Una de las ramas del noble óctuple sendero. (a) Para los seres ordinarios, como parte del entrenamiento superior en autodisciplina ética, refrenarse de las cuatro acciones destructivas del habla. (b) Para los aryas, una de las tres ramas que generan confianza en los demás – a saber, el discurso de un arya que explica correctamente la visión correcta o, de forma alternativa, el discurso de un arya que purifica los impulsos kármicos para las acciones verbales destructivas, como mentir.
Tibetan: ཡང་དག་པའི་ངག yang-dag-pa’i ngag
Sanskrit: samyagvāc
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