Integrar nuestra vida: inspiración y enfocarse en nuestras madres

Otros idiomas

Encontrar inspiración

Hemos analizado el marco del que se derivan estas enseñanzas sobre la integración de nuestra vida, y solo hay algunos puntos más que quiero agregar antes de abrirlo a preguntas. Se trata del término “inspiración”. Tenemos también la palabra sánscrita adhishtana, y tenemos el término tibetano chin-gyi-lab (byin-gyi rlabs). En sánscrito, la palabra básicamente se refiere a algo que nos coloca en una posición superior. Esto implica algo que nos eleva y nos da la fuerza y el apoyo para desarrollarnos a una etapa superior. La palabra tibetana lab es una ola, y chin-gyi se refiere al potencial, con la connotación de que nos impulsa o nos ilumina. Es como la forma en que las ondas de luz activan el potencial de crecimiento de una planta. Esto es lo que podemos derivar de los términos sánscrito y tibetano para “inspiración”.  

Ahora, ¿qué puede inspirarnos? ¿Qué puede iluminarnos con fuerza y sustento? Bueno, en la descripción budista derivamos esto tanto hacia arriba como hacia abajo, de dos maneras. Hay una fuente que tiene más cualidades que nosotros a la cual admiramos, y una que vemos en términos de aquellos a quienes podemos ayudar. No es que sean inferiores y por eso los menospreciamos. Vemos a los budas y las cualidades del Buda, el Dharma y la Sangha en términos de nuestro refugio y dirección segura y obtenemos inspiración de eso. Tenemos muchas prácticas que hacemos en las que visualizamos olas de inspiración que nos vienen del Buda y el árbol del refugio. Hacemos esto también en términos de figuras búdicas: Avalokiteshvara, Tara, etc. Pero debido a que nos es muy difícil relacionarnos con las cualidades del Buda, las representamos a todas con un maestro espiritual, alguien que conocemos, con quien tenemos algún contacto personal, alguna experiencia personal, porque es mucho más fácil relacionarse con una persona así. El papel del maestro espiritual siempre se ha descrito como el conducto a través del cual obtenemos inspiración del Buda, el Dharma y la Sangha. Es como una lupa que traerá el brillo del sol a una planta en el suelo.                    

De manera similar, podemos obtener inspiración de todos los seres limitados. Escuchamos este término, “seres sintientes”, pero a lo que se refiere es a “seres limitados”. Un buda no es un ser sintiente. Un ser limitado está limitado no en el sentido de estar discapacitado, sino limitado en el sentido de que el cuerpo, el habla y la mente no pueden funcionar a su máxima capacidad debido a varios problemas: ira, apego, etc. Un maestro espiritual o cualquier otra persona que esté trabajando con otras personas, cuando están con otras personas que necesitan su ayuda, obtienen mucha inspiración o fuerza de esa situación para superarla. Se sienten animados para ir más allá de lo que normalmente podrían hacer simplemente sentados en su habitación. Como aquí, explicar algo sentado solo frente a la computadora es mucho menos productivo que explicarlo frente a una audiencia en vivo, porque estoy obteniendo fuerza e inspiración de los seres que me rodean.              

Confianza en el budismo tibetano

Hablamos de la creencia en un hecho, que generalmente se traduce como “fe”. Tenemos creencia en un hecho basada en la razón; tenemos una creencia lúcida que despeja nuestra mente de todas las emociones perturbadoras sobre el objeto; y la creencia en un hecho con una aspiración al respecto. No estoy hablando de creencia confiada, ese no es el término que estoy usando. “Creencia confiada” es un término tibetano diferente que añade un sentido de certeza a la creencia en un hecho. Ese es un factor mental separado. Cuando hablamos del maestro espiritual, usamos este término, “möpa” (mos-pa) en tibetano. Además de creer en el hecho de que el maestro tiene estas cualidades y no tenemos emociones perturbadoras al respecto, como los celos, y tenemos la aspiración de llegar a ser así, cuando también agregamos un sentido de certeza total sobre eso, entonces es otro término, “möpa”, en lugar de “depa” (dad-pa), creencia confiada.                

Es la misma diferencia entre “distinguir” y “darse cuenta que discrimina”. Distinguimos la luz de la oscuridad, o lo que es útil de lo que es dañino, pero cuando se agrega decisión a eso, entonces se tiene lo que se llama “darse cuenta que discrimina”. Por lo general, se traducen como “reconocimiento” y “sabiduría”, pero cuando se les traduce así no es fácil entender la diferencia entre los dos. La diferencia entre los dos es el nivel de certeza al respecto.

En el análisis budista, existe una diferenciación muy precisa entre los estados mentales y emocionales, por lo que debemos tener cuidado de no ocultar las diferencias que se hacen aquí. Esta dimensión mental de la decisión, en donde somos indecisos o somos totalmente decisivos sobre algo, va a afectar la emoción que sentimos. Es por eso que se hacen estas distinciones.

Mi punto aquí, hablando de inspiración, es que realmente queremos tener esta creencia en un hecho. Todas las cosas que llevaron al maestro espiritual o a los budas a tener sus cualidades son claras y están basadas en la razón. Y en términos de nuestra relación con el maestro espiritual, nuestra mente está clara, nuestras emociones están despejadas de las emociones perturbadoras sobre él o ella. No estamos apegados, no estamos enojados, no estamos celosos, este tipo de cosas. Y tenemos la aspiración de llegar a ser como el maestro espiritual, de desarrollar más las mismas cualidades en nosotros mismos.       

Ahora, cuando hablamos de obtener inspiración de todos los seres limitados, hay aquellos a quienes estamos tratando de ayudar. Entonces, naturalmente, lo que surge es la discusión sobre la compasión. Por lo general, nuestra compasión se mezcla con apego. Por ejemplo, nuestro hijo necesita nuestra ayuda y seguro que sacamos fuerzas, incluso si estamos cansados, para poder ayudar al niño. Pero estamos muy preocupados y muy apegados y también puede haber muchas emociones perturbadoras mezcladas allí. Somos inseguros; tenemos miedo de hacer algo incorrecto. En este momento, ¿realmente estamos pensando en las buenas cualidades del niño? Realmente no.        

No podemos negar que obtenemos una gran fuerza simplemente de esta compasión ordinaria para ayudar a otros que necesitan nuestra ayuda, como nuestro hijo. Pero eso no es exactamente de lo que estamos hablando en la enseñanza budista en términos de obtener inspiración de seres limitados. De lo que estamos hablando es de reconocer la base: todos quieren ser felices, nadie quiere ser infeliz, y la capacidad de todos para ser felices y no infelices. Somos totalmente lúcidos y ciertamente creemos que esto es un hecho. Es un hecho, creemos en él, estamos seguros de eso y no tenemos ninguna emoción perturbadora hacia estos seres limitados. Y está la aspiración, por supuesto, de ayudarlos a deshacerse de sus problemas.   

Entonces, cuando nos inspira un grupo de personas a las que podemos ayudar, no hay nada de inquietante en eso. Es un estado mental totalmente claro y no perturbador. Estamos inspirados, la mente está muy clara, las emociones están muy tranquilas y llenas de mucha fuerza, que no está desequilibrada ni nada por el estilo. “Simplemente fluye”, diríamos en nuestro lenguaje coloquial.

Tipos de sensaciones felices e infelices

Cuando hablamos de sensaciones, sensaciones de felicidad e infelicidad, hay dos tipos. Hay sentimientos alteradores y sentimientos no alteradores. Si hablamos de la forma ideal de inspiración, entonces hablamos de una forma de felicidad que no altera. No sería una felicidad dramática que quizás concibamos de una manera samsárica. Es una felicidad mucho más tranquila, que muchos de nosotros ni siquiera reconocemos como felicidad. Bueno, ahora estamos abriendo la puerta a una gran discusión sobre lo que significa ser feliz, cuáles son las diferentes formas de felicidad y qué significa simplemente sentirse bien. Pero no discutiremos esto aquí.       

Mi punto al mencionar todo esto es que, cuando trabajamos para obtener inspiración de todas las cosas positivas que hemos obtenido de otros en nuestra vida y nos enfocamos en las buenas cualidades de estas diversas fuentes -las personas, la cultura y demás, queremos tener eso sin ningún tipo de emociones perturbadoras al respecto. No es tan simple. Para que esto funcione de manera ideal, tenemos que reconocer que esta o aquella persona podría haberme lastimado o actuado de manera desagradable, pero no estamos enojados ni molestos por eso. O esta o aquella persona ha sido amable conmigo, pero no nos aferramos a eso ni codiciamos más; y, ciertamente, no estamos celosos ni somos arrogantes.         

Preguntas

¿Alguna pregunta?

Cuando intentamos dirigir la compasión hacia seres limitados, tenemos en nuestra mente a personas hacia las que tenemos muchas emociones perturbadoras. Al darnos cuenta de que estamos llenos de emociones perturbadoras, ¿deberíamos en ese punto detener la práctica porque no podemos deshacernos de esas emociones inmediatamente, o deberíamos continuar con la práctica incluso con la interferencia de esas emociones perturbadoras?

Como explicó Tsongkapa, para generar un cierto estado mental positivo, necesitamos saber en qué se basa, qué debe precederlo para sustentarlo. Cuando revisamos las diversas meditaciones que tienen como objetivo desarrollar el anhelo de la bodichita, la compasión es un paso en ellas, pero ciertamente no es el primer paso. Podemos volver al comienzo del lam-rim si queremos encontrar la base, pero la base inmediata es la ecuanimidad. Necesitamos ver a esta persona en términos de: “Bueno, estoy molesto con ella porque se ha portado bien conmigo o no”, lo que crea apego o repulsión, y ver que: “Bueno, hay muchas otras circunstancias, y en diferentes circunstancias, la persona a la que estoy tan apegado también puede causarme más dolor si me ignora. Alguien que no me agrada, si cambia, posiblemente se convierta en mi mejor amigo”. De esta forma, desarrollamos un estado de ecuanimidad. Entonces, la base para desarrollar el amor y la compasión es este tipo de ecuanimidad que al menos libera de forma temporal a la mente de la atracción, la repulsión y la indiferencia.                   

De manera más general, como esbocé en Desarrollar una sensibilidad equilibrada, necesitamos una mente tranquila. Una mente tranquila está aquietada no solo de la atracción, la repulsión y la indiferencia, sino también del sopor y de la volatilidad mental, donde nuestra mente divaga con toda clase de pensamientos extraños, ya sea sobre la persona o sobre otra cosa. Para desarrollar la compasión adecuada, la mente no puede estar pensando en todo tipo de cosas, y especialmente no en las cosas desagradables que esta persona podría haberme hecho o las cosas maravillosas que quiero de la otra persona, que me hacen estar tan apegado. Como siempre dice Su Santidad el Dalái Lama, cuando queremos desarrollar la compasión, debemos diferenciar a la persona de lo que ha hecho. Lo que la persona hizo pudo haber sido bastante horrible, pero cuando queremos desarrollar la compasión, lo hacemos sobre la base de: “Este es un ser humano, este es un ser limitado. Quiere ser feliz; no quiere ser infeliz, al igual que yo”. Incluso si tenemos muchas emociones perturbadoras hacia alguien, si nos damos cuenta de que la base para ello es lo que hizo, pero no la persona como persona, podemos dirigir nuestra atención a la persona como persona y luego desarrollar compasión.

No estamos hablando de alcanzar la felicidad total con la práctica del “Dharma-light”, sino con el “Dharma auténtico”, con el cual en realidad estamos trabajando hacia la felicidad total. ¿Es eso correcto o no?

Eso es correcto. Con el “Dharma-light” no aspiramos a la iluminación en esta vida. Solo pensamos en términos de esta vida. Ni siquiera estamos considerando vidas futuras, renacimiento o liberación del renacimiento o algo así todavía, o nada en absoluto. En lo que nos estamos enfocando es en tratar de mejorar esta vida, ser más felices en esta vida. Y es posible que ni siquiera entendamos el verdadero sufrimiento del cambio, o que el tipo de felicidad que tenemos en esta vida siempre será frustrante, etc. O podríamos entender eso y decir: “Bueno, está bien, pero me gustaría tener más”.          

Según lo que he entendido hasta ahora, mi felicidad es mi responsabilidad personal, y según lo que entiendo de las enseñanzas que acabas de dar, debido a todas las influencias de todas las demás personas o de todos los demás continuos mentales, mi propia felicidad también depende de la interacción con otros continuos mentales. ¿Es eso correcto o no?

Eso es correcto. Tenemos que tener un poco de cuidado de entender lo que queremos decir con la palabra “responsable”. No puedo esperar que otras personas me hagan feliz. Para traer felicidad a mi experiencia, tengo que trabajar en eso. Sin embargo, no es que exista aislado de todos los demás. Por lo tanto, necesito ser capaz de apreciar la influencia que otros tienen sobre mí y que me traerán felicidad, y apreciarla de una manera que esté libre de emociones perturbadoras, como no aferrarme a ella, etc.    

La naturaleza básica de la mente, desde el punto de vista de muchos grandes maestros, es feliz, dichosa. Debido a que hay varias manchas fugaces que oscurecen esta felicidad básica, nuestro impulso natural es ser feliz. En otras palabras, deseamos estar en ese estado natural de felicidad y deshacernos de la infelicidad de las manchas fugaces. La discusión sobre el hecho de que la naturaleza de la mente sea feliz o dichosa está muy relacionada con toda la naturaleza de querer ser feliz y no querer ser infeliz. En cualquier caso, lo que quería decir era que la fuente más profunda y última de felicidad tiene que ser interna. No podemos depender de otros para nuestra felicidad. Sin embargo, interactuar con otros puede inspirarnos a desarrollar estas cualidades dentro de nosotros y puede actuar como una condición para lograr la felicidad. Pero la fuente última de felicidad tiene que estar dentro.         

Pienso en la analogía de la entropía. Organizamos nuestra experiencia en marcos conceptuales muy estrechamente organizados y, a partir de estos marcos conceptuales, surgen todo tipo de emociones perturbadoras. Mientras que la naturaleza de la mente es relajar todo eso. Esto es lo que intentamos hacer en el proceso de meditación, deconstruir todo este marco, ir en la dirección de la entropía. Mi analogía, y tal vez es solo para resaltar el punto, es que, si soltamos, en cierto sentido, la tendencia natural será como la entropía, a calmarse, a ir a este estado más desorganizado. “Desorganizado” suena como algo negativo, pero en cierto sentido es algo relajado en el que brilla la felicidad natural de la mente. Este es el punto de la analogía que estoy tratando de formular.  

Cuando digo que organizamos las cosas en un “marco conceptual”, lo que quiero decir es: “Me hiciste esto y, por lo tanto, eres horrible”, y cómo solidificamos eso en una proyección. Lo organizamos en una construcción mental, luego nos aferramos a ella y nos enojamos sobre la base de eso. Así, experimentamos a la otra persona en términos de este marco conceptual altamente organizado. No solo estamos hablando de categorías generales designadas con palabras, sino de algo que hemos solidificado en nuestra mente. Todo esto requiere una enorme cantidad de energía, que se manifiesta en todo tipo de emociones perturbadoras, etc. Si nos relajáramos y dejáramos que la tendencia natural de la mente deconstruyera eso en la forma de la entropía, entonces bajamos al estado natural. Cuando hablamos de meditación Kagyu mahamudra, por ejemplo, eso es exactamente lo que estás haciendo. La forma en que se describe en la meditación Kagyu mahamudra es que este marco conceptual ajustado naturalmente se liberará a sí mismo, se liberará automáticamente. Eso es muy descriptivo de la entropía.

Este marco conceptual altamente organizado implica no solo a “la otra persona” como criminal o monstruo, sino también al “yo” como víctima. Cuando reconocemos las deficiencias de la otra persona, o los diversos daños que podríamos haber recibido de la otra persona como parte de nuestro ejercicio, necesitamos un poco de entrenamiento en estos métodos para soltar, para ser capaces de no aferrarnos a ese marco conceptual altamente organizado de la persona, y no identificar al otro como el delincuente y a mí como la víctima. Si nos identificamos como la víctima, no podemos vernos fácilmente como el receptor del beneficio de la otra persona. Somos solo la víctima; solo hemos recibido daño de ellos. Así que todo este proceso no es realmente un proceso para principiantes.      

Para poder hacer esta práctica, necesitamos poder soltar. Por lo tanto, como en todo el programa de Desarrollar la sensibilidad equilibrada, el primer paso es aquietar la mente, soltar. De hecho, necesitamos ambos lados de la preparación para cada ejercicio que hacemos en desarrollar la sensibilidad equilibrada, que es la mente tranquila y la actitud considerada. Tranquilizamos nuestra mente incluso con el simple método de dejar ir estos pensamientos perturbadores, como abrir el puño cerrado. Pero además de esto, también necesitamos la actitud considerada, que es: “me importa lo que me pase”, y que se basa en reconocer que: “quiero ser feliz y no quiero ser infeliz. Eso me interesa y me lo tomo en serio. Por lo tanto, voy a intentar hacer algo y me doy cuenta de que el solo hecho de estar concentrado en las cosas negativas que he recibido de los demás y quejarme de ellas solo me hará más infeliz. Por lo tanto, dado que me interesa mi felicidad, intentaré concentrarme en las cosas positivas que he obtenido de los demás”.         

Ejercicio

Aquietarse y generar una actitud considerada

Probemos el ejercicio. Primero, necesitamos asentarnos y aquietar la mente. El método más simple es dejar ir nuestros diversos pensamientos y sentimientos perturbadores. Conforme exhalamos, imaginamos que nos abandonan, de forma gráfica. Podemos imaginar que nuestra mente es como un puño apretado y simplemente lo abrimos y soltamos. Mientras exhalamos, dejamos de aferrarnos a estos pensamientos y emociones perturbadoras. Y no necesitamos simplemente imaginarnos esto en nuestra mente. Si es útil, podemos hacerlo con el puño. Comenzamos con el puño cerrado y luego lo abrimos lentamente. Esto es quizás más útil en situaciones de la vida real en las que no estamos soltando y podemos reconocer que no estamos soltando. Este sencillo método podría ayudarnos a dejar de aferrarnos a algún pensamiento realmente negativo.  

Por supuesto, es muy artificial dirigir una meditación como esta, porque cada uno de nosotros necesitará una cantidad diferente de tiempo para aquietarse. Por lo tanto, tomen el tiempo que necesiten. Pueden tener los ojos abiertos o cerrados, pero lo que siempre se recomienda es que estén entreabiertos, mirando hacia el suelo. La razón relevante de esto es que es importante poder calmarse o generar algún tipo de mente positiva en nuestra vida diaria. Si tenemos que cerrar los ojos para poder hacerlo en la vida diaria con personas normales, ¡eso se vuelve extremadamente incómodo!    

Bien, el siguiente paso. Con una actitud considerada, recordamos:  

  • Soy un ser humano como todos los demás. 
  • Quiero ser feliz y no infeliz, como todos. 
  • Y es posible ser feliz y no infeliz.  
  • Me intereso por mí mismo, me intereso por mis sentimientos y por cómo me siento.

Enfocarse en nuestras madres

Ahora nos dirigimos a nuestra familia y comenzamos con nuestra madre. 

  • Nosotros recordamos a nuestra madre.  

Podemos usar algún tipo de imagen mental de ella para representarla. Este no es un ejercicio de visualización, así que no se preocupen si no es claro.   

  • Reconocemos que ella es un ser humano, como todos los demás, y quiere ser feliz y no quiere ser infeliz. Ella hace su mejor esfuerzo para lograrlo.   
  • Y mi madre tiene defectos, ciertamente, como cualquier otro ser humano. Por lo tanto, tratamos de recordarlos.  

No es necesario que hagamos un análisis profundo de todas las causas de estas deficiencias, pero sí tengamos en cuenta que proceden de causas. Simplemente reconocemos los defectos que podría tener. No hay ninguna diferencia si todavía está viva o ya falleció. 

  • No tiene sentido quejarse de sus defectos, así que no voy a insistir en ellos. No voy a pensar en ella solo en términos de estos defectos.

No se trata de perdonar o no perdonar. Es solo ser objetivos al respecto.

  • En cambio, volteamos a ver sus puntos fuertes, sus puntos buenos, las cosas positivas acerca de ella. Tratamos de identificar esas buenas cualidades y creemos firmemente que son ciertas. No solo las estamos proyectando, sino que son ciertas. Cualesquiera que sean esas buenas cualidades, ya sean grandes o pequeñas.

Si mientras tratamos de enfocarnos en sus buenas cualidades y recordarlas, los pensamientos sobre sus defectos surgen nuevamente, los dejamos ir. Los dejamos ir con un sentimiento emocional general de bondad hacia ella.    

  • Está bien, ella tiene estas deficiencias; pero eso no es en lo que me estoy enfocando ahora. En cambio, sentimos muy profundamente que ella realmente tiene estas buenas cualidades, y tenemos una firme convicción en eso. Aquí también puede haber un poco de admiración.   
  • Luego pensamos en el beneficio que los demás, y en particular nosotros mismos, hemos recibido de estas buenas cualidades, ya sea que nos hayan ayudado o nos hayan influido. 

Podríamos notar que, a medida que continuamos este proceso, recordamos más y más buenas cualidades que quizás no hayamos identificado antes en el proceso de meditación. Esto a menudo surge cuanto más pensamos en ella bajo esta luz positiva.  

  • La emoción que generamos aquí es de profunda gratitud y profundo respeto por los beneficios que hemos obtenido, y que otros también han recibido, de estas buenas cualidades. No es solo que la apreciamos por tener estas cualidades y beneficiarnos, sino que apreciamos mucho las cualidades que tenemos en nosotros mismos que hemos obtenido a través de su influencia, a través de la influencia de esas cualidades. 
  • Finalmente, desarrollamos este fuerte deseo de poder desarrollar estas cualidades cada vez más en nosotros, estas cualidades que, de alguna manera, hemos obtenido a través de su influencia.
  • Luego nos calmamos y simplemente dejamos que la experiencia se asiente y regresamos gradualmente a nuestro estado ordinario, un estado no meditativo.
  • Entonces pensamos que cualquier influencia positiva que haya surgido de esto pueda profundizar cada vez más y desarrollar aún más estas cualidades positivas para poder usarlas en beneficio de todos.
Top