La diferencia entre el titubeo indeciso y otros modos de conocer
El titubeo indeciso es un factor mental que oscila entre dos conclusiones respecto a su objeto. Existen tres (tipos): titubeo indeciso que (1) se inclina hacia los hechos, (2) no se inclina hacia los hechos y (3) se encuentra en un equilibrio balanceado (entre ambos). Estos, a su vez, serían (por ejemplo) modos de conocer que (1) nos preguntamos: "¿Podría el sonido ser impermanente?" (2) nos preguntamos igualmente: "¿Podría ser permanente?" y (3) nos preguntamos: "¿Podría el sonido ser permanente o impermanente?".
Una conciencia primaria (rnam-shes) se da cuenta meramente de la naturaleza esencial de su objeto. Un factor mental (sems-byung, darse cuenta secundario) es un darse cuenta auxiliar que funciona para afectar la forma en que es tomado el objeto, diferenciar cualidades acerca de él, emitir juicios subjetivos, etc. Los factores mentales y la conciencia primaria que acompañan comparten cinco características. Estas son:
- Apuntan cognitivamente al mismo objeto que su objeto focal.
- Se apoyan en el mismo sensor cognitivo que su condición dominante.
- Asumen el mismo aspecto y, por lo tanto, dan surgimiento al mismo holograma mental.
- Ocurren simultáneamente
- Tienen la misma fuente natal en el sentido de que provienen de tendencias que no chocan entre sí.
El titubeo indeciso (the-tshoms) es un factor mental que puede acompañar a la conciencia mental primaria solo en la cognición conceptual. Dado que la cognición conceptual carece de un objeto focal (dmigs-yul) que tome cognitivamente ('dzin-pa), probablemente podemos afirmar que la conciencia mental y los factores mentales que la acompañan en una cognición conceptual comparten la misma "base a la que está aferrada" (zhen-gzhi) por su objeto conceptualmente implicado (zhen-yul) —aunque no conocen esta base a la que se aferran— y dan surgimiento al mismo holograma mental que representa las categorías que son su objeto que aparece.
En el ejemplo dado en el texto, la “base a la que está aferrada” es el sonido como un fenómeno impermanente y los objetos que aparecen son las categorías de objeto “sonido” y “fenómenos impermanentes”. Por el poder de su sensor mental, tu conciencia conceptualiza sobre el sonido que quizás es un fenómeno impermanente, por ejemplo. Por el poder del titubeo indeciso, tu conciencia mental toma su objeto involucrado —es decir, su objeto conceptualmente implicado, un holograma mental que representa las categorías de objeto “sonido” y “fenómenos impermanentes”— solo tentativamente, no decisiva ni concluyentemente. Además, tu atención (yid-la byed-pa) —otro factor mental que acompaña a la cognición— está a punto de considerar otra posibilidad con respecto a la misma “base a la que está aferrada”: que es un fenómeno permanente. Esto se debe a que el poder del factor mental de la convicción firme (mos-pa) que también acompaña a la cognición conceptual, es débil. Por lo tanto, como modo de conocer, el titubeo indeciso implica una secuencia de varias cogniciones conceptuales. Analicémoslas.
Primero, tu conciencia mental conceptualiza un objeto involucrado —un holograma mental que representa las categorías de objeto "sonido" y "fenómeno impermanente"— con relación a su "base a la que está aferrada", el sonido en realidad como un fenómeno impermanente. El factor mental acompañante del titubeo indeciso causa que tomes ese objeto involucrado indecisamente y causa que tu atención esté a punto de considerar otra posibilidad: que el sonido sea un fenómeno permanente. Tu conciencia mental entonces, no solo por el poder de su sensor mental, sino por la influencia de este factor mental, procede a tomar conceptualmente otro objeto involucrado con relación a esta misma "base a la que está aferrada" —esta vez, un holograma mental que representa las categorías de objeto "sonido" y "fenómeno permanente"—. Esto también, debido a la presencia del titubeo indeciso, se considera solo tentativamente y tu atención está a punto de reconsiderar la primera posibilidad. Así, oscilas de un lado a otro de forma indecisa, sin llegar a una conclusión definitiva.
En cada polo alternativo de la indecisión, tanto tu conciencia mental como el factor mental:
- Comparten la misma “base a la que está aferrada” a la que se aferra el objeto conceptualmente implicado.
- Se apoyan en el mismo momento previo de conciencia que, como sensor cognitivo mental, actúa como su condición dominante.
- Asumen el mismo aspecto, es decir, dan surgimiento al mismo holograma mental que representa las categorías que son los objetos que aparecen de la cognición conceptual.
- Ocurren simultáneamente.
- Surgen de tendencias que no entran en conflicto entre sí, como sus fuentes natales. Aunque el factor mental del titubeo indeciso entraría en conflicto y no se compaginaría con la conciencia sensorial, no entra en conflicto con la conciencia mental, sino que puede acompañarla.
Cuatro maneras de conocer una propiedad oscura de algo
Supongamos que escuchas un sonido con cognición desnuda auditiva. Como ser ordinario, esto implica una primera fase válida, una segunda fase de cognición subsecuente y luego un momento de cognición desnuda auditiva no determinante y otro de cognición desnuda mental no determinante, que también toman este sonido como su objeto involucrado. Puedes entonces proceder a conocer conceptualmente algo oscuro sobre este sonido, que ya no es tu objeto focal, sino simplemente la base sobre la que se conceptualiza, la "base a la que está aferrada". Hay cuatro maneras generales de hacerlo: con cognición válida inferencial, con cognición presuntiva, con cognición distorsionada conceptual o con titubeo indeciso.
Cognición válida inferencial de algo oscuro
Si previamente hubieras comprendido a fondo las líneas de razonamiento que prueban que el sonido es impermanente, podrías tener una cognición válida inferencial en la que:
- La “base a la que está aferrada” era un sonido con la variable que afecta no congruente de su propiedad de impermanencia existente de manera imputada sobre él.
- Los objetos que aparecen eran las categorías de objeto “sonido” y “fenómenos impermanentes”.
- Lo que apareció fue un holograma mental que representaba una combinación de estas dos categorías de objetos.
- Este objeto conceptualmente implicado involucrado, el holograma mental, correspondía a la “base a la que está aferrado”, el sonido, que en realidad es un fenómeno impermanente.
La conciencia conceptual mental tomaría este objeto involucrado de manera precisa, concluyente y decisiva basándose en su comprensión profunda de la línea de razonamiento válida: “el sonido es un fenómeno impermanente porque se ve afectado por causas y circunstancias”.
Cognición conceptual presuntiva de algo oscuro
Si meramente te dieras cuenta de esta línea de razonamiento, pero no la comprendieras realmente, podrías tener una cognición conceptual presuntiva de la impermanencia del sonido que tendría el mismo conjunto de objetos que la cognición inferencial válida del mismo. Aunque esta cognición habría llegado a la conclusión definitiva de que el sonido es impermanente, no tomaría su objeto involucrado, un holograma mental que representa las categorías de objeto “sonido” y “fenómenos impermanentes”, tan decisivamente como en el caso anterior. Posteriormente, podrías tener segundas dudas porque tu convicción en esta conclusión precisa no estaba bien fundada.
Cognición conceptual distorsionada de algo oscuro
Sobre la base de una visión distorsionada basada en la doctrina, también podría tenerse la cognición conceptual distorsionada tomando:
- El sonido, que es un fenómeno impermanente, como su “base a la que está aferrada”.
- Las categorías de objeto, “sonido” y “fenómenos permanentes”, como sus objetos que aparecen.
- Un holograma mental que se asemeja a un sonido permanente como representación de un compuesto de estas dos categorías de objeto.
- Este objeto conceptualmente implicado involucrado, el holograma mental, no correspondería a la “base a la que está aferrado”. No existe tal cosa como un sonido permanente; es inexistente.
La cognición distorsionada habrá llegado a una conclusión decisiva, pero en esta ocasión, es imprecisa.
Titubeo indeciso sobre algo oscuro
Con el titubeo indeciso, tu conciencia mental tomaría alternativamente el mismo conjunto de objetos como las cogniciones conceptuales presuntivas y distorsionadas mencionadas anteriormente. En los dos primeros casos, sin embargo, aunque las cogniciones carecían de decisión por no estar bien fundamentadas, aun así, habían llegado a sus conclusiones. Si bien podían generar dudas posteriores, en el momento de su ocurrencia no había titubeo ni reservas. Pero, con el titubeo indeciso, debido a la presencia de este factor mental, los mismos conjuntos de objetos se toman solo tentativamente, tanto de forma indecisa como inconclusa. La sujeción de la conciencia sobre sus objetos es más débil y tu atención está a punto de cambiar de uno a otro. Por lo tanto, la calidad de cómo se conocen los objetos es bastante diferente a la anterior.
Los tres tipos de titubeo indeciso
Los tres tipos de titubeo indeciso se diferencian en función de si se dedica mayor tiempo a considerar una alternativa u otra como la que probablemente se elija, o si la atención y consideración se dividen equitativamente entre ambas. Por lo tanto, tu indecisión puede inclinarse hacia lo que es un hecho o lo que no lo es, o puede estar equilibrada. Por ejemplo, titubear indecisamente entre las dos cogniciones conceptuales de si el sonido es un fenómeno permanente o impermanente, si te inclinas más hacia la conclusión de que es impermanente, esto se inclina hacia los hechos. Si crees que es más probable que el sonido sea permanente, esto no se inclina hacia los hechos. En ambos casos, sin embargo, se sigue titubeando entre dos concepciones y ninguna se sostiene de forma decisiva o concluyente. Pero una opción se sostiene de forma más concluyente que la otra. Con un titubeo indeciso equilibrado, se da el mismo peso a ambas posibilidades.
Otros ejemplos de tres tipos de titubeo indeciso serían preguntarse si tu amigo fue cuesta arriba o cuesta abajo. Si piensas que probablemente fue cuesta arriba y, de hecho, lo hizo, tu indecisión se inclina hacia los hechos. Sin embargo, si en realidad fue cuesta abajo, no se inclina hacia los hechos. Si ni siquiera puedes aventurar una conjetura, pero dudas entre una opción y la otra, tu indecisión está equilibrada. Si, por otro lado, no sabes qué camino tomó y lo admites honestamente sin siquiera atreverte a intentar adivinar, esto no es indecisión en absoluto. Esto puede ser un conocimiento válido de que algo no es evidente por sí mismo, pero esa determinación debe ser inducida por otra cognición (gzhan-las nges-kyi tshad-ma).
Deliberar sobre lo que debes hacer también es titubeo indeciso y puede ser de tres tipos. Si no puedes decidir si debes subir o bajar, y no tienes preferencias, se trata de una indecisión equilibrada. Si crees que probablemente subirás y resulta que, de hecho, bajaste o no fuiste a ninguna parte, tu titubeo indeciso no se inclinó hacia lo que se convirtió en un hecho. Si realmente subiste, se inclinó hacia lo que se convirtió en un hecho.
El titubeo indeciso como emoción perturbadora raíz
Con respecto al titubeo indeciso, (algunos) lo afirman como incluyente con ser una emoción perturbadora raíz. También hay quienes los diferencian en dos: con ser o sin ser un factor perturbador.
Una emoción o actitud perturbadora (nyon-mongs, sct. kleśa) es un factor mental que, cuando surge, causa que pierdas la paz mental y el autocontrol. Existen seis emociones o actitudes perturbadoras raíz (rtsa-ba'i nyon-mongs), que sirven como las raíces para las 20 auxiliares (nye-ba'i nyon-mongs) que se especifican más adelante. Las seis son:
- Deseo anhelante
- Enojo
- Arrogancia
- No darse cuenta (ignorancia)
- Titubeo indeciso
- Las cinco actitudes perturbadoras con una perspectiva de la vida, tal como una perspectiva distorsionada.
Según una tradición, todo tipo e instancia de titubeo indeciso es una emoción perturbadora raíz y, por lo tanto, un objeto del que hay que deshacerse (abandonar) por completo. Independientemente del tema de tu titubeo indeciso, o de si favorece una posibilidad sobre otra, el efecto experiencial es el mismo. Un estado de incertidumbre e indecisión es incómodo e inquietante y, por lo tanto, destruye tu paz mental.
La otra tradición no identifica el titubeo indeciso en sí mismo como la emoción perturbadora, sino que diferencia los casos en los que la cognición indecisa tiene otra emoción perturbadora que la acompaña y ciertos casos en los que no. La emoción perturbadora raíz del titubeo indeciso engañoso (the-tshom nyon-rmongs-can), entonces, se toma como aquellos casos en los que otra emoción perturbadora también está presente. Por ejemplo, al titubear entre las conclusiones tentativas de que el sonido es permanente o impermanente, la perspectiva distorsionada (log-lta) que considera que el sonido es permanente acompaña y predomina en el titubeo indeciso inclinado hacia la conclusión no fáctica. Aunque la perspectiva distorsionada no predomina en el caso equilibrado, aun así, no se ve superada por una visión precisa. Por lo tanto, todos los titubeos indecisos que no se inclinan hacia los hechos y aquellos que están equilibrados, independientemente del tema, son engañosos.
En cuanto a los casos en que tu indecisión se inclina hacia los hechos, esto no sería engañoso, como cuando piensas que “probablemente el sonido es un fenómeno impermanente”. Si bien la posibilidad de una perspectiva distorsionada que lo considere como permanente no se ha eliminado por completo, aun así, es superada por una visión precisa, y la concepción en general no es engañosa. Esto se debe a que probablemente puede conducir a una conclusión precisa e, incluso, a una comprensión válida.
Sin embargo, existen otros ejemplos en los que otras emociones y actitudes perturbadoras raíz acompañan un estado de titubeo indeciso, y en esos casos los tres tipos de indecisión son engañosos. Por ejemplo, si deliberas sobre si debes matar a tu enemigo con veneno o con un cuchillo; incluso si piensas que probablemente con un cuchillo y realmente lo haces, esto es engañoso. Lo mismo ocurre con el titubeo indeciso acompañado del deseo con el que ponderas sobre si usar este o aquel atuendo para atraer a una pareja a un baile. Con orgullo, podrías preguntarte si eres superior a los demás por ser más rico o por ser más atractivo, o si deberías alardear de tu riqueza luciendo ostentosamente esta o aquella joya. Por ignorancia, podrías preguntarte si el sonido es un fenómeno impermanente porque es conocible o porque es visible. En todos estos casos, da igual qué decisión prefieras o si estás equilibrado entre ambas. Todos van acompañados de una emoción perturbadora.
Si se acepta la primera tradición, se deduce que los aryas y los arhats nunca tienen titubeos indecisos. Así, salvo en casos excepcionales de cognición no determinante, siempre tienen modos de conocer decisivos y concluyentes. Si son conscientes de algo, es concluyente; y si no saben algo, saben decisiva y concluyentemente que no les resulta evidente la respuesta. Comprenden que tendrán que recurrir a otra cognición válida propia para saber, por ejemplo, si algo en la distancia es un hombre o un árbol, o a otra fuente de información más válida, como un Buda, para conocer, por ejemplo, todos los detalles sobre la causa y el efecto kármicos.
Sin embargo, es esta última tradición la que se acepta comúnmente. Así, los aryas y arhats se han liberado únicamente del titubeo indeciso engañoso, y les es posible, cuando no están absortos en la meditación, albergar titubeos que se inclinan hacia los hechos y que no están acompañados de emociones ni actitudes perturbadoras. Por ejemplo, podrían preguntarse sobre la causa previa de cierta maduración kármica e inclinarse hacia la respuesta correcta. Un buda, sin embargo, jamás tendría titubeos indecisos. Esto se debe no solo a su omnisciencia, sino también a que se han liberado de todo pensamiento conceptual, y el titubeo indeciso es siempre conceptual. Un buda conoce todos los fenómenos con cognición desnuda válida.