El yo convencional, el yo falso y el yo eterno

Introducción: examinar el sí mismo y el “yo”

Esta tarde empezamos un curso sobre el desarrollo saludable del yo mediante las etapas graduales del lam-rim. Y como vemos, cuando asentamos una motivación para escuchar este curso, todo el concepto de un “yo” es muy relevante en el camino espiritual en el budismo. Nos mueve la compasión para trabajar con el fin de lograr un estado en el que podamos ayudar a los demás de la mejor manera posible a superar sus problemas. Así que, ¿quién es movido por la compasión para hacer eso? Tenemos que decir “yo”. Y, ¿quién va a intentar ayudar a conducir a los demás a la liberación y a un estado iluminado? Soy “yo”. Y, ¿qué me impide ser capaz de hacer eso? Y de nuevo tenemos que decir “yo”, ¿verdad? Ya sea mi pereza o mi falta de valentía o la falta de algún sentimiento hacia los demás, todo se resume en temas relacionados con el “yo”, ¿no es así? “Yo no tengo ganas de hacerlo”; “yo no quiero hacerlo”; “yo tengo miedo de intentarlo”; todo gira alrededor de un “yo”, ¿verdad? Acerca de un “yo”, de lo que pienso que “yo” soy y de lo que pienso que “yo” soy capaz de hacer.

Cuando examinamos las cosas más profundamente, según las enseñanzas budistas, el problema real de esto, el obstáculo, es nuestro no darnos cuenta de cómo existimos. Ya sea que no sepamos cómo existimos, o bien, que tengamos una idea invertida, una idea que sea opuesta a lo correcto. Por lo tanto, es muy importante empezar examinando todo este tema del sí mismo, del “yo”. Así que pienso que una forma de empezar nuestro seminario sería, primero que nada, pasar un momento, cada uno de nosotros, reflexionando acerca de a qué nos referimos cuando hablamos de nosotros, del “yo”. Intenten examinarlo en ustedes mismos e identifiquen qué es realmente el “yo”. Es difícil expresarlo en palabras porque nuestro idioma, al menos en el caso del inglés, no es muy adecuado ni siquiera para formular esa pregunta.

Pero todos pensamos en términos de un “yo”, ¿verdad? “¿Qué voy a hacer yo?”; “¿qué piensan los demás sobre ?, etc. Me refiero a que realmente pensamos en términos de un “yo”. “Yo soy un terrible fracasado”; “yo soy un gran triunfador”. Tenemos todo tipo de ideas sobre nosotros. Así que, traten de pensar en el “yo”, en ustedes mismos, pero no en términos de sus cualidades (por ejemplo, yo soy joven, yo soy viejo, yo soy un hombre, yo soy una mujer), así no. Tampoco en términos de quiénes somos, quién es ese “yo”; aunque en verdad esa es una pregunta realmente complicada: “¿quién soy yo?”. Yo soy “yo”, bueno, ¿qué significa eso? ¿Soy un nombre? ¿Quién soy yo? En fin, solo qué es este “yo”, y un sentido de “yo”, porque todos tenemos un sentido de “yo”. Y no estamos hablando ahora en términos de teorías psicológicas de un ego que sea contrario al superego y todo ese tipo de cosas. Nos referimos simplemente a nuestro sentido ordinario de “yo”; ¿de qué hablamos cuando hablamos de un “yo”, o cuando pienso sobre ?

Dediquemos unos pocos minutos a contemplar esto.

Etiquetado y representación de un “yo”

Pienso que cuando intentamos examinar lo que realmente es ese “yo”, no es muy fácil, ¿verdad? En nuestra vida diaria siempre funcionamos con este concepto de un “yo” de forma muy relevante, pero cuando de hecho intentamos enfocarnos en el “yo”, no es tan fácil. Si ahora queremos ponernos técnicos, la descripción técnica de cómo podríamos enfocarnos en el “yo” proviene de las enseñanzas budistas básicas sobre la cognición. Lo que pensamos al pensar en un “yo” es un objeto que cuenta con múltiples capas. Primero existe la categoría “yo”; esta es la categoría general de cuando pensamos en eso, ¿verdad? Y cada vez que pensamos en “yo” o en ese “yo”, de alguna forma está implicado en nuestro proceso mental, por lo que cada uno de esos “yoes” encajan en esa categoría, esa categoría general de “yo”. Todos los casos individuales de pensar en un “yo” encajan en esta categoría general de un “yo”. Es decir, todos los casos individuales de pensar en “yo” encajan en la categoría de pensar en “yo”; no en la categoría de “tú”, ¿verdad?

Ahora, ¿cuáles son todos los miembros individuales de esa categoría? Serían casos individuales del proceso de etiquetar “yo”. Y ese “yo” sería etiquetado sobre alguna base, lo que se conoce como nuestros agregados, los factores agregados que construyen nuestra experiencia. Por lo tanto, sería un tipo de fenómeno físico; podría ser el aspecto que tiene nuestro cuerpo; podría ser alguna sensación física que sintamos en nuestro estómago (por ejemplo, “tengo hambre”); podría ser el sonido de nuestra voz; podrían ser sonidos mentales, como cuando pensamos “yo”, o la voz que aparentemente está metida en nuestra cabeza.

Pero sobre lo que ese “yo” está etiquetado también podría ser nuestra conciencia; podría ser una sensación de felicidad, de infelicidad; podría ser alguna emoción. Todas estas diversas cosas constituyen los llamados cinco agregados. Y esto es lo que representa el “yo” cuando pensamos en “yo”. No podemos solo pensar “yo” sin algo que represente ese “yo”, ¿o sí? Podría ser el sonido mental de la palabra “yo” mientras decimos “yo” en nuestra cabeza; podría ser nuestra imagen en el espejo cuando nos vemos a nosotros mismos – “Yo, ese soy yo”. Podría ser cualquiera de estos aspectos de los que hablamos que representan el “yo” a partir de los agregados. Así, esa es la forma en la que pensamos de nosotros mismos, ¿no es cierto?

Piensen sobre esto. ¿Tiene sentido? Hay algo que representa al “yo” y todas se encuentran en esa categoría de “yo”. Y dentro de esa categoría de “yo” hay una instancia individual de etiquetado del “yo” sobre algo que representa el “yo”.

¿De acuerdo? ¿Me siguen hasta aquí?

Ahora, ese “yo”, cada vez que “yo” es etiquetado sobre algo que representa al “yo”, existe de una determinada manera, ¿verdad? Y cuando pensamos en ese “yo”, nuestra conciencia lo considerará de una manera u otra en función de cómo existe. Si lo considera de forma correcta, lo que se llama “consideración correcta”, entonces es precisa. Así es como existo, y es etiquetado sobre algo que representa el “yo” que nos permite pensar en “yo”: qué aspecto tengo, mi edad, mi nombre, lo que sea. Eso se llama “el yo convencionalmente existente”, el que realmente existe.

Pero podríamos tener una consideración incorrecta de cómo ese “yo” existe. Podríamos entender que existe de una forma imposible, así es como lo consideramos. Y un ejemplo muy sencillo sería considerar ese “yo” como el centro del universo, el más importante, el que siempre debería salirse con la suya. Por el contrario, el “yo” convencional, sería: “soy uno de los siete billones de personas que existe, ni mejor, ni peor que ninguna otra. Estamos todos interconectados, todos queremos ser felices y nadie quiere ser infeliz”. Etiquetamos eso sobre lo que sea que nos represente: esto es correcto, este es el “yo” convencional.

Pero si consideramos que ese “yo” es el más importante, algo realmente especial: “siempre debería salirme con la mía, todo el mundo debería prestar atención a lo que pienso; lo que pienso es importante y todas las personas del mundo deberían saberlo a través de Facebook y Twitter”, y etiquetamos eso sobre algo que representa el “yo”, entonces ese es el “yo” falso. Eso no se refiere a nada real. Ni siquiera corresponde a nada real. Existe una ligera diferencia entre esas dos cosas. No hay necesidad de meterse en este tema; se desvía un poco de lo que estamos hablando aquí.

Pero, en cualquier caso, lo importante es entender la diferencia entre el “yo” convencional que existe y el “yo” falso, el llamado “yo” que debe ser refutado y que no se refiere a nada. Podemos etiquetarlo sobre nuestro cuerpo, nuestra edad, nuestras sensaciones, nuestra opinión, etc., pero no se refiere a nada real.

Por lo tanto, en cada caso, lo que hacemos es etiquetar el “yo” convencional sobre algo que representa al “yo”. Pensamos en eso y lo hacemos a través de la categoría general del “yo”, y tenemos una consideración correcta o una consideración incorrecta de cómo “yo” existo.

  • Con la consideración correcta, pensamos en términos de un “yo” convencional.
  • Con la consideración incorrecta, pensamos en términos de un “yo” falso, el “yo” que no existe.

Pero en ambos casos simplemente estamos imputando o etiquetando “yo” sobre lo que sea que represente el “yo”.

Entonces, esto es de lo que vamos a hablar: cómo desarrollar un sentido saludable del “yo”, lo cual es pensar acerca de nosotros en términos de un “yo” convencional. Y cómo nos deshacemos de ese “yo” exagerado, el yo inflado con el cual nos identificamos y pensamos en nosotros mismos en términos de ese “yo” falso. En Occidente hablamos de un yo saludable y un yo exagerado. Un yo saludable es pensar en nosotros en términos de un “yo” convencionalmente existente; y un yo no saludable o exagerado es pensar en nosotros en términos de ese “yo” falso, el que no se refiere en verdad a la realidad.

El “yo” convencional sería: “yo no me considero nada especial. Soy uno de los siete billones de personas y quiero ser feliz. No quiero ser infeliz, igual que todos los demás”. Un sentido saludable del “yo” es pensar en nosotros en términos de eso. Y tengo que responsabilizarme de mi vida y de lo que experimento: todo es en términos de un “yo” convencional, este sentido saludable del “yo”. Pero, si pensamos en nosotros como: “soy el más importante, siempre debería salirme con la mía”, etc., y nos identificamos con ello, nos consideramos, usando nuestra terminología, como ese tipo de “yo”, entonces eso es un sentido exagerado del “yo”. Y como no se refiere a la realidad, nunca puede ser satisfecho. Es imposible que siempre nos salgamos con la nuestra y que todo el mundo nos considere lo más especial; eso es imposible, ¿verdad?

¿Y a dónde conduce eso? Conduce a la frustración, el sufrimiento, la infelicidad. En cambio, si pensamos: “soy uno de siete billones, nada especial. Para llevar una vida feliz, una vida realista, necesito llevarme bien con los demás, ser considerado con los demás; estamos todos en el mismo barco”, entonces eso conduce a una vida más feliz, ¿no es verdad? Más realista. Esto es pensar en términos de un “yo” convencionalmente existente, un sentido saludable del yo.

Por favor, reflexionen sobre esto, porque pienso que es importante para nuestro seminario que entendamos esta diferencia entre el “yo” convencionalmente existente, el que realmente existe, y el que no existe, el “yo” falso exagerado. No podemos pensar en un “yo” sin algo que represente a ese “yo”, ¿verdad? Hemos descubierto que cuando investigamos, al menos tenemos que pensar verbalmente “yo” para pensar en un “yo”. Así que realmente es sólo una cuestión de cómo consideramos que existe ese yo.

El yo como algo eterno

Bueno, ahora, nuestro tema (como dije y como se había anunciado) es el desarrollo saludable del yo mediante las etapas graduales del lam-rim. Y aunque existe lo que yo llamo el "lam-rim del Darma-light", el cual comprende estas etapas graduales de lam rim solo en términos de esta vida, la instrucción completa del lam-rim es lo que yo llamo "lam-rim Auténtico". Y el auténtico asume la existencia de vidas pasadas y futuras sin principio.

¿Qué implica eso? Implica que el yo, “yo”, yo soy eterno. Sin principio, ni final. Incluso si me volviera un buda, seguiría siendo "yo". Ahora, para que algo de este material fuera relevante, la pregunta a examinar sería: ¿creo que soy eterno? ¿Lo creo? Piensen en esto. Es realmente una pregunta muy interesante. De hecho, a menudo incluso se da el caso de que ni siquiera queremos pensar que no somos eternos.

Bueno, si somos creyentes de alguna religión occidental o de Medio Oriente, creemos que un Dios eterno nos ha creado, así que tenemos un origen sin principio. Y nuestras almas, mi "yo", es eterno, y después de esta vida podremos ir al cielo o al infierno (o quizás haya un purgatorio en medio, dependiendo de en qué rama de la religión occidental creamos), y eso será para siempre. Así que creemos, en estas religiones occidentales y del Medio Oriente, en un yo eterno. ¿De acuerdo? Dios no nos creó de la nada sino, en cierto sentido, de una parte de Dios, así que tenemos este origen sin principio como parte de Dios, y después vamos a durar para siempre, después de morir, en el más allá. Así que, un yo eterno. 
Pero ¿qué pasa si no somos creyentes, la cual me parece que es una larga tradición aquí en Letonia? Quizás no una larga tradición, pero al menos una tradición desde el siglo pasado, bien establecida. Así que, ¿qué creemos entonces si no creemos en una creación de Dios y en un cielo eterno o en la condena en el infierno? ¿Qué pensamos? Si no eres creyente, examina esta pregunta. ¿De dónde vienes y hacia dónde vas? Suena como una canción, ¿no?

Bueno, pienso que la mayoría de nosotros dará con la misma respuesta: nada. Venimos de la nada y regresamos a la nada. ¿Es eso correcto? Y si dices que te metes en la tumba y te quedas eternamente en la tumba: bueno, tu cuerpo está en la tumba, pero ¿estás "tú" en la tumba? Estoy en la tumba y estoy muerto. Bueno, "yo estoy muerto" implica que todavía sigue habiendo un "yo", y ¿cuál es la característica o fase en la cual se encuentra ese “yo”? La fase es la fase de la muerte. Si analizas eso, si piensas de forma lógica sobre esa afirmación: "yo estoy muerto". Está en tiempo presente, ¿verdad? Es un destino terrible. ¿Qué significa eso, que hay algo como ese tipo de "yo" que sigue existiendo en la Gran Nada? ¿Y estoy muerto solo por un corto periodo? No; estoy muerto para siempre: es algo eterno. Suena divertido, pero de forma lógica tenemos la tendencia a sacar esa conclusión de que, incluso si no somos creyentes, creemos que existe un yo eterno. Piensen en esto. ¿Tiene algún sentido? Tan raro como puede parecer, esta es la conclusión lógica.

Y es aterrador que vaya a convertirme en nada, ¿verdad? ¿Cómo podría ser aterrador si no eres realmente nada, a menos que existas como nada, como parte de nada? Naturalmente, el miedo podría ser debido también a que no estás del todo seguro. Todo el mundo dice que no es nada, se te enseñó que no es nada, pero realmente no lo sabes. Por lo tanto, si eres agnóstico y "no lo sabes, no estás seguro", eso todavía implica que habrá algo después que va a durar para siempre, no solo durante un mes, y que luego terminará. Así que, ya sea que lo admitamos o no, de hecho, creemos en un yo eterno. Cómo lo entendemos, cómo consideramos las diferentes fases de nuestra existencia a lo largo de la eternidad, eso será diferente, por supuesto, en función de nuestro marco conceptual. Pero realmente creo que todo el mundo piensa en términos de un yo eterno, si realmente examinamos de forma lógica todas las posibilidades.

Entonces, el renacimiento sin principio en el sentido budista es solamente una variable de los esquemas de un yo eterno para el cual esta vida es solo un episodio. Independientemente de cómo pensemos que es la vida eterna, esta vida de ahora es sólo un episodio o parte de ella. La mayoría de nosotros no recordamos el "yo" de una vida pasada o de varias vidas pasadas, y no conocemos el "yo" de las vidas futuras, pero esto no es sorprendente. Cuando estaba en el vientre como un feto, ¿eso era "yo"? Sí. ¿Lo recuerdo? No. Qué pasará cuando sea muy, muy mayor: ¿seguiré siendo "yo"? Todavía no ha sucedido, pero aún seré yo. No va a ser otra persona. Así que solo porque no recordemos las vidas pasadas y no conozcamos todavía el "yo" de las vidas futuras, eso no refuta la existencia de las vidas pasadas y futuras.

Espero que vean a dónde nos lleva todo esto. Nos lleva a todo el tema del precioso renacimiento humano, que es como empezamos el lam-rim, lo cual es relevante para cualquier persona, independientemente de si pensamos en términos de un renacimiento budista o una religión occidental o del Medio Oriente; o si no somos creyentes. Sea como sea, este es un episodio especial, esta preciosa vida humana es lo que tenemos ahora en términos de la eternidad del "yo".

¿Por qué es importante ser capaz de pensar en un "yo" eterno para apreciar realmente las meditaciones sobre el precioso renacimiento humano? Porque si sólo pensamos en esta vida y ni siquiera consideramos realmente las vidas pasadas o futuras, eso sería Darma-light, podríamos trabajar para aprovechar esta vida porque la muerte llegará. No va a durar para siempre. Así que podríamos tener una versión de la meditación Darma-light perfectamente beneficiosa sobre la preciosa vida humana. Pero si pensamos en esta vida sólo como un episodio de una continuación eterna mucho más larga, y no sabemos qué es lo que va a venir después, entonces se vuelve mucho más urgente el hecho de que usemos esta vida porque va a venir algo después de ella, incluso si es la Gran Nada. Bueno, ¿qué puedes hacer en la Gran Nada? Nada, obviamente.

Debería mencionar que hay otra consecuencia del Darma-light que es perfectamente válida y extremadamente útil, la cual es que existe otra variante de la eternidad, y esa variante es que podemos pensar en nuestros descendientes familiares que habrá en el futuro. O, incluso si no tenemos hijos, nuestro legado o nuestra memoria continuarán en el futuro y esperamos que dure. Así que podemos pensar en términos de "quiero usar esta preciosa vida humana para no dejar detrás de mí un desastre para mis hijos y mis estudiantes, y las personas que trabajan para mí, y las personas en mi sociedad y las personas del futuro (por ejemplo, si arruino el medioambiente, etc.)". Podríamos pensar en estos términos, así que quiero usar esta preciosa vida humana ahora para asegurarme de que dejo un buen legado.

Pero ¿a quién estamos engañando, en términos de cuán importante es para mí lo que la gente en el futuro va a experimentar, en comparación con la importancia que le doy a lo que experimentaré yo en el futuro? Lo que uno experimenta, para la mayoría de nosotros (a no ser que estemos súper desarrollados espiritualmente), es mucho más urgente que lo vayan a experimentar los demás en el futuro. Quiero decir, piensen en esto: si haces un desastre y otra persona viene a limpiarlo, ¿cómo lo ves en comparación con el hecho de hacer un desastre y que tengas que limpiarlo tú? ¿Cuál te produce más urgencia, en términos de no hacer un desastre?

Es mucho más urgente no hacer un desastre si vamos a tener que lidiar con ello nosotros mismos, en lugar de si lo dejamos para que nuestros descendientes u otras personas en el futuro lidien con ello. Por lo tanto, lo que hacemos con esta preciosa vida humana cuando pensamos en términos de "voy a tener que experimentar las consecuencias", es mucho más poderoso que pensar en términos de que otras personas tendrán que experimentar ese legado. Y esto es totalmente adecuado; es un sentido saludable del "yo", el hecho de que sea responsable de lo que haga, lo que haga con mi vida, porque experimentaré los resultados. Esta es una actitud sumamente saludable.

Incluso más maduro sería pensar que, además de mí, otros tendrán que experimentar las consecuencias. Ambos tendremos que experimentar las consecuencias. Pero solo pensar que no tendré que experimentar las consecuencias en absoluto, sino que otros lo harán, muestra algo que no es demasiado apropiado, en términos psicológicos. Así que piensen en ello.

En lo que estamos pensando es en la importancia y la utilidad de pensar en términos de un "yo" eterno, independientemente de cómo concibamos esa eternidad, para apreciar la preciosa vida humana que tenemos ahora. Si pensamos que, bueno, habrá algo después de eso también; esto es sólo un episodio.

Formas de progresar a lo largo de las etapas del lam-rim

Verán, existen dos formas, dos niveles, de progresar en el lam-rim. Me refiero a progresar en el lam-rim Auténtico; aunque progresar en el Darma-light es otra variante. Pero una forma de progresar en el lam-rim Auténtico, es lo que Su Santidad el Dalai Lama llama ciencia budista, filosofía budista; no necesariamente religión budista. Eso significa que se puede progresar en el lam-rim o, por lo menos, en el principio del lam-rim, no siendo un creyente budista. No empezamos como un creyente budista, ¿verdad? A menudo empezaríamos como una persona normal, con las creencias pasadas que sea que tengamos. Pero lo que quiero dejar claro aquí es que, si examinamos esto realmente, sí creemos en un yo eterno y creo que ese es el criterio principal para practicar el Darma Auténtico. Y mientras progresamos a lo largo de las etapas del lam-rim como no budistas, con el tiempo veremos el valor y la precisión, la corrección de la visión budista de la realidad, y después aceptaremos realmente el camino budista.

El momento en el que introducimos la visión correcta de la realidad puede variar a lo largo de las etapas graduales. Podemos introducirlo en el momento del refugio, lo que yo llamo "dirección segura". Tenemos que comprender realmente las cuatro verdades nobles para tener algo de confianza en lo que el Buda enseñó y logró. Para comprender las cuatro verdades nobles tenemos que comprender la vacuidad, la realidad y el camino verdadero. Por lo tanto, podría introducirse aquí. Si no, también podría introducirse en el nivel intermedio o el nivel avanzado. Las personas son diferentes.

En el nivel inicial, si practicamos el lam-rim Auténtico en esta primera variante, en la cual no empezamos como budistas, simplemente asumimos que las cuatro verdades nobles son correctas. No tenemos certeza sobre ellas; no las conocemos según la lógica y la inferencia, y mucho menos por la experiencia. Así que asumimos que son ciertas. Es sólo en el nivel intermedio y el nivel avanzado que nos involucramos realmente en la explicación del vacío; así que, eso está bien.

La segunda forma de progresar en el lam-rim Auténtico es que ya seamos budistas; ya aceptamos la visión budista. Entonces probablemente ya hayamos progresado en la instrucción del lam-rim y ahora retrocedemos, lo cual es muy, muy importante, y progresamos a lo largo de todo el procedimiento de las etapas graduales sobre la base de ser practicantes Mahayana: tenemos como objetivo la iluminación; para lograr la iluminación tenemos que usar este precioso renacimiento humano y este no va a durar, etc., etc., etc.

Estas son las dos variantes de la forma en que podemos progresar en el lam-rim Auténtico: empezando sin ser budistas, o empezando ya como budistas convencidos. Y, en ambos casos, lo que lo convierte en Darma Auténtico es que pensamos en términos de un yo eterno.

A diferencia de eso, tenemos el Darma-light, con el cual podemos progresar a través de las etapas del lam-rim a un nivel de pensar únicamente en mejorar esta vida, y que esto sea lo único que nos preocupe. Y esto puede ser muy beneficioso, pero no es demasiado fácil, en particular, en términos de la explicación del karma, ya que no experimentamos realmente los resultados de la mayoría de nuestras acciones en esta vida. Por lo tanto, nuestro entendimiento se vuelve un poco inestable.

Creo que eso es útil, espero, para apreciar las diferentes maneras con las que podemos trabajar con el material del lam-rim:

  • El Darma-light;
  • El Darma Auténtico sin ser budista inicialmente, sin estar realmente convencido o, incluso, conociendo las enseñanzas budistas sobre la realidad;
  • Y después, el Darma Auténtico sobre la base de haberse instruido ya en el camino budista, y entonces, regresar y fortalecerlo.

Lo que me gustaría hacer entonces este fin de semana, esta tarde, es lo que se llama "introducción". Es, por lo tanto, explicar el desarrollo saludable del yo mediante el Darma Auténtico, el lam-rim Auténtico, desde la perspectiva de no aceptar aún el punto de vista budista, como empezaríamos como una persona normal que, si lo pensáramos profundamente, comprenderíamos que, de hecho, creemos en un yo eterno; de una forma u otra, incluso si es en términos de esa Gran Nada: "ahora estoy muerto". Como dijimos, sigue habiendo un "yo" en ese "yo estoy muerto" en tiempo presente. ¿De acuerdo? Antes de que abra el turno de preguntas u observaciones, quizás ahora podamos reflexionar sobre cómo nos hemos aproximado al lam-rim, ya que intuiría que la mayoría de ustedes ya han estudiado el lam-rim, las etapas graduales, en cierto nivel de profundidad o superficialidad. ¿Cómo lo hemos enfocado y qué beneficios nos ha proporcionado?

Preguntas

Experimentar sufrimiento con el "yo" convencional o exagerado

Tengo una pregunta de clarificación: al principio dijiste que existe el "yo" convencional y el "yo" exagerado. El "yo" exagerado conduce al sufrimiento. ¿Cómo se podría lidiar con las enfermedades del cuerpo, con el "yo" convencional o con el "yo" exagerado? Porque la enfermedad también produce sufrimiento.

Bueno, antes que nada, ¿quién experimenta el sufrimiento físico de la enfermedad? Es el "yo" convencional. El “yo" falso no existe para nada. Podemos considerar de forma incorrecta el "yo" convencional y pensar que corresponde, que se refiere a algo real. Pero eso es un "yo" falso. No se refiere a nada real. Así que el "yo" falso no puede experimentar nada. Sin embargo, podemos experimentar la enfermedad y el sufrimiento de la enfermedad considerando el "yo" de forma incorrecta; por ejemplo: "pobre de mí", "yo soy la víctima", "nadie lo pasa peor que yo", "¿por qué esto me está pasando a mí?", y toda esta agonía mental que puede acompañar a la enfermedad.

Pero no es realmente una cuestión de dónde clasifiquemos el sufrimiento de una enfermedad, como si fuera debido al "yo" convencional o al "yo" falso, o que la afirmación que hice sobre pensar en nosotros en términos de un "yo" falso dirija al sufrimiento. No creo que haya una manera apropiada de mirar al fenómeno de una enfermedad física. Empieza a ponerse muy complejo. Ya sabes, me encanta dar respuestas largas. Algunas personas son muy habilidosas a la hora de dar respuestas cortas, pero yo no tengo esa habilidad; así que, por favor, déjame darte una respuesta larga.

Bueno, como ya hemos dicho, el yo convencional experimenta el sufrimiento de la enfermedad. El "yo" falso no lo hace. Eso está claro. Ahora, podrías decir: "bueno, la enfermedad ha surgido debido al karma. He hecho algo terrible en una vida pasada, acorté la vida de los demás y, como resultado, mi propia vida se ha acortado y tengo una enfermedad y todo eso; y que "actué así debido a la ignorancia, debido a la falta de darse cuenta sobre cómo yo existía. Pensé en mí en términos de un ‘yo’ falso". Bueno, uno podría dar esta explicación que, debería decir, es bastante simplista.

Antes de que empezáramos la grabación había mencionado algo sobre la presentación de Tsongkapa de los objetos que sirven como foco para desarrollar shámata: un estado mental tranquilo y estable. Y Tsongkapa dijo que enfocarse en la respiración era útil, usar eso como un objeto de enfoque, para aquellos que tienen mucha actividad mental verbal. Calmar esa actividad mental, simplemente al enfocarse en la respiración. Para aquellos que tienen ingenuidad, ingenuidad sobre la realidad, Tsongkapa recomienda poner el foco en el surgimiento dependiente en términos de los agregados.

Tsongkapa explica, no es demasiado fácil de entender, que en lo que nos enfocamos aquí es en una situación que estamos experimentando, supongamos, esa enfermedad física. Ha surgido de forma dependiente de causas y condiciones. Desde un punto de vista causal, estamos experimentando esa enfermedad como la maduración de una tendencia kármica. Digámoslo de forma un poco más personal: surge como resultado de una tendencia kármica, esa sería la causa. Pero después existen todas las condiciones para que haya madurado en este momento en particular. Sin esas condiciones no habría madurado ahora. Por lo tanto, el clima, lo que hice, podría haber una epidemia por ahí; muchas cosas diferentes: mi nutrición, la cantidad de ejercicio que hago, las personas que están en contacto conmigo. Podemos empezar a hacer una lista de todos los tipos de condiciones que contribuyeron a que se esté enfermo.

Existen todos los diferentes factores causales que están relacionados con mi respuesta emocional en términos de todo mi historial psicológico, y después, por supuesto, todo lo que ha afectado en términos de mi familia, mi educación, por qué hay cierta cantidad de lástima por uno mismo, tantas emociones diferentes que hay ahí. Y cada una de ellas surge de un tipo diferente de tendencia, un tipo diferente de hábito. Y la situación no existe en un vacío. Hay circunstancias también relacionadas con las facilidades médicas disponibles; cuáles son las facilidades hospitalarias disponibles; ¿tengo familiares y amigos que puedan cuidar de mí? ¿Estoy completamente solo? Tantos factores diferentes que contribuyen a la situación.

Así que la causa kármica, un tipo de acción previa que también fue cometida bajo todo un conjunto de condiciones y circunstancias, es sólo una parte de ese gran entramado de factores surgidos de forma dependiente. Y para lograr shámata con esto como tu objeto, Tsongkapa dice que simplemente tienes que enfocarte en la situación con tu forma de entenderla, es decir, que ha surgido de este enorme complejo de causas y condiciones:

  • Sin que haya un "yo" verdaderamente existente que sea el agente, el culpable de que eso haya sucedido;
  • y sin un "yo" verdaderamente existente que experimente el resultado, en otras palabras, la víctima, el pobre de mí. Así que, sin sentirse culpable: "yo soy el culpable de que eso haya pasado porque fui malo en una vida pasada";
  • sin un sentido de ser la víctima: "pobre de mí, no me merezco esto", ya sabes, como eso de "este es mi castigo", sin todo eso.

Simplemente, aquello surgió de forma dependiente a un entramado enorme de causas y condiciones, sin meterse en todos esos detalles. Este es tu objeto de shámata; y es una meditación brillante, absolutamente brillante.

¿Por qué saco este tema, aparte del hecho de que me parece que es una meditación fantástica? Es porque, cuando estudiamos el Darma, decimos que la raíz de todos los problemas, al igual que en los doce eslabones de surgimiento dependiente, el primer enlace, la raíz de todos los problemas, es este no darse cuenta de cómo existimos, como el yo existe, mi "yo" y todos los demás. Y no sabemos, o lo sabemos de forma incorrecta, y todo surge de aquí. Aunque eso sea correcto, lo malentendemos. ¿Cuál es el malentendido? Aparece en las cuatro visiones incorrectas de la segunda verdad noble, en términos de los dieciséis aspectos de las cuatro verdades nobles (esto lo digo para que veas que no me estoy inventando esto).

¿Qué es un entendimiento incorrecto de la causa verdadera del sufrimiento? Que todo el sufrimiento surge de una causa; que ese resultado surge únicamente de una causa. Puede haber una causa raíz, una causa que sea la más fundamental, pero no es exclusiva, que únicamente debido a "mí" y a que "yo soy tan estúpido que estoy experimentando sufrimiento”. ¿Pueden ver qué viaje de ego es eso y el peligro de pensar así? "Es por mi culpa, soy estúpido y no lo entendí, y por eso soy la pobre víctima, y ahora tengo que despertar y comprenderlo de forma correcta, y todos mis problemas desaparecerán". Esto es demasiado simplista; es pensar que los resultados verdaderamente surgen de una sola causa. Los resultados surgen de un entramado enorme de causas y condiciones.

Miren, aunque realmente nos estamos adelantando en la secuencia del lam-rim, este es un punto muy importante. Podemos ver la diferencia entre el "yo" saludable y el "yo" exagerado en términos de este punto en particular de ¿cuál es mi responsabilidad en términos del sufrimiento que estoy experimentando? El "yo" exagerado es el gran "yo" y es "todo por mi culpa", lo cual es una exageración del "yo", que todo lo que sucede es culpa mía. Ves cómo eso puede empezar a volverse algo paranoico: "hice esta cosa que estaba mal y esa cosa estúpida y todo eso en las vidas pasadas, y por esto estoy sufriendo".

Un sentido saludable del "yo" es: "sí, convencionalmente hice todo esto y, por lo tanto, existen las semillas kármicas para experimentar esto y lo otro, pero hay billones de circunstancias de otras causas y condiciones relacionadas”. Así que no exageramos el sentido del "yo", "yo soy responsable de cada desastre que sucede en el mundo, especialmente cada desastre que me sucede a mí. Todo es culpa mía". Esto es demasiado exagerado.

Lo que es realmente difícil es evitar los dos extremos.

  • "Todo es culpa mía" es un extremo: este es un "yo" exagerado.
  • El otro extremo es "yo no soy responsable para nada; experimento lo que me sucede sólo desde afuera. Yo no hice nada; soy inocente".

Estos son los dos extremos, y es en el medio en donde tenemos el sentido saludable de un "yo", y un sentido saludable de responsabilidad, pero no un sentido exagerado de responsabilidad. Así que estos dos parámetros de "inocente" y "culpable" no son en verdad apropiados para toda la explicación budista. Es muy interesante, de hecho, cuando lo pensamos, cómo formamos nuestras malinterpretaciones al sobre-imponer en el budismo ciertas cosas de nuestra cultura que provienen de nuestro sentido de la ley: culpable o no culpable, culpable o inocente. Es irrelevante.

Pido disculpas por usar todo el tiempo con una pregunta. Pero tu pregunta conduce a puntos muy importantes; es una buena pregunta. Y creo que también ayuda a hacer una introducción a cuáles son las diferencias entre un sentido saludable del "yo" y un sentido exagerado del "yo" cuando lo observamos desde el punto de vista de la responsabilidad de lo que experimentamos.

El egocentrismo y la raíz de los problemas versus las causas de los problemas

Si este "yo" falso es el egocentrismo, ¿se puede decir que la existencia convencional también sería el egocentrismo?

El "yo" falso no existe. Concebimos, de forma incorrecta, el "yo" convencional como el "yo" falso. Por lo tanto, ¿quién está siendo egocéntrico? No puede ser el "yo" falso porque el "yo" falso no existe. Es el "yo" convencional: mi experiencia del mundo tiene como parte de ella el factor mental del egocentrismo que acompaña a los diferentes momentos de mi experiencia. ¿Y qué más hay en mis cinco agregados (es decir, lo que construye mi experiencia, este conglomerado)? La consideración incorrecta del "yo". Pienso en el "yo" como el yo "falso": "yo soy el mejor, yo soy lo más fantástico, yo siempre debería salirme con la mía"; y otro factor mental de egocentrismo. Por lo tanto, sólo voy a pensar en "yo", lo que yo voy a obtener.

Aprendemos sobre el tema de estos factores mentales; podemos pensar en ellos solo como piezas de conocimiento y todo eso. Pero cuando somos capaces de analizar realmente el asunto en términos de estos sistemas, eso nos indica realmente cómo trabajar con diferentes problemas. Al fin y al cabo, todo lo que el Buda enseñó fue facilitar la superación de los problemas, la superación del sufrimiento. Así que, tengo egocentrismo; ¿qué sucede? El egocentrismo es el "yo", así que soy responsable; el "yo" convencional que experimenta las cosas. De forma incorrecta, considero que mi "yo" es el "yo" falso, y el egocentrismo acompaña todo eso. Así que, si elimino la idea incorrecta del "yo", dejaría de tener egocentrismo. ¿Ven qué es lo que hay que trabajar?

Si simplemente trabajamos en el egocentrismo y pensamos: "bueno, no tengo egocentrismo en absoluto”, pero todavía pensamos en términos de, ya sabes, este “yo”, “yo”, “yo”. Así que si pensamos en nosotros como "yo soy el mártir y yo no voy a ser egoísta, y yo voy a tomar todo el sufrimiento”, pues ahí lo que hay es un "yo" exagerado, así que todavía se sigue pensando en un "yo" falso. No se ha llegado a la raíz del problema, pero el problema en sí es complejo. Está compuesto de muchas partes, muchos factores.

Miren, la idea incorrecta del yo es la raíz de los problemas. Hay una gran diferencia entre "esta es la raíz de un problema, de forma que si quieres eliminar la planta tienes que deshacerte de la raíz" y decir "la raíz es la única causa de la planta". La planta ha crecido debido a muchas, muchas condiciones y muchas circunstancias que han contribuido a ello: el suelo, la lluvia, el clima; así que hay muchas cosas que la han afectado. Pero si quieres deshacerte de la planta, tienes que eliminar la raíz. Así es como entendemos el hecho de lidiar con el no darse cuenta o la ignorancia acerca del yo de una forma convencionalmente correcta; no en el sentido de "bueno, esa es la única causa" y "yo soy estúpido" y todo eso.

Así que, por favor, digieran esto por un momento: la diferencia entre la raíz del problema y "todo es debido a una sola causa y yo soy el culpable"; la diferencia entre deshacerse de la raíz del problema y pensar "todo es culpa mía".

¿Podemos experimentar los resultados de una situación de la que no se hayan producido las causas?

Esta es la cuarta ley del karma, que no se experimentarán los resultados a menos que se hayan creado las causas. Si se pudieran experimentar los resultados de las acciones que no se han cometido, eso se convertiría en el extremo de "soy totalmente inocente, yo no hice nada, así que ¿por qué me está sucediendo esto a mí?" Este es el extremo de ser la víctima; el extremo nihilista.

Bueno, dejémoslo aquí por esta noche con la dedicatoria. Pensemos que cualquier entendimiento, cualquier fuerza positiva que haya surgido de esto, se vuelva más y más profunda y actúe como la causa que contribuya a la iluminación de todo el mundo, no solo "yo", "yo", "yo", "yo quiero iluminarme". Por eso el capítulo décimo de Shantideva, el capítulo de la dedicatoria, es tan maravilloso. Porque siempre habla en términos de "que todo el mundo esto, que todo el mundo lo otro”; nunca es “que yo".

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