El corazón compasivo de la bodichita

Se me pidió hablar esta noche sobre la bodichita. Este es un tema muy vasto que tiene que ver con nuestra motivación, específicamente del por qué queremos seguir un camino espiritual. Es una motivación que se va construyendo gradualmente dentro de nosotros ya que es difícil generarla inmediatamente. La bodichita se refiere al corazón que se enfoca en llegar a ser un buda, al corazón que tiene una firme determinación y dice: “tengo que superar todas mis limitaciones y desarrollar todos mis potenciales para poder ser de beneficio a todos”. Nos esforzamos por iluminarnos no sólo porque es la mejor y más grande aspiración sino porque al lograrlo podremos ayudar a todos. Aunque a menudo decimos que estamos trabajando para convertirnos en un buda para beneficiar a todos los seres sintientes, es muy difícil sentirlo continua y sinceramente en nuestro corazón. Sin embargo, al ir incrementando esta aspiración repetidamente, podemos alcanzar el estado en el que esto surja dentro de nosotros de manera espontánea. Un bodisatva es aquél cuya motivación primordial es una genuina bodichita, día y noche.

Como seguramente ustedes ya han recibido enseñanzas y explicaciones sobre las maneras para desarrollar la bodichita, no enfatizaré en eso ahora, sino que les hablaré sobre la importancia de pasar por todas las etapas que nos llevan a tener esta motivación. Es muy fácil querer saltarse estas etapas y tratar de llegar directamente a la más alta motivación mahayana. Podemos decir: “Practico porque quiero ayudar a otros, es mi responsabilidad social”. Como esto es algo obviamente positivo, inmediatamente tratamos de hacerlo, sin embargo, si no hemos pasado por las etapas anteriores, enfrentaremos ciertos problemas. Quisiera hablar sobre cómo evitar esas dificultades cuando estamos desarrollando la motivación de amor y compasión para ayudar a otros.

Con el lamrim, o camino gradual hacia la iluminación, trabajamos a través de senderos graduados hasta el nivel más alto de desarrollo espiritual. La motivación espiritual inicial involucra el trabajo para la felicidad de nuestras vidas futuras. Esforzarnos únicamente por la felicidad de esta vida es lo que hace todo mundo, hasta los animales se preocupan por su alimento y el cuidado de sus crías. Aunque este es un interés esencial, no es necesariamente parte de una práctica espiritual.

Aunque el cuidar de esta vida es importante, algunas personas no se toman en serio a sí mismas ni a sus situaciones y nunca quieren ver lo que sucede realmente en su vida, por lo que ni si quiera les interesa mejorar su situación actual. Tan sólo aceptan lo que pasa y nunca aspiran a algo mejor. Por eso es importante por lo menos comenzar con este nivel de estar interesados en nosotros mismos, en nuestras familias y en nuestra situación, aunque esta no sea una motivación particularmente espiritual. Admitir que tenemos problemas cuando los tenemos y preguntarnos: “¿Soy feliz o no? ¿Enfrento las dificultades que me hacen tener una vida infeliz?”

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