Aplicación de las cinco dimensiones a la relación estudiante-maestro

Preguntas y respuestas

Empecemos con cualquier pregunta que puedan tener sobre la conferencia previa con respecto a cómo trabajamos para beneficiar a todos los seres y qué tipo de relaciones establecemos con cualquiera que encontremos mientras nos esforzamos para ser un bodisatva. ¿Cómo afecta eso nuestra relación cercana con familia y amigos? 

¿Cuál sería el estado de las relaciones verdaderas con otros cuando se quejan y nos hablan con enojo? ¿Cómo podemos corregir temas y sanar para tener una relación verdadera? ¿Cómo se manifestará esto en nuestra conducta?

Cuando trabajamos para tratar de beneficiar a todos los seres, en términos de la dimensión psicológica, esperamos haber desarrollado una gran cantidad de paciencia de tal manera que no nos enojamos cuando alguien nos critica. Con un nivel mental, podemos examinar si la crítica es correcta o incorrecta. Si es correcta, agradecemos la crítica y tratamos de corregirnos. Si la crítica es infundada, nuevamente nos disculpamos si la persona se sintió ofendida; no fue nuestra intención ofenderla. Aun así, practicamos la paciencia y no nos enojamos, Es útil recordar que el Buda no complacía a todos. No a todos les agradaba el Buda así que ¿qué esperamos con nosotros mismos? Por supuesto, habrá personas que nos criticarán y que no nos quieran. No hay nada de especial en ello.  

Solo podemos ayudar a aquellos que son receptivos a nuestra ayuda. El punto principal de la conducta del bodisatva es que tenemos el deseo, la intención de ayudar a todos. No somos budas. Tratamos de ayudar a los demás, hacemos lo mejor que podemos. A veces hay personas que nos damos cuenta que sobrepasan nuestra capacidad de realmente ayudarlas. 

Por ejemplo, hay una mujer esquizofrénica en Berlín donde vivo que ha estado acosándome durante más de diez años. Me llama a mitad de la noche y toca la puerta; insiste en que yo soy Kalachakra y que ella es mi consorte. Está completamente esquizofrénica. Le he dicho muchas veces que yo no la puedo ayudar y que necesita buscar ayuda profesional. Se rehúsa a aceptar que hay algo mal en ella o que tiene un problema. Realmente no hay nada que yo pueda hacer. Si llama a las tres de la madrugada simplemente atiendo y vuelvo a colgar. Obviamente ella no sabe que no voy a lidiar con ella, pero llama. Aun así, no me enojo; le deseo que esté bien, pero realmente no hay nada que yo pueda hacer. Está fuera de mis posibilidades. Algunas veces bromeo con mis amigos, cuando siento que nadie me ama, que al menos mi acosadora me ama. 

¿Cuál es el criterio para reconocer que nuestra ayuda realmente beneficia a otros y no los daña o los lastima?

Es muy difícil determinar qué tipo de beneficio puede tener nuestra ayuda. Si lo vemos en términos de beneficio a corto y a largo plazo, siempre debemos aspirar el beneficio a largo plazo. Por ejemplo, para hacer que nuestros hijos dejen de llorar no siempre les damos dulces. Ese es un beneficio a corto plazo, no a largo plazo. Algunas veces, el efecto a corto plazo puede ser doloroso para la persona; sin embargo, el efecto a largo plazo es como cuando un doctor tiene que aplicarnos una inyección dolorosa para curar una enfermedad. Los efectos de lo que hacemos con otros no está limitado solo a esa persona. También afectará a todos los demás con los que esta persona interactúa. Esa es una de las principales razones por las que anhelamos convertirnos en un buda con bodichita, de tal forma que sepamos todas las consecuencias y resultados de cualquier ayuda que tratamos de ofrecer a alguien y de todos aquellos con los que interactúa. 

Esta es la razón por la que es muy importante, en cualquier relación que desarrollemos, no tener preconcepciones ni juicios, sino que tratemos de recibir tanta información como podamos acerca de la otra persona y su situación. Necesitamos tratar de entender el patrón de conducta que la persona tiene, reconocer su individualidad y no verlos solo como otro caso de este o aquel síndrome. Necesitamos tomar en cuenta todas las variables fácticas y psicológicas y tratar de ofrecer consejo de una forma que se ajuste a todo eso. De esta manera, se asemeja mucho a lo que hace un médico.

¿Está bien revisar el texto de Las treinta y siete prácticas del bodisatva desde el punto de vista de la terapia contextual? ¿Hay alguna consideración al respecto?  

Me parece que sería muy fructífero hacerlo. Cuando trabajaba con mi colega, la Dra. Catherine Ducommun-Nagy, para terminar este artículo, lo completamos solo cinco días antes de venir a esta conferencia. Mi traductor ruso de la página web lo tradujo muy rápidamente en estos cinco días. Esta es un área de colaboración muy reciente y recién comienza como el fruto de muchos años de conversaciones. Esta es la primera vez que colaboramos en escribir y analizar algo. Espero que haya muchas más oportunidades para seguir avanzando y ambos tenemos muchas ideas. Ciertamente, revisar Las treinta y siete prácticas del bodisatva sería muy beneficioso.

Los maestros budistas no son terapeutas y es un error esperar que un maestro budista lo sea. El método de las enseñanzas budistas es que el maestro nos brinda el material y las instrucciones y tenemos que trabajar en ellas por nosotros mismos. La responsabilidad siempre se les da a los practicantes mismos. No es que cada semana tengamos una sesión con nuestro maestro. Eso no sucede. Sin embargo, existen muchos métodos, particularmente herramientas analíticas en la psicología occidental que ayudarían a ampliar la presentación budista y viceversa. 

Aplicación a la relación budista con un maestro espiritual

Continuemos con la aplicación de las cinco dimensiones a la relación con el maestro espiritual. Esto no incluirá la práctica budista más avanzada de ver al maestro como un buda. Esa es una práctica muy avanzada que a menudo se malentiende. Dejando eso de lado, analizaremos la relación general estudiante/maestro en el budismo. Relacionarnos con nuestro maestro de una manera saludable se considera la “raíz del camino”. Así es como generalmente se le llama. Al igual que una raíz brinda estabilidad y nutrición a una planta, el maestro brinda estabilidad y nutrición a nuestra práctica a través de guía e inspiración. Este punto de la inspiración es la esencia de la relación con el maestro. El maestro sirve como un modelo a seguir en términos de cómo nos comportamos y cómo lidiamos con los demás, etc. Como un modelo a seguir, el maestro nos inspira a tratar de alcanzar un alto nivel de desarrollo. 

Existen muchos niveles diferentes de maestros y estudiantes budistas. Puede haber un maestro que simplemente imparte una conferencia en una universidad y acudimos solamente para obtener información. Es posible que no seamos muy serios en nuestro compromiso con el camino budista; somos lo que se llama una especie de “turista del Dharma”. Puede ser desde ese nivel hasta el nivel en el que somos muy serios. Hemos examinado al maestro y el maestro nos ha examinado a nosotros y hacemos el compromiso de realmente seguir la guía de este maestro. 

La palabra que se utiliza en tibetano para la relación que establecemos con el maestro espiritual es la misma palabra que se utiliza para un médico. Tiene la connotación de alguien en quien confiamos. Nos confiamos a la guía de esta persona como lo haríamos con un médico. Se basa en la confianza y el respeto, al haber realmente examinado a la persona. Utilizaremos el marco de las cinco dimensiones para ver la forma óptima en la que el estudiante y el maestro se pueden relacionar entre sí y cuáles son los obstáculos que pueden surgir.

Dimensión de las variables fácticas

De manera óptima, los hechos biológicos tales como aquellos relacionados con la edad, el género, la salud, la situación familiar, etc., permite a los estudiantes acudir a las enseñanzas. Si la persona tiene tres años y asiste a las enseñanzas, realmente no funciona. Si el maestro está enfermo y en el hospital, realmente no funciona. Los hechos reales tanto del estudiante como del maestro tienen que ser conducentes para estudiar juntos. Si se requiere una cuota de entrada para viajar o para participar en una enseñanza y no tenemos dinero, no podemos estudiar con ese maestro. Es desafortunado que eso suceda, pero sucede. Las situaciones geográficas de los dos tienen que alinearse y ser conducentes. Si viven en dos partes diferentes del mundo y no pueden viajar para verse, entonces la relación no funciona. O puede ser que el maestro esté viajando todo el tiempo.

El maestro y el estudiante necesitan la habilidad de comunicarse el uno con el otro, ya sea directamente o indirectamente a través de un traductor de una forma que sea suficiente para los estudios. Si no podemos entender nuestros idiomas y no hay traductor, no podemos estudiar. Estas son las variables fácticas.

Obstáculos convencionales y más profundos

Los obstáculos convencionales serían las dificultades o conflictos en cualquiera de las variables. Por ejemplo, el caso del estudiante y el maestro que no hablan el mismo idioma y no cuentan con traductor; o podría ser que no podemos pagar el viaje al lugar en donde el maestro está impartiendo enseñanzas. 

Los obstáculos más profundos serían que tanto el maestro como el estudiante se identifiquen concretamente con las variables fácticas que les corresponden y sientan que el otro es muy diferente a ellos como para establecer una relación. Encontramos esto algunas veces, con las personas occidentales que sienten que no pueden aprender de un maestro tibetano tradicional, o podría ser que un maestro tibetano tradicional piense que los estudiantes occidentales no son serios y que no puede enseñarles. Eso sucede. Cada lado siente que el otro es muy diferente.  

Esta es la dimensión de las variables fácticas.

Dimensión de las variables psicológicas

La situación óptima sería que ambos lados tengan las habilidades cognitivas necesarias, la inteligencia y demás, el equilibrio psicológico apropiado y la madurez emocional para tener una relación saludable. Existe este dicho de que, si tenemos dos estudiantes, uno muy inteligente, pero con muy mal carácter y personalidad difícil, y otro estudiante que no es muy inteligente, pero tiene una personalidad y temperamento amables, el que es menos inteligente, pero es amable y servicial será un mejor estudiante. Este es en el que deberíamos enfocarnos. Si el estudiante que es menos inteligente, pero amable, no aprende, es nuestra culpa como maestro. Deberíamos ser capaces de explicar de una manera más sencilla de tal forma que la persona pueda entender. 

Recuerdo que una vez tuve una alumna que era incapaz de entender las cosas conceptualmente. Si la visualización se explicaba en palabras, simplemente no podía entenderlo. La única forma en la que lográbamos que entendiera era hacer que otros estudiantes de la clase actuaran cómo si alguien entrara en el mándala y enviara rayos de luz. Si realmente lo mostrábamos de forma visual, ella podría entender y al final se convirtió en verdad en una practicante muy seria. Un maestro necesita ser muy flexible y creativo en términos de cómo comunicamos. 

Obstáculos convencionales y más profundos

Los obstáculos convencionales serían cuando el estudiante o el maestro carecen de alguna de estas cualidades, ya sea cognitivas o emocionales. Por ejemplo, cuando el maestro o el estudiante tienen proyecciones inapropiadas, tal como sobrestimar o subestimar las capacidades del otro. A menudo sucede que asumimos que los estudiantes pueden entender y explicamos de una forma que les rebasa; o pensamos que no pueden entender y explicamos de una manera demasiado simple. Diferentes maestros son más capaces de explicar mejor un tema que otro. Asumir que un maestro puede explicar algo en lo que no están bien versado o en lo que no ha recibido formación, puede crear problemas. 

Por ejemplo, si un maestro se ha especializado en rituales tántricos, esperar que este maestro pueda explicarnos lógica y debate cuando no lo ha estudiado y no es capaz de hacerlo, puede conducir a que nos sintamos muy decepcionados y desilusionados del maestro. Queremos evitar esto. Necesitamos saber en qué es bueno el maestro y en qué es posible que no esté particularmente bien formado. 

También puede haber una idealización excesiva del otro. El estudiante idealiza al maestro y piensa que es un buda que lo sabe todo. Siente que no hay necesidad de explicarle al maestro su problema o confusión porque puede leerles la mente y darle la solución a todo. Eso es ridículo. Asimismo, el maestro puede idealizar al estudiante, al pensar que este es el discípulo que él o ella ha estado esperando toda su vida, que continuará su linaje y demás, pero esto no se ajusta en absoluto al discípulo. 

De igual manera, también son muy serios los temas emocionales conscientes o inconscientes que pueden conducir a necesidades o expectativas inapropiadas, tales como la explotación emocional, sexual o económica. Esto a menudo sucede en relaciones abusivas que se desarrollan con maestros abusivos. Por ejemplo, si el maestro tiene temas sexuales no resueltos y busca explotar al estudiante para satisfacer sus necesidades sexuales. Esto también puede aplicar a que el estudiante tenga problemas sexuales no resueltos y trate de seducir al maestro. Estas cosas pasan desafortunadamente y son grandes obstáculos, ya sea en las áreas sexual o financiera, o con respecto al poder y el control. Por eso es muy importante, tanto para el estudiante como para el maestro, tener un buen nivel de madurez y estabilidad emocional. No deberían entrar en la relación, especialmente el maestro, con temas emocionales no resueltos. Desafortunadamente, sucede.  

Hay algunos maestros que son enviados desde la India y quizás han completado su entrenamiento académico monástico o han llevado a cabo un retiro de tres años y han aprendido todos los rituales. Son enviados para ser maestros en un centro de Dharma; sin embargo, realmente tienen algunas dificultades emociones que no han abordado. Ahí están y todos lo ven como un maestro. Esa es la razón por la que la instrucción de ver al gurú como el Buda es muy peligrosa, especialmente cuando se practica con maestros que realmente no están muy calificados. El consejo es siempre examinar al maestro muy cuidadosamente a lo largo de un periodo de tiempo, antes de realmente confiarnos a su guía. Después de un cuidadoso examen, si encontramos que el maestro aún tiene problemas y temas emocionales, podemos obtener información de este maestro. Ese no es el problema; sin embargo, tal vez no queramos confiar en recibir una estrecha guía de esta persona. 

Los obstáculos más profundos son que el estudiante se identifique concretamente con ser inadecuado en comparación con el maestro, de tal modo que el estudiante se dé por vencido, al pensar que nunca alcanzará el nivel de alto desarrollo de su maestro. También puede ser que un maestro se identifique concretamente con su propio nivel de entendimiento y lo proyecte sobre el estudiante. Esto sería como decir: “Yo lo entiendo, ¿por qué tú no?”. 

Estoy pensando en un ejemplo positivo y útil de mi propio maestro, Serkong Rinpoche, con quien estudié muy cercanamente durante nueve años hasta que falleció. Era su secretario y su intérprete para tratar con extranjeros y demás. Era uno de los maestros de su Santidad el Dalái Lama. Estaba estudiando con él y traduciendo para alguien más al mismo tiempo, y había una palabra que yo no entendía. Él me animaba a preguntarle siempre que no entendiera algo. Le pregunté: “¿Qué significa esta palabra?” – y me contestó: “Te expliqué esta palabra hace siete años. Yo lo recuerdo, ¿por qué tú no?”. Este en realidad fue un consejo muy útil para prestar más atención y tratar de recordarlo todo. Esto es parte de ser entrenado para ser traductor, entrenarse en tener buena memoria. 

Dimensión de las variables sistémicas

En esta dimensión, de manera óptima, el maestro y el estudiante interactúan en sociedades, familias y entornos que apoyan los estudios. Esta es la razón por la que muchos occidentales encuentran muy útil estudiar con un maestro en la India o en Nepal en una sociedad en la que la práctica budista está muy ampliamente aceptada. Hay muchas otras personas practicando y monjes y monjas alrededor. El entorno social es mucho más conducente que una ciudad occidental ocupada, en donde se tiene que acudir a las enseñanzas cansado, después de un largo día de trabajo. 

Obstáculos convencionales y más profundos 

Los obstáculos convencionales se dan cuando estamos en sociedades, familias o entornos que no son conducentes o que no apoyan la práctica espiritual. Por ejemplo, esto sería vivir en países que tienen políticas religiosas o gubernamentales represivas con respecto a la práctica del budismo. Estoy seguro de que no tengo que explicar esto a aquellos de ustedes que crecieron durante el periodo soviético. Puede haber oposición de miembros de la familia que no quieren que estudiemos con un maestro. 

Del lado del maestro, puede haber un gran número de estudiantes, muchos viajes y también deberes en el monasterio que nos dejan poco tiempo a nosotros como estudiantes individuales. Otro obstáculo convencional que, de hecho, enfrento como maestro, es mezclar muchos roles con los estudiantes. Con algunos estudiantes soy una figura paterna, pero también un amigo. Socializamos, quizás vamos a ver una película; y con algunos de ellos también soy empleador. Les pago por su trabajo en el sitio web. Además, soy su maestro; esto definitivamente es combinar diferentes roles y puede ser muy confuso para los estudiantes saber qué papel estamos desempeñando en cada momento. 

Este es un tema serio cuando tiene que ver con maestros occidentales que se relacionan con estudiantes occidentales. Con los maestros tibetanos, no somos sus amigos. No salimos con ellos ni socializamos ni nada de eso. Sin embargo, con los maestros occidentales, algunos se aíslan por completo de sus estudiantes y, si no tienen otro grupo de apoyo de personas con las cuales relajarse, es muy difícil. Si es fácil del lado del maestro jugar diferentes roles, no necesariamente es fácil del lado del alumno. Es una situación diferente de ser un maestro de escuela con estudiantes que son muy jóvenes. Realmente no conozco una buena solución para esto. 

Los obstáculos más profundos son cuando el estudiante o el maestro se identifican concretamente con el sistema en el que viven y proyectan que todos deberían tener los mismos valores y expectativas. Por ejemplo, un estudiante occidental que proyecta que el maestro budista también desempeña el papel de un pastor y espera acudir a él para hablar sobre problemas maritales o sexuales. Es completamente inapropiado pedirle esto a un monje o monja. Quizás acuda con el maestro esperando que sea su terapeuta y empiezan a discutir con él todos sus problemas personales.  

Desde el lado del maestro, el obstáculo más profundo sería que se identifican concretamente con su propia tradición e insisten en que los estudiantes occidentales sigan estrictamente todos los protocolos que se enlistan en los textos clásicos. Hay una enorme lista de protocolos conductuales de cómo comportarse con un maestro, tales como no sentarse con los pies apuntando hacia ellos, no usar sombreros, caminar detrás de ellos, no pararse sobre su sombra, no sentarse en su asiento y muchos otros aspectos. Si el maestro insiste en que los estudiantes occidentales sigan todo esto, se vuelve muy difícil.

Dimensión de la ética relacional

En la dimensión de la ética relacional, de manera óptima el estudiante y el maestro se tratan uno al otro de acuerdo con el principio ético budista con respecto al dar y recibir. El maestro debería ser generoso, dar enseñanzas apropiadas, su orientación y su tiempo. Los estudiantes necesitan ser generosos en términos de ayudar al maestro con lo que sea que se necesite. Ambos lados necesitan mostrar respeto mutuo y no hacer exigencias irracionales. El maestro, además, necesita no cargar al estudiante con sus asuntos personales.

Obstáculos convencionales y más profundos

Los obstáculos convencionales son tendencias que provienen de experiencias pasadas de injusticias que conducen a buscar ciegamente una compensación inadecuada en la relación. Por ejemplo, un estudiante puede haber experimentado desafortunadamente la muerte de un padre cuando era muy joven y espera que el maestro sustituya a ese padre perdido, que tome decisiones por él o ella y le brinde el afecto faltante, etc. El maestro puede esperar que el estudiante actúe como el devoto hijo o hija que nunca tuvo. Lo que sucede algunas veces es que, en el pasado, el maestro fue muy pobre y mantuvo el celibato como monje o monja; psicológicamente, siente que eso fue injusto y quiere compensación de parte de sus estudiantes. En este caso, quiere que los estudiantes estén disponibles sexualmente o financieramente para compensarlo por sus dificultades pasadas. Las personas pueden sentir que han sacrificado mucho como un estudiante pobre, renunciando a todas sus relaciones para completar sus estudios y ahora piensan: “He adquirido el derecho de ganar tanto dinero como pueda y tener tantas aventuras como pueda y demás porque he pagado mi cuota”. Este es un mecanismo inconsciente que sí ocurre y explica con frecuencia la mala conducta de los maestros.

El obstáculo más profundo sería cuando el estudiante o el maestro se identifican concretamente con sus respectivos roles. De manera adicional, el maestro podría exigir que el estudiante lo priorice por encima de cualquier otra relación personal y que siempre esté disponible para servirle. En otras palabras, el maestro se involucra en un ejercicio de poder sobre el estudiante. El maestro también puede exigir lealtad y se vuelve muy posesivo de los estudiantes y se siente traicionado si estudian con otros maestros. Del lado del estudiante, renuncian a cualquier responsabilidad de hacer que el maestro rinda cuentas en el caso de una conducta no ética. “Es el maestro, entonces puede hacer lo que quiera”, este tipo de actitud. El maestro se vuelve explotador y abusa de sus estudiantes sexual y económicamente, los golpea, etc., y los estudiantes lo justifican diciendo que es el maestro y posee “sabiduría loca”. No hacen que el maestro rinda cuentas o se haga responsable de sus acciones. 

La dimensión del establecimiento relacional yo/otro 

En una relación estudiante/maestro, debido al “contrato” entendido con el maestro, hay un elemento yo/eso en la relación. El maestro es como un objeto que está ahí dando enseñanzas. De manera óptima, esto no impide una relación yo/tú ocasional, un contacto real personal con el maestro. Un buen ejemplo de esto fue mencionado en una entrevista con Michelle Obama. Describió una audiencia que ella y el Presidente Obama tuvieron con la Reina de Inglaterra. En esa reunión, Michelle Obama es el yo y la Reina de Inglaterra es el objeto; sin embargo, en algún punto de la interacción, Michelle Obama le dijo a la Reina: “Mis zapatos están muy apretados, me duelen los pies”. La reina respondió: “También me duelen los pies”. Ese fue un momento de comunicación humano a humano yo/tú. De manera óptima, el maestro debería de ser capaz de mantener una relación yo/tú con el estudiante, libre de proyecciones, preconcepciones y juicios acerca del estudiante, independientemente de la habilidad del estudiante de hacer eso también.  

Del lado del estudiante, de manera óptima, el estudiante sería capaz de fusionarse con el maestro para convertirse en un “nosotros” en el sentido de haber integrado la forma de actuar, hablar y pensar del maestro con la propia. En otras palabras, el estudiante es inspirado por la forma en que el maestro trata a los demás e intenta integrar eso. A esto se le llama yoga del gurú. Cuando integramos la conducta del maestro en la nuestra, en este sentido podemos convertirnos en un “nosotros” con el maestro. Además, idealmente cuando el maestro está ausente o ha muerto, el estudiante tiene la habilidad de mantener un diálogo interno con el maestro internalizado para recibir dirección cuando enfrente una situación difícil en la vida. Por ejemplo, nuestro maestro ha muerto y nos enfrentamos a un problema difícil, pensamos en cómo lo abordaría nuestro maestro. En un sentido, obtenemos la respuesta de que nuestro maestro actuaría de tal o cual manera. Este es un modo internalizado de establecer un yo similar a cuando la persona habla con su conciencia. 

Obstáculos convencionales y más profundos

Los obstáculos convencionales son cuando, en cualquiera de los dos, el maestro o el estudiante, el aspecto yo/eso de la relación domina e impide un encuentro del tipo yo/tú. El estudiante solo ve al maestro como una fuente de información, en cierto sentido, como una enciclopedia, y trata al maestro como un objeto, como un “eso”, como si el maestro no fuera un ser humano con sentimientos, emociones y demás. Por ejemplo, algunas veces he servido como oficina de enlace para algunos de los viajes de Su Santidad el Dalái Lama cuando ha realizado recorridos por países extranjeros. Una de las cosas que me aseguraba que se resolviera es que los organizadores recordaran que Su Santidad también tiene que usar el sanitario, como todos los demás. Por lo general, esto nunca es parte de ninguna agenda. Tiene que subirse al coche, ir a la cita, dar la conferencia, volver al auto e ir al siguiente destino. Necesitan que se les recuerde que es un ser humano, y ocasionalmente quizás necesite acudir al sanitario. No lo traten solo como un “eso”, sino como un “tú”, que es humano. 

Un obstáculo convencional del lado del estudiante es cuando, al fusionarse con el maestro, adopta ciegamente todos los hábitos irrelevantes e idiosincrasias del maestro. Por ejemplo, tenemos que beber té tibetano, hablar de una cierta manera y demás. Eso es tonto.  

Los obstáculos más profundos del lado del estudiante son que se identifiquen concretamente como un “nosotros”, al haberse fusionado con el maestro y asumir que han alcanzado el mismo nivel de entendimiento que el maestro. El maestro se puede identificar concretamente con estar fusionado con el estudiante e impedir que el estudiante se individualice. Esto algunas veces sucede en los monasterios, particularmente en un monasterio occidental que tiene un maestro tradicional tibetano muy estricto que no permite ninguna creatividad individual del lado de los monjes occidentales. Es solo una comunidad de “nosotros” y los monjes y las monjas pertenecen a esto y no hay lugar para ideas individuales y demás. 

Equilibrar las relaciones personales con una relación maestro budista-estudiante 

El último tema es lidiar con las relaciones cercanas mientras estamos también en una relación de estilo budista entre maestro-estudiante. Esto es muy delicado. ¿Cómo equilibramos nuestros compromisos con el maestro con nuestros compromisos con nuestra familia o con nuestro trabajo o profesión? 

De manera óptima, la relación estudiante-maestro debería fortalecer la habilidad del estudiante de establecer y mantener relaciones saludables con los demás y no debería interferir con sus compromisos con la familia, con su profesión, etc. Por ejemplo, viajé mucho con mi maestro, Serkong Rinpoche. Era un hombre mayor en esa época, con bastante sobrepeso y requería ayuda para entrar y salir del auto, y asistencia con muchas otras cosas. Debido al respeto que yo tenía por él, siempre estaba buscando su bienestar y comodidad, aprendí y me entrené, en cierto sentido, a hacer eso también con otras personas. Al desarrollar este tipo de actitud de ayudar al maestro, también desarrollamos habilidades que podemos transferir para ayudar a todos. De esa manera somos capaces de tratar nuestras relaciones cercanas con tanto respeto y amabilidad como aprendimos a hacerlo con nuestro maestro.

Objetos convencionales y más profundos

Los obstáculos convencionales son cuando el compromiso con el maestro interfiere con las responsabilidades con la familia y amigos. Como se explicó antes, podemos crear momentos especiales para estar con nuestra familia y amigos. Si hay un conflicto de horarios, por ejemplo, podemos negociar con nuestra pareja que no podemos ir a unas vacaciones en cierto momento porque hay un retiro especial, pero podemos hacer otro plan que funcione bien para todos. Hacemos compromisos y, de esta manera, no solo abandonamos nuestros compromisos personales con familiares y amigos. 

Nuestra pareja, familia o amigos pueden sentirse heridos. Pueden sentirse decepcionados; esto podría ser parte de su perfil psicológico. No podemos esperar que sean capaces de no decepcionarse; sin embargo, si ofrecemos algo a cambio y no solo los desechamos como basura, ignorándolos o abandonándolos, eso ayuda a aliviar la decepción. 

Los obstáculos más profundos son identificarse concretamente con ser el estudiante del maestro y esto nos impide establecer relaciones cercanas con otros maestros y con las personas en general. Del lado del maestro, el obstáculo más profundo sería identificarse concretamente con su rol como maestro en este tipo de relaciones y no ser capaz de establecer relaciones personales debido a imponer su propio papel como maestro a cualquiera que se encuentren. Por ejemplo, el maestro trataría de aconsejar a cualquier persona que se encuentre, incluso cuando la otra persona no lo desea. El maestro es incapaz de establecer amistades, mucho menos formar una familia. Sin embargo, esto no solo ocurre con los maestros. Algunas madres se identifican concretamente con ser madres y tratan como madres a todos los que conocen, diciéndole a las personas que vayan a dormir temprano, que no coman mucho, etc. 

Esto concluye la presentación sobre la relación maestro-estudiante y cómo el análisis de estas cinco dimensiones puede ayudarnos a identificar los problemas que pueden surgir y la forma óptima de lidiar con tal relación. 

Preguntas y respuestas

Si lo entiendo correctamente, hay tres tipos de relaciones; yo/tú, yo/eso y yo/nosotros. No entiendo del todo el último. 

De hecho, hay seis tipos de relaciones que se describen en este sistema. No es yo/nosotros, realmente es solo “nosotros”, en la que las personas simplemente están fusionadas. Están las relaciones yo/eso, eso/yo y tú/yo. También hay otras dos internalizadas, sin el otro externo. Por ejemplo, una persona simplemente se relaciona con algún proyecto, idea o solo habla consigo misma. La otra es cuando una persona tiene un diálogo interno, como al hablar con la propia conciencia y la conciencia responde a la persona: “No hagas eso; eres tonto”. 

¿Podrías explicar más el “nosotros”?

Sí, lo siento. El “nosotros” no es algo que sea bueno o malo. Depende de cómo ocurra esa fusión. En el caso de una madre y un hijo, es muy saludable. La madre protege al hijo, lo carga por todos lados y entonces el vínculo es muy fuerte. Se vuelven un “nosotros”. Esto es especialmente cierto cuando una mujer está embarazada; está comiendo y descansando por dos. La mujer se ha convertido en un “nosotros” con el bebé no nacido en oposición a la sensación de que hay un “eso” extraño que ha invadido su cuerpo, lo cual obviamente no es muy saludable. Es como en las películas de ciencia ficción de horror.

En ciertas situaciones, volverse un “nosotros” con los demás puede ser útil para construir una comunidad en la que todas las personas siguen las mismas reglas. Esto ocurriría en el ejército o en cualquier otro tipo de comunidad con una fuerte disciplina que todos necesitan seguir. Entonces, las personas se vuelven un “nosotros”. El peligro es cuando las personas pierden su individualidad dentro de ese grupo o no se les permite que sean ellas mismas. Algunas veces en las familias, el patriarca de la misma asume que toda la familia es un “nosotros” y establece reglas que todos deben cumplir. Por ejemplo, “en esta familia no hacemos eso”. Este tipo de actitud puede ser muy destructiva. 

Los artículos acerca de relaciones con el maestro están disponibles en la página web en la sección correspondiente, de tal forma que las personas se puedan familiarizar más con esto. Pienso que lo que es muy útil con estas cinco dimensiones es usar esta herramienta analítica para investigar nuestras relaciones personales. Tenemos muchas y en cada una podemos examinar lo que está sucediendo. Esto embona muy bien con las enseñanzas budistas del surgimiento dependiente en términos de nuestro entendimiento de nosotros mismos y de los demás, y el entendimiento de las relaciones que tenemos entre nosotros. Todo esto surge en dependencia de muchos factores y variables que están cambiando, evolucionando y creciendo todo el tiempo. 

Necesitamos no convertir nuestras relaciones en cosas sólidas y después discutir cuando pensamos que alguien no se está comportando de manera que apoye esa relación sólida. “No tomas nuestra relación en serio”. No es como si fuera una cosa sólida inmutable. Hay temas que surgen cuando no entendemos la naturaleza dependiente de las relaciones.

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