una fuente válida de información sobre esta relación.

Los factores mentales que acompañan al comportamiento constructivo

Ahora podemos observar los factores mentales que podrían acompañar un tipo constructivo de comportamiento, para ver sus relaciones con la felicidad. Esta lista es más larga que la anterior, ya que juntaremos la información de las tres fuentes diferentes del abidarma:

  • Creencia en los hechos: creencia en que la felicidad proviene de refrenarse del comportamiento destructivo, y que la infelicidad proviene del comportamiento destructivo y de un estado mental obstinado y contencioso que no cree en nada, aunque se demuestre con hechos. Si se nos presenta algo que es cierto, lo creemos.
  • Preocupación por las consecuencias de nuestro comportamiento en nosotros mismos y en los demás.
  • Un sentido de aptitud: sentirnos bien con nosotros mismos, para ser capaces de abstenernos de herir a los demás, por ejemplo. Un sentimiento positivo de autocontrol es un estado mental más feliz que uno que está totalmente fuera de control. Es como cuando estamos saciados de comer y queda un trozo de pastel; cuando no tenemos control, nos lo comemos. Después nos sentimos un poco mal e infelices con nosotros mismos: “ahora estoy empachado, no me siento muy bien”. Pero si somos capaces de abstenernos de comer ese trozo de pastel, después nos sentiremos bastante bien con nosotros mismos: “¡sí! ¡Fui capaz de controlarme y no ser como un cerdo!”.
  • Serenidad: un estado mental libre de volubilidad y torpeza. Cuando nos abstenemos de actuar destructivamente y gritarle a alguien, nuestra mente no está deambulando por ahí. La mente no está aturdida de tal forma que no sepamos lo que hacemos. Por el contrario, está clara y serena, sabemos lo que hacemos.
  • Un sentido de valores y respeto: admirar y respetar a aquellos que tienen cualidades positivas, y a las cualidades positivas en general.
  • Escrúpulos: nos importa lo que hacemos, por lo tanto, nos abstenemos de actuar negativamente.
  • Desapego: no estamos apegados a tener que dar nuestra indeseada opinión y después decir algo estúpido e insignificante, o a tener que gritar o hacer algo destructivo.
  • Falta de hostilidad.
  • No violencia.
  • Vigor valeroso: ser fuerte y perseverante al actuar constructivamente, lo cual significa que, sin importar lo difícil que sea no comerse ese último trozo de pastel, ¡no nos lo vamos a comer!

Todo esto nos da un regusto de un estado mental feliz, ¿verdad?

Anuruda presenta incluso más factores mentales:

  • Balance mental: la madurez y estabilidad emocional que nos libera del apego y la repulsión.
  • Atención plena: el pegamento mental que nos impide perder cierto estado mental.
  • Calma.
  • Claridad: lo opuesto a tener la mente nublada o a estar adormilado.
  • Flexibilidad: lo opuesto a la testarudez y la arrogancia, elimina la rigidez. Un ejemplo de lo que elimina sería: “no importa cuánto hiera tus sentimientos; tengo que decirte que llevas un vestido horroroso”. Esto es ser obstinado y arrogante. Lo opuesto es ser flexible.
  • Capacidad de servicio: una aptitud y disponibilidad para dedicarnos a algo beneficioso. Es lo opuesto de tener bloqueos mentales y emocionales. Estamos listos para hacer lo que haya que hacerse, como: “estoy preparado para poner mi mano en el retrete incluso si está sucio, para sacar a la mosca que se está ahogando ahí. No tengo ningún bloqueo mental que lo impida”. Esto es de lo que estamos hablando. Cuando no tenemos bloqueos mentales o emocionales, tenemos un estado mental mucho más feliz. Si los tenemos, entonces tenemos miedo y nos sentimos inseguros, el cual no es un estado mental feliz. Si tenemos esa cualidad de servicio, pensaremos: “¿cuál es el gran problema de que el baño esté sucio? Puedo lavarme las manos cuando termine. La vida de esa mosca es más importante”.

Otro ejemplo de un bloqueo mental sería cuando alguien está ahogándose y necesitamos hacer reanimación boca a boca, pero la persona es del mismo género que nosotros, pensamos que es fea, o lo que sea. Si tenemos un bloqueo mental que nos impide poner nuestra boca contra la suya, ese bloqueo nos impedirá ayudarle. Si no tuviéramos ningún bloqueo mental, entonces podríamos ayudarle de inmediato. Esto es sentirse apto y preparado para hacer la reanimación boca a boca a quien sea que lo necesite. Dos factores finales son:

  • Un sentido de competencia: lo opuesto a la falta de confianza.
  • Integridad: ser honestos, no hipócritas, y no pretender tener cualidades que no tenemos, o esconder nuestros puntos débiles.

Podemos entender que, si estamos calmados, seguros de nosotros mismos, nos sentimos aptos, sin bloqueos mentales, nos importa lo que hacemos y tenemos un sentido de valores, entonces ciertamente tendremos un estado mental más feliz. Es al sentirnos seguros de esto que estaremos más y más convencidos de la ley más básica del karma: el comportamiento destructivo conduce a la infelicidad y el comportamiento positivo conduce a la felicidad. Esta conexión causal no es así porque el Buda lo creó todo e hizo la ley así. Además, la felicidad no es una recompensa por actuar constructivamente, ni la infelicidad es un castigo por actuar destructivamente. En cambio, entendemos de una forma mucho más razonable la conexión entre el tipo de comportamiento que tenemos y nuestra experiencia de la felicidad y la infelicidad.

Cuando entendemos el mecanismo mediante el cual las repercusiones, tendencias y potenciales kármicos de nuestro comportamiento pueden continuar en las vidas futuras, nos daremos cuenta de que la forma en que nos comportamos en esta vida afectará lo que experimentemos en las vidas futuras.

Resumen del nivel inicial de motivación

Podemos observar que transformarse realmente en una persona del nivel inicial no es un logro pequeño. Con este logro, estamos totalmente convencidos de que nuestra continuidad mental seguirá sin fin, de vida en vida. Estamos totalmente convencidos de que la forma en que nos comportamos ahora afectará nuestras experiencias futuras. Nos damos cuenta de que tenemos este precioso renacimiento humano, en el que nuestro comportamiento no está regido totalmente por el instinto, como un animal carnívoro que siente la atracción por matar o un perro en celo que salta sobre cualquier cosa. Tenemos la habilidad humana de la inteligencia para ser capaces de discriminar entre lo que es beneficioso y lo que es dañino, y la habilidad para actuar en consecuencia. También sabemos que esta oportunidad no va a durar para siempre, sino que se perderá cuando muramos.

Después de morir, seguiremos existiendo. Podríamos existir basados en los comportamientos destructivos, en formas de vida en las que no tenemos la capacidad para discriminar entre lo que es útil o dañino, y entonces actuaríamos por instinto destructivamente una y otra vez. Esto crearía más infelicidad y sufrimiento. En cambio, tenemos una dirección segura indicada por las cesaciones verdaderas y los estados mentales verdaderos que son el camino, una dirección que elimina todo el sufrimiento y sus causas. Por lo tanto, tenemos que asegurarnos de que seguiremos teniendo preciosos renacimientos humanos.

Aunque anhelemos alcanzar una cesación verdadera de las emociones aflictivas y la falta de darse cuenta, entre otras cosas, las tendencias aún están en nuestra continuidad mental. Sin embargo, dado que en este punto no podemos eliminar totalmente la codicia, el enojo y los demás problemas, por lo menos existe este paso inicial que podemos dar. Este paso es que cuando, por ejemplo, surgen el enojo y las ganas de gritarle a alguien, discriminamos entre lo que es útil y lo que no, y comprendemos que, si le gritamos, será una causa para experimentar infelicidad. Por esta razón, nos abstenemos de hacerlo.

Este es el marco mental básico de una persona del nivel inicial. Si queremos añadirle a esto las diferentes causas que completan las condiciones para tener un precioso renacimiento humano, como afirman los textos, necesitamos ser generosos, pacientes, perseverantes, etcétera. También, el hecho de tener una fuerte conexión con nuestros maestros espirituales y con el darma creará las tendencias para que esto madure y suceda de nuevo cuando seamos lo suficientemente afortunados como para tener un precioso renacimiento humano.

Además, tenemos las plegarias. Esto se refiere a dedicar la fuerza positiva, la cual queremos dirigir hacia esa meta de alcanzar un precioso renacimiento humano. Existen muchas plegarias así, por ejemplo: “Que esté yo protegido y amparado por preciosos maestros en todas mis vidas”. Aquí es donde encajan las plegarias.

Si en esta vida conseguimos ser de verdad una persona del nivel inicial, habremos hecho un enorme progreso espiritual en el camino budista. No deberíamos pensar que es una cosa trivial y fácil, porque estamos hablando de un entendimiento y una convicción sincera y franca. Es un gran logro y, como vimos antes, nosotros somos el principal testigo para juzgar y evaluar si somos sinceros o si solamente nos estamos engañando a nosotros mismos.

Resumen

Es fácil desechar la idea de los diferentes reinos al pensar que son solo fantasías, pero si queremos progresar en el camino budista es importante que los tomemos en serio. Podemos usar razonamientos de fácil entendimiento para ver que existen seres ahí fuera que pueden ver más lejos que nosotros y escuchar mejor que nosotros, y no existe ninguna razón para que no existan también seres que puedan sentir más placer que nosotros y más dolor del que nosotros podemos experimentar.

Una vez que entendamos esto y también estemos convencidos de la validez del karma, inevitablemente evitaremos las accionesdestructivas. No solo esto, sino que además nos encantará involucrarnos en acciones constructivas que nos proporcionarán felicidad y mejores renacimientos futuros.

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