Formas de conocer indispensables que aparecen en la actividad mental

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La mente da surgimiento a muchos tipos de apariencias, en términos tanto de los objetos de cognición como de las formas de conocerlos que surgen. En ambos casos, lo que surge puede ser preciso o impreciso, puro o impuro, manchado o no manchado, samsárico o nirvánico. ¿Por qué es importante aprender acerca de esto? Es importante porque la causa de todo nuestro sufrimiento es nuestro no darnos cuenta (ignorancia) con respecto a cómo existe todo. Además, basamos nuestro entendimiento de cómo existen las cosas en cómo aparecen ante nosotros y en cómo las conocemos. Pero cómo aparecen las cosas ante nosotros puede ser confuso o engañoso, y nuestras formas de conocerlas también puede ser confusa. Por lo tanto, es importante ser capaces de diferenciar las diversas apariencias a las que nuestra mente da surgimiento y nuestros diversos estados mentales que surgen. Necesitamos discriminar cuáles apariencias y cuáles formas de conocer producen más sufrimiento cuando pensamos que corresponden a la realidad y cuáles nos ayudarán a deshacernos del sufrimiento. 

Pero antes de analizar las diversas apariencias a las que la mente da surgimiento, necesitamos identificar correctamente qué es la mente y cuáles son las formas en que da surgimiento a apariencias.

Actividad mental

Mente (sems) significa actividad mental: la experiencia individual y subjetiva de objetos cognitivos. Cada continuidad individual de actividad mental no tiene ni un principio ni un final y continúa sin interrupciones. Así, la actividad mental siempre toma cognitivamente los objetos cognitivos. No puede haber actividad mental sin objetos cognitivos que son tomados por ella. Por lo tanto, lo que toma cognitivamente a los objetos cognitivos (’dzin-pa) y los objetos cognitivos tomados cognitivamente (bzung-ba) son inseparables (dbyer-med). Muchas escuelas no Gelug se refieren a esta inseparabilidad como no dualidad (gnyis-med).

Como un fenómeno conocible (chos, sct. dharma), la actividad mental es algo que sostiene su propia naturaleza esencial (rang-gi ngo-bo ’dzin-pa). De hecho, cada fenómeno conocible tiene dos naturalezas esenciales: una superficial (kun-rdzob-gyi ngo-bo) y una más profunda (don-dam-pa’i ngo-bo).

Sin embargo, en el contexto de la definición de un fenómeno conocible, la propia naturaleza esencial de algo (rang-gi ngo-bo, sct. svarupam) se refiere a su naturaleza esencial superficial, a saber, qué forma o tipo de fenómeno es. Esto es individualizado y especificado por la marca característica definitoria (mtshan-nyid) del fenómeno conocible. Para la actividad mental, su naturaleza esencial superficial es “mera claridad y darse cuenta” (gsal-rig-tsam). Aunque la actividad mental tiene solo una naturaleza esencial superficial (ngo-bo gcig) de lo que es, sin embargo, la “claridad” y el “darse cuenta” pueden ser aislados conceptualmente (ldog-pa) el uno del otro como formas diferentes de describir esa misma naturaleza esencial. 

  • “Claridad” significa dar surgimiento (’char-ba) a apariencias cognitivas (rnam-pa, hologramas mentales) de objetos cognitivos.
  • “Darse cuenta” significa un involucramiento cognitivo (’jug-pa) con objetos cognitivos. 
  • “Mera” (tsam) significa que esta actividad sucede sin una mente que se pueda encontrar de forma separada como un instrumento que hace que suceda, o una persona que se pueda encontrar de forma separada, “yo”, que maneja a la mente y hace que suceda, o que solo la observa. 

Sin embargo, la actividad mental siempre tiene una base física como su soporte, pero nunca es idéntica a su base física.  

Cada una de estas características definitorias puede funcionar de forma precisa o imprecisa. El holograma mental o forma de conocer que aparece puede ser imprecisa y el “mera” puede confundirse cuando se imagina a un “yo” que existe de forma separada como el agente o el observador de la actividad mental. Pero aun cuando es imprecisa y está mezclada con confusión, la actividad mental todavía sucede con estas características definitorias.  

En resumen, una continuidad individual de actividad mental no tiene principio ni final y continúa sin interrupciones. No tiene principio ni final porque sus naturalezas esenciales, tanto la superficial como la más profunda:  

  • No son creadas por nada, aunque cada momento de ellas es generado por la fuerza de su momento inmediatamente precedente. 
  • No son afectadas por nada, así que no degeneran y en algún momento expiran. 
  • No tienen factores oponentes mutuamente excluyentes que puedan reemplazarlas y, por lo tanto, son la causa de que terminen.

Conciencia primaria y factores mentales

Presentación básica

Si preguntamos qué hace la actividad mental, da surgimiento a hologramas mentales de objetos cognitivos y, al hacerlo, se involucra cognitivamente con aquellos objetos cognitivos. Esto es, de hecho, la marca característica definitoria que distingue a la actividad mental de todos los demás fenómenos. Así, todos los tipos de actividad mental comparten esta misma marca característica definitoria; de lo contrario, no son un tipo de actividad mental. Un fenómeno que carece de una o ambas características de esta marca característica no puede cumplir con la definición de actividad mental. 

Las personas (gang-zag), por ejemplo, no son un tipo de actividad mental porque, aunque toman cognitivamente objetos cognitivos de forma ininterrumpida, no dan surgimiento a las apariencias cognitivas de los objetos cognitivos que toman. Sin embargo, las personas son imputaciones sobre la actividad mental, sin principio ni final, y, por lo tanto, son inseparables de esa actividad. 

Cómo desempeña su función la actividad mental 

Si entonces preguntamos cómo desempeña su función la actividad mental, lo hace por medio de la conciencia primaria y los factores mentales acompañantes. 

  • La conciencia primaria (rnam-shes) incluye los cinco tipos de conciencia sensorial (ver, escuchar, oler, probar, sentir sensaciones físicas) y la conciencia mental. Estos conocen meramente la naturaleza esencial (ngo-bo) de sus objetos, a saber, qué clase de objetos son sus objetos cognitivos (algo visible, un sonido, un olor, un sabor, una sensación física, un fenómeno conocible por la conciencia mental). 
  • Los factores mentales (sems-byung, darse cuenta secundario) son derivados de la actividad mental. Acompañan y complementan a la conciencia primaria y se dan cuenta de sus objetos en formas distintivas. Algunos desempeñan funciones que ayudan a la conciencia primaria a tomar cognitivamente un objeto, tal como la atención y la concentración. Otros añaden un sabor emocional al hecho de tomar el objeto, tal como amor o enojo. Excepto por el no darse cuenta (ma-rig-pa, ignorancia) como Tsongkhapa lo define, ninguno de los otros factores mentales interpola ninguna fabricación mental (spros-pa, sct. prapanca) sobre sus objetos. La interpolación (sgro-’dogs, superposición, proyección) significa agregar algo que no está ahí. 

La conciencia primaria y los factores mentales acompañantes, en cada momento de la actividad mental, comparten cinco características congruentes (mtshungs-ldan lnga). De acuerdo con la visión Vaibáshika del texto de Vasubandhu, Tesoro de temas especiales de conocimiento (Chos mngon-pa’i mdzod, sct. Abhidharmakosha) – aceptada también por la presentación Gelug del sistema Prasánguika del Madyámaka – las cinco características congruentes son:

  • Soporte (rten) – dependen del mismo sensor cognitivo (dbang-po).
  • Objeto (yul) – se dirigen cognitivamente al mismo objeto focal (dmigs-yul).
  • Aspecto (rnam-pa) – dar surgimiento a la misma apariencia cognitiva, a saber, el mismo holograma mental.  
  • Tiempo (dus) – surgir, cesar y morar simultáneamente.
  • Fuente natal (rdzas, sustancia natal) – provienen de sus propias fuentes natales individuales, se refiere a sus tendencias individuales (sa-bon; semillas).

Así, tanto las conciencias primarias como sus factores mentales acompañantes dan surgimiento al mismo holograma mental del mismo objeto cognitivo y, al hacerlo, ambos se involucran cognitivamente con el mismo objeto cognitivo. Sin embargo, la forma en que cada uno se involucra cognitivamente con el mismo objeto es diferente: 

  • Las conciencias primarias se involucran con él al conocer meramente la naturaleza esencial del objeto. 
  • Los factores mentales se involucran con él de formas distintivas, de modo que la cognición tiene sus propias características especiales.

Si las conciencias primarias faltaran, los factores mentales solos no podrían conocer la naturaleza esencial de lo que es su objeto – algo visible, un sonido, un olor, un sabor, una sensación física o un objeto mental. Si podemos usar la analogía burda de un teléfono celular, sin conciencias primarias el aparato sería incapaz de identificar y mostrar la parte de audio del código digital de una aplicación como distinta de una parte de video. Y sin los factores mentales que ayuden en este proceso, el aparato sería incapaz de acceder al código, diferenciar una información de audio de su información de video, y mostrar diferencias en el volumen del sonido, el brillo y el contraste en la imagen.

Así, la conciencia primaria y los factores mentales acompañantes son componentes indispensables de la actividad mental. Independientemente de a qué tipo de apariencia dé surgimiento la actividad mental, un grupo de conciencias primarias y factores mentales siempre está presente, dando surgimiento e involucrándose mentalmente con los hologramas mentales. 

Niveles de actividad mental

Hay tres niveles de sutileza de la conciencia involucrada en la actividad mental: 

  • Conciencia burda – conciencia sensorial: siempre es no conceptual.
  • Conciencia sutil – conciencia mental, sea despierta, dormida, soñando o en coma: tanto conceptual como no conceptual. 
  • Conciencia más sutil – conciencia de luz clara, siempre no conceptual.

Los tres tipos de conciencias primarias comparten las mismas características esenciales de actividad mental y son acompañadas por ciertos factores mentales. Ninguna de las tres tiene principio; tanto la conciencia burda como la sutil tienen un final con el logro de la iluminación. Solo la conciencia más sutil continúa en la iluminación y no tiene final. 

Cognición manifiesta y factores latentes 

Estos tres niveles de conciencias también difieren en términos de cuando son manifiestos y cuando continúan como factores latentes. 

  • Una forma de conocer es manifiesta (mngon-‘gyur-ba) cuando surge en una cognición y la persona (gang-zag) también toma cognitivamente como un objeto el holograma mental al que da surgimiento. 
  • Una forma de conocer se vuelve un factor latente (bag-la-nyal) cuando está presente en la continuidad mental, pero no es parte de una cognición manifiesta. Como tal, puede estar presente meramente como una tendencia (sa-bon, semilla), la cual, como una variable que afecta no congruente, es una imputación sobre la continuidad mental. En tales situaciones, no es una forma de darse cuenta de algo ni una forma de fenómeno físico. 

En términos de esta variable de ser manifiesta o latente, podemos notar las siguientes diferencias entre los niveles de conciencia: 

  • La conciencia burda está latente cuando estamos dormidos, bajo anestesia, en estado de coma y durante el periodo de bardo entre renacimientos.
  • Tanto la conciencia burda como la sutil están latentes durante el periodo de muerte previo al bardo.
  • La conciencia sutil siempre está latente, salvo durante el periodo de muerte previo al bardo, durante la verdadera fase de luz clara de la meditación del tantra anutarayoga y cuando se está iluminado. Sin embargo, subyace a cada momento de actividad mental y, como tal, da surgimiento a una apariencia similar a cuando se conoce la vacuidad (vacío) – una apariencia azul oscuro similar al cielo en el falso amanecer, cuando la luz del sol, la luz de la luna, la luz de las estrellas y la oscuridad total están ausentes. Al estar latente en su mayor parte, normalmente no nos damos cuenta de este factor.

La distribución de la conciencia primaria y los factores mentales entre los cinco factores agregados (los cinco factores agregados)

Los cinco factores agregados (phung-po lnga, cinco agregados) son un esquema para describir los componentes no estáticos siempre cambiantes de cada momento de actividad mental. Pueden ser “manchados” (zag-bcas) o “no manchados” (zag-med) con las llamadas “manchas pasajeras” (glo-byur-gyi dri-ma), como se explicará más adelante. Cada momento de actividad mental debe contener al menos un elemento incluido en cada uno de los cinco. 

Los objetos físicos involucrados en la cognición se incluyen todos en un agregado: 

  • Formas de fenómenos físicos que sirven como objetos cognitivos tanto para cogniciones sensoriales como mentales (lo visible, sonidos, olores, sabores y sensaciones físicas).
  • Formas de fenómenos físicos que solo pueden ser conocidos por la conciencia mental (por ejemplo, objetos de los sueños).
  • Los sensores cognitivos de los sentidos físicos (células fotosensibles de los ojos, células audiosensibles de los oídos y demás).
  • El cuerpo, o al menos, durante la muerte y la iluminación, el viento de energía sustentador de la vida más sutil. 

La conciencia primaria se encuentra en otro agregado separado: 

  • Los seis tipos de conciencias primarias.

Los factores mentales se distribuyen entre los tres últimos factores agregados: 

  • Sentir un nivel de felicidad (tshor-ba).
  • Distinguir (’du-shes) las marcas características definitorias de un objeto cognitivo que lo hace distinto de todo lo demás. 
  • Otras variables que afectan (’du-byed), que incluyen a todos los demás factores mentales más a la persona o al “yo” convencional y otras variables que afectan no congruentes (ldan-min ’du-byed) que no son ni formas de fenómenos físicos ni formas de darse cuenta de algo. 

Así, la cognición debe estar compuesta de al menos una forma de fenómeno físico, un tipo de conciencia primaria, los factores mentales de la sensación y la distinción, y al menos un factor mental adicional del agregado de las otras variables que afectan. Esto significa que no todos los factores mentales de este último agregado deben estar presentes en cada momento de actividad mental. Sin embargo, algunos factores mentales siempre deben estar presentes; de lo contrario, la actividad mental no podría desempeñar su función: dar surgimiento a hologramas mentales de objetos cognitivos y, al hacerlo, involucrarse cognitivamente con los objetos cognitivos. 

Los factores mentales que son indispensables para que la actividad mental desempeñe su función 

Los cinco factores mentales siempre operantes 

Algunos factores mentales siempre están presentes en cada momento de cognición, a saber, los cinco factores mentales siempre operantes (kun-’gro lnga). Cada uno abarca un espectro de posibilidades y cambia a cada momento: 

  • Sentir un nivel de felicidad – que abarca un espectro desde la infelicidad extrema a la felicidad extrema. 
  • Distinguir las marcas características definitorias de un objeto cognitivo que lo hace distinto de todo lo demás – correcta o incorrectamente.
  • Impulso (sems-pa), el cual causa que la actividad mental enfrente un objeto o vaya en su dirección – con diversos niveles de fuerza.
  • Darse cuenta que contacta (reg-pa), que diferencia que el objeto de una cognición es placentero (yid-du ’ong-ba), desagradable o neutro y, por lo tanto, sirve como la base para experimentarlo con una sensación de felicidad, infelicidad o neutra – abarcando un espectro de intensidad. 
  • Prestar atención o tomar en cuenta (yid-la byed-pa), que involucra (’jug-pa) a la actividad mental con el objeto, por ejemplo, prestar cierto nivel de atención al objeto (abarcando un espectro de fuerza), enfocarse en el objeto de una cierta manera (restaurar la atención, mantener la atención, etc.), o considerar al objeto de una cierta manera (en concordancia o no con cómo es realmente). 

Estas cinco son indispensables para que la actividad mental desempeñe su función. Como explicó Asanga en Antología de temas especiales de conocimiento (Chos mngon-pa kun-las btus-pa, sct. Abhidharma-samuccaya):

  • Realmente no experimentamos un objeto a menos que sintamos cierto nivel de felicidad en el espectro que va desde la felicidad, pasando por lo neutro, hasta la infelicidad.
  • No tomamos algo cognitivamente dentro de un campo sensorial o un escenario mental como un objeto de cognición, a menos que distingamos alguna característica de ello. 
  • Ni siquiera enfrentamos ni vamos en la dirección de un objeto de cognición, a menos que tengamos un impulso hacia él. 
  • No tenemos ninguna base para experimentar el objeto con una sensación, a menos que tengamos darse cuenta que contacta para diferenciarlo como placentero, desagradable o neutro. 
  • No nos involucramos realmente con el objeto específico, a menos que prestemos cierto nivel de atención a él, aunque ese nivel sea extremadamente bajo. 

Los cinco factores mentales determinantes

También hay cinco factores mentales determinantes (yul-nges lnga) que permiten que la actividad mental tome a su objeto de forma decisiva y precisa. Vasubandhu explicó que también acompañan cada momento de cognición y los definió en concordancia; mientras que Asanga los explicó y definió solo como cogniciones constructivas acompañantes que aprehenden sus objetos.

  • Una aprehensión (rtogs-pa) es una cognición que conoce a su objeto de forma precisa y decisiva. 

Cuando se presenta la actividad mental en el contexto de la discusión de preciso e impreciso, puro e impuro, la presentación de Vasubandhu es quizás más apropiada dado que los valores y las fortalezas de estos factores también pueden variar.

  • Intención (’dun-pa) es la motivación (kun-slong) de obtener cualquier objeto, de alcanzar cualquier meta o de hacer algo con el objeto o meta una vez que ha sido obtenido o alcanzado. 
  • La consideración (mos-pa) considera que su objeto tiene cierto nivel de buenas cualidades en el espectro que va desde ninguna buena cualidad hasta todas las buenas cualidades– de forma precisa o imprecisa.
  • Recordación (dran-pa) es el factor mental de sujetarse a cualquier objeto conocido sin perderlo como su objeto de enfoque – abarca un espectro que va desde fuertemente hasta débilmente.
  • Fijación mental (ting-nge-’dzin; concentración) es mantenerse fijado en un objeto conocido – que abarca un espectro de fuertemente hasta débilmente.
  • Darse cuenta que discrimina (shes-rab, sabiduría), que Vasubandhu llama darse cuenta inteligente (blo-gros), discrimina decisivamente que algo es verdadero o falso, constructivo o destructivo, etc. Agrega cierto nivel de decisión a distinguir un objeto de cognición, aun si ese nivel es extremadamente débil – correcta o incorrectamente.

Por tanto, podemos considerar incorrectamente que una cosa es algo más, como que el sufrimiento es felicidad, y podemos considerar que algo tiene cualidades positivas o negativas que no tiene. Podemos discriminar decisivamente que algo es verdad cuando es falso, y podemos hacerlo con diversas fuerzas de decisión. Sin embargo, como factores mentales, la consideración y el darse cuenta que discrimina ayudan a la actividad mental a desempeñar su función y son indispensables.

Así, todos los seres, tanto los seres limitados (sems-can, seres sensibles) como los budas, tienen estos diez factores mentales, así como conciencia primaria, como parte de cada momento de su experiencia, sin principio ni final. Este es el caso independientemente de la apariencia a la que su actividad mental dé surgimiento. 

En términos técnicos, todos estos componentes son causas que surgen simultáneamente (lhan-cig ’byung-ba’i rgyu) de la actividad mental. En otras palabras, la conciencia primaria y estos diez factores mentales surgen simultáneamente entre sí y simultáneamente con cualquier tipo de actividad mental y comprenden cada momento de esa actividad mental. Dado que permiten el funcionamiento de la actividad mental que comprenden, en este sentido, son causas de la actividad mental. Pero, a diferencia de una semilla que es la causa de un brote, existen simultáneamente con la actividad mental de la que son causa. 

¿Un teléfono celular tiene actividad mental? 

Se podría argumentar que nuestro teléfono celular también tiene actividad mental. Después de todo, recibe información a través del teclado, la cámara y la grabadora de sonido. Procesa esa información y entonces, en un sentido, se involucra cognitivamente con ello. También da surgimiento a apariencias y a sonidos en su pantalla. Se puede fijar en palabras y, al conservar recordación de ellas -y con las aplicaciones apropiadas-, distingue las palabras unas de otras y lo hace de forma decisiva con darse cuenta que discrimina. Con intención, puede traducir esas palabras a otro idioma y, con inteligencia artificial, incluso aprender a mejorar. Nuestro teléfono celular incluso se puede comunicar con otros aparatos digitales. Sin embargo, falla la prueba de tener actividad mental porque no tiene darse cuenta que contacta de la información como agradable o desagradable y no experimenta esa información con felicidad o infelicidad como el resultado de su conducta previa.  

Aunque algunas personas se puedan identificar con sus teléfonos, un teléfono celular no es una base de imputación válida para una persona. Solamente las personas experimentan felicidad o infelicidad como resultado de sus acciones intencionales, los teléfonos celulares no. Nuestro teléfono celular no se siente infeliz cuando su función de autocorrección comete un error al corregir la ortografía de una palabra que escribimos en un mensaje.

Darse cuenta principal

La actividad mental también incluye muchos tipos de darse cuenta principal (gtso-sems). Un darse cuenta principal es un grupo o entramado de una conciencia primaria y factores mentales acompañantes específicos. 

Los cinco tipos de conciencia profunda (Cinco sabidurías)

Los cinco tipos de darse cuenta principal también son indispensables para que la actividad mental desempeñe su función. Estos son los cinco tipos de conciencia profunda (ye-shes lnga, cinco sabidurías, cinco sabidurías de Buda). Son grupos de conciencia primaria junto con la distinción, y una variedad de otros factores mentales siempre operantes o determinantes, tales como la atención, la consideración, la intención, etc. Son las formas más fundamentales en los que la actividad mental procesa la información.
Las cinco son:

  • Conciencia profunda cual espejo (me-long ye-shes), con la que la actividad mental recibe la información básica acerca de su objeto, como un espejo o una grabadora de sonido. 
  • Conciencia profunda de la igualdad (mnyam-nyid ye-shes), con la que la actividad mental conoce muchos objetos como iguales entre sí en algún aspecto. 
  • Conciencia profunda de la individualidad (so-sor ye-shes), con la que la actividad mental conoce a su objeto como individual y único. 
  • Conciencia profunda del logro (don-grub ye-shes), con la que la actividad mental conoce a su objeto en términos de cómo lograr algún propósito con respecto a él o con él, o en términos de lo que su objeto está haciendo. 
  • Conciencia profunda de la esfera de la realidad (chos-dbyings ye-shes, sabiduría del dharmadhatu), con la que la actividad mental conoce, ya sea la verdad superficial (kun-rdzob bden-pa, verdad encubridora, verdad convencional) de su objeto (lo que convencionalmente parece ser) o su verdad más profunda (don-dam bden-pa, verdad última) (cómo existe).

Estos cinco tipos de conciencia principal no tienen principio ni final. Dependiendo de las fortalezas de los factores mentales que los comprenden, varían en sus valores. Como un buda, estos cinco tipos de conciencia profunda funcionan con toda su eficacia. Aunque los teléfonos celulares también desempeñan las cinco funciones anteriores, eso no los califica para tener actividad mental.

Bodichita

La bodichita es otro ejemplo de darse cuenta principal. Comprende una conciencia mental que se enfoca en nuestra propia iluminación individual aún no acontecida como una imputación sobre los factores de naturaleza de Buda que son en sí mismos imputaciones sobre nuestra continuidad mental y que permitirán nuestro logro de la iluminación. 

  • La bodichita relativa (o convencional) está dirigida a nuestro Cuerpo de Forma aún no acontecido (Rupakaya, Cuerpos de Forma)
  • La bodichita más profunda está dirigida a nuestro Cuerpo de Conciencia Profunda que lo Abarca Todo aún no acontecido (Jnana-Dharmakaya, Sabiduría Dharmakaya) y al Cuerpo de Naturaleza Esencial (Svabahavakaya, Cuerpo de Naturaleza).

Ambos aspectos de la bodichita son acompañados por la intención de alcanzar esa iluminación que aún no acontece y beneficiar a todos los seres por medio de ese logro. Son sustentados por los factores mentales adicionales de amor, compasión y demás. 

Los factores de naturaleza de Buda incluyen: 

  • El factor estable – la vacuidad (stong-nyid, sct. shunyata, vacío) de la actividad mental: la actividad mental está desprovista de formas imposibles de existir.
  • Los dos factores evolutivos – un entramado de fuerza positiva (bsod-nams-kyi tshogs, colección de mérito) de conducta constructiva previamente cometida y un entramado de conciencia profunda (ye-shes-kyi tshogs, colección de sabiduría).
  • El factor que permite que la actividad mental sea inspirada y elevada.

Estos factores de naturaleza de Buda no tienen principio en la continuidad mental de cada persona. Tampoco tiene principio el aspecto de los dos entramados que es su habilidad de dar surgimiento a los diversos Cuerpos de Buda (Cuerpos de Buda) cuando todas las condiciones sustentadoras están completas. Tampoco tiene principio la iluminación individual aún no acontecida imputada sobre esos aspectos, sustentada tanto por la vacuidad como por la habilidad de la continuidad mental de ser inspirada y elevada.   

El desarrollo de un anhelo por la bodichita en la continuidad mental individual de cada ser y el renunciar a ese anhelo por la bodichita no tiene principio. Sin embargo, el renunciar a la bodichita tiene un final la primera vez que desarrollamos la bodichita por última vez, cuando ese desarrollo conduce ininterrumpidamente a nuestro logro de la iluminación. Dado que la bodichita continúa con la budeidad, pero sin la intención de alcanzar la iluminación, el desarrollo de la bodichita que conduce ininterrumpidamente a la iluminación no tiene fin. Cuando leemos de alguien que desarrolla la bodichita por primera vez, eso significa que la persona la desarrolla por primera vez sin renunciar a ella después. 

Cognición conceptual y no conceptual 

Sin principio son también los dos tipos más generales de actividad mental: conceptual (rtog-bcas) y no conceptual (rtog-med).

  • En la cognición conceptual, la cual es siempre con conciencia mental, la actividad mental da surgimiento a categorías de audio estáticas (sgra-spyi) y/o categorías estáticas de objeto/significado (don-spyi). Por medio de estas categorías, la cognición conceptual conoce los hologramas mentales de los elementos individuales a los que también da surgimiento. Al hacerlo, acomoda los elementos individuales en esas categorías como si su existencia estuviera verdaderamente establecida como perteneciente a ellas. 
  • La cognición no conceptual conoce los hologramas mentales a los que da surgimiento sin la intermediación de ninguna categoría. 

Las categorías, a través de las cuales la cognición conceptual (rtog-pa) conoce a sus objetos involucrados (’jug-yul), son interpolaciones. Por ejemplo, la categoría “mesa”, a través de la cual la cognición conceptual conoce una mesa individual como su objeto involucrado, es una interpolación. Añade algo más a la mesa individual que no está naturalmente ahí – a saber, que pertenece a la categoría estática “mesa” –  como añadir una pluma al final de una flecha.

Siete formas de conocer objetos

Tanto la cognición conceptual como la cognición no conceptual pueden ser precisas o imprecisas, decisivas o no decisivas. De acuerdo con las diversas permutaciones de estos dos factores, precisión y decisión, podemos diferenciar siete formas de conocer objetos que pueden aparecer en la actividad mental.

Precisa o imprecisa, pero siempre decisiva

Dos formas de conocer objetos que pueden surgir, son precisa o imprecisa, pero siempre decisiva: 

  • Cognición directa (mngon-sum) que, de acuerdo con la presentación Prasánguika Gelug, es una cognición que no se apoya en una línea de razonamiento y que puede ser conceptual o no conceptual. De acuerdo con el sistema Sautrántika, siempre es no conceptual y, por lo tanto, se traduce mejor en este contexto como “cognición desnuda”. 
  • Cognición inferencial (rjes-dpag), que sí se apoya en una línea de razonamiento y siempre es conceptual. 

Cuando la cognición directa o la cognición inferencial son precisas y decisivas, se le llama una aprehensión (rtogs-pa) de su objeto. Aprehensión es sinónimo de cognición válida (tshad-ma).

Cuando la cognición sensorial directa (que siempre es no conceptual) es imprecisa, es porque su surgimiento se basa, por ejemplo, internamente, en el vértigo o en los sensores cognitivos defectuosos, como cuando se tiene un problema de audición, o externamente, cuando se basa en un clima nebuloso. 

Cuando la cognición inferencial es imprecisa, esto es porque su surgimiento se basa en una línea de razonamiento incorrecta. 

  • Cuando es imprecisa, la cognición directa o la cognición inferencial no aprehende su objeto y no es una forma válida de conocer.

El sistema filosófico Sautrántika propone una tercera forma de conocer un objeto que siempre es decisiva, y que también puede ser precisa o imprecisa. Esta es la cognición subsecuente (bcad-shes), que es la secuencia de momentos de cognición de algo tras el momento inicial de cognición directa o inferencial de él. Dado que ya no es una cognición fresca (gsar) de su objeto, nunca puede ser una cognición válida, aun si es precisa y decisiva. El Prasánguika rechaza este tipo de cognición porque, de acuerdo con sus afirmaciones de cómo existen todos los fenómenos, cada momento de cognición es fresco.   

Precisa o imprecisa, pero siempre no decisiva 

Tres formas de conocer objetos que pueden surgir pueden ser precisas o imprecisas, pero siempre son no decisivas:

  • Suposición (yid-dpyod).
  • Titubeo indeciso (the-tshoms).
  • Cognición no determinante (snang-la ma-nges-pa).

Decisiva o no decisiva, pero siempre imprecisa 

Una forma de conocer que puede surgir puede ser decisiva o no decisiva, pero siempre imprecisa, a saber, la cognición distorsionada (log-shes).

Resumen

Independientemente de la forma de conocer sus objetos, todas estas formas de conocer no van más allá de estar en la naturaleza esencial de la actividad mental. Cada una es un ejemplo meramente de un surgimiento y un involucramiento cognitivo con un holograma mental. Como tal, tampoco tienen principio. Pero, dado que las cogniciones pueden ser precisas o imprecisas, y decisivas o no decisivas, la imprecisión y la indecisión no son partes de la naturaleza esencial de la actividad mental. Pueden ser desplazadas y eliminadas para siempre por la precisión y la decisión de la cognición válida. 

[Ver: Formas de conocer]

La cognición válida es determinada por los tres criterios afirmados por Chandrakirti. Estos se explicarán más adelante en conexión con la discusión de las apariencias precisas e imprecisas.  

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