Bodichita en 7 partes: Conciencia de la madre, bondad y gratitud

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Repaso

Esta mañana, discutimos el nivel de la planta baja o la base para la meditación en siete partes sobre la causa y el efecto para generar el anhelo de la bodichita. Vimos que esto es ecuanimidad, el tipo de ecuanimidad con la que estamos libres de apego o atracción hacia algunos, aversión o repulsión hacia otros e indiferencia hacia otros más. Como dice aquí, en los cuatro inconmensurables, es la ecuanimidad la que está libre de “prejuicios, apegos e ira”. En realidad, es un poco más elaborado que eso: está libre de apego, enojo e ingenuidad - ignorar a los demás. 

Vimos que una base para esa ecuanimidad es la renuncia al samsara; renuncia en el sentido de renunciar a estas emociones perturbadoras que tenemos hacia varios seres. Necesitamos estar dispuestos a renunciar a ellas para, al menos, buscar la liberación. La renuncia es la base sobre la que desarrollamos la bodichita. Aquí, en este verso de una ofrenda del mándala interior, dice exactamente eso:    

Los objetos de apego, aversión e ignorancia, amigos, enemigos y extraños, mi cuerpo, riqueza y gozo, yo ofrezco todo esto sin sentido alguno de pérdida.

De eso es de lo que estábamos hablando esta mañana: ofrecerlos sin una sensación de pérdida, sin una sensación de “oh, no quiero renunciar al samsara. No quiero renunciar a estar muy cerca de mis amigos o evitar a las personas que no me agradan”, etc. 

Por favor acéptenlo con placer,

¿Cómo es eso? Renunciar a estas cosas debería traer una sensación de alegría, una sensación de libertad.

E inspírenme a mí y a otros a liberarnos de estas tres actitudes venenosas.

No es que estemos entregando a todos nuestros amigos a los budas, ellos no necesitan a nuestros amigos como tales. Tampoco les estamos dando a las personas que nos molestan, como nuestros vecinos ruidosos o la gente difícil en el trabajo. Más bien, los estamos ofreciendo a la liberación. Los estamos ofreciendo a las Tres Joyas de Refugio. Eso es lo que discutimos ayer: la verdadera detención de los problemas y las mentes verdaderas, o mentes que conducen a esa detención. Los estamos ofreciendo a esta dirección segura. “Que puedan ir en esa dirección”. Por lo tanto, estamos afirmando no solo nuestra propia renuncia y voluntad de lograr nosotros mismos esas detenciones y mentes verdaderas que son el camino; estamos afirmando nuestro deseo de llevar a los demás a ese estado también. 

Solo como comentario al margen, pensé en mencionar algo sobre la ofrenda general del mándala, ya que no sé qué tan evidente es para ustedes. Dice:       

Esta tierra, ungida con perfume, cubierta con flores, el monte Meru, las cuatro tierras, el sol y la luna, imaginada como una tierra búdica y ofrendada a ti, que todos los seres gocen de esta tierra pura.

¿Saben a qué se refiere eso? Eso se refiere al sambogakaya. El sambogakaya les enseña a todos los bodisatvas arya en una tierra pura, y les enseña Mahayana hasta el final del samsara. Entonces, ¿qué estamos ofreciendo a los demás? Les estamos ofreciendo este estado de una tierra pura en la que todo es propicio. En otras palabras, estamos solicitando: “Enséñenme” - después de todo, esta es una ofrenda del mándala para recibir enseñanzas - “de una manera que será perfectamente propicia, como en una tierra pura, para recibir enseñanzas del sambogakaya”. Imaginamos que todo nuestro entorno es así. Entonces, ahora estamos en un reino perfecto propicio para recibir enseñanzas y pensar: “Que todos tengan ese tipo de situación” y “yo ofrezco esto”. Luego, con este segundo verso, pensamos: “Se los ofrezco a todos, sin excluir a algunas personas de esta tierra pura y solo incluyendo a mis amigos”. Así que estos versos de la ofrenda del mándala son realmente muy significativos.           

Meditación en la ecuanimidad

Podría ser útil hacer un poco de meditación aquí, especialmente porque se me pidió que incluyera un poco de eso. En cualquier caso, es muy útil hacerlo. Como dije, hacer solo un poco de meditación sobre la ecuanimidad está bien, pero no es algo que podamos hacer solo durante cinco minutos y luego pasar a las siguientes etapas. Sería increíblemente extraordinario si realmente pudiéramos lograr una ecuanimidad real. En cualquier caso, intentémoslo. No tenemos tanto tiempo, así que no quiero hacerlo por mucho tiempo, podemos intentarlo durante cinco o diez minutos. Podríamos pasar por todas las etapas que expliqué, visualizando a cada una de las tres personas que elegimos: la que realmente nos gusta, la que realmente no podemos soportar y la que ignoramos y nunca realmente consideramos como persona. 

¿Cómo elegimos a las personas? Podríamos elegir personas de nuestra vida. Es muy interesante notar cómo, cuando estamos en lugares concurridos y mirando a la gente, ya sea en el aeropuerto, el supermercado o donde sea, nos gusta ver a las personas que nos parecen bonitas. Cuando se trata de personas que nos parecen un poco repulsivas, nos aseguramos de no mirarlas. Luego a otras las ignoramos por completo. Eso es indicativo de cuán afectada está nuestra mente por estas tres actitudes venenosas, estas tres actitudes perturbadoras. 

Podemos elegir ejemplos más dramáticos de nuestra vida, pero también podemos elegir ejemplos menos dramáticos, por ejemplo, elegir personas que simplemente nos llamen la atención. ¿Por qué nos llaman la atención? “Bueno, me da un poco de placer ver a esta hermosa persona”. No necesariamente tiene que haber una dimensión sexual. A algunas personas les gusta mirar a los niños pequeños, los encuentran muy tiernos. Lo que sea que nos llame la atención realmente no importa: lo mismo, lo mismo. Traten de llegar al punto de la meditación que sea más desafiante, que es, como dije, considerar a las tres personas simultáneamente. 

Recomendaría que intentemos hacer esta meditación a la luz de la explicación que di de los continuos mentales: que la base para etiquetar a una persona, un individuo, es toda, toda la continuidad mental. No se basa solo en dónde se encuentran ahora en su continuo mental o solo en sus buenas o malas cualidades o en lo que podríamos ver como una falta de cualidades. Eso es realmente lo que sucede cuando nos sentimos atraídos por algunos, rechazados por otros e indiferentes hacia otros: estamos limitando la base para etiquetar a la persona. Vean si tener un poco de entendimiento acerca del hecho de que el continuo mental no tiene principio ni tiene fin, ayuda a lidiar con esta meditación emocionalmente desafiante, porque es un hecho, al menos es verdad de acuerdo con las afirmaciones budistas sobre los continuos mentales. 

[meditación] 

¿Cuál es el estado mental que nos queda si tenemos éxito con esta práctica? Si estamos haciendo la meditación de la ecuanimidad de igualar nuestras actitudes hacia todos, que es la forma Mahayana de hacerlo, nos queda la voluntad de ayudar a todos por igual, es decir, no queremos ayudar a este primero o aquel primero porque nos gustan más que otros. Cuando hacemos la meditación de la ecuanimidad de deshacernos de las emociones perturbadoras, que es la ecuanimidad que estamos practicando aquí, nos queda algo más fundamental que eso. No es que nos quedemos sin sentir nada, ese no es el punto, aunque uno podría imaginar que eso es lo que nos queda al final. Más bien, es que nos quedamos con un estado de paz. Eso es lo que generalmente se asocia con el llamado camino Hinayana, el cual incluye el Teravada y muchas otras formas de las dieciocho escuelas Nikaya del budismo temprano (“nikaya” es el término sánscrito), siendo el Teravada una de ellas, que el Mahayana llama Hinayana. Nos queda un estado de paz: paz en un sentido positivo de estar abiertos a todos; no es solo ser indiferente con todo el mundo. 

Me parece que una de las cosas que podemos observar para medir el estado de nuestra mente es nuestra energía. Cuando imaginamos a la persona que tanto nos gusta y con la que queremos estar, y la que realmente nos disgusta y con la no queremos pasar tiempo, y a la que ignoramos por completo porque no significa nada para nosotros, es posible que no sintamos ningún tipo de energía burda: “Voy a correr hacia este” o “voy a huir de aquella”. Aun así, podríamos notar, si estamos lo suficientemente aquietados, que hay tensión allí. Hay una especie de tensión en nuestra energía cuando vemos a estas tres personas. Nuestros estados mentales no son del todo pacíficos. Eso indica que tenemos más trabajo por hacer.

Un estado de paz - “el nirvana es paz” - resultaría en poder enfrentar a estas personas sin ninguna tensión. Estaríamos totalmente relajados y abiertos; no habría tensión, ningún conflicto de sentimientos o emociones. Eso es lo que buscamos; es algo difícil de lograr. En cualquier caso, podemos medir el éxito que tenemos con esta práctica observando nuestra energía. Creo que ese es el indicador útil aquí: la tensión.

Paso uno: conciencia de la madre

Luego pasamos al primer paso de la meditación en siete partes sobre la causa y el efecto. Este paso no es fácil. Es extremadamente difícil de hacer si no estamos pensando en términos de vidas pasadas, vidas sin principio, continuidades mentales sin principio e interminables, etc. Este paso generalmente se traduce como “reconocer que todos han sido nuestra madre”. Esto es literalmente “conciencia de la madre”. Este paso implica distinguir este aspecto, esta característica de haber tenido esta particular relación conmigo, dentro de las continuidades mentales de todos. 

Es útil demostrar lógicamente que todo el mundo ha sido nuestra madre en un momento u otro. Desafiamos a algunas personas de mi clase en Berlín y llegamos a una prueba lógica de que todos habían sido nuestra madre en alguna vida anterior. Lo comprobamos con un distinguido Gueshe. El Gueshe dijo que eso no era algo que se intentara probar, pero que, de hecho, la prueba era convincente. Antes de darles la prueba, me gustaría preguntarles si alguno de ustedes tiene alguna idea de cómo podríamos demostrar que todos han sido nuestra madre en alguna vida anterior. Es un poco absurdo tratar de ver a todos como nuestra madre si no hay una base lógica para ello. ¿Cómo harían para probarlo?  

Tal vez sea porque todos han tenido vidas infinitas y hay seres infinitos. Si es así, ¿cómo podría no ser que todo el mundo haya sido nuestra madre?

¡Equivocado! Si hay vidas infinitas y seres infinitos, ¿cómo podría no ser que todo el mundo haya sido nuestra madre? No, los parámetros son incorrectos, los parámetros del sistema son incorrectos, hay que tener los parámetros correctos. Los parámetros son: tiempo infinito, número finito de seres; no hay un número infinito de seres; de lo contrario, nunca se podría llegar al límite de “todos”, y todos son iguales. Dados esos tres parámetros del sistema –tenemos que abordarlo matemáticamente- demuestren que todo el mundo ha sido su madre.   

¿Qué significa “igual” en este sentido?

¿Qué significa “igual” en este sentido? Esa es una buena observación. Todos somos iguales en el sentido de que todos hemos estado deambulando por el samsara e interactuando entre nosotros. No es que algunos hayan estado aislados en un rincón y hayan interactuado solo entre ellos. También podríamos dar el escenario de “una persona ha sido mi madre casi todas las vidas”, aunque probablemente tendríamos que tomar en cuenta algunas madres porque podríamos morir mientras esa madre todavía estaba viva y renacer con una madre diferente. Sin embargo, podríamos renacer con la misma madre si no fuera demasiado mayor. Entonces, tendríamos que postular al menos más de una. Pero, ¿por qué no es ese el caso, que solo hemos tenido una o pocas madres? 

Es una locura, ¿no es así? ¿Que todo el mundo ha sido mi madre? Eso es bastante raro.

Habría que pensar que nosotros tenemos una madre en cada una de estas vidas.  

Tenemos una madre en cada una de estas vidas. Bueno, dado un tiempo infinito, podríamos haber nacido del calor y la humedad algunas veces. También podríamos haber salido de un loto algunas veces. 

Creo que también hay que agregar que el tiempo de vida es indefinido, porque si no lo es, entonces se tiene el problema de que una madre posiblemente siempre ha sido tu madre.

¿El tiempo de vida es indefinido? Ese no es necesariamente el caso. Creo que tendríamos que decir que es imposible que el tiempo de vida sea infinito. En el continente norte, por ejemplo, es definitivo que el tiempo de vida será de mil años. Por lo tanto, se permite un tiempo de vida definido, pero menos que infinito.

Es posible que todo el mundo haya sido tu madre, pero no es necesariamente cierto.  

¡Oh! Es posible que todo el mundo haya sido nuestra madre, pero no es necesariamente cierto. ¿Es eso satisfactorio para desarrollar la bodichita? Eso nos da un gran “quizás”.   

¿Podría ser que aún no ha sucedido, pero va a suceder?  

¿No ha sucedido todavía, pero va a suceder? Creo que el tiempo sin principio se encarga de eso, así que no tendríamos que postular eso. El tiempo no tiene principio, eso es bastante tiempo. Entonces, ha habido suficiente tiempo para que todos hayan sido nuestra madre.       

Incluso si tuvieras que seguir la premisa de que todo el mundo solo ha sido posiblemente -pero no necesariamente- tu madre, aún podrías desarrollar la bodichita porque no sabrías quién ha sido y quién no ha sido tu madre, y no querrías correr el riesgo de dejar fuera a alguien, alguien que tal vez haya sido tu madre.        

Ese es un punto interesante. El punto era que, incluso si abordamos el hecho de que posiblemente todo el mundo haya sido nuestra madre, podríamos desarrollar la bodichita porque no sabríamos quién ha sido o no nuestra madre; no habría una pequeña marca de verificación al lado de cada una que ya lo ha sido, y no querríamos correr el riesgo de dejar a alguien afuera.

¿Se está asumiendo que vamos a basar la bodichita en que todos han sido nuestra madre?

Si.

Incluso si no han sido nuestras madres, aún han sido todas estas otras cosas, y todos han sido amables con nosotros.

Lo que está diciendo es que, para desarrollar la bodichita, no es necesario tener este reconocimiento o conciencia de que todo el mundo ha sido nuestra madre (“reconocimiento” implica que recordamos; entonces, es conciencia) porque tenemos otros métodos. En otros métodos para desarrollar la bodichita, pensamos en la bondad de los demás, incluso cuando no han sido nuestras madres. 

Bueno, aquí hay un sistema de meditación, la meditación en siete partes para la causa y el efecto, que se proclama como un sistema completo en sí mismo y eficaz para desarrollar la bodichita. Entonces, asumimos que no tenemos que traer ningún otro método para desarrollar la bodichita. Suponemos que este funcionará. 

Como señalé ayer, hay algunos peligros de los que debemos tener cuidado, a saber, que pensamos en términos de “ellos han sido amables conmigo”, lo que tiende a reforzar un poco el “yo”. Sin embargo, aparte de eso, le damos a este método el beneficio de la duda y lo consideramos un método eficaz, una secuencia de desarrollo eficaz.

Lo he escuchado traducido como “amable como una madre”. Entonces, es reconocer la bondad como una característica de la cual la madre es una fuente prototípica.  

Dice que ha escuchado versiones de esta meditación en las que se dice que todo el mundo ha sido amable como una madre. Creo que eso va en la dirección del Dharma-light, podríamos hacer eso. Como he dicho, la versión real del Dharma-light, que también he enseñado, es pensar: “Cualquiera podría llevarnos a casa, darnos una comida y ser amable con nosotros”. 

Es interesante, algunos de mis estudiantes en Alemania, donde vivo, tienen la edad suficiente para tener padres que fueron oficiales de las SS nazis y, como tales, estuvieron involucrados en cosas horribles. Sin embargo, estos estudiantes fueron alimentados, vestidos y cuidados por este tipo de padres; es verdad, muchos de ellos tienen muchos problemas, pero lo dejaremos de lado. 

Me parece que reconocer que todos han sido nuestra madre debe tomarse literalmente. Solemos hacer excepciones al método recomendado cuando se trata de aquellos que han sido desatendidos o maltratados por sus madres o que han tenido relaciones particularmente difíciles con ellas y quienes, debido a ello, tienen bloqueos emocionales con esta meditación. Sin embargo, como dije antes, esta no es una meditación para principiantes. Seguramente, en este punto del entrenamiento del Dharma, hemos abordado cualesquiera problemas que hayamos tenido con nuestras madres. Si aún no hemos lidiado con esos problemas… ¡Hola! ¿No estamos tratando de practicar el Dharma? Sin embargo, es cierto que a menudo esa puede ser una de las relaciones más desafiantes: aquella con nuestros padres. 

Podemos continuar con “todos han sido mi mejor amigo”, o “todos han sido mi padre”, o con quien sea que queramos tratar. Eso no es tan relevante. Sin embargo, la madre es una imagen particularmente significativa porque, como mínimo, “mi madre no me abortó cuando era un feto”. Ese es el nivel mínimo. Y eso es muy amable. Por supuesto, hace que uno piense en el aborto y demás, pero no discutiremos eso.

¿No es esto como una herramienta, que realmente no importa si podemos probarlo o no? Si creyéramos que todos los que vemos, cada hormiga que vemos, cada ser que vemos, ha sido nuestra madre, ¿qué pasaría? ¿Cómo nos cambiaría? Es una herramienta.

Este es un muy buen punto. ¿No sería suficiente utilizar esta visión solo como una herramienta, darle el beneficio de la duda y ver qué seguiría si pensáramos que todo el mundo ha sido nuestra madre? 

Al principio, ciertamente usé este tipo de herramienta cuando trataba el tema del renacimiento. No sabía sobre el renacimiento. Como dije, me parece que tenemos que entender las enseñanzas budistas sobre el yo que toma un renacimiento, antes de poder tener confianza en las enseñanzas budistas sobre el renacimiento. No obstante, le damos el beneficio de la duda y luego vemos qué sigue de eso. Ciertamente seguí esa política. Hacemos lo mismo cuando se trata de pensar que todo el mundo ha sido nuestra madre, pero luego nos enfrentamos a las críticas, ya sea de los demás o de nosotros mismos, de que solo nos estamos lavando el cerebro con propaganda. Puede ser una propaganda beneficiosa, pero mucha gente piensa que su propaganda y aquello con lo que se lava el cerebro es beneficioso, y es posible que no lo sea. Entonces, me parece que sería útil tener alguna prueba lógica. 

Hay un montón de cosas para las que no puedo pretender tener pruebas lógicas. Existen todas estas cosas enigmáticas en el budismo, cosas que son realmente difíciles de tragar, por ejemplo, el linaje. ¿De dónde provienen estas enseñanzas Mahayana? Nagáryuna se sumergió en el océano y recuperó las enseñanzas del Prajnaparamita de los nagas que las habían mantenido bajo el océano. ¿En serio? Y Asanga fue al cielo de Tushita y recibió ciertas enseñanzas de Maitreya en el cielo de Tushita; las memorizó y las trajo a la tierra. Solo había pasado una mañana en el cielo de Tushita, pero en la tierra habían pasado cincuenta años; parece como si hubiera estado viajando en una nave espacial a la velocidad de la luz. ¿Cómo lidiamos con cosas así? ¿Cómo aceptarlas y luego ser críticos con las personas que dicen que recibieron enseñanzas de todo tipo de fuentes inusuales, personas como Madame Blavatsky que afirmó haber recibido enseñanzas de los Mahatmas en los Himalayas, quienes le enviaron cartas? ¿Cómo lidiamos con eso? “Estas son enseñanzas legítimas”, no es fácil de aceptar, en absoluto. 

En una conferencia de monjas a la que asistí en Hamburgo este verano, uno de los eruditos occidentales señaló que la gente le da tanta importancia al linaje, que el linaje sea adecuado e ininterrumpido, etc. Dijo: “Si revisamos el número de nombres de personas en el linaje de ordenación desde la época del Buda hasta la época en que el budismo fue traído al Tíbet, veremos que cada persona tendría que haber vivido, en promedio, doscientos veinte años para que ese linaje sea ininterrumpido”. Entonces decimos: “¿Eh? Espera un minuto, pero ¿qué es el linaje? 

Entonces, hay muchas cosas que, cuando comenzamos a profundizar en ellas, nos hacen preguntarnos: “¿Estoy realmente basando toda mi práctica espiritual en creencias irracionales? ¿Qué estoy haciendo?”. Por lo tanto, sería bueno tener alguna prueba racional de al menos algunas de las cosas que estamos haciendo, para saber que no estamos locos. Solo decir: “Bueno, pero es efectiva, así que no importa si es un cuento de hadas o no”, creo que está bien. Sin embargo, me siento un poco más cómodo cuando al menos una parte está en un terreno lógicamente sólido. Sin embargo, al principio, ciertamente procedemos sobre la base de conceder a las cosas el beneficio de la duda. 

De todos modos, permítanme darles la prueba que se nos ocurrió: tiempo infinito, número finito de seres, todos son iguales. “Si un ser ha sido mi madre, entonces todos han sido mi madre porque todos son iguales. Y si un ser no ha sido mi madre, entonces nadie ha sido nunca mi madre porque todos son iguales”. Al menos el Gueshe tibetano, que era uno de los profesores de la escuela de debate en Dharamsala, consideró que era una buena prueba. Fue uno de mis estudiantes brillantes a quien se le ocurrió eso.

Parece que el requisito de considerar a todos los seres como iguales es un poco incompleto.

Quizás. Ciertamente no soy una persona matemática, así que no lo sé. Si tuviéramos que agitar un contenedor de partículas durante una cantidad infinita de tiempo, ¿no chocaría cada una con otra en algún momento durante un tiempo infinito? Creo que esto es lo que queremos decir con “igual” aquí.   

Hay otra forma de decir eso. Recuerdo que hay un número finito de moléculas de oxígeno. Entonces, la probabilidad de que hayas inhalado la misma molécula de oxígeno que respiró Platón es alta.

Solo para repetir: si solo hay una cierta cantidad de moléculas de oxígeno, lo que supone que no se están creando más y que otras no están encerradas, la probabilidad de que respiremos la misma molécula de oxígeno que respiró Platón es alta.

Está bien. ¿Por qué no? Sin embargo, eso nos mete en una discusión muy complicada sobre el tiempo. No quiero desviarme a hablar de eso porque es un tema complicado, pero una de las cosas que el Prasánguika refuta es la existencia de un objeto de locus común que pasa por los tres tiempos. “Locus común” significa el mismo objeto, una cosa común que estaba presente en el pasado, sigue estando presente ahora y seguirá estando presente en el futuro. Lo que estás diciendo es que existe una molécula de oxígeno objetivamente existente que, en cierto sentido, es permanente y se mueve a través del tiempo. Platón la respiró y ahora yo respiro lo mismo. Este tipo de objeto de locus común es afirmado por una sub-rama de la escuela Vaibáshika. El Prasánguika refuta eso. Entonces, tenemos que ser un poco cuidadosos al usar esa analogía porque significaría que la misma persona sustancialmente existente que funcionó como mi madre en el pasado ahora funciona como alguien que no es mi madre. No tiene en cuenta el hecho de la impermanencia, que las cosas cambian continuamente. 

Muy bien, suficiente de nuestra prueba lógica. Pero yo, al menos, me siento un poco más cómodo teniendo algún tipo de base razonable para ver que todos han sido nuestra madre y desarrollar la conciencia de eso. 

Ver a los demás como si hubieran sido nuestra madre se deriva de ver a todos como continuidades mentales sin principio e interminables, y ver que el lugar donde se encuentran ahora representa solo una pequeña parte de esa continuidad. Estaba jugando con algunas imágenes mientras hacíamos esta meditación de la ecuanimidad, y la imagen que vino a mi mente fue una curva sinusoidal, una pequeña curva como una montaña rusa que sube y baja y sube y baja. Podemos imaginarnos el continuo mental de esta forma gráfica como una línea infinitamente larga que continuamente sube y baja y sube y baja. Arriba, digamos, es alguien que nos gusta, abajo es alguien que no nos gusta y el medio es alguien a quien ignoramos. Cada persona, cada continuo mental es una curva sinusoidal, y resulta que lo que vemos ahora es una parte ascendente de la curva o una parte descendente de la curva de la función seno. Esa podría ser una imagen útil, al menos para aquellos que están más orientados a la imagen. Dado eso, en algún punto de esta curva infinitamente larga, todas han sido nuestras madres. 

Acabo de decir que no deberíamos traer enseñanzas de otros métodos, pero una pequeña cosa que podemos traer y que es relevante es que es solo una cuestión de tiempo cuando alguien ha sido nuestra madre, ya sea ahora o antes. La enseñanza que se asocia con ese punto es: “Si no he visto a mi madre durante diez años, ¿sigue siendo mi madre? Sí, ella sigue siendo mi madre. Si no la he visto en diez vidas, ¿sigue siendo mi madre? Sí, ella sigue siendo mi madre”. Es solo cuestión de tiempo. El hecho de que no la hayamos visto en un tiempo no significa que sea menos nuestra madre. Sin embargo, esto no significa que esta persona tenga una identidad sólida y permanente como “nuestra madre”; esta persona no es nuestra madre ahora. No olvidemos aquí las enseñanzas de la vacuidad. Todo lo que hacemos es observar una característica particular. 

Esto es, nuevamente, relevante para desarrollar una cierta forma de ver las cosas que es útil para desarrollar la bodichita. Recuerden nuestra discusión de ayer sobre cómo la bodichita está dirigida hacia nuestra propia iluminación individual, que aún no ha acontecido pero que puede acontecer sobre la base de nuestra naturaleza búdica. Entonces, nos estamos enfocando en algo muy positivo. Recuerden, también, que mencioné que ver al gurú como un buda es muy útil para eso porque nos estamos enfocando en las buenas cualidades del maestro, sin negar, sin embargo, las deficiencias que la persona pueda tener. Pero, al enfocarnos en las buenas cualidades, que son verdaderas, y al ver el resultado sobre la base de la causa, etc., vemos que el gurú es un buda. 

Además, el punto que se mencionó es relevante aquí: ¿Es esta una visión poco realista que, no obstante, es útil o razonable? Hay diferentes niveles. El primero es que el gurú es como un buda. Esto es lo que se llama el nivel Hinayana: reconocemos que la persona tiene cualidades de buda. El segundo nivel es que la persona es representativa de un buda. Este es el nivel Mahayana. Entonces, el nivel del tantra es que el gurú es un buda. 

Solo para traerlo a colación, la única explicación satisfactoria que he encontrado, al menos satisfactoria para mí, para ver que el gurú es un buda proviene de las enseñanzas Sakya del samsara y el nirvana inseparables. Es como diferentes niveles cuánticos de algo. Según la física cuántica, las partículas se encuentran en varios lugares o estados simultáneamente. Solo cuando se observan podemos especificar si una partícula está en este estado o ubicación o en aquel estado y ubicación. 

Entonces, podríamos decir que, en términos de energía, la energía más sutil y la mente más sutil, existen estas dos posibilidades, inseparables (esa es la inseparabilidad del samsara y el nirvana; hay toda una enseñanza sobre eso) y dependiendo de lo que tú estás percibiendo, lo que estás etiquetando mentalmente y lo que estás percibiendo, entonces eso es lo que obtienes. Por tanto, si lidiamos con y percibimos un aspecto samsárico no solo del maestro sino de todo, entonces ahí estamos, con ignorancia y demás. Si, con entendimiento correcto, percibimos esta posibilidad o aspecto nirvánico, obtenemos el aspecto nirvánico (realmente no podemos hablar en términos de “posibilidad”; luego entramos en toda la discusión ontológica de cómo existen estos dos términos). Entonces, desde este punto de vista, el gurú es un buda. Y no es como etiquetar al perro como una mesa. Eso es una locura. 

En cualquier caso, mi punto es que, cuando nos enfocamos en la bodichita, nos enfocamos en las buenas cualidades, en la naturaleza búdica. Eso no significa que estemos negando que también tenemos enojo, no darse cuenta y confusión. Esos aspectos los hemos tenido desde el tiempo sin principio, así como hemos tenido la naturaleza búdica desde el tiempo sin principio. Al menos, la mayoría de los aspectos de la naturaleza búdica los hemos tenido desde el tiempo sin principio. Algunos aspectos, como la bodichita, los obtenemos por primera vez en algún momento. Entonces, hay una primera vez en que alguien desarrolla la bodichita. Sin embargo, otras cosas, como la naturaleza de la mente, no tienen principio. 

Entonces, no negamos las cosas negativas sin principio, sino que nos enfocamos en las cosas positivas, en la naturaleza búdica. Es sobre la base de eso, la naturaleza búdica, que nos enfocamos en nuestra iluminación aún no acontecida que anhelamos alcanzar. Queremos pensar en todos los demás también en esos mismos términos. Recorrer los pasos de reconocer a todos los seres como nuestras madres, pensar en lo amables que han sido, sentirse agradecidos con ellos y querer que sean felices y estén libres de sufrimiento, nos brinda un marco mental con el que enfocarnos en los demás de una manera muy positiva, sin ser optimistas e ingenuos. Ese es un punto importante. 

Como estaba sugiriendo ayer, también podríamos demostrar que todos nos han asesinado en algún momento. Si todo el mundo ha sido mi madre, todo el mundo también ha sido mi asesino en algún momento, dados los mismos parámetros de tiempo infinito, número finito de seres, la igualdad de todos, y dado el hecho de que la ignorancia, el enojo, etc., han sido parte de las continuidades mentales de todos desde tiempos sin principio. Sin embargo, las cualidades positivas también han estado ahí desde tiempos sin principio. Existe, por ejemplo, el aspecto natural de la mente, de la actividad mental para cuidar, para nutrir, ya sea para nutrirnos egoístamente, como con el instinto de autoconservación, o para cuidar a nuestros pequeños, como con el instinto de preservación de la especie. Ese tipo de cosas es en lo que nos estamos enfocando aquí. Tener esta visión muy positiva de todos, tener eso como nuestro marco mental, es muy útil para poder enfocarse con la bodichita. 

Entonces, todos han sido nuestra madre. Podríamos usar a nuestro mejor amigo o a quien sea, pero la madre es el punto porque, como dije, de hecho, le debemos la vida a nuestra madre. Ella es la que podría habernos abortado. Ella es quien realmente nos dio a luz, independientemente de cómo nos haya tratado después. O ella es la que puso el huevo del que nacimos. El ejemplo favorito de Su Santidad es el de la tortuga marina que pone el huevo y luego regresa al océano y nunca tiene nada que ver con las crías después de eso, pero al menos puso el huevo y se aseguró de que estuviera en la arena y en un lugar donde pudiera incubar. Eso fue muy amable, no solo lo dejó en el océano. 

¿Quieren probar la meditación por un momento? Me parece que lo que es muy útil con este tipo de meditación, como con todas estas meditaciones, no es solo hacerlo usando imágenes de personas o visualizándolas, sino usando personas que realmente están en la habitación. Esto es lo que hago con mi entrenamiento en la sensibilidad. También podemos incluir animales. Siempre es útil tener algunos animales en la habitación y traer un par de moscas también. Ver si podemos desarrollar ecuanimidad cuando realmente nos enfrentamos a estos diferentes seres. 

A menudo, hago que las personas se sienten en círculo y se miren entre sí: “cada una ha sido mi madre”. Esto es algo que podemos hacer cuando tomamos el transporte público o esperamos en la fila del supermercado o conducimos en medio del tráfico. Intenten distinguir activamente este aspecto. Este es el factor mental de “distinguir”, lo que se llama “reconocimiento”. Distinguimos ese rasgo característico de la persona: que, en algún momento, esta persona ha sido nuestra madre.

[meditación]            

Esta frase me ha preocupado. Dijiste que, incluso si no hemos visto a nuestra madre en muchas vidas, ella sigue siendo nuestra madre. Pienso que la corriente mental no lleva consigo a la madre convencional como esta persona; es más que esta persona era nuestra madre, pero cuando era nuestra madre, no era la persona convencional. Por ejemplo, alguien en un autobús: si esa persona ha sido mi madre, no es que esa persona haya sido mi madre; era su flujo mental en el cuerpo de otra persona, ya sea una tortuga o lo que sea. Entonces, el flujo mental no lleva el lado convencional, ¿verdad?      

Su pregunta subraya la importancia de comprender el pasado y el futuro. La pregunta tiene que ver con la afirmación de que todo el mundo ha sido nuestra madre: la persona a la que estás viendo ahora no es tu madre ahora, entonces, ¿quién lo fue? En una vida anterior, tal vez cuando ambos eran tortugas, la persona era tu madre, pero la persona que era tu madre en ese momento no es la misma que estás viendo ahora. 

Ahora tenemos que adentrarnos en la vacuidad de la persona. No es la misma persona ni una totalmente diferente. Es una continuidad. El pasado, tal como se entiende desde el punto de vista budista, es el “ya no acontecer” de algo. Así que ya no está aconteciendo que esa persona sea mi madre. Entonces, ahora podemos tomarlo de otra manera, que es “la madre, que ya no está aconteciendo”. La madre, que ya no acontece, es un fenómeno existente. No está sucediendo ahora, pero eso no significa que sea inexistente y, por lo tanto, que no podamos conocerlo. Un fenómeno existente es algo que podemos conocer. Podemos conocerlo como algo que está aconteciendo ahora, que no está aconteciendo ahora o que aún no está aconteciendo. Aquí se hace una distinción muy sutil, una que perdemos si no conocemos las definiciones. Las definiciones son cruciales para comprender el pasado y el futuro. No es que las cosas en el pasado no existan en absoluto; es solo que no están aconteciendo ahora. 

También está la repercusión de lo que ya no está aconteciendo. Ahí está lo que ya no está aconteciendo de mi infancia. ¿Existe mi infancia? ¿Puedo conocer mi infancia? Sí. ¿Está aconteciendo ahora? No. ¿Hay algún efecto de mi infancia en mi forma de ser ahora? Bueno, sí. La forma en que soy ahora, para usar la jerga técnica, es “indicativa” de la forma en que era cuando era niño. Es así. Aunque esa persona ahora no es nuestra madre, podemos conocer lo que ya no está aconteciendo de esa persona como nuestra madre, e incluso podemos conocer a la madre que ya no está aconteciendo. Lo sabríamos por inferencia, usando la lógica que acabamos de usar. 

Y lo que realmente estaría apareciendo en la mente... ahora tenemos que entrar en la teoría de la cognición. ¿Qué está sucediendo realmente en esa cognición? Lo que está sucediendo en esa cognición es el objeto que aparece, en otras palabras, lo que está justo frente a la mente, que es la categoría “madre”. La categoría “madre” no tiene forma ni figura. Entonces, lo que representa esa apariencia es -si revisamos el abidharma y los diferentes tipos de formas- lo que se llama una “forma totalmente imaginaria”. Entonces, hay una forma totalmente imaginaria que representa la categoría “madre”. 

Un buda conocería esa forma totalmente imaginaria de forma no conceptual - por lo tanto, no a través de la categoría “madre” - y lo que él conoce sería exacto. Para nosotros, no es exacto. Para un bodisatva en el primer bhumi, sería exacto que ha sido tu madre hace cien eones. Para el próximo bhumi, sería hasta hace mil eones. Para un buda, sería sin principio.

Hay una distinción que necesita hacerse aquí. ¿Un buda realmente ve a la madre en ese momento, o es una forma totalmente imaginaria lo que está viendo? Es una forma totalmente imaginaria. No es la forma real y externa del pasado o el futuro, porque no está sucediendo ahora. Tenemos que aportar mucha información para que realmente tenga sentido lo que un buda conoce cuando conoce el pasado y el futuro. ¿Qué ve realmente un buda? 

Todo esto se vuelve muy relevante en términos de la meditación de la bodichita. ¿En qué rayos nos enfocamos cuando estamos sentados tratando de meditar en la bodichita? No es solo la compasión, que, para muchas personas, es en lo que se convierte la meditación de la bodichita. Meditan en la compasión y la llaman bodichita. No es bodichita, llegaremos a eso mañana. Ahí es hacia donde todo esto conduce, al gran final: ¿Cómo meditamos realmente en la bodichita de manera unidireccional, unipuntual? ¿En qué nos enfocamos cuando nos enfocamos en nuestra propia iluminación individual, que aún no está aconteciendo? Diré lo central. Seré tibetano y diré lo central primero: nos estamos enfocando en una representación de ella. Es totalmente imaginaria. Visualizamos un buda y generamos refugio y bodichita. Frente a nosotros están el buda y el árbol de la asamblea de gurús. Esa visualización es lo que la representa. Eso es lo que aparece en nuestra mente, aunque hay cosas mucho más elaboradas que deben agregarse a eso. 

Si vamos a sentarnos ahí y meditar sobre la bodichita, es muy importante saber qué se supone que está pasando en nuestra mente, especialmente si se supone que debemos hacerlo de forma determinada. Entonces, esta meditación de causa y efecto en siete partes nos lleva al paso final; llegaremos a eso. 

De todos modos, aquí tenemos conciencia de la madre. Nos enfocamos en el aspecto positivo de que todos han sido nuestra madre y distinguimos este aspecto del continuo mental de todos, de todos los demás aspectos. Intentamos hacer eso con quienquiera que veamos. Con el tiempo, esto necesita ser “no elaborado”, ese es el término. En otras palabras, no tenemos que pensar en ello; no tenemos que pasar por algún tipo de proceso de razonamiento para poder hacer eso. Viene automáticamente, por lo que no tenemos que trabajar en él. Eso es lo que significa este término “no elaborado”. 

A veces, las personas traducen “no elaborado” como “espontáneo”. No es que cuando esa conciencia es elaborada, sea un artificio. El punto es que ya no tenemos que desarrollarla; ahora estamos profundamente convencidos del hecho de que todos los seres han sido nuestras madres y estamos muy familiarizados con el proceso de desarrollar esa conciencia. Por ejemplo, cuando veo a este ser frente a mí, me doy cuenta de que es una mujer, y cuando miro a ese ser, me doy cuenta de que es un hombre. También soy consciente de que son seres humanos. No tengo que seguir una línea de razonamiento: “Porque este ser tiene esta forma de cuerpo” y demás, “puedo decir que es un hombre o una mujer”, aunque, obviamente, en algunos casos, no podemos decirlo muy claramente. Esto es lo que quiero decir con no elaborado, no tenemos que pensar en eso, es obvio.    

Paso dos: Bondad de la madre

El siguiente punto es la amabilidad de todos. Aquí también podemos pensar que todo el mundo ha sido igualmente cruel con nosotros. Sin embargo, eso no es beneficioso. Al igual que en la meditación del gurú, no es beneficioso enfocarse en las deficiencias y quejarse, que es en lo que degenera enfocarse en las deficiencias: criticar y quejarse. Eso no nos llevará a ninguna parte del camino espiritual. Solo nos va a hacer sentir mal. 

Entonces, sin estar en un estado de negación, nos enfocamos en las buenas cualidades. Eso es lo que inspira. Nos enfocamos en las cosas positivas, más que en el hecho de que nos han defraudado, decepcionado, etc. Centrarnos en eso, en las decepciones, es útil para no volvernos dependientes de los demás y tener la expectativa de que nuestros amigos van a ser nuestro refugio y pensar que siempre podremos contar con ellos. La gente nos defrauda. Todos estamos en el samsara, así que la gente nos va a defraudar. Por eso nos refugiamos en el Buda, el Dharma y la Sangha; ellos no nos van a defraudar. 

En cualquier caso, todos han sido amables con nosotros cuando han sido nuestras madres. Entonces, nos enfocamos en ese aspecto. Claro, podemos pensar en lo amables que han sido con nosotros incluso cuando no han sido nuestras madres, pero aquí, en este paso en particular, pensamos cuando han sido amables con nosotros como madres. 

Hay todo tipo de meditaciones que podemos hacer aquí. Una meditación, un proceso (no es realmente una meditación, es más un proceso de pensamiento) es revisar nuestras vidas en fragmentos de cinco años. Revisamos todas las diversas formas de bondad que nuestras madres nos mostraron en los primeros años de nuestra vida, como enseñarnos a caminar, a hablar; alimentarnos, cambiar nuestros pañales; atravesar nuestro nacimiento, lo cual no es algo divertido, pero nuestras madres estuvieron totalmente dispuestas a pasar por eso, a soportar toda la incomodidad de llevarnos en el útero, etc. Eso es increíble. Luego, cuando íbamos a la escuela, nuestras madres podrían habernos preparado la comida. Incluso si nuestras madres fueron negligentes, podrían haber hecho algunas cosas por nosotros. 

También podemos hacer este tipo de meditación enfocándonos en otras personas: padres, familiares o amigos. Es una meditación muy, muy poderosa para superar el “nadie me ama”. Realmente quedamos atrapados en una espiral descendente cuando entramos en el marco de “nadie me ama, pobre de mí”. Se nos ha mostrado una increíble cantidad de amor y bondad en nuestras vidas. 

Aquí, sin embargo, nos enfocamos en la madre. Entonces, como digo, un método es recorrer nuestras vidas y pensar en lo que nuestras madres nos han enseñado, lo que han hecho por nosotros, cómo nos han cuidado, casi como si fueran sirvientes, y cómo no estaríamos aquí hoy si no fuera por lo que han hecho nuestras madres. Entonces, eso es la amabilidad de la madre. 

Paso tres: gratitud y valoración

El siguiente punto generalmente se traduce como “querer retribuir esa bondad”. Siempre me ha intrigado un poco ese término, suena como un acuerdo de negocios. Es como si le debiera algo, y si no le pago, soy culpable, soy un niño malo. Entonces, desconfío mucho de esa traducción por la connotación que tiene. Creo que este paso va más en la dirección de la gratitud y la valoración, que estoy realmente agradecido por esta amabilidad. “Realmente valoro lo que hizo, es increíble”. Tampoco es solo recordar lo que hizo y ser indiferente hacia eso; más bien, es tener un sentimiento profundo y sincero de gratitud y valoración. Eso, naturalmente, conducirá a algún tipo de acción, al menos a un cambio de actitud. Creo que también lleva a tener un poco de respeto por lo que ha hecho esta persona. Puede que no haya sido la madre perfecta, pero ¿quién lo es? 

Entonces, tenemos este tipo de gratitud. Ese es el tercer paso. Ya sea que realmente esté relacionado con querer retribuir la bondad... como dije, realmente no queremos que este tercer paso degenere en un trato comercial, lo que, dada nuestra mentalidad empresarial, podría suceder: pensar que “ahora tengo que devolver el préstamo”. No creo que eso sea útil, ¿verdad? Creo que realmente puede conducir a la culpa. Revisamos la lista de verificación de todo lo que ella ha hecho por nosotros y luego la lista de verificación de todo lo que hemos hecho por ella y vemos que no coinciden, que ella ha hecho mucho más. Para nosotros, los occidentales, el siguiente paso es la culpa, ¿no es así? Entonces, tratemos de no ir allí en esta meditación. No queremos ayudar a todos porque nos sentimos culpables. Entonces estamos jugando el papel de mártir, eso es lo que lleva a: “Soy el mártir. Ayudaré a todos y me ignoraré a mí mismo”. Así, es el intercambio de uno mismo con los demás sobre la base de ser un mártir. Eso es muy neurótico, eso no es realmente lo que queremos aquí. 

Esta gratitud es un estado mental muy positivo: “Realmente aprecio lo que ella ha hecho. Es increíble lo que ha hecho y lo que todos han hecho. No podría estar donde estoy ahora, haciendo esta práctica, si no fuera por todas las madres que he tenido. Esto es así incluso solo en términos de permitir la continuidad de mi continuo mental”. Incluso en este nivel totalmente fundamental, podemos apreciar lo que han hecho nuestras madres. Me parece que por eso traen a la madre a colación aquí, es totalmente básico. 

Quizás sea suficiente para presentar estos pasos. Necesitamos guardar algunos para las próximas sesiones. Aquí, podemos hacer una meditación sobre estos tres pasos: la conciencia de la madre, la bondad de la madre y el sentimiento de gratitud y valoración por esa bondad. Todos los pasos que siguen se basan en tener ese estado mental muy positivo hacia todos. Haremos eso durante cinco o diez minutos, y luego podemos tener algunas preguntas. 

Recuerden que, cuando hacemos esto, comenzamos con ecuanimidad. Esa es la base. Cuando no estamos considerando a todos con esta tensión de la que hablamos, entonces podemos tener esta conciencia de la madre. Si todavía hay tensión allí, es muy difícil hacer este siguiente paso. 

[meditación] 

Al hacer estas meditaciones, a menudo surge una pregunta. Entonces, permítanme preguntarlo, primero, antes de que uno de ustedes lo pregunte: “No siento nada cuando hago esta meditación. ¿No es eso bastante artificial?”. Me parece que eso está bien cuando estamos lidiando con este tipo de prácticas, particularmente aquellas que implican superar el egocentrismo, el egoísmo, y superar un bagaje emocional realmente pesado, si podemos decirlo de esa manera. Vamos, a menos que seamos arhats, no vamos a deshacernos de las emociones perturbadoras, el egocentrismo, el egoísmo, etc., así que, por supuesto que será artificial, por supuesto que será difícil, y por supuesto que no lo vamos a sentir realmente. En realidad, esa se convierte en una pregunta difícil: ¿Qué significa realmente sentirlo? ¿Cuánto tenemos que sentir para sentirlo realmente? ¿Dónde está la frontera? Obviamente, este es un punto muy subjetivo. 

En cualquier caso, según lo que he experimentado y lo que he recopilado de algunos de mis profesores, simplemente lo hacemos. Aquí viene su punto de darle el beneficio de la duda: “Esto va a ser beneficioso. Tanto si tengo ganas de ayudar a alguien como si no, lo haré porque creo que es beneficioso y quiero desarrollar un hábito beneficioso”, lo cual es lo que la meditación es, desarrollar un hábito beneficioso. “Entonces, cuando alguien me está molestando o hay una mosca zumbando alrededor de mi cara, trataré de pensar en términos de la madre. Puede que no lo sienta, y puede parecer una tontería, pero lo intentaré”. 

Podemos hacer esto en todo tipo de niveles. Lo que solía hacer en la India era poner nombres a los insectos, nombres genéricos. Fue Molly Mosquito, Freddy Mosca, Larry la Lagartija, Waldo la Araña Lobo y ese tipo de cosas. Los convirtió casi en personajes de caricatura, lo cual me facilitó lidiar con ellos. La India, después de todo, es la tierra de los insectos. Siempre solía bromear diciendo que la publicidad de viajes de la India es: “Si te gustan los insectos, te encantará la India”. De esa manera, genera muchos negocios. 

Entonces, es artificial, eso está bien. Con el tiempo, será sincero. Cuando es sincero, no creo que sea algo que sea necesariamente tan fascinante a nivel emocional. Por otro lado, en los textos hay descripciones de cómo uno está tan conmovido que se le erizan los pelos del cuerpo. Entonces, supongo que, para algunas personas, estas meditaciones son emocionalmente bastante intensas, pero no creo que tenga que ser así. Algunos de nosotros sentimos... bueno, ni siquiera sabemos lo que eso significa todavía: sentir emociones, sentirlas con fuerza. Ese es un concepto muy extraño: sentir emociones. “No siento mis emociones. Las tengo, pero no las siento”. ¿Qué rayos significa eso? 

En cualquier caso, creo que simplemente lo hacemos. Y tratamos de tener este sentimiento de ecuanimidad. Como dije, todo se reduce a tener la ecuanimidad como base. Sin esa base, es bastante difícil.

Preguntas

Creo que estabas tratando de enfatizar el punto básico de que la madre nos sostiene en el útero. Luego dijiste: “Ella no detuvo nuestro continuo”, o algo así.

Ella no nos abortó.

Pero los continuos no se pueden detener.

No. Ella no tuvo un aborto. Obviamente, si hubiera tenido un aborto, continuaríamos de todos modos.

En otras palabras, ella no fue nuestra asesina.

Ella no fue nuestra asesina.

Un poco relacionada con el asunto de “no siento nada” sería la pregunta sobre cómo funciona este proceso. ¿Es solo la familiaridad o la repetición de ver a todos como si hubieran sido nuestra madre lo que hace que ese reconocimiento se filtre de alguna manera en el flujo mental y que, entonces, comiences a recordarlo de una manera no elaborada? ¿O sucede algo más en la meditación?

Esa es una pregunta muy interesante. ¿Cómo funciona el hecho de que podamos tener una conciencia no elaborada de que todo el mundo ha sido nuestra madre? ¿Es solo a través de la repetición que se convierte en parte de nosotros, como un lavado de cerebro? ¿O hay algo diferente al lavado de cerebro aquí? ¿O es como el condicionamiento de la rata en el laberinto?

No sé. Creo que es un condicionamiento: estamos desarrollando conscientemente un hábito beneficioso, pero podrían lavarnos el cerebro de forma positiva o negativa. Creo que “lavado de cerebro” es un término pesado. Por lo general, implica verse obligado a creer algo que no es cierto. Por eso, como decía antes, es útil pensar en la base lógica de esto: saber que es lógico que todo el mundo haya sido nuestra madre, que es lógico que, en ese momento, hayan sido amables con nosotros y así sucesivamente. Entonces no es que nos estén lavando el cerebro con un sistema de creencias que es falso y que se nos está imponiendo con el propósito de la manipulación. Pero en lo que respecta al condicionamiento, es condicionamiento. ¿Es autosugestión?          

Pero, ¿qué es cualquier autodisciplina?  

¿Qué es cualquier autodisciplina? Es verdad. Es como lavarme el cerebro para conducir en un cierto lado de la carretera y detenerme cuando el semáforo se pone rojo, ¿qué tan pavlovianos se quieren poner? La luz se pone roja y te detienes. El semáforo se pone verde y sigues persiguiendo el queso.

¿No es también cierto que tenemos que recordar correctamente las enseñanzas que hemos escuchado porque eso puede influir en qué tan bien hacemos la meditación y cuántos sentimientos experimentamos?

¿Cuanto más recordamos las enseñanzas, más podemos sentir algo? La palabra “recordar”, por cierto, es la misma palabra que “mindfulness, presencia mental”. La recordación (presencia mental) es el pegamento mental; mantiene una sujeción mental del objeto que estamos recordando. No es el proceso de traerlo a la conciencia. Eso es lo que hace la atención. La recordación es el pegamento mental que se sujeta a lo que estamos recordando y no lo suelta. 

¿Necesitamos recordar todas las demás enseñanzas para sentir algo emocionalmente? Eso no lo sé. Lo que me viene a la cabeza al responder la pregunta es: ¿Qué te mueve a sentir algo? Si utilizáramos un motor de búsqueda para buscar en todas las enseñanzas budistas, lo que encontraríamos como número uno en la página de resultados es la relación con el maestro espiritual. El maestro espiritual es la fuente de todo lo que ellos llaman “bendiciones”, esta desafortunada traducción del término. ¿Qué significa? Significa, literalmente, “olas de abrillantamiento y edificación”. Entonces, lo llamo “inspiración”. No son bendiciones desde las alturas, imposición de manos y ese tipo de cosas, aunque sí hacen bendiciones de manos. Es inspiración, eso nos conmueve. Presumiblemente, eso es lo que será la base para sentir algo en la meditación.                

Por lo tanto, tenemos los versos en la última parte de Lama Chopa, la Puya del Gurú: “Inspírame a cambiar mi actitud acerca de mí mismo y de los demás. Inspírame a reconocer que todas mis madres están sufriendo”, etc. Es “inspírame” para ser capaz de hacer algo. Entonces, podemos dar un paso más allá o un paso más profundo: “Inspírame para sentir algo”. Pensar en las buenas cualidades del gurú, valorar su bondad, desarrollar respeto y todo eso sugiere que, al pensar en la bondad de la madre, también desarrollamos valoración, respeto y gratitud porque son los mismos términos involucrados con el maestro.               

Uno tiene una relación personal con el maestro, aunque eso también puede convertirse en un problema. El gurú raíz – “raíz”, refiriéndose a aquello de lo que obtenemos nuestro sustento - es la persona de la que nos inspiramos más. No es necesariamente del que recibimos más enseñanzas o con el que pasamos más tiempo. Ciertamente no es con el que pasamos el tiempo más personal e individual. Para la mayoría de la gente, por ejemplo, el más inspirador es Su Santidad el Dalái Lama. En cualquier caso, el maestro tiene que ser alguien que realmente conmueva nuestros corazones. Eso es lo que nos da fortaleza. 

Me parece que una vez que nuestros corazones son conmovidos de esa manera, entonces podemos comenzar a sentir otras cosas. Entonces, la relación con el maestro realmente es la raíz del camino. El maestro proporciona el combustible que nos hace comenzar a sentir algo. De todos modos, eso es lo primero que apareció en mi motor de búsqueda interno de “cómo rayos podrías empezar a sentir algo si eres el tipo de persona que tiene sentimientos anestesiados”.          

Durante esta meditación encuentro que, al mirar y visualizar a esta otra persona como mi madre, estoy proyectando mi experiencia de ser madre, esa experiencia visceral de amor abrumador e incondicional por un ser. Lo que hago es verme a mí misma como la madre de la otra persona. Entonces, lo invierto. De esa manera, puedo traer ese sentimiento de ecuanimidad. Cuando veo a personas con las que tengo dificultades, pienso: “Está bien, soy su madre”, porque me trae ese sentimiento que tengo por mi hija (que, como practicante de Dharma, trato de equilibrar). No sé si debería estar haciendo eso, pero encuentro que es más útil para crear ecuanimidad que el otro método.
Al haber nacido en esta vida como madre, puedo ver por qué, quizás, los maestros varones han usado a la madre como ejemplo. Es increíble pensar acerca de las cualidades de una madre. Cuando miras realmente el sentimiento supremo que tiene una madre, ves lo hermoso que es. Es algo hermoso de usar para desarrollar ecuanimidad. Para mí, es acerca de la ecuanimidad, de igualarse a uno mismo y a los demás. Entonces, lo que me funciona mejor es hacer lo que acabo de explicar.  

Lo que me viene a la mente en respuesta a lo que dijiste es que estás dando un salto hacia el siguiente paso en el que uno desarrolla un amor reconfortante: amar y valorar a los demás como lo haría con su único hijo. Entonces, eso entra, pero llega en otro paso. La cuestión, entonces, es de secuencia. No es generalizado que todas las madres amen a su hijo, he conocido a madres que desearían haber abortado a su hijo. Resienten al niño, resienten la imposición y realmente abusan del niño. Por lo tanto, no es del todo generalizado que una madre realmente ame al niño, pero digamos que la mayoría lo hace de la forma en que tú lo explicas. Claro, no hay nada negativo en hacer la meditación de esa manera. Funciona. Sin embargo, necesitamos tener un método que incluya a todos, no solo a aquellos que han tenido la experiencia en esta vida de ser la madre de otro ser. Hay muchas mujeres que nunca han tenido hijos. Si hemos tenido esa experiencia, podemos basarnos en ella, pero cuando damos un método budista, tenemos que dar uno que pueda ser utilizado por todos.      

Sí, entiendo que ese es un método budista. Pero como individuo… pensaría que la ecuanimidad es la base y que estamos tratando de conseguir la ecuanimidad.

La ecuanimidad es el nivel base. Esa es la base. 

No sé. Realmente no he pensado en esto, así que solo puedo hablar de lo que se me viene a la cabeza ahora. Veamos la secuencia del lam-rim: comenzamos con el nivel inicial y luego pasamos al nivel intermedio. En este ámbito intermedio, nos enfocamos en nuestro sufrimiento, nuestro disgusto con nuestro sufrimiento, con todos los problemas que hemos tenido. Así que vimos un lado bastante negativo de la vida, un lado muy insatisfactorio de la vida. ¿Cómo haríamos la transición para mirar el lado positivo de la vida? 

Para hacer eso, creo que sería útil, solo en términos de desarrollo psicológico y emocional, pensar primero en lo que hemos recibido, en lugar de lo que hemos dado. “La vida ha sido un lastre y quiero salir de ella”. Eso podría llevar a una mentalidad de “pobre de mí”. Entonces, antes de llegar al paso de desarrollar el amor consideraro, que es como el amor que una madre tiene por su único hijo, podría ser más beneficioso emocionalmente pensar en lo que hemos recibido. Eso es lo primero que me viene a la mente.

Eso es útil. Gracias.

Ser madre es ciertamente algo positivo y algo que se puede utilizar, pero también tenemos que pensar en la secuencia del desarrollo.

Hay personas a las que tenemos aversión, personas a las que estamos vinculados en esta vida. No podemos deshacernos de ellas; simplemente estamos inextricablemente involucrados con ellas. Me pregunto si es útil considerar nuestras conexiones kármicas con ellas. No es que podamos saber cuáles son esas conexiones, pero si solo contempláramos el hecho de que podemos tener fuertes conexiones kármicas que se están desarrollando en esta vida, podríamos generar bondad o desarrollar una consideración positiva hacia ellas.

La pregunta es cuando, en esta meditación de ecuanimidad, estamos tratando con personas hacia quienes tenemos aversión y con quienes tenemos relaciones de las que es difícil salir, ¿también es útil pensar en términos de las conexiones kármicas que han causado que nos involucremos mucho con ellas de esta manera? Podría ser un familiar, por ejemplo. 

Por supuesto, hay razones kármicas para eso. ¿Y podemos usar métodos de lojong, métodos de entrenamiento de actitudes, para entrenarnos en ver esto de una manera diferente? Bueno, hay muchos métodos que podemos usar: “Esta es la rueda de las armas afiladas que regresa”, y “esta es la maduración del karma” y “esta persona también está bajo la influencia de muchas otras causas y condiciones que están causando que esta persona actúe de esa manera y que yo responda de cierta manera. Mi relación no es el único factor causal involucrado aquí”.      

Podemos utilizar otros métodos de transformación: “Este es mi maestro”, “Esto es como encontrar una joya preciosa para practicar la paciencia”. Existen todos estos métodos. Claro, podemos aprovecharlos aquí. 

Pero estos son métodos que tratan con la verdad convencional de estas cosas. Los métodos que estaba sugiriendo anteriormente, es decir, pensar en términos del etiquetado mental y la base para etiquetar, son los que abordan el aspecto de la verdad más profunda. Entonces, claro, primero usamos métodos de la verdad convencional. Así, cuando tenemos un poco de control sobre la situación, y no me refiero a esto en el sentido de que hay un “yo” separado que controla todo, cuando la situación es un poco menos dramática, entonces vamos a los métodos de nivel más profundo. 

La bodichita también tiene un nivel convencional y un nivel más profundo. Si nos estamos enfocando en nuestra iluminación aún no acontecida que queremos lograr, refiriéndonos a la tercera y cuarta verdades nobles: las verdaderas detenciones y las verdaderas mentes que son el camino que llevan a esas detenciones, y lo estamos haciendo al enfocarnos en las verdaderas mentes que son el camino que conducen a esa iluminación, entonces estamos lidiando con el lado del método, que es el amor y la compasión. Si nos enfocamos en las verdaderas detenciones, estamos lidiando con el lado de la vacuidad. Entonces, tenemos la bodichita convencional y la bodichita más profunda. Por tanto, podemos traerlo de esta manera. 

Necesitamos lidiar con ambos niveles, la verdad convencional y la verdad más profunda, y aplicar métodos que aborden la verdad convencional de las cosas y aquellos que aborden la verdad más profunda de las cosas. La bodichita convencional por sí sola no es suficiente para alcanzar la iluminación. Tampoco es suficiente la bodichita más profunda para alcanzar la iluminación. Necesitamos ambas, porque son la tercera y cuarta verdades nobles: verdaderas detenciones y verdaderas mentes que son el camino.

Debo admitir que pruebo la validez de las enseñanzas por la calidez que encuentro allí. Eso es lo que busco en la meditación de la ecuanimidad. Por ejemplo, cuando nos enfocamos en la persona que nos atrae, sentimos calidez. Entonces, trato de abrir esa calidez a los demás también. ¿Puedo igualar de esa manera?

La pregunta es, cuando trabajamos con ecuanimidad y nos enfocamos en la persona a la que estamos apegados, surge una sensación natural de calidez, pero ¿no sería útil para desarrollar la ecuanimidad, desarrollar esa sensación de calidez hacia aquellos por quienes sentimos aversión e indiferencia? 

Recuerden, hay dos formas de ecuanimidad. Existe la ecuanimidad que se desarrolla en común con el Hinayana y la ecuanimidad que se desarrolla exclusivamente en el contexto Mahayana, así llamada exclusiva; no garantizaría que no haya habido ningún hinayanista que la haya desarrollado. La primera, con la que estamos trabajando en esta secuencia de meditación en particular, es la que simplemente está libre de apego, repulsión e indiferencia. La Mahayana es la de tener una actitud igualitaria hacia todos: “Todos quieren ser felices y nadie quiere ser infeliz. Todos somos iguales en eso”. Entonces, hay igual interés y calidez hacia todos. Esa es en la que extendemos la calidez a todos por igual, pero esta ecuanimidad no es eso. 

El punto de esta ecuanimidad, como dije, es liberarse de la tensión de ser arrastrados en una dirección u otra. Queremos estar completamente relajados y abiertos a todos. Entonces, podemos construir sobre eso como base. Ese es el fundamento más básico. Entonces, primero, queremos limpiar la basura, “suavizar el camino”, como dicen, suavizar el camino. Comenzar por desarrollar calidez hacia todos es como poner una capa de azúcar sobre una superficie rocosa. Si no hemos nivelado esa superficie rocosa, el azúcar en la parte superior podría caerse.

Al hacer la meditación, creo que termino con indiferencia. La gente usa la palabra “desapego” y sé que eso no es ecuanimidad, pero llego a un punto en el que no siento nada y lo comparo con ecuanimidad. Sé que no lo es, pero no creo que tenga una idea de a qué se refiere.  

Ella dice que realmente no siente lo que se entiende por ecuanimidad y que la meditación de ecuanimidad tiende a ir en la dirección de la indiferencia y el desapego. No tiene por qué ser necesariamente eso. 

Hay muchas prácticas en el budismo que, como estaba diciendo, nos ayudan a construir una forma de pensar que nos lleve en la dirección de la bodichita, en términos de enfocarnos en las cualidades positivas. Eso está asociado con la cuarta verdad noble, la verdadera mente que es el camino, pero también hay muchas prácticas asociadas con la tercera noble verdad, que tiene que ver con la ausencia de algo, la detención de algo. Muchas de las meditaciones se basan en eso, por ejemplo, el precioso renacimiento humano: “Vaya, hay una ausencia de nacer en uno de los infiernos. Hay una ausencia de morir de hambre o de ser torturado. Hay una ausencia de nacer sin ciertas extremidades o sentidos”, etcétera. Entonces, nos enfocamos en esta ausencia. Eso nos ayuda a entrar en una forma de ver las cosas que, con el tiempo, puede llevarnos a darnos cuenta de la ausencia de formas imposibles de existir y, en algún momento, a una verdadera detención, entonces, la tercera verdad noble, que es parte de nuestro refugio del Dharma y parte de esa iluminación futura que pretendemos alcanzar con la bodichita. 

De forma similar, con esta ecuanimidad, hay una ausencia, una ausencia de apego, aversión indiferencia. Entonces, ¿qué nos queda? Recordemos nuestra discusión sobre cómo nos enfocamos en la vacuidad. Usamos el ejemplo de tratar de encontrar nuestras llaves: “No hay llaves. Las llaves no están aquí”. Hay una ausencia de llaves. O buscamos chocolate en la casa: “No hay chocolate”. Y finalmente se asienta en que “no hay chocolate”. Lo que aparece es nada, que no hay nada. Pero el entendimiento es que no hay chocolate. 

Del mismo modo (solo estoy hablando lo que me viene a la mente ahora, realmente no había pensado en esto antes), cuando tenemos este estado sin apego, sin aversión y sin indiferencia, ¿qué nos queda? ¿Nos quedamos sin sentir nada? No creo que nos quedemos con un nihilismo emocional. Hay una ausencia de estas cosas, pero hay una comprensión emocional allí, que es básicamente - aquí, tenemos que incorporar la terminología dzogchen Nyingma - una “apertura”. ¿Es la experiencia de apertura una experiencia conmovedora emocionalmente? Bueno, tal vez para algunas personas lo sea. Para algunas personas, no lo es. No creo que sea un componente necesario. Es solo que no existe esta tensión de sentirse atraído por algunos, repelido por otros e indiferente hacia otros. 

Y esta cosa sobre la calidez, ¿la calidez y el deseo son lo mismo? Creo que si investigamos nuestro deseo por alguien, lo que encontramos es mucho aferramiento y apego. ¿Es realmente calidez lo que sentimos que sale? ¿O es que nos estamos empujando hacia la otra persona, principalmente porque nos hace sentir muy bien estar con ella? “Me hace sentir tan bien hacer cosas por ti y tratar de hacerte feliz. Me gusta hacerlo” y “No me importa si quieres mi ayuda o no, o si quieres mi compañía o no. No me importa”. ¿No tiene eso más que ver con el ego que con los sentimientos de calidez? Creo que el apego y el deseo (codiciar más y más tiempo y atención de la otra persona) se convierten en aferramiento. Y así como me siento incómodo cuando alguien se aferra a mí y me hace todo tipo de exigencias, otros se sienten incómodos cuando nos aferramos a ellos. 

También vemos el otro lado, que es cuando alguien es realmente desagradable, por ejemplo, alguien que siempre está molestando. En el entrenamiento en la sensibilidad, utilizo el ejemplo de la madre o el padre que están siempre detrás de nosotros: “Haz esto”, “¿por qué no consigues un trabajo?”, “¿por qué no te casas?”, “¿por qué no…?”. Eso puede hacer que mucha gente sienta una gran aversión y hostilidad hacia la persona que está molestando. ¿Por qué esa persona está haciendo eso? Cuando analizamos, vemos que es porque se interesan por nosotros. Su idea de lo que nos haría felices puede ser errónea, pero nos están regañando porque quieren que seamos felices. Es un signo de amor. Verlo así cambia un poco nuestra perspectiva. “Quizás estén un poco confundidos acerca de cuáles son las mejores formas de ayudarme, pero sus intenciones son buenas”. Ya sea la madre que regaña, el padre exigente, el misionero proselitista, el punto es que, desde su punto de vista, están haciendo algo que creen que es beneficioso para la otra persona. Para desarrollar tolerancia, también paciencia, vemos otro aspecto. Eso es lojong, el entrenamiento de actitudes. Cambiamos nuestras actitudes. Cambiamos algo negativo por algo positivo. 

De todos modos, estos son solo pensamientos. ¿Alguien más? 

Terminemos aquí con nuestra dedicatoria. Pensamos: “Cualquiera que sea la fuerza positiva, cualquier comprensión que haya surgido de esto, que sea cada vez más profunda y actúe como una causa para alcanzar la iluminación en beneficio de todos”.

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