Los primeros tres de los cuatro puntos del nivel inicial

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Resumen del nivel inicial

En las últimas sesiones, hemos estado hablando sobre la confianza en un maestro espiritual y el preciado renacimiento humano. Ambos temas sirven como base para el tema que sigue. Es posible que haya personas de facultades extremadamente agudas que se hayan entrenado muy extensamente en vidas anteriores y, debido a que se han acostumbrado a todos los entrenamientos y meditaciones y se han familiarizado en esas vidas anteriores, en esta vida pueden generar bastante inmediata y directamente la bodichita y comprensión de la vacuidad. Sin embargo, si este no es nuestro caso, entonces debemos practicar de manera ordenada, pasando progresivamente por las distintas etapas como se describe en el camino gradual.      

En cuanto al nivel inicial o el alcance inicial de motivación, hay cuatro temas de meditación:   

  • El primero de ellos es la meditación sobre la impermanencia.  
  • El segundo son las desventajas que siguen si renacemos en los reinos inferiores. 
  • El tercero es tomar refugio.
  • El cuarto es pensar en la causa y efecto kármico. Sobre esa base, nos abstenemos de cometer cualquiera de las diez acciones destructivas.  

Muerte e impermanencia

Hemos estado discutiendo el preciado renacimiento humano que tenemos. Deberíamos considerar esto más a fondo y pensar que, si este renacimiento humano, esta base de trabajo que tenemos, durara para siempre, entonces eso sería un asunto; sin embargo, de hecho, no es algo que dure para siempre. Es algo impermanente. Dado que este cuerpo humano no va a durar para siempre y se perderá rápidamente, debemos usar el tiempo que nos queda para practicar el Dharma lo mejor que podamos.     

Por lo general, cuando pensamos en la muerte y la impermanencia, nuestra mente se entristece un poco porque no hay nadie que no le tema a la muerte. Hay personas que tienen tanto miedo a la muerte que ni siquiera quieren escuchar ninguna mención del tema. Esto no los protegerá ni ayudará, porque es solo cuestión de tiempo antes de que llegue su muerte real. Claramente, esta no es una buena actitud. Si, por el contrario, tenemos recordación (presencia mental) de la muerte, entonces es posible que podamos eliminar el sufrimiento que puede llegar en ese momento.        

Además, si no fuera posible eliminar el sufrimiento en el momento de la muerte, ciertamente sería mejor no pensar en ello en absoluto; sin embargo, dado que existe un método para evitar el miedo y el sufrimiento en el momento de la muerte, tiene sentido tener recordación de la muerte ahora. Tenemos un preciado renacimiento humano en este momento, y existe un método por el cual podemos evitar el sufrimiento asociado con el momento de la muerte. Por lo tanto, vale la pena seguir estos métodos.         

Hasta ahora, hemos cometido muchas acciones destructivas y hemos acumulado mucho potencial kármico negativo. En general, hemos actuado de una manera muy indisciplinada y todo esto ha sucedido porque no hemos tenido recordación de nuestra muerte.  

Es extremadamente importante tener recordación de la muerte. Uno de los factores que hizo que el propio Buda entrara en la práctica intensiva del Dharma fue su encuentro con la muerte, el ver a una persona muerta. Si no hubiera tal cosa como la muerte, entonces el propio Buda habría podido permanecer feliz para siempre en el palacio real disfrutando de su posición. Pero, como se dio cuenta de que la muerte vendría y que su posición real no duraría, apartó su mente de eso, renunció a todo y se dedicó al Dharma.     

Cuando no tenemos recordación de la muerte, lo que sucede es que, en el momento de nuestra muerte, experimentamos mucho sufrimiento y dificultad, y entonces será demasiado tarde, ya que moriremos. Jetsun Milarepa cantó una canción que decía: “Debido a que le temo a la muerte, me fui a las montañas para hacer una práctica intensiva del Dharma, pero ahora que he alcanzado el logro máximo, no tengo nada más que temer a la muerte. La muerte no vendrá a mí”.      

Meditaciones sobre la muerte

En cuanto a las meditaciones sobre la muerte, hay tres puntos en torno a los cuales meditar:

  • El primer punto es el hecho de que la muerte es segura. 
  • El segundo punto es que, por el contrario, la hora de la muerte es completamente incierta.   
  • El tercer punto es que, en el momento de la muerte, nada será de utilidad excepto nuestra práctica del Dharma. 

Cada uno de estos tres puntos tiene tres razones que los respaldan. Vamos a elaborarlos.

La muerte es segura

Las tres razones de apoyo para el punto sobre la certeza de la muerte son:

  • El Señor de la Muerte vendrá con certeza y no hay circunstancias que puedan hacer que retroceda.
  • Cuando nuestro tiempo de vida termina, no se puede extender.
  • Mientras estamos vivos, el tiempo que podemos dedicar al estudio y la práctica del Dharma es corto.   

En cuanto a esta primera razón de apoyo, también hay tres puntos:

  • El primero es que no importa qué tipo de cuerpo hayamos tomado, nunca hemos renacido en un cuerpo que sea inmortal o que no haya estado sujeto a la muerte.   
  • El segundo es que no importa a dónde viajemos o donde vivamos, no podemos huir de la muerte. 
  • El tercero es que no importa a qué método recurramos, el tipo de medicina, dispositivos mecánicos o mantras que usemos, cuando llegue el momento de la muerte, estos no serán de ninguna ayuda para evitar morir. Cuando nuestro tiempo se acaba, morimos.     

El Buda es un ser iluminado y, por lo tanto, no está obligado a morir, y en realidad no muere en el sentido normal; sin embargo, por nuestro bien, manifestó la muerte y demostró el fallecimiento. Para nosotros, no hay duda de que también vamos a morir y, sin importar qué tipo de cuerpo hayamos tomado, no tenemos uno inmortal. 

Sin importar a dónde vayamos, no hay ningún lugar que esté libre de la muerte. No hay lugar al que la muerte no pueda llegar. Hay algunas personas, por ejemplo, que viven en Dharamsala y se ponen muy enfermas y piensan en ir a Occidente a uno de los famosos hospitales para curarse. Sin embargo, es posible que viajen hasta allí y mueran también en un hospital occidental. Sin importar a dónde vayamos, cuando se nos acaba el tiempo, morimos.   

Había una vez un gueshe que alquilaba una habitación en la casa de una anciana. La madre de esta casa le quitó una pulga a su hijo y le dijo: “Tira esto en algún lugar donde no muera”. El gueshe que estaba alquilando la habitación escuchó esto y le dijo a la anciana: “Si puedes tirar esta pulga en un lugar donde no va a morir, por favor tírame allí también”. No hay lugar adonde podamos ir donde no vayamos a morir. Por supuesto, la madre tenía en mente algo un poco más inocente, tirarla en un lugar sin gente, donde no la pisaran. En última instancia, de hecho, no hay lugar donde no vayamos a morir.     

Sin importar qué tipo de dispositivos mecánicos usemos, o incluso si vamos a la guerra contra la muerte, aún no hay nada que pueda evitarnos la muerte. Sin importar qué tipo de instalaciones médicas sofisticadas haya, no pueden evitar que muramos cuando se acabe el tiempo. De hecho, el propio médico también morirá cuando se acabe su tiempo.     

Si fuera posible comprar nuestra vida de la muerte, si hubiera dispositivos mecánicos, medicinas o mantras o algo que pudiera impedir la muerte, entonces las personas más ricas habrían podido comprar eso. Sin embargo, encontramos que este no es el caso. No hay gente rica que pueda evitar morir. Estos son tres puntos para meditar sobre este aspecto de la certeza de la muerte.    

El segundo punto sobre la certeza de la muerte es el hecho de que no importa cuál sea nuestra esperanza de vida, no hay tiempo extra que se pueda agregar. En otras palabras, si hemos acumulado el potencial kármico de una vida anterior para vivir una vida útil de 100 años en esta vida, entonces no hay nada que podamos hacer en esta vida para vivir más allá de esos 100 años. Una vez que nacemos, los 100 años comienzan a pasar.     

Tan pronto como nacemos, sin importar lo que hagamos, nos acercamos cada vez más a nuestra muerte. Vamos constantemente hacia nuestra muerte. No es que podamos detenernos y bajarnos de la cinta en movimiento por un tiempo y luego continuar. Es como estar en un avión, automóvil o tren en rápido movimiento en el que no hay paradas. Al conducir un automóvil, por supuesto, podemos detenerlo y retroceder; sin embargo, cuando estamos en el coche que se dirige hacia la muerte, no hay marcha atrás. Deberíamos pensar en eso.  

El tercer punto sobre la certeza de la muerte es que mientras estamos vivos, el tiempo real que podemos dedicar a la práctica del Dharma es extremadamente corto. Por ejemplo, si vivimos 50 años, si sumamos todo el tiempo que realmente dedicamos a la práctica del Dharma, podría llegar a solo tres o cuatro años. Si consideramos la cantidad de tiempo que pasamos durmiendo cada noche, comiendo, yendo al trabajo y todas estas cosas, entonces la cantidad de tiempo que nos queda para dedicar realmente a la práctica del Dharma es extremadamente corta.       

Cuando somos jóvenes, cuando somos niños hasta la edad de 16 años, ni siquiera somos conscientes ni nos damos cuenta de la práctica del Dharma. Después de eso, si somos conscientes de la práctica del Dharma y pensamos en hacerla, entonces, aun así, solo hay una pequeña cantidad de tiempo que podemos dedicarle. Podemos considerar el ejemplo de estar aquí hoy. El día es muy largo, pero durante todo el día solo estamos dedicando quizás esta hora aquí al Dharma y el resto del tiempo estamos involucrados en otras cosas. Incluso si estamos aquí durante una hora, es solo por un corto número de días y es una ocasión muy rara.       

Estas son las tres razones que sustentan por qué nuestra muerte es segura. Al concluir la meditación en estos tres puntos sobre el hecho de que, debido a que nacimos, es seguro que vamos a morir, deberíamos tomar la decisión de practicar el Dharma antes de que se nos acabe el tiempo. Incluso si pensamos en practicar el Dharma, normalmente podríamos pensar en hacerlo mañana o pasado mañana; sin embargo, no deberíamos pensar así en absoluto.     

Cómo el potencial kármico afecta nuestra percepción

El segundo punto principal en el que debemos pensar es que no hay certeza en cuanto al momento de la muerte. Hay tres aspectos a considerar, pero antes de adentrarnos en ellos, hay algo que debe presentarse con respecto a la descripción del universo compuesto por el Monte Meru, los cuatro continentes y los ocho subcontinentes. Esta es la descripción del universo según las enseñanzas del abhidharma. Hay otra explicación o descripción del universo de acuerdo con las enseñanzas de Kalachakra que es ligeramente diferente.      

Según las enseñanzas del abhidharma, el monte Meru es cuadrado, extremadamente bonito y está dispuesto de una manera muy agradable; en la descripción de Kalachakra, el monte Meru es redondo y aparece con un aspecto muy aterrador que se cierne sobre nuestra cabeza. De hecho, hay personas que perciben esta sensación de que el Monte Meru está directamente sobre su cabeza y a punto de caer sobre ellas. Es algo muy aterrador. Por supuesto, el monte Meru no cae sobre ellas; sin embargo, según esta descripción, hay personas que experimentan con gran temor esta aterradora visión del monte Meru a punto de caer sobre su cabeza.    

La forma en que nos aparecen las cosas realmente depende de nuestros propios potenciales kármicos. Debido a un potencial kármico individual y al potencial kármico general compartido que ha sido construido por todos, la forma en que la tierra se ve ante la gente en general en estos días es como una esfera. Este globo en el que vivimos constituye la apariencia del continente sur. No deberíamos pensar que los continentes norte, oeste y este están incluidos en esta tierra. El globo simplemente constituye el continente sur.     

Con respecto a la descripción del universo en términos de un monte Meru cuadrado y los cuatro continentes, en estos días, no tenemos el potencial kármico para poder ver las cosas de esa manera. No nos aparecen así. Sin embargo, a pesar de que las cosas nos aparecen ahora solo como la esfera de la tierra, e incluso si insistimos mucho en que solo existe esta tierra y no existen el Monte Meru, los otros continentes y otros mundos, no hay forma de que realmente podamos probar eso. Tampoco podemos irnos al otro extremo y convertirnos en un fanático del Dharma que dice que el universo, de hecho, solo existe como el Monte Meru, los cuatro continentes y los ocho subcontinentes. Otro extremo más sería insistir en que la forma en que el mundo aparece ahora como un globo es algo así como una mera apariencia y en realidad no es así en absoluto. Tampoco podemos llegar a ese extremo porque, de hecho, la tierra es redonda, es como esta esfera, es la forma en que existe.   

El potencial kármico es muy interesante. Por ejemplo, consideren el líquido en este vaso; todos lo vemos como agua, pero para los espíritus hambrientos, aparecería como pus. Cuando los seres humanos lo miran, lo vemos como agua. Cuando los dioses lo miran, lo ven como néctar. No podemos decir que todo el mundo verá este vaso de líquido de la misma forma. Es solo en términos del potencial kármico individual particular de verlo de cierta manera lo que determina cómo aparecerá ante cada ser. Esto es algo con lo que debemos tener mucho cuidado, ya que es un punto importante.       

Cuando decimos que los humanos ven esto como agua, los espíritus hambrientos como pus y sangre y los dioses como néctar, cada una es una forma válida de ver y un punto de vista correcto para la percepción de ese tipo de ser. En otras palabras, tendríamos que decir que es cierto, y, de hecho, este es un vaso de pus y sangre para un espíritu hambriento, un vaso de agua para los humanos y un vaso de néctar para los dioses. Estas no son percepciones distorsionadas, como ver una imagen doble de la luna, una montaña de nieve blanca como si fuera azul, o ver árboles que se mueven hacia atrás cuando pasamos junto a ellos en un tren. Esos son ejemplos de percepción distorsionada en el sentido de que lo que vemos no corresponde realmente a lo que existe. Sin embargo, en este ejemplo de ver este líquido como pus, agua o néctar, estos de hecho existen válidamente.        

Así, tendríamos que decir que la tierra vista como una esfera es válida y verdadera y existe así, y la gente la ve de esa manera. Asimismo, tendríamos que decir que el universo también puede verse como un Monte Meru cuadrado con cuatro continentes y ocho subcontinentes debido al poder del potencial kármico. Existe en esta forma por medio del poder del potencial kármico de aquellos que lo ven de esa manera.    

Dentro de ese sistema en que el universo aparece como Monte Meru y demás, vivimos en el continente sur y al otro lado del Monte Meru está el continente norte. Cuando el sol sale y brilla aquí en el continente sur, dado que el sol gira alrededor del monte Meru, entonces es de noche en el continente norte.  

Algunas personas en el Tíbet dicen eso porque, cuando es de día en el Tíbet, es de noche en Norteamérica, por lo tanto, Norteamérica debe ser el continente norte. Decir eso es una tontería, no es así. Decir que es así sería confundir los dos sistemas diferentes y mezclarlos, haciendo un lío, no es así. Cuando hablamos de los continentes norte y sur, está dentro del contexto de la descripción presentada en los textos del abhidharma y no debemos confundir otros sistemas y otras formas de pensar con esos sistemas. Son dos sistemas completamente diferentes que no deben mezclarse.   

La incertidumbre del momento de nuestra muerte

La relevancia de esta discusión sobre el Monte Meru y los cuatro continentes es que en el texto Tesoro de temas especiales del conocimiento, Abhidharmakosha, hay una descripción de los seres humanos del continente norte que viven 1.000 años, con una longitud de vida fija y segura. Los seres humanos en el continente sur, sin embargo, tienen una esperanza de vida incierta, no fija; esto se refiere a nosotros.     

Podemos entender esto en términos de cómo, en general, la esperanza de vida de los humanos del continente sur al comienzo del último eón intermedio de los eones de evolución era un número incontable de años, un trillón de años o el número finito más grande, y luego disminuyó lentamente hasta que la esperanza de vida fue de varias decenas de miles de años, luego varios miles de años, varios cientos de años, y ahora está por debajo de eso y la esperanza de vida es incierta. Algunas personas viven hasta los 100 años y algunas mueren a los 20. Algunos mueren tan pronto como nacen. No hay certeza de cuánto tiempo vivirá alguno de nosotros.    

Hay tres aspectos para meditar sobre la incertidumbre de la duración de nuestra vida y cuándo moriremos: 

  • El primer punto es que hay más circunstancias para causar nuestra muerte que circunstancias para permanecer con vida. Si pensamos en esto, es algo que podemos entender con bastante facilidad. Hay tantos tipos diferentes de armas y máquinas que pueden matarnos y cosas terribles que están presentes en el mundo que pueden causar nuestra muerte. Todos sabemos eso. 
  • El segundo punto es que las cosas que realmente pueden mantenernos con vida, como los diversos tipos de medicamentos o tratamientos médicos, son muy raros. Incluso si existe un medicamento poderoso que puede ayudarnos a mantenernos con vida, generalmente es muy costoso y no es tan fácil de conseguir. Sin embargo, no tenemos que pagar nada para conseguir algo que nos va a matar. Además, varias cosas que usamos para tratar de mantenernos con vida, por ejemplo, la comida, pueden volverse malas y matarnos si las comemos. 
  • El tercer punto es que nuestros cuerpos son extremadamente frágiles y débiles. Sería otra cosa si nuestros cuerpos estuvieran hechos de piedra o hierro, pero ese no es el caso. Nuestro interior es tan delicado como el interior de un reloj. Al igual que un reloj, que tiene en su interior rueditas muy delicadas y la más mínima cosa puede descomponerlas, tenemos cosas dentro de nosotros como pulmones, intestinos, estómago e hígado que pueden dañarse y fallar al más mínimo toque. Está el ejemplo del agricultor de papas que estaba arando su campo para plantar papas. Se fue a casa a comer y empezó a hervir un poco de aceite para freír un poco de pan. Puso el pan en el aceite, pero cayó muerto antes de que pudiera sacarlo. 

Con este ejemplo, seguramente podemos ver que el momento de la muerte es completamente incierto. Podemos caer muertos instantáneamente en cualquier momento. Con respecto al punto principal de que el momento de la muerte es completamente incierto, tenemos estos tres aspectos para considerar y meditar. Al concluir esto, deberíamos tomar la decisión de practicar el Dharma ahora mismo. No lo pospondremos para mañana ni para el día siguiente, porque podríamos morir en cualquier momento.       

Nada ayuda en el momento de la muerte excepto el Dharma

El siguiente punto es que, a excepción del Dharma, nada más es de ayuda en el momento de la muerte. Tomando esto como el punto principal, nuevamente hay tres puntos a considerar:   

  • El primero es que nuestro cuerpo no es de ayuda en el momento de la muerte. Sin importar lo bonita que sea la ropa que compramos para nuestro cuerpo, sin importar lo agradable que sea la comida que le demos, en el momento de la muerte tenemos que dejar nuestro cuerpo atrás. No va a ser de ninguna ayuda.     
  • El segundo punto es que sin importar cuántos amigos, familiares, seres queridos, asistentes y empleados tengamos, al momento de nuestra muerte ninguno de ellos va a ser de ayuda. Incluso si hay un poderoso general del ejército durmiendo en la cama con guardias armados a su alrededor, va a morir. Los guardias armados no serán de ayuda. De hecho, cuantos más amigos y familiares tengamos a nuestro alrededor al morir, más dolor nos causarán porque todos estarán en duelo por habernos perdido. Nos apegamos tanto al pensar en dejarlos atrás que, de hecho, causan más daño que ayuda en el momento de la muerte.     
  • El último punto es que el dinero, la riqueza y las posesiones no sirven en el momento de la muerte. Sin importar cuánta riqueza y posesiones tengamos al morir, no podemos llevarnos ni una pequeña partícula con nosotros.      

Hace unos años, Su Santidad el Dalái Lama dio una iniciación de Kalachakra en Ladakh, India, y este es un relato sobre el mecenas que solicitó esta iniciación. Este mecenas tenía un amigo muy rico que murió. Cuando murió, no había nada que pudiera hacer con todas sus riquezas y posesiones. Simplemente cubrieron su cuerpo con una tela blanca y se lo llevaron para incinerarlo. Al ver el final al que llegó su rico amigo, este hombre decidió que usaría su dinero para solicitar y patrocinar la iniciación de Kalachakra de Su Santidad el Dalái Lama.     

El mecenas le explicó todo esto a Rinpoche, sobre cómo el hombre rico murió sin ninguna de sus riquezas o posesiones, y fue incinerado cubierto con una tela blanca. Rinpoche le transmitió esta historia a Su Santidad el Dalái Lama, explicando que este hombre le contó cómo murió su amigo y tuvo que dejar toda su riqueza y no pudo llevarse nada; cuando murió, solo quedaba la tela blanca. Su Santidad comentó: “Oh, ¿pudo llevarse la tela blanca con él entonces?”. Sin embargo, de hecho, ni siquiera pudo tomar la tela blanca ya que se quemó en el fuego de cremación. Ni siquiera la tela blanca con la que cubren nuestro cuerpo para la cremación puede venir con nosotros.    

Después de pensar y meditar sobre estos tres puntos, la conclusión es que necesitamos practicar el Dharma. Nada más es de ayuda, ni los amigos, la riqueza, las posesiones o nuestro cuerpo; no podemos llevar nada con nosotros. Sin embargo, la práctica del Dharma es algo que puede ser de ayuda y, por lo tanto, es lo único a lo que debemos dedicarnos en términos de lo que nos puede beneficiar en el momento de la muerte.    

No tenemos que estudiar tanto sobre la muerte y la impermanencia de los textos para darnos cuenta de su realidad. Basta mirar a nuestro alrededor, hay tanta gente que muere, tantos funerales, cremaciones y cosas así. Está a nuestro alrededor. Es solo cuestión de tiempo hasta que sea nuestro turno. Cuando observamos a los practicantes tántricos avanzados y los vemos con cuencos de cráneo humano, trompetas hechas de fémures humanos y varias cosas así, hay un propósito para todo eso: es para que siempre tengan recordación de la muerte.     

Renacimiento

Si no hubiera nada después de la muerte, no sería tan terrible. No habría tanto de qué preocuparse. Pero, después de que morimos, hay un renacimiento. En cuanto a dónde podemos renacer, solo hay dos posibilidades: en uno de los estados afortunados o en uno de los desafortunados. Si hemos acumulado una gran cantidad de potencial kármico positivo a partir de las acciones constructivas que hemos realizado, podemos renacer en uno de los estados afortunados y entonces no hay nada qué temer. Sin embargo, si nos examinamos a nosotros mismos con honestidad, vemos que, por el contrario, hemos acumulado una gran cantidad de potencial kármico negativo y, como resultado, ese potencial conducirá al renacimiento en uno de los reinos desafortunados.         

Renacimiento en los estados de renacimiento desafortunados y tomar refugio como la forma de superar el miedo a eso

Hay tres estados de renacimiento desafortunados. Los reinos del infierno y el reino de los espíritus hambrientos son cosas que no podemos ver con nuestros propios ojos y, por lo tanto, tal vez sea difícil pensar en ellos con seriedad. Sin embargo, podemos ver a los animales y ese es un lamentable estado de renacimiento. Debemos considerar el tipo de sufrimiento que implica ser un animal, y cuando imaginamos esto, podemos desarrollar un gran temor en el sentido de que no queremos que esto nos suceda.      

Cuando nos asustamos o nos sentimos aprensivos, entonces, en este estado de miedo, buscamos alguna protección o refugio que nos muestre una dirección segura a seguir para evitar tal renacimiento. Si no hubiera nada que pudiera brindar protección contra este miedo, entonces lo único que nos queda es el miedo, pero hay algo que puede ofrecer protección contra él. Si preguntamos, ¿cuál es la fuente de refugio y dirección segura que puede ayudarnos a prevenir este miedo y evitar este sufrimiento? Son las Tres Joyas de Refugio: el Buda, el Dharma y la comunidad Sangha.                 

El verso de postración al comienzo de este texto especifica al Buda, al Dharma y a la Sangha como las Tres Joyas de Refugio. ¿Qué cualidades debe tener un objeto de refugio para poder proporcionar una dirección segura? La primera cualidad es que tiene que ser una persona libre de todos los miedos. Si ellos mismos no estuvieran libres de todos los miedos, ¿cómo podrían ayudar a otros a superar sus miedos? El Buda es tal objeto de refugio, libre de todos los miedos como resultado de haber acumulado una enorme reserva de potencial positivo a partir de las acciones constructivas que realizó durante tres incontables eones, y como resultado de haber eliminado todas sus deficiencias y contaminaciones.          

Lo siguiente que necesita un buda para poder ofrecernos refugio y una dirección segura en la vida es ser hábil en los métodos para ser capaz de liberar a los demás de sus miedos. Pero antes de continuar, ¿hay alguna pregunta hasta este momento?  

Preguntas

¿Qué debo hacer si tengo dificultades, por ejemplo, para hacer una ofrenda del mándala del monte Meru y los cuatro continentes, etc., y para creer algunas cosas en general?

¿Cuál es la base de la dificultad de ofrecerlo con convicción? ¿Es que no crees que el universo existe de esa manera? No deberías tener ninguna duda al respecto. Es una forma válida en la que existe. Y si ofrecemos un mándala en esa forma, con el tiempo seremos capaces de entender cómo existe de esa manera. Si lo pensamos, finalmente llegará la convicción. 

Quizás un ejemplo ayude. Por ejemplo, digamos que somos dueños de un gran terreno y, siendo ricos, pensamos en construir una gran casa en ese terreno. En el momento en que estamos haciendo los planes, no deberíamos tener dudas sobre si esta casa se puede hacer realidad o no. En otras palabras, si tenemos convicción acerca de la probabilidad de que suceda en la realidad, y pasamos por el proceso de construcción, realmente sucederá. Pero, en el momento en que estamos haciendo los planes, aunque lo tengamos en mente como una proyección, no existe en realidad en ese momento. Sin embargo, es algo que podemos construir y realizar.       

Deberíamos pensar que el mundo existe de esta manera y es posible que no podamos verlo de esta manera ahora, pero de hecho tenemos el potencial kármico para poder verlo de esa forma. Es solo cuestión de acumular suficiente potencial kármico para poder verlo de esa manera. Por ejemplo, cuando dicen que todo el mundo tiene el potencial kármico para renacer como Indra, como el rey de los dioses, esta posibilidad existe, porque todos hemos tenido vidas sin principio durante las cuales hemos acumulado el potencial kármico para experimentar todo lo posible. Así es como es. Es solo una cuestión de lo que hará que este potencial kármico se materialice.             

Cuando ofrecemos un mándala en esta forma particular, esto en sí mismo es algo muy positivo y constructivo. Es muy meritorio y puede contribuir a que podamos ver el universo de esa manera en algún momento. Si tenemos dudas al respecto, podría socavar todas las prácticas de las deidades en las que también podríamos estar participando. Esto se debe a que, de hecho, cuando nos visualizamos a nosotros mismos como una deidad meditativa, en este punto todavía no somos una deidad meditativa. Sin embargo, sirve como un método para poder generarnos realmente de esa forma en el futuro. Esto es lo mismo.     

Si seguimos más esta línea de razonamiento, podríamos tener dudas sobre ser capaces de generar un corazón bondadoso y cálido. De igual forma, podría ser algo en lo que estamos meditando en este momento, pero es posible que aún no lo tengamos. Sin embargo, solo decir que si no lo tenemos ahora eso significa que no puede suceder, haría imposible que desarrollemos un corazón bondadoso. Del mismo modo, sería imposible aprender tibetano si no lo sabemos ahora. Incluso sería el caso de que un niño nacido en Inglaterra nunca podría aprender inglés porque no lo sabía al principio, cuando nació.

¿Por qué el hecho de que debamos dedicarnos a la práctica del Dharma en este momento es una razón para la certeza de la muerte?

Esa es una muy buena pregunta. Lo que dices es correcto. No es exactamente una razón para decir que la muerte es segura, pero es un hecho que cuando estamos vivos, hay solo una pequeña cantidad de tiempo que podemos dedicar a la práctica del Dharma. Deberíamos pensar en el tiempo que tenemos con vida. La cantidad de tiempo que dedicamos al Dharma es muy corta en comparación con el resto del tiempo que dedicamos a actividades distintas del Dharma. Como nuestra muerte es algo que va a suceder con seguridad, y como es solo una cuestión de tiempo, pero no sabemos cuándo sucederá, entonces nos empuja más a pensar en cómo dividimos nuestro tiempo. Vemos que, de hecho, no ponemos nuestro mayor énfasis en la práctica del Dharma y, por lo tanto, el tiempo que le dedicamos es muy corto. Entonces, pensar en la certeza de la muerte nos motiva a sentir una fuerte necesidad de practicar el Dharma, ya que es la decisión a la que llegamos sobre la base de este punto de que la muerte es segura.                

¿La duración de nuestro tiempo de vida está fija? ¿No hay nada que podamos hacer para cambiar eso?

Podemos entender esto con un ejemplo. Si una persona es elegida para un cargo gubernamental por tres años, el mandato durará tres años a menos que esta persona haga algo realmente malo. Pase lo que pase, pierden el cargo después de tres años. Asimismo, del potencial kármico anterior, tenemos una cierta esperanza de vida; sin embargo, también necesitamos circunstancias para que suceda. En otras palabras, si tenemos una semilla de arroz, puede producir una planta de arroz como resultado; sin embargo, también necesita circunstancias como agua y fertilizantes para lograrlo. Con malas circunstancias como una corriente de aire o algo así, no crecerá.           

De manera similar, aunque tengamos la esperanza de vida del potencial kármico pasado para vivir 50 años, si comemos desordenadamente y conducimos como locos por las carreteras, podemos morir antes debido a las malas circunstancias. En otras palabras, el hecho de que tengamos una cierta esperanza de vida no significa que viviremos tanto tiempo. Significa que, si estamos bien y tenemos cuidado, podremos vivir tanto tiempo. No obstante, también podemos morir antes por no tener cuidado, por accidentes y cosas así.    

Es lo mismo en términos de un adivino. Pueden ver las líneas de vida en nuestra mano y decir algo sobre nuestra esperanza de vida, pero podemos morir antes de eso por otras circunstancias. Solo porque tengamos una cierta esperanza de vida, no es seguro que vivamos todo ese tiempo. Todo el mundo también tiene el potencial kármico de tener muertes prematuras.   

Es posible que tengamos una vida útil de 60 años como ser humano pero, debido al potencial kármico que hemos acumulado, morimos de un accidente a la edad de 40 años. Es posible, aunque no en todos los casos, que luego se renacerá como un ser humano que vivirá los 20 años restantes de esa vida anterior. No siempre es así, pero puede suceder.   

Necesitamos que se agoten tres cosas para morir: 

  • Que se termine la duración de la vida.
  • Que se termine el potencial kármico para ese renacimiento.    
  • Que se termine la fuerza vital. 

Cuando estas tres se agoten, entonces nuestra vida habrá terminado. 

Si no existe el potencial kármico para morir hoy, no moriremos hoy. Necesitamos tener el potencial kármico. Tenemos muchos potenciales kármicos diferentes, pero el punto es que, si no tenemos el potencial kármico para que suceda algo, no sucederá. Discutiremos este punto en nuestra próxima sesión. No importa lo que nos suceda, sucede porque tenemos el potencial kármico para que suceda.        

Anteriormente me enseñaron que el potencial kármico para la duración de una vida se medía en términos de la cantidad de respiraciones tomadas. La impresión, tal como yo la entendía, era que una vida no solo se medía en años como la conocemos, sino más bien en la cantidad de respiraciones reales que tomamos. Parecía que había ciertas prácticas en las que podíamos contener la respiración y, de hecho, alargaríamos nuestras vidas. ¿Podría aclarar esto?

Ese es el entendimiento correcto. Existen prácticas relacionadas con la extensión de la duración de nuestra vida, medida en términos de número de respiraciones. Existe la práctica del jarrón de contener la respiración y, si una persona lo hace durante seis meses, puede aumentar la vida útil en tres años. Se dice que hay 21,600 respiraciones diarias. Por lo tanto, si respiramos muy rápido, jadeamos y soltamos el aliento de esa manera, disminuirá nuestra esperanza de vida. Por el contrario, si estamos mucho más relajados y respiramos lenta y fácilmente, es mucho más saludable y nos da una vida más larga. Asimismo, vivimos más si estamos más cerca del nivel del mar que si vivimos muy alto en las montañas. En el Tíbet, la esperanza de vida es un poco más corta en comparación con otros lugares: solo de 50 a 60 años. Esto se debe a la gran altitud. Aquí, en altitudes más bajas, en general, las personas tienen una mayor esperanza de vida. Es cierto.  

Hemos discutido, ahora, tres de los cuatro puntos del nivel inicial. El primero es la muerte y la impermanencia; el segundo es el sufrimiento de los reinos inferiores; y el tercero es el refugio. El cuarto punto es causa y efecto kármico. Cubriremos los detalles sobre el karma en esa discusión en la próxima sesión.    

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