Breve repaso
Seguimos con nuestra charla sobre el surgimiento dependiente del yo en relación con los demás. Hemos estado ampliando la presentación budista del surgimiento dependiente con las cinco dimensiones de la realidad relacional que proviene de la terapia contextual, una rama de la terapia familiar.
Primero, analizamos la relación de un practicante budista que trabaja hacia la iluminación para beneficiar a todos los seres y que, por lo tanto, tiene una relación con todos los seres. Examinamos cómo sería esa relación de manera óptima y también los posibles obstáculos que surgirían al tratar de relacionarnos con todos los seres. También revisamos como relacionarnos con todos los seres afectaría nuestra relación personal con los amigos cercanos, la pareja y los miembros de nuestra familia.
Práctica del yidam
Hemos hecho un análisis similar en términos de la relación de un estudiante con el maestro budista. A continuación, lo que exploraremos es la relación con un yidam que establecemos como un practicante tántrico. La primera pregunta, por supuesto, es ¿qué es un yidam?
Yidam
La palabra yidam en tibetano significa alguna figura con la que establecemos una relación o vínculo estrecho con nuestra mente. En sánscrito, la palabra implica una deidad o alguna figura especial que se desea, en el sentido de que anhelamos convertirnos en eso. Por favor, sean cuidadosos cuando el término “deidad” se use para estas figuras. No lo confundan ni piensen que estamos hablando de una especie de dios en el cielo o de un ser creador omnipotente. No es eso en absoluto.
Estas son figuras de meditación, también llamadas figuras búdicas. Sin embargo, solo utilizaremos el término tibetano y nos referiremos a ellas como yidams, dado que es más fácil de decir. Estas son formas en las que un buda se puede manifestar para beneficiar a los demás. Un buda puede aparecer en cualquier forma que será de beneficio a los demás, incluso si es como un puente. Hay incluso algunos relatos de esto. Estos yidams son formas específicas que son útiles para que los practicantes trabajen con el fin de alcanzar la iluminación.
Es importante recordar que un buda no tiene ninguna forma establecida desde su propio lado. La forma en la que un buda aparece surge en dependencia del ser que el buda está tratando de beneficiar. Es el mismo tipo de asunto que se analiza cuando un buda habla y todos pueden entender en su propio idioma. La pregunta es ¿cuál es el idioma que está hablando el Buda? No podemos establecer cuál es el idioma que está hablando el Buda solo desde el lado del Buda. Esa es la vacuidad del habla del Buda. Solo podemos establecer qué idioma es dependencia de la persona que lo escucha. Es lo mismo con cómo se ve el Buda. Está establecido desde el lado del ser que percibe al Buda.
Dos tipos de yidams: Infografías
Básicamente, hay dos tipos de yidams. Pude haber otros tipos, pero abordaremos estos dos. Algunos de ellos son infografías. Una infografía es una imagen, un gráfico que brinda información. Puede ser geométrico, como un diagrama. En este caso, si usamos el ejemplo de la figura de Yamantaka (Vajrabhairava), esta figura tiene 34 brazos, y si agregamos a eso el cuerpo, palabra y mente, suman 37. Esto nos da información; esto representa las 37 prácticas que se hacen en el camino a la iluminación. Los nueve rostros representan las nueve categorías de las escrituras budistas. Las 16 piernas representan los 16 aspectos de la vacuidad. De esa forma, la figura es una infografía, o diagrama, que representa muchos aspectos diferentes del camino y enseñanzas budistas. Imaginarnos a nosotros mismos en esta forma de Yamantaka, por ejemplo, nos ayuda a tener en mente qué representa cada una de las características anatómicas.
Es un sistema muy sofisticado. De hecho, la forma de una emanación suprema, un buda que encontramos en el sutra con las 32 características mayores y las 80 menores del cuerpo, eso también es una infografía. Cada uno de los 112 rasgos representan la causa que un Buda construye mientras practica como un bodisatva para alcanzar la iluminación. Cuando vemos una pintura o una estatua de Buda Shakyamuni, podemos obtener mucho más de ello que solo verlo como una pieza de arte. Hay una enorme cantidad de información proyectada ahí en esta forma representada.
Para repetirlo, la infografía es una forma de un yidam, una representación de aspectos del camino. La otra forma es también una infografía; sin embargo, en este caso, los diversos rasgos de la figuran representan aspectos del samsara, nuestra existencia incontrolablemente recurrente con problemas y todo lo que estamos tratando de purificar. Un buen ejemplo de esto es la figura de Kalachakra en donde los 24 brazos representan las 24 fases de la luna durante el año, los 24 ciclos de la respiración durante el día, y junto con el cuerpo como un todo, las 25 características mencionadas en la filosofía Samkhya en su análisis de lo que existe. Kalachakra ayuda a superar las creencias confusas que vienen con ese sistema.
Visualizaciones dentro del contexto del Mahayana
Por lo tanto, estos yidams son vehículos muy útiles que pueden ayudarnos en nuestra práctica a lo largo del camino. Aunque podemos enfocarnos en ellos delante de nosotros en visualización, en la práctica del tantra, también nos imaginamos que surgimos en estas formas. Recordemos, la palabra para yidam en tibetano significa algo con lo que formamos un vínculo estrecho para nuestra mente. Debido a que es con la mente, entonces, en la práctica del yidam, siempre visualizamos con nuestra mente. No es que veamos fijamente una pintura o una estatua de estas figuras. Tratamos de visualizar al yidam delante de nosotros o a nosotros mismos en esta forma. Al visualizarnos en una de estas formas, mientras tratamos de mantener la comprensión de todo lo que representa, esto actúa como una causa más eficiente para realmente ser capaces de manifestarnos en diversas formas para ayudar a los demás cuando nos convirtamos en un Buda.
La práctica del yidam debe hacerse dentro del contexto de la práctica Mahayana, especialmente en conjunción con la generación de la bodichita. Si tratamos de practicar visualizándonos o imaginándonos a nosotros mismos como un yidam sin bodichita, se dice que esto es una causa para renacer como un fantasma en la forma de una de estas figuras. Esta es una práctica bastante avanzada y bastante peligrosa si no se hace en la manera apropiada. Podemos entender esto en un nivel básico muy sencillo. Si no hemos dedicado la práctica hacia el logro de nuestra iluminación, entonces solo afectará a nuestros renacimientos samsáricos futuros. Esa es la razón por la que renaceríamos como un fantasma en esta forma. Sin embargo, hay un nivel de entendimiento mucho más profundo.
Bodichita relativa o convencional y más profunda o última
¿Qué es la bodichita? La bodichita es una mente dirigida hacia nuestra propia iluminación individual que aún no ha acontecido, pero que puede acontecer sobre la base de nuestros factores de naturaleza búdica. Son nuestras propias iluminaciones individuales, no la iluminación del Buda ni una iluminación general. No ha acontecido todavía, pero puede acontecer. ¿Por qué? Esto es porque tenemos los diversos factores de naturaleza búdica, los entramados de fuerza positiva y conciencia profunda, la vacuidad de la mente y demás. Con la construcción de las causas apropiadas, esto nos permitirá alcanzar la iluminación.
La mente de la bodichita es sostenida por el amor y la compasión y la determinación excepcional de tomar la firme decisión de trabajar para beneficiar a todos los seres. La bodichita misma no es idéntica a la compasión. Es sostenida por la compasión. ¿A qué está dirigida y en qué nos estamos enfocando cuando hablamos de nuestra propia iluminación individual que aún no ha acontecido? Tenemos la división de la bodichita convencional o relativa y la bodichita más profunda o algunas veces llamada bodichita última.
Ambas están dirigidas al Dharmakaya, que aún no ha acontecido. El Dharmakaya es el corpus o cuerpo que abarca todos los dharmas o todas las cosas. El Dharmakaya tiene dos partes. La bodichita convencional está dirigida a lo que yo llamo Dharmakaya de la Conciencia Profunda. Esta es la mente omnisciente de un Buda que tiene una gran lista de cualidades. No solo es omnisciente, conociendo todas las causas y efectos, etc., sino que también tiene amor igualitario por todos y demás. La bodichita más profunda está dirigida al Dharmakaya de la Naturaleza Esencial, los Svabhavakayas individuales que aún no han acontecido, pero que pueden acontecer. Está dirigida hacia la vacuidad del Dharmakaya de la Conciencia Profunda y las verdaderas detenciones del sufrimiento y sus causas que se han alcanzado.
Abordo con este detalle acerca de la bodichita porque con mucha frecuencia no queda muy claro qué es realmente. Cuando anhelamos nuestros propios Dharmakayas individuales, una de las cualidades de la mente omnisciente de un Buda es que puede aparecer en cualquier forma para beneficiar a los demás. Esto incluiría estos yidams. Cuando nos estamos imaginando a nosotros mismos en la forma de uno de estos yidams, esto se basa en la bodichita. Anhelamos nuestra iluminación aún no acontecida y el Dharmakaya puede aparecer en estas formas.
El yo como un fenómeno de imputación en cada momento de nuestra experiencia
Hemos explicado cómo la identidad, este “yo”, es una imputación sobre cada momento de experiencia elaborada por los cinco agregados. No necesitamos entrar en tanto detalle; sin embargo, cada momento de nuestra experiencia personal –desde el momento en el que fuimos concebidos y nacimos hasta el momento de nuestra muerte– todo eso es “yo”, ¿cierto? No es alguien más, aunque hemos crecido y cambiado a cada momento. Incluso al final de nuestras vidas, aún será “yo”. Aún podemos decir que el “yo” es un fenómeno de imputación sobre el último momento de nuestra vida; aunque aún no ha pasado, todavía es “yo”.
El budismo afirma que este continuo mental, cada uno de estos momentos de experiencia con el yo como una imputación sobre ellos, no tiene principio ni final. El “yo” es una imputación válida sobre todo ese continuo. Todo ese continuo podría incluir cuando alcanzamos la iluminación. No es necesariamente cierto que todos alcanzaremos la iluminación y que cada momento nos acercamos más a ello. Necesitamos construir las causas para alcanzar la iluminación. Sin embargo, todos tenemos la habilidad de iluminarnos. Esto se situaría bastante más adelante en el continuo de nuestra experiencia momento a momento. “Yo” también sería una imputación válida sobre eso.
Por lo tanto, nos visualizamos a nosotros mismos en la forma de este yidam en la práctica tántrica como un método para ayudarnos a alcanzar ese estado iluminado más rápidamente. Mantenemos en mente la infografía y todas las cosas que representa. Por lo general, utilizamos la palabra “visualización”, pero es un poco limitada. Pienso que “imaginación” es mejor; imaginamos que tenemos esta forma, no solo que nos vemos así. Hablamos, pensamos, actuamos, disfrutamos las cosas así, y todos los sentidos están involucrados; es una imaginación completa.
Preparación para la práctica tántrica
Antes de que podamos practicar el tantra, necesitamos una base firme en las enseñanzas del sutra. Primero, tenemos la renuncia, la determinación de ser libres. Esto significa que estamos determinados a ser libres y renunciar a nuestra apariencia ordinaria, a nuestra forma de actuar y a nuestra forma ordinaria de relacionarnos con los demás porque está llena de confusión y problemas. Necesitamos estar dispuestos a renunciar y soltar esto. Estar sinceramente determinados a liberarnos de estas cosas no es fácil. Necesitamos un firme desarrollo de la bodichita, como se ha explicado. También necesitamos un entendimiento correcto de la vacuidad y la realidad de lo que estamos haciendo; de lo contrario, no es muy diferente de una persona loca que imagina que es Cleopatra, Napoleón o Mickey Mouse. Un Buda podría manifestarse como Mickey Mouse, supongo, si eso ayudara a alguien.
También necesitamos haber completado una cantidad apropiada de prácticas preliminares para construir la fuerza o potencial positivo que nos ayudará a superar los bloqueos mentales que podemos tener en esta práctica. Necesitamos la guía de un maestro calificado, las iniciaciones tántricas apropiadas y mantener los votos. También necesitamos instrucción correcta en la práctica y un buen nivel de concentración, con la habilidad de imaginar y visualizar.
Esto es lo que es óptimo en la práctica del tantra.
Obstáculos convencionales y más profundos
Los obstáculos convencionales serían cuando carecemos de cualquiera de estos. El obstáculo más profundo es cuando nos identificamos concretamente con ser un yidam. Por ejemplo, pensamos que realmente somos eso, cuando en realidad no es así. Pensamos que ya somos un Buda. Por ejemplo, en Dharamsala había una mujer que pensaba que ella era Tara, se quitó sus ropas y corrió por el mercado desnuda proclamando que ella era Tara. Este es ciertamente el obstáculo más profundo, pensar que somos concretamente esta figura.
Relación con un yidam en las prácticas tántricas
No podemos realmente analizar la relación con un yidam a menos que tengamos una clara idea de lo que es. Al mantener en mente lo que es la práctica del yidam, entonces podemos usar las cinco dimensiones de la realidad relacional para examinar el tipo de relación que establecemos entre nosotros mismos y nuestro yo que aún no acontece en la forma de un yidam. Eso es muy delicado. ¿Cómo nos relacionamos con este yidam como el que nos imaginamos?
Por favor, tengan en cuenta que estos yidams no son como un santo. No le estamos rezando a Santa Tara que nos ayude. No estamos hablando de ese tipo de relación en absoluto. Los yidams no son santos.
La dimensión de las variables fácticas
De manera óptima, las variables fácticas tales como nuestras circunstancias personales y entornos no deberían de afectar la práctica en absoluto. No hace ninguna diferencia nuestra edad, nuestra ubicación, nuestro origen ni nuestra cultura, en lo más mínimo.
Obstáculos convencionales y más profundos
Los obstáculos convencionales serían si tuviéramos una enfermedad mental o física grave. Por ejemplo, puede ser muy difícil practicar si tenemos mucho dolor. Asimismo, si estamos en una situación de extremo peligro para nuestra vida, tal como la tortura, un terremoto o un tsunami o algo parecido, simplemente estamos abrumados por las circunstancias. De hecho, este tipo de práctica de imaginar que somos un yidam es algo que se supone que hagamos todo el tiempo. Cuando estamos distraídos con algún entretenimiento o cualquier cosa en la vida, esto puede ser muy difícil de recordar y tener presencia mental de ello. Sin embargo, de manera óptima, no debería importar lo que estamos haciendo.
El obstáculo más profundo es identificarnos concretamente con nuestro sexo biológico y creer que no podemos imaginarnos como un yidam de sexo diferente. Por ejemplo, una mujer podría decir que no puede imaginarse en la forma de un yidam masculino, o un hombre podría pensar que no puede imaginarse en la forma de un yidam femenino.
Recordemos, somos solo de un sexo específico en una vida. Tenemos un número infinito de vidas y algunas veces hemos sido hombres y otras veces hemos sido mujeres. No estamos establecidos permanentemente como un género. Para la mayoría de nosotros el género es una parte muy importante de nuestra identidad concreta, sea como varones, mujeres o lo que sea. De hecho, cuando nos imaginamos o visualizamos a nosotros mismos como una pareja, dado que los yidams a menudo son parejas, nos imaginamos como ambos miembros de la pareja. No solo somos uno de ellos acompañados por otra figura. Somos ambos. Representan, en el nivel más simple, el método y la sabiduría y nosotros somos ambos.
En muchas de estas prácticas, imaginamos que somos un grupo muy grande de figuras y somos todas ellas. Hay 722 en Kalachakra. Sin embargo, no son solo las figuras; imaginamos que estamos construyendo también el mándala. El “yo” es una imputación sobre todo eso. De manera similar, si pensamos en ello, el yo es una imputación sobre todas las partes del cuerpo, incluyendo los sistemas circulatorio y digestivo, la piel, los órganos de los sentidos y todos los factores psicológicos y mentales, etc. El “yo” es una imputación sobre toda esta enorme colección de cosas, incluso convencionalmente.
Por lo tanto, no debería haber un problema de que el “yo” sea una imputación sobre todas estas diversas figuras y sobre el mándala también. Sin embargo, si nos identificamos sólidamente con solo ser un “yo” sólido, hay dificultad al hacer la visualización y es un gran obstáculo.
Otro obstáculo profundo es cuando nos identificamos con nuestra cultura y decimos que no podemos visualizarnos en la forma de un yidam porque “es demasiado indio o demasiado tibetano – ¿no podemos tener una forma occidental?”. Esto es olvidar que estas formas son infografías.
La dimensión de las variables psicológicas
En la dimensión de las variables psicológicas, de manera óptima, necesitamos tener suficientes habilidades cognitivas, tales como inteligencia y comprensión para ser capaces de obtener una base firme en las enseñanzas del sutra. Necesitamos la habilidad de visualizar y suficiente disciplina y concentración para involucrarnos en una práctica de meditación sostenida a largo plazo. Las cualidades iluminadoras del yidam, tales como la compasión, el entendimiento y demás, necesitan tener prioridad sobre nuestras cualidades ordinarias no iluminadas. Al menos podemos imaginarnos estas cosas. Por ejemplo, cuando nos descubrimos actuando como un tonto, podemos recordar que somos Chenrezig y Chenrezig no actúa como un tonto. Somos capaces de usar esta práctica para superar el actuar de maneras muy tontas.
Obstáculos convencionales y más profundos
Los obstáculos convencionales incluirían que carezcamos de cualquiera de estas cualidades. Los obstáculos más profundos serían identificarse concretamente con el yidam y engañarnos a nosotros mismos al pensar que ya somos un buda iluminado. Esto significa que estamos pensando que ya estamos iluminados cuando no es así; y también creer que, si nos involucramos en la práctica del yidam, no tenemos que hacer ninguna otra práctica, dado que esta es suficiente.
La dimensión de las variables sistémicas
¿Cómo se aplica esto a la dimensión de las variables sistémicas? No tenemos las interacciones sistémicas ordinarias con el yidam que tendríamos con una persona real porque es imaginado. Sin embargo, sí tenemos cosas como hacer ofrendas al yidam y a nosotros mismos como el yidam, y hay un cierto sistema de prácticas dentro del cual interactuamos con el yidam. De manera óptima, nos involucramos en esta práctica del yidam siguiendo todos los procedimientos y pasos de una sadhana tradicional. Una sadhana es la práctica tradicional que hacemos para transformarnos a nosotros mismos en este yidam. El sistema en el que nos involucramos en la práctica del yidam está conformado por todos los procedimientos de una sadhana.
Obstáculos convencionales y más profundos
El obstáculo convencional es involucrarse en esto sin todos aquellos procedimientos, afuera del sistema que se presenta en la sadhana. Una sadhana es como el guión de una ópera. Suceden muchas escenas con diosas haciendo ofrendas y transformaciones de cosas y demás. Lo más esencial en la sadhana además de la bodichita y todos los preliminares es, en primero lugar, enfocarse en la vacuidad del falso yo, de nuestro cuerpo ordinario y la apariencia, etc. Por lo tanto, nos enfocamos explícitamente en la ausencia de algo que corresponda a este yo falso y demás. Esa es la absorción total en la vacuidad; la ausencia aparece explícitamente y esto es en lo que nos enfocamos.
Luego, tenemos el logro subsecuente, a menudo traducido de manera imprecisa como “post-meditación”. Después de enfocarse en la vacuidad es cuando imaginamos este yidam. Esto es lo que aparece y, debido a que aún no estamos iluminados, aparece como autoestablecido. Esto es lo que se quiere decir en el punto en la sadhana en donde, dentro de un estado de vacuidad, surgimos como el yidam. Esta comprensión de la vacuidad nos lleva a la práctica cuando nos deshacemos de nuestra apariencia ordinaria. Sin embargo, dado que la creencia en este yo falso automáticamente surge de nuevo, el punto principal en la práctica es enfocarnos en la vacuidad del yidam y la vacuidad del yo que imagina que somos el yidam. Nuevamente, enfocarse en la vacuidad y luego surgir de nuevo en la forma del yidam con el entendimiento implícito de su vacuidad.
Podemos ver la importancia del voto tántrico de meditar en la vacuidad seis veces al día. Si no hacemos eso, y no estamos realmente familiarizados con el entendimiento correcto de la vacuidad, la práctica entera del yidam simplemente no funciona. Esta práctica del yidam es bastante seria, no es un juego.
Dimensión de la ética relacional
En la dimensión de la ética relacional, de hecho, no tenemos el dar y recibir entre nosotros mismos y alguien más: sin embargo, podemos pensarla en términos de dar y recibir entre el yo convencional y el yidam. De manera óptima, entendemos que el hacer ofrendas al yidam y visualizar que ayudamos a todos los seres son métodos para construir la fuerza positiva para ser capaces de alcanzar la iluminación. Entendemos por qué estamos haciendo esto. No es adoración. También, cuando imaginamos el yidam enfrente de nosotros y recibimos inspiración en la forma de luz que llega a nosotros y recibimos iniciaciones de ellos y demás, de manera óptima entendemos que este es un método para fortalecer y estimular el crecimiento de nuestros factores de naturaleza búdica.
Obstáculos convencionales y más profundos
Nuestros obstáculos convencionales serían que nuestra visualización de hacer estas ofrendas y recibir inspiración se vuelvan mecánicas. Es muy fácil que esto suceda; se vuelve un acto mecánico y no hay ningún sentimiento ahí. En el mejor de los casos, es como una caricatura. Los obstáculos más profundos es identificar concretamente a nuestro yo falso con el yidam e imaginar que hacer ofrendar al yo falso nos llevará a la iluminación. Imaginamos que, cuando hacemos estas ofrendas, el yo falso es realmente este yidam y es una manera de adorarnos a nosotros mismos como dioses. Imaginamos que estas deidades ofrendantes se acercan y realizan ofrendas y pensamos que nosotros somos realmente el yidam, que nos están adorando a nosotros como si fuéramos un dios. Esto es una locura.
Dimensión del establecimiento relacional yo/otro
En términos de esta dimensión, el establecimiento relacional yo/otro es bastante delicado. Recordemos, tenemos seis modos diferentes de este establecimiento yo/otro; de manera óptima, sería, en un sentido, parte del primer modo. El término técnico para esto es contraposición intrasubjetiva. Examinemos esto. Hay algunas personas que se autolesionan, practican deportes extremos, se hacen constantemente tatuajes y perforaciones y demás. Si están aislados, no hay una clara división entre el yo y el otro; sin embargo, al sentir dolor, pueden establecer un “yo”. Es como si “yo existo debido a este dolor”. De lo contrario, tienen la sensación de que no tienen sentimientos y no sienten nada. Están completamente perdidos y, para obtener un sentido del yo, se involucran en estas actividades dolorosas porque son muy fuertes e intensas. Esto es muy común en algunos miembros de la generación más joven.
En esta experiencia ordinaria, las personas con esta condición imaginan que son este yo concreto falso autoestablecido y tienen una relación con este dolor autoestablecido concreto. En el tantra, de manera óptima, con el yidam, es bastante diferente. En este caso, el límite entre el yo y el yidam no es como el límite entre un “yo” sólido y un dolor sólido. No es un “yo” sólido y un yidam sólido que tienen una relación.
El yo convencional es una imputación sobre la base del yidam, de la misma manera que en nuestro ejemplo del juego de futbol como una imputación sobre todas las diferentes partes durante el juego. De esa forma, el yo es una imputación sobre el juego final, cuando nos iluminamos como un yidam. El yo y el yidam no son idénticos ni tampoco están verdaderamente separados. El juego de futbol no es idéntico al juego final o al marcador, sino que es algo que existe de manera totalmente separada del último juego o el marcador. Es una imputación sobre ello como parte de eso. Este es un tipo de relación óptima que tenemos con el yidam dentro de nosotros mismos. Es en esta relación intrasubjetiva o personal dentro de nosotros mismos que se da esta relación con el yidam, que aún no acontece. Es el contrapeso entre el yo convencional y el yidam, en donde el yo convencional es la imputación sobre el yidam. Es un equilibrio entre el yo convencional y el yidam que no son ni idénticos ni completamente diferentes.
Al hacer esto, establecemos una relación “nosotros” en términos de la fusión entre el yo y el yidam. O, si revisamos las prácticas avanzadas del yoga del gurú, como el Lama Chopa (La Puya del Gurú) que se hace en la tradición Gelugpa, está la fusión del yo con el gurú/yidam. Este es el yo, el maestro y el yidam que hacen un “nosotros”. Se vuelve bastante complicado si realmente lo hacemos de manera apropiada. De manera óptima, esa relación “nosotros” fortalecería y aumentaría nuestra práctica de la bodichita en términos de la relación que tenemos con un “nosotros” con todos los seres. La relación del “yo” convencional”, el yidam e incluso el maestro espiritual, ese “nosotros”, mejora nuestra relación con todos los seres que estamos tratando de ayudar.
Obstáculos convencionales y más profundos
Los obstáculos convencionales serían cuando nos fusionamos con el yidam, perdiendo todo sentido de nuestro yo convencional individual. Ya no hay sentido del “yo”. El obstáculo más profundo es que, si no hemos refutado el “yo” falso, entendemos incorrectamente que ese “yo” falso es idéntico al yidam. Cuando hacemos la práctica del yidam y nos imaginamos a nosotros mismos en la forma del yidam o, como en prácticas más avanzadas, imaginamos a todos con esa forma alrededor de nosotros, la forma en que se hace en el nivel habitual es que nuestros sentidos, lo que vemos, es la forma ordinaria. Sin embargo, ante nuestra mente entendemos y aparece en la forma del yidam en el mándala. Si ese no fuera el caso, no podríamos cruzar la calle sin ser atropellados por un auto. Es un error perder de vista esa realidad convencional.
Relaciones personales cercanas mientras trabajamos con un yidam
¿Cómo afecta la práctica del yidam nuestras relaciones cercanas? De manera óptima, mantenemos la práctica en privado. Cuando escuchamos acerca de la secrecía en el tantra y demás, se refiere a mantenerla en privado. Nos comportamos de acuerdo con los roles convencionales en nuestra familia, profesiones y relaciones. No interfiere con eso. Lo que hacemos con nuestra mente es privado. Este es el mismo consejo que tenemos en el Entrenamiento mental en siete puntos, Lojong, en donde se nos aconseja que transformemos nuestra mente, pero, por fuera, nos conservemos iguales. De manera óptima, esta práctica del yidam fortalecería nuestra conducta ética hacia los demás, causando que tratemos a los demás de manera justa. Eso no oscurece el hecho de que aún son seres humanos que tienen necesidades y demás.
Obstáculos convencionales y más profundos
Los obstáculos convencionales serían hacerle saber a los demás que estamos haciendo la práctica del yidam, mostrando nuestro involucramiento y esperando trato especial por parte de los demás. También sería si nuestra práctica interfiere con nuestra habilidad de interactuar con otros de una forma ética que es respetuosa y atenta de sus necesidades, porque estamos extraviados en un mundo de fantasía con el yidam. El obstáculo más profundo sería identificarnos concretamente con el yidam y usarlo para obtener poder sobre los demás. Sería un viaje de poder, como si fuéramos una deidad enérgica que se comporta de esta poderosa manera. Podemos identificarnos con el yidam y adoptar una postura extraña o rígida e imaginar que estamos congelados en una figura de acción plástica.
Como solía explicar mi maestro Serkong Rinpoche, como Yamantaka, aunque está de pie, por supuesto que podemos sentarnos y acostarnos. No tiene que sostener todos esos objetos todo el tiempo. Rinpoche decía que era como usar ropa. Estamos usando ropa mientras estamos de pie, sentados o acostados, aún estamos usando la ropa. No tenemos constantemente que imaginar la ropa mientras la usamos; simplemente sabemos que estamos usando esta ropa. Alguien le preguntó, si se supone que nos imaginamos como Yamantaka todo el día, ¿qué pasa con la práctica de Chenrezig al recitar el om mani padme hum? Rinpoche respondió: “¿Quieres decir que Yamantaka no puede recitar om mani padme hum?”. Claro que puede.
Es importante con la práctica del yidam no convertirla en un extraño viaje místico, especialmente no un viaje egoico sino, en lugar de ello, tratar de integrarlo a nuestra mente convencional.
Resumen
En resumen, el budismo nos enseña acerca del surgimiento dependiente del yo, los otros y las relaciones. Ya tenemos ese análisis en la presentación budista. Esto es surgimiento dependiente debido a las cambiantes causas, condiciones, partes, nombres y conceptos. Podemos ampliar ese entendimiento del surgimiento dependiente si traemos estas cinco dimensiones de la realidad relacional de la terapia contextual. Si podemos aplicar este entendimiento ampliado del surgimiento dependiente y deconstruir completamente lo que está pasando con el yo, los otros y las relaciones, nos volvemos mucho menos rígidos. Vemos que el yo, los otros y las relaciones son cosas dinámicas que cambian momento a momento dependiendo de todos estos aspectos que las afectan. Si nos damos cuenta de los obstáculos que pueden surgir en cualquier tipo de relación, entonces podemos tratar de evitarlos al entender la forma óptima de relacionarnos.
Aunque hemos visto los tres tipos específicos de relaciones dentro del contexto de la práctica budista, necesitamos ampliar este análisis a todas nuestras relaciones. Si queremos entender la verdadera naturaleza de nosotros mismos y los demás, es una imputación sobre el yo en todas estas relaciones. Todas continúan y todas están cambiando momento a momento con todas estas variables. Con este pleno entendimiento, tenemos una deconstrucción completa de este yo falso y podemos actuar simplemente en términos del “mero yo”, el yo convencional, de la forma óptima para ser del mejor beneficio para todos.
Preguntas y respuestas
¿Puedes explicar más acerca de la bodichita individual y la iluminación que mencionaste?
Todos somos individuos y, por lo tanto, todos alcanzamos nuestra propia iluminación individual. No es una especie de iluminación universal general a la que todos nos conectamos para iluminarnos. Todos los budas son seres individuales. No son todos un solo ser. Esto se indica claramente por el hecho de que hay algunos seres que tienen la habilidad kármica de encontrarse con el Buda Shakyamuni y hay otros que no tienen ese karma; sin embargo, en lugar de ello, tienen el karma de conocer a Maitreya, el siguiente Buda. Cada Buda es individual, y las relaciones kármicas que tienen y demás son individuales. Todos los budas tienen las mismas cualidades. Podemos hacer la pregunta: ¿cómo puede haber más de una mente omnisciente? Si pensamos en un espejo que puede reflejarlo absolutamente todo, también podemos tener muchos espejos que reflejen absolutamente todo, ¿cierto?
Para usar un ejemplo simple, todos tenemos una nariz. No es que haya una nariz universal que todos tenemos en nuestra cara. Las narices son individuales. Su Santidad el Dalái Lama siempre gusta de usar las narices como un ejemplo. Del mismo modo, cada Buda tiene su propia iluminación individual. No es una iluminación genérica.
Hay una formulación en la que se supone que sintamos al orgullo de la deidad. ¿Quién se supone que sienta este orgullo? ¿Es el “yo” convencional que siente esto o el yidam?
Esta es la razón por la que tenemos esto en esta dimensión del yo/otro, esta contraposición. Estamos hablando del yo convencional como una imputación sobre el yidam. No es uno o el otro el que siente el orgullo. Es la fusión de ambos como un “nosotros”. Tener el orgullo de una deidad significa la imputación del yo convencional sobre la base del yidam. El yo y el yidam no son idénticos ni totalmente separados. Es muy importante entender lo que significa imputación. Es por eso que uso el ejemplo del juego de futbol, porque es más fácil de entender.
Con respecto a los obstáculos convencionales en la dimensión sistémica, mencionaste la necesidad de que sigamos la sadhana. Tenemos algunas más largas y otras más cortas y, si hacemos la forma más corta, algunas partes no están. ¿Cómo podemos entender esto y qué recomiendas como óptimo entre lo largo y lo corto en nuestra vida cotidiana?
Mi maestro Serkong Rinpoche dijo que las sadhanas largas son para principiantes y las cortas son para practicantes avanzados. Cuando nos hemos familiarizado lo suficiente con la sadhana larga y simplemente podemos imaginar cada uno de los pasos, entonces podemos hacer la sadhana corta y solo llenar los pasos de todas las partes que faltan. Eso, por supuesto, es muy difícil de hacer, especialmente como una persona ocupada en el mundo moderno con trabajo, familia, etc. Algunas de las sadhanas son muy largas. Tenemos que ser muy cuidadosos de no ser coleccionistas de iniciaciones y compromisos.
Esa es la razón por la que, cuando Su Santidad el Dalái Lama da iniciaciones a extranjeros, deja claro que no hay un compromiso con la sadhana, solo un breve compromiso de recitar el mantra y demás. Esto es producto de la amabilidad y de darse cuenta de que la mayoría de las personas no pueden mantener el compromiso de la sadhana. Sin embargo, si lo único que hacemos es recitar el mantra, entonces al menos deberíamos comenzarlo con el refugio y la bodichita y, al menos, hacer primero una meditación sobre la vacuidad, refutando el “yo” falso, y luego surgir como el yidam dentro de ese entendimiento de la vacuidad. Luego, recitar el mantra y terminar con una dedicatoria.
Sí, por el contrario, realmente somos muy serios con nuestra práctica, deberíamos trabajar con la sadhana larga. Un consejo que me parece muy importante proviene de Tsongkhapa, de hecho. No quedar atrapados en todos los pequeños detalles de estas visualizaciones. Ese no es el punto. No se preocupen por la joyería y demás. Esa no es la forma de ser capaces de visualizar. Tsongkhapa establece que, de los dos, la claridad en la visualización y el orgullo de la deidad, primero trabajamos con el orgullo de la deidad. Tenemos una visualización general vaga de algo y la imputación del yo sobre eso. Luego, conforme aumenta la concentración, la claridad de los detalles de la visualización en algún momento volverán a enfocarse. Tenemos esta visualización vaga del yidam y, conforme la concentración mejora, añadimos un detalle a la vez. Empiecen con el tercer ojo a mitad de la frente.
¿Es posible completar o terminar la práctica para convertirse en un Buda?
En teoría es posible alcanzar la iluminación en esta misma vida; son embargo, eso es bastante improbable. Si hemos construido una increíble cantidad de fuerza positiva, usualmente llamada mérito, si la hemos construido a lo largo de tres incontables eones como se describe, entonces, en esa última vida como sucedió con el Buda Shakyamuni o Milarepa o alguien así, se puede alcanzar la iluminación. Sin embargo, la mayoría de nosotros difícilmente hemos construido esa cantidad de fuerza positiva.
Si revisamos en nuestra vida cuántos pensamientos positivos y cuántos pensamientos negativos hemos tenido, muchos de nosotros nos daremos cuenta que tenemos aún un largo camino por recorrer. Sin embargo, esa no es una razón para desanimarnos Podemos avanzar en esta vida; pero recuerden, el progreso nunca es lineal y siempre tiene altibajos. Su Santidad el Dalái Lama dice que a él le parece muy motivadora la presentación de que necesitamos construir más de tres incontables eones de fuerza positiva. Le gusta mucho porque, entonces, si entendemos eso, no tenemos ninguna expectativa. Sin expectativas, no tenemos decepciones. Ese es un muy buen consejo.