Metodología
Los tipos de cogniciones conceptuales distorsionadas que han surgido con respecto a cuántas (formas distintas constituyen) el recuento de (tipos de) cognición válida son los siguientes.
Según los sistemas de principios budistas en general, solo existen dos modos válidos de conocer: la cognición desnuda y la cognición inferencial. Dentro de los diversos sistemas de doctrina budista, las definiciones, divisiones y componentes de cada uno pueden diferir, pero todos coinciden en que el número de tipos distintivos se reduce definitivamente a solo dos. Concebir menos que esta cantidad constituye una cognición conceptual distorsionada que repudia lo existente, mientras que concebir más implica interpolar algo adicional que no concuerda con los hechos.
Diversas escuelas indias no budistas afirman tales teorías que refutan e interpolan la cantidad de modos válidos de conocer. Pero, así como en el budismo las distintas escuelas tienen definiciones diferentes, de igual manera, los diversos sistemas no budistas presentan sus propias interpretaciones individuales de lo que constituye un modo válido de conocer, cognición desnuda, cognición inferencial, etc., qué objetos pueden ser conocidos por cada una, etc. Cada uno de estos sistemas ofrece una visión integral y coherente del funcionamiento de la mente y de cómo se puede llegar a ser consciente de todos los fenómenos conocibles. Sin embargo, explicar cada una de las siguientes escuelas no budistas y sus definiciones individuales en sus propios términos escapa al alcance de este trabajo.
Lo que se discute aquí no son las definiciones que propone cada una de estas escuelas, ni es este el lugar para señalar y debatir las inconsistencias lógicas internas de sus teorías. Ese es un tema completamente distinto, tratado en otro ámbito de estudio. Por lo tanto, el propósito aquí no es considerar las siguientes afirmaciones no budistas dentro del contexto de sus propias definiciones básicas. La única preocupación radica en el número de modos válidos de conocer que existen. Así pues, el número que propone cada escuela se considera de forma independiente y, además, dentro del contexto de las definiciones budistas Sautrántika de modos válidos de conocer, la cognición desnuda, la cognición inferencial y lo que puede ser conocido por cada una de ellas.
Al examinar estas afirmaciones no budistas y considerar sus implicaciones si se aceptan dentro del contexto Sautrántika, te convencerás de la coherencia lógica de este sistema budista y comprenderás por qué solo es necesario postular dos modos válidos de conocer. Esto te protegerá de los peligros de leer sobre un sistema no budista y tomar prestadas teorías que repudian las palabras del Buda o interpolan algo. Hacerlo así adultera las enseñanzas y crea serios obstáculos para alcanzar la realización a través de sus caminos. La mejor manera de evitarlo es comprender cómo tales omisiones o adiciones son totalmente innecesarias o cómo crean otros problemas al generar inconsistencias internas o conclusiones absurdas. Todas las filosofías, budistas y no budistas, presentan caminos hacia sus diversos objetivos, aunque estos objetivos finales puedan diferir. Sin embargo, si se mezclan las enseñanzas de un sistema con otro, no es posible alcanzar ningún objetivo, y se debilitan ambos sistemas por confusión y adulteración.
Solo un modo válido de conocer
Los Charvakas y los Jainistas aceptan solo un modo válido de conocer, a saber, (1) la cognición desnuda.
La afirmación Charvaka
La escuela materialista Charvaka (rgyang-'phen-pa) acepta únicamente la cognición desnuda como un medio válido de cognición porque, según su sistema, solo existen fenómenos obvios. Las inclusiones lógicas, al ser inmateriales y oscuras, no existen.
Según las teorías Sautrántika, como ser limitado, solo puedes conocer explícitamente los fenómenos obvios mediante la cognición desnuda, pero nada oscuro. Para conocer explícitamente los fenómenos oscuros, debes recurrir a líneas válidas de razonamiento mediante la cognición inferencial.
- Por lo tanto, algo obvio se define como aquello que puede ser aprehendido explícitamente por cognición desnuda válida. Los objetos obvios son sinónimos de todos los fenómenos funcionales; en otras palabras, de todas las entidades objetivas no estáticas.
- Por otro lado, algo oscuro se define como aquello que puede ser aprehendido explícitamente por cognición inferencial válida. Esto es sinónimo de todos los fenómenos válidamente conocibles, tanto estáticos como no estáticos.
Los fenómenos oscuros, entonces, pueden ser estáticos o no estáticos, y aunque los estáticos, al ser entidades metafísicas como las ausencias y las categorías, son solo fenómenos convencionalmente verdaderos y carecen de existencia verdaderamente establecida (rang-bzhin-gyis grub-pa) ya que no desempeñan ninguna función, no obstante, son existentes. Su existencia es establecida por su naturaleza propia (rang-bzhin-gyis grub-pa) y sus características definitorias individuales (rang-gi mtshan-nyis-gyis grub-pa) que se encuentran en sus propios lados. Por lo tanto, pueden ser válidamente conocidos. Las ausencias, como la ausencia de una manzana sobre una mesa, pueden ser válidamente conocidas implícitamente mediante la cognición válida. Las categorías, por otro lado, solo pueden ser válidamente conocidas mediante la cognición inferencial, al apoyarse en una línea de razonamiento válida.
Sin embargo, un buda puede aprehender implícitamente todas las entidades metafísicas mediante la cognición desnuda. Un buda no necesita apoyarse en la cognición inferencial para conocer aquellas que son categorías. Además, los fenómenos no estáticos oscuros, como el no estatismo sutil, que solo pueden ser conocidos por los seres limitados a través de una línea de razonamiento, son evidentes para un buda y los conoce explícitamente mediante su cognición desnuda. Por lo tanto, podría argumentarse que la cognición desnuda válida es el único modo válido de conocer, ya que solo ella es no conceptual y, por consiguiente, no engañosa.
Sin embargo, tal proposición conlleva varias conclusiones absurdas. Si fuera cierta, solo un buda podría conocer válidamente algo que es oscuro para la cognición desnuda sensorial de un ser no iluminado y limitado; por ejemplo, la presencia de fuego en una montaña humeante o la presencia de alguien detrás de la casa a quien no se puede ver explícitamente, pero sí oír. Pero esto contradice la experiencia mundana.
Aunque los seres limitados no puedan ver un incendio en una montaña humeante a lo lejos, al aprehender el humo saben que debe haber un incendio forestal, por ejemplo, y comienzan a tomar medidas para extinguirlo. El fuego en sí es un fenómeno funcional objetivo, y no pueden verlo explícitamente. Pero ¿qué ocurre con la presencia de fuego en un lugar humeante? ¿Cómo podrían haberlo sabido?
Si la presencia del fuego en ese lugar solo podía conocerse por cognición desnuda, habría tenido que ser aprehendido por ella, ya fuera explícita o implícitamente. En el primer caso, tendría que haber sido un objeto que aparece ante la conciencia visual de esa persona, por ejemplo. Pero no apareció, puesto que era oscuro. La única otra posibilidad, entonces, es que la presencia o existencia del fuego en ese lugar hubiera sido aprehendido implícitamente por esa cognición desnuda visual.
En este punto del argumento, conviene recordar que, según las teorías Sautrántika, solo las entidades objetivas son explícitamente aprehensibles por cognición desnuda, y solo ciertas entidades metafísicas, como la ausencia o la presencia del fuego, son implícitamente aprehensibles.
Si la presencia del fuego se hubiera aprehendido implícitamente, entonces la presencia del fuego habría tenido que haber sido un fenómeno existente de forma imputada y conocible de forma imputada. Lo que se establece como presente es el fuego y, como fenómeno de imputación, debe tener una base para la imputación, que sería el lugar donde hay humo. Para aprehender la presencia del fuego allí, esta base tendría que aparecer primero y luego ser aprehendido simultáneamente con ella. Ambas afirmaciones son verdaderas.
La presencia de algo, aunque sea una entidad metafísica, es un fenómeno válidamente conocible. Como tal, su existencia como fenómeno válidamente conocible se establece por su naturaleza individual autoestablecida y por su característica definitoria individual encontrable desde su propio lado. Pero como no desempeña una función y, por lo tanto, su existencia como fenómeno válidamente conocible no puede establecerse verdaderamente mediante ese criterio —no puede establecerse al verlo hacer algo—, su existencia como fenómeno válidamente conocible solo puede establecerse en términos de las palabras y el concepto que lo designan. La existencia de la presencia del fuego, entonces, se establece de manera imputada como siendo aquello a lo que se refieren las palabras y el concepto que lo designan, como se etiqueta o aplica mentalmente a aquello que es su base —en este caso, un lugar donde hay humo presente.
Dado que la existencia de la presencia de fuego en un lugar donde hay humo solo puede establecerse en dependencia del mecanismo de etiquetado mental, para que este sea un etiquetado mental válido, debe basarse de manera dependiente no solo en una observación válida, sino también, cuando no sea posible observar, en una línea de razonamiento válida. Dicho razonamiento sería: “Un lugar donde existe humo es un lugar donde existe fuego, porque allí hay humo y el fuego es la causa del humo”.
Así pues, incluso si se admite que la existencia y presencia del fuego, incluso en una lejana ladera humeante, puede ser implícitamente aprehensible por la cognición desnuda sensorial válida, tendría que haber sido conocida válidamente primero por una cognición inferencial que se apoyara en la inclusión del fuego y en “ser una causa del humo”. Por consiguiente, debe existir más de un modo válido de conocer válidamente tal fenómeno oscuro como la presencia del fuego donde hay humo y, por lo tanto, no existe un único modo válido de conocer, como afirman los Charvakas.
Además, es necesario enseñar a las personas con desafíos intelectuales y a los niños pequeños hechos como que donde hay humo hay fuego. No aprehenden automáticamente la presencia de fuego al ver un lugar lejano lleno de humo. Por lo tanto, dado que esto es así, la mayoría de las personas conocerán estos fenómenos oscuros principalmente al apoyarse en una línea válida de razonamiento y en la cognición inferencial. De lo contrario, la mayoría de las personas permanecerían totalmente ignorantes de cualquier cosa oscura.
Consideremos ahora cómo se sabe de la presencia de un hombre que está parado detrás de una casa. Al confiar en la información de alguien de confianza que se encuentra al lado de la casa y que sí lo ve, se puede saber de la presencia del hombre detrás de la casa, aunque tú mismo no tengas cognición desnuda de él. Aunque la persona de quien se obtuvo esta información vio al hombre en cuestión por cognición desnuda sensorial, tú no lo viste. Si no te apoyas en un proceso inferencial con una línea de razonamiento: “Lo que dice esta persona que tiene cognición desnuda sensorial del hombre detrás de la casa es verdadero porque tiene cognición desnuda sensorial de él”, ¿cómo podrías tú enterarte de la presencia de este hombre? De lo contrario, si tú no ves algo explícitamente por ti mismo, no podrías saberlo y nunca podrías obtener conocimiento definitivo al apoyarte en otra persona como fuente válida de información.
Por supuesto, podrías objetar y decir que la persona que te proporciona la información podría estar mintiendo. Esto plantea la cuestión de cómo saber si alguien es una fuente de información válida. Para determinarlo, tendrías que basarte en razones para considerarla una fuente válida de información, lo que significa que tendrías que recurrir a la inferencia.
Supongamos que te fracturas un hueso de la pierna. Aunque puedas ver señales en la superficie de la piel, jamás sabrías que el hueso está roto a menos que lo vieras. No podrías deducirlo a partir de las señales superficiales, ni podrías creerle a un médico que lo dedujera si afirmaras que solo la cognición desnuda es un modo válido de conocer. Incluso si vieras una radiografía del hueso fracturado, no serviría, ya que tendrías que basarte en el siguiente razonamiento: “Lo que veo en esta imagen es mi hueso real porque es una radiografía válida de él”. De lo contrario, ¿por qué habrías de creer que ver esta imagen es una forma de ver tu hueso? Alguien que desconociera la existencia del proceso de la radiografía ciertamente no creería en esta imagen.
Por lo tanto, dado que se derivan estas conclusiones absurdas, es una cognición distorsionada aceptar, como hacen los Charvakas, que solo existe un modo válido de conocer, a saber, la cognición desnuda, y repudiar la validez de la cognición inferencial.
La afirmación jainista
Los jainistas afirman que la cognición válida es de dos tipos:
- Cognición válida a través de la cognición desnuda (sct. pratyakṣapramāṇa, tib. mngon-sum tshad-ma). Se trata de la cognición de lo que es lúcido o claro (sct. viṣāda, tib. dvangs-ba), es decir, lo que el Sautrántika denomina fenómenos obvios. No requiere ninguna otra cognición para surgir.
- Cognición válida a través de la cognición de lo que está más allá de la observación (sct. parokṣapramāṇa, tib. lkog-gyur tshad-ma). El término “más allá de la observación” (sct. parokṣa, tib. lkog-gyur-ba) es el mismo que utiliza el Sautrántika para referirse a fenómenos oscuros. Literalmente significa “más allá de los ojos”. Para que surja, requiere de una cognición desnuda previa.
Nuestro texto incluye a los jainistas junto con los charvakas, quienes afirman que la cognición desnuda es el único modo válido de conocer. Podríamos especular que esto se debe a que, dado que la cognición válida de los fenómenos oscuros se deriva de la cognición válida de fenómenos obvios, en última instancia, toda cognición válida se reduce a la cognición desnuda de lo que es obvio, es decir, los fenómenos observables. Pero, dado que esto es puramente una suposición especulativa, analicemos el tema con mayor profundidad.
El Sautrántika coincide en que la cognición inferencial se deriva de la cognición desnuda de fenómenos obvios. Tanto los términos sánscritos como los tibetanos, anumana y rjes-dpag, significan literalmente "después de medir".
- La cognición inferencial basada en la fuerza de la actualidad de los fenómenos (dngos-stobs rjes-dpag) se basa en las inclusiones lógicas derivadas de la observación de relaciones causales (sct. tadutpatti, “que surge de eso”) o naturalezas de identidad equivalentes (sct. tādātmya, “estar en la misma naturaleza de identidad que eso”).
- La cognición inferencial basada en lo que es bien conocido (grags-pa'i rjes-dpag) se basa en haber escuchado y aprendido convenciones.
- La cognición inferencial basada en la convicción (yid-ches rjes-dpag) se basa en haber escuchado o leído fuentes de información válidas.
Sin embargo, en el momento de una cognición inferencial válida, la cognición se deriva de la dependencia directa de una línea de razonamiento válida; no se basa directamente en la cognición desnuda de algo obvio en el momento inmediatamente anterior para surgir. No es como la cognición de fenómenos de imputación, como la destrucción y la impermanencia burda de una vasija de barro cuando se cae de la mesa y se rompe en pedazos. La cognición de estos fenómenos de imputación requiere primero la cognición desnuda de la vasija de barro al caer y romperse, seguida inmediatamente por la cognición desnuda de la vasija de barro, su destrucción y su impermanencia en conjunto. La destrucción y la impermanencia burda de la vasija de barro, sin embargo, son fenómenos obvios, no oscuros. Aparecen explícitamente ante la cognición desnuda.
Dado que la cognición inferencial válida de un objeto oscuro no surge de la misma manera que surge la cognición desnuda válida de un fenómeno de imputación y no es en sí misma una cognición desnuda, no encajaría en ninguna de las dos divisiones de modos válidos de conocer postuladas por los jainistas.
Los esquemas conceptuales para dividir todos los fenómenos válidamente conocibles pueden incluir:
- Categorías o conjuntos que comparten un locus común (gzhi-mthun) de elementos que pertenecen a más de un conjunto, como los conjuntos de fenómenos obvios y fenómenos oscuros. El conjunto de fenómenos obvios incluye únicamente aquellos fenómenos no estáticos que pueden ser aprehendidos explícitamente mediante la cognición desnuda. El conjunto de fenómenos oscuros incluye todos los fenómenos válidamente conocibles. En este esquema de división de fenómenos obvios y oscuros, los fenómenos no estáticos que pueden ser aprehendidos explícitamente mediante la cognición desnuda, pertenecen a ambos conjuntos de fenómenos.
- Categorías o conjuntos que son mutuamente excluyentes ('gal-ba), que no tienen elementos que constituyan un locus común y que pertenezcan a ambos conjuntos. Por ejemplo, los fenómenos no estáticos y los fenómenos estáticos. No existe ningún fenómeno válidamente conocible que pertenezca a ambos conjuntos.
Sin embargo, los esquemas conceptuales que dividen todos los modos de conocer en general solo incluyen conjuntos que tienen un locus común:
- En el esquema de división entre cognición no conceptual y cognición conceptual, tanto la cognición distorsionada como la no distorsionada pueden pertenecer a ambos conjuntos.
- En el esquema de división entre cognición válida y cognición no válida, tanto la cognición no conceptual como la conceptual pueden pertenecer a ambos conjuntos.
Sin embargo, para los esquemas conceptuales que dividen únicamente los modos válidos de conocer, solo existen los conjuntos mutuamente excluyentes de cognición desnuda válida y cognición inferencial válida. No existe ningún modo válido de conocer que pertenezca a ambos conjuntos.
- Por ejemplo, la cognición no conceptual válida pertenece únicamente al conjunto de la cognición desnuda válida, y la cognición conceptual válida pertenece únicamente al conjunto de la cognición inferencial válida.
De forma similar al esquema de división jainista de los modos válidos de conocer, el Sautrántika diferencia entre la cognición de fenómenos autosuficientemente conocibles (rdzas-yod) y la cognición de fenómenos conocibles por imputación (btags-yod). Sin embargo, estos dos conjuntos de modos de conocer no son mutuamente excluyentes, ya que la cognición válida y no válida pueden pertenecer a ambos conjuntos.
Incluso cuando la división se especifica en términos de cognición válida de fenómenos autosuficientemente conocibles y cognición válida de fenómenos conocibles por imputación, estos no constituyen conjuntos mutuamente excluyentes de modos válidos de conocer. Tanto la cognición desnuda válida como la cognición inferencial válida pueden conocer válidamente tanto fenómenos autosuficientemente conocibles (como el sonido al oírlo y el sonido como sutilmente impermanente) como fenómenos conocibles por imputación (como una persona al ver a alguien y una persona como ni uno ni muchos con los cinco agregados). Por lo tanto, la cognición de fenómenos autosuficientemente conocibles y la cognición de fenómenos conocibles por imputación no constituyen conjuntos mutuamente excluyentes como una forma de dividir todos los modos válidos de conocer.
Por lo tanto, el esquema jainista de dividir los modos válidos de conocer en cognición válida a través de la cognición desnuda y cognición válida a través de la cognición de lo que está más allá de la observación, en realidad es solo un esquema que tiene una única forma válida de conocer, donde estas dos divisiones constituyen un par no dicotómico como subconjuntos. Para especificar modos válidos de conocer distintos y mutuamente excluyentes que no tienen un locus común, es necesario especificar dos formas.
Ahora surge la pregunta de si el esquema de división de los modos válidos de conocer en el par mutuamente excluyente de cognición desnuda válida y cognición inferencial válida constituye meramente:
- Un par mutuamente excluyente que, aunque carece de algún miembro que sea ambos, no obstante, no excluye otros modos válidos de conocer que no sean miembros de ninguno de los dos.
- O una dicotomía (dngos-'gal) que incluye todos los modos válidos de conocer sin ningún modo válido de conocer que no esté ni en un conjunto ni en el otro.
Para determinar esto, necesitamos analizar los otros sistemas indios no budistas que afirman tener más de dos modos válidos de conocer.
Tres modos válidos de conocer
Los Samkhya afirman que hay tres (tipos de) cognición válida: (1) cognición desnuda, (2) cognición inferencial y (3) conocer algo a través de una indicación verbal.
Cuando uno comprende correcta y decisivamente lo que alguien quiere decir al escuchar el sonido de sus palabras, o aprende algo que es verdadero al leerlo en un texto de autoridad escritural o al escucharlo explicado por alguien digno de confianza, ha conocido válidamente algo a través de una indicación verbal (sgra-byung tshad-ma, sct. śabdapramāṇa). La postura Sautrántika estaría de acuerdo en que tales conocimientos son válidos; esto no está en discusión. El punto de controversia radica en si estos constituyen o no una tercera categoría separada de modos válidos de conocer.
Si existiera una tercera vía, entonces los tipos de conocimiento mencionados anteriormente a través de la indicación verbal, tendrían que adquirirse mediante un proceso que no implicara ni cognición desnuda ni cognición inferencial. Pero esto es absurdo. Cuando uno sabe lo que alguien quiere decir al oír su habla, sin duda el primer paso implica una cognición desnuda auditiva válida del sonido. Además, existen ciertas convenciones populares que asignan significados a combinaciones específicas de fonemas audibles dentro de un idioma. Si se tiene conocimiento previo de estas convenciones, además de conocer las categorías de audio de los sonidos de las palabras y las categorías de significado/objeto de lo que significan, entonces, al oír ciertos sonidos, se sabe lo que significan mediante la aplicación de estas categorías. Si este proceso conceptual no se basa en una línea de razonamiento como: “Esta combinación de fonemas tiene tal y cual significado porque esa es la convención popular”, entonces ¿cómo funciona de otra manera? Claramente, el proceso de este tipo de conocimiento es de cognición inferencial tras una cognición desnuda inicial del sonido. Es una cognición conceptual distorsionada concebir este modo de conocer como si funcionara de forma independiente y separada de estos dos.
El mismo tipo de análisis puede utilizarse para comprender cómo se obtiene cognición válida al leer un texto con autoridad escritural. Primero, se requiere una cognición desnuda visual de la representación escrita de ciertas palabras, las cuales, por convención popular, también tienen elementos fonémicos asociados. Luego, al tener conocimiento previo de las convenciones con las que las palabras se asocian a los significados que representan, se comprende el significado de las palabras al leerlas. Esto ocurre mediante un proceso de cognición inferencial, como se explicó anteriormente. Finalmente, se sabe que lo que se está leyendo es información correcta con autoridad escritural al basarse en una línea de razonamientos como: “La información de este libro es correcta porque fue escrita por un autor válido y confiable” y “el autor de este libro es una fuente válida de información por la razón que sea que confías en él”. Por lo tanto, el paso final en este modo de conocer también es una cognición inferencial.
Otro ejemplo: tu amiga está en la habitación de al lado y estás conversando con ella. Oyes su voz, pero no la ves. La escuela Samkhya explicaría que sabes de su presencia en la habitación de al lado por indicación verbal. Argumentan que la presencia de tu amiga no se percibe explícitamente mediante tu cognición desnuda auditiva, ni la infieres por separado. Por lo tanto, dicho conocimiento debe adquirirse mediante un modo válido de conocer distinto de la cognición desnuda o la inferencial. Pero, ¿es necesariamente necesario postular un tercer modo válido de conocer?
Es cierto que la presencia de tu amiga en la habitación contigua no es evidente para tu cognición desnuda auditiva y no es el objeto que aparece. Su presencia es oscura. Sin embargo, puede inferirse mediante la siguiente línea de razonamiento: “Mi amiga está presente en el lugar donde escucho su voz mientras conversa conmigo porque se está produciendo el sonido de sus respuestas a mis palabras”. Al conversar con ella, esta línea de razonamiento excluye la posibilidad de que el sonido de su voz provenga de un dispositivo de grabación, como un mensaje de voz en tu teléfono.
Pero podrías argumentar que no lo infieres explícitamente al oír su voz. Simplemente sabes que está ahí. Entonces, ¿cómo lo sabes? Según las teorías de Sautrántika, también puedes tener ese conocimiento mediante la aprehensión implícita, al mismo tiempo que aprehendes explícitamente el sonido de la voz de tu amiga con la cognición desnuda auditiva.
Su presencia es un fenómeno de imputación basado en el sonido de su voz y puede confirmarse mediante una cognición inferencial que se apoya en la línea de razonamiento anterior. Por lo tanto, es posible conocer su presencia tanto implícitamente mediante la cognición desnuda auditiva, como explícitamente mediante la cognición inferencial.
En el caso de ver humo y aprehender implícitamente la presencia de fuego como un fenómeno de imputación sobre él como su base, el punto de discusión era totalmente diferente. Allí, la afirmación refutada era que la presencia de fuego solo podía conocerse mediante cognición desnuda válida y no mediante cognición inferencial. Aquí, aunque la presencia de tu amiga al oír su voz proveniente de la habitación contigua es igualmente oscura, al igual que la presencia de fuego al ver humo, la afirmación refutada es que la conoces mediante un tercer proceso de cognición válida, que no es ni cognición desnuda ni cognición inferencial. Como se ha demostrado, se conoce implícitamente mediante cognición desnuda o explícitamente mediante inferencia, pero no mediante un tercer proceso que no sea ninguno de los dos.
Cuatro modos válidos de conocer
Los Nyayas aceptan cuatro, añadiendo a estos tres (4) comprensión de un ejemplo análogo.
Sabes lo que es una vaca brahmán: es un animal bovino con una joroba carnosa en los hombros y una papada colgando del cuello. Ves un búfalo de agua. Comprender que esto es como una vaca brahmán, pero sin joroba carnosa en los hombros ni papada colgando del cuello es conocer válidamente algo mediante la comprensión de un ejemplo análogo (dpe-nyer 'jal-ba, sct. upamāna). No sabes exactamente qué es el animal, pero por analogía con lo que es una vaca brahmán, sabes una cosa que no es. No es una vaca brahmán.
Otro ejemplo es buscar a un amigo entre la multitud, ver a un desconocido y saber, por analogía con tu amigo, que no es a quien buscas. Pero, ¿conocer algo a través de la comprensión de un ejemplo análogo es un modo válido de conocer distinto de la cognición desnuda o la cognición inferencial?
Anteriormente, se explicó el tipo de cognición conceptual que aplica un nombre. Concebir un bovino con joroba carnosa y papada como una vaca brahmán depende explícitamente de la siguiente línea de razonamiento: “Un bovino con joroba carnosa y papada es una vaca brahmán porque esa es la convencional popular de cómo se define una vaca brahmán”. Por lo tanto, para identificar qué animal es, te apoyas en un proceso de cognición inferencial. Lo mismo ocurre al identificar qué no es un animal. Sin duda, al saber que un búfalo de agua no es una vaca brahmán, se puede llegar a esta conclusión mediante la siguiente línea de razonamiento: “Este bovino sin joroba carnosa ni papada no es una vaca brahmán porque una vaca brahmán tiene joroba y papada, y este animal no tiene ninguna”. Esta es una forma de cognición inferencial.
También podrías saber que este búfalo de agua no es una vaca brahmán mediante la cognición desnuda visual. Es similar a ver una mesa vacía y notar la ausencia de la vasija sobre ella. Al aprehender explícitamente lo primero, puedes aprehender implícitamente la ausencia de la vasija, que es un fenómeno de imputación sobre la mesa como su base. De igual modo, al aprehender explícitamente el búfalo de agua mediante cognición desnuda visual, aunque tu conciencia sensorial como ser ordinario no pueda identificar al animal como un búfalo de agua, aún puede aprehender implícitamente la ausencia de una vaca brahmán como un fenómeno de imputación sobre ella como su base. Para poder aprehender implícitamente la ausencia de una vasija sobre una mesa vacía o la ausencia de una vaca brahmán sobre la base de un búfalo de agua, necesitas haber estado familiarizado previamente con la vasija o con la vaca brahmán. Pero en el momento de ver explícitamente la mesa o el búfalo de agua, puedes notar implícitamente las ausencias, sin depender en ese momento de una línea de razonamiento.
Así pues, es posible conocer válidamente algo mediante la aprehensión de un ejemplo análogo, ya sea a través de la cognición desnuda implícita o de la cognición inferencial. No es necesario postularlo como un modo de conocer independiente que no se ajuste a ninguna de estas dos. Hacerlo constituye una cognición conceptual distorsionada que interpola algo adicional e innecesario.
Existe otro ejemplo que puede citarse como cognición válida mediante la comprensión de un ejemplo análogo. Este sería, por ejemplo, conocer la impermanencia del sonido simplemente al conocer: “El sonido es impermanente, como una vasija de barro”. Pero esta es una tesis incompleta. La tesis completa sería: “El sonido es impermanente porque es un fenómeno afectado, como una vasija de barro”. Sin embargo, solo podría conocerse válidamente mediante cognición inferencial, basándose en los tres componentes de una línea de razonamiento. Incluso conocer la tesis completa por sí sola, sin apoyarse en una línea de razonamiento, y mucho menos conocer la impermanencia del sonido simplemente apoyándose en el ejemplo análogo de una vasija de barro, sería meramente una cognición presuntiva, no una cognición válida.
Seis modos válidos de conocer
Los (Bhatta) Mimamsakas afirman que el número es definitivamente solo seis: estos cuatro más (5) cognición válida a través de la implicación y (6) cognición válida de la no existencia.
Los Bhatta Mimamsakas son seguidores de los escritos del filósofo Kumarila Bhatta, quien vivió alrededor del cambio del siglo VIII e.c. El filósofo Mimamsaka Prabhakara, un poco anterior, había añadido la cognición válida por implicación a los cuatro modos válidos de conocer que afirma el Nyaya. Kumarila Bhatta añadió además la cognición válida de la no existencia a la lista de cinco de Prabhakara. Tanto la rama Prabhakara como la Bhatta de Mimamsaka se denominan Purva Mimamsa (Mimamsa Temprana), ya que son seguidoras de los Upanishads más antiguos; mientras que las escuelas Vedanta que surgieron posteriormente, conocidas como Uttara Mimamsa (Mimamsa Posterior), siguen los Upanishads más recientes.
[5] El hombre gordo Devadatta no come durante el día. Dado que Devadatta es gordo y que las personas deben comer para ser gordas y pueden hacerlo tanto de día como de noche, se sabe por implicación (don-gyis go-ba, sct. arthāpatti) o razonamiento disyuntivo que el gordo Devadatta debe comer de noche. Dado que tal conocimiento de algo oscuro se obtiene al apoyarse en una línea de razonamiento válida como, por ejemplo: “Para ser gordo se necesita comer; se puede comer tanto de día como de noche; el gordo Devadatta no come de día; por lo tanto, el gordo Devadatta debe comer de noche, porque es gordo”, no es necesario especificar un modo válido de conocer aparte para ello. La comprensión por implicación, entonces, puede incluirse en la categoría de cognición inferencial válida.
Otro ejemplo: sabes que alguien está en tu casa de dos habitaciones, pero no lo ves en la sala. Por implicación o por un proceso de eliminación, sabes que debe estar en la habitación de atrás cuando aprehendes implícitamente su ausencia en la sala mediante cognición desnuda visual de la sala vacía.
[6] Hay cuatro tipos de no existencia (dngos-po med-pa, sct. abhāva):
- No existencia antecedente (snga-ma med-pa, sct. prāgabhāva)
- No existencia perecida (zhig-nas med-pa, sct. pradhvaṃsābhāva)
- No existencia mutua (phan-tshun med-pa, sct. anyonyābhāva)
- No existencia absoluta (gtan-nas med-pa, sct. atyantābhāva).
Pero para conocerlas, ¿se requiere una cognición válida de la no existencia (dngos-po med-pa'i tshad-pa, sct. abhāvapramāṇa) por un medio válido que no sea ni cognición desnuda ni cognición inferencial?
[6a] Una no existencia antecedente, o ausencia antecedente, es la ausencia de algo que aún no acontece antes de que acontezca en el presente. Cuando la leche acontece en el presente, está la no existencia antecedente (ausencia antecedente) del yogur que aún no acontece que también acontece en el presente como un fenómeno de imputación basado en la leche que acontece en el presente como su causa obtentora (nyer-len-gyi rgyu). Una causa obtentora es la sustancia que dará surgimiento al resultado y, al hacerlo, dejará de existir, como una semilla para un brote. La ausencia del yogur que aún no acontece perdura como este fenómeno de imputación mientras la leche que acontece en el presente no cuaje.
Dicha ausencia puede conocerse mediante aprehensión implícita al aprehender explícitamente la leche con cognición desnuda visual, o bien, puede inferirse. En este último caso, se podría inferir esta ausencia antecedente al apoyarse en líneas de razonamientos tales como: “El yogur está ausente antecedentemente en la leche porque la leche aún no ha cuajado; cuando la leche se cuaja se convierte en yogur, y como la leche aún no ha cuajado, el yogur es un antecedente ausente de su producción”, y así sucesivamente.
[6b] Una vez que la leche se ha cuajado y convertido en yogur, se puede conocer la no existencia perecida (la ausencia perecida) de la leche que ya no acontece como un fenómeno de imputación sobre la base del yogur que acontece en el presente. Dicha ausencia puede ser conocida tanto implícitamente mediante la cognición desnuda, como explícitamente mediante la cognición inferencial, de forma similar a lo explicado con respecto a las ausencias antecedentes.
[6c] Conocer una no existencia mutua (una ausencia mutua) es saber que dos conjuntos de elementos no tienen un locus común; constituyen un par mutuamente excluyente, sin que exista nada que sea un ejemplo de ambos. Por ejemplo, ser un caballo y ser una vaca son mutuamente excluyentes. Si algo es uno, no puede ser el otro, y no hay nada que pueda ser ambas cosas. Por lo tanto, cuando ves un caballo con cognición desnuda visual, puedes conocer válidamente que no podría ser también una vaca.
Pero se puede conocer esta ausencia mutua de ser vaca como un fenómeno de imputación sobre la base del caballo simplemente por aprehensión implícita con esta cognición desnuda visual. No es necesario postular ningún modo válido de conocer separado. También se pueden conocer tales ausencias mutuas mediante cognición inferencial dependiendo de diversas líneas de razonamiento, como: “Un caballo está desprovisto de ser una vaca porque es un caballo y no hay un locus común para ser caballo y ser vaca”. Esto también requiere conocimiento de las definiciones de los dos tipos de animales.
[6d] Cuando ves la cabeza de un conejo y sabes de la absoluta no existencia (ausencia absoluta) de cuernos de conejo en ella, conocer la ausencia absoluta de algo que no existe. Pero esto también puede saberse mediante aprehensión implícita al tener una cognición desnuda visual de la cabeza del conejo, o mediante una cognición inferencial que se basa en líneas de razonamiento como: “No hay cuernos de conejo en la cabeza de un conejo porque los cuernos de conejo son no existentes; los fenómenos no existentes no pueden ubicarse en ningún lugar, porque no existen”, y así sucesivamente.
Once modos válidos de conocer
Los seguidores del Charaka (Samhita) afirman que el número es definitivamente once. A los seis anteriores añaden la cognición válida a través de (7) el razonamiento conjuntivo, (8) la no percepción, (9) la tradición, (10) la inclusión y (11) la intuición.
El Charaka Samhita (Compilación de Charaka), que data de quizás el año 200 a.e.c. o incluso antes, es una de las dos principales fuentes textuales de la tradición ayurvédica de la medicina india. Además de los seis modos válidos de conocer afirmados por los Bhatta Mimamsakas, este texto explica otros seis en el contexto de los métodos para el diagnóstico de enfermedades.
[7] Con la cognición inferencial, se utiliza el razonamiento analítico para inferir la causa a partir de un efecto; por ejemplo, donde hay humo, hubo o debe haber habido un incendio como causa. Este hecho es oscuro, porque el incendio no aparece ante la cognición desnuda visual que aprehende explícitamente el humo. Debes apoyarte en una línea de razonamiento válida para inferir la causa del humo, la cual, en el presente, puede ser totalmente no existente. Pero ¿qué ocurre con conocer válidamente mediante el razonamiento conjuntivo (rigs-pa'i tshad-ma, sct. yuktipramāṇa), qué efectos provienen de la conjunción de qué causas, por ejemplo, el fuego y el combustible en combustión producen humo o “si juegas con fósforos, te quemarás”? ¿Es esta una categoría separada de los modos válidos de conocer?
Los efectos derivados de las causas pueden ser obvios u oscuros. En el caso del fuego, si lo observas, puedes conocer por cognición desnuda válida la producción de humo como su efecto. Al experimentar la sensación de una quemadura mediante la cognición desnuda táctil, también puedes comprender el efecto de jugar con cerillas. Posteriormente, al meramente ver un fuego o a un niño jugando con cerillas, puedes recordar tu experiencia e inferir válidamente cuál será el resultado. Un medio adicional para conocer estas cosas es totalmente innecesario.
Existen ciertos efectos que son oscuros o extremadamente oscuros. Por ejemplo, ¿cuál será el efecto a largo plazo de ciertas políticas implementadas ahora? Si se inicia una guerra, ¿cuál será el efecto? Para empezar, mediante el razonamiento conjuntivo o sintético, basado en ejemplos de guerras anteriores, se puede inferir que muchas personas morirán. Pero este conocimiento proviene de la cognición inferencial, basada en el recuerdo de precedentes.
En cuanto a saber quién será el vencedor o qué tipo de renacimiento obtendrán los instigadores de la guerra, tales efectos son mucho más oscuros. Puedes esperar conceptualmente que ocurra un resultado determinado y tu predicción puede coincidir con la realidad, pero como ser ordinario, tus predicciones, incluso si se basan en lo que parece razonable, no serán fiables ni infalibles. Solo un buda puede conocer las consecuencias de todas las acciones, y lo hace mediante la cognición desnuda yóguica. Sabe explícitamente que, si cometes una acción destructiva, sufrirás como resultado, y si quitas la vida a otros, renacerás en un reino inferior. El primer tipo de resultado puede incluso observarse en esta vida, pero es posible que no te des cuenta de la conexión entre el acto destructivo anterior y el sufrimiento resultante. El segundo tipo, sin embargo, es extremadamente oscuro porque normalmente no se ven los renacimientos futuros. Pero al basarse en una cognición inferencial basada en la línea de razonamiento “lo que dice un buda es verdad porque lo ha dicho una persona válida”, y así sucesivamente, puedes saber con confianza que el sufrimiento y los renacimientos inferiores resultan de cometer acciones destructivas. Por lo tanto, todo tipo de cognición válida de algo razonable mediante razonamiento conjuntivo se engloba en la categoría de cognición desnuda válida o cognición inferencial válida.
[8] Si no percibes algo que, de estar presente, percibirías, entonces conoces por no percepción (mi-dmigs-pa'i tshad-ma, sct. anupalabdi[pramāṇa]) que no está ahí. Por ejemplo, puedes saber de la ausencia de cuernos en la cabeza de un conejo por tu no percepción de ellos, porque si estuvieran allí, sin duda los verías. Esto es diferente de simplemente conocer la ausencia absoluta de cuernos de conejo, en cuyo caso sabes algo por la ausencia de un objeto. Aquí conoces algo por la ausencia de un medio válido para conocerlo.
Pero sin duda esto puede ser aprehendido implícitamente por la cognición desnuda de tu darse cuenta reflexivo, que aprehende explícitamente la cognición desnuda visual válida de la cabeza del conejo. También podría aprehender implícitamente la ausencia de una cognición válida de cuernos de conejo. Dicha información también puede obtenerse mediante cognición inferencial, basándose en líneas de razonamientos como: “Los cuernos de conejo están ausentes en la cabeza del conejo porque, si estuvieran presentes, sin duda los percibiría”.
[9] Cuando uno conoce válidamente algo por tradición (zhes-grags-pa'i tshad-ma, sct. aitihyapramāṇa), cree que algo es verdadero porque, literalmente, “se ha dicho que es así”. Un ejemplo es conocer que cierto árbol contiene un espíritu porque todos los ancestros y todos en la comunidad lo creen. Lo que uno sabe por tal medio puede o no concordar con los hechos. También se puede creer que es verdadero de manera decisiva, basándose en la convicción de la validez de la fuente de información. O tu conocimiento puede ser indeciso si se basa en la fe acrítica o el miedo. Por lo tanto, conocer algo por tradición puede ser una suposición o una cognición conceptual distorsionada. Pero en los casos en que se trata de una cognición válida, es una cognición inferencial en la que se sabe que una información oscura es verdadera basándose en la línea de razonamiento: “Es verdadera porque su fuente es válida”.
[10] Cuando se conoce válidamente algo por inclusión (srid-pa'i tshad-ma, sct. saṃbhavapramāṇa), se conoce a los individuos incluidos en un grupo al conocer al grupo mismo. Un ejemplo es saber que hay al menos 10 personas presentes en la habitación cuando se sabe con certeza que hay 50. Otro ejemplo es saber que una fruta específica en una cesta es una naranja cuando se sabe que la cesta es una cesta de naranjas. Pero sin duda, dicha información se conoce inferencialmente mediante una línea de razonamiento como: “Esto es una naranja porque pertenece a un grupo de naranjas”.
[11] Finalmente, si -sin razón aparente- tienes la intuición o el pensamiento adventicio de que tu madre te visitará hoy y efectivamente lo hace, entonces sabías que venía por intuición (snyam-sems-pa'i tshad-ma). En la mayoría de los casos, esta es una forma de cognición conceptual que espera que algo suceda. Si concuerda con los hechos, es por mera coincidencia. Pero es posible tener una cognición desnuda extrasensorial de tales eventos futuros. Esto se puede obtener como resultado del esfuerzo en esta vida para alcanzar tales habilidades a través del logro de shámata y un estado de conciencia más refinado de uno de los planos superiores. También puedes tener tal habilidad instintiva desde el nacimiento como resultado de haber alcanzado tal concentración absorta en una vida anterior. En cualquier caso, sin embargo, si tal conocimiento intuitivo es válido, es una cognición desnuda mental extrasensorial. No hay necesidad de afirmarlo como un medio de cognición válida separado.
El sistema Sautrántika de solo dos tipos de cognición válida
Nuestra propia tradición es que es definitivo que solo hay dos: (1) cognición desnuda y (2) cognición inferencial.
Como se demuestra en la discusión anterior, postular más o menos de estos dos modos válidos de conocer presenta muchas fallas y, por lo tanto, concebirlas de esta manera constituye una cognición conceptual distorsionada. En consecuencia, según las tradiciones budistas en general, solo existen dos modos válidos. La razón de esto, en términos de las definiciones y afirmaciones Sautrántika, se puede resumir en dos puntos:
El primer punto es que todos los fenómenos existentes son obvios u oscuros. Los primeros, que se refieren a todos los fenómenos funcionales no estáticos, pueden ser aprehendidos explícitamente por cognición desnuda válida. Pero, aunque todos los fenómenos no estáticos pueden ser aprehendidos de esta manera, no se sigue que sean aprehendidos de esta manera en todas las situaciones ni por todos los seres vivos. En ciertas situaciones, algunos fenómenos no estáticos son oscuros, y en tales casos, no pueden ser aprehendidos por la cognición desnuda de los seres ordinarios. Los fenómenos oscuros, entonces, se refieren a todos los fenómenos conocibles, tanto estáticos como no estáticos, y pueden ser aprehendidos explícitamente mediante la cognición inferencial válida. Por lo tanto, estos dos modos válidos de conocer son suficientes para conocer todos los fenómenos existentes, sean obvios u oscuros. Cualquier tercera forma válida de conocimiento es superflua, mientras que repudiar y negar una de estas dos hace que ciertos fenómenos existentes sean no conocibles para ciertos seres.
La segunda razón por la que existen solo dos modos válidos de conocer es que todos los fenómenos válidamente conocibles pueden dividirse en entidades objetivas y metafísicas; en otras palabras, fenómenos estáticos y no estáticos. Un modo de conocer siempre debe tener y tomar un objeto y asumir el aspecto de algo, que luego aparece en la cognición como un holograma mental. Si un modo válido de conocer toma como su objeto que aparece una entidad objetiva externa y lo que aparece en la cognición es un reflejo de esta entidad externa, se trata de una cognición desnuda. Si el objeto que aparece de un modo válido de conocer es una entidad metafísica, como una categoría, y lo que aparece en la cognición es un holograma mental que representa esta entidad interna, se trata de una cognición inferencial. Por lo tanto, como existen formas válidas específicas para que el aspecto de cada tipo de entidad surja como lo que aparece en una cognición, es seguro que solo deben existir dos modos válidos de conocer.
Chandrakirti, sin embargo, afirma cuatro modos válidos de conocer en sus Palabras aclaradas (Tshig-gsal, sct. Comentario de Prasannapadā al primer verso del primer capítulo, “Condiciones”, del texto de Nagáryuna Versos Raíz sobre Madyámaka, llamado Darse Cuenta que Discrimina (dBu-ma rtsa-ba shes-rab, sct. Prajñā-nāma-Mūlamadhyamakakārikā):
(I.1) En ningún lugar ni en ningún momento se ha conocido que los fenómenos funcionales surjan de uno mismo, de otro, de ambos o de ninguna causa.
En su explicación de cómo surge la cognición desprovista de tales formas imposibles de surgir, Chandrakirti especifica cuatro modos de conocer mundanos que se diferencian según aquello en lo que se basan como condición para que surjan:
- Cognición directa válida (mngon-sum tshad-ma, sct. pratyakṣapramāṇa), que surge de un aspecto (un holograma mental) de lo que el Sautrántika llama una entidad objetiva o una entidad metafísica que aparece en la conciencia, sin depender directamente de una línea de razonamiento.
- Cognición inferencial válida (rjes-dpag tshad-ma, sct. anumānapramāṇa), con la cual el conocimiento de algo oscuro surge de una línea de razonamiento que no se desvía de (es aplicable a) lo que se va a establecer sobre ello.
- Cognición válida a partir de la comprensión de un ejemplo análogo (dpe-nyer 'jal-ba'i tshad-ma, sct. upamānapramāṇa), que se basa en la adquisición del significado de algo no experimentado antes a partir de algo similar a ello, como saber que un buey salvaje gayal es similar a un buey o, para usar un ejemplo moderno, conocer la ruta a tu destino a partir de un mapa.
- Cognición válida de una fuente escritural (lung-gi tshad-ma, āgamapramāṇa), que deriva de las palabras de una fuente autorizada (yid-ches-pa, sct. āpta) que ha tenido cognición directa de algo más allá de la observación.
Así, aunque el Sautrántika clasificaría esta tercera y cuarta formas de conocimiento como tipos de cognición inferencial, Chandrakirti las especifica para ilustrar su explicación de cómo surge la cognición a partir de condiciones que no son ni yo, ni otro, ni ambos, ni ninguno. Las explicaciones de Chandrakirti constituyen la base de las singulares afirmaciones Prasánguika sobre los modos de conocer. Este esquema cuádruple resulta especialmente útil en el contexto de la presentación Prasánguika de las condiciones causales para el surgimiento de la cognición directa de la vacuidad, primero conceptual y luego no conceptual. Dicha cognición puede surgir de:
- Confianza en la cognición inferencial basada en conclusiones absurdas (thal-'gyur, sct. prasaṅga)
- Confianza en la comprensión de ejemplos análogos, como la vacuidad cual espacio y la vacuidad cual ilusión, y todas las apariencias como gotas de rocío, burbujas, sueños o destellos de luz.
- Confiar únicamente en las palabras de explicación que se encuentran en las fuentes escriturales.
Otras dos divisiones de la cognición válida
En este sentido, la definición de cognición válida es un darse cuenta nuevo, no fraudulento. Al dividirlo, existen dos tipos: (1) cognición desnuda válida y (2) cognición inferencial. Desde otro (punto de vista), existen (otros) dos tipos: (1) cognición válida cuya determinación (de cuál es su objeto) es autoinducida y (2) (cognición válida) cuya determinación (de cuál es su objeto) debe ser inducida por otra cognición.
La cognición válida de que la determinación de cuál es su objeto es autoinducida (rang-las nges-pa) y la cognición válida de que la determinación de cuál es su objeto debe ser inducida por otra cognición (gzhan-las nges-pa) no son modos válidos de conocer separados de la cognición desnuda válida y la cognición inferencial válida. Son meramente una forma diferente de dividir en dos, por así decirlo, el conjunto de modos válidos de conocer.
Como se explicó anteriormente, en cualquier cognición, la no falacia (mi-slu-ba-nyid) de la cognición y la conciencia y los factores mentales que la acompañan se establecen simultáneamente como una sola entidad sustancial (grub-sde rdzas-gcig) en la cognición. Así, son explícitamente aprehendidos por la cognición desnuda del darse cuenta reflexivo que acompaña a la cognición. El darse cuenta reflexivo entiende que, si el significado (don) de su objeto comprensible (gzhal-bya) —en otras palabras, la síntesis de tipo de lo que es su objeto involucrado que se establece del lado del objeto— no fue determinado por la cognición de este objeto, entonces no habría surgido una cognición válida del objeto. En otras palabras, cuando el darse cuenta reflexivo conoce la cognición de un objeto, conoce si la cognición también ha determinado la síntesis de tipo de lo que es su objeto involucrado, que se establece como una sola entidad sustancial con el objeto, o no. Si ha determinado esto, entonces el darse cuenta reflexivo conoce que esta determinación, esta certeza, ha sido autoinducida por la cognición. Si la cognición no ha determinado la síntesis de tipo de su objeto involucrado, entonces el darse cuenta reflexivo conoce que su determinación deberá ser realizada por otra cognición.
La no fraudulencia de la cognición, sin embargo, no solo puede conocerse mediante el darse cuenta reflexivo que acompaña a la cognición. También puede ser conocida por la cognición desnuda o la cognición inferencial del objeto en sí, puesto que tanto el objeto como la síntesis de tipo de lo que es, se establecen como una sola entidad sustancial del lado del objeto y, por lo tanto, surgen también como una sola entidad sustancial del lado del objeto involucrado que aparece en la cognición. Mediante la familiaridad con la cognición repetida de un objeto, la síntesis de tipo de lo que es un objeto también puede determinarse por la cognición desnuda o inferencial misma.
Por ejemplo, tras haber visto repetidamente el color rojo, se puede determinar la no fraudulencia de una cognición desnuda visual que se tiene del color rojo de algo que es rojo. Si bien el color rojo de algún objeto se establece como rojo desde el lado del color rojo, cuando ves el objeto en la oscuridad, tu cognición desnuda visual no determina cuál es el color del objeto. Con esta cognición desnuda visual del objeto rojo en la oscuridad, sabes que tu cognición es no fraudulenta con respecto a de qué color es el objeto y que será necesario observarlo nuevamente con luz para determinar su color.
La cognición válida de que la determinación de lo que es su objeto es autoinducida puede darse tanto con una cognición desnuda válida como con una cognición inferencial válida. Por otro lado, una cognición válida de que la determinación de su objeto debe ser inducida por otra cognición, solo puede darse con una cognición desnuda válida.
Tres fuentes válidas de conocer desde el punto de vista de la etimología
Y desde el punto de vista de la etimología, hay tres (fuentes válidas para conocer algo): (1) personas válidas, (2) discursos (válidos) y (3) cognición (válida).
Se puede obtener cognición válida de algo basándose en personas válidas, discursos válidos o cogniciones válidas. Un ejemplo de persona válida es un buda. Sus enseñanzas son válidas, como las del primer giro de la rueda del Dharma, relativas a las cuatro verdades nobles del verdadero sufrimiento, sus verdaderos orígenes, su verdadera detención y las verdaderas mentes que son el camino que conducen a ella. Las cogniciones válidas son la cognición desnuda y la cognición inferencial.
Dado que esta división en tres fuentes válidas de conocer algo se basa únicamente en un punto de vista etimológico, esto significa que son válidas solo en el sentido general de ser correctas y no fraudulentas. No implica que cada una cumpla con la definición precisa de un modo válido de conocer. Solo las cogniciones válidas satisfacen la definición completa, mientras que las personas válidas y el discurso válido no, porque no son conciencias.