Desarrollar la sabiduría búdica cual espejo

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Hemos estado discutiendo los cinco tipos de conciencia profunda en relación con los cinco skandas o factores agregados que componen nuestra experiencia y los cinco tipos de emociones perturbadoras. Hay muchos otros sistemas con los que podemos correlacionar esta estructura de los cinco tipos de conciencia profunda, pero esos son temas a explorar en el futuro. En nuestro estudio del Dharma, a menudo obtenemos varias piezas del rompecabezas y estas piezas encajan de muchas maneras diferentes, no sólo de una. A medida que continuamos nuestros estudios, podemos conectar varias cosas, unir más piezas y profundizar más y más.

Examinemos más a fondo el nivel básico de nuestros cinco tipos de conciencia profunda para reconocer sus limitaciones y en lo que necesitamos trabajar para llegar al punto de un buda.

Lo que la conciencia profunda cual espejo puede revelar

Con la conciencia profunda cual espejo, toda la información está entrando. Sin embargo, no prestamos atención a una gran parte de ella; de hecho, ni siquiera nos damos cuenta de lo que está justo delante de nosotros. Sin embargo, esta conciencia profunda cual espejo se puede desarrollar cada vez más, especialmente cuando la combinamos con la conciencia profunda de la realidad.

Por ejemplo, cuando vemos a una persona, hay una enorme cantidad de información disponible para ayudarnos a igualar, individualizar y relacionarnos con esta persona. Cuando vemos por primera vez a la persona, la información está ahí en términos de cómo se ve realmente. ¿Se ve cansada, feliz o aburrida? Con la conciencia profunda de la realidad, podemos identificar los tipos de emoción burda que alguien está experimentando por la expresión en su rostro. Podemos reconocer aún más si los músculos de una persona están apretados o relajados observando las áreas en su frente y alrededor de la boca y los ojos.

El lenguaje corporal también es muy importante. Por ejemplo, ¿están los hombros en atención o están relajados? ¿Sus manos están cerradas o están abiertas? Todos estos factores dicen mucho, en realidad. ¿Están sentados quietos o están constantemente inquietos? Hay personas que no pueden quedarse quietas en una mesa, por ejemplo; están constantemente tocando la mesa con los dedos. Tengo una amiga que, cada vez que habla y tiene razón, golpea la mesa con cada punto. Puede ser muy molesto, pero también dice mucho sobre ella. Sus acciones funcionan como puntuación en su oración.

Además, podemos decir mucho sobre una mujer, por ejemplo, si lleva mucho maquillaje o ninguno en absoluto. ¿Presta especial atención a su cabello, siempre con el pelo arreglado en un salón, o está un poco más relajada al respecto? ¿Se tiñe el pelo o no? ¿Lleva muchas joyas o no? Además, la forma en que una persona se viste dice mucho sobre ella. ¿Está limpia o no está tan limpia? Con los hombres, ¿se afeitan todos los días o no? Todos estos factores dicen mucho de la persona, ¿cierto?

Con una conciencia profunda cual espejo, recibimos toda esa información. Podemos observar a una persona cuando está en un grupo. ¿Se sienta sola o está con otras personas, hablando? Toda la información está ahí. La conciencia cual espejo lo recibe todo.

Es interesante que hay algunos tipos de posiciones corporales que son mencionados explícitamente por Shantideva, el gran maestro indio que escribió Involucrarse en la conducta del bodisatva. Señaló que cuando uno escucha el Dharma, es inapropiado sentarse con los brazos cruzados frente a nuestro cuerpo porque eso indica una especie de estado de ánimo crítico o cerrado, como si nos protegiéramos de lo que estamos escuchando. Nuestros brazos necesitan estar relajados a los lados para que reflejen un estado de ánimo abierto.

Examinemos esto más a fondo: Si estamos hablando con alguien y tiene sus brazos cruzados frente a sí, no nos sentimos muy cómodos, ¿verdad? No parece que la persona esté realmente abierta. Podemos ver si sus escudos están arriba o abajo simplemente observando su lenguaje corporal.

Del mismo modo, cuando escuchamos a alguien hablar, podemos decir mucho de ella si realmente escuchamos. ¿La persona habla muy alto o muy suavemente para que apenas podamos oír lo que dice? ¿Habla muy rápido o muy lentamente? ¿Habla con el lenguaje correcto o habla con un lenguaje y una gramática incorrectas? ¿Está hablando de una manera que hace que sea fácil de entender o simplemente está presumiendo, usando palabras elegantes? Obviamente, también podemos decir mucho sobre el estado emocional de la persona por la forma en que está hablando. Por el tono de su voz, podemos saber si la persona está muy deprimida y triste, o emocionada y feliz. Todos estos aspectos se pueden encontrar sólo en el sonido de la voz de alguien.

En Occidente, diríamos que lo que hay que desarrollar es más sensibilidad. Queremos ser más sensibles a lo que vemos y escuchamos, especialmente cuando estamos interactuando con alguien. Esta sensibilidad también se aplica en términos de interactuar con el medio ambiente y ver lo que está pasando a nuestro alrededor.

Aunque tenemos la conciencia profunda cual espejo que es el mecanismo básico para ser conscientes de todo esto, el problema es que es limitado ahora, por lo que no podemos usarlo a su máxima capacidad. Tomemos un momento para reflexionar sobre eso.

Factores limitantes

Toda la información entra, con una conciencia profunda cual espejo, por todos los canales sensoriales. Los factores limitantes son los factores mentales de atención e interés. Estamos limitados por la cantidad de atención que prestamos a la información que llega. Para prestar atención, necesitamos interés, ¿cierto? Sin interés, no nos importa y no prestamos atención. ¿Cómo trabajamos para mejorar esto? Lo hacemos identificando lo que nos impide tener interés y prestar atención.

Un problema restrictivo y limitante es nuestro vagabundeo mental. A menudo estamos pensando en otra cosa. Tal vez también estamos comentando en nuestra cabeza, siendo muy críticos: "Te ves tan terrible hoy", "eso que acabas de decir fue una estupidez", y así sucesivamente. Sacamos a colación la vieja historia: "Ahí vas de nuevo; te estás enojando". Estamos perdidos en pensamientos anhelantes, como desear que otra persona nos preste más atención, que le gustemos o que sea más amable con nosotros y demás. Incluso podemos estar haciendo películas mentales en nuestra cabeza, imaginando cómo se vería esta persona desnuda. Todo esto interfiere con estar realmente interesados y prestar atención. Además, a menudo estamos pensando en nosotros mismos o pensando en algo totalmente ajeno a la interacción. No estamos realmente interesados. En cambio, estamos más interesados en lo que está pasando en nuestros propios pensamientos que en la otra persona.

Todos hemos experimentado algún tipo de vagabundeo mental. Por ejemplo, cuando estamos hablando con alguien y está hablando muy rápido, a menudo estamos pensando en lo que queremos responderle a esta persona. Sólo estamos esperando a que respire para poder interrumpir y decir lo que queremos decir. Realmente no estamos prestando atención a lo que está diciendo. Sólo estamos pensando: "¿Por qué no te callas ya y entonces puedo decir lo que quiero decir?". Seguramente todos hemos experimentado estas situaciones. Es muy difícil, ¿no? No obstante, necesitamos trabajar en prestar atención. Tenemos que calmar la mente y prestar atención con una mente tranquila, sin pensar nada extraño.

La actitud considerada

Junto con la atención y el interés, necesitamos lo que se llama una actitud considerada. Este es un término difícil de traducir, pero significa considerar a la otra persona como importante y relevante. Necesitamos sentir que este es un ser humano que tiene sentimientos como nosotros. En otras palabras, nos tomamos a la otra persona en serio. Nos damos cuenta de en qué tipo de estado de ánimo está una persona, y así sucesivamente. Esta habilidad es importante para poder interactuar con los demás. La forma en que hablamos e interactuamos con ellos es también algo que nos tomamos en serio, ya que la forma en que interactuamos afecta a otras personas.

Una actitud considerada es el factor mental que nos permite no actuar destructivamente, ejercer la disciplina para actuar de manera constructiva. Nos ayuda a abstenernos de pensar en otra cosa o simplemente decir algo estúpido que se nos venga a la cabeza. Básicamente, desarrollar una actitud considerada nos permite interactuar de la manera más beneficiosa y apropiada posible. Sin consideración, no nos importaría lo que sucediera con otra persona, porque sólo diríamos y haríamos lo que quisiéramos, independientemente del efecto.

Podemos identificar la ausencia o presencia de este factor mental cuando hablamos con alguien por teléfono. Por ejemplo, todos probablemente hemos experimentado hablar por teléfono con alguien que sólo habla de sí mismo y nunca nos pregunta cómo nos va. Sentimos que no les importa lo suficiente como para preguntar. Del mismo modo, cuando hablamos con los demás, ¿sólo estamos hablando de nosotros mismos? ¿Nos preocupamos por la otra persona? ¿Importa si la otra persona a la que llamamos está ocupada o no? ¿Importa cómo fue su día? ¿Es sólo que queremos decirles lo que queremos decir sobre nosotros mismos?

Un aspecto de este factor mental de una actitud considerada es lo que llamamos en Occidente consideración por la otra persona. Esto incluye la consideración de nuestro propio comportamiento. ¿Cómo estamos interactuando con esta persona? ¿Estamos haciendo el ridículo? ¿Actuamos como una persona salvaje o como un ser humano? Con esta actitud considerada, reconocemos que la otra persona es un ser humano y tiene sentimientos, al igual que nosotros. A veces están ocupados, al igual que nosotros estamos ocupados; a veces han tenido un buen o mal día, al igual que nosotros. Entonces, sobre la base de esa conciencia profunda de la igualdad que los iguala a ellos y a nosotros, nos preocupamos por ellos y nos interesamos y prestamos atención a lo que está pasando con ellos a través de la información que recibimos con la conciencia profunda cual espejo.

Creo que es muy importante ser realmente considerados con los demás, particularmente en nuestra era actual del teléfono celular. ¿Cuál es nuestra actitud hacia el teléfono celular? ¿Es para que podamos llamar o enviar mensajes de texto a quien queramos e interrumpirlos en cualquier momento y esperar una respuesta instantánea, porque creemos que lo que tenemos que decir es mucho más importante que cualquier cosa que estén haciendo? Este es un tipo de actitud que tiene que cambiar.

Tomemos un momento para observar nuestra propia actitud. ¿Realmente nos importa si la otra persona está ocupada o no, o simplemente la interrumpimos? Este síndrome es un excelente ejemplo de la exageración del yo, de pensar que somos el centro del universo, el más importante. Cuando pensamos de esta manera, sentimos que podemos interrumpir a cualquiera en cualquier momento con nuestro teléfono celular y mensaje, porque lo que tenemos que decir o lo que queremos en el momento exacto es lo más importante del mundo, mucho más importante que cualquier otra cosa que la otra persona pueda estar haciendo o queriendo hacer. Esto, por supuesto, no es cierto; después de todo, sólo somos otro pingüino en esa enorme colonia de cien mil pingüinos. No hay nada tan especial en ninguno de nosotros.

Otro punto importante a recordar al llamar a alguien es, si no hay suficiente información, preguntar. Cuando llamamos a alguien, preguntamos: "¿Es un buen momento? ¿Tienes un momento?". Si la persona está ocupada, seamos flexibles y cambiemos. Podemos preguntar: "¿Cuándo sería un buen momento para llamarte?". Además, utilizamos la conciencia de la igualdad para recordarnos que, a esta hora, esta persona suele cenar o poner al bebé a dormir, por lo que no es un buen momento para llamar o enviar mensajes de texto.

En resumen, para fortalecer la conciencia profunda cual espejo que recibe toda la información, necesitamos calmar la mente y desarrollar esta actitud considerada. Al hacerlo, prestaremos atención y tendremos interés en la información que está llegando. Sin embargo, calmarse así requiere un poco de práctica, por supuesto.

La mente tranquila

Cuando recibimos información y utilizamos la conciencia profunda de la realidad para saber lo que es: ¿realmente tenemos que verbalizarla en nuestra cabeza? Si vemos a alguien, a nuestro amigo, y se ve terrible o cansado, ¿tenemos que decir en nuestra cabeza: "Te ves terrible”, ¿o simplemente lo sabemos? Piensen en esto. No tenemos que verbalizarlo, ¿verdad?

Hay dos situaciones en las que podemos observar a alguien mientras tenemos una mente tranquila. Uno es con una mente tranquila que no entiende nada; estamos un poco aturdidos, sólo mirando a alguien. El otro es con una mente tranquila que entiende lo que estamos viendo. Por ejemplo, nuestro automóvil no funciona correctamente, así que abrimos el capó. Hay una gran diferencia entre que nosotros veamos y no entendamos nada de lo que vemos y un mecánico de automóviles que vea y sea capaz de entender inmediatamente lo que está mal. El mecánico ciertamente no está dando un discurso entero en su cabeza de lo que está mal. En ambos casos, la mente está tranquila.

Una mente tranquila que tiene comprensión es lo que buscamos con una conciencia profunda cual espejo y de la realidad. Por supuesto, la comprensión requiere la conciencia de la igualdad y la conciencia de la individualidad también, y flexibilidad para poder ajustar, si en algún momento interpretamos lo que vemos incorrectamente. Para ello necesitamos interés para comprobar la validez de nuestra interpretación. Por ejemplo, cuando vemos una cierta expresión en la cara de alguien, ¿indica que está emocionalmente molesta o es que tiene un malestar estomacal?

Tomen un momento y luego intentaremos hacer un ejercicio.

Limitaciones físicas

Como hemos discutido, nuestra conciencia profunda cual espejo es muy limitada debido a la falta de atención, falta de interés, e incluso debido a carencias en el hardware de nuestro cuerpo. Por ejemplo, debido a que nuestro cuerpo se cansa, podríamos sentirnos muy agotados y eso hace difícil realmente recibir toda la información. Además, no podemos escuchar sonidos que están por encima o por debajo de una cierta frecuencia, aunque un perro puede. No podemos ver muy lejos. No podemos ver en todas las direcciones al mismo tiempo, desafortunadamente.

Leí algo muy interesante en internet sobre una nueva tecnología que se está desarrollando sobre la base del ojo de un insecto. Su ojo está formado por muchos pequeños prismas, lo que permite a un insecto ver mucho más de lo que los humanos pueden ver. Un insecto puede ver multidireccionalmente. La tecnología que se está desarrollando involucra cámaras diminutas que se tragan y permiten a alguien ver lo que está pasando dentro de sus intestinos. Será capaz de tomar una foto simultáneamente en todas las direcciones basada en la fisiología del ojo de insecto. Interesante, ¿no?

Nuestro propio hardware – esta máquina, este cuerpo – es bastante limitado, por lo que también afecta el alcance de nuestra conciencia profunda cual espejo. Sin embargo, si fuéramos un buda y no tuviéramos este tipo de cuerpo y mente limitados, entonces la etapa resultante de esta conciencia profunda cual espejo sería capaz de recibir toda la información de todo, con la misma atención, cuidado e interés.

He visto ejemplos de esto. Mi propio maestro, el viejo Serkong Rinpoche, solía sentarse junto a Su Santidad el Dalái Lama durante las enseñanzas que Su Santidad estaba dando, y siempre miraba hacia abajo respetuosamente. De vez en cuando, miraba al público por un breve momento. Después, él era capaz de mencionar, como hizo conmigo, que éste estaba dormido, que aquel no estaba prestando atención, etc. En muy poco tiempo, él recibía toda esa información y la procesaba.

Recuerdo cuando viajamos con él por Occidente, una vez que subimos a la cima de la torre Eiffel en París. Nuestros anfitriones querían llevarnos allí. Llegamos a la cima de la torre y Rinpoche miró hacia fuera durante aproximadamente uno o dos segundos, y eso fue todo. Entonces preguntó: "¿Por qué estás ahí parado con la boca abierta mirando el paisaje? Ya lo has visto". También preguntó: "¿Cuál era el punto de subir a la cima de esta torre? Sólo tienes que volver a bajar otra vez”. No hay nada especial en mirar desde lo alto de una torre. No es gran cosa.

Ese es el tipo de habilidad que estamos tratando de tener, esta conciencia profunda cual espejo. Queremos ser capaces de recibir toda la información y no sólo mirar con la boca abierta, sino entender al instante lo que observamos y responder en consecuencia. Somos capaces de hacer eso cuando conducimos nuestros automóviles en el tráfico acelerado, por lo que debemos aspirar a ser capaces de hacer eso todo el tiempo.

Cuando fui por primera vez a la India, vivía con un monje tibetano. La casa estaba en la ladera de una montaña que tenía una vista espectacular de la puesta de sol, y yo siempre salía y miraba la puesta de sol. Mi amigo monje no podía entender en absoluto por qué estaba sentado afuera y mirando una puesta de sol. A sus ojos, no era nada especial.

Disfrute

Otro punto que es muy interesante explorar es el disfrute. ¿Qué significa disfrutar de algo? Para disfrutarlo de verdad, ¿tiene que durar mucho tiempo? ¿Tenemos que ver algo hermoso por un momento o por diez minutos? ¿Sólo cuando vemos algo por un tiempo más largo realmente podemos disfrutarlo? Un ejemplo mucho más gráfico es si probamos sólo un bocado de un delicioso plato y lo disfrutamos. Para disfrutarlo de verdad, ¿es realmente necesario comer tanto hasta enfermarnos? Si sólo probamos un bocado, ¿realmente lo disfrutamos? Piensen en esto.

Creo que a partir de este ejemplo podemos identificar el factor mental de aferrarse. Es este aferramiento lo que activa los potenciales kármicos. Cuando disfrutamos de algo, nos aferramos a no separarnos de esa felicidad; luego, cuando somos infelices, nos aferramos a ser separados de esa infelicidad. Sentimos que disfrutar algo solamente por un minuto no es suficiente. No queremos separarnos de eso; sentimos que tenemos que disfrutarlo durante una hora para poder disfrutarlo realmente. Por ejemplo, cuando estamos con un buen amigo, podemos disfrutar de estar con él o ella durante quince minutos. Pero si necesita irse inmediatamente después de eso, nos aferramos: "No te vayas todavía. Quiero que te quedes más tiempo".

Shantideva dijo muy bien que, sea que sueñes durante una hora o sueñes durante cien años, cuando te despiertas, el sueño ha terminado. Ya sea que hayamos disfrutado de algo durante un minuto o que lo hayamos disfrutado durante una hora, cuando ha terminado, ha terminado. Es lo mismo. Aunque aferrarse no es específicamente nuestro tema aquí, nos afecta mucho y es un punto importante relacionado con aquello a lo que prestamos atención y disfrutamos – o no disfrutamos, para el caso.

Un ejercicio sobre la conciencia profunda cual espejo

Queremos ser capaces de desarrollar y mejorar nuestra conciencia profunda cual espejo. Podemos practicar haciendo esto en el nivel del camino y podemos experimentarlo con un ejercicio corto ahora. Este es un tipo de práctica que podemos hacer en cualquier lugar cuando estemos con alguien. En otras palabras, cuando vemos a alguien y lo escuchamos, a medida que llega la información, podemos tratar de hacerlo con una mente tranquila, sin hacer comentarios mentales, sin pensar en otra cosa. Podemos tratar de prestar atención con interés y cuidado. Tenemos consideración por la otra persona, porque estamos interesados en cómo es y en lo que tiene que decir. No es que seamos distantes y sólo estemos curiosamente interesados en los hábitos de apareamiento de algunas aves que observamos a través de binoculares; sino que esta persona es un ser humano que tiene sentimientos. Queremos relacionarnos con ella de una manera significativa y considerada.

Probemos un ejercicio que hacemos en el entrenamiento de la sensibilidad que desarrollé y sobre el que he escrito. Pueden obtener más información sobre este entrenamiento en mi libro, Desarrollar la sensibilidad equilibrada, o en mi sitio web donde se reproduce. Para hacer este ejercicio, tenemos que mirarnos los unos a los otros. Por favor, reorganicen la forma en que están sentados, para que integren unos cuantos círculos con el número de personas que sea conveniente. Coloquen las sillas una frente a la otra para que vean a cierta cantidad de otras personas.

Para empezar, básicamente, primero tratamos de tener una mente tranquila. Si hay muchos pensamientos verbales en nuestra cabeza, hacemos todo lo posible para liberarlos mientras exhalamos. La manera de hacer esto es no interesarse por los pensamientos verbales que están sucediendo. Consideren que son realmente aburridos. Sólo nos aferramos a ellos porque nos interesan. Esa es una guía importante a recordar cuando estamos tratando de ir a dormir y esa voz en nuestra cabeza sólo sigue y sigue. Traten de reconocer esa voz como aburrida - esta basura que da vueltas en mi cabeza - y simplemente aquietarla.

Además, no queremos mirarnos fijamente como animales en el zoológico. Si nuestros ojos se encuentran, simplemente pasen; no se queden mirando a los ojos de otra persona. Cuando la gente comienza a mirarse en este ejercicio, a veces pueden empezar a reírse. Es sólo una reacción nerviosa por no estar familiarizados con esta actividad. Si una persona en el círculo comienza a reír, vamos a tratar de no ser como una manada de perros: cuando un perro ladra entonces todos los demás ladran. Traten de enfocarse en la respiración, ya que eso puede ayudarnos a calmar la risa.

Soltemos toda la basura verbal y las películas que podrían estar pasando en nuestra cabeza. Reconozcamos que todas estas personas que vemos a nuestro alrededor son seres humanos y tienen sentimientos, como nosotros. No sólo estamos viendo a la gente en una pantalla de televisión. Son personas reales. Seamos como una cámara y simplemente veamos a nuestro alrededor sin mirar fijamente, y recibamos la información sin comentar. Por ejemplo, recibamos toda la información de cómo alguien sostiene su cuerpo, cómo se cuida a sí mismo, todas estas diversas características. ¿Se ven estresados, cansados o enérgicos? Bien, tratemos de hacer el ejercicio ahora.

  • Primero, comenzamos mirando hacia abajo y sólo respiramos normalmente a través de la nariz para calmarnos. Si todo tipo de pensamientos extraños se atraviesan por nuestra cabeza, soltémoslos. No son muy interesantes. Mientras exhalamos, imaginamos que nos dejan.
  • Luego, manteniendo esa mente tranquila, miramos hacia arriba y vemos a la gente que nos rodea. La forma en que les prestamos atención es con la consideración de que cada persona es un ser humano con sentimientos como nosotros.
  • Entonces, cuando hayamos establecido que estamos prestando atención a los demás con una mente tranquila y una actitud considerada, sólo sean la cámara. Miren a su alrededor a cada persona y simplemente tomen la información sin comentarios y sin críticas. Traten de no ser como la persona que no sabe nada acerca de los motores de coche que mira dentro del capó. Cuando la mente empiece a inventar algún tipo de historia sobre alguien, sólo déjenla ir y exhalen.
  • Luego, para terminar el ejercicio, volvemos a mirar hacia abajo y nos enfocamos en la respiración, y simplemente dejamos que la experiencia se asiente.

Este es el primer ejercicio de conciencia profunda cual espejo. Muy interesante, ¿no? Antes de nuestra próxima sesión, por favor digieran esta discusión y ejerciten más.

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