Mente sin principio y sin final

Hay un punto más que necesito agregar a nuestra discusión o nuestra presentación de esta diferencia entre el Darma-lite y el verdadero Darma. Cuando nosotros estamos trabajando en el sendero del bodisatva, estamos tratando de trascender o superar nuestra cerrazón mental de interés solo por nosotros mismos, y ampliarlo al interés por los demás. Sin embargo, no vamos a trascender por completo nuestras emociones y actitudes perturbadas hasta que alcancemos el estado de un arjat, de un ser liberado. Por lo cual, aun trabajando dentro del sendero y con la visión del bodisatva, mientras no alcancemos el estado de la liberación de un arjat, todavía va a haber dentro de nosotros interés autocentrado. No hay duda al respecto; no hay duda alguna. Claro que vamos a tener todavía actitud egocéntrica. No tiene sentido alguno el sentirnos culpables al respecto. Pero el hecho es que somos conscientes de nuestro propio interés egocéntrico, que estamos trabajando con él y estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo por transformarlo en interés por los demás, por lo cual necesitamos, o es imprescindible, ser realistas acerca de la senda del bodisatva.

Esta misma transposición es la que hacemos cuando estamos en el proceso de pasar del Darma-lite al verdadero Darma, entendiendo una vez más por Darma-lite el que sólo nos interesa esta vida y los asuntos de esta vida, y el verdadero Darma, el que nos interesa la situación de las vidas futuras, la posibilidad del alcance de la liberación y de la budeidad.

Es irreal por completo el pensar que poner nuestro interés más adelante significa no tener ya ningún interés en los asuntos de esta vida. Cuando estamos hablando entonces de Darma-lite y del verdadero Darma, no estamos hablando de dos categorías que son mutuamente excluyentes la una de la otra, sino estamos hablando de una continuidad de la una hacia la otra.

Así que en este caso, para aclararlo, el Darma-lite, o sea el interés en esta vida, sobre todo o en especial para nosotros como occidentales, diríamos que es el paso cero que requerimos para alcanzar el paso uno, y luego el dos y el tres del verdadero Darma, de manera similar a que la ecuanimidad, en la parte avanzada del lam rim, la ecuanimidad es el nivel cero del nivel uno al siete del método de las seis causas y un efecto para generar la bodichita. ¿Por qué? Nos preguntaremos esto, porque estoy seguro que todos conocemos, y tanto yo conozco, como estoy seguro que ustedes también, muchísima gente que ni siquiera tiene un auténtico interés por mejorar la situación de su vida en esta propia vida. Cuánta gente hay en el mundo que desesperadamente requieren de algún tipo de psicoterapia, y que ni siquiera les pasa a diez kilómetros de la cabeza la mera idea de la posibilidad de asistir a psicoterapia, mucho menos la idea de tomar el Darma-lite, por ejemplo.

Entonces, necesitamos nosotros el Darma-lite como el paso cero de nuestro recorrido del Darma, y de manera similar a cuando la ecuanimidad es el paso cero de la generación de la bodichita, el paso cero en el Darma-lite de nuestro interés por esta vida se va poco a poco transformando en interés por nuestras vidas futuras, de tal forma que el interés en esta vida no desaparece, simplemente no es nuestra preocupación central, como lo es ahora.

Como dice el Dalái Lama, una proporción que estaría bastante bien es “mitad y mitad; 50/50”. Tener el 50% de nuestro enfoque en esta vida y el otro 50 enfocado en las vidas futuras, y más allá, hacia la liberación, etcétera.

Bueno, entonces ahora vamos a echarnos un clavado al Darma “de a de veras”. Retomamos las cuatro verdades nobles. Si recordamos, las cuatro verdades nobles son los verdaderos sufrimientos, las verdaderas causas del sufrimiento, la verdadera cesación del sufrimiento y los verdaderos estados mentales que nos llevan a la cesación del sufrimiento y de sus causas. ¿Dónde están localizadas las cuatro verdades nobles? Efectivamente, la localización de las cuatro verdades nobles es el flujo mental de cada individuo.

Entonces, si vemos el verdadero sufrimiento, primera verdad noble que acontece en un contínuum mental, ¿qué es de lo que estamos hablando? Estamos hablando del sufrimiento más profundo, del sufrimiento debido a los incontrolablemente recurrentes renacimientos sobre la base de los agregados, que es la base de los otros dos tipos de sufrimiento, el que es la infelicidad ordinaria y lo que conocemos como felicidad ordinaria.

Cuando hablamos de los agregados, el sufrimiento de los agregados, o debido a los agregados, estamos hablando en forma sintética del complejo psicofísico, de cuerpo-mente. Estos agregados vienen de, y vienen con emociones perturbadas, estados mentales perturbados, y con karma, son producto de estas dos cosas. Están mezclados con estas cosas en cada momento, y a menos que hagamos algo al respecto, simplemente se perpetuarán. Cuando estamos hablando de estos cinco agregados, estamos hablando de lo que experimentamos en cada momento de nuestra existencia. No estamos hablando como de algún “paquete” sólido que está allí guardado en algún lugar, sino que solo hablamos de momentos de experiencia.

Las verdaderas causas, segunda verdad noble, es la falta de darnos cuenta. El no darnos cuenta de dos cosas: el no entender o no percatarnos de cómo opera la causa y el efecto, y el no darnos cuenta de la manera en que existen todas las cosas. Cuando no nos percatamos de cómo operan la causa y el efecto con respecto al comportamiento o a la conducta, entonces actuamos destructivamente. Y cuando no nos percatamos de la realidad o de la manera en que las cosas son, actuamos, ya sea destructivamente, o bien constructivamente, pero con no claridad acerca de cómo existen las cosas. O actuamos de una manera neutral, pero de esta manera neutral todavía con la falta de entendimiento de cómo existe la realidad; una acción neutral como rascarnos la cabeza, puede venir con: “Hey, tengo algún monstruo ahí en la cabeza que me va a causar una cosa espantosa, me la tengo que quitar”, de todas maneras es sin entendimiento de la realidad, y yo estoy sufriendo las consecuencias de esa rascada de cabeza. Esta falta de darnos cuenta de cómo son las cosas nos lleva a actuar de maneras no constructivas, nos lleva a generar karma, y a sufrir las consecuencias de todo esto. Y todas estas causas están de hecho contenidas en nuestros agregados, que no son otra cosa más que lo que constituye cada momento de nuestra experiencia.

Y lo que tenemos aquí es una relación de causa y efecto. Como causa tenemos las emociones perturbadas y la falta de darnos cuenta, y el resultado o como consecuencia de esto, lo que experimentamos es sufrimiento, o nuestros agregados, experimentamos sufrimiento como parte de nuestra experiencia. Así que tenemos un mecanismo de causa y efecto ocurriendo ¿en dónde? En nuestro contínuum mental, formando precisamente parte de nuestra experiencia. Esta es la parte, digamos, perturbada de las cuatro verdades nobles; las primeras dos de ellas que hablan de nuestra parte perturbada.

El lado purificado o purificador de este aspecto nocivo son la tercera y la cuarta, la otra mitad de las verdades nobles. Lo que desarrollamos es entendimiento, estados mentales con un adecuado, correcto entendimiento de la realidad, para ponerlo de manera simple. Esto es algo que ocurre en nuestro contínuum mental, como parte de los agregados que conforman cada instante de nuestra experiencia, eso es precisamente lo que acontece en nuestro contínuum mental.

El resultado de esto no es la cesación de todos estos factores perturbadores en nuestro flujo mental, en realidad la cosa es bastante más compleja que esta, porque para empezar, el flujo mental como tal jamás estuvo contaminado de hecho por todas estas imperfecciones. Pero este es un tema en sí mismo bastante más profundo y complejo. Nada más lo menciono ahorita; regresaremos a ello esta tarde. El resultado de este sendero de la mente que nos lleva a crecer así, es alcanzar esta verdadera cesación, no la cesación en sí misma. Es una diferencia técnica. Lo discutiremos en la tarde.

Lo que quiero enfatizar es que en las segundas dos verdades nobles, las partes purificantes o resultantes, también hay una relación causal. El sendero o los entrenamientos mentales que vamos aplicando sirven como causa de la eventual cesación de los sufrimientos y las causas de dichos sufrimientos. También hay una relación causal ahí, no nada más en las primeras dos verdades nobles.

Entonces bien, ¿qué tenemos hasta ahora?, ¿qué es lo que tenemos? Tenemos que las cuatro verdades nobles están localizadas en el flujo mental en donde operan relaciones causales, relaciones de causa/efecto, tanto para la operación de la parte del sufrimiento, de la parte contaminada, como para la operación de la parte liberadora. No es algo, pienso yo, que sea tan difícil de entender o de relacionarlo con nuestra propia experiencia. Para ponerlo en una forma mucho muy simple, si me golpeo el pie con la pata de la mesa o de la silla, entonces esos dos momentos de mi propia experiencia están relacionados de manera causal: el momento que me doy el golpe y el momento siguiente, en que experimento, como parte de mi experiencia, dolor.

Entonces, la pregunta, una vez presentado esto, la pregunta que surge es: ¿Cuáles son los límites en donde esta relación causal opera? Límite no me parece una palabra suficientemente adecuada; más bien lo que estoy tratando de decir es ¿cuál es la distancia, cuál es la máxima distancia, en un momento dado, que puede haber, en términos de tiempo, entre una causa y su efecto?

En experiencias cotidianas de nuestra vida ordinaria solemos ver que puede haber distancias grandes temporales en cuanto a una causa y un resultado. Puedo hoy comprar un cierto número de acciones en la bolsa, y dentro de un buen número de años vivir el resultado de una buena ganancia, o una buena pérdida. Pero no es una cosa de que ahorita compro la acción y un instante después ya tengo el resultado, como en el caso de golpearnos el pie con la pata de la mesa, que es al instante siguiente que de inmediato experimentamos el resultado.

Entonces esta es la pregunta justamente que nos hacemos: ¿Existe algún límite temporal entre la causa y la maduración o manifestación del efecto? De hecho es una de las que llamamos características o leyes del karma; de hecho, la cuarta: que no hay un límite de duración. No hay un límite preestablecido entre la conexión de estas dos cosas, la causa y el efecto. Y esto desde luego nos trae de inmediato a la pregunta: Bueno, ¿hay un límite entonces de carácter temporal en cuanto a la duración del flujo mental, del contínuum mental? O en otras palabras, ¿el contínuum mental dura nada más esta vida, o dura más allá de esta vida tanto hacia adelante como hacia atrás?

Y lo sabemos incluso en nuestra propia cultura que no hay un acuerdo generalizado ni siquiera entre la profesión médica, por ejemplo, de la duración de la existencia del flujo mental en esta misma vida. No se ha determinado. Hay mucha discusión en la profesión médica. No se ha determinado con toda precisión realmente cuándo empieza la vida, si en el momento de la concepción, o en qué momento. Todas estas discusiones acerca del aborto, de los métodos anticonceptivos, etcétera. Y lo mismo en el otro extremo: ¿cuándo realmente ocurre la muerte? Y hablamos de ciencia occidental, medicina occidental. ¿Cuándo realmente ocurre la muerte? ¿Cuando el corazón se detiene? ¿Cuando hay muerte cerebral? ¿Cuándo? O sea, no hay un acuerdo generalizado en esto.

Y desde luego una pregunta que sigue a este cuestionamiento es: bueno, si hay otra vida después de esta vida, ¿hay una sola vida después de esta vida, ya sea en el infierno o en el paraíso? ¿O hay otra cosa, es otra cosa lo que sucede? En esto curiosamente tampoco hay mucha discusión entre las diferentes religiones, porque las religiones que aceptan que hay una sola vida después de esta, ya sea en el infierno o en el paraíso, pero es para siempre, es eterna, así que no hay duda alguna de que dura para siempre. La pregunta realmente se convierte entonces en buscar el principio. La posición creacionista, ¿es creado el contínuum mental en algún momento dado, y cuándo es esto? ¿O no es creado?

La pregunta que estamos abordando, intentando investigar es: ¿existe o no existe un límite, un principio o un final para la relación causal? Esto, desde luego, nos lleva a la cuestión de la vacuidad de causa y efecto. Esto nos trae a la cuestión de, bueno ¿de dónde vienen los resultados? ¿Un resultado proviene de sí mismo, proviene de algo distinto a sí mismo, proviene de ambas, de ninguna? Hay una serie de investigaciones muy, muy profundas que el mundo budista se mete a investigar para hablar de dónde proviene un resultado, una consecuencia.

Si las cosas vienen de la nada, entonces cualquier cosa podría pasar en cualquier instante. Entonces no tiene sentido para nada preocuparnos en el sentido de qué nos va a pasar a nosotros. Ni siquiera la cosa de golpearme mi pie contra la pata de la silla, y que esto me causara dolor, necesariamente tendría que ser válido. Y si el resultado ya existe en el momento de la causa, en otras palabras, si las cosas provienen de sí mismas, es como pensar que ya todo está predeterminado, o predestinado; que ya está todo ahí, y nada más es una cosa de que está esperando a manifestarse. Entonces no tiene ningún sentido pensar y hablar en términos de transitoriedad, de que las cosas cambian momento a momento y que realmente se ven afectadas por lo que pasa en el instante inmediato anterior, porque es una cuestión simplemente de que ya todo está allí, nada más es de que está en estado latente o manifiesto.

Si todo está predeterminado, entonces incluso deberíamos de cuestionar muy a fondo la cuestión del tiempo. No tiene ningún sentido hablar de ni pensar sobre tiempo. Todo ya está allí. El resultado ya está existiendo en la causa. En realidad, si pensamos en términos de predeterminación desde esta perspectiva, nos daremos cuenta de que llegaremos a algunas cosas medio raras; quiere decir que pasado, presente y futuro ya existen ahorita en el presente.

Para considerarnos un auténtico practicante del nivel inicial del lam rim, que significa en términos reales estar trabajando para el mejoramiento de vidas futuras, y trabajar para el mejoramiento de vidas futuras no significa otra cosa más que poder volver o continuar obteniendo preciados renacimientos humanos que nos permitan continuar en el sendero hacia la liberación y hacia la budeidad; eso es lo que significa. Entonces para ser un auténtico practicante del nivel inicial necesitamos entender lo que sucede con el contínuum mental en términos de vidas pasadas y futuras, y cómo esto acontece. Si no, no tiene ningún sentido.

También desde el punto de vista del surgimiento dependiente, si tomamos un cierto fenómeno, designar a algo como causa o como resultado también es un surgimiento dependiente. Está en dependencia de desde donde lo vemos. Si estamos viendo desde este lado un fenómeno, lo observaremos como resultado de una cosa que fue previa, pero si lo observamos desde este otro lado ese mismo fenómeno estará siendo causa de algo que será después, de tal forma que hablar de causa y efecto y la relatividad de causa y resultado tiene que ver necesariamente con hablar de contínuums o de continuidades.

En otras palabras, lo que estoy experimentando o viviendo el día de hoy es un resultado de mi experiencia de ayer; y al mismo tiempo la experiencia de hoy es una causa de lo que experimentaré mañana domingo. Así que nada existe autónomamente, o desde su propio lado, por sí mismo, como una causa o como un efecto. Únicamente es una causa o un efecto en relación a qué lo precede y qué sigue.

Entonces nuestro análisis de la vacuidad de causa y efecto nos lleva justamente a preguntarnos entonces, ¿puede existir algo, lo que llamamos muerte, lo que es obvio que es el resultado de cosas o de eventos que lo preceden, y que al mismo tiempo no sea causa de algo que continúe?

Permítanme intentar explicarles esto de la manera en que Su Santidad el Dalái Lama lo explica. Más vale que piensen o se den cuenta que no va a estar sencillo. Y tal vez de manera sorprendente, al menos para algunos de nosotros, el argumento que voy a utilizar, el argumento de Su Santidad, es un argumento basado en la experiencia, que está apoyado o fundamentado en la razón y en la lógica. Que de hecho esa es precisamente la aproximación budista: el observar el aspecto de la lógica del razonamiento, observar el aspecto de la experiencia, y necesitan empatar los dos: experiencia y razón.

Si hablamos en términos de fenómenos externos, tenemos lo que llamamos una causa que se obtiene junto con condiciones que actúan simultáneamente, una causa que se obtiene se llama causa que se obtiene porque es una de la cual se obtiene un resultado. Cuando se obtiene el resultado, la causa ya no existe. De alguna manera, la causa que se obtiene se transforma (aunque esto de transformar está sujeto a mucha discusión, necesita análisis mucho más profundo), pero finalmente se transforma en un resultado.

Como, por ejemplo, una semilla es la causa de donde se obtiene una planta. Cuando tenemos por ejemplo el germinado del arroz, o la planta del arroz, este es el resultado de la semilla del arroz, y cuando tenemos la planta, la semilla ya no existe. Con mucha frecuencia en los textos al inglés se traduce esto como “causa material”, pero me parece que genera mucha confusión porque no estamos hablando de ninguna manera sólo de objetos materiales; no estamos hablando de los elementos de la materia. Entonces tenemos la causa que se obtiene, y rodeando a esto tenemos condiciones que actúan simultáneamente; en este caso, las condiciones que surgen simultáneamente sería humedad, tierra, etcétera, para que se dé el resultado. Eso es en lo que se refiere a los fenómenos externos.

Entonces tenemos la causa, en este caso la semilla, tenemos el resultado, el germinado. Pero desde luego esto no es en el instante siguiente. Una semilla no se transforma en germinado de un instante al siguiente. Esta es la razón por la que usar la palabra “transformación” es muy delicado y se hace en el mundo budista mucho más análisis, porque no es una cosa de un instante al siguiente. Es todo un proceso. Pero creo que se tiene la idea de que se tienen dos momentos: el momento de la semilla y el momento del germinado; causa y efecto. Las condiciones que actúan simultáneamente pueden estar todavía allí, por ejemplo, la tierra todavía está allí, el agua puede que esté todavía allí.

Ahora, esta primera presentación simple la pasamos ahora al análisis de nuestro contínuum mental. Cuando hablamos en términos de un contínuum mental, podemos hablar en términos de lo que llamamos las conciencias primarias, o mentes primarias y los factores mentales. Lo que llamamos mente o conciencia primaria es nada más aquella que se percata únicamente de la naturaleza esencial de un objeto. Si es un objeto visual, es un objeto auditivo, olfativo, gustativo, táctil, etcétera, correspondiente a esto tenemos las diferentes mentes primarias o conciencias primarias, que son la conciencia visual, la conciencia auditiva, la olfativa, la gustativa, la táctil y la mental, que son las que se percatan de la mera presencia de ciertos eventos mentales, no sensoriales.

En contraste con las mentes primarias que se relacionan con la naturaleza del objeto, las mentes secundarias o los factores mentales se relacionan de manera funcional con el objeto; de hecho, las palabras en tibetano con las que se traduce mente primaria o factores mentales o eventos mentales, hablan de la esencia o de la función, y esto se refiere a la manera en que nos relacionamos emocionalmente con aquel evento, aquello que vimos, oímos, olimos, o lo que sea. Si me gusta, si no me gusta, si me atrae, si no me atrae, si me aburre, si me genera apego, si me genera odio, si me genera repulsión, atracción, etcétera. Y esto es una cuestión funcional que no tiene que ver con la esencia o con la naturaleza del objeto, sino con la manera en que yo me relaciono con el objeto.

En general, cuando hablamos de esto y hablamos de las condiciones en que todo esto surge debemos de agregar algunas otras cosas más. Tenemos primero una condición focal. Una condición focal se refiere a que nuestro contínuum mental necesita estar enfocado en algún objeto; en algún objeto visual, auditivo, olfativo, etcétera. Luego viene una condición dominante, que dominará qué tipo de cognición es la que se está llevando a cabo. Esta condición dominante se refiere a la parte, los órganos sensoriales, las partes finas de los órganos sensoriales que determinarán lo que va a estar dominando la cognición; si está operando el sentido de la vista, entonces eso es lo que va a dominar, el órgano de la visión, o si va a darse la conciencia auditiva, es el órgano sensorial del oído interno el que está dominando para que se dé una cognición auditiva, etcétera.

Estamos hablando de los sensores, de los sensores finos, los sensores celulares, digamos, de los procesos de la visión, audición, etcétera, no estamos hablando del ojo, o el oído o la nariz, sino de las células sensoriales finas, digamos así, que existen para cada uno de los sentidos. Que son las que reciben la información. Esto no es tan raro tampoco desde una perspectiva de ciencia occidental, debe haber algún tipo de operación en las neuronas que hacen que sean los sensores visuales o los sensores auditivos los que dominen, para que finalmente se dé una cognición visual o una cognición auditiva o una cognición olfativa, y de alguna manera, estos sensores finos de los órganos sensoriales que transmiten la información al cerebro y se convierten en impulsos eléctricos, de alguna manera, para que finalmente se dé una cognición específica, una cognición auditiva, o una visual o una olfativa, por ejemplo.

Una tercera condición (estamos hablando de las condiciones que se requieren para completar el proceso de una cognición) que se necesita para completar el proceso de la cognición es lo que llamamos la condición inmediatamente precedente. No es para el fenómeno externo, la mesa no tiene esta condición, pero sí es para el fenómeno de la cognición, pero para todo tipo de cogniciones: cogniciones sensoriales, olfativas, auditivas, etcétera, y cogniciones mentales, requieren esta condición inmediatamente precedente. Y esta condición inmediatamente precedente es o se refiere a la existencia de la continuidad de la conciencia en el momento previo a la cognición que se está dando para poder dar lugar a la cognición que se está dando. Ahorita voy a explicar un poco más de esto, que es responsable de mantener la naturaleza esencial de la cognición como una cognición, es la continuidad del proceso de la cognición. Es, tal vez el ejemplo no sea completamente correcto, pero para hacerlo gráfico, es como la electricidad que viene fluyendo por un alambre es la condición inmediatamente precedente para que en el instante siguiente pueda seguir fluyendo a lo largo del alambre dicha electricidad. Esta condición permite que continúe el flujo de la cognición. Me parece que suena análogo, aunque no es exacto, con precisión, a lo que se refiere el Dalái Lama en cuanto a flujo mental, pero es el instante previo de estar vivos, es lo que nos permite estar vivos en el momento presente, o sea, no podemos estar vivos en el momento presente si en el instante previo no lo hubiésemos estado.

Cuando estamos hablando de la naturaleza esencial de la cognición nada más estamos hablando de que sea una cognición, la naturaleza esencial de ser un acto cognitivo, no que tenga que ser específicamente una cognición visual o auditiva, etcétera. En cierto sentido podríamos hablar de la condición inmediatamente precedente como la causa de donde se obtiene, en el sentido que es la causa que da como resultado el siguiente momento, y cuando existe el siguiente momento la causa ya no existe. No viene en ninguno de los textos budistas esto dicho de esta forma pero Su Santidad el Dalái Lama en sus enseñanzas ha especulado y dice que posiblemente a eso se refieran los textos, que la condición inmediatamente precedente sea causa del instante siguiente.

Entonces, bueno, si nosotros observamos nuestra cognición normal, por ejemplo, un momento de cognición visual, como pudiera ser, por ejemplo, ver la forma de este objeto que tengo en la mano, que este mero acto es algo no conceptual, esto serviría como causa que genera el siguiente momento que es la cognición mental no conceptual de este objeto. Y eso sería la causa que daría por resultado el siguiente, o la causa obtenedora que da como resultado el siguiente momento que es una cognición mental conceptual de este objeto.

“Conceptual” aquí significa que mi cognición viene o asocia el objeto con una categoría, esto es lo que significa conceptual, no necesariamente conceptual tiene que ser palabras o el sonido de alguna palabra en mi cabeza sino el simplemente poner esto, aun sin palabras, dentro de una categoría, eso es conceptual; en este caso, este objeto lo pongo en la categoría “papel”. ¿Sí? Nos podemos dar cuenta de que la mente conceptual en realidad no sólo es útil sino que es necesaria, si no funcionara la mente conceptual entonces diría: “Bueno, este rectángulo blanco que tengo en la mano y ese otro rectángulo blanco que está encima de la mesa son la misma cosa y lo puedo usar para lo mismo y entonces para qué preocuparme de a uno llamarle papel y a otro mantel”. O sea, la mente conceptual es necesaria. En general, no nos comunicamos unos con otros diciendo: “Por favor, pásame ese rectángulo blanco”.

Entonces, como se darán cuenta, tenemos una secuencia de causas y resultados. Regresamos ahora y analizamos esto tal como lo presenta el anutarayoga tantra. Y en el anutarayoga tantra hablamos de diferentes niveles de sutileza de la cognición, y, a medida que la conciencia va necesitando poco a poco cada vez menos apoyarse en la base física del cuerpo, y dependiendo de la presentación del sistema tántrico en particular en que seamos instruidos, se nos habla de ocho niveles de sutileza o de diez niveles de sutileza pero, bueno, nos están hablando de lo mismo.

El nivel más sutil o más profundo de esto es lo que llamamos el nivel de la luz clara de la mente o el nivel de la cognición de la luz clara. De acuerdo a esta presentación del anutarayoga tantra, lo que sucede cuando morimos es que la conciencia se retrae desde sus formas burdas hacia formas o modos de operación más sutiles, del estar en muy estricta relación y dependencia del cuerpo físico hacia niveles progresivamente más sutiles, hasta llegar al nivel de la luz clara de la mente, al nivel más sutil. Un proceso similar al que acontece durante la muerte, o sea, de retraer la conciencia hacia niveles cada vez más sutiles, acontece en forma natural cuando nos dormimos, también sucede cuando estamos inconscientes.

Y también se puede alcanzar estos niveles de sutilizar o de retraerse la mente, o como suele llamarse generalmente también irse pasando por las diferentes disoluciones, este es un proceso que también se puede lograr en la práctica de la meditación. Y, por cierto, es importante mencionar que, a diferencia de lo que se puede lograr estando inconsciente o estando dormido, que es llegar, digamos, a niveles más sutiles de la mente, con la meditación se puede llegar hasta los niveles más sutiles de la mente más sutil de la luz clara de la mente.

Entonces, tenemos este proceso de ir gradualmente sutilizando los estados cognitivos mentales hasta llegar a este estado de la luz clara –no los voy a atiborrar ahorita con los nombres de estos ocho estadios–, y luego existe también la secuencia en reversa de estos ocho, desde llegar hasta el nivel más sutil de la conciencia hacia gradualmente ir regresando hasta nuestro estado de conciencia normal. Si nosotros nos percatamos en nuestra experiencia personal qué tanto, en el estado del sueño, como cuando estamos inconscientes, y muy en especial en la meditación, nos damos cuenta que si la secuencia de entrada de estas cogniciones van gradualmente de burdas hacia sutiles, que una sirve como causa de la siguiente, que hay una relación causal entre cada uno de estos estados, es una secuencia causal en que cada grado de sutileza se convierte en la causa del siguiente grado de sutileza, de entrada hacia lo sutil. Y si también descubrimos que el proceso de regreso desde la luz clara de la mente hasta el estado habitual de conciencia también es un proceso causal, en el sentido que, empezando con la luz clara de la mente y así sucesivamente, cada estado es causa del resultado del siguiente estado.

Si vemos esto llegaremos a la conclusión, y en base al análisis que hicimos de la vacuidad de causa y efecto, que el aspecto más sutil, la luz clara de la mente, es, por un lado y dependiendo de cómo lo veamos, por un lado es resultado del momento anterior, y al mismo tiempo causa del momento siguiente. Y esto lo experimentamos en nuestra vida cotidiana, diariamente en el hecho de que nos consta que despertamos después de estar dormidos o volvemos en nosotros después de estar desmayados o inconscientes. Y, si somos meditadores muy avanzados, si somos capaces de experimentar esto en meditación, no nada más cerca de la luz clara, como en el caso del sueño, sino la auténtica luz clara de la mente, somos capaces de llegar ahí y de luego salir de allí. Entonces, si somos capaces de comprobar esto por nosotros mismos nos daremos cuenta de cómo opera la lógica de que entonces la luz clara de la mente que se alcanza en el estado de la muerte es el resultado del momento anterior que sirvió como causa en la secuencia de las disoluciones y al mismo tiempo será la causa del siguiente momento en el camino de regreso que es lo que llamamos en el budismo la entrada al estado del bardo.

Esta es la prueba que el mundo budista da de la existencia de vidas pasadas y futuras, que es increíblemente profunda, me parece a mí; en todos mis años de contacto, en ningún texto ni a ningún maestro he oído decir algo tan profundo como esto, que así lo explica el Dalái Lama. Y está combinando tanto experiencia, tanto prueba experiencial, como prueba lógica.

Así que permitámonos digerir eso un momento. [Pausa para contemplación].

Permítanme agregar un par de puntos, que podrán agregar algo de complejidad a lo que he dicho hasta ahora, pero también algo más de completud. Lo único que he hablado hasta ahora es la demostración, por así llamarla, de la continuidad del continuo mental, en otras palabras, la continuidad de la cognición, sobre la base de la condición inmediatamente precedente, que es la continuidad de la mera naturaleza esencial del proceso de la cognición para que continúe siendo cognición.

Entonces, ahora, necesitamos preguntarnos ¿qué es lo que nos provee la continuidad de los factores mentales, o sea, no la naturaleza esencial, sino la parte funcional de la mente? Ahora estamos hablando no sólo de la mera cognición, sino del contenido de la cognición. Nos referimos nuevamente a las causas, ahora en otro nivel, y aquí tenemos o entramos a nuestro análisis del karma, y, digamos, el sobrante del karma, o sea, el remanente del karma, qué es lo que queda después de que llevamos a cabo una acción. Porque hay un intervalo entre la causa y su resultado, en términos de la operación del karma. Y necesitamos buscar o tener razonablemente alguna forma de conectar la causa con el efecto, tiene que haber algún sentido de continuidad para que esto se pueda dar porque, como sabemos, en muchos casos la distancia temporal entre causa y efecto puede ser incluso de muchas vidas. Así que a veces hablamos de tendencias kármicas, lo que a veces se traduce como “semillas” kármicas. La tendencia kármica es lo que sirve como causa para una experiencia de felicidad o infelicidad. Entonces, de una acción destructiva, esta tendencia kármica dará por resultado una experiencia de infelicidad, de acciones constructivas esta tendencia kármica dará por resultado una experiencia de felicidad.

Pero es importante entender que la tendencia kármica termina inmediatamente después de que termina la acción, no es lo que continúa, no es lo mismo que la condición inmediatamente precedente, recordemos que la condición inmediatamente precedente es la que permite la continuidad, por ejemplo, del fenómeno de la cognición, no es el caso que la tendencia kármica sea la condición inmediatamente precedente que eternice la maduración del resultado; una vez que esta tendencia kármica se presenta, termina, y no es lo mismo que la causa inmediatamente precedente del resultado que eventualmente se va a obtener.

Tenemos también las tendencias kármicas de las emociones perturbadas. Y lo que las tendencias kármicas de las emociones perturbadas van a producir son momentos posteriores de enojo, o de apego o de lo que se trate, siendo estas tendencias las causas de momentos futuros que se experimentan de alguna emoción perturbada.

Las tendencias kármicas son, por sí mismas, neutrales, no son ni destructivas ni constructivas. Pero, desde luego, diferentes momentos de nuestra propia experiencia sí serán, ya sea constructivos o destructivos. Entonces, esto nos deja con otro remanente de la acción kármica, que es lo que yo llamo “fuerza” positiva o fuerza negativa, o también “potencial” positivo o potencial negativo, que muy desafortunadamente, desde mi punto de vista, se suele traducir como “mérito” o “pecado”. Y estos remanentes sí son o bien constructivos o bien destructivos y son las causas de que la experiencia resultante sea una experiencia cognitiva constructiva o destructiva.

Esto nos lleva a diferentes propuestas de sistemas filosóficos indios, cómo habla la escuela vaibáshika y la escuela prasánguika madyámika, al menos acorde con la escuela guelug. Debo de confesarles que no estoy seguro de si las demás escuelas tibetanas también incluyen esto que voy a decir a continuación, en su presentación del prasánguika. También tenemos una forma no revelada, así le llaman, tanto los vaibáshika como la presentación prasánguika del guelug, una forma no revelada o forma no reveladora presente como parte del remanente de las acciones kármicas, que es una fuerza que inicia cuando empezamos la acción, no termina cuando se termina la acción, sino sigue subsistiendo mientras siga habiendo dentro de nosotros la intención de repetir dicha acción. Si nosotros decimos: “No voy a volver a hacer eso nunca más”, entonces perdemos eso que se llama forma no revelada. Es considerada como forma, curiosamente, pero una forma muy, muy sutil, no constituida por átomos. Se llama, se la suele llamar no revelada porque no revela por sí misma la motivación inicial con la que fue llevada a cabo.

Sin embargo, quiero agregar que mi propio análisis de esta situación no es algo que yo haya leído en ningún texto ni haya recibido de ninguno de mis maestros. Mi propio análisis o la manera en que yo lo entiendo es que esta forma no revelada, este remanente de forma no revelada se manifiesta en el resultado en la forma en que se presenta la acción resultado, la forma en que la acción física se lleva a cabo o la forma en que la acción verbal, las palabras que utilizamos para llevar a cabo una acción, son el resultado precisamente de esta forma no revelada. Ese es mi propio entendimiento de ello. No estamos hablando de la forma específica en que lo hagamos sino de la forma en general, por ejemplo, si fruto del enojo golpeamos a alguien, el hecho de que empuñamos la mano, levantamos el brazo y extendemos el brazo para golpear, o si vamos a decir algo agresivo u ofensivo, la manera en que manejamos nuestra verbalización, la forma que toma esa acción es el resultado de esta forma no revelada, no reveladora. Esto tiene sentido para mí porque pienso que Tsongkapa debe haber tenido alguna razón para incluir eso dentro de su presentación del prasánguika, así como también los vaibáshika debieron tener alguna razón para ello, y así es como tiene sentido para mí.

Entonces, estas son causas de lo que acontecerá después, pero no son condiciones inmediatamente precedentes, o sea, una vez que el resultado se presenta, una vez que madura, se acabó, no continúa la causa. Y no da el resultado también, no hay una continuidad en el resultado, en cuanto a que siempre sea continuo, no es que siempre te enojes; a veces te enojas, a veces no te enojas.

Y luego tenemos otro remanente de las acciones que llevamos a cabo, que son los “hábitos” kármicos y tenemos, bueno… los hábitos. Tenemos dos tipos de hábitos, los hábitos kármicos y los hábitos de las emociones perturbadas. Es un tipo de remanente kármico distinto porque este sí da su resultado de manera continua. El resultado de este hábito es que hace que nuestra mente fabrique apariencias de existencia sólida con formas imposibles de existir. Regresaremos a esto, porque en nuestra presentación para entender el contínuum mental para ser una persona del nivel inicial necesitamos estar totalmente convencidos, para ser un auténtico practicante del nivel inicial, de la continuidad del flujo mental en términos de las causas que producen el momento siguiente y en términos de la condición inmediatamente precedente que sirve como causa para la continuidad del proceso cognitivo. Esto para el nivel inicial.

Para poder ser un auténtico practicante del nivel intermedio necesitamos estar totalmente convencidos de que estas tendencias kármicas, esta fuerza o potencial kármico y estas formas no reveladoras y las tendencias de las emociones perturbadas no son parte esencial de la naturaleza del flujo mental o la naturaleza esencial cognitiva del flujo mental, y que por lo tanto pueden ser removidas del flujo mental, y que por lo tanto, tal cosa como la liberación es posible, porque pueden ser removidas estas cosas.

Y para ser un auténtico practicante del nivel avanzado del lam rim entonces necesitamos entender y estar totalmente convencidos también de que los hábitos del karma y los hábitos de las emociones perturbadas tampoco forman parte de la naturaleza esencial del flujo cognitivo de la mente, y que, por lo tanto, pueden ser removidas, y que por poder ser removidas, entonces también alcanzar la budeidad, la iluminación, es algo posible.

Desde luego que sé que esto no es fácil de entender, pero esto es lo que es imprescindible meternos a explorar a fondo para buscar entender, porque es solamente con este entendimiento con el que podemos auténticamente quedar convencidos de que las metas que se nos presentan dentro del lam rim tienen sentido, son alcanzables, nosotros las podemos alcanzar y sólo con este entendimiento y esta convicción podemos generar en nosotros la actitud emocional que nos lleve a la determinación de trabajar para alcanzar dichas metas, porque además entendemos qué son y por qué son alcanzables. Desde luego, necesitamos explorar un poco más a fondo qué es una tendencia, qué es un hábito, cómo operan, cómo funcionan, cómo es que pueden o si es que pueden realmente quitarse.

Entonces vamos ahorita a suspender para el receso de la comida, nos vemos aquí de regreso, la clase empieza a las cinco, y en la tarde vamos a empezar la sesión de la tarde con preguntas de parte de ustedes.