Detalles de los modos conocer: 5 Objetos indeterminados

Explicación extensa del “Compendio de modos de conocer”

Un conocimiento (de algo) que es una cognición no determinante es aquel cuyo objeto involucrado es una entidad objetiva que aparece claramente, pero sin decisión. 

Cognición decisiva versus cognición no determinante

Que un objeto sea conocido con determinación decisiva —en otras palabras, decisivamente— significa que su cognición está acompañada del factor mental de la distinción ('du-shes), que lo diferencia claramente de lo que no es, incluyendo el fondo que también aparece en la cognición. La cognición lo determina decisivamente (nges-pa) como este objeto y no como aquél, aunque en realidad podría no saber qué es. El darse cuenta que discrimina (shes-rab) añade certeza a la distinción de tal manera que no se le puede disuadir de estar convencido de que esto es lo que está conociendo y no otra cosa. También está presente el factor mental de la atención (yid-la byed-pa) – para conocer algo con determinación decisiva, obviamente necesitas prestarle atención, aunque es posible prestar atención a algo de lo que no se tiene determinación decisiva, como en el caso de prestar atención a la cognición presuntiva de algo. Sin embargo, con la cognición no determinante (snang-la ma-nges-pa), estos tres factores mentales no están dirigidos hacia el objeto involucrado que aparece claramente en esa cognición.

El objeto involucrado ('jug-yul) de una cognición es el objeto principal que la conciencia primaria en la cognición toma cognitivamente. Literalmente, es el objeto en el que la conciencia "entra y con el que se involucra" dentro del dominio del objeto que aparece (snang-yul) de la cognición. Por lo tanto, no toda característica del objeto que aparece es el objeto involucrado de la cognición. Solo las entidades objetivas pueden ser los objetos involucrados de la conciencia primaria de una cognición, ya sea no conceptual en el caso de la conciencia sensorial, o bien, conceptual o no conceptual en el caso de la conciencia mental.

El objeto involucrado también se denomina objeto cognitivamente tomado ('dzin-stangs-yul). Es el objeto que corresponde a cómo es tomado cognitivamente. Aunque toda cognición tiene un objeto involucrado, no toda cognición de un objeto indeterminado es una cognición no determinante de él, y no todo modo de conocer es capaz de una cognición no determinante. Algunos modos de conocer pueden tener solo una determinación decisiva de sus objetos involucrados, nunca no determinantes, como la cognición inferencial; mientras que algunos objetos, como las entidades metafísicas ---como las categorías-, pueden ser conocidos con determinación decisiva o no ser conocidos en absoluto por un tipo específico de cognición. 

La definición anterior de cognición no determinante especifica que solo los objetos involucrados que son entidades objetivas —es decir, fenómenos impermanentes— y que aparecen con claridad, son conocidos por la cognición no determinante. Por lo tanto, las entidades objetivas que no son los objetos involucrados en una cognición no son conocidas por la cognición no determinante. También se excluyen de ser objetos de la cognición no determinante las entidades metafísicas —es decir, los fenómenos permanentes—, los no existentes y los objetos que no aparecen en una cognición o que lo hacen de forma poco clara. Para comprender con precisión qué se descalifica, se requiere un análisis detallado.

Los objetos conocidos por la cognición no determinante solo pueden ser ciertos objetos 

Las cogniciones pueden dividirse en mentales y sensoriales, así como en conceptuales y no conceptuales. Las cogniciones sensoriales solo pueden ser no conceptuales, mientras que las mentales pueden ser conceptuales o no conceptuales. Por el contrario, la cognición conceptual solo puede ser mental, mientras que la no conceptual puede ser mental o sensorial. Dejemos de lado en nuestra discusión la cognición no conceptual mediante el darse cuenta reflexivo, que no tiene conciencia sensorial ni mental.

Toda cognición tiene un objeto con el que está involucrada, su objeto involucrado ('jug-yul). El objeto involucrado es mutuamente incluyente con el objeto convencional realmente experimentado (tha-snyad spyod-yul) por la cognición. Por lo tanto, las cogniciones no conceptuales y las cogniciones conceptuales solo pueden tomar como objetos involucrados entidades objetivas. Sin embargo, su manera de hacerlo es bastante diferente.  

Determinación decisiva de un objeto físico en la cognición desnuda sensorial válida

Consideremos primero la cognición sensorial no conceptual. Dado que el análisis de la cognición mental no conceptual es el mismo que el de la sensorial no conceptual, el análisis de una será suficiente para ambas.

El objeto focal (dmigs-yul) al que se dirige la cognición sensorial no conceptual es un objeto físico de sentido común existente externamente. Dicha cognición toma como su objeto involucrado al objeto de sentido común, como un libro, y solo ciertas características no estáticas (yon-tan) de éste. En el caso de la cognición visual del libro, por ejemplo, las características no estáticas incluirían su información visual, lo visible de él, pero no el sonido de sus páginas al pasarlas. Además, la cognición sensorial puede conocer su objeto involucrado ya sea con precisión o sin precisión. En el primer caso es cognición desnuda, mientras que en el segundo es una cognición distorsionada no conceptual. 

Dejando de lado por el momento la cognición distorsionada, consideremos la cognición desnuda sensorial. Dependiendo de si la cognición aprehende por su propio poder su objeto involucrado, se denomina cognición desnuda válida o subsecuente. Reconoce su objeto involucrado, el objeto de sentido común, de manera precisa y con la determinación decisiva de que este es su objeto involucrado. En ambos casos, puede tener simplemente una aprehensión explícita del libro o, además, una aprehensión implícita de que “no es una película”. 

Tanto el libro como el concepto "no es una película" son entidades objetivas, y ambos son los objetos involucrados de la cognición sensorial. Sin embargo, solo el libro, aprehendido explícitamente, aparece claramente como un holograma mental; el concepto "no es una película", aprehendido implícitamente, no aparece. Además, los objetos involucrados, aprehendidos explícitamente, pueden ser una forma de fenómeno físico (el libro) o una forma de fenómeno físico junto con una variable que afecta no congruente obvia, que es un fenómeno de imputación conocible por imputación sobre él como su base, por ejemplo, la impermanencia del libro cuando se rompe una página.

El objeto de sentido común que es el objeto involucrado aprehendido explícitamente por la cognición desnuda sensorial válida, no es solo una entidad objetiva, sino también una autosuficientemente conocible. Aunque, si es un objeto físico, siempre se encuentra en el contexto de un fondo que también aparece, aun así, este objeto mismo aparece con claridad y por sí mismo ante la conciencia que lo conoce con determinación decisiva. "Por sí mismo" no significa que esté aislado sin fondo alguno, sino que no depende de él. Podría aparecer en otro contexto. Este es el sentido de que aparezca por sí mismo, es decir, no está restringido ni limitado a un solo fondo. 

Si el libro, como tal entidad objetiva, aparece claramente como el objeto involucrado de uno de tus tipos sensoriales de conciencia, por ejemplo, tu conciencia visual, y esa conciencia visual no le presta atención porque otro de tus tipos de conciencia, por ejemplo, tu conciencia auditiva, está, al mismo tiempo, prestando atención a su objeto involucrado -el sonido de alguien que te habla- entonces, la cognición desnuda visual del libro es una cognición no determinante sin aprehensión de ese primer objeto. El libro aparece claramente en la cognición no determinante, pero sin una determinación decisiva de él como tu objeto conocido. La cognición no determinante toma su objeto de manera precisa, pero solo tiene cognición subliminal (bag-la nyal) de él. En otras palabras, la conciencia visual tiene al libro como su objeto, pero no a ti como persona. Al no estar atento a su objeto involucrado, el libro, la cognición de él no genera decisión ni memoria posterior.

Formas indeterminadas de objetos físicos dentro de un campo sensorial 

Esta situación de una cognición no determinante, como la cognición visual de un libro cuando la atención se distrae por divagaciones mentales o al escuchar el sonido de alguien que te habla, es muy diferente de la visión periférica de las palabras al pie de la página cuando tu atención está enfocada en leer algo unas líneas más arriba. Las palabras al pie, al igual que el resto del fondo que aparece en la cognición, son entidades objetivas. Aparecen claramente ante tu conciencia visual y surge en la cognición un holograma mental de toda la página, incluyéndolas a ellas y al resto del fondo. Sin embargo, las palabras al pie de la página permanecen indeterminadas porque tu atención está limitada a algo específico dentro de tu campo visual. Solo esas palabras que estás leyendo en ese momento son el objeto que tu conciencia visual está tomando realmente como su objeto involucrado. Por lo tanto, aunque la página entera es el objeto focal y también el objeto que aparece, no todas sus partes ni todas sus características no estáticas son necesariamente los objetos involucrados de la cognición visual de ella.

Aunque se puede decir que esta conciencia visual no toma en cuenta y es inatenta de lo visible de las palabras al pie de la página, como ocurre con la pared del fondo, aun así, no tiene una cognición no determinante de ellas. Por lo tanto, no está en falla, pues sí tiene una determinación atenta de su objeto involucrado: la visión de las palabras en el centro de la página. Sin embargo, como un paso hacia la omnisciencia, su campo de atención podría expandirse para que, con el tiempo, se pueda estar plenamente atento a todo lo que aparece. 

En resumen, solo si una conciencia específica está inatenta de todo lo que ocurre en su campo de cognición, mientras que otra de tus conciencias está atenta a su objeto involucrado, se convierte en una cognición no determinante. No lo es si meramente está inatenta de ciertas cosas que aparecen ante ella. Esto se debe a que no todo lo que se presenta ante una conciencia debe considerarse su objeto involucrado. Además, si una cognición presta atención al menos a algo que aparece ante ella y tiene una determinación decisiva de ello, no puede ser una cognición que sea completamente no determinante por naturaleza. Por lo tanto, si una conciencia está inatenta de algo que aparece ante ella, no es incluyente que deba ser una cognición no determinante. Sin embargo, al igual que con la cognición no determinante, no podrás recordar las palabras al pie de la página cuando tu visión esté enfocada unas líneas más arriba.

Variables que afectan no congruentes e indeterminadas

Supongamos que el objeto involucrado, aprehendido explícitamente por una cognición desnuda sensorial, es una variable que afecta no congruente. Dichas entidades objetivas son conocibles por imputación y solo se les puede prestar atención cuando tu conciencia asume primero el aspecto de algo más, es decir, su base para la imputación, y luego continúa asumiendo eso mientras conoce también lo que es conocible por imputación sobre ella como su base.

Supongamos que eres un cirujano que observa a una persona que estás operando. Tu conciencia visual se dirige al cuerpo de la persona y, por lo tanto, también a la persona misma, lo que constituye el objeto focal de tu cognición visual. El cuerpo de la persona es el aspecto que asume la cognición, y así surge un holograma mental del cuerpo. Lo que aparece claramente, entonces, como objeto que aparece, es tanto un cuerpo como una persona, y ambas son entidades objetivas. 

Al principio, sin embargo, solo el cuerpo es el objeto involucrado de la cognición. Es muy posible que tu cognición visual se mantenga así y que no tomes a la persona como tu objeto involucrado también. Solo prestas atención a ver un cuerpo y eres inatento al hecho de que también estás viendo a una persona como un fenómeno de imputación sobre la base de ese cuerpo. En tal caso, no tienes cognición no determinante de la persona. Esto se debe a que la persona a la que no prestas atención y el cuerpo que es su base para la imputación, y del cual tienes una determinación decisiva, son ambos objetos aparentes en la misma cognición. Este caso, entonces, es ligeramente similar a estar inatento a las palabras al final de la página al leer varias líneas arriba. Sin embargo, existen diferencias significativas en los dos casos.

Si, tras leer las palabras del centro de la página, desvías tu atención y lees la siguiente línea, la visión de las palabras del centro ya no son el objeto de tu cognición visual. Sin embargo, en el caso de prestar atención al cuerpo en la mesa de operaciones como persona después de verlo meramente como cuerpo, no eres inatento al cuerpo que sirve como base para la imputación. Antes, solo el cuerpo era tu objeto involucrado, pero ahora la persona también lo es. 

Supongamos que ahora ves a la persona acostada en la cama después de la operación. Debido al aferramiento que surge automáticamente por un modo imposible de existencia de la persona, parecerá que la persona es autosuficientemente conocible. Parece como si solo vieras a una persona y no a una persona como un fenómeno conocible por imputación sobre la base de un cuerpo. Si, al desconocer que esta apariencia engañosa no corresponde a la realidad, nos dejamos engañar por esa apariencia, aun así, nuestra cognición visual de la persona no es no determinante. Aunque el cuerpo de la persona no sea el objeto involucrado de la cognición, la cognición determina decisivamente a esta persona como su objeto involucrado y no a otro paciente.

Supongamos que, mientras revisas a este paciente, consultas el historial clínico de esta persona, pero el paciente sigue apareciendo en tu campo visual. Aunque no le estés prestando atención al paciente, tu cognición visual de la persona aún es no determinante. Es como leer las líneas del centro de una página sin prestar atención a las líneas inferiores. Sin embargo, si te distraes escuchando un anuncio que te pide que te presentes de inmediato en otro lugar, tu cognición visual del paciente en la cama se vuelve no determinante.

Fenómenos oscuros no determinados

Podría preguntarse si la cognición sensorial puede considerarse inatenta a los fenómenos oscuros o tener una cognición no determinante de ellos. Los fenómenos oscuros pueden ser aprehendidos por seres ordinarios solo apoyándose en una línea de razonamiento válida, e incluyen tanto entidades objetivas como metafísicas. Como ya se mencionó, los objetos de la cognición no determinante deben ser entidades objetivas. Por lo tanto, los fenómenos oscuros metafísicos, como la falta de identidad de una persona, quedan excluidos de ser tales objetos, tanto por no ser objetivos como por su incapacidad de aparecer ante cualquier tipo de cognición desnuda, y mucho menos con claridad.

Pero ¿cuál es la situación de los fenómenos oscuros objetivos? Estos pueden dividirse en dos grupos: aquellos que aparecen ante la cognición desnuda y los que no. Un ejemplo de los primeros es la variable que afecta no congruente del cambio momento a momento de una vasija de barro —su impermanencia sutil— y de los segundos, el fenómeno físico de un fuego presente en una montaña lejana donde se ve humo. 

Tanto la impermanencia burda como la sutil son entidades objetivas; en este caso, variables efectivas no congruentes conocibles por imputación. La impermanencia burda de la vasija de barro, como cuando se agrieta, es un fenómeno obvio que se puede apreciar claramente al observarla. Sin embargo, la impermanencia sutil de la vasija que está cambiando de un momento a otro, al ser oscura, es algo que no puedes ver. Sin embargo, tanto la impermanencia burda como la sutil son características de la vasija de barro que forman parte del objeto focal de la conciencia visual cuando la observas, y un holograma mental de la vasija de barro como algo que experimenta tanto la impermanencia burda como la sutil, surge en tu cognición visual de ella. Pero existen diferencias importantes. 

La impermanencia burda del agrietamiento de la vasija de barro, al ser un fenómeno obvio, puede ser el objeto involucrado de que tú la veas, aunque es posible no notarlo cuando ocurre, en cuyo caso no es el objeto involucrado. Sin embargo, en el caso de la impermanencia sutil de la vasija de barro, aunque aparece con claridad, es demasiado sutil como para que tu cognición visual la conozca como su objeto involucrado. Como ser ordinario, solo puedes conocerla conceptualmente. Por lo tanto, aunque puedas estar inatento de la impermanencia burda y sutil de la vasija de barro al mirarla, la diferencia radica en que la impermanencia burda, al ser obvia, puede ser el objeto involucrado de la cognición visual, mientras que la impermanencia sutil, al ser oscura, no puede ser su objeto involucrado. Pero incluso si estás inatento de la impermanencia burda y sutil de la vasija de barro mientras la ves como tu objeto involucrado, aun así, tu visión no es una cognición no determinante de los dos tipos de impermanencia. Sin embargo, mientras escuchas atentamente el sonido de las palabras de alguien que te habla mientras la vasija de barro todavía está en tu campo de visión, tienes una cognición no determinante de la vasija y de su impermanencia tanto burda como sutil.

El caso de la entidad objetiva oscura del fuego en la montaña humeante es muy diferente. El fuego no aparece ante tu conciencia visual. Por lo tanto, incluso al observar el humo como tu objeto involucrado, no se podría decir que tu conciencia visual no presta atención al fuego y, mucho menos, que tenga una cognición no determinante de él. Esto se debe a que, como ser ordinario, no podrías prestarle atención con tu conciencia visual, aunque quisieras. Además, cuando tu atención se distrae con otra facultad cognitiva, aunque tendrías una cognición no determinante del humo en la montaña si aún estuviera dentro de tu campo de visión, no la tendrías con respecto al fuego. Esto se debe a que no aparece en absoluto y, por lo tanto, no puede ser el objeto involucrado de tu visión bajo ninguna circunstancia.

Objetos no determinados en la cognición no conceptual distorsionada

Con una cognición sensorial no conceptual distorsionada, el objeto involucrado es algo no existente que, sin embargo, por alguna razón, aparece con claridad. Existen varias variantes. Una es cuando tu conciencia visual toma como objeto focal una montaña nevada blanca y la ve azul debido a la luz del atardecer, la neblina, unas gafas de sol azules o un trastorno nervioso. Otra variante es cuando se toma como objeto focal una mesa vacía y, debido a una causa de alucinación, se ve un elefante rosa o una vasija de barro sobre ella. En el primer caso, el elefante rosa, como un cuerno de conejo, es totalmente no existente, mientras que, en el segundo, una vasija de barro es un fenómeno válidamente conocible, pero la presencia de una ausente es no existente. Otra variante es cuando se toma como objeto focal una vasija de barro sobre una mesa, pero no se la ve realmente debido a proyectar conceptualmente la ausencia no existente de esa vasija de barro presente, también debido a alguna causa alucinógena o visión defectuosa.

En todos los casos mencionados, el objeto focal es una entidad objetiva que aparece con claridad y a la que no se le presta la debida atención. De hecho, se toma erróneamente y un fenómeno no existente aparece claramente en su lugar, y es el objeto involucrado. Sin embargo, en ninguno de estos casos se podría decir que se tiene una cognición no determinante del objeto focal: la montaña blanca nevada, la mesa vacía o la vasija de barro presente. Esto se debe a que no son los objetos involucrados en estas cogniciones visuales distorsionadas y, además, tu conciencia visual está atenta a algo más con lo que está involucrada, aunque su objeto involucrado sea no existente. 

Cuando te distraes con la información de otro sentido o con un pensamiento, si el objeto focal de la distorsión previa (la montaña blanca nevada, etc.) permanece en tu campo visual, tendrás una cognición no determinante de él. Esto se debe a que es una entidad objetiva que aparece con claridad y es el objeto involucrado en tu conciencia visual. Independientemente de que la distorsión misma continúe apareciendo con claridad debido a la presencia continua de una causa para la alucinación, no se puede decir que tengas una cognición no determinante de ella durante este período de distracción. Esto se debe a que no es una entidad objetiva.

Objetos indeterminados en la cognición conceptual

Por último, consideremos las cogniciones conceptuales. Todas son con conciencia mental y toman como sus objetos involucrados entidades objetivas, como una vasija de barro. Existen dos variedades. Por ejemplo, se puede conceptualizar el precio de una vasija de barro mientras se la mira, o se puede pensar en una vasija de barro cuando no se ve ninguna. La primera variedad toma la vasija de barro externa como objeto focal, mientras que la segunda no tiene un objeto focal externo. En ambos casos, sin embargo, una vasija de barro existente externamente, una entidad objetiva, es su objeto involucrado.

En ambos casos, el objeto que aparece es una entidad metafísica semitransparente, la categoría de objeto "vasijas de barro". A través de ella, tu conciencia mental conoce un holograma mental completamente transparente que es una representación conceptual que se asemeja a la vasija de barro objetiva, existente externamente. El holograma mental también es el objeto involucrado en la cognición conceptual, pero aparece de manera no clara, parcialmente velado por la categoría de objeto. A través de ella, y también parcialmente veladas, aparecen las características de la vasija de barro externa. Incluso si la vasija de barro no está presente, aun así, debido a que el holograma mental que la representa se asemeja a ella, se explica que la vasija externa siga apareciendo a través de su representación conceptual. Sin embargo, al igual que el holograma mental, la vasija externa también aparece de manera no clara.

Al pensar en la vasija de barro, tu cognición mental siempre está atenta a la categoría de objeto y al holograma mental. Sin embargo, puede que no preste atención a la vasija de barro externa, incluso si, al pensar en ella, la ves frente a ti. Aunque, mientras estés perdido en tus pensamientos sobre la vasija, tu cognición visual de la vasija externa sea una cognición no determinante de ella —aún aparece con claridad ante tu conciencia visual—, tu cognición mental de la vasija externa seguirá atenta a ella, porque sigues pensando en ella de manera decisiva. 

De hecho, la cognición conceptual nunca puede tener cognición no determinante, porque sus objetos involucrados, a pesar de ser entidades objetivas, nunca aparecen ante ella con claridad. Siempre están mezclados con una categoría metafísica y, por lo tanto, parcialmente velados por la categoría.  

Resumen

En resumen, se puede observar que la cognición no determinante solo es posible bajo ciertas condiciones y solo con modos específicos de conocer, como se especifica en su definición. Para consolidar y reafirmar tu comprensión de estas posibilidades y las variables involucradas, debes trabajar con las inclusiones entre objetos involucrados, entidades objetivas, entidades metafísicas, fenómenos oscuros, objetos que aparecen con claridad, sin claridad o que no aparecen en absoluto, objetos focales y objetos que aparecen. Esto puede ser muy instructivo incluso si no tiene con quién debatir este material.

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