Entrevista con Mingyur Rinpoche

Study Buddhism visitó a Yongey Mingyur Rinpoche durante sus enseñanzas en Palpung Changchub Dargyeling en Gales, para conocer el poder de la mente, el uso de la conciencia en la vida cotidiana y métodos poderosos para superar la ansiedad y la baja autoestima.
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Estoy en los hermosos valles de Gales viendo pasar caballos salvajes de montaña y oveja tras oveja, mientras el artista del Dharma Tashi Mannox me conduce por pequeños caminos rurales. Nos dirigimos a Palpung Changchub Dargyeling, un centro de Dharma de la tradición Karma Kagyu ubicado a las puertas del increíblemente impresionante Parque Nacional Brecon Beacons, para conocer a un renombrado maestro de meditación: Yongey Mingyur Rinpoche.

Yongey Mingyur Rinpoche es hijo de Tulku Urgyen Rinpoche, considerado uno de los más grandes maestros de Dzogchen de su tiempo. Atraído a una vida de contemplación desde una edad temprana, Mingyur Rinpoche a menudo meditaba en las cuevas que rodeaban su pueblo en la frontera de Nepal y el Tíbet, y cuando era adolescente ya había completado varios retiros de meditación tradicional. Durante un retiro de tres años a la edad de trece años, superó los ataques de pánico que lo habían acosado durante toda su infancia. Luego, en 2011, Mingyur Rinpoche dejó su monasterio en Bodh Gaya y pasó más de cuatro años como un yogui errante, recorriendo los Himalayas.

Enseñanza de Yongey Mingyur Rinpoche, cortesía de Facebook/mingyur.rinpoche

Mingyur Rinpoche es el abad del Monasterio Tergar Osel Ling en Katmandú, Nepal, y del Monasterio Tergar Rigzin Khachö Targyé Ling en Bodh Gaya, India. Además de su amplia experiencia en meditación y filosofía budista, tiene un interés de por vida en la psicología y la ciencia, y es asesor del Instituto Mente y Vida, en donde participa en los estudios en curso de los efectos neurales y fisiológicos de la meditación.

En estos días, viaja mucho contando su historia y ayudando a las personas a superar sus problemas con la magia de la meditación.

Study Buddhism: De niño, usted sufría de ansiedad severa y ataques de pánico. En Occidente, los ataques de pánico a menudo se controlan con medicamentos, pero usted elige controlarlos a través de la meditación. ¿Podría compartir con nosotros su experiencia con la ansiedad y cómo la ha superado?   

Mingyur Rinpoche: Cuando era joven, tenía muchos sentimientos de pánico y ataques de pánico. Intenté muchas cosas para deshacerme de mi pánico a mi manera, pero no sirvió de nada. Entonces le pedí a mi padre que me enseñara meditación. Me dijo: "No intentes bloquearlo, no intentes deshacerte del pánico, no intentes hacer que tu pánico se rinda. Solo deja que tu pánico sea y conéctate con tu conciencia".

Entonces, primero me conecté con mi conciencia a través de mi respiración, sabiendo que estoy inhalando y sabiendo que estoy exhalando. Lentamente, conecté mi conciencia con mi cuerpo, las sensaciones dentro del cuerpo de la cabeza a los pies. La naturaleza de la sensación es conocimiento, que es conciencia. Dentro de esa conciencia, las malas sensaciones están bien, las buenas sensaciones también están bien.

Cuando siento pánico, tengo una sensación. Cuando observo la sensación, el pánico ya no es sólido. Es como un tronco flotando en el océano. El océano es la conciencia, el tronco es el pánico.

Mi padre me dijo que hay dos causas importantes del pánico. Uno es la aversión. Entro en pánico por tener pánico: ¡No me gusta mi pánico! El segundo es el deseo vehemente, el deseo de liberarse de este pánico. Estos dos son como un acelerador y un freno. Cuando conduces un automóvil, necesitas un acelerador y un freno. Sin estos dos, no puedes conducir.

Debajo de toda la ansiedad están estas dos cosas. Mi padre dijo: "No trates de bloquear el pánico. Solo dale la bienvenida, déjalo ser y conéctate con la conciencia". Así que hice esto y realmente ayudó. Pero, aun así, tenía la costumbre de tratar de deshacerme de mi pánico.

Luego, cuando tenía trece años, entré en un retiro a largo plazo. Pensé, si me uno a un retiro, entonces mi pereza no aparecerá. Porque cuando era joven, normalmente era perezoso. Me gustaba la idea de la meditación, ¡pero no la práctica de la meditación! Así que entré en retiro, y mi pereza me siguió. ¡Sorprendentemente! No solo eso, sino que luego mi pereza y mi pánico se hicieron buenos amigos y mi pánico empeoró. Entonces pensé: "¡Está bien! De ahora en adelante, no trataré de deshacerme de mi pánico, aprenderé a vivir con él. Toda mi vida, incluso si el pánico está presente, está bien. Voy a usarlo como un maestro, como un apoyo para mi conciencia".

Así que eso es lo que hice. Usé mi pánico como apoyo para mi conciencia. Esto significa que cuando llega el pánico, soy consciente de la sensación del pánico. Entonces puedo ver la conciencia. La esencia del pánico es el conocer, en realidad. El conocer es conciencia. Hice eso, y después de unos días, tenía estos síntomas: mi corazón temblaba, tenía opresión en el pecho, me sentía mareado, pero me sentía bastante feliz. Cuando llegó el pánico, sentí que era emocionante. ¡Genial, bien! Así que finalmente, el pánico se convirtió en mi amigo, mi maestro. Unas semanas después, algo sucedió: ¡mi pánico se fue! 

En nuestra vida tenemos muchos retos, problemas, obstáculos, muchas cosas. Utilizo el problema o el obstáculo como apoyo para la toma de conciencia, como apoyo para el amor y la compasión. Por ejemplo, cuando siento que se acerca el pánico, medito en mi respiración. Inhalando, exhalando. Medito sobre el pánico. Cuando llega el pánico, hay muchas sensaciones en tu cuerpo. Sé consciente de esas sensaciones. Cuando nos enfrentamos al pánico, si somos conscientes de las sensaciones, las sensaciones ya no dan miedo.

Por ejemplo, si ves el río, eso significa que estás fuera del río. Entonces, si ves el pánico, no estás en pánico. Aun así, el río continúa y el pánico puede continuar, pero está bien, es emocionante y puede convertirse en una causa para mantener la conciencia. Entonces desarrollarás conciencia, y esa conciencia es más grande que el pánico.

Por supuesto, algunas personas dicen: "La mente es solo sustancias químicas o neuronas. Si hay algún problema con las sustancias químicas, simplemente tomaré medicamentos para solucionarlo". ¿Qué podemos decir sobre esto? Muchos científicos hoy en día investigan y, por supuesto, podemos tomar medicamentos.

En la tradición meditativa creemos que el cuerpo y la mente se apoyan mutuamente. El cuerpo es como un caballo, y la mente es como el jinete. Así que tomar medicamentos ayuda. Pero si tenemos problemas y tomamos medicación, nos sirve solo temporalmente. El problema volverá de nuevo.

Pero si realmente trabajas con tu mente y meditas, y tus problemas mentales se curan con esto, entonces nunca volverán. Esta cura es duradera. Es una verdadera cura.

Yongey Mingyur Rinpoche meditando en la naturaleza, cortesía de Facebook/mingyur.rinpoche

Su historia es muy interesante y estoy seguro que muchas personas pueden identificarse con ella. ¡Pero la forma en que lidió con su pánico, la de hacerse amigo de él, va en contra de todo lo que nos sale naturalmente! En estos días, además de la ansiedad y los ataques de pánico, conozco a muchas personas que sufren de baja autoestima, exacerbada por expectativas de vida poco realistas establecidas por personas influyentes en las redes sociales. ¿Cuál sería entonces el antídoto para este tipo de problemas de autoestima? 

Es verdad. Hoy en día, muchas personas tienen muchos problemas de autoestima y ansiedad. Creo que hay dos antídotos que son importantes: valoración y gratitud. 

Lo que mi padre me dijo cuando era joven es que todo el mundo tiene una bondad y un potencial innato básico. Una vez, recuerdo, estaba con mi padre en una montaña en Katmandú en una ermita donde mi padre tenía una pequeña habitación con una ventana enorme. Desde la ventana se podía ver un convento que tenía muchos perros. Al otro lado de la habitación, había un hermoso santuario con una hermosa imagen del Buda.

Un día miramos por la ventana y vimos muchos perros ahí abajo, y mi padre dijo: "Tienen una bondad innata básica". Mi padre dijo que la naturaleza de los perros y mi naturaleza y la naturaleza del hermoso Buda eran todas iguales.

Al principio, pensé: "Hmm, mi naturaleza y la naturaleza de los perros pueden ser la misma, pero ¿cómo podría mi naturaleza ser la misma que la de Buda? ¡No lo creo!". Pensé que era solo una dulce charla de mi padre para tratar de hacerme feliz.

Con el tiempo, recibí muchas enseñanzas y traté de apreciar y reconocer nuestra naturaleza búdica. Hubo muchas cosas que descubrí dentro de mí. ¡Asombroso!

Además, muchos científicos dicen que, si tenemos diez cualidades dentro de nosotros mismos, una negativa y nueve positivas, normalmente solo miraremos esa cualidad negativa y la exageraremos, sin ver las nueve cualidades positivas dentro de nosotros. Así que mi consejo es que todos los días lleves un diario. Todos los días, valora cinco cosas en tu vida. Solo cosas simples: 

“¡Estoy respirando, maravilloso!”.

“Estoy disfrutando una buena comida, ¡maravilloso!”.

“Tengo amigos y familia, ¡maravilloso!”.

Solo cinco cosas, todos los días, solo anótalas. Creo que eso realmente ayuda a valorar nuestra vida.

Entonces, esta comprensión que tuvo -que nuestra verdadera naturaleza, y la verdadera naturaleza de un perro y el Buda, son de la misma esencia- ¿realmente puede ayudar a aquellos de nosotros que luchamos con problemas de autoestima? ¿Se debe a ver la realidad y nuestro verdadero potencial bajo una luz diferente? 

¿Qué es la realidad y cuál es nuestra verdadera naturaleza? En realidad, estos dos vienen juntos. La verdadera realidad es lo que llamamos nuestra verdadera naturaleza. Todos tenemos una bondad básica. Todo el mundo tiene conciencia, que es libre, genuina, pacífica y pura. No solo eso, tenemos amor y compasión. Hay sabiduría, hay capacidades, hay habilidades, talentos, tantas cosas dentro de nosotros. Cada uno es único y podemos hacer casi cualquier cosa que queramos porque hay mucho potencial dentro de nosotros.

Pero el problema es que no lo reconocemos. No sabemos cómo conectarnos con nuestro potencial, o la bondad innata básica dentro de nosotros. Esta es la realidad. ¿Cómo nos conectamos con nuestra verdadera naturaleza? A través del reconocimiento. En la tradición de la meditación, nos enseñan cómo conectarnos con ella. Por ejemplo, ¿cómo podemos conectarnos con nuestra conciencia? Empezamos con la respiración, tú conoces tu respiración, conciencia aquí significa conocer, conocer puro, y ese conocer puro puede ser con pensamientos o sin pensamientos, buenos pensamientos, malos pensamientos, emociones positivas, emociones negativas. Ninguno de estos puede cambiar nuestra conciencia.

Puede haber una mala tormenta en el espacio, pero eso no cambia la naturaleza del espacio. Un cielo azul con el sol brillando tampoco cambia la naturaleza del espacio, no lo hace mejor. Un cielo azul con el sol brillando es como una emoción o pensamiento positivo, la tormenta eléctrica es como un pensamiento o emoción negativa. Normalmente nos perdemos en las nubes, perdidos en la tormenta. Pero si sabemos cómo conectarnos con la conciencia misma, es de gran beneficio.

Cuando era joven, tenía muchas tormentas o un pánico muy fuerte, y siempre me perdía en el pánico. Pero luego, a medida que aprendí a conectarme con la conciencia misma, permití que el pánico solo estuviera dentro de la conciencia. Así que tenía pánico, pero aún tenía conciencia. Para mí, la conciencia fue más que el pánico, más que las emociones. No solo eso, había amor y compasión. Todos tenemos este amor y compasión las 24 horas del día, pero no lo reconocemos. Tenemos sabiduría dentro de nosotros también las 24 horas. Solo necesitamos saber cómo estar con ellos, no tenemos necesidad de hacer nada, simplemente están ahí. Solo tenemos que reconocerlo.

Al principio, el Buda era como nosotros, una persona normal, llena de confusión y sufrimiento. Pero el Buda comenzó a reconocer su verdadera naturaleza, lo que llamamos "naturaleza búdica". Creemos que es la esencia de todos nosotros, es pura, libre, ya iluminada. Pero necesitamos reconocerla.

El Buda lo reconoció a través de la conciencia, la compasión y la sabiduría. Cuando reconocemos plenamente nuestra bondad innata, todas las cualidades iluminadas pueden manifestarse. Sabiduría ilimitada, amor y compasión ilimitados, actividades iluminadas ilimitadas. Eso es lo que llamamos un buda, y ese estado es lo que llamamos iluminación.

Sé que muchos problemas de ansiedad y autoestima surgen del deseo de tener éxito. Las redes sociales, que generalmente solo muestran las partes positivas y maravillosas de la vida, realmente generan una percepción distorsionada del éxito. Para usted, ¿qué es una vida exitosa?   

Primero, ¿qué significa tener éxito? Depende de lo que estés esperando y de cuál sea el significado del éxito para ti. 

Puede ser que para algunas personas el éxito esté relacionado con los objetos materiales. Para algunas personas, podría ser la paz. Para algunas personas, solo sus intereses. Algunas personas, simplemente tener cosas simples.

Para mí, el significado más importante del éxito es algo significativo. Algo que es un beneficio para todos, para los demás. Algo que está conectado con tu corazón, tu yo interior, que es amor, compasión, sabiduría, conciencia. Es algo en lo que no sientes ningún conflicto en lo que haces, y así sea lo que sea que logres, te sientes feliz.

Yongey Mingyur Rinpoche en los Himalayas, cortesía de Facebook/mingyur.rinpoche

Hagas lo que hagas, con el tiempo se vuelve más poderoso, más influyente, con más logros. Incluso si haces un trabajo pequeño, si estás conectado con tu corazón, creo que esta es realmente una de las medidas de si hay éxito o no. Si no te gusta algo, pero lo haces, puedes tener éxito, pero después de cierto nivel, puede haber muchos conflictos en tu vida. Vas a sufrir.

Puedes ganar mucho dinero, pero no ser feliz. Sin embargo, si algo está conectado con tu corazón, hagas lo que hagas, al principio puede ser un poco lento, pero en algún momento habrá logros mucho mayores. Entonces, el éxito depende de ti. 

Además de los sentimientos de gratitud y valoración que mencionó anteriormente, y el método de poner nuestro corazón en todo lo que hacemos del que acaba de hablar, ¿qué más nos enseña el budismo sobre cómo vivir una vida feliz y alegre?  

Una de las esencias de la práctica budista, de las enseñanzas budistas, es la meditación: lo que yo llamo "conciencia". Deberíamos aprender a ser conscientes. La conciencia es nuestra naturaleza fundamental. Todo el mundo tiene esta conciencia, que es libre, presente, genuina y pura. Así que, primero, la conciencia. En segundo lugar, el amor y la compasión. Tercero, la sabiduría. Puedes empezar de esa manera, uno, dos, tres, para entrar en la práctica budista.

Hoy en día, el budismo es realmente importante, porque en este momento, el mundo se está volviendo más conveniente. En cuanto a lo material, ha habido mucho desarrollo. Con base en datos científicos, se dice que ahora tenemos la tasa de violencia más baja en la historia de la humanidad. Pero, mentalmente, tenemos mucho miedo y ansiedad. Las cosas materiales no ayudan con este miedo y ansiedad. Entonces, para mí, si realmente quiero ser feliz, creo que el budismo es realmente beneficioso. Cambió mi vida, transformó mi vida. 

Estoy aquí hoy debido a la práctica de la meditación budista. Para mí, la idea de vivir con alegría es que primero tenemos que averiguar qué es la alegría o la felicidad. Esa sensación de satisfacción, la sensación de alegría que viene de tu interior y no necesita depender totalmente de las circunstancias externas. ¿Cómo encontrar esto? Para mí, es a través de la conciencia, de la valoración, de la gratitud, de la práctica del amor y la compasión.

Entonces, debemos comenzar con la meditación, con la conciencia, y usted compartió con nosotros cómo esto lo ayudó a superar la ansiedad. Como maestro de meditación de renombre mundial, ha completado muchos retiros de meditación largos y ha enseñado incansablemente en todo el mundo. Para aquellos que son nuevos en la meditación, ¿por dónde empezamos? 

¿Cómo podemos conectarnos con la conciencia? ¡Es bastante difícil, porque es muy fácil!

Lo que llamamos conciencia en el mundo budista es como el espacio: libre, presente, genuino, puro. Al principio, podemos usar un objeto simple, como la respiración, para conectarnos con la conciencia.

¿Cómo hacerlo? Solo sabes que estás respirando. En este momento, estás respirando, ¿verdad? Entonces, si sabes que estás respirando, eso es conciencia. Conciencia sobre la respiración.

Pero muchas personas malinterpretan la meditación, piensan que la meditación es: "¡No pienses en nada! ¡Solo respira! ¡Detén todos los pensamientos y emociones, concéntrate!". O piensan que se trata de felicidad, paz, apertura. Todos estos son malentendidos de la meditación.

Lo principal es simplemente estar naturalmente con la respiración, y luego cualquier pensamiento o emoción que venga, déjalo venir, déjalo ir. Mientras no olvides tu respiración, todo está bien. Cualquier pensamiento o emoción que venga a tu mente, no importa. Todo está permitido, es completamente libre. 

El punto de partida es ser consciente, estar con la respiración. Luego, paso a paso, regresas a tu cuerpo, luego regresas a tu mente, luego ve la cualidad innata de la mente.

Al final, ves con plena conciencia la imagen completa. Puedes estar con el espacio. No significa que tengas que detener los pensamientos y las emociones. Se permite que el espacio tenga nubes. Cualquier tipo de nube está bien. Nubes hermosas, nubes feas, tormentas o un cielo azul con el sol brillando, es lo mismo. ¡Entonces la vida se vuelve maravillosa!

Para personas como yo, que de ninguna manera somos practicantes de meditación avanzados, ¿cómo puede ayudar la meditación en nuestra vida cotidiana?  

Hace unos seis o siete años me uní a un proyecto de investigación científica que involucraba a meditadores y no meditadores en el laboratorio del Centro Waisman de la Universidad de Wisconsin. Había una caja que colocaban en la muñeca, y la caja producía agua caliente. Luego decían: "Después de diez segundos, tu muñeca se quemará", y monitoreaban el cerebro con un EEG y otras herramientas.

Lo que encontraron es que, cuando los meditadores escucharon que su muñeca se quemaría después de diez segundos, su mente aún estaba tranquila. Cuando llegó el calor, el calor se volvió muy fuerte, pero no hubo mucha rumia al respecto. Al mismo tiempo, los no meditadores, en cuanto escucharon que sus muñecas se quemarían en diez segundos: ¡bum!, hubo mucha rumia: "Oh, me voy a quemar, ¿qué debo hacer? Tal vez me salga una ampolla". Incluso después de que se fue el calor, todavía estaban rumiando.

No es solo que traigamos malas experiencias pasadas al presente, también saltamos al futuro, nos preocupamos demasiado por el futuro y perdemos el momento presente. No podemos disfrutarlo. Por lo tanto, tendremos menos creatividad y menos claridad para ver cuál es la realidad.

Como cuando llega el calor, nos abrumamos, y no podemos verlo muy claramente. Del mismo modo, no podemos ver el presente con claridad. La meditación realmente ayuda a traer no solo paz y calma, sino también una mente flexible y trabajable. Entonces, tu mente se vuelve muy útil.

¡Estoy seguro de que a la mayoría de nosotros nos gustaría tener una mente útil! ¿Puede explicar, desde la perspectiva budista, qué es realmente la mente? 

La mente es pensar, sentir. ¿Quién pregunta qué es la mente? La mente es la que pregunta. Entonces, normalmente decimos que la mente es como el jefe. La mente nos guía. Cualquier cosa que veamos, cualquier cosa que experimentemos, nuestra mente está juzgando. Con base en nuestras experiencias pasadas, con base en nuestras creencias, con base en lo que hayamos estudiado, juzgamos: "Esto es bueno, esto es malo, esto es correcto, esto es incorrecto". Y después de juzgar, tenemos experiencias.

Por ejemplo, el pánico es miedo, una gran fuente de sufrimiento. Pero si realmente le damos la bienvenida al pánico, como cuando hice que mi pánico fuera mi amigo, después de un tiempo, no sentiremos que el pánico es algo malo. Ver el pánico me ayudó a conectarme con mi conciencia y mi sentimiento hacia él se volvió algo positivo.

Normalmente en nuestra vida tenemos positivo o negativo, sufrimiento o felicidad. Se trata de nuestro estado mental. Normalmente bromeo sobre esto. Algunas personas quieren ir al gimnasio y están peleando por un espacio de estacionamiento. Si no pueden encontrar un lugar para estacionarse al lado del gimnasio y tienen que estacionarse lejos, se quejan. Cada paso es sufrimiento. “Hoy tengo tan mala suerte, esta persona mala me quitó el lugar”. Y luego van al gimnasio, ¿y qué hacen cuando van al gimnasio? Están corriendo en la máquina. Y ahora, cada paso es felicidad: "Esto es bueno, he gastado mucho dinero en el gimnasio, quemaré calorías y perderé grasa, ¡y es bueno para mis pulmones y mi piel!". ¡Caminar es lo mismo! Caminar al aire libre se convierte en causa de sufrimiento, y caminar sobre la máquina, en causa de felicidad.

Así es como nuestra mente crea el mundo. 

Hay una plétora de investigaciones científicas, por no hablar de lo que dijo el Buda, sobre los beneficios físicos y mentales de una práctica regular de meditación. Pero sé por mi propia experiencia, y tal vez por mi propia pereza, que puede ser muy difícil hacer de la meditación un hábito. Suelo comenzar por un tiempo y luego detenerme por más tiempo. ¿Qué consejo le daría a alguien como yo? 

A veces nos sentimos realmente inspirados por una práctica en particular, una meditación en particular, un proyecto en particular, pero después de un tiempo no continuamos con él. Nos aburrimos.

En el budismo tenemos lo que llamamos "visión, meditación, aplicación". En ciencia, o en lenguaje psicológico, es lo que llaman "ABC". “A” significa “afecto”. “B” significa “comportamiento” (behavior). “C” significa “cognición”.

La cognición y la visión tienen el mismo significado, se trata de comprender. El afecto y la meditación tienen el mismo significado, tienen que venir del corazón. Y el comportamiento y la aplicación son lo mismo.

Si realmente queremos transformarnos, cognitivamente nos inspiramos, comprendemos. Si practicamos, nos sentimos muy bien a nivel del corazón, a nivel emocional. Por lo tanto, C (cognición) y A (afecto) son buenos. Pero el problema es el B: el comportamiento, el nivel de aplicación. Es por eso que necesitamos desarrollar hábitos. Necesitamos ver la fuerza de nuestros hábitos. 

Si deseamos desarrollar un nuevo hábito, no prometamos demasiado primero. Si un tren viene con mucha fuerza, es imposible girar hacia la dirección correcta. De la misma manera, primero tienes que reducir la velocidad. Luego cambias un poco la ruta, y después de eso puedes ir más y más rápido.

Primero intenten establecer una práctica de meditación formal, solo que sea muy breve. Desarrollar un nuevo hábito tomará 30 días. Si sobrevives a 15 minutos de meditación al día durante 30 días, entonces se vuelve fácil. Ya es el comienzo de un nuevo hábito.

Después de tres meses, ese hábito se vuelve sólido. Esta construcción de nuevos hábitos es muy importante, eso es lo primero. En segundo lugar, necesitamos creatividad. Cuando practicamos la meditación, necesitamos cambiar las técnicas de meditación. Esta semana, somos consciente de la respiración, pero después de un tiempo de estar conscientes de la respiración, nos aburrimos. Así que lo cambiamos. Permanecemos conscientes de las sensaciones dentro del cuerpo. Si lo vivimos como "¡genial, es fresco!", sentimos que tenemos una conexión especial con la conciencia del cuerpo. Pero unos días después, ¡estamos aburridos! ¿Cómo ser conscientes de nuestras sensaciones? Lo cambiamos a escuchar sonidos, por ejemplo.

Por lo tanto, ¡debemos ser creativos nosotros mismos para manejar los altibajos de nuestra práctica de meditación! Ese es un gran consejo. ¿Funciona al revés también? ¿Cómo influye la conciencia meditativa en nuestra creatividad?  

Una de las cosas más importantes en nuestra vida es lo que llamamos "impermanencia". La vida va cambiando, pero normalmente tenemos la mente fija. Queremos creer que todo es sólido y permanente, lo cual oscurece el desarrollo de la creatividad.

Cuando estás abierto a simplemente vivir la vida, que es cambiante e impermanente, abrirás tu mente y corazón y eso es bueno para la creatividad. Especialmente si descansas en la conciencia meditativa, entonces muestra una cualidad innata dentro de nosotros, que es la creatividad. Pueden surgir nuevas ideas. Si tu cerebro está lleno de basura, como un disco duro, lleno de virus y basura, no hay espacio para nuevas ideas. 

Cuando nuestra mente está más limpia y más conectada con la conciencia pura, hay más espacio para la creatividad.

Si meditamos, primero hay que ser conscientes de la respiración, ser conscientes de las sensaciones. Con el tiempo, tu mente está con la conciencia misma en el estado natural de la mente. Entonces, la creatividad, la sabiduría y todo vendrá espontáneamente, en especial si quieres desarrollar esas cosas. Tu motivación es un factor clave. Si quieres ser un erudito y meditas, entonces el potencial de tus cualidades de erudito se desarrollará espontáneamente, con menos esfuerzo. Si quieres hacer arte, descansa en la conciencia. Lo que sea que sientas, simplemente explóralo. No lo controles. 

A veces podemos olvidar la conciencia, por lo que tratamos de volver a ella. Al principio, no es tan fácil, porque eres nuevo en esto. Luego, después de un tiempo, realmente abre nuevas puertas espontáneamente.

Yongey Mingyur Rinpoche dirigiendo una sesión de meditación en grupo, cortesía de Facebook/mingyur.rinpoche

Si quieres involucrar la meditación con el arte, creo que primero debemos desarrollar la motivación: "Quiero practicar el arte y la meditación juntos, para beneficiarme a mí mismo, por supuesto a mi familia y amigos, y a todos los seres, para que puedan conectarse con su verdadera naturaleza y ser libres". Este tipo de motivación es realmente importante.

Después de eso, puedes crear esto descansando en la conciencia. Dentro de ese estado, lo que sea que te diga tu corazón, lo que sea que te diga tu intuición, simplemente explora lo que sea que hagas: pintar, crear, esculpir, lo que sea, simplemente quédate con eso. Y esta creatividad espontánea puede venir, y eso conduce a más creatividad.

Ya mencionó que participó en algunos estudios científicos sobre la meditación. Tiene un gran interés en la ciencia y el estudio de la mente tanto a través de una lente budista como occidental, y también es asesor en el Mind and Life Institute. En su experiencia, ¿dónde se encuentran y divergen las escuelas de psicología budista y occidental? 

En realidad, si no fuera Mingyur Rinpoche, y si tuviera una vida completamente diferente, ¡tal vez me hubiera convertido en científico! Estaba muy interesado en la ciencia cuando era joven. 

He tenido la gran oportunidad de conocer a muchos psicólogos y científicos sociales y neurocientíficos occidentales, como Francisco Varela, que vino a conocer a mi padre para aprender meditación.

En realidad, mucha gente cree que el budismo es una forma de psicología. ¿Entonces cuáles son las diferencias? La principal diferencia para mí es que el budismo realmente analiza nuestra naturaleza básica y verdadera en un nivel fundamental.

Creemos en el amor y la compasión, y que incluso en la meditación debe haber una motivación no solo para ayudarse a uno mismo, sino también para beneficiar a todos los demás. En la psicología occidental, hay mucho estudio y detalles sobre la percepción, la memoria y cómo se conectan todos estos aspectos, pero la motivación fundamental es solo recopilar conocimiento y luego la terapia es solo para beneficiarse uno mismo.

En el budismo, tenemos un camino: a medida que practicamos y obtenemos experiencias, tenemos un potencial ilimitado para crecer. Pero en la psicología occidental existen algunas limitaciones. No hay un camino real paso a paso, aunque en realidad, también puede ser muy beneficioso. 

Creo que la respuesta más profunda podría ser un poco diferente. En el budismo, vamos más allá de los conceptos. El destino final de la práctica es usar la mente conceptual para conectar con la conciencia, tu bondad interna e innata, y al final vas más allá de los conceptos, más allá de sujeto y objeto.

La ciencia occidental ha descubierto muchas cosas geniales que traen muchos beneficios en este momento, pero aún no han estudiado ir más allá de los conceptos. Es por eso que los científicos occidentales pueden obtener mucho de la psicología budista.

Creo que cuando discutimos vemos mucha colaboración entre nosotros. Hay muchos casos en los que hablamos de lo mismo, en la psicología occidental y la filosofía meditativa budista, estamos hablando de lo mismo, pero usando una terminología diferente, desde una perspectiva diferente. Pero ahora muchas de estas cosas se están acercando más y más.

Gracias, Rinpoche, por compartir su experiencia personal y antídotos tan beneficiosos para muchos de los problemas más apremiantes de la actualidad.
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