Cómo prestamos atención y cómo respondemos
Reacción versus respuesta
Para desarrollar una sensibilidad equilibrada y evitar los dos extremos de insensibilidad o hipersensibilidad, hemos hablado de la necesidad de trabajar en dos factores: cómo prestamos atención y cómo respondemos. Existe una diferencia entre responder y reaccionar. Reaccionar es lo que hace una sustancia química, y responder es lo que hace un ser humano cuando no actúa compulsiva y habitualmente como una sustancia química. A menudo, descubrimos que reaccionamos como una sustancia química. Ni siquiera pensamos y actuamos automáticamente debido a hábitos profundamente arraigados.
Darse cuenta que discrimina
De hecho, no necesitamos comportarnos así. Somos seres humanos y tenemos la capacidad de discernir entre lo beneficioso y lo perjudicial. Podemos responder según nuestra elección. Nuestro objetivo es este: responder de forma adecuada y no simplemente reaccionar según viejos patrones neuróticos.
Algunos podrían objetar esto y debatir las posibles fallas. Podrían argumentar que discriminar de antemano, tomar una decisión, etc., significa que una persona no actúa con naturalidad, sino que es artificial y forzada. ¿No sería mejor simplemente ser natural?
Sin embargo, cuando observamos nuestras formas naturales y espontáneas de comportarnos, a menudo son muy neuróticas. Que algo sea espontáneo no significa que sea útil, apropiado ni la mejor manera de afrontar una situación. Podemos usar el ejemplo de un bebé que llora por la noche. Espontáneamente, alguien podría querer darle una bofetada o gritarle para que se calle. Sin embargo, nadie estaría de acuerdo en que esta reacción espontánea, supuestamente natural, sea una forma sensible o equilibrada de tratar a un bebé.
Analicemos con más profundidad el significado de algo espontáneo o natural. En realidad, lo que surge automáticamente se basa en el hábito y la familiaridad. Por lo tanto, si tenemos hábitos neuróticos profundamente arraigados, eso es lo que surge. Sin embargo, si nos entrenamos en maneras más beneficiosas de actuar y comportarnos, con el tiempo estas maneras más saludables de tratar a los demás y a nosotros mismos surgirán de forma espontánea y natural.
Cuando usamos el darse cuenta que discrimina para guiar nuestra respuesta, no significa que lo hagamos de una manera intelectual artificial. Por ejemplo, si miramos hacia allá, hay una abertura en la pared y allí está la pared. Discernimos entre esas dos cosas y sabemos que debemos cruzar la puerta. No chocamos contra la pared. No diríamos que esto es una acción intelectual artificial. Claro que discriminamos lo que es útil o dañino, útil o inútil. Usamos el darse cuenta que discrimina para poder vivir y funcionar en este mundo. Si no discriminamos, comeríamos el plato en lugar de la comida del plato.
La base: una mente tranquila y un corazón cuidadoso
Por lo tanto, en nuestro entrenamiento en la sensibilidad, nos estamos entrenando para desarrollar esta habilidad natural como base para poder discriminar entre lo que es útil y lo que es dañino. Hemos hablado de la necesidad de una mente tranquila y un corazón o actitud cuidadosa. Un corazón cálido es diferente de un corazón cuidadoso o considerado. Por ejemplo, vamos a un restaurante a comer, y hay muchos tipos diferentes de alimentos. Algunos son limpios y saludables, mientras que otros son grasosos, difíciles de digerir y poco saludables. Si entramos al restaurante y estamos constantemente charlando o nuestra mente está abarrotada de todo tipo de pensamientos, realmente no prestamos atención a lo que pedimos o ponemos en nuestro plato. El resultado es que nos podemos enfermar. Si no tenemos una actitud cuidadosa, no nos tomamos en serio. No nos importa lo que pedimos o si nos enfermamos o no. No somos cuidadosos y simplemente comemos cualquier cosa. No tomamos en serio que nuestras acciones tendrán consecuencias. No tomamos en serio lo que realmente es una situación. Por ejemplo, no tomamos en serio que otra persona pueda estar molesta o que alguien esté demasiado ocupado.
Esta actitud cuidadosa es la base para tener un corazón cálido. La palabra "cuidadoso" también se relaciona con la palabra "considerado". Tener un corazón cálido sin ser cuidadoso puede ser, de hecho, bastante egocéntrico y autocentrado. Por eso, la mente tranquila y la actitud cuidadosa son la base para desarrollar cualidades más positivas. Sin esta base, es muy difícil alcanzar una sensibilidad equilibrada. Esta actitud cuidadosa debe estar dirigida tanto a los demás como a nosotros mismos. Necesitamos un equilibrio entre ambas. Una sin la otra no es suficiente.
La recordación es el pegamento mental
Hemos estado trabajando en la mente tranquila, el primero de los dos pilares sobre los que debemos apoyarnos. Como hemos experimentado, no es fácil de desarrollar. Requiere todos los métodos para obtener concentración que se enseñan en el budismo y otras disciplinas. Estas enseñanzas no son exclusivamente budistas; también se encuentran en otras tradiciones indias. Necesitamos lo que suele traducirse como atención plena (recordación). En realidad, es el pegamento mental; aunque no es una expresión muy bonita, describe mejor el significado. Es el factor que mantiene nuestra atención fija en algo, el factor con el que sostenemos la atención y no la soltamos. Lo necesitamos para mantener nuestro enfoque en la otra persona cuando conversamos con ella. Tenemos que sostener y necesitamos el pegamento mental para la actitud cuidadosa también. Sin eso, podríamos aburrirnos o perder el interés en la conversación. Esto sucede a menudo, ¿verdad?
Con ese pegamento mental está la alerta para notar cuándo se ha aflojado y nuestra mente divaga, pensando en otra cosa o cuando surge una emoción inapropiada, etc. Cuando estamos sosteniendo la atención, automáticamente hay una parte de la mente que está alerta introspectivamente a cualquier momento en que el pegamento se afloje o apriete demasiado y corrige la sujeción. Si nuestra mente divaga, o dejamos correr películas en nuestra cabeza, o surgen emociones, entonces necesitamos aplicar los tres métodos que hemos aprendido (soltar, escribir sobre el agua o las olas en el océano) para aquietar la mente y restablecer el pegamento mental en la otra persona de una manera equilibrada. Eso es lo que necesitamos hacer para aquietar la mente de nuevo.
Las fallas del pegamento mental pueden ser en ambos sentidos: estar demasiado flojo o demasiado apretado. Esto coincide con nuestras dos categorías de demasiado sensible o indiferente. Cuando está demasiado apretado, demasiado sensible o demasiado emocional, somos demasiado intensos con la otra persona, mirándola fijamente e invadiendo su espacio. Esto hace que a la otra persona le sea imposible enfocarse. Es preciso hacer los ajustes necesarios.
Además, debemos tener en cuenta que la introspección no está completamente separada del pegamento mental. Si la concebimos como un factor aislado, lo que ocurre es que nuestra atención se divide y solo una parte se enfoca en la otra persona. La otra parte se enfoca en lo que ocurre en nuestra mente. Esto puede llegar al extremo de la paranoia acerca de perder la atención o actuar de forma inapropiada. Eso tampoco es muy equilibrado. Como siempre explica Su Santidad el Dalái Lama, lo principal es el pegamento mental. Si mantenemos esto, automáticamente hay una alerta de la calidad del pegamento mental. Es parte de la sujeción. Colocamos la parte principal del enfoque en la otra persona y, al realmente hacerlo, automáticamente notamos cuando falla.
Podemos ver cómo la actitud cuidadosa es esencial porque está en concordancia con el pegamento mental que nos hace, no solo enfocarnos en otra persona, sino también cuidar si estamos divagando mentalmente, cuidar si nuestras emociones y nuestro enfoque es demasiado intenso, etc. Shantideva, el gran maestro budista indio que escribió Involucrarse en el comportamiento del Bodisatva, Bodhicharyavatara, explica en dos capítulos una discusión sobre la disciplina ética como base de la concentración. Un capítulo generalmente se traduce como "actitud considerada", en realidad el factor mental que llamamos actitud cuidadosa. Tenemos que cuidar no caer bajo la influencia del enojo y otras emociones perturbadoras, etc. Luego, el segundo capítulo trata sobre la recordación, este pegamento mental. Esta es la fuente de gran parte de lo que estamos abordando en la sensibilidad equilibrada.
Breve revisión de la práctica
Regresemos a nuestras prácticas. Aprendimos los tres métodos para aquietar la mente: soltar, escribir sobre el agua y las olas en el océano. Trabajamos la primera fase del entrenamiento con fotografías y pensamientos de otros. Antes de pasar a la siguiente fase, hagamos un breve repaso de lo que hemos visto hasta ahora. Es como un entrenamiento atlético: debemos repetirlo una y otra vez para familiarizarnos con él.
Hagámoslo de nuevo. Sugiero que trabajemos con las tres fotos: la de un conocido, la de un amigo y la de alguien que nos cae mal, una a la vez, en secuencia, para ver cómo podemos mantener la mente en silencio.
Meditación guiada
- Comienza por tranquilizarte y enfocarte en la respiración.
- Observa la fotografía del mero conocido con la mente tranquila utilizando cualquiera de los tres métodos que sean apropiados.
- Haz una pausa por un momento y deja que la experiencia se asiente.
- Ahora fija tu pegamento mental en la foto de un amigo. Si se vuelve demasiado fuerte o demasiado débil, aplica el método adecuado para aquietar la mente.
- Haz una pausa por un momento y deja que la experiencia se asiente.
- Por último, dirige la atención a la persona que no te agrada. Fija el pegamento mental y, si está demasiado apretado o demasiado flojo, aplica el método adecuado.
- Cada uno de estos tres métodos solo requiere uno o dos segundos para su aplicación. Simplemente, deja ir un pensamiento, por ejemplo, y luego continúa con el pegamento mental.
- La escritura en el agua para cada sílaba está hecha y terminada. Luego, continúa con el pegamento mental en la persona.
- La ola en el océano es solo un segundo de sentirse así y luego regresa al pegamento mental.
- Deja las fotografías y permite que la experiencia se asiente.
- Enfócate en la respiración.
Preguntas y comentarios
¿Puede una persona tener pegamento mental sin atención? No veo la diferencia. Cuando tengo atención, el pegamento mental está ahí. No entiendo la diferencia entre recordación y atención.
Aclaremos la terminología. Tenemos cuatro términos: recordación o pegamento mental, alerta introspectiva, atención y concentración. Estos son cuatro factores mentales diferentes.
La atención es lo que nos lleva a enfocarnos en un objeto en particular. La recordación o pegamento mental, nos impide perderla. La concentración es el factor que la mantiene. La alerta introspectiva es como la alarma que suena si algo falla con el pegamento mental. Esto envía una señal a la atención. La atención se corrige y nos devuelve al objeto.
Su Santidad el Dalái Lama explica que la concentración y la recordación, este pegamento mental, en realidad se refieren a lo mismo desde dos perspectivas diferentes. El pegamento mental es la sujeción, y la concentración es la colocación mental que se queda o la permanencia mental. Sujetarse y permanecer se refieren a lo mismo; sin embargo, se consideran desde dos perspectivas diferentes. Al trabajar para obtener la recordación unipuntual, una mente tranquila o como queramos expresarlo, ponemos el énfasis principal en la sujeción, no en la concentración ni en permanecer allí. Es una diferencia sutil pero profunda en nuestra forma de abordar una situación.
Por ejemplo, digamos que estamos hablando con alguien y nos esforzamos por quedarnos ahí, quedarnos con esa persona. Esto es un poco vago, ¿verdad? Sin embargo, si ponemos nuestra atención en la sujeción y cuidamos que no esté demasiado suelta ni demasiado apretada, podemos trabajar con ella. Esta instrucción se refiere tanto a la autodisciplina ética como a la concentración. Por ejemplo, estamos a dieta y pasamos por la calle frente a una panadería. ¿Cómo lidiamos con la situación? Sentimos la necesidad de entrar y comprar un rico pastel de chocolate o lo que sea. Hay una gran diferencia entre enfocarse en solo conservar la dieta y mantenerla. Nos esforzamos por mantener la dieta y por contenernos. Es mucho más fuerte y efectivo que simplemente decir "voy a seguir con la dieta".
Cuando estamos con alguien y está hablando, pero se nos antoja hacer otra cosa e irnos, ponemos el énfasis en la sujeción. Nos sujetamos a la persona con nuestra atención en lugar de simplemente sentir que nos quedaremos ahí. Es un enfoque mucho más activo. No deberíamos pensar en todas las actividades mentales como algo que seleccionamos y aplicamos. Cada uno de estos factores es una actividad mental. Cuando hablamos de actividades, podemos trabajar con ellas y entrenarlas.
La recordación, este pegamento mental, es un factor mental que acompaña cada momento de nuestra cognición o percepción. Es cómo nos quedamos con algo o lo perdemos. ¿Seguiremos mirando a alguien o giraremos la cabeza para mirar otra cosa? La recordación es lo que nos impide perder la atención o el enfoque en un objeto. Su intensidad varía constantemente. Más adelante en nuestro entrenamiento y estudios, aprenderemos sobre todos estos diversos factores mentales y cómo trabajar con ellos y hacer ajustes. Estamos obteniendo pequeños indicios de la amplitud del entrenamiento necesario para desarrollar este tipo de sensibilidad. Hay tantos aspectos del Dharma y cómo todos ellos se integran.