Fenómenos no estáticos como estáticos

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Cómo integrar las enseñanzas

Antes de comenzar hoy, les pedí que intentaran recordar los puntos principales de lo que discutimos anoche. Es muy importante intentar hacer esto después de haber escuchado una conferencia o después de haber leído algo. No me refiero solo a leer un periódico o un anuncio en una tienda, me refiero a cuando leemos algo que estamos tratando de aprender, ya sea Dharma o cualquier otra cosa. Después de leer algo o escuchar una enseñanza, inmediatamente después tratamos de recordar cuáles fueron los puntos principales. De esa forma, produce una impresión más profunda en la mente. También al día siguiente, vemos qué es lo que recordamos.

Tomamos notas porque a veces nuestros recuerdos no son tan buenos, o no son muy precisos, pero no es suficiente confiar en nuestras notas. Es como, por ejemplo, cuando llega el momento de nuestra muerte, no podemos decirle a la muerte: “Espera un minuto. Tengo que ir a buscar mis notas sobre lo que debo tener en cuenta cuando me muera". Tenemos que tenerlo todo fresco en la mente y poder tenerlo instantáneamente, como decimos en español, “al alcance de la mano”. 

Cuando recibimos una enseñanza, ya sea escuchando oralmente o leyendo, tenemos que intentar hacer un esfuerzo para digerirla, recordarla, hacerla parte de nosotros, y no solo recordar los chistes o partes divertidas, sino recordar la esencia de lo que hemos escuchado o leído. Esto es parte de todo el proceso de meditación. La meditación tiene muchas facetas diferentes, y esta es una faceta de la meditación que se llama "revisión"; es como "la meditación de revisión", a veces llamada "meditación de vistazo".

No importa qué tipo de meditación estemos haciendo, primero debemos recordar las instrucciones. No podemos simplemente sentarnos y decir: “No tengo idea de lo que se supone que debo hacer. No recuerdo lo que se supone que debo hacer". Entonces, incluso para el tipo más básico de meditación, incluso si es algo como concentrarse en la respiración, tenemos que recordar: "¿Qué estoy haciendo?" y "¿cómo lo hago?" y "¿por qué lo hago?". Este proceso de revisión no es solo un ejercicio intelectual, sino que realmente es parte de cómo integramos cualquier cosa.

A menudo es útil expresar las cosas con nuestras propias palabras. Si somos traductores, es posible que necesitemos recordar cada palabra que se dijo para poder traducirla. Sin embargo, también es importante poner algo en nuestras propias palabras para confirmar que lo hemos entendido. Esto es algo que podemos hacer solos o podemos ayudarnos unos a otros, trabajando con otra persona o en un grupo de personas. Alguien explica algo y la siguiente persona tiene que explicarlo con sus propias palabras. De esta manera, nos ayudamos mutuamente a comprender.

Los monjes y monjas tibetanos se entrenan debatiendo, lo que básicamente consiste en desafiar la comprensión de los demás haciendo preguntas y tratando de asegurarse de que la otra persona sea coherente en su comprensión, que no se contradice. Incluso si no nos metemos en el debate y la lógica -lo cual no es absolutamente necesario, a menos que realmente queramos profundizar- aun así, si simplemente nos preguntamos unos a otros cuál es nuestro entendimiento, y si ese entendimiento es incorrecto, entonces nos corregimos, o volvemos a las grabaciones, volvemos a las notas, etc., entonces aclararemos las cosas. Este es el proceso mediante el cual podemos obtener una comprensión más correcta y precisa. 

Aquí es donde entra la motivación, porque realmente necesitamos querer obtener una comprensión clara. Si no nos importa, simplemente vamos a una enseñanza y estamos allí, pero entra por un oído y sale por el otro, y eso es todo. Quizás se convierta en un evento social y eso es todo. Tenemos que querer realmente entender y esto depende de nuestra motivación. Hay muchos niveles de motivación y el budismo presenta un curso completo de capacitación para desarrollar una motivación cada vez más fuerte, pero no hay necesidad de entrar en detalles.

Revisión de la vacuidad y la proyección

Ayer comenzamos nuestra discusión sobre el vacío, o vacuidad, y vimos que la vacuidad habla de una ausencia, una ausencia de algo que nunca estuvo allí. No estamos hablando solo de un objeto que nunca estuvo allí como nunca estuvo el presidente de Italia en esta sala. Pudo haber estado en esta habitación, pero nunca ha estado en esta habitación. No estamos hablando de la ausencia de un objeto, una cosa, como una persona o un automóvil, en medio de esta habitación. Estamos hablando de la ausencia de algo imposible, y no solo imposible, como un monstruo, sino una forma imposible de existir. Hay algunas cosas que no existen, por ejemplo, los monstruos no existen; sin embargo, hay cosas que existen, pero que no existen de manera imposible.

Por cierto, la diferencia entre lo que existe y lo que no existe, desde un punto de vista budista, es si algo puede ser válidamente conocido. Algún loco podría pensar que es Napoleón o Cleopatra, pero eso no es válido porque todos los demás lo contradirían: "Vamos, no eres Cleopatra".

También hablamos de la proyección, que se refiere a la mente que proyecta algo sobre varias cosas. Algunas cosas que la mente proyecta pueden tratar con lo que algo es. Como, por ejemplo, podemos ver algo en el campo y la mente proyecta que es un ser humano; pero cuando nos acercamos, descubrimos que eso no es cierto; es inexacto. Era un espantapájaros. Entonces esa es una proyección inexacta de que es un ser humano. Sin embargo, también podemos ver algo en la distancia que no está muy claro. No estamos muy seguros de qué es y proyectamos que es un ser humano. Luego, nos acercamos y descubrimos que en realidad era un ser humano; es verdad. Entonces esta proyección fue precisa.

Estoy seguro de que hemos tenido experiencias como esta, tal vez no en términos de un ser humano y un espantapájaros, pero vemos a alguien en la distancia, caminando hacia nosotros en la calle, y pensamos que es nuestro amigo, pero no podemos ver muy claramente. Luego nos acercamos, y a veces era correcto, era nuestro amigo; a veces era incorrecto, era simplemente alguien que se parecía a nuestro amigo. Sin embargo, cuando hablamos de vacuidad, no estamos hablando de una proyección de lo que es algo, como nuestro amigo o un extraño. Estamos hablando de una proyección de cómo existen las cosas. Podemos discutir esto en niveles cada vez más sutiles, pero dejémoslo así por el momento. 

Holograma mental versus proyección

La vacuidad, entonces, habla de una ausencia de formas imposibles de existir. Podemos proyectar lo que es posible o podemos proyectar lo que es imposible. "Proyectar" es una palabra curiosa, debo decir porque, al menos en inglés, "proyectar" tiene la connotación de "incorrecto", lo que no está allí. Ahora empieza a complicarse un poco porque, para conocer algo, verlo, oírlo o pensarlo de alguna manera, la mente produce un "holograma mental".

“Holograma mental”: si pensamos en eso desde un punto de vista científico, ciertamente es correcto. Por ejemplo, la luz golpea varios conos y bastones en la retina y eso se transmite como impulsos eléctricos y secuencias químicas al cerebro, y de alguna manera el cerebro transforma eso en, ¿qué? No puedo pensar en otro término más descriptivo que un holograma mental; eso es lo que vemos, ¿no? El holograma mental puede ser exacto o inexacto, pero ¿queremos llamarlo una "proyección"? No lo sé. Tal vez "proyección" no sea un término tan preciso aquí, ¿verdad?

Por ejemplo, si me quito las gafas, mi mente produce, cuando los miro, un holograma mental de "manchas de colores". ¿Es eso exacto? No, no es exacto. Si me vuelvo a poner las gafas, hay un holograma mental de los cuerpos de las personas que están enfocadas. Entonces, algunos hologramas mentales son precisos, otros son inexactos. Nadie estaría de acuerdo en que esta habitación está llena de manchas de colores, ¿verdad? ¿Es esta una "proyección"? No lo sé. Aquí es difícil usar la terminología. Cuando nos adentramos en los estudios budistas, hacemos distinciones muy, muy precisas en nuestros términos.

Vemos un objeto que cae de la mesa, y ¿qué vemos realmente? Es un poco como una película: en cada momento vemos el cristal en una posición ligeramente diferente. El vidrio que cae de la mesa, llega al piso y se rompe: todo ese proceso no ocurre simultáneamente en un momento. Aquí hay otro tipo de holograma mental que reúne todos estos momentos y, ¿qué vemos? Vemos el vaso caer de la mesa y romperse.

Aún más sorprendente es cómo entendemos el lenguaje. Ni siquiera escuchamos una palabra a la vez; solo escuchamos una consonante y luego una vocal a la vez. Y, sin embargo, podemos escuchar una oración completa, lo que requiere un intervalo de tiempo para escuchar. Solo escuchamos un pequeño sonido a la vez y, sin embargo, hay un holograma de audio, por así decirlo, que produce la mente, y entendemos el significado. Eso es extraordinario si lo pensamos bien. ¿Eso es una proyección? ¿Cómo queremos llamarlo? Ciertamente es algo que produce la mente, pero sumamente útil, de hecho, necesario; de lo contrario, no podríamos comunicarnos entre nosotros.

Darse cuenta que discrimina y distinción

No podríamos vivir en este mundo si no pudiéramos, mentalmente, encadenar secuencias. Como, "una piedra se nos acerca", y lo juntamos y vemos, "bueno, si continúa así, me va a golpear". Por supuesto, luego nos movemos. Necesitamos que esto funcione. A veces escuchamos el término "constructo mental" o "construcciones mentales", y muchas de ellas no solo son útiles, sino necesarias para funcionar. Es por eso que necesitamos desarrollar un “darse cuenta que discrimina” para discriminar entre lo que es útil y lo que no lo es, lo que es exacto y lo que no es exacto.

Comprender la vacuidad requiere un "darse cuenta que discrimina". Esta es la palabra que a menudo se traduce de manera muy vaga como "sabiduría", pero "sabiduría" es tan vaga que no significa nada. Hay muchos términos diferentes, definidos de manera muy específica en el budismo, que muchas personas traducen de la misma manera como "sabiduría". Esto realmente no es justo con la tradición, ya que es una simplificación excesiva. Aquí estamos hablando de “darse cuenta que discrimina”: discriminar entre lo que es exacto y lo que es inexacto, y descartar lo que es inexacto entendiendo que no corresponde a lo que realmente es el caso.

Comprender la vacuidad requiere discriminar cómo existe algo o, más precisamente, cómo establecemos que algo existe: lo que establece o prueba que algo existe, pero eso es hablar de la vacuidad en un nivel más sutil. Hablemos primero de una manera más general.   

Todos tenemos muchos factores mentales que acompañan a nuestros diversos tipos de darse cuenta. Hay factores mentales que acompañan a nuestra conciencia visual de ver algo, nuestra conciencia auditiva de escuchar algo, nuestra conciencia mental de pensar algo, etc. Son muchos los factores mentales que acompañan a cada una de ellas. Uno de los factores mentales más esenciales es "distinguir". Distingo las formas coloreadas de tu cuerpo de las formas coloreadas de la pared. En el campo visual de lo que veo, veo muchas formas de colores y puedo distinguir un objeto de otro. 

Eso a veces se traduce como "reconocimiento", que es una forma totalmente inexacta de traducirlo. Se trata de "distinguir". Hacemos eso en cada momento; de lo contrario, ¿cómo podríamos funcionar? No podríamos distinguir las formas coloreadas de la puerta de las de la pared y caminaríamos hacia la pared. Tenemos que poder distinguir objetos dentro de un campo de percepción. Eso es correcto, ¿no? Si lo pensamos, ¿qué vemos? ¿Solo vemos formas de colores? No. También vemos objetos, ¿no? Entonces, ¿cómo sabemos dónde trazar la línea alrededor de este conjunto de formas de colores a partir de las formas de colores que las rodean?

Esto se convierte, en realidad, en una pregunta muy profunda. ¿Están las líneas establecidas del lado del objeto, o las líneas están establecidas del lado de la mente? Este se convierte en un punto muy importante para investigar, pero se vuelve más profundo. Especialmente cuando empezamos a mirar a un nivel submicroscópico de los átomos, ¿dónde están los límites de las cosas? Entonces, se vuelve muy interesante.

Sentir un nivel de felicidad o infelicidad

Hay muchos, muchos otros factores mentales: hay listas grandes, largas de ellos en las diversas enseñanzas budistas, listas diferentes, no siempre la misma lista. Otro importante es la "sensación". "Sentir" en el budismo se refiere a un nivel de felicidad, infelicidad o una sensación neutra experimentada en una meditación extremadamente profunda. Hay toda una gama de sensaciones que pueden acompañar nuestra percepción de las cosas. Eso es lo que nos diferencia de las máquinas, en realidad, de las cámaras o las computadoras. Las computadoras lidian con información; nosotros no solo tratamos con información: experimentamos la percepción de la información con un nivel de felicidad o infelicidad. Una computadora no se siente feliz o infeliz; un robot no se siente feliz o infeliz cuando maneja información sensorial. Eso es importante cuando hablamos de los agregados que conforman cada momento de nuestra experiencia.  

El agregado de la sensación solo habla de la variable de felicidad o infelicidad. No tiene absolutamente nada que ver con las emociones. Las emociones están en otra categoría. Por eso a veces es difícil en nuestros idiomas; no hacemos este tipo de distinciones muy cómodamente en nuestros idiomas. Es por eso que a veces tenemos que decir: "sentir un nivel de felicidad, de eso es de lo que estamos hablando", un poco más. Cada idioma tiene sus propias dificultades particulares para expresar estas cosas. En algunos idiomas, es más fácil; en algunos idiomas, no es tan fácil.

Esto es algo a lo que realmente debemos prestar atención en nuestro estudio del Dharma. La mayor parte de los malentendidos que la gente tiene con respecto a las enseñanzas budistas se deriva de una traducción incorrecta o engañosa de la terminología. Esto es lo que he visto en mi experiencia, y la mayoría de los traductores también lo han observado. Y no deberíamos pensar que nosotros, como occidentales, somos los únicos que hemos experimentado o estamos experimentando esta dificultad. Los chinos tenían terribles dificultades para comprender la terminología budista india, ya que su idioma es muy diferente de los idiomas indios.

Consideración correcta versus consideración incorrecta

En cualquier caso, el factor mental que quería discutir es la "consideración". Es la misma palabra que "atención". Tiene dos facetas. Es cómo prestamos atención a algo y cómo lo consideramos. Literalmente, la palabra significa "tener algo en mente". Tenemos "consideración correcta" o "consideración incorrecta", "discordante" o "concordante". ¿Concuerda con la forma real en que son las cosas o no?

Además, para comprender la vacuidad, es importante abordarla por etapas. Primero, debemos comprender algunas de las formas estándar en las que consideramos incorrectamente las cosas y vemos que no son precisas. Necesitamos discriminar y tratar de ver las cosas más de acuerdo con cómo son en realidad. Luego, cuando llegamos a la vacuidad, estamos hablando de cómo existen todos los fenómenos y especialmente las "personas", y nuevamente esta es una palabra difícil porque se refiere no solo a los seres humanos, sino a los animales, varias formas de vida con una mente, todos los seres individuales. Sin embargo, la vacuidad también aborda cómo existen los objetos (nuestra computadora, nuestro automóvil, etc.).

Estático versus no estático

Ahora, una variable de cómo consideramos las cosas es si las cosas son -la forma habitual en que se traduce es- "permanentes" o "impermanentes". Consideramos incorrectamente las cosas que son impermanentes como permanentes. Sin embargo, tenemos que estar atentos a este término; no me gusta usarlo tanto. El problema es que estas palabras, permanentes e impermanentes, pueden tener dos significados muy diferentes. Uno es si algo dura para siempre o sólo por poco tiempo, y el otro significado es si algo cambia o permanece estático mientras existe. Esas son dos variables diferentes. En el budismo en general, cuando usamos este término, no estamos hablando de si algo es eterno o temporal. Estamos hablando de si cambia o no de un momento a otro, si algo llega a su fin o no, si sufre un cambio brusco o un cambio momento a momento. Pero en este contexto de consideración incorrecta, también lo usamos a veces para referirnos a la variable eterna o temporal. En cualquier sentido, estático o no estático, eterno o temporal, nuestra consideración incorrecta puede estar basada en la doctrina, en otras palabras, es algo que se nos enseñó, o puede surgir automáticamente.

Tomemos como ejemplo mi cuerpo y considerarlo “siempre joven”. Reconozco vagamente que algún día moriré, pero mientras tanto proyecto que siempre es fuerte, siempre está en forma; nunca ha cambiado y nunca lo hará. De alguna manera, tengo esta imagen de mí mismo como si tuviera 25 años, aunque tengo 62. Esto es muy común, ¿no? Un hombre de 60 años conoce a una mujer de 25, y en la mente del hombre, su cuerpo sigue siendo atractivo, como el de otro de 25 años. No tiene idea de cómo se ve realmente. Sobre esa base, el hombre actúa y tiene la expectativa de que la mujer de 25 años lo encontrará atractivo. Por lo general, estará muy decepcionado y frustrado. 

Entonces, nuestro cuerpo está cambiando, envejeciendo cada vez más, y esta es una consideración precisa que debemos tener. Sin embargo, a veces ni siquiera queremos mirarnos en el espejo; simplemente tenemos esta imagen de nosotros mismos como siempre jóvenes. Entonces esto es incorrecto.

Los medios de comunicación pueden enseñarnos esta consideración incorrecta de nuestro cuerpo a través de la publicidad: "Use esta crema de belleza y sea eternamente joven". Podríamos tener esta idea de no cambiar nunca "basado en la doctrina" - basado en propaganda, publicidad - o podríamos tenerlo como una "consideración incorrecta que surge automáticamente". En ese caso, nadie tuvo que enseñarnos esto, simplemente surge automáticamente que tenemos esta imagen de nosotros mismos como eternamente jóvenes, que nunca cambiamos. Aquí estamos mezclando lo eterno y lo inmutable. 

Es muy interesante. Cuando somos adolescentes, consideramos que alguien que tiene 30 años es "mayor". Eso cambia muy rápidamente cuando tenemos 30, ya que eso ya no es mayor, y las personas que tienen 50, son mayores. Entonces eso cambia, e incluso si tenemos 80 años, eso no es viejo porque los de 90, son viejos. Mi madre vivía en una aldea de jubilados, y todos tenían más de 60 años y todos eran "jóvenes". Todos eran jóvenes; sin embargo, las personas de las residencias de ancianos eran mayores. Por supuesto, los de la aldea de jubilados eran jóvenes. Interesante, ¿no?

Tenemos esta consideración incorrecta de considerar algo que no es estático como estático. Podría ser nuestro cuerpo o podría ser nuestra computadora. Proyectamos y esperamos que nuestra computadora siempre funcione. Realmente no creemos que la computadora esté envejeciendo, deteriorándose gradualmente y que vaya a fallar. ¿O qué tal nuestros discos CD o cintas de video antiguas y cosas así? Creemos que las cosas no están cambiando, pero se están degradando y, con el tiempo, llegarán a su fin y dejarán de funcionar. Colocamos el disco, y ahora el sonido es indistinto hasta que, finalmente, se descompone. Sin embargo, pensamos que no está cambiando, que siempre es el mismo. 

Tenemos la misma consideración incorrecta sobre nosotros mismos. Podríamos decirle a alguien: “Así soy; ¡Será mejor que aprendas a vivir con eso!". O “tengo que tener eso; así es como soy". Creemos que nuestra personalidad, nuestros gustos y necesidades nunca cambian. "Tienes que aceptarme tal como soy". De lo que tenemos que darnos cuenta (no es del todo vacuidad en el sentido técnico) pero tenemos que darnos cuenta de que "esto es imposible". Un cuerpo no permanece igual; una personalidad no permanece igual. Las cosas cambian. Por ejemplo, la depresión no permanece igual todo el tiempo. Cada momento, ¿nos sentimos miserables? No. Cambia. Sube y baja, incluso cuando estamos en una supuesta depresión. 

Entonces, es muy importante comprender que las cosas que se ven afectadas por causas y condiciones no son estáticas. No lo son porque las causas y las condiciones las provocan y las cambian al afectarlas. Por ejemplo, estamos en una depresión; nos sentimos miserables. Alguien nos cuenta un chiste, nos reímos. En ese momento, cuando nos reímos, ¿somos miserables? Evidentemente no, nos afecta la broma que escuchamos. Debido a que nos afecta, cambiamos de un momento a otro.    

Tomemos un momento para reflexionar sobre esto en nuestra propia experiencia. ¿Tenemos una imagen estática de nosotros mismos, de nuestra personalidad, de quiénes somos? Nuestros objetos, por ejemplo, ¿creemos que nuestra computadora o nuestro automóvil siempre funcionarán igual? Tomemos unos minutos para reflexionar sobre esto y si descubrimos, como la mayoría de nosotros probablemente lo hará, que tenemos una imagen de nosotros mismos o de estas cosas como estáticas, no cambiantes, debemos darnos cuenta de que esto es ridículo. Tales conceptos erróneos no corresponden a nada real; no son precisos. Luego, tratamos de simplemente cortar la creencia en eso: "no es así".

Esta es la razón por la que mencioné, al principio de esta conferencia, la diferencia entre un holograma mental y una proyección. Cuando vemos nuestro cuerpo o vemos el cuerpo de otra persona, surge un holograma mental. El holograma mental de nuestro cuerpo no es el problema. El problema es cómo lo consideramos. Cuando hablamos de proyección en el sentido occidental de proyección, estamos tratando con este tema. ¿Existe un cuerpo como algo estático o existe como algo que está cambiando de un momento a otro?

Un ejemplo aún mejor para examinar es "nuestra relación". ¿La relación con alguien es algo estático y estable o es algo que cambia de un momento a otro? Es un ejemplo muy claro, cómo pensamos que nuestra relación es sólida y estable. ¿Es así realmente? Solo podemos desear que así sea. 

El budismo habla de lo no estático sutil y burdo. Lo no estático burdo es que realmente terminará. Si tenemos alguna relación con alguien, terminará. O moriremos primero, o ellos morirán primero, o romperemos. No puede ser para siempre; va a terminar. Lo no estático sutil es que cada momento está cambiando y cada vez está más cerca de su final. ¿Cuál es la razón por la que termina? Porque nos conocimos. Si no nos hubiéramos conocido, no terminaría. La discusión que tuvimos nos hizo romper, esa fue solo la circunstancia de la ruptura, no la causa más profunda.   

Es como: “¿Cuál es la causa de la muerte? La causa de la muerte es el nacimiento". Si no hubiéramos nacido, no moriríamos. Esto no significa que seamos fatalistas. Simplemente disfrutamos el tiempo que tenemos juntos, dándonos cuenta de que la relación va a cambiar de un momento a otro y finalmente terminará. La gente se distancia. Este es el punto importante sobre el que debemos reflexionar. Si consideramos la relación, o un cuerpo, o una personalidad, o lo que sea, como algo estático, que nunca cambia y que es para siempre, eso realmente nos causa mucho sufrimiento.

“Estático” significa no ser afectado por nada, como si fuéramos la única persona y lo único en la vida de la otra persona. Pero eso no es cierto. Nuestra relación se verá afectada por el hecho de que la otra persona conozca a otras personas, que cambie de trabajo, que se enferme o lo que sea. Es afectado. Reflexionemos sobre esto. Esto nos introduce en la forma en que meditamos sobre la vacuidad. Es como: “No hay Santa Claus. No existe Santa Claus". No existe una relación eterna, estable e inmutable con nadie. Creer que existe es como creer en Santa Claus. No existe tal cosa.

[Meditación]

¿Qué preguntas podrían tener sobre esto?

Preguntas

¿Tu explicación de la vacuidad se basa en Nagáryuna?

Realmente no hemos profundizado en el tipo específico de refutación que hace Nagáryuna, pero sí, se basa en las enseñanzas de Nagáryuna.

Parece que la vacuidad se explica de dos formas, una forma, como la tuya, puede ayudarnos a vivir mejor, por lo que considerar la impermanencia de las cosas ayudará a percibir las cosas de una forma más adecuada. Y la otra forma, como la de Nagáryuna, es que las cosas no existen.

Si miramos más detenidamente lo que dice Nagáryuna, no es que él diga que no existe tal cosa como la impermanencia o el cambio momento a momento. El punto es, ¿cómo entendemos lo que está cambiando? ¿Hay algo ahí, establecido por sí mismo, que está cambiando de un momento a otro, o qué está pasando? ¿Hay algún sustrato que quede de un momento a otro? ¿Es como una pieza de equipaje moviéndose sobre una cinta transportadora, que, sin duda, cambia de posición de un momento a otro, pero sigue siendo la misma pieza de equipaje? 

Podemos profundizar mucho más en la comprensión del proceso de cambio de lo que hemos hecho hasta ahora. Nagáryuna no niega el cambio. Está analizando cómo funciona el cambio. Él refuta que ocurra de una manera imposible, pero no niega que todo está cambiando de un momento a otro.

Puede ser cierto que las cosas cambian de un momento a otro, pero es muy difícil darse cuenta de eso, verlo, y quizás demasiado difícil. ¿No sería más útil considerar que las cosas cambian según el ritmo humano? Por ejemplo, creer que nuestra relación es completamente estática es un extremo y eso está mal; sin embargo, por otro lado, es muy difícil considerar que cambia de un momento a otro. Como un "camino medio", ¿no podríamos considerar correctamente que cambia de acuerdo con un ritmo humano?

Esta es ciertamente la forma en que abordamos la comprensión de la impermanencia, el cambio. En primer lugar, tenemos que comprender el no estatismo burdo, o la impermanencia burda, de que en algún momento la relación terminará, ya sea con la muerte o lo que sea, o en algún momento la computadora se descompondrá. Comenzamos con este período más burdo. Entonces podemos pensar en términos de períodos ligeramente más cortos. Podemos entender que nuestra relación con alguien ha cambiado desde, digamos, antes de casarnos, y luego después de casarnos antes de tener hijos, y luego después de tener hijos hasta que los hijos crecieron y se fueron de casa. Y claro, entendemos que cambia en períodos más largos. Pero luego, en algún momento, podemos reducirlo al cambio momento a momento. La comprensión tiene que ser por etapas y pasos.

Para poder darnos cuenta de que las cosas cambian de un momento a otro, debemos ser bastante sensibles. Creo que, en una relación, es un poco más fácil porque mientras conversamos con alguien, podemos ver que el estado de ánimo y las emociones cambian. A veces hay buena comunicación; a veces no entendemos realmente lo que la otra persona dice o hace. En ese ejemplo particular de una relación, creo que es un poco más fácil ver los cambios de un momento a otro que en nuestra computadora o nuestro cuerpo.

Para volver a tu pregunta de Nagáryuna, Nagáryuna siempre está cuestionando, analizando. Entonces, por ejemplo, ¿hay alguna sustancia que permanece igual durante un período de cambio? Como, por ejemplo, la leche se convierte en yogur y el yogur se transforma en queso. Bueno, ¿hay alguna sustancia que ahora se ha transformado en tres cosas diferentes, pero es la misma? ¿La leche, el yogur y el queso son lo mismo o no tienen ninguna relación entre sí? ¿Cómo funciona la causa y el efecto?

Además, ¿existe alguna relación que es básicamente "nuestra relación" y luego ha cambiado, "antes de casarnos" y luego "después de casarnos" y demás? ¿La convertimos en una "cosa"? Si lo hacemos, entonces nos metemos en este espacio mental realmente extraño de "No te estás relacionando con 'nuestra relación'" y "¿Cuál es tu relación con 'nuestra relación'?". Empieza a volverse muy extraño. ¿Existe una relación básica que ha permanecido siempre igual, y solo las circunstancias han cambiado, o nuestra relación es totalmente diferente después de tener hijos?

Comenzamos nuestra comprensión en niveles más burdos; con el tiempo, algo se destruirá y terminará, y luego períodos más pequeños, y luego períodos más pequeños, de momento a momento, y luego, en algún momento, tenemos que entrar en el análisis completo de: “Si las cosas están cambiando de un momento a otro, ¿cómo funciona la causa y el efecto? Esto luego se vuelve muy, muy profundo y muy sutil.

A medida que nos deshacemos de nuestras proyecciones, podemos ver cada vez más claramente cómo son realmente las cosas. Me pregunto, ¿cómo son realmente?

Bueno, la cosa es que cuando trabajamos con la comprensión de la vacuidad, al lidiar con la realidad y al diferenciar y discriminar entre realidad y fantasía, necesitamos pasar por etapas de comprensión. Una vez que refutamos un malentendido y una proyección muy burdos, tenemos que ver qué queda. Una vez que seamos capaces de aceptar lo que queda como, por ejemplo, que las cosas no son estables, estáticas, van a terminar - la computadora eventualmente se descompondrá, o el auto eventualmente se descompondrá - tenemos que aceptar eso. Luego, vemos lo que queda.

Lo que queda es algo que durará un cierto período. Un matrimonio comienza con el voto: "hasta que la muerte nos separe". Entonces, incluso una relación matrimonial durará solo un cierto período. Entonces podremos entender que nuestra relación cambiará desde antes de tener hijos hasta después de que los tengamos. Una vez que podamos reconocer que nuestra relación pasará por estos cambios más grandes, lo que queda son las fases más cortas de nuestra relación. Luego, comenzamos a lidiar con ellas y a deshacernos de cualquier malentendido que podamos tener. 

Entonces, entendemos que nuestra relación va a cambiar de un momento a otro, pero entonces, ¿qué nos queda cuando nos deshacemos de nuestros conceptos erróneos sobre eso? Pero es posible que todavía tengamos el malentendido de que nuestra relación es como un objeto sólido que está pasando por este cambio momento a momento, pero es una "cosa" que se puede encontrar. Luego tenemos que deshacernos de eso, y luego podemos ir más allá y analizar aún más profundamente. 

Si desde el principio vamos a la comprensión más sutil y no pasamos por estas etapas, entonces, en casi todos los casos (tal vez haya una excepción entre mil millones) pero en casi todos los casos, simplemente no entenderemos y la explicación más sutil parecerá trivial. Daré un ejemplo. Leemos en ciertos textos, digamos en textos Kagyu, que se analiza: “¿Dónde está tu mente; de que color es tu mente? Tu mente no es verde y no es amarilla. ¿Tienes la mente en la nariz? ¿Está tu mente en tu axila?” Entonces, está bien, no podemos encontrar nuestra mente, y no tiene un color, y luego, al final de eso, decimos: “¿Y qué? Por supuesto, la mente no está en mi nariz y no es verde ni amarilla. ¿Y qué?". No hace ninguna diferencia; no nos ayuda. 

Sin embargo, estas preguntas son muy profundas si se plantean al final de un proceso de análisis muy largo y gradual. Entonces, vemos cuál es el punto al que están llegando. No podemos comenzar con el punto final porque, como dije, suena: "¿Y qué?". Entonces, ¿cómo es realmente? Hay muchos, muchos niveles diferentes de respuestas a eso. 

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