Los preliminares y el entrenamiento en la bodichita

Puntos 1 y 2

Puntos 1 y 2

"Lojong" es la palabra tibetana que a menudo se traduce como “entrenamiento mental”, pero no me parece que esta traducción sea muy adecuada, porque para la mayoría de las personas parece implicar una actividad exclusivamente intelectual. “Lo” significa "actitud" y “jong” significa tanto “limpiar” como “entrenar”, en el sentido de remover actitudes negativas y desarrollar actitudes más positivas. El propósito esencial de las prácticas de lojong es limpiar nuestra mente y nuestro corazón de actitudes negativas, y entrenarnos en actitudes positivas para reemplazar las primeras.

Las prácticas de lojong llegaron al Tíbet provenientes de la India en el siglo XI con Atisha, integradas en la tradición kadam y luego incorporadas a las cuatro escuelas del budismo tibetano. De hecho, esta es una de las enseñanzas básicas que une a todas las tradiciones; la única diferencia significativa en los diversos comentarios es la interpretación y explicación de la vacuidad de cada una de las escuelas.

Atisha recibió la tradición lojong de su maestro Darmarákshita, autor de La rueda de las armas afiladas. El texto del Entrenamiento mental en siete puntos fue escrito casi un siglo después por el maestro kadam Gueshe Chekawa, con dos linajes de las enseñanzas derivadas de su discípulo, Gueshe Lhadingpa. Uno de estos linajes llegó a Togme Zangpo, el autor de Las 37 prácticas del bodisatva, el cual es seguido por las escuelas Kagyu, Sakya y Nyingma. El otro linaje alcanzó a Tsongkapa casi tres siglos después y es seguido por su escuela guelug.

Los dos linajes difieren en el acomodo de varias líneas en los versos y en la inclusión de varias líneas que no se encuentran en el otro linaje. Incluso dentro de cada linaje existen muchas versiones del texto, y Su Santidad el Dalai Lama ha explicado que tales diferencias no son significativas porque el significado que se pretende es el mismo en todas. Aquí revisaremos la versión de Togme Zangpo siguiendo la explicación que recibí de Tsenzhab Serkong Rinpoche, complementada con algunos puntos de Gueshe Ngawang Dhargyey.

Punto uno: Los preliminares

Postración a la gran compasión. Entrena primero en los preliminares.

El primero de los siete puntos aborda las enseñanzas sobre los preliminares, que son la base común de todas las enseñanzas mahayana. Estos son: la preciada vida humana, la impermanencia y la muerte, y luego lo que a menudo se llama “refugio”, pero que yo llamo “dirección segura”. No vemos al Buda, al Darma y a la Sanga y decimos: “¡Oh, sálvenme!”. En lugar de ello, nosotros mismos movemos nuestra vida en la dirección positiva y segura indicada por el Buda, el Darma y la Sanga. Luego están las enseñanzas sobre el karma, la causa y efecto conductual. Finalmente, están las desventajas del samsara, las cuales se refieren a las situaciones incontrolablemente recurrentes de la vida, específicamente el renacimiento. Al estar bajo la influencia de emociones y actitudes perturbadoras, actuamos de forma impulsiva, generándonos problemas una y otra vez en esta y en futuras vidas.

Los preliminares son importantes porque nutren una actitud muy especial hacia la vida que sirve como base para todas las enseñanzas posteriores. Llegamos a valorar las preciosas oportunidades que tenemos en esta vida, y comprendemos que no durarán para siempre. Esto nos motiva a aprovechar nuestra situación favorable actual, trabajando para deshacernos de todos nuestros problemas y sus causas, y de la confusión y sufrimiento resultantes. Para hacer esto, necesitamos trabajar con la causa y efecto conductual, no solamente rezar para alcanzar alguna meta sin realmente hacer nada para lograrlo. Probablemente la mayoría de nosotros estamos tratando de hacer que nuestro samsara presente sea un poco mejor para nosotros mismos, pero aquí la meta es superior. Queremos mejorar nuestras vidas futuras como un paso en el camino hacia la completa liberación de todas nuestras limitaciones, dificultades y confusión – sin importar cuántas vidas nos tome.

Para la mayoría de nosotros, esto es sumamente difícil. Por lo general, realmente no pensamos en términos de vidas futuras, mucho menos en la liberación del renacimiento. Si no creemos en el renacimiento, ¿cómo podemos anhelar liberarnos de él? ¿Cómo podríamos querer alcanzar la iluminación para ayudar a todos los demás a salir también del renacimiento incontrolablemente recurrente? Nada de esto es fácil si no tenemos una profunda convicción en el renacimiento.

Como occidentales, el primer paso que tenemos que entender es qué significa la explicación budista del renacimiento. Incluso si nuestras motivaciones están relacionadas principalmente con mejorar esta vida, aún podemos estar abiertos a la idea del renacimiento, la liberación del renacimiento y ayudar a otros a superarlo. La explicación budista del renacimiento es muy sofisticada, lo cual la hace muy difícil de entender, pero es importante desarrollar interés por estudiar y meditar lo suficiente en el tema, hasta que obtengamos una comprensión correcta.

Digo todo esto porque las enseñanzas de lojong son, de hecho, muy avanzadas. ¡No son en absoluto para principiantes! Por ejemplo, existe una enseñanza en la que, al momento de la muerte, necesitamos hacer aspiraciones para renacer en uno de los infiernos; es bastante difícil relacionarse con eso, ¿no es así? En cualquier aproximación a las enseñanzas del Darma, necesitamos ser honestos y realistas acerca de nuestro nivel de desarrollo, y tener una idea muy clara de cuál es el camino verdadero. Nunca es bueno pretender ser más avanzados de lo que somos. Este texto nos enseña la actitud de genuinamente querer llevar a cada cucaracha a la iluminación. ¡¿Cuántos de nosotros podemos decir que estamos en ese nivel?! Así que necesitamos saber que las prácticas de lojong van muy profundo, muy lejos y son prácticas a largo plazo. Podemos obtener algún beneficio de ellas si empezamos ahora, pero, dado que las prácticas son progresivas, deberíamos conservar la perspectiva de que, conforme avancemos con ellas, desearemos regresar una y otra vez a profundizar en ciertos puntos.

En este contexto, quiere decir que no atravesamos los preliminares básicos solamente una vez. No son algo que se descarte rápido para que podamos avanzar con algo más interesante. El texto está escrito desde el punto de vista de personas que tienen bodichita, la cual es un corazón que se dirige hacia nuestra propia iluminación individual aún no acontecida, que es alcanzable debido a que tenemos todas las cualidades de naturaleza búdica necesarias. La bodichita tiene dos intenciones: la primera es alcanzar la iluminación y la segunda es ser capaz de beneficiar a todos los seres por medio de ésta. Son presentadas en este orden en los textos de las enseñanzas orales, pero en la práctica tenemos el orden opuesto. Primero, nuestra intención principal es ayudar a otros, porque nos sentimos tan increíblemente conmovidos por la compasión y el interés por ellos, que simplemente debemos ayudarlos a superar su sufrimiento. Vemos que, aunque podemos intentar ayudarlos ahora, para realmente ayudarlos necesitamos eliminar todos nuestros defectos y desarrollar todos nuestros potenciales. Debemos convertirnos en budas para ser capaces de ayudarlos tan plenamente como sea posible. Esta aspiración a la budeidad viene en segundo término, después de la primera aspiración de ayudar a todos los seres.

Dicho de manera sencilla, es fantástico que tengamos una preciada vida humana y una oportunidad de ayudar a otros. Pero ¡es impermanente! Definitivamente vamos a morir y nunca sabemos cuándo. ¡Eso es horrible! Eso nos motiva a intentar ayudar a tanta gente como sea posible ahora, antes de que nos dé Alzheimer y no podamos ni siquiera utilizar nuestra mente, y luego muramos. Para ayudar a otros debemos tomar genuina dirección segura o refugio en el Buda, el Darma y la Sanga, y evitar la conducta destructiva. Debido a las desventajas, también deberíamos evitar la tentación del renacimiento samsárico en general, con apego a los placeres efímeros y frustración por los problemas continuos. Es muy directo: intentamos ayudar a otras personas y evitamos quedar atrapados en nuestras emociones perturbadoras. Así, los preliminares deben ser entendidos en el contexto de la bodichita.

Punto dos: El verdadero entrenamiento en la bodichita

El segundo punto cubre el verdadero entrenamiento en la bodichita, dividido en dos partes: la bodichita más profunda y la bodichita relativa o convencional. Primero, la bodichita más profunda:

Considera que los fenómenos son como un sueño. Discierne la naturaleza básica del darse cuenta que no tiene surgimiento. El oponente mismo se libera a sí mismo en su propio lugar. La naturaleza esencial del camino es asentarse dentro de un estado de la base que lo impregna todo. Entre sesiones, actúa como una persona ilusoria.

La bodichita más profunda es una mente enfocada en la vacuidad (vacío) o cómo todo realmente existe. Para alcanzar la iluminación, primero necesitamos entender la realidad de cómo nosotros, los demás y todo existe, para que podamos eliminar los problemas y hábitos causados por nuestra confusión acerca de ello.

¿Qué es la vacuidad? Dicho de manera simple, la vacuidad o el vacío se refieren a una ausencia de formas imposibles de existencia. Diferentes teorías budistas indias y las diferentes escuelas budistas tibetanas, todas definen “forma imposible de existencia” de manera ligeramente diferente; pero, independientemente de esto, necesitamos dejar de proyectar formas imposibles de existencia en el proceso de tratar de ayudar a otros. Tenemos que deshacernos de cualquier pensamiento de que hay un “yo” sólido sentado aquí, que es maravilloso haciendo este tipo de práctica, tratando de ayudar a un “tú” pobre, desgraciado y sólido allá afuera. Tampoco deberíamos pensar que hay un pobrecito “yo” sólidamente existente, así que ¿cómo podría ayudar a esa persona con su sufrimiento allá? Todas estas son formas imposibles de existencia. Aunque podemos imaginar que estas formas corresponden con la realidad e, incluso, quizás se sienta así, necesitamos conservar presencia mental de que lo que pensamos que es verdad es realmente como un sueño o como una ilusión. El hecho es que todos estamos interrelacionados; no existimos como seres aislados en un vacío. Interactuamos los unos con los otros, así que podemos ayudarnos mutuamente.

Otra forma imposible de existencia es pensar que somos todopoderosos y que podemos curar instantáneamente los problemas de todos. Obviamente eso es imposible. Para que los demás superen sus problemas, necesitan eliminar la causa de sus problemas, la cual es la confusión. Necesitamos entender la realidad, y todos los demás también necesitan entender la realidad. Nadie más lo puede hacer por nosotros. Podemos mostrar el camino e intentar hacerles la vida un poquito más fácil a los demás, pero al final deben comprender la realidad por sí mismos.

La segunda parte del segundo punto aborda la bodichita convencional o relativa.

Entrénate tanto en dar como en tomar alternadamente, montando ambos en la respiración.

Esta línea aborda nuestra sesión de meditación, cuya práctica principal es “tonglen”, dar y tomar. En esta práctica, imaginamos que eliminamos compasivamente el sufrimiento y los problemas de todos y lo asumimos para lidiar con ellos. Luego, al aplicar los antídotos, con amor, nos imaginamos dándoles soluciones a sus problemas y toda la felicidad.

Tonglen es una práctica increíblemente avanzada y difícil de realizar sinceramente. Es bastante sencillo jugar a hacerla, pero realmente ser sinceros al asumir los sufrimientos de los demás y realmente experimentar ese sufrimiento es algo muy, muy avanzado. Requiere un genuino entendimiento de la naturaleza del dolor. Si no comprendemos el dolor y del sufrimiento en relación con la mente, entonces nos sentiremos aterrorizados de realmente asumir el cáncer de alguien o el dolor de su cáncer. Esta es la razón por la que comprender la naturaleza de la realidad y la naturaleza de la mente es tan importante. Cuando tenemos la compasión de desear que otros se liberen de sus problemas y estamos dispuestos a asumir esos problemas, significa que estamos dispuestos a experimentar el sufrimiento nosotros mismos.

Esto no significa que les quitaremos su sufrimiento y simplemente lo arrojaremos lejos, sino que realmente tendrá que pasar a través de nosotros. Necesitamos experimentarlo nosotros mismos. En el primer nivel, esto significa que no podemos asustarnos de sentirnos tristes por el sufrimiento de otras personas. Sí es triste que alguien tenga cáncer o Alzheimer. ¡Es muy triste! No se trata de hacer este tipo de práctica para después colocar una armadura alrededor de nuestros sentimientos porque es demasiado. Necesitamos sentir la tristeza y el dolor de la otra persona y ver que, en el nivel básico de la naturaleza de la mente, el dolor y la tristeza son solamente olas. El nivel básico de la mente es experiencia pura y posee gozo y felicidad como sus cualidades naturales. Es sobre esta base que somos capaces de proyectar felicidad a otros seres. Pero sin la verdadera realización de la vacuidad y sin mucha práctica en mahamudra, es muy difícil hacer tonglen sinceramente. Esto no significa desalentar a las personas de practicar el tonglen, porque aun en los niveles más tempranos de desarrollo es muy útil. Pero ser capaces de tomar, experimentar y disolver el sufrimiento en la felicidad natural de la mente y enviar esa felicidad, es una práctica muy avanzada. De hecho, es una práctica de mahamudra para, en cierto sentido, nuestro propio beneficio. Esto es porque, al practicarla, necesitamos destruir nuestra actitud autocentrada de no querer involucrarnos en los problemas de los demás – en un sentido, nuestra resistencia a “ensuciarnos las manos” al tener que lidiar con ellos.

Así que, ¿cómo beneficia realmente a alguien más? Todos tienen su propio karma individual, así que ¿cómo podemos asumir esto con el tonglen? Para que madure el karma se requieren circunstancias, y lo que podemos hacer es proveer ciertas circunstancias que ayudarán a que la maduración del karma de los demás ocurra más rápidamente y de formas diferentes. Si alguien tiene una enfermedad, el karma para tener ese padecimiento ya ha madurado como la enfermedad. Sin embargo, si es una enfermedad que puede ser curada, la persona solo será curada si tiene la causa kármica para ello. Lo que podemos hacer es proveer algunas circunstancias que permitan la maduración de sus potenciales positivos.

Por ejemplo, ¿cómo opera la práctica del Buda de la Medicina? El Buda de la Medicina no es Dios; no puede curarnos de enfermedades solo por su propio poder. Sin embargo, al realizar ofrendas y hacer la práctica, se crean las condiciones para que el karma negativo que está perpetuando nuestra enfermedad, madure de una forma mucho más pequeña. La inspiración del Buda de la Medicina es realmente inspiración desde nuestra propia mente de luz clara individual, la cual ayuda a traer estos potenciales más profundos a la superficie para que maduren. Esta inspiración es lo que usualmente se traduce como “bendición”, como al decir: “¡Oh, Buda de la Medicina, bendíceme para mejorarme!”. Nuestra fuerte motivación para ser curados con el objetivo de ser capaces de ayudar a todos, provee una circunstancia para que el karma negativo dentro de nosotros madure de forma mucho más pequeña y para que el karma positivo entonces emerja y madure. La energía de la inspiración de la mente de luz clara individual dentro de nosotros, representada por el Buda de la Medicina, es lo que permite que ocurra todo el proceso.

Es lo mismo con la práctica de tonglen, la cual provee una circunstancia para que el karma negativo de la otra persona madure de forma mucho más pequeña y para que el karma positivo madure mucho más rápido. Los receptores no tienen que saberlo -de hecho, es mejor si no lo saben-. Asumir y sentir el sufrimiento, y dejarlo disolverse en la naturaleza pura de nuestra mente, requiere la inmensa energía de la bodichita y la inspiración de nuestros propios maestros, como en cualquier práctica mahayana. Así, antes de hacer la práctica de tonglen, necesitamos haber atravesado todas las etapas para el desarrollo de la bodichita. Naturalmente, necesitamos cierto nivel de compasión y amor para considerar siquiera el asumir los problemas de otras personas. En un nivel más profundo, necesitamos compasión amorosa, no solamente para estar dispuestos a asumir los problemas, sino para ser capaces de llegar al nivel de luz clara de la mente. ¡Es una práctica muy profunda!

Un punto más sobre el tonglen es que está basado en la comprensión de la bodichita más profunda, la vacuidad. Si pensamos en términos de un yo sólido, entonces estaremos demasiado asustados como para tomar el sufrimiento de alguien más. Tenemos que disolver ese fuerte sentimiento de “yo” que nos impide practicar en un nivel sincero, en el que asumimos el sufrimiento de los demás y realmente lo experimentamos, pero podemos manejarlo. Para hacer esto necesitamos un entendimiento de la vacuidad y una habilidad básica con la práctica del mahamudra en la naturaleza de la mente para ser capaces de disolver el sufrimiento en pureza natural de la mente; no solamente nos agarramos a ese sufrimiento y lo mantenemos dentro de nosotros. Luego, al tener la fuente real de felicidad de la naturaleza de la mente más sutil, se la entregamos a los demás.

¿Cómo podemos realmente experimentar algo de alguien más? Es básicamente el fuerte deseo de asumir el sufrimiento y experimentarlo lo que actúa como una circunstancia para que nuestro propio karma negativo madure en sufrimiento. Queremos que esto ocurra para poder quemar ese karma negativo -otro nivel con el que necesitamos trabajar en la práctica del tonglen. No es que tomemos el sufrimiento de alguien más como si se tratara de tomar su sándwich y comérnoslo. Es mucho más sutil que esto, funcionando en términos de causas y condiciones.

Mi propio maestro, Serkong Rinpoche, siempre utilizó un ejemplo que incomodaba a todos, de un gran lama que hizo tonglen, asumió una enfermedad terrible de alguien más, y murió por eso. Entraba con detalle en esto cada vez que enseñaba tonglen. El punto es que necesitamos ser tan sinceros en nuestra disposición a asumir el sufrimiento, que estamos listos para morir. Le preguntábamos: “Si alguien como usted, Rinpoche, asumiera el sufrimiento de un perro y muriera por ello, ¿no sería una pena?”. Él nos respondía de la siguiente manera: “Cuando un astronauta se mata en el espacio, el astronauta se vuelve un héroe, y el gobierno y todos los demás cuidarían de la familia del astronauta. De la misma forma, si un gran maestro muere por hacer la práctica de tonglen, alcanzaría o casi obtendría la iluminación por la fuerza de su compasión y bodichita y, al hacerlo, cuidaría de sus discípulos a través de su inspiración”.

Lo realmente extraordinario fue que, habiendo enseñado esto tantas veces, mi maestro en verdad lo hizo: murió a través de una práctica de tonglen. Serkong Rinpoche vio que había un serio obstáculo para la vida de Su Santidad el Dalai Lama y que sería mejor que él mismo asumiera ese obstáculo.

Justo unas semanas antes, yo había llevado a Serkong Rinpoche a realizarse un examen físico y estaba en perfecta salud. Sin embargo, un día en particular, Rinpoche finalizó una enseñanza que estaba impartiendo en una zona remota de Spiti, en los himalayas indios, y fue a la casa de una persona específica. Se detuvo para hacer ofrendas en un monasterio que estaba en el camino. Los monjes le dijeron: “Por favor, quédate”, y él dijo: “No, si quieren verme de nuevo, ustedes tendrán que venir a esta casa a la que voy”. En la casa realizó su acostumbrada y muy intensiva práctica nocturna. Le dijo a su discípulo mayor que podía entrar a la habitación; Rinpoche estaba sentado en cierta postura que no era la que utilizaba usualmente para dormir, y comenzó a realizar una práctica, que obviamente era tonglen, y simplemente murió.

Fue extraordinario porque exactamente a esa hora, en ese momento, Su Santidad estaba en un avión volando hacia Ginebra. Yasir Arafat estaba también volando hacia Ginebra en el mismo momento. Las autoridades estaban preocupadas por problemas de terrorismo y dijeron que no podían garantizar la seguridad de Su Santidad. Cuando Rinpoche realizó esta práctica, Arafat estaba en el aire volando hacia Ginebra y cambió de parecer; giraron el avión y no aterrizaron en Ginebra. Gracias a lo que hizo Serkong Rinpoche, este gran obstáculo en la vida de Su Santidad maduró, pero solamente de una forma trivial. Cuando aterrizó, había algo de confusión en el aeropuerto; el automóvil en el que lo transportaban se extravió, pero básicamente fue eso. El karma negativo maduró en algo muy pequeño para Su Santidad y lo que hizo Serkong Rinpoche actuó como una circunstancia para que su propio karma para morir saliera a la superficie y, por lo tanto, murió. Tenía solo 69 años -no era muy viejo-. Sin embargo, pensó que la más grande contribución que podía hacer era proveer una circunstancia para que Su Santidad viviera más. Gracias a ese ejemplo, ha inspirado enormemente a los discípulos. Siempre me pregunto si, de hecho, él sabría con muchos años de anticipación que esto sucedería, porque sé que el poseía percepción extrasensorial, según presencié varias veces en mi interacción con él.

El tonglen solamente trabaja así si tenemos una fuerte conexión kármica, como la tenemos con los miembros de nuestra familia y amigos cercanos. Serkong Rinpoche tenía tal conexión con Su Santidad, ya que había sido uno de sus maestros de la infancia. Lo importante es tener el valor de sentir que, aun si experimentamos la enfermedad de nuestros familiares, que pueda ser una circunstancia para que su enfermedad disminuya.

A menudo hacemos esta práctica cuando nosotros estamos enfermos, al pensar en asumir la enfermedad de todos los que sufren el mismo mal. Sin embargo, después de eso, mientras aún estamos experimentando nuestra enfermedad y el sufrimiento que provoca, es posible que la enfermedad de otros no desaparezca. Pero podemos trabajar con nuestro propio dolor y con la angustia mental utilizando los métodos básicos del mahamudra: tener una sensación de ser el océano entero, y visualizar el dolor y el sufrimiento como una ola en la superficie del océano que no perturba las profundidades.

Si practicamos el tonglen con el objetivo de asumir el resfriado de todos para curarnos de nuestro resfriado, no funcionará. Aún si solamente lo pensamos inconscientemente, es un obstáculo mayor que impedirá que funcione, porque tiene que ser sobre la base de la compasión pura. En la mayoría de los casos, la práctica no funciona porque no tenemos una conexión lo suficientemente fuerte con las personas, razón por la cual tenemos la plegaria: “Que pueda eliminar el sufrimiento de todos los seres en todas las vidas”. Esta plegaria es importante porque establece la conexión para que este tipo de práctica funcione.

¿Cuál es el objetivo de esta práctica? En un nivel, es para ayudar a otros, eso es seguro. Pero en la mayoría de los casos no funcionará. Así que un objetivo secundario es que nos ayudará a alcanzar la iluminación. ¿Cómo? Involucra a la bodichita, así que debe ser un método para alcanzar la iluminación. Lo que nos ayudará a alcanzar la iluminación es desarrollar el valor de superar el egoísmo y la disposición de lidiar con los problemas de todos. Como bodisatva y como buda, tendremos que tener la disposición de realmente involucrarnos con los problemas más horribles y terribles de todos. Es para ayudarnos a superar la actitud autocentrada: “No quiero involucrarme; no quiero ensuciarme las manos. No quiero ir al asilo y lidiar con todos esos pacientes de Alzheimer, porque es simplemente demasiado deprimente y triste. No puedo lidiar con eso”. Tenemos que superar la sensación de un gran yo, fuerte y sólido, que subyace a la actitud egoísta.

Muchas de las visualizaciones de tonglen que Serkong Rinpoche enseñó y que Su Santidad el Dalai Lama enseña son absolutamente horribles, pero sumamente poderosas. Todas las tradiciones de la práctica explican hacerlas en conexión con la respiración. Con compasión –desear que los demás estén libres del sufrimiento y de sus causas- imaginamos que todo su sufrimiento viene hacia nosotros de forma gráfica cuando inhalamos. Con amor -desear que los demás sean felices y tengan las causas de la felicidad- les enviamos esto, visualizándolo en cualesquiera formas que los demás necesiten. Con los métodos más avanzados que Rinpoche y Su Santidad enseñan, no visualizamos solamente luz negra viniendo hacia nosotros; visualizamos sustancias sucias, aceite espeso de automóvil, grasa y porquería que viene hacia nosotros, de tal forma que podamos trabajar con superar nuestra sensación de no querer ensuciarnos. Ese es el primer paso. A continuación, imaginamos que el sufrimiento real viene en forma de orina, diarrea, vómito, sangre y tripas. Esto ayuda a superar las sensaciones de indiferencia, tales como: “Oh no, hay alguien que acaba de ser arrollado por un auto y está tendido en el camino. No quiero verlo porque es espantoso y horrible”.

Para superar eso, comenzamos por lidiar con cosas menos aterradoras, como diarrea y vómito, y luego imaginamos que el sufrimiento emerge en la forma de lo que más tememos: arañas, escorpiones, cucarachas, serpientes, ratas o lo que sea. Este tipo de práctica realmente es muy fuerte y profunda. Imaginamos que inhalamos todas esas cosas desagradables, las cuales bajan a nuestro corazón, combatiendo el ego sólido interior que siempre dice: “¡De ninguna manera quiero lidiar con esto!”. Esta es la razón por la que la práctica de tonglen es increíblemente avanzada y profunda. Para realmente bajar a este nivel de luz clara, necesitamos ser capaces de disolver todos nuestros temores, todas nuestras defensas egoicas, así como el dolor y el sufrimiento de los demás que no deseamos experimentar.

Aun en los niveles más tempranos, la práctica puede ser muy beneficiosa, porque nos ayuda a tomar en serio los problemas de las demás personas. De hecho, ese es el primer paso. Al asumir el problema, nuestra actitud es que lidiaremos con él como si fuera nuestro problema. Por ejemplo, consideremos a una persona sin hogar en el invierno, que tiene hambre y frío, sin trabajo ni lugar a donde ir, enferma y con dolor. Imaginamos cómo sería estar en esa situación y sentimos el sufrimiento. Tratamos de encontrar alguna solución para lidiar con ello. El solo practicar en este nivel es muy beneficioso, pero no es la única forma. Hay muchos, muchos niveles más profundos.

Al tomar el sufrimiento de otros, debemos ser realmente cuidadosos de no llegar al extremo de ser un mártir: “Voy a tomar el sufrimiento de todos para la gloria del Buda”. Eso no es en absoluto lo que hacemos. También es importante no sentir que tomar todo el sufrimiento es el camino a la iluminación. De igual forma, tenemos que ser muy cuidadosos de no tomar el sufrimiento de otros debido a un sentimiento de baja autoestima: “Soy una persona terrible, así que necesito sufrir, porque lo merezco”.

Esta práctica podría recordarnos la imagen de Jesús tomando el sufrimiento de la humanidad: ciertamente, Jesús tenía la disposición de experimentar el sufrimiento y el temor de ese sufrimiento. Sin embargo, desde la perspectiva budista, nadie puede evitar todo el sufrimiento del universo. Aunque cultivemos la aspiración de que, por experimentar el sufrimiento, otros puedan librarse de él, no deberíamos exagerarnos a nosotros mismos pensando que podemos realizar milagros y resolver los problemas de todos. Lo mejor que podemos hacer es proveer las circunstancias para que sus potenciales negativos maduren de forma muy pequeña y que sus potenciales positivos maduren más rápidamente. La meta no es en absoluto castigarnos a nosotros mismos asumiendo el sufrimiento. El punto principal es desarrollar la valentía de ayudar a otros aún en las situaciones más difíciles -los kosovos, bosnias y ruandas del mundo-.

A continuación, tenemos qué hacer entre sesiones, en nuestra vida diaria.

Con respecto a los tres objetos, toma las tres actitudes venenosas y da las tres raíces de lo que es constructivo, mientras entrenas con palabras en todos los caminos de la conducta.

Los tres objetos son aquellos que encontramos atractivos, no atractivos y neutros, y las tres actitudes venenosas son el deseo anhelante, la repulsión y la ingenuidad.

Cuando experimentamos deseo anhelante por alguien a quien encontramos atractivo, repulsión por alguien a quien no encontramos atractivo, e ingenuidad hacia alguien a quien encontramos neutro, por lo cual lo ignoramos, nos imaginamos que tomamos estas tres actitudes venenosas de todos los que las padecen. Entonces, entregamos las tres raíces de lo que es constructivo, a saber, desapego, imperturbabilidad y falta de ingenuidad. Al hacerlo, lidiamos con nuestros propios problemas con tales objetos. Podríamos complementar nuestra práctica con palabras, tales como: “Puedan todos los sufrimientos de otros madurar en mí y pueda toda mi felicidad madurar en ellos”.

En cuanto a la orden de tomar, empiezo conmigo mismo.

Si estamos sufriendo de cierto problema, necesitamos primero ser capaces de aceptarlo y lidiar con él, antes de que podamos aplicar el método de tomar el mismo problema de todos los demás. Por esta razón, el orden de la práctica es empezar por nosotros mismos. De otra manera, si no podemos enfrentar nuestros propios problemas, podríamos estar lidiando con los problemas de los demás solo como un escape.

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