Además, una cognición conceptual es una conciencia que implica conceptualmente que conoce una (categoría) de audio o una (categoría) de significado/objeto que es adecuada para ser asociada (con la otra).
Una categoría de objeto (don-spyi) es un derivado mental (gzugs-bsnyan) estático, semitransparente de un conjunto de entidades objetivas individuales que comparten una característica definitoria común (mtshan-nyid) y una síntesis de tipo común (rigs-spyi) de qué tipo de objeto de sentido común son objetivamente. Como entidad metafísica y, por lo tanto, válidamente conocible solo en la cognición conceptual, una categoría de objeto es un fenómeno de imputación que no puede existir o ser conocido independientemente de una representación mental de un elemento individual que encaje en ella. Es por medio de una categoría de objeto, como "vasijas de barro", que puedes reconocer y entender como una vasija de barro cualquier instancia de un elemento que se establece objetivamente desde su propio lado como el tipo de objeto que es, una vasija de barro de sentido común. Sin esta cognición conceptual, podrías ver una vasija de barro y distinguirla de otros objetos, pero serías incapaz de reconocerla o entenderla como realmente una vasija de barro. Es mediante la cognición conceptual, a través de la categoría de objeto "vasijas de barro", que puedes reconocer y comprender cualquier vasija de barro, sin importar su tamaño, forma, color o calidad, como tal. En términos occidentales, una categoría de objeto es como el concepto o la idea fija que tenemos de algo.
Una categoría de audio (sgra-spyi) es el mismo tipo de fenómeno que una categoría de objeto, excepto que es un derivado mental de un conjunto de sonidos comunicativos objetivos individuales que comparten la característica definitoria común y la síntesis de tipo común de ser el sonido de una palabra específica. Es mediante la cognición conceptual, a través de la categoría de audio "vasijas de barro", que puedes reconocer y comprender cualquier sonido "vasija de barro", sin importar su hablante, volumen, pronunciación o acento, como el sonido de la palabra "vasija de barro". Sin la cognición conceptual a través de las categorías de audio, serías incapaz de comprender el habla.
Mediante la asociación conceptual de categorías de objeto con categorías de audio, estas categorías de objeto también sirven como categorías de significado (ambas son la misma palabra), a través de la cual puedes comprender que una palabra corresponde a un objeto específico como su significado referente. Sin embargo, la definición de una cognición conceptual especifica que cada uno de estos dos tipos de categorías es adecuado para ser asociado con el otro ('dres-rung). Esto se debe a que pueden ser conocidos conceptualmente por separado. Por ejemplo:
- A través de solo una categoría de audio, podrías comprender conceptualmente que un sonido que oyes repetidamente al escuchar a personas hablar en un idioma extranjero que no entiendes, es el sonido de la misma palabra. Pero sin asociar esta categoría de audio con una categoría de significado/objeto, no sabrías su significado. Un bebé o un perro podrían entender que cuando dices "no" repetidamente, estás emitiendo el mismo sonido antes de comprender el significado de la palabra "no".
- A través solo de una categoría de objeto, podrías comprender conceptualmente que un montón de frutas tropicales que nunca has visto son del mismo tipo de fruta. Pero, sin asociar esta categoría de objeto con una categoría de audio, no sabrías que cuando escuchas a la gente hablar de "chirimoyas", se refieren a este tipo de fruta. Los bebés pueden entender cada vez que ven a su madre que están viendo a la misma persona antes de aprender a asociarla con el sonido de la palabra "mamá".
Formas nominales de los fenómenos físicos
Imagina que estás sentado en tu habitación y la vasija de barro de tu madre no está presente. Te relajas y empiezas a pensar en ella. Esta es una cognición conceptual a través de la categoría de objeto "vasija de barro". Un holograma mental que representa su vasija de barro aparece ante “el ojo de tu mente”. Es irrelevante si tienes los ojos abiertos o no. Incluso si están abiertos, tienes una cognición sensorial no determinante de tu campo visual porque estás absorto en tus pensamientos. Incluso si su vasija de barro estuviera presente en tu campo visual, no le prestarías atención.
Analiza lo que aparece en tu conciencia mental. Obviamente, el holograma mental de una vasija de barro no es la vasija de barro en sí, porque lo que aparece no puede realizar las funciones de una vasija de barro sustancial que existe externamente. Al ser inmaterial, no puede contener agua real. Entonces, ¿qué tipo de objeto es?
El Sautrántika no acepta como formas reales los cinco tipos de formas incluidos únicamente entre los simuladores cognitivos que son fenómenos (chos-kyi skye-mched-kyi gzugs), como se afirma en el sistema Chitamatra. Por lo tanto, este objeto que aparece no puede clasificarse como ninguno de esos tipos de formas. Según los principios Sautrántika, este holograma que aparece en la cognición conceptual es meramente una forma nominal de fenómeno físico y no una forma real. Sin embargo, al aparecer con una forma —un color y una figura—, tampoco es una entidad metafísica estática, ya que las entidades metafísicas carecen de forma.
Las entidades objetivas y metafísicas forman una dicotomía mutuamente excluyente: todo fenómeno existente debe ser uno u otro, y ningún fenómeno existente puede ser ambos o ninguno. Por lo tanto, dado que este holograma mental es un fenómeno existente porque aparece al pensar en la vasija de barro de tu madre, y dado que no es una entidad metafísica porque aparece con una forma, debe clasificarse, por defecto, como una entidad objetiva. Pero ¿cómo podemos explicar la forma que tiene?
En la cognición sensorial no conceptual, un objeto externo objetivo proyecta un aspecto (rnam-pa) de sí mismo en la conciencia sensorial que lo conoce, de forma similar a como lo hace un objeto y su imagen en un espejo frente a él. Este aspecto que proyecta es lo que hemos descrito como similar a un holograma mental. Tanto el objeto externo como el holograma mental que surge en forma de esta imagen en el espejo son los objetos que aparecen (snang-yul) de la cognición sensorial. Sin embargo, solo ciertos aspectos de los objetos que aparecen constituyen el objeto involucrado ('jug-yul) de la cognición, por ejemplo, su información visual.
En la cognición conceptual de la vasija de barro de tu madre, necesitas haber tenido previamente cognición sensorial no conceptual de su vasija; por ejemplo, la viste. En ese momento, esta vasija de barro externa proyectó un aspecto de sí misma en tu conciencia visual como el objeto que aparece de tu cognición visual, y esa conciencia tomó su información visual como su objeto involucrado. Al verla, primero tuviste una fase de cognición desnuda visual válida de la vasija de barro, seguida de una fase de cognición desnuda visual subsecuente, una de cognición visual no determinante, luego una de cognición desnuda mental y, finalmente, una fase de cognición conceptual, primero, válida, y luego subsecuente de su vasija de barro a través de la categoría de objeto "vasijas de barro". Esta categoría de objeto sería un derivado mental de todas las vasijas de barro, no solo de la de tu madre. La característica definitoria (mtshan-nyid) de su vasija de barro en la que tu factor mental de la distinción ('du-shes) se enfocó mientras tenías cognición desnuda visual de ella, encaja dentro de los parámetros de la característica compuesta definitoria (bkra) de la categoría de objeto general "vasijas de barro".
El darse cuenta reflexivo (rang-rig) que acompañó las cogniciones válidas y subsecuentes de la vasija de barro en esta secuencia de cogniciones, conoció y dejó un recuerdo de la conciencia y los factores mentales de cada una de esas fases. En las fases no conceptuales, el darse cuenta reflexivo no conoció y, por lo tanto, no dejó un recuerdo de la forma de la vasija de barro. Sin embargo, en el caso de las fases conceptuales, el darse cuenta reflexivo también conoció y dejó como parte de su memoria un recuerdo de la categoría de objeto "vasijas de barro". Esto se debe a que las categorías y otras entidades metafísicas conocidas en una cognición conceptual comparten la misma naturaleza esencial (ngo-bo) que la conciencia de esa cognición conceptual, y se incluyen entre los objetos involucrados del darse cuenta reflexivo que acompañan a la cognición y que son "registrados" por ella.
Los recuerdos son variables que afectan no congruentes, generalmente denominadas tendencias (sa-bon, semillas) o hábitos (bag-chags). Son tendencias de las que surge posteriormente algo similar a lo que son. Es el recuerdo de la cognición conceptual de la vasija de barro de tu madre lo que te permite pensar en ella después, una y otra vez, y no los recuerdos de las fases de cognición no conceptual de la misma.
Pero ¿cómo funciona esto si la memoria de la cognición conceptual incluye solo el recuerdo de la categoría y no específicamente el recuerdo de cómo era su vasija de barro? Para comprender esto, necesitamos diferenciar la fuente de la forma nominal de la vasija de barro de tu madre, que aparece como un holograma mental al pensar en ella, de la fuente de las formas coloreadas —o, más precisamente, las conglomeraciones con forma de píxeles de colores— que aparecen aparentemente en ese holograma mental.
Las formas coloreadas de las formas nominales
En la cognición conceptual de la vasija de barro de tu madre, el objeto que aparece es la categoría de objeto “la vasija de barro de tu madre”, una entidad metafísica estática que es un derivado mental de la información sensorial obtenida cada vez que tuviste cognición sensorial de ella. Es una subcategoría de la categoría de objeto derivada de todas las vasijas de barro.
El holograma mental que surge como objeto involucrado de la cognición conceptual de la vasija de barro de tu madre es una representación genérica de esa subcategoría, ya que sin duda la viste desde muchos ángulos y distancias. Además, cada vez que piensas en ella, surge una forma nominal ligeramente diferente que la representa como holograma mental.
- El holograma mental que aparece se conoce como el objeto conceptualmente implicado (zhen-yul) de este darse cuenta conceptualmente implicador (zhen-rig).
- La entidad externa que es la vasija de barro objetiva de tu madre es “la base a la que está aferrada” el objeto conceptualmente implicado (zhen-gzhi). También podríamos llamarlo “el objeto sobre el que se conceptualiza”.
- Sin embargo, el lugar del objeto conceptualmente implicado (zhen-sa) es la categoría “la vasija de barro de tu madre”, y no la vasija de barro externa objetiva.
Así como los aspectos que aparecen como el holograma mental, que es el objeto involucrado al ver la vasija, son aspectos de la vasija externa objetiva misma, lo mismo ocurre con el holograma mental que es el objeto involucrado de pensar en la vasija. Los aspectos que aparecen como este holograma mental también son aspectos de la vasija externa objetiva. No son las formas coloreadas de otros objetos, ni son las formas coloreadas de la nada. Pero a diferencia del holograma mental que surge al ver la vasija, estos aspectos no son proyectados en la conciencia mental por el objeto externo. Puedes pensar en la vasija de barro de tu madre incluso cuando no la estés mirando simultáneamente, aun cuando la vasija de barro no esté presente e incluso cuando haya perecido hace mucho tiempo. Sin embargo, lo que aparece en el holograma mental son aspectos de la vasija externa.
La forma nominal del holograma mental de la vasija es un fenómeno de imputación sobre la base de la forma de la vasija externa. Pero no es el mismo tipo de fenómeno de imputación que las variables que afectan no congruentes y los fenómenos estáticos. En el caso de esos dos, la base para la imputación (gdags-gzhi) debe ser aprehendida explícitamente, no solo inmediatamente de antemano, sino también conocida explícitamente mientras se conocen simultáneamente estos fenómenos de imputación. Además, ninguno de los dos fenómenos de imputación tiene ningún tipo de forma o apariencia propia. Aquí, sin embargo, en la relación entre un objeto conceptualmente implicado y su base externa a la que está aferrado, la base externa necesita haber sido conocida de antemano, pero no aparece simultáneamente en la cognición conceptual del objeto conceptualmente implicado. No obstante, la forma nominal aparece con su forma.
Dado que los aspectos que aparecen en el holograma mental son aspectos de la vasija de barro externa, a veces se explica que la vasija de barro externa también es el objeto conceptualmente implicado que aparece y es conocido por la cognición conceptual, aunque no esté presente y aunque ya haya desaparecido. Al escuchar o leer estas explicaciones, es importante recordar que las cogniciones conceptuales no tienen objetos focales que estén presentes y que proyecten un aspecto mental de sí mismos sobre la conciencia mental, incluso si están presentes y son vistos simultáneamente de manera inatenta.
Siendo solo una apariencia de una vasija de barro, entonces, este holograma mental de una vasija de barro no puede funcionar como una vasija de barro objetiva. No puede contener agua ni leche, ni caerse al suelo ni romperse. Podrías visualizar e imaginar que tales cosas suceden, pero implicarán agua imaginaria, leche imaginaria y un accidente imaginario, no accidentes reales con efectos concretos. Aunque la imagen mental de la vasija de barro podría no permanecer estable al pensar en ella, no experimenta cambios momento a momento desde su propio lado. Tu conciencia conceptual puede cambiar debido a estar acompañada por sopor mental o por divagación mental, y podrías imaginar y pensar en otra cosa, pero la imagen mental misma no habrá cambiado a la nueva por un proceso de causa y efecto. Simplemente habrá sido reemplazada por otra.
En resumen, aunque lo que aparece al pensar en la vasija de barro de tu madre no es su vasija de barro real, no deja de ser la vasija de barro de tu madre. Esto se debe a que aparece con la forma, los colores, etc., de la vasija de barro de tu madre. Por lo tanto, el holograma mental que es una apariencia de la vasija de barro de tu madre es solo una forma nominal de fenómeno físico.
Al pensar en este objeto nominal, las formas coloreadas de la vasija de barro misma no aparecen tan vívidas ni claras en tu conciencia mental conceptual como al observarla con cognición desnuda visual. Este objeto conceptualmente implicado que tiene la forma y los colores de la vasija de barro de tu madre, aparece solo de manera no clara. “Claramente”, aquí, significa “vívidamente”; no significa “enfocado”. La visualización al imaginar a un buda en meditación puede ser perfectamente clara en todos sus detalles. Pero, por definición, no es clara, es decir, no es vívida, ya que es conceptual.
Cabe mencionar un punto adicional. Los términos “holograma mental” y “visualización” pueden ser engañosos, ya que podrían connotar únicamente algo con características visuales. Sin embargo, el objeto conceptualmente implicado que aparece en una cognición conceptual no se limita a ser meramente la apariencia de la información visual. Puede ser una apariencia de información de cualquiera de los sentidos.
- Cuando el objeto conceptualmente implicado se asemeja a algo visible, un sonido no comunicativo, un olor, un sabor o una sensación física, el objeto que aparece en la cognición conceptual de él es una categoría de objeto (don-spyi). Recordemos que la cognición de cualquier tipo de información sensorial incluye la cognición de la síntesis de colección (tshogs-spyi) y la síntesis de tipo (rigs-spyi), que son fenómenos de imputación no estáticos sobre esa información como su base. El holograma mental que se asemeja a la información visual de la vasija de barro de tu madre se asemeja no solo a su apariencia, sino también al objeto de sentido común que es su vasija y al tipo de objeto de sentido común que es.
- Cuando el objeto conceptualmente implicado se asemeja a un sonido comunicativo verbal o no verbal, como el sonido de una palabra pronunciada o el sonido de una sirena de policía, el objeto que aparece en la cognición conceptual de él, es una categoría de audio (sgra-spyi). Los textos tradicionales no mencionan los casos en los que la comunicación ocurre a través de medios lingüísticos sin audio, como la palabra escrita, el braille, el lenguaje de señas o los movimientos de lectura labial, ni cómo funcionan otros medios de representación y comunicación de información, como la notación musical, los símbolos, los emojis, etc. Las cogniciones conceptuales involucradas a través de tales medios de comunicación deben, sin duda, funcionar de manera similar a las de las categorías de audio.
Categorías como reversos conceptuales
Para entender la relación entre un objeto conceptualmente implicado y la categoría que es su locus, necesitamos examinar una vez más el tipo de fenómeno de negación que hemos estado traduciendo como un “reverso” (ldog-pa), la doble negación “nada más que”.
Los fenómenos de negación (dgag-pa) son exclusiones de algo más (gzhan-sel). Existen dos tipos de fenómenos de negación: negaciones implicativas (ma-yin dgag) y negaciones no implicativas (med-dgag). De estos dos, un reverso es un fenómeno de negación implicativa. En cuanto a sus definiciones completas, formales y complejas:
- Un fenómeno de negación implicativa es aquel que, en la estela de que su objeto a ser negado haya sido negado por los sonidos de las palabras con los que se formula, deja como foco algo que ha sido arrojado como objeto comprensible de una cognición conceptual que lo conoce, es decir, (deja) algo que es un locus común de un fenómeno de negación y es también la presencia de un locus común de un fenómeno de afirmación.
- Un fenómeno de negación no implicativo es aquel que, en la estela de que su objeto a ser negado haya sido negado por los sonidos de las palabras con que se formula, deja como foco algo que ha sido arrojado como el objeto comprensible de una cognición conceptual que lo conoce, es decir, (deja) algo que es un locus común de un fenómeno de negación y es también la ausencia de un locus común de un fenómeno de afirmación.
Para entender estas definiciones técnicas y sus implicaciones, analicemos cada uno de sus componentes:
- Dado que las negaciones se realizan mediante los sonidos de las palabras de los fenómenos de negación, y dado que las cogniciones verbales son exclusivamente conceptuales, las definiciones especifican los objetos que constituyen el foco de las cogniciones conceptuales de los fenómenos de negación. Sin embargo, esto no significa que los fenómenos de negación solo puedan conocerse mediante la cognición conceptual. Las negaciones implicativas no estáticas pueden conocerse mediante la cognición conceptual o no conceptual; sin embargo, según los principios Sautrántika, las negaciones no implicativas solo pueden conocerse conceptualmente.
- Un “objeto comprensible” (gzhal-bya) es un fenómeno válidamente conocible.
- El “foco” (dmigs-pa) de una cognición conceptual se refiere a los objetos a los que se dirige la conciencia mental de la cognición conceptual. No se refiere a un objeto focal externo (dmigs-yul) ni a una condición focal (dmigs-rkyen), ya que la cognición conceptual carece de tales objetos o condiciones.
- La "estela" (shul) de algo que ha sido negado o eliminado se refiere al espacio vacío que queda como consecuencia de la negación o eliminación, como la estela dejada por un barco veloz o la huella de un caballo galopando en el barro. Sin embargo, la estela de una negación es una metáfora y no debe tomarse literalmente. No se trata de que primero la negación niegue el objeto a ser negado y luego, subsecuente a la negación, quede un espacio vacío. La negación es la apertura de un espacio vacío.
- “Arrojado” ('phangs-pa) significa implicado en la negación.
- Un “locus común” (gzhi-mthun) de dos objetos es un objeto que es la base de las características definitorias (mtshan-gzhi) de ambos. Sin embargo, esto no significa que la base exista simultáneamente como estos dos objetos.
- La característica definitoria de un objeto comprensible es el enfoque del factor mental de la distinción ('du-shes) que permite que ese objeto sea el objeto involucrado de la cognición que lo conoce, como diferenciado de todo lo que no es el objeto.
Por ejemplo,
- El sonido de las palabras del fenómeno de negación implicativa “esto no es x” arroja tras de sí un enfoque en lo que tiene las características definitorias tanto del fenómeno de negación “no x” como del fenómeno de afirmación “y”.
- En el caso del fenómeno de negación implicativa de un reverso, el sonido de las palabras “esto no es no-x” arroja en su estela lo que tiene las características definitorias tanto del fenómeno de negación “no es no-x” (“lo que es diferente de no-x”) como del fenómeno de afirmación “x”.
- En el caso del fenómeno de negación no implicativa de una ausencia, el sonido de las palabras “no hay x” arroja en su estela lo que tiene las características definitorias tanto del fenómeno de negación “no hay x” como de la ausencia de cualquier fenómeno de afirmación, como “y”.
Cualquier objeto válidamente conocible puede especificarse mediante el fenómeno de negación implicativa de un reverso. Así como existen dos tipos de fenómenos existentes: entidades objetivas no estáticas (rang-mtshan, fenómenos caracterizados individualmente) y entidades metafísicas estáticas (spyi-mtshan, fenómenos caracterizados generalmente), existen también dos tipos específicos de reversos, uno para cada tipo de entidad:
- Exclusiones de objetos no estáticos, individualmente caracterizados, de algo más (don rang-mtshan-gi gzhan-sel): “exclusiones de objetos” o “reversos de objetos”, para abreviar. Estos aíslan entidades objetivas no estáticas.
- Exclusiones conceptuales estáticas de algo más (blo'i gzhan-sel): “reversos conceptuales estáticos”, para abreviar. Estos aíslan entidades metafísicas, específicamente categorías.
Categorías como la categoría de objeto “la vasija de barro de tu madre” son reversos conceptuales estáticos. Su característica definitoria, llamada rasgo compuesto (bkra-ba), se deriva de las características definitorias individuales de todos los elementos que encajan en esa categoría.
El reverso conceptual estático arroja en su estela el enfoque en la categoría estática, que es el locus común tanto para el fenómeno de negación estática explícitamente conocido “nada más que la vasija de barro de tu madre”, como para el fenómeno de afirmación no estática implícitamente conocido “la vasija de barro objetiva externamente existente de tu madre”.
- El fenómeno de afirmación implícitamente conocido, “la vasija de barro material real de tu madre”, no aparece.
- El fenómeno de negación explícitamente conocido, “nada más que la vasija de barro de tu madre”, también se denomina como la apariencia mental (snang-ba) en la cognición conceptual, porque es explícitamente conocida. Algo explícitamente conocido aparece en una cognición.
Sin embargo, debido a que esta apariencia mental es un fenómeno estático, carece de cualquier información sensorial que pudiera aparecer ante la conciencia mental, por ejemplo, una forma coloreada. Por lo tanto, el fenómeno de afirmación no estático "un holograma mental de la vasija de barro de tu madre" aparece ante la conciencia mental como una representación genérica de esta vasija y es el fenómeno de afirmación explícitamente conocido que comparte un locus común con la categoría estática "la vasija de barro de tu madre". Este holograma mental es el objeto conceptualmente implicado de la cognición, pero es solo una forma nominal de fenómeno físico. La forma coloreada con la que aparece es la forma coloreada de la vasija de barro de tu madre, no la forma coloreada de nada más o de nada, pero no es proyectada en la conciencia mental por la vasija de barro material.
Así, en la cognición conceptual de pensar en la vasija de barro de tu madre:
- La fuente de la categoría de objeto “la vasija de barro de tu madre” es la tendencia o hábito de pensar en ella que quedó impreso en tu conciencia mental por el darse cuenta reflexivo que acompañó tus cogniciones conceptuales previas de su vasija.
- La forma nominal genérica de la vasija de barro de tu madre surge en tu conciencia mental como el fenómeno de afirmación que comparte un locus común con esta categoría. Esto es equivalente a afirmar que la categoría es el locus del objeto conceptualmente implicado.
- Como objeto conceptualmente implicado de tu cognición conceptual, esta forma nominal —un holograma mental— es una representación mental genérica de su vasija. Sin embargo, las formas coloreadas que aparecen son las de la vasija de barro objetiva, externamente existente, de tu madre, pero aparecen sin que su vasija material sirva como objeto focal de la cognición conceptual.
Cognición conceptual de la vasija de barro de tu madre que ya no está aconteciendo o que aún no acontece
Considera la cognición conceptual de la vasija de barro de tu madre, que pereció hace mucho tiempo y ya no está aconteciendo. Como en el análisis anterior, la categoría que constituye el objeto que aparece de la cognición conceptual es la categoría de objeto "la vasija de barro de tu madre", y el objeto conceptualmente implicado es un holograma mental que representa la información visual de la vasija de barro de tu madre. Esta información visual fue proyectada en tu conciencia visual por la vasija de barro objetiva, externamente existente, de tu madre en todas las ocasiones, hace mucho tiempo, cuando la viste previamente.
Una de las variables no congruentes que afectan que era un fenómeno de imputación no estático sobre la base de esa vasija externa cada vez que la veías, era su permanencia (gnas-pa), equivalente a su acontecer presente (da-lta-ba). El "acontecer presente de la vasija de barro de tu madre" era otro aspecto proyectado simultáneamente en tu conciencia sensorial junto con la información visual de la vasija. Así, recuerdas haber visto la vasija de barro de tu madre, aconteciendo presente, tal como estaba aconteciendo en el presente cada vez que la veías.
Ahora bien, en la cognición conceptual en la que recuerdas la vasija de barro de tu madre, se conoce otro fenómeno de imputación sobre la base del holograma mental conceptualmente implicado que representa esa vasija de barro suya que acontece en el presente. Es el ya no acontecer ('das-pa) de la vasija de barro de tu madre que acontece en el presente. A diferencia del que acontece en el presente, el cual es no estático, según el Sautrántika, el ya no acontecer de su vasija de barro que acontece en el presente es un fenómeno de negación no implicativa estático. Su objeto de negación es “lo que acontece en el presente de la vasija de barro de tu madre”, no simplemente “lo que acontece en el presente”. Como fenómeno de imputación, “lo que acontece en el presente” no puede conocerse independientemente de que su base para la imputación, la vasija de barro de tu madre, sea conocida simultáneamente con él.
La negación de “lo que acontece en el presente de la vasija de barro de tu madre” arroja en su estela el enfoque en este fenómeno de negación no implicativa como el locus común del fenómeno de negación “lo que ya no acontece de lo que acontece en el presente de la vasija de barro de tu madre”. También es el locus común de la ausencia de un fenómeno de afirmación, a saber, la ausencia de “lo que acontece en el presente de la vasija de barro de tu madre”, pero no la ausencia de su vasija de barro.
Solo el holograma mental de la vasija de barro de tu madre es el objeto involucrado de la conciencia mental de la cognición conceptual con la que recuerdas su vasija de barro que pereció hace mucho tiempo. Lo que ya no acontece de esa vasija de barro no es el objeto involucrado de esa conciencia mental conceptual, ya que la conciencia mental y sensorial solo puede tomar entidades objetivas como sus objetos involucrados y lo que ya no acontece de la vasija de barro es una entidad metafísica estática. El darse cuenta reflexivo que acompaña a esta cognición conceptual, sin embargo, toma este ya no acontecer estático de la vasija de barro de tu madre como su objeto involucrado. Por lo tanto, la cognición conceptual en su conjunto — la conciencia mental y el darse cuenta reflexivo tomados en conjunto— conoce la vasija de barro de tu madre que ya no está aconteciendo. Así es como puedes recordar y pensar en la vasija de barro de tu madre que pereció hace mucho tiempo.
El análisis de la cognición conceptual con la que imaginas una vasija de barro que aún no está aconteciendo, pero que planeas hacer para tu madre, es similar al de esta cognición conceptual de recordar su vasija de barro que ya no está aconteciendo. Al igual que el ya no acontecer de la vasija de barro, lo que aún no acontece de la vasija de barro también es un fenómeno de negación no implicativa estático. Sin embargo, en esta cognición, que también tiene como objeto conceptualmente implicado un holograma mental que representa una vasija de barro de tu madre que está aconteciendo en el presente, la información visual que aparece no fue proyectada previamente en la conciencia sensorial por una vasija de barro de tu madre objetiva, existente externamente y que acontece en el presente, porque no existía tal cosa. La información visual es genérica y debe haber sido proyectada por otras vasijas de barro que viste previamente, y que sirven como modelo para la vasija de barro que pretendes hacer. Esta información visual se conoce como “causa de familia similar” (rigs-'dra'i rgyu, causa de tipo similar).
Cogniciones conceptuales que concuerdan con los hechos y aquellas que no concuerdan con los hechos
Cuando se dividen, hay dos (tipos): (1) cognición conceptual que concuerda con los hechos y (2) cognición conceptual que no concuerda con los hechos.
Una cognición conceptual que concuerda con los hechos (rtog-pa don-mthun) es aquella cuyo objeto conceptualizado —la base para su objeto conceptualmente implicado— existe. Una cognición conceptual que no concuerda con los hechos (rtog-pa don mi-mthun) es aquella cuyo objeto conceptualizado no existe.
Consideremos el caso de pensar en la vasija de barro de tu madre y supongamos que era redonda. Si, al pensar en ella, el holograma mental que aparece como objeto conceptualmente implicado es la forma nominal de una vasija de barro redonda, dicha cognición conceptual concuerda con los hechos. Sin embargo, si aparece la forma nominal de una vasija de barro cuadrada, la cognición conceptual no concuerda con los hechos. Es una cognición conceptual distorsionada. Recordaste mal su aspecto. Otros que vieron su vasija de barro o fotografías de ella corroborarían que tu recuerdo era incorrecto.
Lo que aparece, por supuesto, no tiene por qué ser una réplica exacta de su vasija, ya que el objeto conceptualmente implicado es meramente una representación genérica de la vasija. Sin embargo, los textos no especifican hasta qué punto debe parecerse a la apariencia de la vasija. El grado de semejanza de tu imagen mental con el objeto original podría no ser tan crucial al recordar la vasija de barro de la madre, pero sí lo es al recordar lo ocurrido en la escena de un crimen o un accidente, al recordar una conversación importante o al citar la definición de un término técnico en un debate sobre su significado.
Existen muchos tipos diferentes de cognición conceptual que no concuerdan con los hechos. Consideremos algunos. Tras ver un espejismo en el desierto, puedes pensar en él conceptualmente como un espejismo o como agua real. Si lo piensas a través de la categoría de objeto "espejismos", tu representación mental de lo que viste como perteneciente a esta categoría concuerda con los hechos. Pero incluso si tu representación mental se asemeja con precisión a cómo se ve un charco de agua y a lo que viste, si lo conoces conceptualmente a través de la categoría de objeto "agua", tu cognición conceptual no concuerda con los hechos. Lo que alucinaste no era agua real. Hay algo existente como el agua, pero lo que alucinaste no es un elemento existente que encaje en esa categoría.
A continuación, consideremos el ejemplo de recordar a tu padre fallecido. Tu padre fallecido —técnicamente, tu padre que ya no acontece— es una entidad metafísica estática, la ausencia de un padre que viva en el presente como un fenómeno de imputación sobre la base de sus restos presentes. Como entidad metafísica, tu padre fallecido no tiene forma. Solo puedes representarlo en tu pensamiento conceptual con una forma nominal que se asemeja a su aspecto cuando estaba vivo. Si lo conceptualizas a través de la categoría de objeto "personas que ya no están vivas", tu cognición conceptual concuerda con los hechos. Sin embargo, si lo conceptualiza a través de la categoría de objeto "personas vivas en el presente", como si tu padre fallecido estuviera vivo ahora, y procedes a hablar con él como si estuviera presente, entonces tu cognición conceptual está distorsionada. No concuerda con los hechos.
Pensar que el sonido es un fenómeno permanente es otro ejemplo de cognición conceptual que no concuerda con los hechos. En este ejemplo, los objetos que aparecen son las categorías de objeto “sonidos” y “fenómenos permanentes”. El objeto conceptualmente implicado es una representación mental de un sonido genérico como un elemento que encaja en ambas categorías. Si bien el sonido genérico, como representante de la categoría de objeto “sonidos”, concuerda con el objeto conceptualizado (algún sonido objetivo externo), el sonido genérico, como representante de la categoría “fenómenos permanentes”, no concuerda con el objeto conceptualizado. Todos los sonidos objetivos, existentes externamente, son impermanentes. Los fenómenos permanentes, sin embargo, sí existen. Las entidades metafísicas, como las categorías y los espacios, son elementos que encajan en esta categoría.
Un ejemplo final concierne a la cognición conceptual de cosas que son totalmente no existentes, como los cuernos de conejo, los monstruos y tú, como persona, existiendo como un yo estático, sin partes, independientemente existente, un atman. En la cognición conceptual de tu “yo” existiendo como tal atman, los objetos que aparecen son las categorías de objeto “tu 'yo'” y “atmans permanentes, sin partes, con existencia independiente”. El objeto conceptualmente implicado sería una representación genérica de tu “yo”. El yo, sin embargo, es una variable que afecta no congruente, que es un fenómeno de imputación “ligado a” y existente sobre una base. No tiene forma propia y solo puede ser conocido cuando esa base también aparece. Por lo tanto, el objeto conceptualmente implicado sería una representación genérica de tu cuerpo, por ejemplo, y tu “yo” como una imputación sobre ese cuerpo nominal como su base.
Un yo que encaje en la categoría de "tu 'yo'" concuerda con el objeto sobre el que se conceptualiza, tu yo objetivo, existente externamente, como un fenómeno de imputación sobre la base de tu cuerpo objetivo, existente externamente. Sin embargo, este yo conceptualmente implicado, que imaginas que representa un atman permanente, sin partes y con existencia independiente, no concuerda con la realidad. No hay “yo” que encaje en la categoría de objeto “atmans”, porque no existe tal cosa como un yo que exista como un atman permanente, sin partes y con existencia independiente.
Cogniciones conceptuales que aplican un nombre y cogniciones conceptuales que aplican un hecho
(También existen) los dos: (1) la cognición conceptual que aplica un nombre y (2) (la cognición conceptual que) aplica un hecho.
Cuando la cognición conceptual se divide según su necesidad (dgos-pa) –lo que necesita hacer– hay cogniciones conceptuales que aplican un nombre (ming-sbyor rtog-pa) y cogniciones conceptuales que aplican un hecho (don-sbyor rtog-pa).
Un nombre o palabra (ming) es equivalente a una síntesis de nombre o palabra (ming-gi tshogs), una variable no congruente que afecta que es una imputación sobre un conjunto de sílabas que se juntan intencionalmente y a las que se les asigna un significado. Una sílaba (yi-ge), a su vez, equivale a una síntesis de sílaba (yi-ge'i tshogs), una variable que afecta no congruente que es una imputación sobre el sonido intencionalmente hecho de una consonante junto con el sonido de una vocal.
[1] Una cognición conceptual que aplica un nombre se define formalmente como una mente conceptual que conoce algo después de aplicar como un hecho (en el momento en que es una convención) un nombre (desde el momento en que es una etiqueta).
Un nombre o una palabra, cuando se aplica por primera vez a algo para designarlo, se denomina “etiqueta” (brda). Cuando se aplica subsecuentemente a algo como su designación, se denomina convención (tha-snyad). En otras palabras, una vez que un nombre se ha designado como etiqueta para algo, una cognición conceptual que aplica un nombre es aquella que subsecuentemente aplica ese nombre a los objetos como una convención.
Si ves a un recién nacido antes de que le pongan nombre, o a un desconocido en la calle, no puedes pensar en ninguno de ellos conceptualmente en términos de un nombre propio. Solo podrías pensar en ellos como una categoría de objeto de cómo se ven. Pero una vez que le das un nombre al bebé como su "etiqueta" o aprendes cómo se llama el desconocido, por ejemplo, "Fred", puedes pensar en ellos en términos de este nombre como una convención y como un hecho acerca de ellos.
La categoría de objeto a través de la cual pensaste en el desconocido antes de saber su nombre y aquella a través de la cual piensas en él como "Fred" después de saber su nombre son la misma: la categoría de objeto "personas". Sin embargo, antes de saber su nombre, era meramente una categoría de objeto; pero después de saberlo, era una categoría de significado/objeto asociada con la categoría de audio del sonido del nombre "Fred". El objeto conceptualmente implicado con el que lo representas en tu pensamiento conceptual también puede ser el mismo, por ejemplo, una forma nominal genérica de su apariencia o una forma nominal genérica de cómo suena su voz. Sin embargo, no será una forma nominal genérica del sonido de la palabra "Fred". Esto se debe a que la cognición conceptual que aplica un nombre se realiza a través de una categoría de significado/objeto, no de una categoría de audio. Sin embargo, una cognición conceptual en la que surge el sonido nominal de la palabra "Fred" también podría ocurrir en conexión con la que aplica un nombre. En tal cognición conceptual, el objeto que aparece sería la categoría de audio “el sonido del nombre 'Fred'” y el objeto conceptualizado sería el sonido de la voz de alguien que dice “Fred”.
Otro ejemplo es pensar que este objeto con un vientre abultado y una base plana desde la cual se puede verter agua se llama "vasija". Esta cognición conceptual piensa en este objeto con un vientre abultado y una base plana desde la cual se puede verter agua en términos de la categoría de objeto "vasijas", sobre la que se adscribe el nombre "vasija". Tener un vientre abultado, una base plana y desde la cual se puede verter agua es la característica definitoria de una vasija, y las vasijas objetivas, existentes externamente, son objetos definidos por ella. El objeto conceptualmente implicado es una apariencia mental genérica de una vasija. El objeto sobre el que se conceptualiza es este objeto con un vientre abultado y una base plana desde la cual se puede verter agua que, de hecho, es una vasija y, de hecho, se llama "vasija". Una apariencia mental genérica del sonido de la palabra "vasija" no aparece en esta cognición que aplica el nombre a algo llamado por ese nombre. En resumen, no estás concibiendo el objeto con un vientre abultado y una base plana desde la cual se puede verter agua como el sonido de la palabra "vasija". Más bien, estás concibiendo que es el significado de este nombre o a lo que se refiere.
[2] Una cognición conceptual que aplica un hecho se define formalmente como aquella que conoce algo después de aplicar como hecho un atributo (khyad-chos) a una base para ese atributo (khyad-gzhi), también como un hecho.
Por ejemplo, la cognición conceptual que piensa en una vasija de barro como un fenómeno funcional (dngos-po) aplica el atributo “ser un fenómeno funcional” (dngos-po-nyid) a una vasija de barro como base para dicho atributo. Los objetos que aparecen en dicha cognición son las categorías de objeto “vasijas de barro” y “ser un fenómeno funcional”. El objeto conceptualmente implicado es un holograma mental que representa tanto una vasija de barro genérica como algo que es funcional. La cognición conceptual aplica como un hecho a las vasijas de barro su carácter de fenómenos funcionales.
Otros ejemplos son las cogniciones conceptuales que se aplican como un hecho a algunos atributos de los objetos, como ser bello, bueno, gordo, etc. Por ejemplo, al pensar en una pintura como bella, los objetos que aparecen son las categorías de objeto “pinturas” y “ser un objeto bello”; el objeto conceptualmente implicado es una apariencia mental de una pintura genérica que representa tanto pinturas como algo bello.
Hay cuatro tipos de cogniciones conceptuales que aplican un hecho:
- Una cognición conceptual que aplica un hecho a través de la puerta de una clase (rigs-kyi sgo-nas don-sbyor rtog-pa)
- Una cognición conceptual que aplica un hecho a través de la puerta de una cualidad o característica sensorial (yon-tan-gyi sgo-nas don-sbyor rtog-pa)
- Una cognición conceptual que aplica un hecho a través de la puerta de una acción (bya-ba'i sgo-nas don-sbyor rtog-pa)
- Una cognición conceptual que aplica un hecho a través de la puerta de una sustancia (rdzas-kyi sgo-nas don-sbyor rtog-pa).
[1] Una cognición conceptual que aplica un hecho a través de la puerta de una clase es aquella que aplica una clase a un miembro de dicha clase. Por ejemplo, al pensar en un perro como mascota, los objetos que aparecen son las categorías de objeto “perros” y “ser una mascota”, mientras que el objeto conceptualmente implicado es la forma nominal de un perro genérico —quizás similar a un spaniel— que representa tanto a “perros” como a “algo que es una mascota”.
[2] Una cognición conceptual que aplica un hecho a través de la puerta de una cualidad o característica sensorial es aquella que aplica una cualidad sensorial, como ser rojo o ser pesado, o una característica que es una variable que afecta no congruente, como la edad, a un objeto que está calificado por ella. Por ejemplo, al pensar en una casa como roja y tener 30 años, los objetos que aparecen son las categorías de objeto “casas”, “ser algo rojo” y “ser algo de 30 años”. El objeto conceptualmente implicado es un holograma mental de una casa roja vieja genérica que representa casas, algo rojo y algo de 30 años.
[3] Una cognición conceptual que aplica un hecho a través de la puerta de una acción es aquella que aplica una acción que alguien o algo está realizando a una persona u objeto que la realiza. Por ejemplo, al pensar en el agua de la tetera hirviendo, los objetos que aparecen son las categorías de objeto “agua” y “estar hirviendo”. El objeto conceptualmente implicado es un holograma mental que representa el agua genérica de una tetera y ser objetos que están hirviendo.
[4] Una cognición conceptual que aplica un hecho a través de la puerta de una sustancia es aquella que aplica un objeto material separable o inseparable a algo que posee ese objeto. Como ejemplo del primer tipo, al pensar en el campo como si tuviera rocas, los objetos que aparecen son las categorías de objeto "campos" y "ser algo que posee rocas". El objeto conceptualmente implicado es un holograma mental de un campo rocoso genérico que representa tanto "campos" como "algo que posee rocas". En cuanto a un ejemplo del segundo tipo, al pensar en una cabra que tiene cuernos, los objetos que aparecen son las categorías de objeto "cabras" y "ser algo que posee cuernos". El objeto conceptualmente implicado es un holograma mental de una cabra cornuda genérica que representa tanto "cabras" como "algo que posee cuernos".
Todas las cogniciones conceptuales que aplican nombres también aplican hechos. Esto se debe a que el nombre de algo también es un hecho válido sobre él. Un nombre es un atributo. Pero la inclusión es solo unidireccional. Si una cognición conceptual aplica un hecho, no necesariamente aplica un nombre. Por ejemplo, aplicar el hecho de ser un fenómeno funcional a un objeto de base plana y vientre abultado del que se puede verter agua aplica un hecho característico a dicho objeto: su funcionalidad; pero ser un fenómeno funcional es un hecho que también podría aplicarse a una columna, una conciencia, una persona, etc. No es un nombre específico ni de ese objeto ni de la clase de objetos a la que pertenece.
Por lo tanto, existen tres posibilidades. Una cognición conceptual podría aplicar:
- Tanto un nombre como un hecho, como pensar en este objeto de base plana y vientre abultado del que se puede verter agua como una vasija.
- Meramente un hecho, pero no un nombre, como pensar en este mismo objeto como un fenómeno funcional.
- Ni un nombre ni un hecho, como pensar en el sonido de las palabras “este objeto de vientre abultado y base plana del que se puede verter agua es una vasija”.
No existe una cuarta posibilidad de cognición conceptual que aplique meramente un nombre sin aplicar también un hecho.
Ambos tipos de cognición conceptual pueden o no concordar con la realidad. Si piensas en Fred como Joe, o en un objeto de base plana y de vientre abultado del que se puede verter agua como una ventana, esto claramente no concuerda con la realidad. Igualmente distorsionado es pensar en el sonido como algo estático, en los agregados manchados como limpios o atractivos, o en ti mismo como una persona que existe como un atman estático, sin partes, con existencia independiente.
Tres divisiones más de la cognición conceptual
También existen tres: (1) cogniciones conceptuales que se apoya en una etiqueta, (2) aquellas que interpolan algo ajeno a otra cosa, y (3) cogniciones conceptuales de algo que tiene un hecho oscurecido. Hay muchas maneras de dividirlas.
[1] Una cognición conceptual que depende de una etiqueta (brda-rten-can-gyi rtog-pa) es equivalente a una cognición conceptual que surge de apoyarse en aplicar una etiqueta como un nombre o palabra.
Supongamos que ya aprendiste que la palabra "vasija" significa un objeto con un vientre abultado, una base plana y del cual se puede verter agua. Apoyándote en esta definición muy bien entendida de una etiqueta, podrías entonces, al ver una vasija, aplicar esta etiqueta como palabra para el objeto mediante el pensamiento conceptual que la designa como tal. Esto es similar en estructura a apoyarse en una línea de razonamiento válida para generar una cognición inferencial basada en el reconocimiento (grags-pa'i rjes-dpag): si algo tiene "esta" característica definitoria, se llama "eso".
Este tipo de cognición conceptual también puede surgir al apoyarse en el sonido de alguien que dice: “Este objeto de base plana y de vientre abultado del que se puede verter agua se llama vasija”. Al escuchar estos sonidos, se sabe conceptualmente que la palabra “vasija” se aplica a este objeto.
Sin embargo, en este ejemplo, se aplica una categoría de objeto del significado de lo que la etiqueta "vasija" o el sonido de la palabra "vasija" significan. No se aplica una categoría de audio basada en la palabra que alguien pronuncia al oír el sonido "vasija".
Puede haber muchos otros ejemplos, como que un comerciante supiera previamente que un pedazo de papel con ciertos diseños de colores y escritura es dinero, de modo que cuando se le entrega dicho pedazo, lo concibe correctamente como dinero y sabe cómo intercambiarlo por bienes. Si nadie le hubiera explicado qué era este pedazo de papel, o si le hubiera puesto la etiqueta "dinero" a una bolsa de papel, sus procesos conceptuales serían bastante confusos. Este pedazo de papel de color, entonces, solo se convierte en dinero para él una vez que conoce la convención popular que lo etiqueta como tal. Antes de eso, por ejemplo, cuando era bebé, solo podía concebirlo como lo que veía: un pedazo de papel de color con diseños y líneas curiosas. De niño, tuvo que aprender lo que representaban esos pedazos de papel para poder concebirlos aplicándoles la etiqueta "dinero".
Otro ejemplo interesante es la cognición conceptual que considera una vasija de barro como "mi vasija de barro". Antes de comprarla, era meramente una vasija de barro. Al verla por primera vez en el estante de una tienda, la concebiste aplicándole la etiqueta "vasija de barro". Al verla, aplicaste conceptualmente la categoría de objeto "vasijas de barro", con la etiqueta "vasija de barro" aplicada a ella, a una apariencia mental que representaba una vasija de barro genérica, basada en su apariencia. Mediante este mecanismo conceptual, aplicaste la etiqueta "vasija de barro" al artículo y, así, reconociste y comprendiste qué era: una vasija de barro. Si se hubiera caído al suelo y se hubiera roto, no te habría importado.
Sin embargo, después de haberla comprado, al basarte en la convención de que lo que le das a alguien con un papel de color, llamado "dinero", es entonces "mío", ahora lo concibes como "mi vasija de barro", a través de la categoría de objeto adicional "objetos que me pertenecen", lo cual concuerda con la realidad. La base a la que está aferrado el holograma mental genérico conceptualmente implicado que representa "una vasija de barro" o "mi vasija de barro", sin embargo, ha permanecido exactamente igual: esta vasija de barro objetiva externamente existente. Pero, basándote en esta nueva etiqueta, "mío", tu reacción a que se caiga al suelo y se rompa, por ejemplo, será muy diferente.
[2] Una cognición conceptual que interpola algo ajeno a otra cosa (don gzhan-la sgro-'dogs-kyi rtog-pa) es aquella que aplica como un hecho un atributo o cualidad a algo a lo que no se aplica y, al hacerlo, excede los límites de la realidad y de lo que realmente sucede. El término tibetano para interpolación (sgro-'dogs) significa literalmente “atar una pluma a una flecha de bambú”; lo que se añade es superfluo, irrelevante y ajeno a la flecha.
Por ejemplo, pensar en el sonido como algo permanente, o en uno mismo como persona que existe como un atman estático, sin partes e independiente. Estas cogniciones conceptuales, como se mencionó anteriormente, no concuerdan con los hechos. En otras palabras, al basarse en una consideración incorrecta (tshul-min yid-byed) y en la ignorancia o el no darse cuenta de no saber que dichas cogniciones conceptuales son incorrectas, resultan distorsionadas.
La apariencia mental de un sonido genérico como representación de elementos que encajan en la categoría de objeto "fenómenos permanentes" excede los límites de la realidad. No corresponde a un hecho; el objeto conceptualizado, un sonido estático real, no existe en absoluto. Este ejemplo, sin embargo, concibe el sonido con un atributo que es existente, a saber, ser estático. El atributo meramente no aplica a esta base particular, el sonido. En el caso de concebirte a ti mismo como una persona que existe como un atman, por otro lado, el atributo extraño atribuido es totalmente inexistente. No hay elementos que encajen en la categoría de objeto de atmans estáticos, sin partes e independientes. Independientemente de la base a la que intentes atribuirlo, ninguna persona representa tales atmans.
El tipo inverso de cognición conceptual distorsionada, que no concuerda con los hechos, es el repudio (skur-'debs). A diferencia de la interpolación, con la que se añade a algo un atributo existente o inexistente que le resulta inapropiado y no corresponde al caso, con el repudio se niega un atributo existente que sí es el caso. Algunos ejemplos son concebir el sonido como un fenómeno no impermanente, una acción kármica como algo que no causa ningún efecto, una persona como un fenómeno no existente, etc.
El repudio del sonido como un fenómeno impermanente no es uno que conozca conceptualmente la apariencia mental de un sonido genérico a través de las categorías de objeto “sonidos” y “no es un fenómeno impermanente”, donde la categoría “no es un fenómeno impermanente” es la categoría de un fenómeno de negación implicativa. La negación arroja en su estela la implicación de que el sonido es un fenómeno permanente. De manera similar, el repudio de una persona como un fenómeno existente no es uno que conozca conceptualmente la apariencia mental de una persona genérica a través de las categorías de objeto “personas” y “no es un fenómeno existente”, donde la categoría “no es un fenómeno existente” también es la categoría de un fenómeno de negación implicativa que arroja en su estela que una persona es un fenómeno no existente.
Más bien, estos repudios conocen sus objetos conceptualmente implicados junto con el fenómeno de negación no implicativo de una ausencia. El repudio no sugiere ningún atributo alternativo. El repudio del sonido como fenómeno impermanente conoce conceptualmente una apariencia mental de un sonido genérico a través de la categoría de objeto "sonidos" y lo hace junto con conocer la entidad metafísica "una ausencia del atributo 'ser un fenómeno impermanente'". De manera similar, el repudio de una persona como fenómeno existente conoce conceptualmente una apariencia mental de una persona genérica a través de la categoría de objeto "personas" y lo hace junto con conocer la entidad metafísica "una ausencia del atributo 'ser un fenómeno existente'". Tales repudios son cogniciones conceptuales distorsionadas que no concuerdan con los hechos. Por lo tanto, la interpolación y el repudio impiden conocer un camino intermedio de la realidad de las cosas.
[3] Una cognición conceptual de algo que tiene un hecho obscurecido (lkog-du gyur-ba'i don-can-gyi rtog-pa), o simplemente una cognición conceptual de algo obscurecido (lkog-du gyur-ba'i rtog-pa), es aquella que se enfoca en un hecho obscurecido sobre su objeto conceptualmente implicado. Algo obscurecido es un atributo o hecho sobre algo que no es obvio para la cognición desnuda sensorial. Para conocer tales atributos o hechos obscurecidos, debes apoyarte en el conocimiento previo de alguna línea de razonamiento válida que establezca este hecho. Tu conocimiento puede basarse en la lógica o en información extraída de una fuente válida.
Algunos ejemplos son concebir el sonido o a uno mismo como persona como un fenómeno sutil, no estático, que experimenta cambios sutiles de un momento a otro. O podría concebirte como persona desprovista de existir como un atman, o concebir a un hombre detrás de una casa cuando uno mismo no puede verlo, pero un amigo que está de pie junto a la casa te dice que hay alguien allí. Todos estos atributos y hechos son obscurecidos, no obvios. Sin embargo, es posible aplicar categorías de objeto de tales atributos o hechos a sus objetos conceptualmente implicados apropiados y conocerlos válidamente a través de ellos.