Integrar nuestra vida: descripción general y enfocarse en nuestros padres

Otros idiomas

Preguntas

Agregar los cuatro inconmensurables a la meditación

En nuestra última sesión probamos el ejercicio con un enfoque en nuestra madre. ¿Alguna pregunta sobre la meditación, sobre el proceso, etc.? 

¿Podemos decir que la meditación sobre los cuatro inconmensurables está ligada a esta práctica que acabamos de hacer sobre nuestras madres?

Bueno, no son completamente ajenas, pero el énfasis es totalmente diferente. Con los cuatro inconmensurables, dirigimos el amor y la compasión a los demás. Aquí, realmente no estamos dirigiendo nuestros sentimientos hacia los demás. En cambio, el ejercicio está más relacionado con recordar la bondad del amor maternal, la bondad que hemos recibido de nuestras madres. No es que el objeto sea diferente. Todavía nos enfocamos en los demás, como nuestra madre o nuestro padre o amigos, o lo que sea. El objeto focal es el mismo, pero la forma en que nuestra mente se relaciona con ellos es diferente: con los cuatro inconmensurables, estamos dirigiendo hacia ese objeto un sentimiento de amor y compasión, etc. En el caso del ejercicio que estamos haciendo, estamos apreciando las cosas beneficiosas que hemos recibido de ellos. El objeto es el mismo, pero lo que la mente hace con el objeto es diferente.

Esto ilustra muy bien por qué Tsongkapa enfatiza que, si queremos generar un cierto estado mental positivo a través de la familiaridad, lo principal que necesitamos saber son estos dos puntos: en qué estamos enfocados y cómo se relaciona la mente con ello. Entonces, aquí hay un buen ejemplo de que tenemos el mismo objeto focal, pero una forma diferente de relacionarnos con él. También podemos tener el otro caso, en el que el objeto cambia, pero la forma en que la mente se relaciona con él es la misma, como al hacer el mismo ejercicio que acabamos de hacer, pero centrándonos en nuestro padre en lugar de en nuestra madre.

Resumen de todo el entrenamiento

¿Podría aclarar los pasos?

Si. Necesitamos familiarizarnos con los pasos porque lo que nos queda en el curso es aplicar ahora el mismo método a diferentes objetos focales. Hay una larga lista de objetos que debemos considerar. Permítanme enlistar los pasos para que tengan una idea del alcance de esta práctica.  

Para cada uno de estos objetos focales: 

  • Traemos a la mente una imagen de la persona o una imagen que represente el objeto.   
  • Si es necesario, recordamos las deficiencias o cualidades negativas de esta persona o elemento. Vemos que han surgido por causas y circunstancias y decidimos que no hay ningún beneficio en insistir y quejarse de estas fallas. Luego, sin negar estos defectos o deficiencias, dejamos de lado cualquier consideración adicional sobre ellos.   
  • A continuación, recordamos las buenas cualidades de la persona o cosa y las buenas cualidades que hemos obtenido de nuestra interacción. Nos enfocamos en estos hechos con firme convicción.        
  • Luego, reconocemos los beneficios que hemos obtenido de la persona o elemento en términos de lo que hemos aprendido. Posteriormente, nos enfocamos en estos hechos con profundo aprecio y respeto.    
  • Y luego tratamos de sentirnos inspirados para desarrollarlos más. 

Entonces, esta es la forma en que nos relacionamos con el objeto y ahora lo aplicamos a muchos objetos diferentes.

El primer grupo estaría formado por miembros de la familia: madre, padre, hermanos y hermanas y otros familiares cercanos desde la infancia. Eso podría incluir abuelos, tías, tíos, etc. En lo que nos enfocamos aquí es en nuestra niñez y nuestro desarrollo temprano.

Luego, nos enfocamos en nuestro país de origen, y luego en la región, luego en la cultura y luego en la religión en la que nacimos, si es que existe. Esto es especialmente importante y relevante para cualquiera que abandone su religión nativa y se vuelva al budismo, por ejemplo. Muy a menudo, las personas tienen la tendencia a ver solo las cosas negativas de su religión nativa y eso puede crear muchos problemas emocionales, de hecho, a un nivel muy profundo. Entonces, es muy importante reconocer las cosas positivas que hemos obtenido de esa religión nativa.  

Aquí, necesito traer algo muy útil que no encontramos en las enseñanzas budistas, que proviene de un esquema de psicología llamado “terapia contextual”. Tiene que ver con todo el tema de la lealtad. Lo que se ha descubierto, al menos clínicamente, es que existe una gran necesidad en nosotros, como seres humanos, de ser leales a algo, como nuestros antecedentes. Lo que sucede a menudo es que tenemos “lealtad mal colocada”. Solo nos enfocamos en los aspectos negativos de nuestros antecedentes - nuestra religión nativa, por ejemplo - y los rechazamos, pero inconscientemente lo que sucede es que seguimos siendo leales a esos aspectos negativos. Entonces, si la religión nativa era muy cerrada y sectaria, y la rechazamos, de alguna manera simplemente imitamos esas mismas cualidades, a menudo de manera inconsciente. En otras palabras, nos volvemos muy cerrados y sectarios con respecto a la nueva religión que hemos adoptado. 

Donde se encuentra más clínicamente es cuando los padres siempre dicen: “No eres bueno, eres un perdedor” y “nunca lograrás nada”. Para ser leal a eso, el niño de hecho actúa y se convierte en un criminal o un drogadicto, o algo así; porque si son leales a cómo los llamaron los padres, inconscientemente sienten que los padres los aceptan por eso. Funciona a nivel psicológico de esa manera. Entonces, el enfoque terapéutico para esto es lograr que la persona sea capaz de reconocer las cosas positivas de su entorno, para que, en lugar de ser leal a los aspectos negativos, pueda ser leal a los aspectos positivos.    

Esta comprensión profunda de la terapia contextual también ha dado forma a este tipo de ejercicio. No es una enseñanza específicamente budista, pero encaja muy bien en las enseñanzas budistas en términos del énfasis en recordar la bondad de nuestras madres, el amor maternal. En la meditación de siete partes de causa y efecto para la generación de la bodichita, el paso en el que desarrollamos esta valoración del amor que hemos recibido y el deseo de retribuirlo, ¿qué estamos haciendo? Si lo traducimos en términos de la terapia contextual, estamos reconociendo el amor que hemos recibido y vamos a ser leales a eso y a extender ese amor no solo a nuestra próxima generación, sino a todos. Entonces, esta comprensión del tema de la lealtad es muy consistente con la enseñanza budista.

Bien, el siguiente objeto focal del proceso es considerar todos los campos principales de estudio que hemos aprendido. Aprendimos muchas cosas diferentes en la escuela: música, deportes, idiomas, ciencias, etc. Repasamos todos los beneficios que hemos obtenido de esto para intentar integrarlo todo. Si aprendimos un poco de historia o geografía en la escuela secundaria, eso nos ha beneficiado en términos de comprender el mundo.     

Puede ser más difícil ver los beneficios que obtuvimos del álgebra de la escuela secundaria, pero debemos pensar en eso. Necesitamos examinar realmente: ¿he aprendido algo del álgebra? Tal vez veamos que, cuando factorizamos una ecuación, usamos un método que podemos llevar a la vida real para analizar situaciones y ver los componentes que las causan. Esa es una forma de pensar que ciertamente podría habernos beneficiado. Me parece que se entiende la idea. Podríamos mirar hacia atrás al álgebra de la escuela secundaria y decir: “Esa fue una completa pérdida de tiempo; era tan aburrida, la odiaba”, pero eso ciertamente no ayuda a integrarlo en nuestra vida como parte de nuestra educación. Pero, si lo vemos como: “Bueno, aprendí de eso una cierta forma de analizar situaciones. No niego que tal vez fue aburrida en ese momento y la odié; sin embargo, aprendí algo de ella, así que estoy feliz de haberla aprendido”.    

La siguiente área en la que enfocarse son nuestros maestros, tanto para temas espirituales como no espirituales, quienes han contribuido significativamente a nuestro desarrollo. Esto también se sugiere en las enseñanzas budistas, que cuando pensamos en términos de nuestros maestros espirituales, también consideramos al maestro que nos enseñó a leer. Si no nos hubieran enseñado a leer, entonces no podríamos leer, obviamente. Usamos mucho la lectura en nuestro estudio espiritual y en la vida cotidiana, por lo que la persona que nos enseñó a leer ha contribuido enormemente a todo nuestro desarrollo.  

Luego, vemos a nuestra pareja y a nuestros hijos y nietos, si los tenemos. También podemos ampliarlo a todas las parejas que hemos tenido en el camino para estar con quien estamos ahora. Si estamos divorciados, podemos concentrarnos en el cónyuge o las parejas que hemos tenido. Anteriormente, miramos hacia atrás a los miembros de la familia que nos influyeron cuando éramos niños, pero ahora, son aquellos que nos influyen mientras somos adultos.

Después de esto, el siguiente paso no es solo considerar a nuestras novias y novios con los que hemos tenido relaciones románticas, sino también a todos nuestros amigos cercanos, pasados y presentes, centrándonos especialmente en todos los que nos han amado.

Luego, el siguiente paso es pensar en las fases importantes de nuestra vida, incluidas las influencias de factores económicos y de salud, y de los diferentes lugares en los que hemos vivido y viajado. Por ejemplo, en diferentes momentos de nuestra vida, podríamos haber vivido en diferentes lugares o, incluso si estuviéramos en la misma ciudad, en diferentes departamentos o casas. Y podríamos haber tenido fases en nuestra vida en las que no teníamos mucho dinero y otras fases en nuestra vida en las que teníamos mucho dinero, o fases en nuestra vida en las que hemos enfrentado una enfermedad grave u otras fases de nuestra vida en las que hemos estado muy saludables. Entonces, observamos estas diferentes fases y vemos qué cosas beneficiosas hemos aprendido de esas diferentes experiencias. Creo que aquí podemos incluir cosas como pertenecer a algún tipo de club social o gimnasio, o tener algún tipo de pasatiempo, como la fotografía o lo que sea. También necesitamos incluir los diferentes trabajos que hemos tenido, en términos de nuestro empleo.

Si tenemos un poco de información sobre esto, podemos dar un paso más y también tomar en consideración situaciones de vidas anteriores que podemos inferir basándonos en patrones de nuestra vida actual. Todo esto encaja o está en armonía con las enseñanzas budistas del regocijo. Nos regocijamos por las cosas positivas que hemos hecho en el pasado, que han resultado en las buenas cualidades que tenemos ahora. Ya sea que estemos hablando de educación o de cosas constructivas que hicimos en una vida anterior que causaron que en la actualidad tengamos un precioso renacimiento humano, todos esos son objetos en los que nos enfocamos con regocijo, estamos felices por ellos, en nuestra práctica budista. Esto es bastante similar a eso. Y si hemos estudiado y somos conscientes de cosas como la astrología o la numerología, también podemos incorporar eso. Los diversos beneficios que hemos recibido de la posición natal de nuestro Venus o Marte o la luna y demás, los diversos aspectos de nuestra carta astrológica o cualquier combinación de números de nuestros diferentes nombres.         

Entonces, estos son los diversos campos en los que aplicamos esta metodología para el paso uno del ejercicio del proceso. Esto es como en Desarrollar la sensibilidad equilibrada: cada uno de los ejercicios puede tardar varios meses en realizarse, porque cada ejercicio tiene una gran cantidad de pasos.  

El segundo paso de este proceso analiza cómo realmente integramos todas estas cosas. Al principio, debemos reconocer y reunir todas las piezas. Una vez que hemos realizado el paso uno a fondo, no tenemos que hacerlo una y otra vez. Una vez que hemos reunido toda esa información sobre las cosas positivas que hemos recibido de todas estas otras fuentes, y desarrollamos un fuerte sentido de aprecio por ellas, lo que realmente necesitamos repetir una y otra vez es el proceso de reunirlas todas. Necesitamos reunirlas en un todo integrado en términos de cómo la forma en que somos ahora ha surgido en dependencia de estos factores positivos, no solo de los factores negativos.   

Señalaré eso en la próxima sesión, el proceso mediante el cual integramos todo esto. Pero eso nos brinda una descripción general de este proceso que estamos abordando. Es un proceso muy amplio, pero uno que, cada vez estoy cada vez más convencido, puede ser muy beneficioso, como base de trabajo tanto para el “Dharma-light” como para el Dharma auténtico, trabajando solo para esta vida o para vidas futuras, liberación e iluminación.     

Lidiar con haber sido abusado

Al involucrarnos en este proceso, al principio reconocemos las deficiencias de la persona o la situación, y tenemos la firme intención de no insistir en ellas y no quejarnos de ellas, sino simplemente reconocerlas y luego pasar a la apreciación de las cosas positivas. ¿Qué sucede si esas cosas negativas nos persiguen y vuelven a nosotros incluso si realmente no queremos eso, y se convierten en un obstáculo en nuestra práctica? ¿Qué debemos hacer?

Supongo que a lo que te refieres aquí es a una situación en la que los diversos métodos para aquietar la mente no son lo suficientemente efectivos para nosotros: los métodos para soltar o ver que estos pensamientos son como nubes en el cielo, o dejar que las cosas se asienten como olas en el océano, hay muchas formas diferentes de aquietarse. Pero si estas no funcionan, ¿qué hacemos? Esa es tu pregunta. Y entonces podemos pensar en ejemplos en los que este podría ser el caso.

Digamos que fuimos abusados física o sexualmente por uno de nuestros padres, abuelos o alguien. Tengan en cuenta que no soy terapeuta, así que no tengo experiencia clínica, pero por lo que entiendo, en ese tipo de situación lo que probablemente sería mejor, sobre todo desde un punto de vista budista, sería dejar de lado temporalmente la consideración por esa persona y trabajar en todos estos otros aspectos en términos de los beneficios que hemos recibido de otras personas, el amor, la amabilidad que hemos recibido. Porque, a menudo, si alguien ha sido abusado, lo que se le ha inculcado es que: “No soy bueno; de alguna manera, merecía ser abusado”. Si pueden reforzar todos los beneficios y la amabilidad que han recibido de los demás, entonces eso quizás pueda contrarrestar esos sentimientos y dar un poco de fuerza a su autoimagen. Así, tales personas tendrán la fortaleza para enfrentar en su mente a la persona que ha abusado de ellas, aceptar la injusticia de haber sido abusadas, pero luego ir más allá de eso y ser capaces de reconocer las cualidades positivas de esa persona también. Cuando obtenemos un sentimiento más positivo de fortaleza y autoestima, a menudo también obtenemos la fuerza para lidiar con nuestras experiencias traumáticas pasadas.              

Además, alguien que ha sido abusado generalmente no confía en nadie. Por lo tanto, si pueden aprender a apreciar toda la bondad, amor y los beneficios que han recibido de los demás, eso les ayudará a contrarrestar la sensación de “no puedo confiar en nadie”. Otra cosa que vemos a veces con las personas que han sido abusadas es que se identifican tan fuertemente con haber sido la víctima que luego exigen que los demás las recompensen. En otras palabras: “Tienes que darme más y más porque pobre de mí, yo fui la víctima. Entonces, padres, cómprenme una casa nueva, sean complacientes conmigo”. Esto es muy destructivo y, por lo tanto, si podemos darnos cuenta de que hemos recibido un gran beneficio de los demás, no por haber sido una víctima, sino en general, eso también podría ayudar a romper este síndrome de: “Yo soy la víctima, por lo tanto, merezco ser tratado especialmente”.    

Me parece que, a veces, cuando analizamos cómo podríamos lidiar con una situación muy extrema, eso nos da un poco de perspectiva sobre cómo lidiar con situaciones menos dramáticas que nosotros mismos podríamos haber experimentado. Por ejemplo, nuestro socio comercial nos engañó en los negocios, o mi anterior esposa o esposo me engañó en el matrimonio. Quiero decir, en general, estas cosas son menos graves que haber sido abusado sexual o físicamente.

La importancia de la ecuanimidad

Ahora, apliquemos todo este proceso a nuestro padre. Lo hicimos con nuestra madre; apliquémoslo a nuestro padre.

Creo que es particularmente importante trabajar tanto con la madre como con el padre, porque, especialmente a medida que crecimos (a menos, por supuesto, que nuestros padres estuvieran divorciados y solo tuviéramos contacto con uno de ellos, o hayamos sido criados por un padre soltero, o uno de ellos haya muerto o algo así), por lo general, son las influencias más fuertes que tuvimos. Por eso es importante tener una visión equilibrada de lo que obtuvimos de ellos.   

Si fuimos criados por un padre soltero y el otro padre no hizo mucho por nosotros, o si uno de nuestros padres falleció cuando éramos jóvenes, podemos intentar ver qué hemos aprendido de eso. ¿Qué beneficio obtuvimos de la experiencia? Por ejemplo, el hecho de que uno de nuestros padres haya muerto cuando éramos adolescentes podría habernos hecho asumir un poco más de responsabilidad en nuestra vida y crecer más rápido. Aunque este proceso es bastante fácil de realizar con alguien con quien generalmente hemos tenido una relación muy positiva y buena, es mucho más beneficioso intentar hacer esto con alguien con quien hemos tenido una relación difícil.

Pero, volviendo a la pregunta anterior, si hay alguien con quien es demasiado difícil trabajar, omitimos a esa persona hasta que nos volvamos más fuertes en esta práctica; entonces, podemos volver con ella. Creo que eso subyace a la importancia que se les da a todas las meditaciones del amor, compasión y bodichita en el budismo. La base de estas meditaciones es la ecuanimidad. A menos que podamos despejar nuestra mente de la atracción, la repulsión (siendo la repulsión el odio hacia esta persona con la que tuvimos una relación difícil) y la indiferencia, a menos que tengamos esa base de ecuanimidad, no seremos capaces de dirigir el amor y la compasión en la forma Mahayana completa, que es dirigirlos a todos por igual.              

Además, subraya la importancia del hecho de que, antes de intentar practicar en el nivel avanzado de motivación, necesitamos practicar los niveles anteriores. Si revisamos el esquema del lam-rim previo a este nivel avanzado del Mahayana, tenemos el nivel intermedio, en el que estamos trabajando para superar, al menos hasta cierto punto, nuestras emociones perturbadoras: apego, deseo, codicia, hostilidad, etc. A menos que tengamos una base en eso, será muy difícil lograr este primer paso en las prácticas de ecuanimidad de nivel avanzado. No funcionará si nos decimos a nosotros mismos: “¡Se van el apego, la repulsión y la indiferencia!”. Tenemos que tomarnos muy en serio el hecho de que estas son etapas graduales, hay pasos y hay un propósito para eso. La práctica budista no se hace así sin ningún motivo.           

Enfocarse en nuestro padre

Bien, trabajemos con nuestro padre.

Primero, necesitamos establecer el contenedor mental y emocional para el ejercicio, que es la mente tranquila y el corazón considerado.  

  • En primer lugar, nos aquietamos. El método más simple, como explicamos antes, es simplemente soltar. 
  • Luego incorporamos la actitud considerada: “Soy un ser humano, como todos los demás. Tengo sentimientos, como todos los demás. Quiero ser feliz, no quiero ser infeliz. Me intereso por eso, y por eso quiero cuidarme y tratar de traerme más felicidad. No es que tenga que ganármelo, o merecerlo o que me den permiso para ser feliz. Es simplemente la dirección natural a tomar, como una planta que crece hacia el sol”.  
  • Entonces pensamos en nuestro padre. Si podemos imaginarlo en nuestra mente, eso es muy bueno. Si no, no se preocupen.  
  • Tratemos de recordar sus defectos y cualidades negativas y tratemos de entender cómo han surgido por causas y circunstancias en términos de su pasado y los tiempos en los que creció, etc.
  • Ahora, decidamos que no hay ningún beneficio en insistir en esas fallas y, sin negarlas, dejémoslas a un lado. 

Si creemos que es útil en este momento perdonar a nuestro padre por sus faltas, está bien; el perdón proviene de un marco conceptual diferente al budista, pero no daña. El perdón tiene más que ver con nuestros propios sentimientos; las deficiencias del padre son solo un hecho, es simplemente neutral. Desde el punto de vista budista, más que el perdón, lo que necesitamos para superar el resentimiento y los rencores es la comprensión.

  • Luego, recordamos las buenas cualidades de nuestro padre y las buenas cualidades que podríamos haber obtenido de nuestra interacción con él. Aquí, tenemos que pensar no solo en las buenas cualidades que podríamos haber aprendido de él, sino también en las buenas cualidades que podríamos aprender de él, esté o no vivo ahora.     
  • Nos enfocamos en los hechos de estas buenas cualidades, lo que hemos aprendido, con la firme convicción de que es verdad.   
  • Luego, reconocemos los beneficios que hemos obtenido de nuestro padre en términos de lo que hemos aprendido, lo que hemos obtenido, y tratamos de enfocarnos en eso con profunda valoración y respeto.  
  • Tratamos de sentirnos inspirados para desarrollar aún más estas cualidades. Inspirados por su ejemplo, nos sentimos animados, iluminados y llenos de energía. Si lo desean, pueden imaginar que una luz amarilla sale de su padre, de su corazón, y entra en su propio corazón y lo llena con la inspiración y la fuerza para desarrollar estas cualidades. Es como su regalo para nosotros.  
  • Ahora nuestra madre se une a él, y recordamos todas sus buenas cualidades y lo que hemos aprendido de eso, y la luz amarilla también viene de ella hacia nosotros y nos llena de inspiración para desarrollarlas más. También es su regalo para nosotros.      
  • Con la combinación de estas dos luces, nos sentimos inspirados e iluminados para desarrollar estas cualidades cada vez más. 
  • Sentimos que, llenos de luz, brillamos con esta luz y somos capaces de inspirar a todos los demás a desarrollar estas cualidades también.
  • Dejamos que eso se asiente en nosotros. Luego regresamos lentamente a nuestro estado mental habitual. 
  • Nuevamente, pensamos que cualquier comprensión, cualquier fuerza positiva que hayamos obtenido de esto, pueda ser cada vez más profunda y actuar como una causa para poder ayudar a los demás de la manera más completa posible.   

Solo un último comentario aquí para aquellos que puedan estar familiarizados con ciertos tipos de meditaciones tantra en el budismo. Quizás hayan notado que estamos siguiendo exactamente la misma estructura que cuando trabajamos con una figura búdica, como Chenrezig, y estamos llenos de compasión, y luego brillamos con esa compasión y la enviamos a todos. Aquí, estamos trabajando con las fuentes más comunes de estas cualidades que recibimos de varias personas y varios aspectos de nuestra vida. Para la mayoría de nosotros, esto probablemente será mucho más accesible que trabajar con su forma idealizada en el aspecto de una figura búdica. Así que podría ser un trampolín hacia ese tipo de práctica.      

Mañana trabajaremos con algunas de estas otras categorías de objetos de los que nos hemos beneficiado y que tienen buenas cualidades. Pero para su propia práctica, sería bueno ampliar lo que hemos hecho aquí con otros miembros de la familia que los han influenciado a lo largo de su crecimiento. Al final, imaginamos a toda nuestra familia a nuestro alrededor, todos enviándonos luz amarilla, y sentimos la totalidad integrada de todas las cosas maravillosas de las que nos hemos beneficiado de nuestra familia. Esta es realmente nuestra herencia. 

Top