Los diferentes reinos de existencia y el karma

Antes de abordar con un poco más de detalle el tema del karma que les ofrecí, salté un punto muy importante del nivel inicial del lam rim, que curiosamente con frecuencia suele saltarse: la discusión del tema de los sufrimientos de los tres renacimientos inferiores. No existe ninguna palabra en tibetano, aunque sí suele traducirse como reinos inferiores, pero en realidad en tibetano la palabra lo que dice es los tres reinos “malos”, y por eso yo suelo traducirlo como los tres “peores” reinos. Estoy a punto de meterme en una discusión etimológica, porque además me encanta, pero voy a hacer un esfuerzo y por hoy me voy a aguantar.

Algunas personas suelen y les gusta mucho dar una versión Darma-lite de los peores reinos. Una forma de la versión Darma-lite de estos seis reinos de existencia, a nosotros nos constan el reino humano, el reino de los animales, tal vez algunos de nosotros creamos en los espíritus o los fantasmas, pero en otras culturas son aceptados otros reinos de existencia y para nosotros esto significa algo que nos cuesta bastante trabajo. Así que la versión Darma-lite de la descripción de estos seis reinos nos habla de estados psicológicos en las mentes de los humanos. En las enseñanzas se nos suele decir que si alguien aborda un renacimiento humano después de haber tenido alguno de estos peores renacimientos entonces hay un cierto remanente que queda de aquellos renacimientos malos que se manifiesta, en alguna manera, en un renacimiento humano. Así que puede haber, por lo tanto, una experiencia similar, digámoslo así, en una vida humana, pero esto no es la versión completa, del Darma completo, de la exposición de los seis reinos.

Necesitamos entrar a la discusión de este tema desde el Darma de a de veras y recordemos que todo el Darma de a de veras está basado de manera muy importante en el entendimiento de la existencia de un flujo mental sin principio y sin final, y no puedo enfatizar lo suficiente lo crucial que es este punto. Si exploramos los diferentes parámetros que pueden ser experimentados por un individuo en términos de visiones, olfato, audición, visión, situaciones táctiles, cuestiones mentales como felicidad o infelicidad, etcétera (desde diferentes parámetros se puede explorar), todos estos parámetros afectan, colorean nuestra experiencia: interés, desinterés, atención, desatención.

Para cada uno de estos parámetros estamos hablando de todo un espectro. El espectro, por ejemplo, desde total interés hasta total desinterés. Estamos hablando de espectros completos, desde el total enojo hasta el total no estar enojado; desde la total atención a la total desatención, y en cada instante de nuestra experiencia estamos siempre experimentando alguna situación dentro de este espectro en todos estos parámetros.

Este es el caso con la vista, por ejemplo; existe todo un espectro luminoso. Y con el hardware, por decirle así, ¿no?, que tenemos con un cuerpo y capacidades humanas existe solamente un cierto cacho del espectro que nosotros somos capaces de percibir visualmente. O sea, nosotros, por ejemplo, no estamos equipados para percibir en ultravioleta, para ver en ultravioleta o para ver en infrarrojo y, de hecho, para poder ver, digamos, en estas partes del espectro necesitamos utilizar aparatos mecánicos que nos permitan hacer esto. Pero, por ejemplo, si vemos el caso de una lechuza, una lechuza es capaz de percibir dentro de ese espectro ciertas partes del espectro que nosotros, con nuestro hardware de humano, somos totalmente incapaces de percibir, o sea, una lechuza puede ver increíblemente bien en la oscuridad, por ejemplo. Con el equipamiento sensorial, digamos, de un perro, un perro puede escuchar sonidos, por ejemplo, muchísimo más agudos que los que puede escuchar el oído humano. Con el equipamiento de la nariz de un perro, por ejemplo, un perro puede oler y distinguir olores de manera mucho más sutil y precisa y a una distancia muchísimo mayor que con el equipamiento nasal que nosotros tenemos, esto lo sabemos y no es desconocido por nadie de nosotros.

Entonces, por el mero hecho de que los humanos no tengamos el equipamiento para poder percibir fuera de ciertos límites en los diferentes espectros aurales, visuales, etcétera, eso no quiere decir que esas otras partes del espectro correspondiente no puedan ser percibidas con otro tipo de equipamiento por otro tipo de criaturas. Y, desde luego, tampoco esto quiere decir que por el hecho de que nosotros no podamos percibir en ultravioleta o en infrarrojo es que tal cosa como ultravioleta o infrarrojo no existan.

Y, desde luego, como el contínuum mental no está necesariamente asociado de manera permanente con algún tipo de base sensorial específica, entonces desde luego que ese contínuum mental puede abordar formas que le permitan tener el equipamiento sensorial adecuado para percibir otras partes, o en un momento dado, la totalidad de dichos espectros.

Entonces, si tal cosa es posible, y como hemos mencionado, es bastante evidente en el aspecto de la visión o de la audición o el del olfato, ¿existe alguna verdadera razón para que, si así es en estos casos, no pueda también suceder algo similar con el espectro entre el placer y el dolor, el espectro que constituyen el placer, de un extremo, y el dolor del otro? Estamos hablando aquí de sensaciones táctiles, y me parece que es más correcto, porque “táctil” como que queda nomás referido a las manos, tal vez más bien sensaciones “corporales”, me parece que es más correcto. Con el equipamiento humano, por ejemplo, en cuanto al dolor, cuando el dolor pasa más allá de cierto extremo, el cuerpo humano simplemente deja de funcionar y perdemos conciencia. Entonces, esto no quiere decir que no existan niveles, dentro del espectro, niveles de más intenso dolor que eso, lo único que significa es que el equipamiento que nosotros tenemos tiene una como válvula de protección, una válvula de seguridad, que más allá de cierto nivel de dolor simplemente se desconecta y ya no sentimos nada, estamos inconscientes.

Lo mismo exactamente pasa del otro lado de este espectro, del lado del placer, y estoy hablando en particular de la sensación física de placer. Si nos ponemos a pensar también nos daremos cuenta de que en nuestro propio mecanismo interno o equipamiento interno, también hay un mecanismo de desconexión cuando el placer físico rebasa cierto nivel. Si pensamos, por ejemplo, en términos del placer físico, el placer sexual físico, vemos que conforme va este avanzando llega un momento en que hay un impulso interno de ir más y más y más rápido, dirigiéndonos directamente hacia la terminación de ello porque ya no se aguanta, que es lo que es finalmente el orgasmo.

Pasa exactamente lo mismo con una comezón. La comezón no tiene absolutamente nada de dolorosa, la comezón es purito placer, lo que pasa es que llega a que pasa el nivel del placer a tal grado que ya no lo toleramos y nos vemos en la necesidad de destruirlo y nos rascamos. Pero no estoy bromeando. Esto es muy cierto. Estoy hablando muy en serio. Durante un periodo como de unos cinco años tuve un padecimiento que se manifestaba en una tremenda comezón constante, una comezón en todo el cuero cabelludo y en la frente, una muy, muy intensa comezón. Y los doctores nomás no atinaban a qué es lo que lo estaba causando. Entonces, la única manera que encontré yo para poder trabajar con esto, que me costó mucho trabajo, es simplemente concentrarme, darme cuenta que era algo sumamente placentero y ante eso nada más relajarme y disfrutarlo. Y aunque, desde luego, esto requería una enorme cantidad de presencia mental y de concentración, las veces que era yo capaz de lograr este estado mental y relajarme en él, verdaderamente era placentero, me daba cuenta que no tenía nada de doloroso y me era manejable.

Pero lo que generalmente nos pasa, sin embargo, es que en cuanto tenemos un piquetito de un mosco de alguna manera sentimos esta urgencia, esta necesidad de no aguantar tanto placer y de inmediato lo destruimos, rascándonos. Entonces la pregunta es: ¿por qué no podrá haber formas de vida que tengan la capacidad de experimentar, en el espectro del dolor y del placer, situaciones más allá de las que nosotros conocemos, tanto dolorosas como placenteras, en analogía o similaridad con lo que sucede en cuanto al espectro visual o auditivo u olfativo, etcétera? ¿Podríamos dar una razón lógica que nos dijera que tal cosa no es posible?

Y lo mismo con el espectro del factor mental o de la experiencia mental de felicidad e infelicidad, y por favor no confundamos placer y dolor con felicidad e infelicidad. Son dos cosas completamente diferentes. La felicidad o la infelicidad pueden estar acompañando a cualquier tipo de experiencia física o a cualquier tipo de experiencia mental. Podemos experimentar, por ejemplo, podemos en un momento dado estar experimentando el intenso dolor físico de un masaje profundo con enorme felicidad, que nos cause muchísima felicidad eso porque sentimos que de alguna manera está, pues, aliviándonos o sirviéndonos, o bien, somos un poco masoquistas y decimos: “Si no hay dolor, no hay ganancia”. Puedo estar realmente muy feliz de estar recibiendo este masaje tan doloroso, no estoy infeliz, estoy muy feliz de estar recibiendo este doloroso masaje. Así que en realidad feliz e infeliz es un parámetro y un espectro muy diferente al parámetro de dolor y placer.

Y bueno, también en esta parte del espectro tenemos límites: hasta dónde podemos aguantar o manejar la infelicidad; por ejemplo, podemos sentirnos muy infelices, estar muy deprimidos, y si llega el momento en que no toleramos esto nos suicidamos. O sea, hay límites también a cuánta infelicidad somos capaces de tolerar. Entonces, ¿por qué no podrá, qué razón hay para que no pueda haber, en este mismo espectro de felicidad e infelicidad, fuera de los límites que nosotros como humanos podemos tolerar, mayor recorrido hacia ambos lados que otros seres puedan experimentar?

Y si es cierto que puede existir tal cosa de que la actividad mental puede experimentar niveles de felicidad o infelicidad más allá del espectro que nosotros conocemos y toleramos, entonces, correspondiente a la actividad mental capaz de percibir eso habrá un cuerpo con el equipamiento adecuado, el hardware, el equipamiento sensorial adecuado para poder procesar o experimentar esas partes del espectro. Y entonces mi propio contínuum mental tiene el potencial o la capacidad de poder eventualmente percibir esas partes más extremas del espectro de lo que normalmente nosotros conocemos y, a su vez, de generar los mecanismos de hardware adecuados en una base física para poder experimentar o tener la experiencia de esos niveles de los espectros.

El mero hecho de que mi propio equipamiento como humano, por ejemplo, en el caso visual, no pueda percibir esas formas de vida que existen fuera del espectro que yo soy capaz de percibir, no prueba de manera alguna que no existe la posibilidad de que otras formas de vida, con el equipamiento adecuado a dichas situaciones, puedan existir y percibir estados asociados con dichas partes del espectro, correspondientemente.

La pregunta siempre es: ¿estos reinos existen en realidad? Y la respuesta es: desde luego que sí, existen con la misma realidad que para nosotros existe este reino dentro de lo que percibimos con el equipamiento que somos capaces de percibir, tiene la misma realidad, nada más no los podemos percibir nosotros. Desde luego, no me quiero meter ahorita a la pregunta qué es esto de “realidad”, que nos llevará a toda la discusión de la vacuidad, es una discusión muy profunda en la que no me voy a meter ahorita.

Por cierto, esto que les estoy en este momento transmitiendo es algo de conclusiones a las que yo he llegado en mis propias reflexiones y contemplaciones, no es algo que yo haya leído así en ningún texto. Entonces, pero bueno, esto me suena razonable a mí en lo personal y además me ayuda en gran medida a tomar más en serio la existencia de estos otros reinos y la asociación que tienen con el proceso del renacimiento. Porque de lo que estoy hablando aquí es de contínuum mental, y en particular de mi propio contínuum mental, y a la conclusión que me lleva esto es que mi contínuum mental tiene el potencial de experimentar y percibir la totalidad del espectro visual, auditivo, de dolor y placer o de felicidad y de infelicidad.

El hecho de cómo será el adecuado hardware físico correspondiente a poder experimentar estas otras partes del espectro, pienso que seguramente debe de haberlo de alguna manera pero no es el asunto que principalmente me preocupa, sino la posibilidad de experimentar en mi contínuum mental los espectros completos.

No es algo que me interese dejarlo en el reino de la “imaginación”, así como sentarme ahí en una postura adecuada e imaginarme estar experimentando un dolor increíblemente intenso; me parece además que es sumamente difícil, sentado cómodamente en mi lugar, imaginar un dolor extremadamente poderoso, ¿no les parece a ustedes? Suena muy bonito, así como: “Ponte a meditar acerca de eso y realmente ponte a experimentar los sufrimientos de los reinos, de los peores reinos de renacimiento, pero, digo, en realidad ¿a quién estamos engañando? ¿Podemos de veras experimentar esto? Pero si queremos tener una experiencia más realista de esto tratemos nada más de revivir o de recordar o de hacerlo en todo caso, ¿no?, lo que es que nos perforen un diente, que nos hagan un trabajo dental sin anestesia. Pensémoslo por un instante… ¿Les duele? Pensamos en esa cosa horrible, pero ahorita ¿nos duele de pensar en eso? ¡No, no nos duele para nada! Así que no nos hagamos los tontos, no estamos hablando de imaginarnos estas cosas sino de, de hecho, experimentar estos extremos fuera de lo que conocemos, de verdaderamente intensísimo dolor.

Así que, bueno, ojalá, deseo que esto sea una forma tal vez más útil de pensar en esta cuestión de los seis reinos; al menos, a mí me resulta útil enfocarlo de esta manera. Verán, esto es algo de veras muy profundo porque esto es una consecuencia auténtica de la toma de refugio, de darle a nuestra vida dirección segura, o dirección positiva y segura. Esto quiere decir: si yo de verdad, en lo profundo de mí creo que el Buda no era un idiota y que todo lo que decía tenía significado, un porqué y un para qué con conocimiento de causa y específicamente además para ayudar a los seres sintientes, y si estoy verdaderamente convencido de esto, entonces todas las enseñanzas las tomo en serio y si algo no lo entiendo me pongo a explorarlo, a investigarlo, a tratar de averiguar o ver si esto de alguna forma puede o no tener sentido para mí, sobre la base de que el Buda no iba a estar perdiendo el tiempo en estupideces o en tratar de engañarnos. Así que si el Buda habló de estos diferentes reinos yo no creo que estuviera vacilando.

Entonces, en términos del Darma en serio y en el nivel inicial de las enseñanzas, el tomar en serio la existencia de estos diferentes reinos, y en particular de los reinos peores, es algo importante en el sentido de “de verdad yo no quiero tener un renacimiento de ese tipo”. Y la posibilidad de tomar esto en serio se basa nada más en entender la actividad mental, en entender el contínuum mental y en entender que el contínuum mental dura por toda una eternidad, para atrás y para adelante.

Ya sé que esta no es una cápsula fácil de tragar. Venimos de la parte fácil, ahora vamos a la parte de veras difícil: el karma. No vamos a entrar ahorita a las grandes complejidades del karma. Hablemos de esto a un nivel práctico. Hablemos en términos de vidas futuras y preguntémonos, ¿qué tan en serio tomamos cada uno de nosotros esto de las vidas futuras? ¿Y qué estamos haciendo que de alguna manera nos asegure una buena calidad de vidas futuras?

Si me uso en este momento a mí mismo como ejemplo, ya que he estado utilizando algunas referencias personales en la presentación de todo este material, digamos, en mi propia experiencia, yo he estado trabajando muy duro y durante mucho tiempo con este nivel inicial de las enseñanzas, en realidad es muy difícil el nivel inicial. Por ejemplo, me he dedicado y he hecho este enorme portal de internet de material de Darma. Entonces, parte de mi objetivo y de mi meta que persigo con esto es el poder beneficiar a otros que puedan, pues, beneficiarse de consultar esta página. Pero debo de admitir ante ustedes que parte de mi motivación en hacer esta página también es por mi propio beneficio. Porque creo muy firmemente, al hablar de mi propio beneficio, que en la medida de que le meta tantísima energía y tantísimo trabajo y que esté tan, tan involucrado yo con esta página de internet en la que llevo años trabajando, esa fuerza me impulsará a que cuando muera y renazca, desde muy corta edad, desde la niñez, sea yo como instintivamente jalado a poder toparme con esta página de internet en mis siguientes vidas y que esta sea mi conexión con el Darma y poder seguir así mi propio proceso de crecimiento.

Pero bueno, lo que me tengo que preguntar muy en serio es “parece que sí estoy generando intensamente las causas para volverme a conectar con el Darma desde una temprana edad en una vida futura, si alcanzo, para empezar, una preciada vida humana, pero la pregunta es ¿estoy generando en este momento las causas para de veras generar una preciada vida humana en la siguiente? O me estoy engañando a mí mismo, me estoy engañando a mí mismo haciendo mi propia, muy cómoda versión Darma-lite de esta situación diciendo: “Ah, bueno, es que si hago esa página web, eso ya me garantiza lo que yo quiero más adelante”. ¿No me estaré engañando con esto? Esta es la pregunta que continuamente necesitamos hacernos sin importar el nivel en el que nos encontremos, ¿estoy realmente haciendo y logrando los objetivos que se me proponen en cada uno de los niveles de desarrollo o estoy sacando mi propia versión Darma-lite y nomás me estoy engañando a mí mismo?

En realidad, como lo he venido diciendo varias veces a lo largo de estas enseñanzas, el ser auténticamente una persona perteneciente a cualquiera de estos niveles significa tener una actitud en la vida que afecte la totalidad de las áreas de nuestra vida. Así que, regresemos a lo más básico, está claramente dicho en las enseñanzas: dentro de las causas que dan por resultado el preciado renacimiento humano, la primera de ellas es la conducta ética, la disciplina, la autodisciplina ética. Dejar de generar acciones destructivas.

Hay muchos niveles de disciplina ética: la disciplina ética de trabajar por el bienestar de los demás, la disciplina ética de trabajar por generar acciones constructivas nosotros mismos, pero aquí, en cuanto a poder tener el resultado de la preciada vida humana a lo que principalmente nos referimos es a restringirnos de llevar a cabo acciones destructivas. Tenemos una lista claramente descrita en las enseñanzas de las que se llaman las diez acciones destructivas, seguramente ya las conocen, no voy a entrar en detalle, y estas no son de ninguna manera todas las acciones destructivas que podemos o somos capaces de llevar a cabo, nada más es una selección de algunas de las más significativas.

Entonces, la pregunta que nos debemos hacer es ¿qué tan en serio yo me tomo en mi propia vida esta instrucción de las enseñanzas de evitar llevar a cabo las acciones destructivas? No estamos hablando de volvernos unos fanáticos u obsesivos de esto, de volvernos rígidos, tiesos, fanáticos, en el sentido de que “no es posible que lleve yo a cabo ni una sola acción destructiva pase lo que pase”, eso sería como querer volvernos santos y estamos muy lejos, al menos en el nivel que nos encontramos, para pretender ser santos.

Necesitamos estar un poco más atentos, o más atentos a nuestra conducta cotidiana, y al darnos cuenta de que estamos iniciando o involucrándonos en una acción destructiva darnos el espacio mental para darnos cuenta o permitirnos darnos cuenta de las consecuencias que eso tiene, las consecuencias que dicha acción destructiva tiene para mí o que tendrá para mí en el futuro; no tengo absolutamente ninguna garantía de las consecuencias que tendrá para la otra persona la acción destructiva que yo haga para con ella, pero sí tengo la total certeza de que la consecuencia de dicha acción destructiva para mí será infelicidad en el futuro, que eso es exactamente lo que quiero yo con mayor fuerza evitar, infelicidad futura, y ese entendimiento me lleva a restringirme, a detenerme de llevar a cabo o continuar con dicha acción destructiva.

¿Por qué es que no nos refrenamos de llevar a cabo acciones destructivas? La razón por la que no me refreno de dichas actividades destructivas es porque en el fondo no estoy realmente convencido de que las consecuencias de dichas acciones son de infelicidad y sufrimiento. Y si ahorita estoy yo experimentando algún grado de infelicidad, llegar al entendimiento de que esta infelicidad que experimento en este momento es el resultado de acciones destructivas del pasado, o sea, entender esa relación que existe, esa relación causa-efecto entre las acciones constructivas y la felicidad, las acciones destructivas y la infelicidad, es algo que verdaderamente no es fácil de entender, es muy profundo y muy difícil de entender, pero muy importante.

Entonces, esta convicción profunda en la operación de la causalidad es verdaderamente fundamental para ser auténticamente un practicante del nivel inicial, es el factor más importante; desde luego, tenemos luego otros factores como la pereza, que aun entendiéndolo tenemos pereza para hacerlo, etcétera, pero lo más importante es la convicción de la operación de causa y efecto. Si miramos los textos, veremos que podemos alcanzar un estado de entendimiento inferencial válido sobre la base de la autoridad textual.

En otras palabras, si nosotros, desde nuestra muy propia experiencia personal examinamos las palabras del Buda y nos enteramos de que el Buda dijo que la única forma de eliminar todos los problemas es el entendimiento de la vacuidad, o sea, que el entendimiento correcto y completo de la vacuidad nos va a liberar de nuestras emociones destructivas, y si tenemos una verdadera convicción de que esto es así, y si entendemos también que la razón precisamente y la causa que llevó al Buda a alcanzar la misma budeidad y a dar estas enseñanzas es la compasión, el deseo de beneficiar a los demás, entonces, si aceptamos y entendemos esto, entonces nos llevaría a pensar “no hay razón alguna para que el Buda nos estuviera mintiendo acerca del karma”. Así que concluimos que el Buda es una fuente válida de información acerca del karma.

Entonces, no sé cómo les pase a ustedes, y es algo muy individual, pero al menos en lo que a mí respecta estos argumentos que estoy dando en este momento a mí en lo personal no me convencen del todo, siento la necesidad de tener un poquito de mayor entendimiento personal de esta situación para estar convencido. En otras palabras, para yo sentirme cómodo, con mayor convicción, quisiera tener un poco más de información y un poco más de experiencia con esto y de más profundo entendimiento para de veras sentirme convencido de esto, que la manera tradicional en que se nos invita a tener una cognición válida inferencial sobre la base de la autoridad de los textos.

Es, desde luego, claro, y lo dice, de hecho, en los textos, que con la cognición válida inferencial o con el puro uso de la lógica y de la inferencia no se puede llegar a una convicción total y completa acerca de la operación de causa y efecto. Y, bueno, ninguno de nosotros tenemos en este momento desarrollada la capacidad como para poder ser capaces de captar o percibir la operación del karma con lo que pudiéramos llamar percepción directa o percepción desnuda. Entonces, ¿en qué situación me pone esto? Bueno, entonces esto me lleva a la necesidad de investigar, de estudiar, de explorar, de recibir mayor cantidad de información para que yo pueda tener mayor claridad acerca de la conexión de, por ejemplo, acciones destructivas con infelicidad, etcétera.

El Dalái Lama siempre insiste en decir esto: la forma en que tenemos que estudiar el budismo es tener una actitud científica, tenemos que ponernos el ojo, el lente del científico y ponernos a explorar a mayor profundidad, investigar con mayor puntualidad.

Tenemos las enseñanzas del abidarma, conocidas como los "temas especiales de conocimiento". Y existen diferentes versiones del abidarma, dadas en las diferentes escuelas del budismo indio. Tenemos un texto perteneciente a la tradición vaibáshika de la India, que es un texto escrito por Vasubandu, de la tradición hinayana, vaibáshika. Y tenemos una versión mahayana del abidarma, un texto escrito por Asanga. Y tenemos también una versión teravada, que también es hinayana, que es escrita por Anuruddha.

Entonces, nos ponemos a investigar en estos tres textos u otros más a ver qué dicen estos textos y cómo presentan estos textos y comentarios, cómo se define una acción destructiva, qué es lo que constituye una acción destructiva. Y si tomo una actitud no sectaria me daré cuenta de que cada uno de estos textos y estas presentaciones me ilumina una parte del problema para mi mayor entendimiento, y me doy cuenta de que de base no son posturas contradictorias una con la otra.

Resulta que tenemos una cierta lista de factores mentales que siempre acompañan al comportamiento destructivo. Entonces agarro todos los factores mentales que presentan estas diferentes tradiciones como las que acompañan a una acción destructiva y las exploro con respecto a mi propia experiencia: “A ver, cuando yo estoy en tal o cual estado mental ¿ese estado mental es uno que me produce felicidad o infelicidad?”. No voy a darles una lista extensa, pero voy a darles algunos de los elementos de esta lista que en los diferentes textos se nos presentan como los factores mentales que acompañan a las acciones destructivas, porque es importante que entendamos que una acción destructiva no es solamente, o no es además principalmente la acción destructiva misma, sino los estados mentales que generan o que acompañan o que producen esta acción destructiva.

En otras palabras, ¿qué es lo que hace a la acción una acción destructiva? Lo que la hace destructiva no es solo el hecho de que produce infelicidad sino también el hecho de que viene acompañada por esta serie de factores mentales. Esto significa falta de respeto por las cualidades positivas y por las personas que poseen dichas cualidades positivas. Esto tiene sentido, ¿no? Conocemos a gente que no valora o que no tiene ningún respeto, ni por cualidades positivas como la verdad o el respeto o la ley o el hacer bien a los demás, y que no respetan para nada tampoco a las personas que poseen estas cualidades. Esto lo hemos visto ¿no es cierto? No tengo ninguna restricción para actuar abierta y declaradamente de manera negativa. Esto es lo que es falta de escrúpulos, porque en realidad no me importa qué hago.

Entonces preguntémonos, este, o una persona que se comporta así ¿este es un estado mental feliz o infeliz? Esto nos empieza a llevar como al lado de que personas que tienen este tipo de actitudes no son personas muy felices. Ingenuidad en este contexto específico es ignorar o no darnos cuenta de que el comportamiento negativo burdo madura como una situación de infelicidad. Es esta idea de “puedo actuar, puedo comportarme como me plazca, puedo hacer lo que sea, puedo llevar a cabo acciones negativas y esto no tendrá ninguna consecuencia, así que no es algo que me preocupe”, en ese sentido somos ingenuos.

Pero podemos darnos cuenta con facilidad de que el apego, estar muy aferrados a algo o a alguien, no es un estado mental particularmente feliz o, por el contrario también, cuando estamos muy enojados o sumamente hostiles frente a alguien o a algo, tampoco esto es un estado mental particularmente feliz. Esos estados mentales de aferramiento, de “¡Tengo que conseguirlo! ¡Tengo que conseguirlo! ¡Tengo que conseguirlo!”, no son estados mentales muy felices que digamos, o el estado mental de: “¡No me dejes, no me dejes, no me dejes!”, tampoco es muy feliz que digamos.

Esto lo vemos también operando a nivel sociológico de maneras tremendas, cuando a la gente se la educa o se la adoctrina de que “tú no vales nada”, de que “eres un pedazo de porquería que no vale nada, que no vales nada, que eres muy poca cosa, que eres inútil”, etcétera, entonces el estado mental que se genera en una de esas personas es: “Bueno, yo voy a volver en un bombardero suicida porque al fin y al cabo como mi vida no vale nada entonces de alguna manera voy a ser de utilidad siendo un bombardero suicida”, y estas cosas pasan mucho en el mundo actual.

Lo peor que le podemos hacer a una persona o a un pueblo oprimido es arrebatarles su sentido de dignidad. No tener un sentido de dignidad personal, desde luego, es un estado mental nada feliz. Sentimos que no valemos nada. Es lo totalmente opuesto de estar satisfecho y en paz con uno mismo. Es un estado mental que siempre está inquieto, en lugar de a gusto. Esto también está allí en la lista de los comportamientos destructivos. No estamos en paz. Esta inquietud de no estar en paz, satisfechos y a gusto con nosotros.

Entonces, si nos metemos a estudiar esta cuestión de los factores mentales, si vemos estos factores, por ejemplo, estudiamos estos factores mentales que acompañan o que vienen asociados con los comportamientos destructivos, y viendo los estados mentales que significan estos mismos factores mentales que en sí mismos no son felices, me es más fácil hacer la asociación de que esto, comportarme motivado por estos estados mentales, va a causar una situación de infelicidad, veo con un poquito más de claridad, fruto de mi exploración y de mi investigación, y entonces puedo regresar y darle un poco más de peso o más valor a aquel pronunciamiento textual de que el Buda es una fuente válida y validable de información.

Entonces, si me permiten unos minutos más, aunque ya sé que estamos sobre la hora, pero para poder cerrar y completar esto, observemos los factores mentales que acompañan una conducta constructiva para ver qué relación puede tener esto con un estado feliz, de felicidad. Ahora, de hecho, la lista es un poco más larga. Otra vez estoy poniendo conjuntamente en esta breve lista que les estoy transmitiendo de las tres fuentes que les comenté de los textos de abidarma: un estado mental muy cerrado, por ejemplo, que nos son presentados hechos, nos son presentadas evidencias, no son presentados razonamientos y de todos modos: “No, no creo nada, no creo nada de eso” y negamos sistemáticamente eso, bueno, pues no es un estado mental muy feliz que digamos. Aquí nos estamos refiriendo a un estado mental en que se nos presentan hechos, se nos presentan razonamientos, y eso nos da pie para creer en eso como algo verdadero.

Y tengo un “buen concepto de mí”, en el sentido de que me percibo como alguien que soy capaz de restringirme en un momento dado, detenerme de llevar a cabo comportamientos destructivos con otros individuos. Es un sentimiento de seguridad, ¿no?, y de sentirnos bien con nosotros mismos, el saber o el sentir que tenemos cierta capacidad de control, de controlarnos en ciertos momentos difíciles, es un estado mental más feliz y más reasegurador que el sentido de “soy totalmente incapaz de controlarme”, ese no es un estado mental muy feliz que digamos, que nomás soy arrastrado por las situaciones.

Veámoslo en forma muy sencilla, muy cotidiana: estamos en la mesa, estamos completamente llenos de lo que comimos y ahí queda el último pedacito de pastel en la mesa; entonces el sentir: “Bueno, soy capaz de controlarme y no comerme ese pastel”, pues me hace sentir bien de que ya sé mis límites y soy capaz de poner un límite y un control ante cierta situación, ese es un estado mental más gozoso, más agradable que el estado mental contrario ¿verdad? O sea, estoy completamente lleno pero ahí queda un pobre huerfanito en la mesa que va a quedar abandonado, así que me lo zampo y me lo trago como cerdo, como vil cerdo, y luego me siento cerdo, y luego me recrimino de cómo no pude tener nada de control y todas las consecuencias que va a tener esa falta de control "tragacional" y bueno, ese no es un estado mental muy feliz que digamos, el sentirnos cerdos.

Cuando logramos estar serenos en una cierta situación, que estamos frente a alguien y nos estamos controlando o restringiendo de gritarle, por ejemplo, si estamos ejerciendo cierto control, nuestra mente no está ni por allá volando en la estratósfera, sino está concentrada en lo que está sucediendo aquí, buscando controlarme para no gritar, ni tampoco está sumida como en un sopor o en un atontamiento que ni siquiera se da cuenta de lo que está pasando. El estado mental sereno está presente con lo que está aconteciendo. Y tenemos cierta soltura de desapego, de no estar aferrados a la idea de que “tengo que gritarle y tengo que decirle y tengo que hacer tal cosa”. ¿Qué significa esto? Que no importa qué tantas ganas tengamos de tragarnos ese último pedacito de pastel vamos a tener la suficiente presencia de ánimo y determinación de decir: “No, gracias. Ya estoy lleno”.

Todos estos factores mentales que hemos revisado nos dan un sabor, digamos, de un estado mental más feliz. Anuruddha de hecho agrega bastantes más factores mentales a esta lista. Esto significa una mente que está libre de apego y repulsión. Presencia mental, que es como el pegamento mental que nos mantiene en un cierto estado mental específico, sin salirnos de allí. En inglés coloquial o en español coloquial es estar “arriba”, o sea, como con buena energía.

Flexibilidad es el siguiente: flexibilidad es el opuesto de la necedad, la cerrazón mental, la terquedad: “No importa lo que pase, yo me voy a tragar ese último cacho de pastel, y me vale lo que pienses pero yo tengo que ser muy sincero contigo y ese vestido que traes está horroroso”. Esto es terquedad, necedad, cerrazón. Todo lo contrario del factor mental positivo que ahora se nos menciona, que es flexibilidad. También es lo opuesto de arrogancia. El arrogante que dice “qué barbaridad, yo tengo que decir lo que yo tengo que decir”. De lo que estamos hablando ya a la hora de la verdad es que en un momento dado estoy dispuesto a meter la mano al excusado aunque allí haya suciedad para salvar a la pobre mosca que se está ahogando en el excusado y que no se ahogue y no muera. O sea, no tengo el bloqueo mental de “¿cómo voy a meter la mano al excusado? ¡Que se ahogue la mosca!”. Disposición, de eso es de lo que estamos hablando. Si no tenemos bloqueos mentales, estarán de acuerdo conmigo, que este es un estado mental muchísimo más feliz, porque en la medida que tenemos bloqueos mentales estamos llenos de temores, llenos de restricciones, llenos de miedos que nos impiden actuar más eficientemente en una serie de situaciones. O sea, “qué tan grave finalmente es lo que está ahí en el excusado, después de meter la mano ahí, embarrarme, simplemente me lavo la mano y no pasa absolutamente nada, es mucho más importante la vida de la mosca que el ensuciarme mi mano”.

De lo que estamos hablando con este factor mental es el estar dispuestos a hacer lo que necesite hacerse en un momento dado para poder ayudar a otro. Mi hermana siempre me acusa de usar a veces ejemplos extremos, pero me parece que esto también tiene su utilidad. De lo que estamos hablando con este factor mental es que tenemos una persona que se está ahogando, que rescatamos del agua a punto de ahogarse y de morir y que entonces tenemos un bloqueo mental o un tremendo prejuicio, por ejemplo, para darle respiración de boca a boca a esta persona, ese es nuestro bloqueo mental, porque es una persona que nos parece muy fea o porque tiene la boca desagradable o porque es de nuestro mismo sexo y eso nos provoca urticaria o lo que sea, y que ese tipo de cosas nos evita, un tipo de bloqueo mental de ese tipo nos evita darle respiración de boca a boca a esta persona que es lo que le va a salvar la vida y por ese bloqueo no somos capaces de hacer lo que es necesario hacer para salvarle la vida a esa persona.

Entonces desde luego que podemos entender que si logro estar calmado, sereno, que tengo un sentido de valores, que no soy hipócrita, que soy honesto conmigo mismo, que tengo confianza en mí mismo, en mi capacidad de poder hacer las cosas, que no tengo bloqueos mentales, etcétera, todos los que hemos repetido en la lista, se tiene un estado mental mucho más feliz que si tengo los contrarios.

Solamente este tipo de investigación, si nos damos a la tarea de hacerla, es lo que eventualmente nos puede empezar a generar cierto nivel de confianza en la más básica de las características o de las leyes del karma, que es que las acciones constructivas derivan en estados de felicidad y las acciones destructivas en estados de infelicidad. Y este es un entendimiento que está muy lejos de la idea de que el Buda lo hizo así, o lo diseñó así, él hizo la ley, él lo impuso, cómo él creó todo entonces él hizo que las acciones constructivas dieran resultados felices y etcétera, etcétera. No se trata de un tipo de una creencia de ese tipo.

Ni tampoco se trata de que la felicidad es una recompensa por habernos portado bien o por actuar constructivamente, ni que la infelicidad es un castigo por el hecho de habernos comportado destructivamente. Sino que lo entendemos mucho más relacionado directamente con el tipo de comportamiento y estado mental que lo acompañan, y el tipo de experiencias de felicidad o infelicidad que experimentamos.

Y cuando entendemos el tipo de relación que existe en el remanente de las acciones kármicas en términos de tendencias que pueden y suelen ir hacia futuras vidas, acarreadas o llevadas por la continuidad de la mente de la luz clara, entonces es que podemos empezar a ganar cierta confianza y entendimiento de cómo las maneras en que nos comportamos en esta vida van a afectar las cosas que experimentemos en vidas futuras.

Este tema de cómo estas tendencias acarrean este tipo de cosas hacia vidas futuras va a ser parte del tema que abordaremos el día de mañana. Pero para resumir y concluir esta presentación del nivel inicial: llegar eventualmente a convertirnos en un auténtico practicante del nivel inicial de ninguna manera es un logro pequeñito.

Estamos completamente convencidos, por un lado, de que nuestro contínuum mental continúa de vida a vida de manera interminable. Y también estamos totalmente convencidos de que la manera en que yo actúo y me comporto en este momento y en esta vida va a afectar mis experiencias en vidas futuras. Y ahora cuento con un preciado renacimiento humano, lo cual, por un lado, significa que no soy una persona única y totalmente condicionada por mis instintos básicos, como un animal carnívoro únicamente equipado para cazar y matar para comer, o de la manera en que los perros actúan entre sí cuando entran en calor, nada más brincando los unos sobre las otras, sino que tengo la habilidad y la capacidad como humano de entender y de tener la conciencia discriminativa que me permita diferenciar entre qué es útil y qué es desventajoso, y poder tomar la decisión de actuar de una manera y evitar la otra.

Y también estamos convencidos de que la oportunidad con la que cuento ahora de tener este tipo de existencia no es algo que va a durar para siempre, es algo que muy probablemente perderé cuando muera. Y el entender también que entonces cuando esta vida termine y basado en las acciones tanto constructivas como destructivas que llevé a cabo en esta vida, eso puede dar por resultado un renacimiento o una forma de vida en que no tenga las capacidades y habilidades que tengo ahora de esta inteligencia discriminativa de distinguir y diferenciar entre lo útil y lo no útil, y que estaré muy posiblemente entonces asociado a una forma de vida que nada más actúe de manera instintiva, movida únicamente por los instintos que me lleve, por ejemplo, a matar o a generar más acciones destructivas, que únicamente vayan eternizándome en situaciones desafortunadas.

Y le he dado a mi vida, o sea, tengo dirección segura, en el sentido de apuntar hacia la verdadera cesación de la infelicidad y de los estados mentales capaces de llevarme a eso. Y estoy consciente y claro de que es algo que va a tomar mucho tiempo lograrlo. Así que, por lo tanto, necesito trabajar para asegurarme de que voy a volver a tener preciados renacimientos humanos. Y aunque estoy yo teniendo como objetivo el verdaderamente deshacerme de todas mis emociones destructivas y de toda mi falta de entendimiento, mi no entendimiento de cómo existen las cosas, todas las tendencias de todas maneras están en mí. Así que estoy al mismo tiempo consciente de que de momento no van a desaparecer de mí la codicia, el enojo, etcétera, otra serie de cosas por el estilo, no tengo cómo hacerlas que desaparezcan por completo de mí en este momento, al menos tengo ahora la capacidad de que, cuando me percate que surgen estas emociones destructivas o perturbadas en mí, ejercer control para no actuar destructivamente movido por esas emociones. Tengo esa capacidad de discriminar entre qué es benéfico y qué es dañino. Entonces, digamos, me enojo y me surge el impulso de gritarte pero en ese momento me percato de que esto es dañino, que no es beneficioso, que va a ser causa de infelicidad en el futuro y en base a este entendimiento simplemente me controlo y no te grito. Este es el estado mental fundamental de una auténtica persona del nivel inicial.

Ahora, si queremos agregar sobre esto que hemos venido diciendo, el conjunto de condiciones que necesitan acompañar a las causas para obtener el preciado renacimiento humano, entonces se nos habla del hecho de acostumbrarnos a ser generosos y perseverantes y pacientes, éticos, etcétera. Y como les comentaba en mi propio caso también, el hecho de tener una buena y fuerte relación y conexión con maestro o maestros espirituales, una fuerte conexión con las enseñanzas, con la tradición, etcétera, esto a su vez también actuará en su momento como condición para que en vidas futuras podamos continuar con conexiones de esta naturaleza con el camino de desarrollo.

Además de todo esto, las aspiraciones, o los versos de aspiración, como las dedicatorias que hacemos al final, que todo esto de positivo que haya yo construido durante esta ocasión, llegue a ser de beneficio con el tiempo a todos los demás. Existe una enorme variedad de plegarias o de versos de aspiración en este sentido dentro de la tradición budista: “Que pueda yo ser cuidado y protegido por mis propios maestros espirituales y por los maestros del linaje”, etcétera, etcétera. Hay una variedad gigantesca, pero a esto se están refiriendo, a la construcción de este tipo de potencial positivo para obtener preciados renacimientos humanos.

Así que, concluyendo, si en esta vida logramos, hacia el final de nuestra vida, ser un verdadero practicante de tan solo el nivel inicial del camino, en realidad eso es una meta muy ambiciosa y muy grande que habremos logrado, o sea, no pensemos por favor en modo alguno que esta es una cosa pequeña o insignificante porque es un enorme logro ser un verdadero practicante del nivel inicial. Me estoy refiriendo a que cuando esto es algo de verdad sincero, completamente integrado a nuestro ser, a nuestra forma de ver y de vivir la vida. Llegar a este nivel es un logro verdaderamente extraordinario, no es poca cosa.

O como decíamos anteriormente también, el mejor juez, el mejor evaluador para este tipo de situaciones somos nosotros mismos. ¿Me estoy engañando, me estoy haciendo el tonto y dejando fuera las cosas que no me gustan o que me resultan un poco incómodas de momento y estoy haciendo mi propio acomodo y mi propia versión de las enseñanzas, o de verdad estoy tomándome esto en serio?

Así que terminemos aquí con una dedicatoria. Y pensemos que cualquier nivel de entendimiento y cualquier nivel de fuerza positiva que venga de todo esto pueda servir como causa para ir logrando cada uno de los estados mentales requeridos en cada uno de los niveles, el nivel inicial, el intermedio y el avanzando, para que de esta manera, siguiendo estos entrenamientos y generando estos estados mentales, realmente lleguemos a la budeidad para el bienestar de todos los seres vivos.