Un asiento apropiado, postración y postura sentada

La tercera práctica preparatoria es arreglar un asiento apropiado, sentarse en la postura de los ocho puntos y, en un marco mental positivo, tomar dirección segura, o refugio, y reafirmar nuestro anhelo de la bodichita. 

Arreglar un asiento apropiado

De acuerdo con el texto, es mejor (si pueden hacerlo) que el asiento de meditación esté sobre una plataforma de madera ligeramente elevada, de tal forma que haya ventilación debajo. Si vemos a la mayoría de los tibetanos en la India, la mayoría de ellos meditan en su cama, de tal forma que hay ventilación debajo. No tienen un cuarto de meditación separado ni nada por el estilo. Y, aunque por razones auspiciosas necesitamos arreglar pasto kusha especial debajo de la plataforma, para la mayoría de nosotros, eso no sería tan conveniente.  

Si estamos sentados con las piernas cruzadas, lo que se recomienda es que el cojín en el que nos sentemos esté ligeramente elevado en la espalda, de tal forma que alivie la presión en nuestras piernas y así estas no se nos duerman tan rápido. Siempre me parece bastante increíble que muchos tibetanos, incluyendo a Su Santidad el Dalái Lama, puedan sentarse con las piernas cruzadas en plano – ya saben, sin la espalda levantada – y que no se les duerman las piernas. Eso es imposible para mí. 

Tuve un incidente muy vergonzoso son eso. Fui llamado para traducir a Su Santidad el Dalái Lama en una audiencia que iba a tener con alguien. Tuve que sentarme con las piernas cruzadas directamente en el suelo y se me durmieron totalmente las dos piernas. Y cuando terminó la audiencia, tienes que levantarte y salir muy rápidamente de la habitación. Así que traté de levantarme y me estaba cayendo, así que tuve que agarrarme de la pared y salir lentamente. Su Santidad estaba atacado de la risa. Es increíble que no me haya caído y haya hecho completamente el ridículo.  

Así que podemos sentarnos con la espalda un poco elevada, y eso ayuda a que no se nos duerman las piernas. 

No lo veo aquí, pero en muchos centros de Dharma, tienen estos zafus zen, que son muy duros y bastante delgados. Esos no están diseñados para la postura de piernas cruzadas que nosotros hacemos. Esos están diseñados para la postura japonesa (con las piernas detrás de nosotros) y entonces el zafu se coloca debajo, por lo que estamos más altos. Si tratamos de sentarnos sobre ellos con las piernas cruzadas, el ángulo es tan horrible que casi nos caemos. Así que, si pensamos en términos de nuestro propio asiento de meditación, es importante elegir un cojín que tenga la delgadez correcta, la altura correcta, el nivel de dureza adecuado que se ajuste a nosotros. Lo óptimo es que queremos impedir que se nos duerman las piernas, y para cada persona será un poco diferente.

Postración

Luego, antes de sentarnos, hacemos postración. De hecho, Gueshe Ngawang Dhargyey siempre enfatiza que es muy útil, cuando nos levantamos por la mañana, en lugar de solo arrastrarnos semi-dormidos a la cafetera, hacer tres postraciones hacia alguna representación del buda o lo que sea que tengamos. Esto es muy bueno hacerlo también como la última cosa justo antes de irnos a la cama. Y no lo hagan como zombi, aún medio dormidos. El punto es usarlo como una oportunidad para establecer la intención para el día, cuando lo hacemos temprano por la mañana. Su Santidad dice que él lo hace tan pronto como abre los ojos en la mañana: el primer pensamiento es establecer la intención para el día.

No es útil levantarse pensando: “Oh no, la alarma. Tengo que salir y enfrentar el día”. Ese no es el punto. Al contrario, cuando nos vamos a dormir: “No puedo esperar para levantarme mañana y continuar con mi práctica o lo que sea que esté haciendo para beneficiar a los demás”. Y nos sentimos realmente felices cuando se termina la noche y podemos levantarnos. No estoy hablando de un insomne que no puede dormir. Sino de realmente estar felices de “Wow, se terminó, basta de perder el tiempo”. (De hecho, yo soy así con mi página de internet. Amo trabajar en ella. Es tan benéfica, realmente no puedo esperar para levantarme en la mañana y continuar con ella). Así que, esta es una práctica de perseverancia gozosa. Es muy importante disfrutar lo que hacemos porque nos damos cuenta de cuán positivo es, cuán benéfico es para los demás, y entonces nos regocijamos en ello; realmente nos sentimos muy positivos y felices de hacerlo. 

Así que tenemos un asiento agradable para sentarnos. Y, antes de sentarnos, hacemos postración. Eso es antes de hacer cualquier sesión de meditación. Es un buen hábito a adquirir. 

Postración corta

Hay diversas formas de hacer postración. La postración corta, como se le llama, es que unimos las palmas de nuestras manos. Los pulgares van hacia adentro, para los llamados método y sabiduría. Y luego tocamos cuatro lugares de nuestro cuerpo. Para que lo sepan, existen otras variantes – quiero decir, con cualquier cosa en el budismo encontraremos diferentes variantes – pero esto es lo que encontramos en los textos de lam-rim. Tocamos cuatro lugares: 

1. La parte de arriba de la cabeza. Esto es con el deseo de desarrollar la protuberancia de la coronilla (gtsug-tor, sct. ushnisha) de un buda. Uno de los signos físicos es una especie de bulto o algo similar en la parte superior de la cabeza de un buda. Recuerdo haber conocido a un lama tibetano que, de hecho, lo tenía. Fue bastante sorprendente (y no pienso que haya sido un tumor ni nada parecido). Así que, queremos desarrollar esta cualidad de un buda.

2. Luego tocamos la frente para desarrollar el rizo del tesoro (mdzod-spu, sct. urnakesha). Hay un pequeño rizo que crece entre las cejas y está ondulado. Se supone que es como una cinta métrica larga e infinita – podemos sacarla y sacarla y sacarla infinitamente y luego volverá a su sitio.

Puede que estas cosas les parezcan graciosas, pero hay enseñanzas acerca de los diversos signos, las características físicas de un buda, y cada una es una indicación de una causa. Como resultado de siempre mostrar respeto al maestro espiritual, de siempre imaginarlo en la parte superior de la cabeza, tenemos esta pequeña plataforma en la que el gurú se sienta. Y la cosa entre las cejas es como el ojo de la sabiduría, el tercer ojo – no como esta cosa sin sentido de Lobsang Rampa, sino que es el extremo superior del canal central, donde en Kalachakra primero hacemos la forma vacía.

3. Luego tocamos las manos en la garganta para desarrollar las cualidades de palabra de un buda. 

4. Y luego al corazón, para las cualidades de la mente.

Luego bajamos y necesitamos tocar el piso en siete lugares – las dos manos, las dos rodillas, los dos pies y la frente. Esto es, dice que nos aseguremos de tocar el piso con la frente. 

Entonces es muy importante, dicen, levantarse muy rápido de ahí. No queremos desarrollar el hábito de estar abajo, en el suelo, ese tipo de imagen de los renacimientos inferiores. Así que nos levantamos rápidamente. 

Y nos levantamos derechos. Puedo escuchar a mi madre diciendo: “Párate derecho. Te vas a jorobar”. Así que no queremos jorobarnos, nos paramos derechos. De nuevo, esto es más respetuoso, en cierto sentido. Queremos pararnos derechos y alcanzar la liberación, la iluminación – no estar encorvados.

Al final de la tercera vez, tocamos estos lugares de nuevo. 

Los Siete Lugares y las Siete Joyas de los Arya 

Queremos tocar siete lugares del piso o el suelo, y esto representa… Bueno, hay muchos conjuntos de siete que podría representar. A menudo escuchamos de las siete joyas de los arya. Estas son cosas preciosas que los aryas – aquellos que han tenido cognición no conceptual de las cuatro verdades nobles – esto es lo que ellos ven como muy valioso. Esto los adorna como una joya. Esta es, de hecho, una lista muy interesante en términos de pensar cuál sería la cosa más preciosa que podemos tener:  

1. Creencia en un hecho – algunas veces esto se traduce como fe, pero si realmente revisamos la definición, se refiere a ver algo que es un hecho, que es verdadero, y luego creer que es verdadero. Piensen en ello. No estamos creyendo en algo que es una fantasía. No estamos hablando del Padre Navidad o del Conejo de Pascua. No estamos creyendo que el mercado de valores subirá o que quizás lloverá mañana. Estamos hablando de aceptar la realidad. “Esta es la realidad, esto es un hecho y lo acepto. Creo con gran confianza que la realidad es correcta”. Ahora, por cierto, podríamos tener una idea rara de lo que es la realidad, pero aquí estamos hablando de lo que realmente es verdadero.

Eso no es fácil cuando realmente pensamos en cuáles son los temas sobre los que tenemos que tener creencia en un hecho. Por ejemplo, causa y efecto, causa y efecto conductual: actuamos en una forma destructiva, eso nos causa infelicidad. No es fácil realmente – no solo aceptarlo porque “mi gurú lo dice y los libros lo dicen”, sino tener una creencia realmente confiada en que es verdadero. Los aryas han tenido, no conceptualmente – no solo pensando en términos de la categoría general de las cuatro verdades nobles y luego algo que las representa (eso es pensamiento conceptual) – han visto de forma no conceptual que esto es verdadero, la causa y efecto. Esa es toda la estructura de las cuatro verdades nobles. 

2. Disciplina ética – si tenemos esta absoluta confianza y creencia de que es un hecho, la causa y efecto en términos de comportamiento, entonces, de forma natural, tendremos disciplina ética. Nos refrenaremos de actuar negativamente, destructivamente, bajo la influencia de las emociones perturbadoras o la ingenuidad. 

3. Generosidad – compartir con los demás lo que hemos aprendido, lo que tenemos, etc.

4. Escuchar – se refiere a realmente estudiar y a tener una educación muy amplia, de tal forma que realmente entendamos las enseñanzas. 

5. Cuidado por cómo nuestras acciones se reflejan en otros – en otras palabras, si actúo de una forma negativa indignante, esto se refleja mal en mis maestros, se refleja mal en el budismo, y se refleja mal en cualquier grupo más grande con el que esté asociado – mi familia y demás. Esto y la siguiente joya son las bases para la conducta ética.  

Aunque uno pudiera pensar que esta es una consideración muy de tipo asiático – “avergonzaré a mi familia al actuar de esa forma” – pienso que también es relevante para nosotros. Le damos muy mala reputación al budismo si vamos por ahí emborrachándonos y si actuamos realmente ruidosos en los bares, y la gente sabe que somos budistas. 

6. Un sentido de dignidad moral: “Me respeto tanto a mí mismo que no voy a actuar de manera destructiva”. En Berlín, desafié a mi clase cuando estábamos hablando de por qué no actuamos de manera destructiva: ¿Por qué no haces trampa? ¿Por qué no mientes y robas y cosas así? Y mucha gente dice: “Bueno, simplemente no se siente bien”. Así que simplemente no se siente bien. No estamos hablando aquí sobre: “Bueno, existe esta ley, y no quiero violarla”, ya sea una ley de las escrituras o una ley civil. Pero más bien es este factor mental del sentido de dignidad propia, que “me respeto tanto a mí mismo que no actuaría de esta manera”. “Simplemente no se siente bien”. Así que no estamos hablando de abstenernos de actuar por miedo o algo así: “Me sentiría culpable” o “No quiero ser malo”. “Quiero ser bueno”, este tipo de actitud. Esta es una actitud muy saludable de autoestima, dignidad propia, según diríamos en español. 

Creo que este carácter, uno de dignidad propia, es una de las principales características del enfoque budista. Comienza con toda la discusión de la naturaleza búdica. No es que “soy un pecador y soy malo” sea la imagen principal que cultivamos de nosotros mismos, sino que es una de respeto por nosotros mismos, por nuestras habilidades para desarrollarnos, etc., este sentido de auto-dignidad. Y en términos de nuestras deficiencias, tenemos compasión por ellas y queremos superarlas porque están basadas en la confusión. No se basa en ser malo, desobedecer las leyes.

7. Darse cuenta que discrimina – como Su Santidad siempre dice, usemos esta maravillosa inteligencia humana para discriminar entre lo que es útil, lo que es dañino, qué es realidad y qué es fantasía. Realmente necesitamos cultivar esto. No es que seamos unos niños pequeños que necesitamos que nos digan que es útil y qué es dañino. Necesitamos desarrollar esa habilidad y fortalecer esa habilidad en nosotros mismos porque sí tenemos esa inteligencia para discriminar. 

Postración extendida

Luego está también la postración. Hacemos exactamente lo mismo, pero una vez que estamos abajo en el piso, tocando el suelo en estos siete lugares, nos estiramos con nuestros brazos frente a nosotros, ligeramente separados, las palmas hacia el suelo. Este es el tipo de postración que usualmente hacemos cuando estamos haciendo muchas series, como 100,000. Algunas personas, una vez que están en esa posición, juntan sus manos y colocan los pulgares hacia adentro, y tocan la parte superior de su cabeza y luego bajan sus manos. Los textos y Su Santidad siempre dicen que esto es completamente innecesario, es mejor levantarse rápidamente. Aunque hay muchas personas que lo hacen, es innecesario. 

Algunos sutras dicen que la cantidad de átomos o partículas en el suelo que nuestro cuerpo cubre cuando hacemos postraciones, si las multiplicamos por un número increíble, esto equivale a la cantidad de mérito positivo que estamos acumulando. Así que, pareciera que, si somos una persona muy alta, una persona grande, acumularías más fuerza positiva que una persona pequeña, pero no creo que se refiera a eso en este punto.  

En términos de la inimaginable cantidad de fuerza positiva que acumulamos, muy a menudo tenemos la metáfora de que acumulamos más fuerza positiva que la cantidad de granos de arena que existen en la orilla del Río Ganges. Así que, existe esa imagen solo para representar un gran número. Sin embargo, el texto siempre da un número específico, con el que no es muy fácil relacionarse, debo decir. Hacemos postraciones ante este buda y entonces tenemos este número por el que se multiplica, y con ese buda es otro número diferente, y con ese otro buda es otro número diferente. Eso es muy difícil, debo decir, de comprender. 

Pero perseguir más puntos en el marcador del llamado mérito – esa es la razón por la que no me gusta la palabra mérito, porque da la idea de que estamos coleccionando puntos – entonces diríamos: “Bueno, no quiero postrarme ante este Buda en los 35 budas de la confesión porque no es una buena oferta – obtienes menos. Así que escogeré al buda que me da más por mi dinero. Me postraré ante este y no tengo que hacer tantas postraciones para obtener más puntos”. Estamos buscando una oferta. Ciertamente, no pienso que esa sea la intención. No pienso que ese sea el punto. 

Pienso que es muy útil analizar esas cosas. No aceptar sin dudar lo que encontremos en los textos. El Buda nos dijo que cuestionáramos todo. Y el método budista implica que, se nos ocurre una hipótesis, y luego tratamos de ver si hay alguna objeción. Esto es lo que encontramos en todos los textos. “Algunas personas dicen ...” y luego dan una hipótesis, y después: “Pero si piensas eso, entonces esto y esto, entonces resulta esta conclusión absurda”. Así, ese es el método para analizar. Eso es lo que se hace en los debates. Alguien plantea la hipótesis, y luego la otra persona los desafía a tratar de encontrar si existe una inconsistencia en su pensamiento, una objeción a ella. 

Por ejemplo, muchos sutras Mahayana dicen que hay un buda en cada poro del buda. O que hay que sistemas de mundos infinitos y que, en los poros de los budas en esos sistemas de mundos, hay más, y así sucesivamente. Así que, tenemos esta imagen increíble que amplía nuestra mente de gran manera, si vamos a ampliarla en el sentido Mahayana. De hecho, si pensamos en ello, esto no es tan raro. ¿Alguna vez han pensado seriamente acerca del tamaño del universo y cada uno de estos pequeños puntos distantes que ni siquiera podemos ver con los ojos, sino que necesitamos el más poderoso de los telescopios? Hay toda una galaxia de trillones de estrellas y aún más planetas. Si pensamos en el alcance del universo entero, es increíble. Y tenemos esa misma imagen en términos de estos textos budistas antiguos – en cada poro del Buda, hay todo un universo. Esta es una imagen muy poderosa que tenemos en el budismo. Sin embargo, no sé cuán relevante sea eso para el número de granos de polvo bajo nuestro cuerpo cuando hacemos postraciones.

Mis pensamientos con respecto a este punto relativo al polvo, cuando lo pensamos de forma muy práctica, es que, uno de los obstáculos al hacer postraciones – especialmente si estamos, por ejemplo, en un lugar como Bodhgaya, y hay una gran ceremonia y el suelo está sucio bajo nosotros, o lodoso, o lo que sea – es: “Oh, realmente no quiero postrarme, me voy a ensuciar”. Si tenemos esta idea de que tocar el suelo es realmente algo muy positivo, que acumulamos mucha fuerza positiva y demás por la cantidad de polvo que nuestro cuerpo realmente toca, eso nos ayuda a superar la reticencia de “no quiero que se ensucie mi ropa, no quiero que mis manos se ensucien al ponerlas en el suelo”, tras lo cual lavamos mucho nuestras manos y cepillamos nuestra ropa. Aunque mi forma de relacionarme con ello pueda ser muy trivial, lo entiendo de una forma muy práctica – no como un hechizo mágico.

Pensemos en estos peregrinos en el Tíbet que van a lo largo de miles de kilómetros postrándose a cada paso del camino, y cuánto se ensucian. Obviamente, si temen ensuciarse, no hay manera de que hagan eso. Así que, si vemos esto como: “Wow, estoy acumulando tanta fuerza positiva como toda esta mugre”, eso cambia toda la actitud de lo que estamos haciendo, ¿no es cierto? De cualquier forma, esa es mi manera de pensar. 

Tipos de mudra de postración 

Luego, hay tipos mudras de manos de postración:

  • Con las dos manos, con los pulgares hacia dentro, tocamos nuestro corazón. 
  • O con la mano derecha hacia arriba, con el pulgar hacia adentro y todos los dedos extendidos al nivel de la nariz, inclinamos la cabeza.
  • O, la tercera variante, es con un dedo extendido y de esa forma, pero eso normalmente no se hace.

Entonces, cuando nos encontremos en situaciones en las que sería realmente extraño hacer cualquiera de estos tipos más completos de postraciones en el piso - por ejemplo, cuando estamos en un tren nocturno o en un avión o algo así- entonces hacemos el gesto con la mano. O si estamos realmente enfermos y no podemos hacer las postraciones más completas, incluso si estamos acostados en la cama, podemos hacerlo. Entonces siempre hay formas. Siempre hay variantes. Son muy, muy útiles.

Es importante ser flexibles y usar cualquier variante que se ajuste a la situación. Creo que no puedo subrayar lo suficiente la importancia de no ser inflexibles y rígidos con nuestra práctica, sino ser muy, muy flexibles, muy relajados. Veamos a los tibetanos: están completamente relajados sobre cómo practican. Lo hacen correctamente, pero son flexibles para adaptarlo a la situación.

Permítanme darles un maravilloso ejemplo. Nuevamente mi modelo es siempre Tsenzhab Serkong Rinpoche. Pasé nueve años con él, así que realmente tuve una gran cantidad de contacto diario con él. Cuando recibes un empoderamiento de Vajrayogini, y a veces también con Chakrasamvara, tienes el compromiso de ofrecer tsog (tshogs), un tipo de ritual de ofrenda, una ceremonia, dos veces al mes, los días 10 y 25 del mes tibetano. Alguien le preguntó, algunos occidentales: “¿Qué pasa si no tenemos acceso a un calendario tibetano y no sabemos cuándo es el 10 y 25 del mes lunar?”. Y Rinpoche respondió: “¿No tienen sus meses occidentales un 10 y un 25?”. Así que, claramente, uno puede ser flexible. No se trata de pensar: “Si no lo haces en este día exacto, te irás al infierno”. No es así. Así que fue muy, muy flexible, como dije, usando una botella de leche para dar las iniciaciones, en sustitución de un elaborado jarrón con joyas. Creo que es por eso que todos lo amaban tanto, porque era muy sensato y aterrizado. Su rostro fue el modelo de Yoda en Star Wars, para darles una idea de cómo era. 

Postración física, verbal y mental

Así, siempre que hagamos postraciones, necesitamos hacer postración física, verbal y mental. 

Postración física 

La postración física no es solamente lo que estaba explicando, sino también una forma de mostrar respeto a las Tres Joyas es tocar un libro de Dharma o una estatua con la parte superior de nuestra cabeza. Verán que los tibetanos lo hacen todo el tiempo. Y si no lo hacen ellos mismos, les gusta tener un maestro que a veces toque la parte superior de su cabeza con un texto.  

Estoy pensando en un ejemplo. Estuve presente en 1971 cuando Su Santidad dio la transmisión de los comentarios combinados de Guhyasamaja. Todos estaban totalmente sorprendidos de cuán increíblemente profundo era aquello, considerando lo joven que era Su Santidad en aquella época. Debe haber habido, no lo sé, digamos cinco mil u ocho mil monjes presentes. No sé el número exacto. De cualquier forma, al final de su enseñanza, Su Santidad estaba sentado en el trono (así que eso es bastante alto) con las piernas cruzadas, y se inclina – se inclina completamente, en una posición increíblemente incómoda – sosteniendo los textos, que no son livianos, y los sostuvo sin moverse, sin tomar un respiro, mientras todos en ese grupo pasaron para que el objeto les tocara la cabeza. Fue increíble. Así, cuando pensamos en las cualidades de Su Santidad el Dalái Lama, no son solo sus cualidades verbales y sus cualidades mentales; sus cualidades físicas son realmente increíbles.  

Serkong Rinpoche solía decir que, cuando viajaba con Su Santidad por la India en automóvil– cuando iban a otra locación o algo así – eran quizás doce o trece horas de viaje en el auto, serpenteando por esos caminos montañosos realmente difíciles de los Himalaya. Y al final, contaba, Su Santidad bajaba completamente fresco y lleno de energía, y Serkong Rinpoche apenas podía caminar, se sentía muy mal por el viaje. 

Así pues, al hacer la postración física – mostrar respeto, tocar los libros y las estatuas – de nuevo, no sean ostentosos con ello. Si están con su familia o con sus padres o algo así y ellos pensarían que es algo muy, muy raro, no lo hagan frente a ellos. Quiero decir, este es el punto de todo el aspecto de la ética – cuidar cómo se reflejan nuestras acciones. No queremos dar una impresión rara del budismo – que es algún tipo de culto, que es una cosa rara que hacen mis hijos – especialmente con nuestros padres. Así que, relájense, como se dice comúnmente. 

Cuando hablamos de las enseñanzas de tantra, a menudo escuchamos la palabra secreto asociada a ello. Pienso que una mejor palabra para eso en muchos contextos es privado. Es algo que se hace en privado, no es algo que se exhibe para que todo el mundo lo vea. Si las personas no están involucradas en ello, si no forman parte de una sociedad que realiza esas prácticas, se quedarán con una idea muy extraña. Esa es la razón por la que no se recomienda tener pinturas o fotografías de las deidades desnudas, masculinas o femeninas, que estén expuestas o en las que se estén abrazando, en habitaciones en las que entren los invitados o donde entren niños, porque las personas pueden pensar: “Wow, esto en realidad es pornografía muy rara”. O adoración demoníaca – Yamantaka con los cuernos y la cabeza de búfalo y las llamas, etc. – “Esto es adoración del diablo”. Así que, no exponemos eso en nuestras paredes, para evitar que todas las personas que entren en nuestra casa se queden con una idea muy extraña.  

Las thangkas tibetanas con frecuencia tienen una cortina enfrente, para bajarla si las tenemos en las paredes y no estamos haciendo realmente una práctica privada. Si van a colocar thangkas, coloquen thangkas del Buda, de figuras pacíficas, agradables, como Avalokiteshvara, Manjushri, Tara, etc. Y tampoco pongan thangkas en su baño – ya saben, en el inodoro – porque eso se considera muy irrespetuoso.

Postración verbal

Luego sigue la postración verbal. Los textos describen esto: visualizas que tienes muchas, muchas cabezas en tu cuerpo, y cada rostro tiene muchas, muchas bocas, y todas ellas están ofreciendo alabanzas a las Tres Joyas. 

Debo decirles que siempre me ha parecido un poco extraña esta idea de la alabanza. “Oh Buda, eres tan grandioso. Eres fantástico” y cosas así. Encontramos esto también en otras religiones, llenos de todas estas alabanzas. “¡Oh, estás muy lejos, Buda!”, no es así. Pienso que necesitamos valorar lo que está implicado en esto. Si vemos los ocho dharmas mundanos, estas ocho cosas transitorias, hay alabanza o culpa. Total ecuanimidad hacia eso, el mismo tipo de actitud. Así que el Buda no necesita nuestra alabanza, y no va a decir: “Oh, estoy muy feliz de que me alabes, soy grandioso”. Hacemos las alabanzas por nuestro propio beneficio, no por el beneficio del Buda.  El punto es recordar las buenas cualidades y realmente desarrollar una gran cantidad de respeto y apreciación y admiración de que así es como nos gustaría desarrollarnos a nosotros. Ese es el sentido de la alabanza.

Postración mental

Luego, en términos de la mente, lo que hacemos es pensar en términos de las buenas cualidades del Buda, el Dharma y la Sangha. Imaginar todas estas bocas y caras y demás, todas estas cosas solo nos ayudan a magnificar este sentido de apreciación de las buenas cualidades y recordarlas. También están diciendo las alabanzas. En cierto sentido, es como regocijarse también en estas maravillosas cualidades.

La postura sentada: La postura de los ocho puntos de Vairochana

Luego, la postura. Después, nos sentamos. Y tenemos la postura de los ocho puntos de Vairochana. Es señalado por Kamalashila en su Etapas medias y posteriores de la Meditación.

1. Piernas – cruzadas en la posición vajra. En el yoga hindú, se le llama posición de loto. En la tradición budista, se le llama posición vajra. Tus piernas están descansando y dobladas así en tus muslos. Forma como un vajra. 

Eso no es fácil de hacer para la mayoría de nosotros, y sería más útil que nos entrenáramos cuando seamos jóvenes para obtener cada vez más flexibilidad. El único momento en el que es realmente necesario es cuando estamos haciendo las diversas prácticas del estado completo con las energías en el cuerpo. Entonces necesitamos ser capaces de sentarnos así. De lo contrario, es opcional. Así que pueden sentarse en la posición llamada medio loto, solo con un pie arriba del muslo. 

Es muy gracioso cuando vemos a estos lamas que han pasado mucho tiempo sentados con las piernas cruzadas así. Si no pueden levantar una pierna, entonces se sientan con las piernas cruzadas de forma normal. Pero si ellos han pasado la mayor parte de su vida sentándose así, notamos que sus pies están, en cierto sentido, deformados – cuando bajan sus pies, sus pies están orientados hacia afuera, van hacia afuera. Los japoneses se sientan con sus pies debajo de ellos y volteados hacia adentro. Siempre podemos adivinar a una persona japonesa por la forma en que sus pies están deformados, volteados hacia adentro cuando están parados. 

Este se vuelve un pequeño problema en términos de nuestra postura, debo decir, y la forma en que caminamos. Quiero decir, mis pies van hacia afuera de ese modo, y es muy difícil y muy incómodo poner mis pies derechos. Eso puede producir problemas, más adelante en la vida. Más adelante, muchas personas experimentan dificultades en sus rodillas. Los tibetanos se sentarán así de cualquier forma. Quiero decir, Su Santidad lo hace, y él tiene problemas con las rodillas. Pero los meditadores y maestros occidentales mayores que se han sentado de esa forma durante mucho tiempo, se dan cuenta que, cuando son mayores, no pueden sentarse con las piernas cruzadas durante mucho tiempo. Eso se vuelve muy difícil para asistir a enseñanzas en la India, por ejemplo. Yo experimento eso. Aunque los tibetanos no enfatizan esto en absoluto, pienso que es muy importante equilibrarlo con ejercicio físico, si estamos haciendo mucha meditación y estamos sentados mucho tiempo. 

Y encontramos, por supuesto que, aunque está esa postura de sentarse con las piernas cruzadas, los japoneses no hacen eso – ellos se sientan con las piernas detrás de ellos – y los Thais se sientan con las piernas a un lado. Así que hay muchas posturas diferentes.

2. Manos – en tu regazo, con la palma izquierda abajo y la palma derecha arriba, los pulgares tocándose – hay algunas personas que sostienen sus manos arriba de su regazo, sin apoyarlas. Eso causa que los músculos de los hombros se tensen mucho y, después de un tiempo, dolerán. Es mejor descansar las manos sobre el regazo. 

3. Espina – tu espina dorsal debe estar derecha. Si se sientan en el loto completo, de hecho, la espina naturalmente se volverá derecha. Si se sientan directamente en el suelo plano, es más difícil mantener la espalda erguida.  

4. Dientes, labios y lengua – no queremos apretar los dientes como si nos acabáramos de tomar cuatro cafés exprés. Tampoco los labios deben estar apretados, sino relajados. La lengua debe estar tocando el paladar superior detrás de los dientes donde se hace una curva. El propósito de ello es disminuir la salivación. De lo contrario, estamos sentados ahí, salivando, y eso no es muy agradable. Tenemos que tragar todo el tiempo – esa es la distracción – porque nuestra boca está produciendo más y más saliva. Esto reducirá la cantidad de saliva que producimos, así que disminuye la cantidad que tenemos que tragar.  

5. Cabeza – ligeramente inclinada hacia abajo – no totalmente hacia abajo ni hacia arriba. Si la bajamos demasiado, nos sentiremos mareados. 

6. Ojos – siempre se recomienda tener los ojos semi-abiertos, viendo en la dirección de la nariz. Algunas personas piensan que eso significa hacer bizco con los ojos, ver la punta de la nariz; no se trata de eso. Significa ver en esa dirección, esto es, mirar hacia el piso. 

Hay muchas razones para no meditar con los ojos cerrados. La razón más general es, por supuesto, que con los ojos cerrados es más fácil que nos dé sueño y nos quedemos dormidos, aunque puede evitar la distracción de las fuentes externas. 

Su Santidad señala que, con los ojos cerrados, tenemos distracción de fuentes internas. Es muy interesante. Si lo notamos – ahora, tenemos que ser muy observadores – cuando nuestros ojos están cerrados, hay algunos pequeños destellos de luz brillantes que están ahí. Él dice que esta es la distracción interna y eso es lo que queremos evitar al no tener los ojos cerrados mientras meditamos, particularmente cuando estamos tratando de adquirir concentración. 

Una razón más general que me gusta enfatizar es que tenemos que cerrar los ojos para poder aquietarnos y generar un estado mental positivo, lo cual es un gran obstáculo para que seamos capaces de hacerlo en la vida ordinaria – si adquirimos el hábito de que tenemos que cerrar los ojos para tranquilizarnos o para sentir compasión por alguien más. Eso sencillamente no funciona en la vida real. Debo decir que nunca lo he visto en un texto, pero tiene mucho sentido para mí. 

7. Hombros – hay que mantenerlos abajo, no alzados en señal de atención. Eso es realmente muy importante en términos de la vida diaria. Cuando estamos muy tensos y estresados, nuestros hombros suelen levantarse en señal de atención, y tenemos toda esta tensión en el cuello y demás. Si podemos darnos cuenta de cómo mantenemos los hombros durante el día o durante una conversación con alguien, es importante que los bajemos. 

Es lo mismo con nuestra expresión facial. Hay algunas personas que tienen una expresión dura, sin expresión alguna, lo cual es muy desconcertante cuando tenemos una conversación con alguien. Hay algunas otras personas que – incluso cuando no están en una conversación, están sentados ahí y tienen este ceño fruncido y toda esta tensión en la frente, en los ojos, en la boca y demás. Traten de relajar los músculos. Entre más relajados estén los músculos, más relajada estará la mente. Bajen los hombros. Si tienen un rostro duro, no significa que ahora deban volverse mimos de un circo y hacer todo tipo de expresiones faciales, pero traten de ser un poco más humanos.  

Asimismo, no sé ustedes, si usan un mouse en la computadora y su brazo adquiere esa posición, especialmente si el asiento es bajo y el escritorio alto, eso causa mucho estrés en los hombros y en el cuello. La mejor solución que yo he encontrado es que la silla sea más alta de tal forma que el brazo esté abajo en lugar de arriba cuando se usa el mouse de la computadora. 

8. Respirar – no hiperventilen, simplemente respiren normalmente por la nariz – ni demasiado rápido ni demasiado lento. 

Es después de ello que hacemos el ejercicio de respiración. Hay muchos que podemos hacer, sea solo enfocarse en la respiración: 

  • Por la nariz si se sienten un poco aturdidos y quieren concentrarse un poco más en la respiración.
  • O abajo, por el ombligo, con el estómago que sube y baja, lo cual nos centra más si nos sentimos un poco estresados. 

Hay muchas maneras de solo enfocarnos en la respiración misma. También está el conteo de la respiración. El punto es que no es solo un ejercicio de conteo, sino que, por lo general, uno cuenta solo hasta once o veintiuno (realmente no importa), y luego podemos repetir. 

Luego están también las nueve rondas de la respiración, y hay una visualización muy compleja que va con ello. Cuando Su Santidad lo enseña a grandes grupos cuando da enseñanzas, deja totalmente fuera la visualización. ¿Qué indica esto? Eso indica que, si ponemos mucho énfasis en la visualización, dejamos de lado el propósito de la práctica, porque nos estamos preocupando: “Oh, no puedo hacer la visualización exactamente bien. ¿Este canal va ahí o allá?”, y nos podemos muy nerviosos y alterados.  

Tenemos todas estas visualizaciones tántricas de visualizar el proceso de la muerte (empezamos con la deidad y todo este tipo de cosas), y Su Santidad dice que, a menos que seamos un súper practicante, nos olvidemos de eso cuando muramos porque solo nos vamos a poner tan nerviosos y alterados que no vamos a poder hacer la visualización de forma apropiada – “¿Cómo estoy haciendo la visualización? ¿Se ve así? Ahora este paso” – y moriremos en un estado mental muy inestable. Dice que es mucho mejor enfocarnos en la bodichita cuando estemos muriendo: “Que pueda continuar en el camino. Que pueda continuar ayudando a otros, estar con maestros espirituales” y demás. No se preocupen. No hagan una gran cosa de las visualizaciones, porque son difíciles. Eso no significa que las visualizaciones no tengan importancia alguna. Solo significa que no es el énfasis principal.  

Así, con estas nueve rondas, la forma en que Su Santidad lo explica es que empezamos con las manos moviendo las rodillas hacia arriba y luego colocamos el puño dentro de la axila. Luego, con un dedo bloqueamos una fosa nasal, inhalamos lentamente. Luego exhalamos por la otra fosa nasal. No es que estemos cambiando manos – eso es muy distractor – pero de esa forma tres veces. Luego el otro lado tres veces. Luego, con nuestras manos sobre nuestro regazo en un puño, abriendo y cerrando, inhalando y exhalando por ambas fosas nasales. Y eso es suficiente. No tenemos que hacer esta complicada visualización para llevar la mente a un estado no específico, a un estado neutro – el cual es todo el punto de esto – para luego ser capaces de generar un estado mental positivo. 

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