Ser humilde

Breve resumen

Empezamos nuestra discusión de los Ocho versos del entrenamiento mental de Langri Tangpa con el primer verso: 

(1) Pueda siempre valorar a todos los seres limitados considerando que, para alcanzar la meta suprema ellos son, por mucho, superiores a joyas que confieren deseos.

Discutimos cómo practicar con los demás, desarrollar la compasión, ser pacientes con ellos y demás, es la única manera de alcanzar la iluminación. Esta es la meta suprema mencionada en el verso, toda nuestra motivación para alcanzar la iluminación. Además, el deseo de beneficiar a los demás es lo que le da a nuestra comprensión de la vacuidad la fuerza para cortar a través de los oscurecimientos emocionales, así como de los cognitivos. Estos dos oscurecimientos son los que impiden nuestra liberación y nuestra iluminación omnisciente.

La única razón para alcanzar la iluminación es beneficiar a los demás; y es por eso que los demás son tan extremadamente importantes, más importantes que una joya que confiere deseos, que solo puede proporcionarnos cosas mundanas. Como dice Shantideva:

(VI. 132) Si incluso semejante rey estuviera complacido (conmigo), es imposible que pudiera conceder la budeidad, que es lo que alcanzaría al haber complacido a los seres limitados.
(VI. 133) (Dejando de lado) ver que el logro futuro de la budeidad surge de hacer que los seres limitados estén complacidos, ¿no ves que, al menos en esta vida, viene una gran prosperidad, fama y felicidad? 
(VI. 134) (Además), con la belleza y demás, la libertad de la enfermedad y la fama, alguien con paciencia, mientras aún esté en el samsara, obtiene una vida extremadamente larga y los abundantes placeres de un rey chakra universal. 

En otras palabras, no solo obtendremos este objetivo supremo, sino que también obtendremos todas las diversas facilidades, como la prosperidad, ser bien conocidos, la felicidad, la libertad de la enfermedad, etc. Sin embargo, no es que queramos tener estas habilidades solo para nuestra propia felicidad. Cuantas más capacidades tengamos, mayor será la influencia que podamos tener en los demás. Si tenemos prosperidad, podemos viajar a todas partes y ayudar a los demás materialmente. Si somos bien conocidos, la gente será más abierta y receptiva con nosotros y acudirá a nosotros en busca de ayuda. De lo contrario, si nunca han oído hablar de nosotros, ¿cómo podremos ayudarlos realmente, excepto con las plegarias? Todas estas cosas en nuestra vida provienen de la fuerza positiva que se construye ayudando a los demás.

Desarrollar la humildad

Ahora, el segundo verso de nuestro texto:

(2) Siempre que me encuentre en compañía de otros, pueda yo situarme por debajo de ellos y, desde las profundidades de mi corazón, valorar a los demás más que a mí.

Hay dos maneras de entender e interpretar o traducir este versículo. Primero, cuando pensamos en las ventajas de ayudar o valorar a los demás, en contraposición a las desventajas de sólo pensar y valorarnos a nosotros mismos, entonces naturalmente pensaremos menos en nuestra propia felicidad. También valoraremos y consideraremos más a los demás. En otras palabras, valoraremos más trabajar por los demás, al darnos cuenta de que, no sólo se puede cumplir el objetivo supremo de alcanzar la iluminación de esta manera, sino que incluso los objetivos ordinarios también se pueden lograr. Esta es una manera de entender el segundo verso.

La otra forma de entender esto es traduciendo la línea como:

Siempre que me encuentre en compañía de otros, pueda considerarme como el más bajo de todos, y desde las profundidades de mi corazón, valorar a los demás como superiores a mí.

Si tomamos esto muy literalmente, en un contexto psicológico occidental podría parecer solo un refuerzo de la baja autoestima; pero eso no es lo que se pretende aquí. A lo que se refiere el verso es a desarrollar la humildad y superar la arrogancia.

Cuando estamos con los demás, si solo pensamos y nos valoramos a nosotros mismos, entonces, por supuesto, solo consideramos nuestro propio punto de vista: "¿Qué sería de beneficio para mí? ¿Qué es lo que quiero?". Tendemos a hablar solo de nosotros mismos, por ejemplo, y solo pensamos en nuestra propia comodidad. Esto, por supuesto, conduce a todo tipo de problemas y sufrimientos. "Quería que fuera así y luego no funcionó como quería". Nos molestamos porque la otra persona quería otra cosa, etc. Sin embargo, si valoramos a los demás y pensamos que son más importantes que nosotros en este sentido, entonces no nos molestamos tanto.

Por supuesto, necesitamos tener un equilibrio entre cuidar nuestras necesidades y las de los demás. Pero, como Su Santidad siempre señala, si pensamos en términos de números, entonces ciertamente los demás son casi infinitos y nosotros somos solo uno. Si vemos lo que sería justo, entonces obviamente trabajar para otros es mucho más importante que simplemente trabajar para nuestros propios objetivos egoístas. Sin embargo, tenemos que diferenciar entre nuestros objetivos personales egoístas y el objetivo de trabajar para mejorarnos a nosotros mismos para tener las facilidades que nos permitan ayudar más a los demás, lo que en última instancia no es tener un objetivo egoísta.

Como dijo Gueshe Chekawa en el Lojong en siete puntos: "Coloca toda la culpa en una cosa", que es la actitud egocéntrica. Esto es realmente muy útil cuando nos sentimos molestos y perturbados de una manera u otra. No tiene que ser solo en situaciones con otras personas. Incluso cuando estamos solos, echa la culpa a una cosa. En otras palabras, revisa y observa: "¿Por qué estoy tan molesto?" y encontraremos que es debido al egocentrismo. "Quería que fuera así y no fue así". Por lo general, por eso estamos tan molestos.

Entonces, por supuesto, podemos empezar a aplicar muchos oponentes a la actitud egocéntrica, y no solo el oponente de pensar en la vacuidad del yo, de "mí". También podemos pensar en cómo es totalmente irreal esperar que todo funcione siempre de la manera que queremos. Eso es realmente absurdo. ¿Qué esperamos del samsara? Por lo tanto, es muy útil, cuando estamos molestos, no solo permanecer en esa sensación y sentirnos cada vez peor. En cambio, tenemos que trabajar en reducir nuestra actitud egocéntrica.

Shantideva lo explica muy bien:

(VIII. 126) Al herir a otros por mis propios objetivos egoístas, seré atormentado en reinos sin gozo y similares; pero al padecer por los objetivos de los demás, adquiriré todas las glorias.
(VIII. 127) A través del deseo de que solo yo avance vienen los peores estados de renacimiento, bajo estatus y estupidez; pero transferir ese mismo (deseo) a otros, trae los mejores estados de renacimiento, honor (e inteligencia).
(VIII. 128) Al ordenar a los demás en torno a mis propios objetivos egoístas, experimentaré ser un siervo y cosas peores; pero al ordenarme en torno a los objetivos de los demás, experimentaré ser un señor y mejor.
(VIII. 129) Todos los que son felices en el mundo son (así) por medio del deseo de la felicidad de los demás; mientras que todos los que son miserables en el mundo son (así) a través del deseo de la felicidad de sí mismos.
(VIII. 130) Pero, ¿qué necesidad hay de elaborar más? Basta con mirar la diferencia entre los dos: una persona infantil que actúa para sus propios objetivos egoístas y el Sabio (Buda) que actúa para los objetivos de los demás. 

Practica valorar a los demás en la vida diaria

Shantideva presenta muy claramente en estos versos las desventajas de atesorarnos a nosotros mismos y las ventajas de valorar a los demás. Por lo tanto, debemos tratar de trabajar en esto en la meditación, por ejemplo, cuando estamos teniendo un problema y algo no funcionó en nuestra vida, y estamos realmente muy molestos e infelices. En esos momentos, necesitamos identificar la fuente de nuestro problema: "Bien, es porque solo estoy pensando en ello desde mi propio punto de vista. Lo quería así y no lo obtuve. Pobre de mí”.

A continuación, pensamos: "¿Cuál es el resultado de estar molesto y pensar así? Solo me hace sentir más y más miserable. Me pone, en sentido figurado, en un estado mental infernal, me inhabilita para ayudar a los demás, y así sucesivamente. Mientras que, si pienso en la otra persona, desde su punto de vista, tratando de entender su forma de pensar, y si considero el alcance más amplio de los demás en general, entonces es inapropiado pensar solo en mi propio punto de vista. Si pienso en términos de otros, eso ampliará mi mente, me hará más feliz, puedo entender más, etcétera".

Superar la resistencia y las objeciones

Bien, hemos escuchado todo esto y hay todo tipo de otras enseñanzas de métodos que podemos usar para superar este tipo de actitudes autodestructivas. El problema es que, cuando meditamos en ello, ¿qué pasa? Por lo general, somos capaces de tener un entendimiento intelectual, pero emocionalmente tenemos mucha dificultad para aceptar que el alborotador es nuestra actitud egocéntrica. Todavía estamos molestos.

Si examinamos todo el proceso más de cerca, descubrimos que "no quiero aceptar que el punto de vista de los demás es más importante que el mío", y que "si pienso en términos de eso, no estaré tan molesto". No queremos aceptarlo. "Pero ¡todavía lo quería de esta manera!" y "¡pobre de mí!" Eso sigue apareciendo. A pesar de que podríamos ser capaces de actuar apropiadamente, no decir algo desagradable a la otra persona y externamente parecer indulgentes, interiormente todavía estamos molestos.

Una manera de manejar esto es pensar en la analogía de un caballo salvaje o un perro, o algo así. Si atamos al caballo o al perro a una cerca en un corral se vuelven locos. No quieren sentarse. El caballo o el perro están tratando de escapar, ladrando y demás. Así es nuestra mente. Cuando tratamos de mantenernos enfocados en los beneficios de valorar a los demás y pensar en los demás, entendiendo que realmente es una batalla perdida pensar solo en nosotros mismos, realmente no queremos aceptar esto. Nos sentimos muy incómodos. Es como si fuéramos el perro tratando de alejarnos de la recordación (presencia mental) que nos mantiene atados al poste de este pensamiento.

La única manera de empezar a sentirlo a nivel emocional, más allá de solo la comprensión intelectual, es forzarnos a permanecer con nuestros pensamientos. Cuanto más tiempo podamos permanecer con ellos, más pronto la mente impulsada por el ego en algún momento se rinde y se relaja. Es cuando somos capaces de relajarnos que en verdad podemos empezar a sentirlo emocionalmente. Al menos desde mi propia experiencia, encuentro que esta es la única manera de romper la barrera entre la comprensión intelectual y emocional.

Además, el uso de imágenes de animales es un método que los tibetanos emplean mucho para ilustrar nuestro comportamiento absurdo. Es muy útil pensar en nuestra mente y emociones como el perro que está atado a la cerca con una cadena, constantemente tratando de huir, pero que es sacudido hacia atrás y ladra: "No quiero aceptar esta cosa que entiendo intelectualmente. Todavía estoy molesto”. Si nos vemos así, es más fácil aceptar que seguramente no queremos ser como este perro. En vez de eso, queremos calmarnos y relajarnos.

Sin embargo, estamos constantemente haciendo objeciones: "¡Pero...!". Lo vemos en clase. Nos encontramos con una actitud budista que puede parecer bastante radical, impactante y fuera de lo común, y entonces nos oponemos y nos oponemos. Decimos: "No, no puedo hacer esto", y "es demasiado difícil", y así sucesivamente. Este tipo de objeción es un ejemplo del perro que ladra, atado con la cadena.

Es cierto que tenemos que examinar las cosas críticamente; sin embargo, cuestionar es otra cosa. En este caso, estamos hablando de cuando, después de haber examinado las cosas críticamente, todavía no las queremos aceptar. Es entonces cuando es una cuestión de relajarse. Estas son en gran medida las enseñanzas que tenemos en el shámata, un estado mental tranquilo y estable. Necesitamos calmar nuestra agitación mental.

Meditación

Tomemos unos minutos para examinarnos a nosotros mismos, para revisar algún problema que podamos tener. Estos son los pasos:

  • Traten de ver que el problema proviene de la actitud egocéntrica.
  • Vean si son realmente capaces de aceptar eso y aquietarse.
  • Si emocionalmente no es posible, piensen más en la necesidad de valorar a los demás.
  • Enfóquense en cómo el punto de vista de la otra persona es más importante y traten de valorar a la otra persona más que a ustedes mismos.
  • Vean si pueden aquietarse con eso.

Solo háganlo por un par de minutos. Obviamente, no va a ser tan eficaz cuando se hace tan brevemente. Pero esto es algo para realmente trabajar en la meditación, especialmente cuando estamos molestos por algo que ha sucedido en nuestra vida, ya sea grande o pequeño.

Shámata

Cuando tratamos de desarrollar un estado mental tranquilo y estable, shámata, o shine en tibetano, hay muchos tipos diferentes de objetos en los que podemos enfocarnos, no solo en nuestra respiración o en una imagen del Buda. La mayoría de ellos son varios tipos de entendimientos que se oponen a nuestras emociones perturbadoras. Por lo tanto, es muy bueno practicar la obtención de una mente tranquila y estable con ellos.

Si pensamos en ello, tal vez cuando nos calmemos podamos comenzar a aceptar emocionalmente esta comprensión de valorar a los demás. Si podemos aquietarnos lo suficiente, entonces, cuando llegamos a la naturaleza de la mente, las diversas buenas cualidades están todas presentes. Es solo una cuestión de calmarnos lo suficiente como para entrar en contacto con la cualidad básica de calidez, comprensión, aceptación, apertura, etc. En Occidente estas son las cualidades que asociamos con un "entendimiento emocional" de algo.

Por lo tanto, para valorar a los demás más que a nosotros mismos, una de las maneras de hacerlo es enfocarse en la naturaleza búdica y combinar esto con la comprensión de que nosotros somos una sola persona y que hay muchos, muchos más que solo nosotros. 

Shantideva indica estos dos temas de enfoque en los siguientes versos:

(VI. 118) Dado que una parte que da surgimiento a los (logros) principales del Dharma de un buda existe en los seres limitados, es apropiado que los seres limitados sean honrados, de acuerdo con esta misma parte.

"Una parte que da surgimiento a los logros de un buda" se refiere a la naturaleza búdica, y como hay más seres que tienen la naturaleza búdica que solo nosotros, debemos honrarlos más.

(VI. 126) No hay duda de que Aquellos con una Naturaleza propia de Compasión han tomado a todos los seres errantes (como siendo iguales) que ellos mismos. La misma naturaleza que han visto como la naturaleza esencial de los seres limitados, es la naturaleza propia de esos Guardianes, así que ¿por qué no (les muestro yo el mismo) respeto?
(VI. 113) (Así que,) habiendo comprendido la falta de (valorarme) a mí mismo y los océanos de ventajas de (valorar) a los demás, meditaré en descartar mi manera de tomar un "yo", y extenderlo a los demás.

En otras palabras, no solo pensamos en términos de un yo limitado, "yo", como en "solo voy a cuidar de mí". En cambio, con esta comprensión de la igualdad de todos, la extendemos a los demás y también los cuidamos.

Encontramos un sentimiento similar en Entrenamiento de la mente Mahayana, La rueda de las armas afiladas, de Dharmarakshita:

(8) Todos nuestros sufrimientos provienen de nuestros hábitos de engaños egoístas que atendemos y actuamos. Como todos compartimos este trágico infortunio, que brota de nuestras maneras estrechas y egocéntricas, debemos tomar todos nuestros sufrimientos y las miserias de otros y extinguir nuestros deseos de preocupación egoísta.
(9a) Si surgiera ahora el impulso de buscar nuestro propio placer, debemos apartarlo para complacer a los demás.

Ser un sirviente para los demás

Estas líneas también tocan la segunda interpretación de este segundo verso de los Ocho versos del entrenamiento mental, que es considerarnos los más bajos de todos y a los demás como superiores. La imagen utilizada para esto es ser un sirviente para los demás y servirles. Shantideva dice lo mismo:

(III.18) Pueda ser... un sirviente para cada ser encarnado que quisiera un sirviente.

Shantideva enfatiza este punto bastante de cómo debemos usar este cuerpo para servir y ayudar a los demás. En este sentido, nos vemos a nosotros mismos como los más bajos y a los demás como supremos.

No es tan fácil verse a uno mismo como un siervo de la humanidad y el siervo de todos los seres. Es pensar: "Voy a usar todos mis talentos, mi cuerpo y demás para ayudar a los otros". Hacemos algo similar cuando hacemos las ofrendas de concentración, en las que ofrecemos todas nuestras prácticas para ayudar a los demás. Al hacer esto, tenemos que ser extremadamente humildes.

Atisha también habla de humildad en La guirnalda de joyas de un bodisatva:

(3) Permítanme dar a conocer mis propios errores y no buscar errores en los demás. Así, permítanme mantener escondidas mis propias buenas cualidades y dar a conocer las buenas cualidades de los demás. 

En otras palabras, deberíamos pensar menos en nosotros mismos. Si tenemos defectos, que se sepan, no los escondamos. No hablemos de las faltas de los demás, mantengamos nuestras buenas cualidades escondidas de una manera humilde y hablemos más de las buenas cualidades de los demás. 

Atisha continúa diciendo:

(6) Permítanme superar la rabia y el orgullo y llegar a tener una actitud de humildad.
(14) Cuando aún actúe siempre de forma negativa y alejado del gozo, cuando un sentimiento de superioridad surja acerca de cualquier cosa, permítanme cortar mi orgullo y recordar las instrucciones de mi sublime maestro.

Cuando nos sentimos muy orgullosos de las cosas y queremos trabajar solo para nosotros mismos, necesitamos recordar las instrucciones sobre cómo el samsara sube y baja. Recuerden, inevitablemente pasamos de una posición más alta a una posición más baja, y de regreso. Además, tenemos que traer a la mente las enseñanzas sobre la muerte y la impermanencia. Estas enseñanzas nos ayudan a superar nuestro orgullo y arrogancia, que muy a menudo están detrás del egocentrismo, permitiéndonos tener la humildad para poder servir al mundo.

Hay una última cita para este verso. El propio Langri Tangpa, autor de este texto, ha dicho:

Cada vez que leo unas escrituras Mahayana, tengo una fuerte comprensión de que todas las faltas descritas son mías y todas las buenas cualidades son de otros.

Es un muy, muy buen consejo. A menudo, pensamos al revés, ¿no? Leemos sobre fallas y emociones perturbadoras, y pensamos: "Ah, este amigo mío y ese amigo mío las tienen". Langri Tangpa nos aconseja pensar en todas las faltas en términos de nosotros mismos – básicamente, cómo tenemos estas faltas. En cuanto a las buenas cualidades, en lugar de pensar: "Soy tan grandioso; tengo esto y eso", pensemos en las buenas cualidades de nuestros maestros y otros que conocemos. Este tipo de pensamiento nos ayuda mucho a superar la actitud egocéntrica y a valorar a los demás más que a nosotros mismos.

Para concluir, me acuerdo de un Gueshe Kadampa que dijo que, cuando estudiemos el Dharma, no tengamos el espejo del Dharma viendo hacia afuera, sino que tengamos el espejo del Dharma viendo hacia adentro, para examinar de cerca nuestras deficiencias, errores y así sucesivamente. No solo las veamos hacia afuera; miremos dentro. Pero de nuevo, no se trata solo de reafirmar nuestra baja autoestima. Este proceso nos da una idea realista de lo que necesitamos trabajar. Revisar nuestras deficiencias siempre tiene que ser moderado por la comprensión de la naturaleza búdica, especialmente para nosotros los occidentales.

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