Surgimiento dependiente: Evitar el nihilismo y el absolutismo

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Conocimientos básicos

La vacuidad (el vacío) es una ausencia total de algo imposible; pero no es la ausencia total de algún objeto imposible, como los labios de un pollo. Tampoco es, simplemente, la ausencia total de una forma imposible de existencia, como la existencia independiente. La vacuidad es la total ausencia de formas imposibles de establecer o explicar la existencia de objetos válidamente conocibles. Aborda cómo explicar el hecho de que hay cosas válidamente conocibles que pueden ser conocidas válidamente como “esto” o “aquello”. 

Cuando preguntamos ¿de qué manera se explica el hecho de que las cosas existan y puedan ser conocidas válidamente, a qué tipo de cosas se refiere esto? Se refiere a cosas tales como maestros y estudiantes, enseñanza y aprendizaje, budismo y cristianismo, fácil y difícil, largo y corto. ¿Cómo explicar que hay ciertas cosas que podemos conocer válidamente? Algunas de las maneras en las que se podría imaginar que podemos explicarlas, son imposibles. La vacuidad niega esas formas imposibles; es la total ausencia de una realidad que les corresponda. Pero, para entender la vacuidad de manera más precisa, necesitamos conocer las definiciones de los factores involucrados.

¿Qué es un objeto válidamente conocible? Se define como algo que conserva su propia naturaleza esencial. Es equivalente a un objeto convencional. ¿Qué es un objeto convencional? Es algo que, por costumbre, para facilitar la comunicación y otros propósitos prácticos, se ha acordado que es algo, tal como “una religión” o “un maestro espiritual”. De tal manera que un objeto válidamente conocible es algo que puede ser válidamente conocible como “esto” o “aquello”, basado en lo que se ha acordado por convención. Por ejemplo, un maestro es un objeto válidamente conocible, basado en una convención, acordada por costumbre y dependiente del contexto de lo que es un maestro y de cuál es la palabra para designarlo. Un maestro no es un objeto válidamente conocible en sí mismo, independientemente de todos estos factores. 

Si algo necesita sostener su propia naturaleza esencial para que, con el fin de facilitar la comunicación, se pueda acordar por costumbre que es esto o aquello, entonces ¿qué es la naturaleza esencial? En realidad, todos los objetos convencionales válidamente conocibles tienen dos naturalezas esenciales: una naturaleza esencial superficial (naturaleza ocultadora, naturaleza relativa, naturaleza convencional) y una naturaleza esencial más profunda (naturaleza última). 

  • La naturaleza esencial superficial de los objetos, se refiere a lo que los fenómenos conocidos válidamente son convencionalmente, por ejemplo, un maestro o un estudiante. La pregunta es ¿cómo explicar estas naturalezas superficiales? Lo que es confuso y engañoso es que estas naturalezas superficiales parecen ser explicadas por naturalezas inherentes, en otras palabras, por algo encontrable del lado de los objetos convencionales que tiene el poder de hacerlas lo que son. Por lo que otra manera de traducir el término “naturaleza inherente” es “naturaleza autoestablecida”, una naturaleza dentro de un objeto válidamente conocible que, por sí misma, lo establece como si fuera lo que convencionalmente es. Por ejemplo, aunque alguien sea convencionalmente un maestro, y esto es válido, aparece como si lo que explicara que es un maestro es que simplemente es, de forma natural, un maestro; esa es su naturaleza inherente. Esta apariencia es falsa.
  • La naturaleza esencial más profunda de los objetos es su vacuidad de existencia autoestablecida (existencia inherente). Dado que no hay tales cosas como naturalezas autoestablecidas que se puedan encontrar desde el lado de los objetos válidamente conocibles, es imposible que sean la explicación de su existencia convencional como “esto” o “aquello”. 

Solo podemos explicar que algo sea válidamente conocible como un objeto convencional con relación a algo más o en dependencia de algo más. Este es el hecho conocido como “surgimiento dependiente”. 

Surgimiento dependiente en términos de la relatividad

Muchos objetos convencionales válidamente conocibles pueden solamente establecerse con relación a algo más. Por ejemplo, tu dedo anular no es inherentemente más largo o corto desde su propio lado, sin relación alguna con nada más. Solo puedes explicar que sea válidamente conocible como “largo” con relación a tu dedo meñique. Pero con relación a tu dedo medio, es “corto”. Así que, el que tu dedo anular sea largo no se establece o explica desde el propio lado de tu dedo, surge o existe convencionalmente como largo o corto solo con relación a algo más. 

Supongamos que tienes lo que convencionalmente se considera un dedo anular largo. Podrías decir, válidamente, que tu dedo anular tiene la naturaleza superficial de ser largo y otros estarían de acuerdo. Y que cuando miras únicamente a tu dedo anular, no solo aparece como relativamente largo, sino que naturalmente aparece como largo, realmente largo por sí mismo. Quizás otros podrían estar de acuerdo: “¡Qué barbaridad, que largo dedo anular tienes!”. Pero es imposible establecer que tu dedo anular sea largo, completamente por sí mismo, por el poder de alguna naturaleza autoestablecida dentro de él. ¿Por qué? Porque no hay tal cosa como una naturaleza autoestablecida. En este ejemplo, solo puedes establecer la naturaleza superficial de tu dedo anular como largo, en dependencia o con relación a los dedos anulares de otras personas. Los dedos solo pueden ser relativamente largos, nunca naturalmente largos. 

Surgimiento dependiente en términos de la relatividad y la funcionalidad

Consideremos el caso de los maestros y estudiantes de budismo. Solo podemos considerar que alguien es válidamente conocible como “maestro de budismo” si la persona tiene estudiantes, si les está enseñando algo sobre budismo y si éstas aprenden algo de eso. Es el mismo caso si los estudiantes estudian con ellos en persona o si solo leen sus libros o su sitio web y aprenden algo de ellos. Así que alguien solo puede ser establecido como un maestro de budismo en dependencia de sus estudiantes, en el desempeño de su función como maestros y, aún más, lo que ellos hacen solo puede establecerse como “enseñanza” si eso produce el efecto de aprendizaje en sus estudiantes.

Si nadie asiste a sus enseñanzas y nadie lee sus libros, ni consulta su sitio web ¿puede, aun así, ser válidamente conocible como maestro de budismo? No. Pero aun si alguien tiene estudiantes, les enseña budismo y aprenden y, por lo tanto, puede ser válidamente conocible como maestro de budismo, que sea convencionalmente un maestro solo puede ser considerado en dependencia de estos factores. No puede surgir basado en alguna naturaleza inherente dentro de la persona que, por su propio poder, establezca su naturaleza convencional de ser un maestro. No hay tal cosa como una naturaleza autoestablecida que explique que alguien sea un maestro. 

De manera similar, solo podemos explicar que alguien sea válidamente conocible como “estudiante de budismo” si tal persona tiene un maestro, está estudiando algo sobre el budismo con él y aprende de él. Es el mismo asunto si la persona estudia con el maestro en persona, o a través de sus libros o sitio web, pero necesitan aprender algo de eso. Así que, alguien solo puede ser establecido como estudiante de budismo en dependencia de sus maestros, o del desarrollo de su función de estudiar y aprender algo de budismo de ellos; además, lo que ellos hacen solo puede establecerse como “estudiar” si produce en ellos el efecto de aprender algo.

Si la persona no asiste a las enseñanzas de un maestro, ni lee sus libros ni consulta su sitio web, y aun si lo hace, pero no aprende nada de ello ¿puede ser válidamente conocible como estudiante de budismo? No. Pero aun si alguien tiene un maestro, está estudiando las enseñanzas budistas de ellos y, por lo tanto, puede ser conocible válidamente como estudiante de budismo, que sea convencionalmente un estudiante solo puede explicarse en dependencia de esos factores. No puede surgir basado en alguna naturaleza inherente dentro de la persona que, por su propio poder, establezca su naturaleza convencional de ser un estudiante. No hay tal cosa como una naturaleza autoestablecida que explique que alguien sea un estudiante. 

De este análisis podemos ver que es imposible ser un estudiante de budismo independientemente de tener un maestro de budismo, de que el maestro realmente enseñe algo de budismo y de que el estudiante realmente aprenda algo de ello. Por lo tanto, podemos concluir válidamente que alguien, definitivamente, depende de un maestro para aprender algo sobre el budismo y ser, convencionalmente, considerado como un estudiante de budismo.

Podemos definir los dos extremos del nihilismo y el absolutismo en términos de la anterior presentación básica del surgimiento dependiente. Como hemos visto, los objetos válidamente conocibles tienen una naturaleza superficial de lo que convencionalmente son, por ejemplo, un maestro de budismo o un estudiante de budismo. Pero, ante la mente de cualquiera que no sea un buda, sus naturalezas superficiales como maestros y estudiantes de budismo parecen estar establecidas por naturalezas autoestablecidas encontrables desde su propio lado. Estas naturalezas autoestablecidas parecen explicar la validez de su existencia como maestros y estudiantes de budismo, pero no es así dado que no existen. 

El extremo del nihilismo es que, no solo aquellos que son convencionalmente conocidos como maestros y estudiantes de budismo, carecen de naturalezas autoestablecida encontrables desde su propio lado, que expliquen que sean maestros y estudiantes; sino que incluso carecen de las naturalezas superficiales de ser maestros y estudiantes. 

¿Cuáles son las implicaciones de este extremo nihilista? A pesar de los hechos de que se tengan estudiantes, de que se les esté enseñando algo de budismo y que lo estén aprendiendo, esa persona no puede ser conocida válidamente como un maestro de budismo. No existe, ni siquiera convencionalmente como un maestro, porque no hay tal cosa como maestros. Igualmente, a pesar de los hechos de que se tenga un maestro, de que se estén estudiando y aprendiendo enseñanzas budistas de él, no se le puede conocer válidamente como estudiante de budismo. No existe como estudiante, ni siquiera convencionalmente, porque no hay tal cosa como estudiantes. 

Aquí, la naturaleza superficial de ser convencionalmente algo -a pesar de solo aparecer engañosamente como establecida por una naturaleza inherente autoestablecida- queda atada de manera inseparable a una naturaleza autoestablecida real. Por eso, al refutar la naturaleza autoestablecida, también se refuta la naturaleza superficial de lo que estas personas son convencionalmente. Este es un ejemplo de sobre-refutación, no solo refutar una naturaleza autoestablecida, sino también una naturaleza superficial esencial de ser convencionalmente un maestro o un estudiante de budismo.

El extremo del absolutismo puede ser que, por supuesto, estas personas tengan tanto las naturalezas superficiales de ser un maestro y un estudiante de budismo, como las naturalezas autoestablecidas que se pueden encontrar desde su propio lado, que establecen dichas naturalezas superficiales.

Sin embargo, una sub-refutación, sería refutar solo una naturaleza autoestablecida encontrable desde el lado de la persona que, por su propio poder, pueda explicar que sea un maestro o estudiante de budismo. Pero no se refuta una naturaleza autoestablecida encontrable del lado de la persona que, en conjunto con otras cosas, explica que sea convencionalmente un maestro o estudiante de budismo. 

Por ejemplo, podemos considerar que somos básicamente un maestro budista natural, aunque entendamos que nuestra naturaleza inherente de ser un maestro budista natural por sí misma, no nos establece como un maestro de budismo. Refutamos que tenga ese poder por sí mismo, pero hacemos una sub-refutación. Esto es porque seguimos creyendo que tenemos esa naturaleza inherente, pero solo nos establece como maestros de budismo en conjunto con tener estudiantes, enseñarles budismo y que ellos aprendan algo de nosotros. 

De la misma manera, podemos sub-refutar ser inherentemente un estudiante natural de budismo.

Etiquetado mental con categorías y designación con palabras

Como hemos visto, la naturaleza superficial de alguien de ser convencionalmente un maestro o un estudiante no puede explicarse con alguna naturaleza autoestablecida encontrable dentro de ellos, aunque parezca engañosamente que ese sea el caso. Sus naturalezas superficiales solo pueden explicarse en dependencia de otras cosas; maestro y estudiante se expresan en relación de uno con otro y ambos se expresan con relación a su desempeño de ciertas funciones: enseñar y aprender. 

Pero también hemos visto que, aun si reconocemos que solo se puede ser un estudiante si se tiene un maestro y se está estudiando y aprendiendo de esa persona, podemos seguir considerando que hay algo encontrable en esa persona que le permite ser un estudiante natural en dichas circunstancias. Debido al peligro de hacer esta sub-refutación, necesitamos considerar al surgimiento dependiente en un nivel más sutil, en el nivel del etiquetado mental y la designación.

El etiquetado mental con categorías y designaciones con palabras, son funciones de la cognición conceptual. Las cogniciones conceptuales son cogniciones de fenómenos válidamente conocibles por medio de categorías. Siempre suceden con conciencias mentales, no con conciencias sensoriales.

Cuando pensamos en nosotros mismos como un estudiante, en términos occidentales, diríamos que tenemos un concepto o una idea de lo que es un estudiante, basado en ciertos rasgos característicos definitorios y cualidades, y pensamos que tenemos dichos rasgos y cualidades; así que se ajustan a nuestra idea de lo que es un estudiante. Los rasgos característicos definitorios serían, por ejemplo, tener un maestro, que dicho maestro nos esté enseñando algo y que estemos aprendiéndolo. Las cualidades incluirían tener una mente abierta, el querer aprender algo, el ser respetuosos hacia el maestro y sus enseñanzas, y demás. Esta es nuestra idea de lo que es un estudiante; concuerda con lo que se ha acordado convencionalmente sobre lo que es un estudiante; y cumplimos con los rasgos y cualidades definitorias. 

En términos budistas, cuando pensamos en nosotros mismos como estudiantes, estamos pensando en términos de la categoría “estudiante”. Una categoría es una clase de fenómenos que comparten cualidades y rasgos característicos definitorios en común. Si alguien como nosotros también tiene tales rasgos y cualidades, mentalmente nos etiquetamos a nosotros mismos con esa categoría. Nos consideramos como miembro de ese grupo de personas que pueden ser válidamente etiquetadas como estudiantes.

También tenemos una combinación de sonidos en nuestro idioma tal como “es+tu+dian+te” en español, que se ha considerado convencionalmente como una palabra y se le ha asignado una definición. Luego designamos la categoría de “estudiantes” con la palabra “estudiante” ya que concuerda con los rasgos característicos y cualidades definitorias. También nos designamos con la palabra “estudiante” desde el momento en que nosotros también contamos, convencionalmente, con los rasgos y cualidades definitorias de dicha categoría. 

Sin embargo, aunque podamos tener los rasgos y cualidades definitorias de lo que convencionalmente se conoce como “estudiante”, si no existiera el concepto de estudiantes y si el concepto no estuviera definido en términos de tales rasgos y cualidades, no tendríamos la naturaleza superficial de ser un estudiante y no podríamos ser válidamente conocidos convencionalmente como estudiantes. 

El extremo nihilista surge de sobre-refutar. No solo refutamos que los rasgos y cualidades definitorias de un estudiante son encontrables en nosotros y son lo que explica que seamos un estudiante por nosotros mismos, sino que también refutamos que podemos ser válidamente conocidos convencionalmente como estudiantes. Podríamos estar aprendiendo algo de alguien más, pero no seríamos un “estudiante” y no podríamos ser válidamente conocidos como “estudiantes”.

El extremo absolutista surge de una sub-refutación. Solo refutamos que estos rasgos y cualidades definitorias encontrables tienen la habilidad por sí mismas de explicar que seamos un estudiante, pero no refutamos que son encontrables dentro de nosotros y que, en conjunto con este concepto de estudiante, nos establecen como un estudiante. Simplemente pensamos en nosotros mismos básicamente como estudiantes y nos identificamos con nuestra idea de estudiante.

Una discusión más refinada sobre el etiquetado mental

El etiquetado mental comprende tres componentes:

  • una etiqueta mental - una categoría, tal como “estudiante”.
  • una base para el etiquetado - uno mismo.
  • el objeto de referencia de la etiqueta - un estudiante.

La categoría “estudiante” se ha definido, por costumbre, a partir de ciertas características y rasgos comúnmente acordados, tales como tener un maestro y estudiar y aprender algo de dicha persona; y ciertas cualidades comúnmente acordadas, tales como tener una mente abierta y el deseo de aprender. También por costumbre a dicha categoría se le ha designado la palabra “estudiante”.

Supongamos que, entre todas las variadas situaciones de nuestra vida, contamos con un maestro de budismo y estamos estudiando y aprendiendo algo sobre budismo de dicha persona y que, entre nuestras diversas cualidades, contamos con una mente abierta y queremos aprender algo sobre budismo. Además, contamos con muchos otros aspectos en nuestra vida: tenemos una familia, un trabajo, muchos amigos y hacemos muchas cosas además de estudiar y aprender budismo; vamos a nuestro trabajo, nos entrenamos en el gimnasio, comemos, dormimos y demás. Sobre todo, no estudiamos con nuestro maestro de budismo cada momento del día y la noche. Además de eso, tenemos muchas otras cualidades aparte de una mente abierta y el deseo de estudiar budismo; estamos ocupados la mayoría del tiempo, somos pulcros, nos gusta nadar, hemos viajado y demás. 

Ustedes, como personas, son imputadas sobre cada momento de su vida y sobre todas sus cualidades, independientemente de lo que estén haciendo y de las cualidades que estén demostrando en cada momento. A diferencia de la categoría “estudiante”, que solo puede ser conocida conceptualmente, tú como persona puedes ser conocida tanto conceptualmente (podemos pensar en nosotros mismos) como no conceptualmente (podemos vernos al espejo). Una persona individual es un tipo de objeto conocible muy diferente a la categoría “persona”.

En cualquier caso, etiquetarnos a nosotros mismos con el concepto o categoría de “estudiante” funciona de alguna manera como un cortador de galletas. De todas nuestras cualidades y facetas de nuestra vida, el pensamiento conceptual singulariza como su base para etiquetado aquellos rasgos y cualidades de nuestra vida que se ajustan a la definición o, por lo menos, a la mayoría de las características definitorias de la categoría “estudiante”. Expresándolo más precisamente: el pensamiento conceptual etiqueta mentalmente la categoría “estudiante” sobre nosotros mismos como su base para el etiquetado. En dicho caso, somos imputados como una persona sobre esas características definitorias de la categoría “estudiante” que se encuentran en nuestra vida y en nuestro carácter. El objeto de referencia de la etiqueta es nuestra naturaleza superficial de ser un estudiante. 

Ya sea que alguien nos etiquete mentalmente o no como estudiante, nuestra naturaleza superficial como estudiante parece ser explicada por una naturaleza autoestablecida. Esto es así, porque al ser el objeto de referencia de la etiqueta o concepto “estudiante”, nuestra naturaleza superficial como estudiante está basada en ciertas características y cualidades acerca de nosotros, como si constituyeran una entidad separada, una “identidad” autoestablecida, separada de cualquier otro asunto nuestro y de nuestra vida. En cierto sentido, con cognición conceptual, el etiquetado mental proyecta una caja autoestablecida (la categoría “estudiante”) sobre la entidad autoestablecida (nosotros como estudiantes), como si entráramos en esa caja. 

La vacuidad niega cualquier naturaleza autoestablecida que explique o establezca nuestra naturaleza superficial como estudiante. Una persona, tú, con una naturaleza superficial como estudiante, es el objeto implicado del etiquetado mental y es conocido como una “cosa referente”. Pero es algo totalmente ausente porque no hay tal cosa como una “cosa” referente. Nuestra naturaleza superficial como estudiante, como el objeto de referencia de la etiqueta “estudiante”, solo parece ser una “cosa” referente que corresponde con la etiqueta mental. Pareciera como si esta “cosa” referente (un estudiante autoestablecido con una naturaleza autoestablecida como estudiante) lo estuviera respaldando, dándole soporte, explicando su naturaleza superficial de ser un estudiante; sin embargo, es algo totalmente ausente. Lo único que explica nuestra naturaleza superficial como estudiante es la etiqueta mental “estudiante”; el concepto de “un estudiante” etiquetado sobre nosotros como imputado sobre ciertas cualidades y rasgos característicos de nuestra vida.

El extremo nihilista es refutar, no solo a una “cosa” referente (a un estudiante autoestablecido que corresponda con la etiqueta mental de “estudiante), sino sobre-refutar y también refutar al objeto de referencia de la etiqueta mental (tu naturaleza superficial válidamente conocible como un estudiante). En otras palabras, se refuta que sea válido llamarnos “un estudiante”, aunque estemos estudiando y aprendiendo con un maestro, porque no hay tales cosas como “estudiantes”. 

El extremo absolutista es refutar, como explicación para nuestra naturaleza superficial como estudiante, solo una naturaleza autoestablecida basada en la mera imputación de un “sí mismo” sobre ciertos rasgos y cualidades aislados sobre nosotros y nuestra vida, de manera totalmente independiente de la etiqueta mental y el concepto de “un estudiante”. En otras palabras, aceptamos que estudiar y aprender de un maestro constituye una naturaleza autoestablecida que explica que seamos un estudiante, pero no solo por sí misma. Constituye una naturaleza autoestablecida de ser un estudiante solo en conjunto con la etiqueta mental y el concepto de “un estudiante”. 

La vacuidad y el surgimiento dependiente eliminan los dos extremos

Hemos visto que el surgimiento dependiente se refiere al hecho de que solo se puede explicar y establecer la existencia de cualquier fenómeno válidamente conocible en dependencia de factores distintos a sí mismo. Nada puede establecer su propia existencia por medio de una naturaleza autoestablecida. 

También vimos que existen muchas maneras de especificar el surgimiento dependiente. El que la naturaleza superficial de los fenómenos válidamente conocibles sea convencionalmente “esto” o aquello” surge en dependencia de: 

  • ser algo como “largo” y “corto”, o “maestro” o “estudiante”, con relación a algo más.
  • desempeñar una función, tal como estudiar y aprender algo.
  • etiquetar mentalmente con conceptos o categorías, y designación con palabras.

Aunque no se ha discutido aquí, el surgimiento dependiente también incluye productos que surgen en dependencia de causas, y totalidades que surgen en dependencia de partes. 

Desde un punto de vista:

  • la vacuidad de la existencia autoestablecida elimina el extremo del absolutismo, ya que absolutismo significa que las cosas sean autoestablecidas.
  • el surgimiento dependiente elimina el extremo del nihilismo, ya que los fenómenos válidamente conocibles surgen y aparecen.

Desde otro punto de vista: 

  • la vacuidad elimina el extremo del nihilismo, la vacuidad no es la ausencia de todo, solo es la ausencia de la existencia autoestablecida. 
  • el surgimiento dependiente elimina el extremo del absolutismo, específicamente el que los fenómenos autoestablecidos puedan surgir independientemente de todo. Surgimiento dependiente es el surgimiento de fenómenos convencionales válidamente conocibles, que meramente parecen ser autoestablecidos, pero no lo son. 
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