Detalles de los modos de conocer: 2 tipos de relaciones entre fenómenos

Explicación extensa del “Compendio de modos de conocer”

Una explicación de la presentación de los modos de conocer implica tanto el conocer, que es algo que tiene un objeto, como los objetos (que tiene). De estos, en general, algo que tiene un objeto se define como un fenómeno funcional que (continuamente) posee un objeto apropiado para sí mismo. Al dividirlos, existen tres tipos: (1) formas de fenómenos físicos, (2) maneras de darse cuenta de algo y (3) variables que afectan no congruentes. (Un ejemplo del) primero son todos los sonidos que se comunican, del segundo toda cognición, y del tercero el (número de) personas ilimitado. 

Fenómenos que continuamente tienen objetos y objetos poseídos por ellos

Que un fenómeno funcional sea algo que tiene un objeto (yul-can) no significa que tenga un campo de operación adventicio para su actividad ni un receptor para los efectos que produce. No es como una pala que toma la tierra como su objeto cuando se usa para cavar. Que un elemento tenga un objeto significa que posee continuamente algo más, siempre que dicho elemento exista y durante todo el tiempo que perdure. En otras palabras, nunca puede ocurrir sin su objeto. 

  • Todos los sonidos comunicativos (rjod-byed sgra), ya sean palabras o gruñidos, deben tener un significado siempre que existan para poder comunicar. Su objeto es lo que significan. Un sonido comunicativo no puede existir como tal sin significar algo. 
  • Las cogniciones deben ser continuamente de algo. No pueden existir sin implicar algo de lo que se dan cuenta. 
  • La persona de cualquiera, o su "yo" convencional, ya sea humana, animal o lo que sea, está continuamente involucrada con algo. Esto suele ser aquello que conoce. Sin embargo, en un sentido más general, también puede estar involucrada con su cuerpo o mente, su sustento, otros objetos animados e inanimados, etc. Incluso en el sueño profundo, debe estar involucrada en mantener su fuerza vital, por ejemplo, mediante la respiración. Y en las situaciones más extremas, como cuando está completamente absorta en un estado de logro meditativo de no distinción o el logro meditativo de la cesación, con todos sus tipos inestables de conciencia, distinción y sensaciones temporalmente bloqueadas, esa persona sigue involucrada en su absorción. Así, los sonidos, las cogniciones y las personas que se comunican tienen continuamente objetos. 

Los objetos que tienen estos fenómenos funcionales pueden variar y, al poseer continuamente un objeto apropiado, se ven afectados por él. Por lo tanto, deben cambiar de un momento a otro a medida que varían sus objetos. Por ejemplo, la palabra "vasija de barro" puede tener como punto de referencia mi vasija de barro, tu vasija de barro o cualquier objeto que se pueda llamar vasija de barro. No puede tener como objeto un objeto inapropiado, como una mesa. La cognición visual puede tener como punto de enfoque cualquier forma de un grupo de píxeles de colores, mientras que una persona puede involucrarse en cualquier cosa de la que sea consciente según sus predisposiciones kármicas.

Los fenómenos estáticos nunca pueden tener objetos porque no son funcionales. Tener objetos es una característica limitada por definición solo a aquellas cosas capaces de producir un efecto. Pero no todos los fenómenos funcionales tienen objetos continuamente. Los espejos, por ejemplo, no son cosas con objetos porque, aunque con frecuencia reflejan objetos, pueden estar presentes sin hacerlo, como cuando uno es pintado de negro. Los sensores cognitivos físicos también suelen tener objetos, pero tampoco son fenómenos con objetos. Esto se debe a que también pueden estar presentes sin tener un objeto, como en el caso de los sensores oculares de una persona ciega. 

Por otro lado, algo con un objeto nunca puede estar presente sin algún objeto. ¿Qué ocurre con la conciencia sensorial mientras duermes, como la conciencia visual y la auditiva? En ese momento, esas y tus otros tipos de conciencia sensorial no se manifiestan. Están temporalmente bloqueadas y latentes (bag-la nyal), al igual que todos tus otros tipos de conciencia sensorial, y solo la conciencia mental se manifiesta. 

“Latente” significa, literalmente, “dormido al gusto de la mente”. Los libros de texto de Jetsunpa afirman que, durante el sueño, la conciencia sensorial latente todavía funciona subliminalmente. Subliminalmente tiene objetos, aunque la persona no tenga esos objetos en ese momento. En otras palabras, no te das cuenta de estos objetos sensoriales mientras duermes. Pero, debido a que la conciencia auditiva subliminalmente tiene sonidos como su objeto mientras duerme, puede escuchar el sonido del despertador cuando suena. De manera similar, la conciencia visual subliminal puede detectar la luz solar brillante y eso puede hacer que te despiertes. O que alguien te haga cosquillas en el pie también puede hacer que te despiertes, al igual que el olor a humo. Los libros de texto de Panchen, por otro lado, consideran que “latente” significa que la conciencia sensorial mientras duerme está presente solo como una tendencia latente (sa-bon). Para esta tradición de libros de texto, la conciencia sensorial que siempre tiene objetos se refiere solo a cuando está manifiesta. 

En resumen, para tener un objeto, algo debe poseerlo continuamente mientras esté presente, manifiesto y funcionando, aunque el objeto que posee pueda variar.

Posesión continua de una base para la imputación

La situación de algo con un objeto y su posesión continua de uno adecuado es muy diferente a la de algo existente por imputación y su posesión continua de su base para la imputación. En ambos casos, hay posesión continua mientras exista el poseedor, pero ahí termina la similitud. Para darse cuenta de un fenómeno de imputación, tu consciencia debe, primero y luego simultáneamente, dar surgimiento a un holograma mental de su base para la imputación. Pero para darse cuenta de algo con un objeto, no necesitas depender del conocimiento de su objeto. Por ejemplo, puedes conocer muchas palabras comunicativas sin darte cuenta de su significado, aunque estas palabras necesariamente deben significar algo. Puedes recordar que alguna vez supiste el nombre de alguien sin ser capaz de recordarlo. También puedes conocer a una persona sin tener la menor idea de lo que sabe o de los asuntos y objetos con los que está involucrada. Pero no puedes conocer a una persona sin darte cuenta al menos de algo sobre ella, ya sea su forma visual, su nombre o lo que sea, que sirva como base válida para su imputación. 

De este modo:

  • Una persona tiene tanto objetos como una base para la imputación. 
  • Los fenómenos estáticos tienen una base para la imputación, pero nunca objetos. 
  • Las cogniciones y los sonidos comunicativos tienen objetos, pero no base para la imputación.
  • Los sensores cognitivos físicos y los espejos no tienen objetos ni base para la imputación.

Los objetos (yul) que pueden ser poseídos incluyen a todo lo válidamente conocible, es decir, todo lo existente. Sin embargo, lo no existente no puede ser objeto. La palabra “cuerno de conejo” no significa nada: es un completo disparate. El pelo de tortuga nunca puede ser conocido; no existe. Y la casa del hijo de una mujer estéril no puede ser habitada ni conocida por ese hijo. Como no puede existir tal persona, ¿cómo podría poseer o estar involucrado con algo?

Fenómenos que toman objetos y objetos tomados por ellos

Así como la relación entre algo que tiene un objeto y sus objetos debe diferenciarse cuidadosamente de la que existe entre un objeto que existe de forma imputada y su base para la imputación, también debe diferenciarse de la que existe entre algo que toma un objeto ('dzin-pa) y las cosas que puede tomar (gzung-ba). Tomar un objeto no significa simplemente tenerlo continuamente. Tiene la connotación adicional de que un objeto toma o sostiene, activa o conscientemente, un objeto continuamente, siempre que dicho elemento exista y durante el tiempo que perdure.

Todas las cogniciones y personas continuamente tienen y toman objetos. Lo que toman a menudo está en su cercanía. Pero incluso si el objeto que una cognición toma no está presente como, por ejemplo, la cognición mental que piensa en el rostro de su madre cuando está a miles de kilómetros de distancia, aun así, hay un proceso activo de tomar ese objeto en el sitio de la cognición mental. Dicha actividad no ocurre en el caso de los sonidos que se comunican. Aunque tales sonidos continuamente tienen objetos, que son los significados a los que se refieren, no toman o mantienen activamente estos significados cerca de ellos. Por lo tanto, es incluyente (khyab) que si algo toma un objeto necesariamente tiene un objeto; pero no implica que si algo tiene un objeto necesariamente lo tome.

Las manos, los espejos y los sensores cognitivos físicos no son cosas que toman objetos continuamente. En primer lugar, aunque convencionalmente se diga que tu mano toma objetos, no necesariamente tiene que hacerlo en todo momento que tu mano existe. Hay muchas ocasiones en las que la mano no sostiene nada. En segundo lugar, tomar un objeto implica un acto activo y consciente. Cuando la mano toma algo, lo hace activamente, pero no es el agente consciente. Si lo fuera, una mano cercenada o la de un cadáver podrían tomar cosas. Si bien es cierto que un objeto puede colocarse en una mano, aun así, no lo toma activamente, y mucho menos conscientemente. Del mismo modo, los sensores cognitivos físicos no pueden tomar objetos continuamente por las mismas razones que las manos. Los espejos también están descalificados, ya que no son conscientes ni activos y pueden existir sin un objeto, como cuando se pintan de negro.

Las cogniciones son claramente conscientes y activas al tomar sus objetos. Pero ¿es este el caso de las personas? Siempre que cualquiera de tus tipos de conciencia tiene y toma un objeto —por ejemplo, cuando tu conciencia visual toma una vasija de barro como su objeto— convencionalmente todos dirían: “Veo la vasija de barro”. El agente del acto de tomar conscientemente la vasija de barro como objeto se atribuye convencionalmente, por lo tanto, tanto a tu conciencia visual como a ti mismo como persona. Negar que las personas puedan conocer algo contradiría las convenciones mundanas y, por lo tanto, no está permitido en ningún sistema budista. Pero, aunque se puede aceptar que las personas toman objetos consciente y activamente, eso no implica que una persona o un “yo” convencional sea una manera de darse cuenta de algo. 

Una persona es un fenómeno no estático convencional, en constante cambio, que es un fenómeno de imputación que tiene, como su base para la imputación, un entramado individual de factores agregados en constante cambio, como el cuerpo, la mente, las sensaciones, etc. Más notable aún, es un fenómeno de imputación sobre la base de un continuo particular, individual y sin principio de conciencia mental sutil. Por lo tanto, en cierto sentido, siempre que esa conciencia tiene y toma un objeto, lo cual ocurre continuamente sin interrupción, debe aceptarse que la persona también tiene y toma ese mismo objeto. Sin embargo, no se puede aducir como razón que la persona sea el fenómeno funcional que tiene existencia imputada sobre la conciencia mental como base para la imputación. Esto se debe a que, si esa fuera una razón válida, se deduciría absurdamente que el cambio momentáneo —en otras palabras, la impermanencia de la conciencia mental— también tendría y tomaría los mismos objetos que esa conciencia, ya que también es un fenómeno funcional que es un fenómeno de imputación sobre esa conciencia como su base. Por lo tanto, es simplemente para no contradecir las convenciones mundanas de que una persona tiene y toma los mismos objetos que sus cogniciones tienen y toman como base para su imputación. Así, esto permite que una persona actúe conscientemente, pero no la convierte en consciente. De lo contrario, una persona podría conocer cosas independientemente de una mente. 

Sin embargo, hay una salvedad. En el contexto de la afirmación de Jetsunpa sobre la consciencia sensorial subliminal durante el sueño, tanto la persona como la conciencia mental manifiesta tienen y toman los mismos objetos en ese momento, ya sea soñando o en sueño profundo, pero solo la consciencia sensorial subliminal tiene y toma objetos mientras duerme, no la persona.  

Las cosas que pueden tomarse como objetos son sinónimos de objetos mismos. Por lo tanto, todos los fenómenos conocibles pueden tenerse y tomarse como objetos.

Fenómenos en los que puede aparecer un aspecto de algo

También hay cosas en las que puede aparecer un aspecto (rnam-pa). Nada físico puede hacer esto continuamente, por ejemplo, un espejo o un sensor cognitivo físico. Los objetos aparecen en ellos cuando funcionan, pero no cuando están bloqueados de alguna manera. Cuando una cognición toma un objeto, su aspecto también puede aparecer en él o no, aunque no en un sentido físico; cuando aparecen, lo hacen de forma similar a un holograma mental. Como se analiza en el siguiente capítulo, si una cognición aprehende su objeto explícitamente, su aspecto aparece; y si lo hace implícitamente, no. Por lo tanto, aunque las cogniciones tienen el aspecto de algún objeto que aparece continuamente en ellas, no es el aspecto de cada objeto que toman.

Cabe destacar varios puntos. Los sensores cognitivos físicos están conectados a la conciencia, mientras que los espejos y otros dispositivos mecánicos de detección no lo están. Tanto los sensores cognitivos físicos como la conciencia pueden asumir el aspecto de un objeto, pero los primeros no pueden hacerlo independientemente de la segunda, mientras que la conciencia mental, por ejemplo, asume los aspectos de los objetos sin depender directamente de un sensor físico. Además, la conciencia se da cuenta de los aspectos que asume, mientras que los sensores cognitivos físicos no, ya que carecen de todas las cualidades conscientes. 

Las personas toman objetos continuamente, pero no adoptan la apariencia de estos. No asumes la apariencia de un perro al verlo. Pero las células fotosensibles de tus ojos y tu conciencia visual sí asumen dicha apariencia, las primeras en la manera de un espejo y la segunda de forma análoga, pero no física. 

Por lo tanto: 

  • Las cogniciones toman continuamente objetos y a veces asumen su aspecto.
  • Las personas continuamente toman objetos, pero nunca asumen su aspecto.
  • Los sensores cognitivos físicos y los espejos no toman objetos de forma continua y activa, pero a veces pueden asumir el aspecto de objetos.
  • Las manos no toman continuamente objetos ni asumen jamás su aspecto.

Además, algo puede asumir el aspecto de otra cosa al tener o no contacto con ella. Los sensores de la nariz, la lengua y el cuerpo asumen los aspectos de olores, sabores y sensaciones físicas solo al tener contacto con estos fenómenos conocibles. El umbral y el rango de sensibilidad dependen de la especie y otras diferencias individuales. Así, los perros pueden percibir olores demasiado sutiles y distantes para ser detectados por las células olfativas de la nariz humana, y algunos perros olfatean mejor que otros.

Los sensores oculares y auditivos, por otro lado, asumen el aspecto de lo visible y de los sonidos solo cuando existe cierta distancia entre ellos y el objeto, sin contacto directo. No puedes ver algo directamente en la retina, al igual que la superficie metálica pulida de un coche no puede reflejar la pintura. Tampoco puedes oír la vibración de algo que se apoya directamente sobre los cilios del oído medio y vibra con ellos. Ves y oyes las cosas a una distancia adecuada, ni demasiado lejos ni demasiado cerca, sino dentro de un rango de enfoque acorde con tu forma de vida y la potencia de tus sensores cognitivos. Así, las águilas pueden ver más lejos que los humanos, y las hormigas más cerca. Otra variable en la visión y la audición es el espesor y la intensidad de la opacidad y la interferencia a través de las cuales tus células fotosensibles y auditivas aún pueden detectar los objetos y percibir su aspecto. Esta variable puede depender de tu nivel de concentración y también de tu forma de vida. Algunas especies ven mejor en la oscuridad que otras.

Tanto la conciencia sensorial y mental, como los sensores mentales, que de hecho también son una conciencia, asumen el aspecto de sus fenómenos conocibles apropiados incluso al no tener contacto con ellos. Esto se debe a que el contacto concreto es función únicamente de fenómenos con cualidades físicas. Algo carente de tales cualidades, como la conciencia, no puede realmente tocar nada físicamente. Así, con las cogniciones olfativas, gustativas y táctiles, solo los sensores de la nariz, la lengua y el cuerpo asumen los aspectos de los olores, etc., al tener contacto con ellos. Las conciencias olfativas, gustativas y táctiles también asumen estos aspectos, pero sin entrar en contacto real ni con los olores, etc., ni con los sensores de la nariz, etc. Pero, aunque la conciencia olfativa no tiene contacto físico con los sensores de la nariz, sí tiene una conexión mental y una relación íntima con ellos, de modo que la conciencia llega a asumir el aspecto del olor al depender de la asunción de dicho aspecto por parte de los sensores de la nariz. El mismo tipo de relación se aplica entre la conciencia visual y auditiva y los sensores oculares y auditivos, en cuyo caso ni siquiera los sensores cognitivos establecen contacto físico con las imágenes y los sonidos y, sin embargo, asumen su aspecto.

La conciencia mental no depende de ningún sensor cognitivo físico, sino únicamente de los sensores mentales de otras conciencias. Por lo tanto, si tu conciencia visual ha asumido en algún momento el aspecto de algo visible, tu conciencia mental también puede asumir ese aspecto. La conciencia mental nunca entra en contacto físico con aquello de lo que asume el aspecto. A diferencia de las conciencias sensoriales, no se limita a asumir el aspecto de solo ciertas clases de fenómenos válidamente conocibles. Sin embargo, excepto en un estado de omnisciencia, nunca puedes ser consciente de los olores, por ejemplo, a través de tu conciencia visual y sensores oculares. Pero tu conciencia mental puede asumir el aspecto de cualquier cosa conocible: imágenes, olores, etc. Puede asumir el aspecto de olores, sabores y sensaciones físicas incluso cuando no están en contacto con tus sensores nasales, linguales y corporales. Por ejemplo, tu conciencia mental puede asumir el aspecto del tacto de la mano de tu madre incluso cuando no está presente o ha fallecido. ¡Tu conciencia táctil y las células sensibles a las sensaciones físicas de tu piel son incapaces de tal hazaña! Además, tu conciencia mental puede asumir el aspecto de imágenes y sonidos que superan con creces tu capacidad visual y auditiva. Normalmente no puedes ver cosas en la habitación contigua ni objetos destruidos, pero tu conciencia mental puede asumir su aspecto. Estas distinciones son importantes para comprender cómo conoces las cosas.

En cuanto a las cosas cuyo aspecto puede ser asumido por cogniciones o sensores, este conjunto es el mismo que el de todos los objetos. Todo lo válidamente conocible puede ser poseído y tomado como objeto, así como que su aspecto sea asumido. Por lo tanto, al referirse al aspecto asumido como un holograma mental, esto no significa que el holograma mental de una manera de darse cuenta de algo, como el sufrimiento ajeno, cuando se conoce con empatía, aparezca con una forma.

Un punto adicional se refiere al hecho de que cualquier cognición tiene tres componentes generales que son maneras de darse cuenta de algo: una conciencia primaria, un conjunto de factores mentales congruentes y darse cuenta reflexivo, todos los cuales se basan en el mismo sensor cognitivo. Los dos primeros componentes tienen, toman y asumen el aspecto de los mismos objetos, por ejemplo, una vasija de barro, mientras que el darse cuenta reflexivo que los acompaña, no. Tiene, toma y asume únicamente el aspecto de los dos primeros componentes conscientes de esta cognición, mientras que estos dos por sí mismos no tienen, toman ni asumen reflexivamente sus propios aspectos.

En resumen:

  • Las cogniciones tienen y toman objetos continuamente y pueden asumir su aspecto. Además, se dan cuenta de ello. 
  • Los sensores cognitivos físicos pueden asumir el aspecto de las cosas, pero sin darse cuenta de ellas, y no son cosas que continuamente tengan o tomen objetos. Como se mencionó anteriormente, los sensores cognitivos físicos pueden estar presentes sin tener ni tomar objetos, ni asumir ningún aspecto, como en el caso de una persona ciega.
  • Los sonidos comunicadores y las personas continuamente tienen objetos, pero no los toman ni asumen sus aspectos. El sonido de la palabra "vasija de barro" no tiene el aspecto de algo con una barriga gruesa, un fondo plano y dentado, y que pueda contener líquidos. 
  • Una persona continuamente tiene y toma objetos, se da cuenta de ellos en un sentido convencional, aunque ella misma no se da cuenta de ellos, y no asume su aspecto. 
  • Las manos y las vasijas de barro no tienen ni toman continuamente objetos, ni tampoco asumen jamás el aspecto de lo que pueden sostener o contener.

Tipos de implicaciones lógicas entre objetos

Existen (1) definiciones, (2) sinónimos y (3) divisiones de conocer. En cuanto a la primera de estas tres, la característica definitoria de conocer (algo) es un darse cuenta (de ello). Conocer, darse cuenta de y tener un claro (surgimiento cognitivo de algo) son términos mutuamente incluyentes (sinónimos). 

Lo mismo o diferente

Existen muchas relaciones posibles entre dos elementos o conjuntos. Dos elementos son uno y el mismo (gcig, idéntico) si aparecen de la misma manera ante la conciencia mental. Por lo tanto, “vasija de barro” y “vasija de barro” son uno y lo mismo. Si dos elementos no aparecen de la misma manera ante la conciencia mental, son diferentes (tha-dad). “Vasija de barro” y la palabra tibetana “bum-pa” son diferentes, aunque puedan significar lo mismo, mientras que “vasija de barro” y “columna” son, obviamente, totalmente diferentes.

Mutuamente incluyente o mutuamente excluyente

Dos elementos diferentes pueden, sin embargo, ser mutuamente incluyentes (don-gcig, totalmente incluyentes, sinónimos) si cumplen los ocho requisitos de congruencia. Estos son: 

  • Si es “x” es “y”, y si es “y” es “x”. 
  • Si no es “x” no es “y”, y si no es “y” no es “x”. 
  • Si hay una “x” hay una “y”, y si hay una “y” hay una “x”.
  • Si no hay “x” no hay “y”, y si no hay “y” no hay “x”. 

Conocer (blo) algo y un darse cuenta (rig-pa) de ello son diferentes, pero son mutuamente incluyentes. Si conoces algo, te das cuenta de ello; si no conoces algo, no de tas cuenta de ello, y así sucesivamente.

Consideremos, sin embargo, la relación entre la conciencia mental sutil y una persona. Si bien ambas son diferentes, ¿son mutuamente incluyentes o sinónimos? Por un lado, es cierto que, si existe conciencia mental sutil, debe existir una persona como imputación sobre ella, y si no existe persona, no existe conciencia mental sutil. Pero ¿una persona es una conciencia mental sutil? Si lo fuera, ambas necesitarían poseer las características definitorias (mtshan-nyid) de la primera o de la segunda.

Una persona es algo que existe de forma imputada a lo que solo se puede prestar atención mediante la consciencia, primero, y luego, simultáneamente, asumiendo el aspecto de algo más. Por lo tanto, si una persona y la consciencia mental sutil fueran mutuamente incluyentes, poseyendo ambas las características definitorias de una persona, no se podría conocer ese tipo de consciencia por sí sola. Esto no es así. El darse cuenta reflexivo, por ejemplo, conoce esta conciencia por sí misma y no sus objetos. Esto se evidencia por el hecho de que se puede recordar que una vez se memorizó un poema en la escuela, pero ahora no podemos recitarlo. Además, el darse cuenta reflexivo necesitaría darse cuenta de uno mismo como persona, aunque no se trata de ser autoconsciente en un sentido de torpeza adolescente. Si se diera cuenta de sí mismo como una persona, entonces, dado que se da cuenta de cada momento de conciencia, todos deberían ser conscientes de sí mismos en todo momento, incluso en sueños o al tener una cognición desnuda yóguica de la falta de identidad personal. Por lo tanto, una conciencia no es existente por imputación ni lo mismo que una persona.

Si, por otro lado, una persona y la conciencia mental sutil fueran lo mismo y ambas tuvieran las características definitorias de la conciencia, entonces, dado que una conciencia es un fenómeno existente sustancial y autosuficientemente conocible, también debería serlo una persona. Deberías poder pensar en una persona por sí misma sin que tu conciencia asuma el aspecto de nada en absoluto sobre ella: ni su nombre, ni su forma física, ni una emoción dirigida a ella ni nada. Este claramente tampoco es el caso. Por lo tanto, una conciencia mental sutil como base para la imputación y una persona como fenómeno de imputación sobre ella son diferentes y no son mutuamente incluyentes. De hecho, son mutuamente excluyentes ('gal-ba), porque no hay un locus común (gzhi-mthun, denominador común) que pueda ser ambos. No hay ningún elemento común entre los dos conjuntos de personas y las conciencias mentales sutiles.

Dicotomías

Aunque los conjuntos de personas y conciencias mentales sutiles son mutuamente excluyentes, sin embargo, estos dos conjuntos no constituyen una dicotomía (dngos- 'gal). Esto se debe a que existen fenómenos existentes que no son personas ni tales consciencias, por ejemplo, el conjunto de fenómenos no estáticos que son formas de fenómenos físicos. Pero el conjunto de fenómenos existentes de forma imputada, que contiene el subconjunto de las personas, y el conjunto de existentes sustanciales conocibles de forma autosuficiente, que contiene la consciencia mental sutil como subconjunto, sí constituyen una dicotomía. Esto se debe a que todos los fenómenos existentes deben estar incluidos en uno u otro conjunto. 

Otro ejemplo de conjuntos dicotómicos mutuamente excluyentes son los fenómenos estáticos y los no estáticos, mientras que otro par no dicotómico mutuamente excluyente son los fenómenos estáticos y las maneras de darse cuenta de algo: nada puede ser ambas cosas, mientras que las formas de los fenómenos físicos no son ninguna de las dos.

Trilemas y tetralemas

Sin embargo, dos conjuntos pueden no ser mutuamente excluyentes ni mutuamente incluyentes, sino que pueden superponerse y tener elementos comunes, conocidos como “locus común” (gzhi-mthun) de ambos conjuntos. Los dos conjuntos pueden superponerse de dos maneras: tres posibilidades, lo que constituye un trilema (mu-gsum), o cuatro posibilidades, lo que constituye un tetralema (mu-bzhi). 

En cuanto al primero, consideren los conjuntos de fenómenos no estáticos y las maneras de darse cuenta de algo. Puede haber:

  1. Algo que no es estático pero que no es una manera de darse cuenta de algo, como una vasija de barro.
  2. Algo que no es estático y es una manera de darse cuenta de algo, como la cognición visual.
  3. Algo que no es ni lo uno ni lo otro, como un espacio estático. 

No existe una cuarta posibilidad de una manera de darse cuenta de algo. 

Esta relación de trilema, por lo tanto, es una inclusión unidireccional (khyab) entre un subconjunto y su conjunto. Las maneras de darse cuenta de algo constituyen un subconjunto de fenómenos no estáticos. Por lo tanto, si algo es una manera de darse cuenta de algo, es inclusivo que es no estático; pero si algo es no estático, no es inclusivo que sea una manera de darse cuenta de algo, pues puede ser una forma de fenómeno físico. En otras palabras, todas las maneras de darse cuenta de algo son fenómenos no estáticos, pero no todos los fenómenos no estáticos son maneras de darse cuenta de algo.

Otro ejemplo de una relación de trilema es la que se da entre las maneras de darse cuenta de algo y las cosas que continuamente tienen objetos. Si algo es una manera de darse cuenta de algo, debe tener un objeto. Sin embargo, si algo tiene un objeto, no es necesariamente una manera de darse cuenta de algo, por ejemplo, las palabras habladas y las personas. Es posible que haya un fenómeno existente que no sea una manera de darse cuenta de algo ni que tenga continuamente un objeto, como una vasija de barro. Pero no hay maneras de darse cuenta de algo sin ningún objeto.

Otra posible relación de superposición entre dos conjuntos es la que implica cuatro posibilidades. Este es el tipo de relación descrito anteriormente entre las cosas que continuamente tienen objetos y aquellas que tienen una base para la imputación. Puede haber:

  1. Algo que continuamente tiene un objeto, pero no tiene base para la imputación, como las cogniciones y las palabras habladas.
  2. Algo con una base para la imputación, pero sin un objeto, como un espacio estático o el cambio constante (la impermanencia) de la conciencia.
  3. Algo que continuamente tiene un objeto y una base para la imputación, como una persona.
  4. Algo que no tiene ni lo uno ni lo otro, como una vasija de barro o los sensores cognitivos físicos.

Método de estudio

El enfoque de estudio de todo este material se basa en conjuntos y debates. Al aprender las definiciones de los diversos conjuntos, te familiarizas con sus elementos y comprendes por qué se incluyen y por qué otros no. Luego, al explorar las inclusiones y posibles relaciones entre los conjuntos, te familiarizas con las propiedades distintivas de cada uno de sus elementos. Sabes en qué conjuntos se pueden incluir y en cuáles se deben excluir. De esta manera, tu comprensión se vuelve profunda y extensa. En el sistema educativo monástico tibetano, una sólida comprensión de la teoría de conjuntos, adquirida mediante el estudio de los modos de conocer, te prepara para un estudio más profundo de la lógica y el debate.

Así pues, incluso si no tienes con quién debatir este material, deberías revisar los conjuntos de fenómenos válidamente conocibles, estáticos y no estáticos, las formas de los fenómenos físicos, las maneras de darse cuenta de algo, las variables que afectan no congruentes, los fenómenos funcionales y no funcionales, las entidades objetivas y metafísicas, los fenómenos verdaderos superficiales y más profundos, los existentes sustanciales conocibles por imputación o de manera autosuficiente, las cosas con objetos, las cosas con bases para la imputación, las cosas que toman objetos, las cosas que pueden asumir el aspecto de otra cosa, etc. Analiza sus inclusiones, relaciones, subconjuntos y elementos. Específicamente, examina elementos críticos tales como la conciencia, las palabras habladas, los sensores cognitivos y las personas para ver a qué conjuntos pertenecen y a qué no. Esto sentará las bases para el resto de los temas que siguen. Cuando comprendas qué es y qué no es un modo de conocer, y qué lo distingue de otros fenómenos, podrás proceder a examinar sus diversas divisiones.

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