¿Qué es una sadhana?

Introducción

Existen numerosos tipos de prácticas que se realizan con cada una de las clases de tantra. Hay cuatro clases diferentes de tantra en las tradiciones de la Nueva Traducción (Sarma), es decir, Sakya, Kagyu y Gelugpa, y hay una división de seis tipos de práctica de tantra, solo un esquema de división, en el Nyingma, la Antigua Tradición de Traducción. Las prácticas realizadas en cada una de estas clases tienen estructuras ligeramente diferentes. Pero, básicamente, suelen tener dos etapas: una en la que trabajamos con la imaginación, la visualización, y otra en la que nos adentramos más en prácticas que no son solo imaginadas, para explicarlo en general. En el tantra anutarayoga – la cuarta clase -y clase superior- de tantra en el esquema de la Nueva Tradición – y en las tres clases superiores del esquema de la Antigua Tradición, trabajamos con métodos reales para obtener acceso al nivel más sutil de la mente trabajando con los canales de energía y vientos de energía sutil del cuerpo sutil. Todos estos sistemas y las clasificaciones de sus prácticas son bastante complicados y no es necesario profundizar en eso hoy.

En lo que me gustaría centrarme, en términos más generales, es en la primera etapa de nuestra práctica del tantra, ya que es principalmente en la que todos nosotros en nuestro nivel estamos involucrados. Incluso si estamos haciendo prácticas que parecen estar involucradas con los sistemas de energía sutil, chakras, etc., en realidad solo estamos trabajando con aquellos en nuestra imaginación. Nuevamente, es práctica de visualización, y eso está bien. Así es como tenemos que empezar.

Las prácticas de visualización se realizan dentro de la estructura de lo que se conoce como sadhana (sgrub-thabs). “Sadhana” es una palabra sánscrita que significa método de actualización, y “actualización” significa generarnos a nosotros mismos como una figura búdica. Para cada figura búdica, hay muchas sadhanas, no solo una y, para cada figura búdica, hay muchas formas diferentes que puede adoptar, como Chenrezig de cuatro brazos y Chenrezig de mil brazos, y puede haber prácticas de una figura búdica en varias clases de tantra. 

Dado que hay tantas variaciones de las prácticas, creo que es muy importante no apegarnos demasiado a lo que estamos haciendo, como si fuera tan especial, porque todas ellas son especiales. Todo el mundo dirá que su sadhana es realmente especial. Simplemente practicamos la sadhana que nuestro maestro nos da y que el linaje de nuestro maestro ha practicado, sin exagerarla demasiado como: "¡Vaya, esto es tan especial!" y, en consecuencia, adoptando una actitud bastante perturbadora hacia ello, ya que eso tiende en la dirección del sectarismo.

Hay diferentes duraciones de cualquier sadhana. Habrá una abreviada, una completa y, a veces, también una de extensión media. Mi maestro Serkong Rinpoche dijo que las formas abreviadas, las formas cortas, son para practicantes avanzados. Los formularios largos y completos son para principiantes. En los formularios completos, básicamente recitamos con cada paso el guión de lo que estamos haciendo. Es como una ópera de visualización. Solo cuando estemos completamente familiarizados con todos los pasos de las sadhanas largas podremos completar su contenido cuando recitemos las cortas. Por eso las formas largas son para principiantes y las cortas para practicantes avanzados.

Además de recitar lo que realmente estamos visualizando y los estados mentales que intentamos generar, como la bodichita, etc., hay varias plegarias y muchos mantras. Algunos de ellos son los mantras asociados con la figura búdica. Algunos de ellos son mantras que están asociados con ayudarnos a alcanzar un determinado estado mental. Por ejemplo, hay un mantra para tener recordación de la vacuidad, donde las palabras en sánscrito indican una línea de razonamiento que nos llevará al estado mental adecuado. Hay muchos tipos diferentes de mantras. 

A menudo, estos mantras contienen no solo palabras en sánscrito, sino a veces frases completas en sánscrito. También hay varias sílabas que representan algo, como OM AH HUM para cuerpo, palabra y mente. Cuando hacemos ofrendas, que desempeñan un papel muy importante en estas prácticas, también recitamos una frase en sánscrito: "Ofrezco esto a los budas y su séquito". Para cada ofrenda se inserta la palabra sánscrita para cada una de las sustancias de la ofrenda. 

Estructura de una sadhana

Entonces, ¿cuáles son las partes de una práctica de sadhana? ¿Cuál es el guión? ¿Cuáles son los puntos principales que se encuentran en los formularios completos y abreviados en los formularios breves, donde los completamos sin hacer ninguna recitación adicional?

Antes de entrar en las partes de la sadhana, es importante enfatizar que tenemos que familiarizarnos realmente con las largas antes de poder practicar efectivamente las cortas. Si solo hacemos las cortas sin conocer las largas no serán muy efectivas porque estamos dejando de lado demasiado. Ni siquiera sabemos qué contiene.

Además, a veces hacemos retiros en los que pasamos un largo período haciendo una sola práctica de sadhana y recitando muchísimos mantras: ese no es el momento de aprender la sadhana por primera vez. Necesitamos habernos familiarizado realmente bien con la sadhana antes de hacer un retiro. Si intentamos hacer un retiro con la práctica larga de la sadhana y no estamos familiarizados con esa práctica y pensamos: “Me familiarizaré con ella durante el retiro”, no es muy efectivo. No es nada efectivo porque pasamos mucho tiempo realizando la práctica de forma incorrecta o incompleta. Podría ser muy beneficioso entonces, antes de emprender un retiro intensivo, tomarnos un tiempo de descanso de nuestra vida diaria para familiarizarnos con la sadhana. Incluso podríamos llamarlo un retiro, pero en realidad no es un retiro. En Occidente llamamos “retiro” a un fin de semana de práctica, pero eso ciertamente no es un retiro en el sentido en que los tibetanos usan el término.

Un retiro es cuando tenemos un horario muy establecido de práctica diaria durante, por lo general, un período bastante largo, dependiendo de la velocidad con la que hacemos las prácticas. Por lo general, implica recitar una sadhana cuatro veces al día y recitar un mantra varios cientos de miles de veces. Podría ser un millón de veces; todo depende del mantra. También puede haber otros mantras adicionales que recitamos diez mil veces cada uno. Eso es un retiro. Un fin de semana libre y con algunas conferencias es un fin de semana libre. No es la palabra tibetana para "retiro". La palabra tibetana para "retiro", las-rung, significa una práctica que "hace que la mente sea útil"; en otras palabras, mediante esta enorme cantidad de repetición hacemos que nuestra mente esté en pleno funcionamiento para emprender con éxito prácticas más avanzadas.

Práctica de linaje

Volviendo a la estructura de una sadhana completa, centrémonos en las sadhanas del anutarayoga. Comienzan con una práctica de linaje. Visualizamos todo el linaje remontándonos al Buda, en cualquier forma en la que el Buda haya aparecido para impartir la práctica. Ya sea como Vajradhara, como Samantabhadra o como sea, no importa. Será diferente en cada práctica. Imaginamos toda la línea de maestros del linaje hasta llegar a nuestro maestro actual, de quien recibimos el empoderamiento, y recitamos un verso para cada uno de ellos, o puede ser un verso que incluya algunos de ellos.

No deberíamos pensar que Samantabhadra o Vajradhara son diferentes del Buda. El Buda aparece en estas formas. El Buda también puede aparecer en muchas otras formas en esta práctica de linaje: como un Vajradhara rojo en Vajrayoguini o como Yamantaka o Kalachakra. No importa. Así como los maestros aparecen en todo tipo de formas, el Buda también aparece en muchas formas diferentes. De lo contrario, tenemos la conclusión absurda de que el Buda no enseñó los tantras, que solo Vajradhara o Samantabhadra, que son diferentes del Buda, enseñaron los tantras; eso es incorrecto.

En cualquier caso, después de que recitamos cada verso, el maestro mencionado en él se disuelve en el siguiente, en el siguiente, en el siguiente, y eventualmente se disuelven en nuestro maestro espiritual, y él o ella se disuelve en nosotros. Esto nos inculca un sentimiento muy fuerte de respeto por el linaje, de que esto es algo auténtico, que se remonta a todos los tiempos y que ha sido probado a lo largo del tiempo. Sentimos una tremenda inspiración, no solo de nuestro maestro actual sino también de los maestros del linaje.

Cuanto más sepamos sobre cada una de estas figuras del linaje, más inspiración sentiremos de ellas, en lugar de que sean simplemente nombres que tal vez ni siquiera podamos pronunciar. Simplemente recitar nombres sin saber nada sobre estas personas no es muy efectivo; de hecho, suele resultar bastante aburrido. Queremos apresurarnos en esta sección porque son solo nombres. Si queremos que esta parte de la práctica sea más efectiva, necesitamos aprender un poco sobre al menos las figuras principales del linaje. Hoy en día, cada vez hay más información disponible a través de Internet o de libros. Puede que no esté disponible en nuestro propio idioma, pero existen herramientas en línea para traducir, por lo que pueden utilizarlas.

Luego, después de que todos los maestros se han disuelto en nosotros y nos sentimos inspirados, también disolvemos todas las apariencias ordinarias en la vacuidad. Luego, nos generamos a nosotros mismos en la forma simple de la figura búdica. Estas figuras búdicas suelen tener tanto una forma simple como una forma completa. La forma completa podría tener, digamos, 24 brazos, y la figura simple tendrá entonces solo dos brazos. Normalmente comenzamos la práctica con la figura simple, no con la figura completa. 

Obviamente, para realizar esta disolución en la vacuidad, necesitamos tener ya cierta comprensión de la vacuidad. Además, para generarnos a nosotros mismos como una figura búdica, necesitamos cierta comprensión de la naturaleza búdica y de cómo, sobre la base de eso, es posible generarnos a nosotros mismos como una figura búdica. Tenemos que estudiar estas cosas ya y tener algún nivel de comprensión correcta.

Prácticas preparatorias: hacer ofrendas

Hay tres secciones básicas de la sadhana que siguen: las prácticas preliminares o preparatorias, la práctica principal y las prácticas finales. Dentro de las prácticas preparatorias, el orden de lo que hacemos será ligeramente diferente en diferentes prácticas, y serán más extensas en la cuarta clase que en la primera clase de tantra, pero, de todos modos, la estructura es básicamente la misma. 

Necesitamos prepararnos para la práctica real. Entonces, ¿cómo nos preparamos? Primero, vamos a hacer muchas ofrendas en la práctica, por lo que necesitamos preparar las ofrendas. Hacer ofrendas es una gran parte de las prácticas. Evidentemente, es necesario haber desarrollado previamente una actitud de generosidad; de lo contrario, no querremos hacer ninguna ofrenda. 

Hay muchos tipos diferentes de ofrendas. Para todas las clases de tantra, existe la ofrenda de diferentes tipos de objetos externos: agua, incienso, flores, comida, música, etc. Estos siguen el modelo de cómo saludaríamos y entretendríamos a un invitado de honor si viniera a nuestro hogar en la antigua India. En la clase superior de tantra, tenemos otros tipos de ofrendas: ofrendas internas de diversos aspectos del cuerpo, etc. No es necesario entrar en todos los detalles. Algunas de estas ofrendas se harán a la figura búdica que está frente a nosotros, otras se nos harán a nosotros como figura búdica y algunas se harán a los protectores contra interferencias y obstáculos.

En el tantra, adquirimos una comprensión de la vacuidad con un estado mental gozoso. Hay muchas razones para eso. Un estado mental gozoso es muy eficaz para descender al nivel mental más profundo y sutil. Realmente no quiero entrar en muchos detalles sobre eso; no hay mucho tiempo. La cuestión es que, cuando hacemos ofrendas, es muy importante hacerlo con alegría y tener la sensación de que brindan alegría y felicidad a los budas, no es que no las tengan ya, pero imaginamos que les brindan felicidad. Cuando las experimentamos nosotros mismos, las experimentamos con un estado mental gozoso. En ambos casos, es con una comprensión de la vacuidad. No es: “Oh, soy esta cosa diminuta y tú eres tan maravilloso. Es muy importante lo que te estoy dando”. Hacer ofrendas es una forma de mostrar respeto y también genera cada vez más fuerza positiva.

De todos modos, en la sadhana lo primero que tenemos que hacer es transformar las ofrendas. No podemos simplemente ofrecer cosas ordinarias a los budas. ¿Cómo las transformamos? Ahora, aquí hay una palabra difícil. Es la misma palabra que "inspiración". A veces se le llama “bendecir” las ofrendas. Bueno, ¿qué significa eso? Esta palabra que algunas personas traducen como “bendecir”, yo la traduzco como “inspiración” en ciertos contextos y, en otros contextos, como “elevar”. Esto es lo que hace la inspiración; eleva a un estado más alto. Esa es la connotación de la palabra sánscrita adhishthana (byin-gyis rlabs). Los tibetanos la tradujeron con la palabra "abrillantar", pulir algo hasta un estado superior. A veces la gente traduce eso como “consagrar” (consagrar las ofrendas) en inglés. Pero consagrar tiene la connotación en inglés de hacer que algo sea sagrado, y eso no se aplica en un contexto budista.

¿Abrillantar significa hacer que algo sea más brillante? 

Sí. Para aumentar su brillo, en el sentido de elevar las ofrendas, transformarlas en un estado superior en el que aparezcan como néctares desprovistos de existencia verdadera.

¿Cómo hacemos esto? ¿Cuál es el proceso? Para empezar, estas ofrendas están colocadas en el altar o en el estante, y son sustancias ordinarias. Podrían ser agua, o podrían ser té, podrían ser flores, podrían ser incienso o sustancias especiales que ponemos en un té que nos da el maestro. Hay todo tipo de cosas que podríamos tener. El punto es que son la base sobre la cual podemos etiquetar formas ordinarias, pero también podemos etiquetarles formas elevadas: las ofrendas puras que vamos a hacer una vez que purifiquemos las apariencias de sus formas ordinarias y de aparecer como verdaderamente existentes.

Nuestro nivel mental más sutil, la mente de luz clara, tiene como soporte el viento de energía más sutil. Los dos son una pareja inseparable. Pueden dar surgimiento a una forma pura como una figura búdica sin una apariencia de existencia verdadera. Es nuestro viento de energía más sutil la que realmente aparece en estas formas. El Sakya, una de las tradiciones tibetanas, explica la inseparabilidad de las apariencias samsáricas impuras y ordinarias y las apariencias nirvánicas puras. Ambas derivan de este par inseparable: la luz clara, la mente más sutil y el viento de energía más sutil. La única diferencia es que la apariencia ordinaria samsárica está contaminada por la confusión y el apego a la existencia verdadera. Lo que hacemos con esta elevación, esta inspiración, es que, en lugar de enfocarnos en el tipo ordinario de apariencia impura, la disolvemos en la vacuidad y nos enfocamos, en cambio, en la apariencia pura. Las dos apariencias son como dos niveles diferentes de este viento de energía más sutil; queremos pasar del nivel de energía inferior y más burdo al nivel de energía superior y más sutil.

Queremos deshacernos de esta proyección de que todo es ordinario y está como encapsulado en plástico – ya sea que estemos hablando del nivel de vibración ordinario del agua, las flores, el incienso, etc., o del nivel de vibración de Buda de los néctares – y luego enfocarnos en la apariencia pura, la de los néctares desprovistos de existencia verdadera. Hacemos esa elevación no solo en términos de transformar las sustancias de la ofrenda en néctares, sino también más tarde en la sadhana en términos de transformarnos a nosotros mismos en figuras búdicas y a nuestro entorno en un mándala.  

Para preparar las sustancias de las ofrendas para ser ofrendadas, primero imaginamos que ahuyentamos las interferencias. Luego disolvemos en la vacuidad sus apariencias ordinarias y nuestra proyección de existencia verdadera y las generamos en forma pura como néctares desprovistos de existencia verdadera. Luego, las incrementamos para que nunca se acaben; no tenemos que ser tacaños con ellas, pensando que no hay suficiente para todos. Se multiplican infinitamente y tienen buenas cualidades: las flores, por ejemplo, no nos hacen estornudar. 

Hacemos esto con las ofrendas externas. Si es una de las dos clases superiores de tantra, seguimos este procedimiento también con las ofrendas internas. Estas se elevan en el contexto de visualizaciones bastante complejas con muchos, muchos pasos, cada uno de los cuales representa una práctica particular en la segunda etapa, más avanzada, de la práctica. El proceso de elevación aquí es muy profundo.

Después de elevar las ofrendas, en algunas prácticas invitamos a protectores locales a venir ante nosotros y solicitarles que eviten interferencias en nuestra práctica. Luego repetimos las prácticas preparatorias que hemos hecho con ngöndro. Hay refugio (tomar una dirección segura) y la generación de la bodichita. Podrían ir primero, antes de la elevación o la llamada “consagración” de las ofrendas, o podrían tanto estar ahí mientras tanto, como después de que lo hayamos hecho. Como dije, el orden de estos pasos varía en diferentes prácticas. Sin embargo, una estructura que encontramos en la mayoría de ellas es el refugio y la bodichita como base, luego la práctica de Vajrasatva como purificación y luego la práctica de siete partes, con postraciones, ofrendas y admitir abiertamente las cosas negativas que hemos hecho en el pasado, etc. Siempre hay un yoga del gurú, imaginando obtener inspiración del cuerpo, palabra y mente del gurú. Muy frecuentemente, se retoman o reafirman los votos del bodisatva y – si la clase de tantra que practicamos tiene votos tántricos – también los votos tántricos. 

Tenemos todas estas prácticas preparatorias y puede haber más aquí, dependiendo de la práctica que estemos haciendo. Se puede considerar que todas ellas fortalecen aún más nuestro entramado de fuerza positiva constructora de la iluminación – fuerza positiva dedicada con bodichita al logro de la iluminación.

Práctica principal

Luego, tenemos la parte principal de la práctica. Comenzamos con la meditación de la vacuidad una vez más, para desarrollar aún más nuestro entramado de conciencia profunda constructor de iluminación. Nos enfocamos en la vacuidad, limpiando todas las apariencias antes de “reiniciar” y generarnos una vez más en la forma de una figura búdica, esta vez como la figura búdica completa.

Otra característica que visualizamos es un espacio protegido, a veces llamado “rueda de protección”. Esto puede venir como parte de las prácticas preparatorias o ahora como parte de la práctica principal. Además, podemos generarnos como la figura búdica completa antes o después de generar este espacio protegido y realizar cualquier práctica asociada con él. En muchas sadhanas, nos generamos a nosotros mismos en la forma de una figura poderosa en el centro de la rueda de protección mientras realizamos esas prácticas.

Para poder realizar estas prácticas de rueda de protección, debemos tener la sensación de confianza de que toda interferencia es ahuyentada por ellas y, en cierto sentido, estamos en un espacio protegido para poder practicar sin obstáculos. Hay muchas formas diferentes en las que visualizamos este espacio protegido y puede haber varias figuras en él. Hay bastante variación aquí. 

Si no nos hemos generado como la figura búdica antes de generar la rueda de protección, entonces ahora, dentro de este espacio protegido, mientras mantenemos esta comprensión de la vacuidad lo mejor que podemos, nos generamos como la figura búdica completa. En las sadhanas más elaboradas, generamos primero un palacio en el que vivimos. En algunas sadhanas, también generamos muchas otras figuras dentro y fuera del palacio. 

Hay muchas variaciones en la forma de generarnos a nosotros mismos como una figura búdica. Se hace de manera diferente en las distintas clases de tantra, y dentro de una misma clase de tantra también habrá variaciones. En general, en lugar de que nuestro no darnos cuenta y nuestras emociones perturbadoras activen nuestros potenciales kármicos constructores de samsara que dan surgimiento a una forma samsárica ordinaria (que ocurre, por supuesto, en el momento de la muerte, seguida del bardo y el renacimiento), lo que queremos hacer es transformar este proceso imaginando, en cambio, que nuestra compasión y bodichita activan nuestros potenciales positivos constructores de iluminación para dar surgimiento a una forma nirvánica pura de una figura búdica.

En las sadhanas Gelug, Sakya y Kagyu de la clase superior de tantra, anutarayoga, imaginamos que transformamos el proceso de muerte, bardo y renacimiento de una manera mucho más completa que en las clases inferiores de tantra. Hacemos esto con visualizaciones y prácticas que emulan lo que sucede con la muerte, el bardo y el renacimiento como una forma de generarnos a nosotros mismos como una figura búdica. De manera similar a la muerte, con nuestra comprensión de la vacuidad, imaginamos una ausencia de todas las apariencias ordinarias. Luego, similar al bardo, imaginamos surgir en una forma simple y, similar al renacimiento, imaginamos surgir en la forma completa de una figura búdica. 

Con más detalle, similar a lo que sucede en la muerte, imaginamos que nuestra mente burda se vuelve cada vez más sutil, a través de una secuencia de 8 pasos o 10 pasos dependiendo de la práctica, hasta que alcanzamos el nivel más sutil, la mente de luz clara, y enfocamos esto en la vacuidad. Cuando surgimos como la figura búdica, lo hacemos mediante un procedimiento de cinco pasos que representa los cinco aspectos de la naturaleza búdica.

Esta práctica de generación similar a la muerte, el bardo y el renacimiento es la parte más importante de la sadhana. La muerte, el bardo y el renacimiento ordinarios son de lo que queremos deshacernos para siempre y convertirnos en un buda.

En las sadhanas Nyingma tenemos un procedimiento similar, aunque ligeramente diferente, para generarnos a nosotros mismos como una figura búdica. En lugar de concebir el procedimiento en términos de emular el proceso de muerte, bardo y renacimiento, se concibe en términos de emular cómo la conciencia pura (rigpa) da surgimiento a las apariencias. Rigpa es equivalente al estado natural de la mente de luz clara más sutil, desprovista de todo oscurecimiento y puede dar surgimiento tanto a apariencias ordinarias como a apariencias puras. 

El proceso de surgir como la figura búdica visualizada en sadhanas se denomina aquí los “tres samadhis. “Samadhi” es un estado de concentración absorta. Primero, nos enfocamos en la conciencia pura, y eso es similar a la muerte, aunque no se llama así. Entonces, la energía de esa conciencia pura emana, comunicándose con los demás, y eso es como las formas sutiles del bardo. Entonces surge una apariencia real y eso es como un renacimiento. Aunque los textos no afirman que esto sea una analogía de la muerte, el bardo y el renacimiento, es muy, muy similar. Básicamente todo se reduce a hacer el mismo tipo de cosas.

Entonces, ¿conciencia pura y…? 

Comunicación – ellos usan la palabra “compasión”, pero se refiere a la energía que sale de una manera comunicativa – y luego una apariencia real.

La forma en que imaginamos acceder a rigpa es similar a cómo nos enfocamos en rigpa en la práctica Nyingma, a diferencia de cómo accedemos al nivel de luz clara de la mente en la práctica del tantra anutarayoga. En ambos sistemas, sin embargo, la estructura de tres pasos para lograr una verdadera detención de la mente de luz clara o de rigpa dando surgimiento a un renacimiento recurrente incontrolable con sus apariencias ordinarias y dando surgimiento, en cambio, a las apariencias puras del estado iluminado, es lo mismo. Lo único que difiere es el marco y las visualizaciones específicas. 

Cuando visualizamos una figura búdica central, ya sea solitaria o en pareja, con varias otras figuras y todas en un palacio de mándala, el “yo” es una imputación sobre todas ellas. En este sentido, somos todos ellos. No somos solo la figura principal, somos todo este conjunto de figuras e incluso somos el palacio. Incluso si visualizamos una pareja en el centro del mándala, somos ambos. 

Por supuesto, eso entra en muchos detalles técnicos de cuál es nuestro punto de vista mientras nos visualizamos como todos estos. Necesitamos obtener esa instrucción sobre cómo hacerlo realmente de nuestro propio maestro tántrico. No es tan simple, pero todas estas figuras diferentes representan diferentes aspectos de nosotros mismos: los diferentes elementos, los diferentes agregados, los diferentes sentidos, los diferentes tipos de conciencia profunda. Somos el todo, tal como lo somos en nuestra forma ordinaria con el sistema digestivo, el sistema circulatorio, los brazos, las piernas, la piel, etc. Todos están integrados en un todo.

Generalmente visualizamos otra figura más pequeña en el corazón de la figura principal central y una sílaba semilla en el corazón de esta figura, así como varios discos, como el sol y la luna, en los chakras principales de la figura principal y, en algunas prácticas, varias otras figuras dentro del cuerpo de la figura búdica central que constituyen lo que se conoce como “mándala corporal”.

Una vez que hemos establecido esta visualización y recitamos cómo lucen todos, imaginamos lo que se llama "los seres de conciencia profunda se disuelven en los vinculados estrechamente visualizados". Es un error pensar que aquellos de conciencia profunda son los reales y estos visualizados son los imaginarios; esa no es exactamente la forma en que se explica. Es un tipo de práctica de visualización que nos acostumbra a llevar los diversos vientos de energía al canal central para que nuestra generación como esta figura se estabilice. 

Entonces imaginamos que ahora, en esta forma pura, recibimos el empoderamiento total. Esto se puede hacer de forma abreviada. En algunas prácticas, se hace de forma muy completa.

En varios puntos de la sadhana, hacemos diversas ofrendas. En las prácticas preparatorias, cuando hicimos yoga del gurú, hacemos ofrendas al gurú como la figura búdica frente a nosotros. Aquí, en la parte principal de la sadhana, nos hacemos ofrendas a nosotros mismos. Por supuesto, cuando imaginamos recibir el empoderamiento, hacemos ofrendas a las deidades empoderadoras. Se hacen muchas ofrendas.

Luego, existen varias prácticas de meditación para estabilizar nuestra visualización, por lo que ya no recitamos nada. Intentamos obtener concentración en más y más detalles de la visualización, para ayudarnos a estabilizar nuestra visualización del conjunto. Hay muchos tipos diferentes de prácticas que se realizan aquí.

Luego está la recitación del mantra. Si el mándala tiene muchas figuras, recitamos un mantra diferente para cada figura, y algunas de las figuras tienen más de un mantra. La figura principal suele tener al menos tres mantras. Hacemos muchas visualizaciones mientras recitamos los mantras. Visualizamos luces que salen de nuestro corazón, dando ofrendas a los budas, y luces que salen, eliminando el sufrimiento de todos los seres y dándoles felicidad. Es importante destacar que visualizamos que todas estas luces regresan a nuestro corazón. Hay muchísimas otras visualizaciones que podemos hacer mientras recitamos los mantras, como imaginar que las luces que emitimos ejercen los cuatro tipos de influencia iluminadora en los demás: pacificar las perturbaciones, aumentar las buenas cualidades, controlar el desorden y poner fin enérgicamente a situaciones peligrosas. 

Durante muchos de estos pasos durante la sadhana, especialmente cuando hacemos ofrendas, hacemos varios mudras (diferentes gestos con las manos) y, a veces, tocamos una campana. Entonces, estamos haciendo algo con el cuerpo, el habla y la mente simultáneamente.

Prácticas finales

Después de la recitación del mantra, recitamos el mantra de Vajrasatva una o tres veces para purificar cualquier error que hayamos cometido y luego nos hacemos más ofrendas a nosotros mismos. Luego llegamos a las partes finales, que a menudo incluyen invitar a los invitados a un banquete y ofrecerles una torma (gtor-ma), que es como un pastel. Esto implica una purificación y transformación nuevamente de la torma, como hicimos con la ofrenda interior durante las prácticas preparatorias. Podemos ofrecer una torma a los gurús, podemos ofrecer una a los budas. Muy a menudo llamamos a varios protectores y les ofrecemos tormas y les pedimos que nos protejan de interferencias. También ofrecemos a todos estos invitados ofrendas externas y ofrendas internas.

Después de realizar estas ofrendas, solicitamos a estos invitados que regresen a donde residen. Luego nos transformamos de estar en la forma completa de la figura búdica a la forma simple. Luego se recita una oración muy larga. Cada verso cubre una etapa diferente de la práctica. Revisamos toda la práctica, comenzando con los básicos del sutra, pasando por todas las etapas de la práctica tántrica de esa figura búdica en particular. Luego, al final, están los que se conocen como “versos para lo auspicioso”, que son básicamente una dedicatoria como: “Que todo sea auspicioso y todo vaya bien para todos los practicantes y para que todos alcancen la iluminación”.

Esta es la práctica básica de sadhana. Diferentes figuras búdicas y diferentes linajes de figuras búdicas tendrán diferentes sadhanas, pero todas siguen básicamente la misma estructura. Cuando tenemos sadhanas cortas, estas formas abreviadas, todos estos aspectos más completos están condensados en ellas. Si realmente practicamos correctamente las formas abreviadas, completamos todos estos pasos a partir de las largas. Cuanto más familiarizados estemos con estas prácticas, obviamente, podremos realizarlas de forma más eficaz y más rápida. Debido a que son tan complicadas, tomará toda una vida poder hacerlas en verdad correctamente, ya que son muy, muy desafiantes.

Preguntas 

¿Es necesario hacer práctica de sadhana exclusivamente en el ambiente controlado de una sala de meditación donde todo es tranquilo, calmado y agradable? ¿O también es posible hacer este tipo de prácticas mientras caminamos? 

Incluso si hemos memorizado la sadhana, sería difícil repasarlo todo, con todas las visualizaciones, mientras caminamos. Sin embargo, podemos visualizarnos como la figura búdica simple y recitar los mantras en cualquier lugar. De hecho, eso es lo que se supone que debemos intentar hacer. Se supone que debemos intentar visualizarnos como la figura búdica todo el tiempo. Incluso si no somos capaces de hacer el ritual formal de una sadhana – que, como ya hemos dicho, es como el guión de una ópera, una ópera mental por la que pasamos con todos los distintos pasos y etapas – lo principal es, como Serkong Rinpoche dijo: "Es un daggye (bdag-bskyed), no un kagye (kha-bskyed)". Un “daggye” es una autogeneración, y un “kaggye” es una generación de nuestra boca, por lo que el punto principal no es recitar el ritual con la boca, el punto principal es la autotransformación.

Esa autogeneración, o autotransformación, es algo de lo que tratamos de tener recordación (la recordación es el pegamento mental para no perder algo) todo el tiempo, tanto como sea posible, lo cual, por supuesto, es muy desafiante. En momentos en los que es relativamente más fácil ser consciente de nuestra práctica, digamos si vamos a caminar o algo así y no hacemos algún trabajo que requiera concentración, ciertamente podemos visualizarnos a nosotros mismos, imaginándonos como la figura búdica, imaginando que todos los seres están alrededor del mándala, recitando el mantra e imaginando luces que salen de nosotros y ejercen los cuatro tipos de influencia iluminadora sobre todos los que nos rodean.

Esta es una práctica de tantra perfectamente válida y valiosa. Incluso si no podemos hacer una sadhana completa en casa porque, al igual que la persona que hizo la pregunta, acaba de ser padre y las circunstancias son bastante difíciles para hacerlo, sin embargo, eso no tiene por qué ser un obstáculo para nuestra práctica. La práctica tiene como objetivo, como todas las prácticas budistas, ayudar a traer alegría a nuestra mente. Si se convierte en una carga, de modo que se convierte en una tortura, y simplemente lo hacemos por culpa, por obligación, y nos sentiríamos culpables si no lo hiciéramos, algo está yendo mal. Necesitamos consultar con nuestro maestro o revisarnos a nosotros mismos para ver qué debemos corregir, porque esa no es la forma en que se pretende que sea la práctica.

A menudo el problema es que somos inflexibles y demasiado fundamentalistas: "Tengo que hacerlo exactamente así, todos los días, independientemente de todo". Recuerden, medios hábiles. Necesitamos adaptarnos y fluir con lo que está pasando. Si vamos a realizar un largo viaje en avión, en tren o en autobús, podemos realizar la sadhana allí, en nuestros asientos. Nos adaptamos a nuestras circunstancias. O cuando visitamos a nuestros padres, o cuando la gente nos visita, nos adaptamos en consecuencia: podemos abreviar nuestra práctica mientras cuidemos los límites de nuestros votos. Siempre hay diferentes maneras de hacer las cosas según los tiempos y las condiciones. ¿Algo más?

En la autogeneración, cuando estamos generando un sistema complejo con muchas figuras, y cuando hay un par, ¿cuál es el orden de generación? 

Hay dos tipos de estilos de generación en varias partes de la sadhana: Hay una generación instantánea, en la que instantáneamente, surgen todas las 32 figuras o 62 figuras o cualquier número de figuras que pueda haber, todas a la vez. Luego, hay otras partes de la sadhana donde primero nos generamos a nosotros mismos como el hombre de la pareja central, luego la pareja femenina y luego progresivamente las figuras alrededor de la pareja central, una por una. A menudo hay prácticas en las que imaginamos que todos los budas y bodisatvas entran y pasan por el canal central del hombre central y entran en el útero de la mujer. Luego todos ellos se transforman en todas las figuras del mándala y luego son enviados uno por uno desde el útero a sus lugares en el palacio, en analogía con todo el proceso del nacimiento, para purificarlo. Existen esas formas de generar las figuras. 

Siempre está la cuestión de con cuántos sistemas de figuras búdicas involucrarnos. Algunas personas quieren practicar solo uno, otras quieren practicar muchos. Hay un chiste que los tibetanos citan a menudo: “Los tibetanos practican cien sistemas de deidades diferentes y no son capaces de realizar ninguno de ellos. Mientras que los maestros indios de antes practicaban solo uno, y con uno podían realizarlos todos”. Existe ese comentario, o broma, tal vez no tan broma, y nos plantea la cuestión de con cuántos sistemas diferentes debemos involucrarnos. Por supuesto, mucho depende de nuestras capacidades.

Los diferentes sistemas de figuras búdicas pueden complementarse entre sí porque uno tendrá más detalles sobre un aspecto de la práctica y otro tendrá más detalles sobre otro, de modo que obtenemos una imagen mucho más completa al practicar varios de estos sistemas. Además, si queremos poder beneficiar y ayudar a todos los demás, necesitamos conocer muchos sistemas diferentes para poder enseñar a personas de todas las predilecciones y responder a sus preguntas, este tipo de cosas. En un nivel más pragmático, es útil en nuestras actividades diarias tener lo que llamamos "una bolsa de trucos" entre los que podemos elegir para usar en diferentes situaciones, de modo que "a veces necesito la imagen de Manjushri, a veces necesito una imagen de Chenrezig, o a veces necesito la imagen de Tara”. Dependiendo de la situación, nos generamos a nosotros mismos como lo que es apropiado, lo que es útil.

Cuando se nos pide que asumamos más y más responsabilidades, primero, por supuesto, debemos seguir el consejo de Shantideva, que es: "No muerdas más de lo que puedes masticar", en nuestro idioma inglés. Examinemos bien antes de emprender algo para ver si realmente podemos llevarlo hasta el final, y si no podemos, no aceptemos hacerlo. Sean prácticos en ese sentido, pero también siempre podemos hacer un poco más de lo que creemos que somos capaces de hacer.

Solía traducir para Serkong Rinpoche y cuando estaba muy, muy cansado, él siempre me hacía traducir otros cinco minutos: "¡Siempre puedes hacer cinco minutos más!". Realmente es un muy buen entrenamiento porque siempre podemos hacer un poquito más cuando nuestra mente está decidida a seguir adelante. Nos quejamos: “No puedo soportarlo. No puedo hacer nada más”, pero siempre podemos hacer un poquito más. Por supuesto, no intentamos hacer mucho más porque eso sería autodestructivo. Es contraproducente y no conseguimos hacer nada. Pero en la mayoría de las situaciones, es como en la imagen del mándala del Kalachakra con sus 722 figuras: “Puedo manejar más y más cosas. No es abrumador. No es mucho. Puedo embonarlo”. 

¿Qué significa que nosotros también somos el edificio? 

En ciertas prácticas, específicamente en Guhyasamaja, imaginamos que cada característica arquitectónica del edificio del palacio corresponde a alguna parte del cuerpo, así como las cuatro puertas corresponden a nuestros cuatro miembros. No he encontrado que eso se discuta explícitamente en otras prácticas, pero, en cualquier caso, la analogía más cercana que se me ocurre es la de la piel. Al igual que el palacio, nuestra piel es el contenedor de todos los diversos sistemas dentro del cuerpo, por lo que incluiríamos la piel como parte de la base del fenómeno de imputación "yo". 

Por lo tanto, no te conviertes en un edificio real; ¿es más una metáfora? 

Tenemos que aflojar nuestra forma de pensar para no aferrarnos a: “Bueno, eso es un edificio. ¿Cómo puedo ser yo?”. El edificio del palacio es una representación de muchas cosas. Tenemos que trabajar con todas las diferentes cosas que representa. Por ejemplo, si queremos tener 24 cosas simultáneamente “en nuestra mente”, diríamos en Occidente, si queremos ser conscientes de 24 cosas, lo que significa mantener un control mental sobre 24 cosas, eso es difícil de hacer de manera abstracta. Pero si representamos gráficamente estos 24 con 24 brazos, es más fácil visualizar estos 24 brazos simultáneamente, y eso hace que sea más fácil tener en nuestra mente simultáneamente las 24 cosas que representan. Es solo un método. De manera similar, las partes del edificio del palacio también representan diferentes partes de la práctica: las cuatro puertas representan los cuatro emplazamientos de la recordación cercana, por ejemplo. Necesitamos no ser tan literales. Nuevamente, la comprensión de la vacuidad es esencial.

Al tratar de trabajar con estas figuras búdicas, ¿qué hacemos con nuestras experiencias ordinarias de la vida, en las que sufrimos, nos enojamos, tenemos todo tipo de emociones perturbadoras, etc.? 

Como en la práctica general del Dharma, intentamos aplicar antídotos. Si estamos enojados, entonces hay muchos, muchos niveles diferentes de oponentes que podemos usar para practicar la paciencia, como los métodos que Shantideva enseña en su texto Involucrarse en el comportamiento del bodisatva. Podemos intentar analizar las causas de nuestro enojo y qué es lo que nos molesta y luego aplicar la comprensión de la vacuidad a quién se enoja, por qué estamos enojados y al enojo mismo. Hay muchísimos enfoques, por ejemplo, analizar de dónde surge el comportamiento negativo que nos molesta. Podemos pensar en el sufrimiento en términos de purificación y quema de potenciales y obstáculos negativos. Podemos pensar con compasión en el sufrimiento de otras personas. Podemos hacer tonglen, la práctica de dar y recibir. Hay muchísimas maneras de transformar y trabajar con la ira y el sufrimiento.

La visualización de nosotros mismos como una figura búdica (si realmente somos capaces de hacerlo y mantenemos recordación de ello) también puede recordarnos que debemos aplicar los métodos del Dharma cuando sufrimos o cuando tenemos emociones perturbadoras. Además, estas visualizaciones son una forma de protegernos. Por ejemplo, visualizar a nuestros gurús encima de nuestra cabeza durante el día, imaginando que estamos siempre en presencia de nuestro maestro espiritual, nos protege de actuar mal. Eso no es específicamente tantra, de ninguna manera, también podemos hacerlo en la práctica del sutra. 

Para mí personalmente, ese es un método muy útil. Habiendo tenido la experiencia personal de pasar mucho tiempo en presencia de mi maestro espiritual, Serkong Rinpoche, nunca actuaría como un imbécil, como un idiota cuando estaba con él. Le tenía tanto respeto que ¿cómo podía actuar como un idiota delante de él, hablando estúpidamente, o haciendo estupideces, o haciendo chistes estúpidos, o enojándome?

Recuerdo que una vez estaba visitando al viejo Ling Rinpoche, quien era el tutor principal de Su Santidad el Dalái Lama. Estábamos sentados uno al lado del otro, con las piernas cruzadas en estas plataformas tibetanas bajas, algo así como una especie de cama, una plataforma con una alfombra encima, y había un gran escorpión que de repente apareció en el piso entre nosotros. Ling Rinpoche hizo un gesto muy melodramático; obviamente fue algo realmente dramático, como: "Válgame, hay un escorpión en el suelo", y luego me miró y dijo: "¿No tienes miedo?". Lo miré y le dije: “¿Cómo podría tener miedo en tu presencia? Eres Yamantaka, ¿cómo podría tener miedo en presencia de Yamantaka? Él se rio y se rio. Luego el asistente entró y puso un trozo de papel debajo del escorpión y un vaso encima y lo sacó, como si Ling Rinpoche hubiera materializado el escorpión como un pequeño desafío. Debido a mi respeto por él, no podría asustarme al ver un escorpión en el suelo al estar sentado frente a él.

Del mismo modo, cuando visualizamos al gurú con nosotros todo el día y que siempre estamos en su presencia, nos ayuda a no actuar como un idiota. De manera similar, si nos imaginamos a nosotros mismos como una figura búdica, eso también puede ayudarnos a no actuar como idiotas debido a este "orgullo de la deidad"; en ese contexto, me gusta hablar de la "autodignidad", en lugar de “orgullo”: la dignidad de ser la deidad que sostenemos. Estas figuras búdicas no se asustan, no actúan como idiotas, no se enojan ni se molestan. Nos ayuda con la autoestima, lo cual es de gran ayuda como impedimento para alterarnos o enojarnos.

En cuanto a cómo afrontar el sufrimiento, el sufrimiento podría ser, por ejemplo, experimentar la sensación física de dolor. El verdadero problema es cómo respondemos ante ello. Después de todo, el dolor es solo una sensación física. Es simplemente el surgimiento de una apariencia y una percepción de ella. No es nada más. Puede que sea difícil, pero si lo miramos en términos de la actividad mental involucrada, no es gran cosa. 

Entreno a personas para que consideren así a las sensaciones físicas en el entrenamiento de sensibilidad que desarrollé. Escribí este libro y este curso, Desarrollar una sensibilidad equilibrada, y uno de los ejercicios que contiene es hacernos cosquillas en la palma, luego pellizcarnos la palma con mucha fuerza y luego simplemente tomarnos la mano. Examinamos ¿cuál es la diferencia entre ellos en términos de actividad mental? Cada uno es simplemente el surgimiento de una sensación y la percepción de una sensación. No es nada más. No es la gran cosa.

Si podemos entrenarnos con eso, entonces ¿cuál es la diferencia entre las sensaciones físicas de placer, dolor y neutralidad y el nivel mental de sentirse feliz, infeliz o neutral? Es lo mismo. Lo que realmente es esencial es cómo respondemos al sufrimiento. Entonces hice que mis alumnos sentados allí en clase se pellizcaran las palmas. Nadie gritó: "¡Ay!" y se asustó. Aunque mis alumnos no fueron lo suficientemente valientes como para pellizcar las palmas de los demás y hacer el ejercicio, eso sería más efectivo. Un nivel avanzado consiste en hacer cosquillas en las palmas de los demás. Vean si pueden hacer el mismo ejercicio.

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