La tradición Gelug-Kagyu
Este tema se encuentra en diversas tradiciones del budismo tibetano. Proviene de la India. En concreto, nos enfocamos en la tradición del linaje Gelug, conocida como la tradición Gelug-Kagyu de Mahamudra, cuyo nombre quizás resulte un tanto sorprendente.
[Ver: Texto raíz de Mahamudra]
La palabra “Kagyu” (bka'-brgyud) significa “un linaje de las palabras iluminadoras de un buda”, y por eso hay algunos comentaristas que dicen: “Bueno, el título aquí no significa realmente la tradición Kagyu; en realidad significa la tradición mahamudra de las palabras iluminadoras del Buda que se encuentran en la tradición Gelug”. Quieren dejar de lado al Kagyu aquí como si se refiriera a la tradición Kagyu real, pero Su Santidad el Dalái Lama no está de acuerdo con esto, siguiendo a otros comentaristas. El texto fue escrito por el Cuarto Panchen Lama, y el Cuarto Panchen Lama escribió su propio comentario al respecto; en este autocomentario, como lo llamaríamos nosotros, el Cuarto Panchen Lama cita extensamente a los maestros Kagyu, por lo que está bastante claro que se está basando en la tradición Kagyu.
Además, el Cuarto Panchen Lama fue el tutor del Quinto Dalái Lama y, sin duda, el artífice de toda la política del Quinto Dalái Lama para traer la paz al Tíbet tras 150 años de guerra civil y generar armonía entre las diferentes tradiciones del budismo tibetano. Resulta perfectamente lógico, a partir del comentario del Panchen Lama y del tipo de trabajo que realizaba, que esté uniendo las tradiciones Kagyu y Gelug.
Sin embargo, el Panchen Lama deja muy claro que no se lo está inventando; dice con toda claridad en sus primeras líneas que estas enseñanzas provienen de un linaje de Tsongkhapa, el fundador de la tradición Gelug, pero que solo las está escribiendo por primera vez. Hasta entonces, desde la época de Tsongkhapa hasta la suya, que fue hace unos 200 años, esta tradición era solo oral.
Ahora bien, debemos tener presente que Tsongkhapa estudió con maestros de todas las tradiciones existentes en su época. Tuvo maestros Kagyu, Sakya, Nyingma y también de los diversos linajes Kadampa. En cuanto al mahamudra, poseía lo que se denomina "el linaje distante", que se remonta al Buda a través de la línea de lamas Kagyu, pero no se limitaba solo al Kagyu; también encontramos mahamudra en el linaje Sakya.
Tsongkhapa también tiene lo que se llama el "linaje cercano". El Panchen Lama se refiere a este "linaje cercano", y este proviene de una visión que Tsongkhapa tuvo de Manjushri. Ahora bien, debo decir que realmente desconozco qué es una visión en sí y qué sucede durante ella. En cualquier caso, Tsongkhapa tuvo una visión muy profunda de Manjushri, quien le impartió muchas enseñanzas, pero, en particular, creo que lo más significativo es que Manjushri le indicó claramente dónde buscar en las fuentes indias para obtener la comprensión más profunda de la vacuidad.
Tsongkhapa fue un gran revolucionario. Creo que esa es la palabra adecuada para él, ya que reinterpretó por completo la mayoría de las enseñanzas que se impartían en el Tíbet hasta entonces. Es un fenómeno muy interesante, si lo pensamos bien, porque Tsongkhapa, como todo gran lama tibetano, pone gran énfasis en la entrega al maestro espiritual, lo que suele llamarse "devoción al gurú". Se podría pensar que un discípulo no podría estar en desacuerdo con su maestro, especialmente en lo que respecta a las enseñanzas y a su comprensión.
Sin embargo, existe una larga tradición de discípulos que discrepan con la interpretación de sus maestros y, en cierto sentido, van más allá de ellos. El mejor ejemplo es el de Atisha con su maestro Dharmakirti, también conocido como Dharmapala, en Sumatra, quien sostenía la perspectiva Chitamatra, mientras que Atisha sostenía la perspectiva Madyámaka. Discrepar con el maestro en estos puntos no implica faltarle al respeto, ya que Atisha, al igual que Tsongkhapa, aprendió mucho de sus maestros, y lo reconocieron firmemente.
Toda la tradición del budismo, tal como se practica en el Tíbet, sigue la tradición del Monasterio de Nalanda en la India, que utiliza el debate y la lógica. Si uno puede demostrar inconsistencias lógicas en el pensamiento de otra persona, incluso si se trata de su propio maestro, entonces, según lo que dijo el propio Buda, uno debe aceptar las consecuencias de la lógica, y eso no es una falta de respeto.
Desde otra perspectiva, cada persona tiene experiencias meditativas diferentes, y no hay razón para que las experiencias meditativas de todos sean exactamente iguales. Por muy cerca que estemos de nuestro maestro espiritual, eso no significa que nuestra práctica meditativa individual sea una réplica exacta de la de nuestros maestros. Al fin y al cabo, somos continuos mentales diferentes y hemos tenido vidas anteriores distintas y separadas.
Entonces, ¿qué hizo o añadió Tsongkhapa a esta tradición de mahamudra que recibió de sus lamas Kagyu? El Panchen Lama lo deja muy claro en su texto. Cuando hablamos de mahamudra, nos referimos a la meditación sobre la naturaleza de la mente. Como con cualquier fenómeno, podemos hablar de la naturaleza convencional o superficial de la mente, y podemos hablar de su naturaleza más profunda.
La naturaleza superficial de algo es lo que parece ser. Es superficial en el sentido de que es la apariencia superficial y, como implican tanto la palabra sánscrita como la tibetana, esconde algo más profundo. Lo que oculta es la naturaleza más profunda, y esta naturaleza más profunda es cómo algo realmente existe; en otras palabras, la vacuidad. La vacuidad se refiere a su forma de existir desprovista de formas imposibles. Todo el mundo está de acuerdo en eso, pero en lo que la gente discrepa es en cuáles son las formas imposibles en que las cosas están desprovistas de existir.
Lo que Tsongkhapa hace en su interpretación del mahamudra es aceptar y seguir los métodos tradicionales Kagyu para reconocer y meditar en la naturaleza superficial o convencional de la mente. Sin embargo, introduce su propia forma de meditar en la naturaleza más profunda de la mente, tal como le indicó Manjushri que siguiera de las fuentes indias de Buddhapalita. Así, tenemos el método tradicional Kagyu de meditación sobre la naturaleza convencional o superficial de la mente y el método Gelugpa de meditación sobre la vacuidad de la mente. Por eso se conoce como la tradición Gelug-Kagyu del mahamudra.
Este no es el único ejemplo de este tipo de tradición combinada. También lo encontramos en las tradiciones Kagyu, donde se combinan prácticas de tipo mahamudra/dzogchen. Por ejemplo, un gran maestro Kagyu llamado Karma Chagme (Kar-ma Chags-med) introdujo un sistema en el que se medita al estilo mahamudra hasta cierto punto y, para las etapas finales, se sigue un enfoque tradicional Nyingma dzogchen.
Uno podría empezar a cuestionar todo este método de combinar diferentes tradiciones a la luz de una afirmación muy contundente de Su Santidad el Dalái Lama: no debemos mezclar prácticas. Sin embargo, Su Santidad explica que "mezclar" en realidad significa adulterar, es decir, juntar todo en una sola sopa. En este caso, lo que hacen estos grandes maestros como Tsongkhapa y Karma Chagme no es mezclar todo en una sola etapa de la práctica, sino tomar diferentes tipos de prácticas tradicionales y realizarlas en secuencia. Eso no es mezclarlas en una sola sopa; es como tener diferentes platos en una comida; es como empezar la comida con borscht y terminar con pizza. Para algunos, puede que sea muy apetitoso, para otros, puede que no.
En cualquier caso, tenemos este linaje y tradición. Se podrían dar varios ejemplos más, pero creo que estos son suficientes para combinar diferentes prácticas por etapas. Ahora, pasemos a nuestro texto, y lo que he pensado hacer es simplemente ofrecer una breve reseña sin analizarlo línea por línea. Yo mismo he recibido enseñanzas sobre esto cuatro veces: una de Gueshe Ngawang Dhargyey, dos de Su Santidad el Dalái Lama y una de Serkong Rinpoche. Intentaré explicarlo desde lo mejor de mi entendimiento, el cual, por supuesto, no es muy bueno.
Prácticas “preparatorias”, en lugar de prácticas “preliminares”
El Panchen Lama comienza de la manera tradicional, rindiendo homenaje respetuoso al mahamudra y luego a sus gurús, y luego explica sobre qué va a escribir. Esta es la forma tradicional y estándar en que comienza cualquier texto. Después, dice que dividirá su discusión en —la forma estándar, en la que se divide casi todo— las prácticas preparatorias, los métodos propiamente dichos y los procedimientos finales.
En cuanto a las prácticas preparatorias, creo que es importante que las entendamos como "preparación" en lugar de "preliminar". Traduzco "ngöndro" (sngon-'gro) como "preparación", en lugar de "preliminar". Desconozco la connotación de las palabras rusas, pero en inglés, cuando escuchamos "preliminar", la gente piensa: "No necesito los preliminares, ya soy avanzado. Mejor no hablar de eso, porque es aburrido y no tiene interés".
"Preliminar" simplemente significa lo que hacemos primero, y no es tan importante, pero "preparación" tiene una connotación diferente. Pensemos en el ejemplo de los nómadas que viven en tiendas de campaña y están a punto de emprender un viaje en caravana. Pues bien, para emprender nuestro viaje en caravana, tenemos que prepararnos, lo que significa empacar las tiendas; no podemos emprender el viaje a menos que nos preparemos empacando las tiendas, cargando los yaks, y luego partimos.
Eso es muy diferente a un preliminar, como en el cine, donde antes de la película principal, tenemos anuncios y avances de las próximas atracciones, que obviamente podemos omitir. Tiene una connotación muy diferente. Cuando leemos y aprendemos sobre lo que en tibetano se llama "ngöndro", debemos mantener en mente la imagen de la caravana de yaks y no la del anuncio del cine.
Ir en una dirección segura (refugio) como puerta de entrada al Mahamudra
Es bastante interesante cómo la terminología que el Cuarto Panchen Lama usa aquí recuerda mucho a las caravanas, pues dice que, para acceder a estas enseñanzas, la puerta de entrada, como la de una tienda de campaña, es tomar refugio o lo que yo llamo "dirección segura". Luego, el pilar central para levantar la tienda es la bodichita. Esto significa que ambos son absolutamente esenciales para poder practicar este mahamudra. Ahora bien, probablemente este no sea el momento ni la ocasión para entrar en detalles sobre la dirección segura, el refugio y la bodichita... Una afirmación como esa, por supuesto, siempre va seguida de un "pero...".
Cuando hablamos de lo que suele traducirse como "refugio", nos referimos a dar una dirección a nuestra vida. Es un proceso muy activo, no pasivo, y esa dirección la indica la Joya del Dharma, que el Buda enseñó como la tercera y la cuarta verdades nobles. Nos referimos a la verdadera detención de los oscurecimientos, a la verdadera detención de toda la basura —los problemas y sus causas— en el continuo mental de quienes han tenido una cognición no conceptual de la vacuidad, hasta llegar a los budas.
Los verdaderos caminos son, en realidad, las verdaderas mentes que son el camino; son las mentes, la comprensión que provoca esa detención y que es el resultado de la detención. Esto se refiere al camino ininterrumpido y al camino liberado en cada uno de los bhumis, de hecho, para quienes conocen los detalles técnicos. Es el camino ininterrumpido, la comprensión de la vacuidad que se deshará de una porción de basura que debemos desechar. Entonces, el camino liberado es la mente libre de esa basura. Siempre hay dos pasos.
La Joya del Buda son aquellos que tienen las verdaderas detenciones y los verdaderos caminos en su totalidad, y la Joya de la Sangha son aquellos que las poseen parcialmente, es decir, los aryas. Poseen un poco de esto, pero no todo. Ahora bien, si pensamos en ello, esto tiene una profunda conexión con el mahamudra; es absolutamente esencial comprender realmente la naturaleza de la mente para convencerse de que es posible deshacerse de la basura —todos los problemas y sus causas que se encuentran en el continuo mental— y de que es posible desarrollar el antídoto que los eliminará y el estado mental que resultará de ello.
Por supuesto, hay dos maneras de desarrollar esto. La primera sería –basándonos en la inspiración de varios maestros, basándonos en muchos estados emocionales, etc.– que queremos darle esta dirección a nuestra vida porque estamos convencidos de que, bueno, al menos nos ayudará un poco a ir en esta dirección. Una vez que vamos en esta dirección —al menos sabemos hacia dónde nos dirigimos— entonces, para que sea realmente firme, tendremos que esforzarnos mucho para realmente comprender y reconocer la naturaleza de la mente, de tal forma que estemos convencidos de que es posible; eso es lo que buscamos, la dirección en la que vamos, y no es solo una fantasía, sino que es realmente posible.
Después de todo, ¿cómo sabemos que existió un buda? ¿Cómo sabemos que es posible convertirse en un buda? ¿Cómo lo sabemos? ¿Es solo un bonito cuento de hadas? ¿O aspiramos a convertirnos en Papá Noel? Solo cuando comprendamos realmente la naturaleza de la mente, nuestro refugio, esta dirección segura, será realmente firme. Como preparación para poder investigar realmente la naturaleza de la mente, necesitaríamos desear ir en esa dirección que tiene esa conexión íntima con la naturaleza de la mente, la dirección que es indicada por las verdaderas detenciones y las verdaderas mentes que son el camino.
La puerta de entrada a la tienda es, al menos, ir en esa dirección de trabajar con la mente, y como se dice muy claramente en las enseñanzas, las acciones de nuestra palabra y cuerpo se derivan de las acciones de la mente. Una forma de práctica es primero darle esa dirección a nuestra vida, por la razón que sea —no queremos que las cosas empeoren, confiamos en que los budas pueden guiarnos en ese camino, etc.— así que primero hacemos eso y luego trabajamos para alcanzar la comprensión de la mente.
O la otra opción sería comprender primero la mente y luego, cuando estemos un poco convencidos de que todo este camino budista es posible, darle esta dirección a nuestra vida. Así pues, hay dos caminos. Como explica Su Santidad el Dalái Lama, para quienes tenemos una inclinación más emocional y devocional, el primer estilo es más adecuado: primero ir en esta dirección, motivados por la emoción y la devoción, y luego intentar comprenderla. O para quienes tienen una inclinación más intelectual, primero intentar comprender intelectualmente la posibilidad de ir en esta dirección, y luego darle esta dirección firmemente a nuestra vida.
Independientemente de cómo practiquemos, incluso si practicamos la segunda vía, no se obtendrá la comprensión más profunda de la mente ni la posibilidad de eliminar los oscurecimientos o la basura mental. Hay algo de comprensión, pero, en cualquier caso, esta dirección segura es una preparación absolutamente esencial para poder profundizar en el intento de comprender y reconocer la naturaleza de la mente.
La bodichita como poste central que sostiene la práctica de Mahamudra
Ahora, vamos en la dirección segura que nos lleva a la tienda. ¿Cuál es el poste central que sostiene la tienda? Es la bodichita. ¿Qué hace el poste central de una tienda? Le da la fuerza para que toda la tienda se mantenga en pie y no se derrumbe. La bodichita nos da la fuerza para seguir el camino hasta el final. Sin ella, es probable que toda nuestra práctica de mahamudra se derrumbe. Por lo tanto, necesitamos comprender qué significa realmente la bodichita, y eso no es tan fácil.
En primer lugar, debemos pensar en todos, y eso significa todos, y tenemos compasión – pensamos en su sufrimiento, queremos que lo superen– asumimos la responsabilidad de ayudarlos a superarlo, y vemos que la única manera de lograrlo es si nosotros mismos nos convertimos en budas. Pensamos en la escala más grande y amplia posible. La iluminación significa una mente que abarca a todos y a todo, y queremos ayudar a todos. Eso abarca a cada ser que existe.
Una mente iluminada es el punto final del refugio del Dharma. Posee la eliminación total de los oscurecimientos emocionales y cognitivos; posee todas las cualidades positivas que un continuo mental podría tener, y no solo avanzamos en la dirección que esto indica, sino que ahora queremos alcanzar este tipo de mente. El refugio o la dirección segura no significa necesariamente llegar hasta el final de este camino —a la iluminación—; podría llegar incluso hasta la liberación. Pero ahora, con la bodichita, queremos llegar hasta el final.
Si anhelamos un estado en el que la mente alcance su máximo potencial, esté totalmente libre de obstrucciones y sea plenamente capaz de todo lo que una mente es capaz de hacer; si ese es ahora nuestro objetivo, entonces podremos comprender realmente que es “preparación”. Necesitamos esto para poder, mediante la práctica del mahamudra, comprender, reconocer y realizar esta naturaleza de la mente.
Con la bodichita, anhelamos nuestra propia iluminación futura, que aún no ha acontecido, pero que sin duda puede acontecer. No anhelamos la iluminación en general. No aspiramos a la iluminación del Buda, que fue la del Buda Shakyamuni. Aspiramos a nuestra propia iluminación, pero esta no existe ahora, ¿verdad? Entonces, ¿qué aspiramos? ¿Anhelamos algo que no existe? Es bastante extraño. Entonces, uno tiene que empezar a reflexionar profundamente sobre las cosas que aún no han acontecido: ¿tienen algún tipo de existencia?
Estoy en la antesala de cumplir 70 años. Mi 70.º cumpleaños aún no existe, ¿verdad? Aún no ha sucedido, pero no es una fantasía; es algo que puede suceder. ¿Sobre qué base puede suceder? Puede suceder porque, personalmente, tengo 61 años y me hago mayor y me acerco a ese 70.º cumpleaños cada día. A menos que muera antes, puedo alcanzar ese 70.º cumpleaños, ese 70.º cumpleaños que aún no ha acontecido se convertirá en un 70.º cumpleaños que acontece en el presente, simplemente por el hecho de que estoy envejeciendo. Es una cualidad natural de mi continuo mental; sucede momento a momento. De hecho, no tengo que esforzarme para llegar a mi 70.º cumpleaños; sucederá de forma natural.
¿Qué hay de mi iluminación aún no acontecida? ¿Es lo mismo que mi 70.º cumpleaños aún no acontecido? Bueno, sí y no. En primer lugar, existe una base, una base válida para mi iluminación aún no acontecida; esto se conoce como naturaleza búdica, la naturaleza real de mi mente, mi continuo mental, tanto su naturaleza convencional como la más profunda. Sobre la base de esa naturaleza búdica, puedo alcanzar la iluminación, así como sobre la base del hecho de que mi continuo mental continúa, puedo envejecer y llegar a mi 70.º cumpleaños.
Dado el hecho de que, convencionalmente, la mente es capaz de conocerlo todo – es capaz de conocer cosas, ¿cierto? Y sobre la base del hecho de que la mente no existe de ninguna forma imposible, por lo que está libre de toda esta basura, es posible lograr la completa detención de toda esa basura y la comprensión total de todo. Sin embargo, no me exige ningún esfuerzo extra llegar a los 70 años, ya que ocurrirá de forma natural a menos que muera antes. No es lo mismo que alcanzar la iluminación. Tendremos que invertir un esfuerzo y un trabajo arduos enormes para alcanzarla.
Aunque la muerte podría impedirme cumplir 70 años, y nunca lo lograría en esta vida, no ocurre lo mismo con la bodichita. Verán, algo podría impedirme cumplir 70 años en cualquier vida. Podría nunca cumplir 70 años en ninguna vida, mientras que, con la bodichita, con alcanzar la iluminación, podrían surgir ciertos obstáculos que nos impidan alcanzarla en esta vida, pero no hay nada que pueda impedirlo por completo.
Si realmente hemos comprendido la naturaleza de la mente, y si realmente hemos comprendido la tercera y la cuarta verdades nobles, entonces estaremos convencidos de que es posible alcanzar la iluminación. Es posible para mí alcanzar la iluminación, y es posible para todos, incluso para el mosquito que zumbaba alrededor de mi cabeza y me mantuvo despierto anoche. Después de todo, si aspiramos a guiar a todos a la iluminación, necesitamos estar convencidos de que todos pueden realmente alcanzarla.
De esto se desprende que la bodichita es un tema muy profundo, simplemente comprender qué es. Primero que nada, nuestro anhelo es beneficiar a todos, llevarlos a la iluminación, y luego nos enfocamos en nuestra propia iluminación futura, que aún no ha acontecido, pero entendemos que puede acontecer gracias a nuestra naturaleza búdica. Trabajamos para lograrlo, para que ese logro realmente se convierta en un logro que acontece en el presente, para así beneficiar a todos.
Es con este pensamiento que, al comienzo de nuestra clase, cuando tomamos dirección segura o refugio, pensamos en quienes realmente han alcanzado la iluminación; ese es el resultado. Pensamos en nuestra propia iluminación futura, que anhelamos alcanzar con bodichita con respecto a eso, y ese es el camino que seguiremos para alcanzar ese resultado. Nos postramos y mostramos respeto a nuestra naturaleza búdica, que es la base que nos permitirá, con bodichita, trabajar hacia nuestra futura iluminación para convertirnos en un buda.
De esta discusión se desprende que la dirección segura y la bodichita guardan una estrecha relación con la meditación mahamudra para comprender la naturaleza de la mente. Si poseemos, al menos a nivel emocional y devocional, esta dirección segura y la bodichita, esa es la preparación. Hemos preparado nuestras maletas; tenemos todo lo necesario para realizar esta meditación y tener éxito.
Construir los dos entramados para crecer dentro de la práctica de Mahamudra
Así que, nos hemos metido en la tienda; hemos colocado el poste central para que la tienda sea estable, y ahora podemos practicar en ella; podemos vivir en ella. El Panchen Lama dice: “Que estas no sean solo palabras de tu boca”, en otras palabras, ¡siente esto sinceramente desde el corazón!
Luego, el Panchen Lama dice que, para poder ver la naturaleza de la mente, necesitamos construir dos – yo los llamo "entramados", pero a veces se llaman "colecciones": un "entramado de fuerza positiva" y "conciencia profunda", o a veces "colección de mérito" y "colección de sabiduría o comprensión profunda". No se trata de "colecciones" en el sentido de una colección de sellos, sino que lo que hacemos es, por un lado, meditar con bodichita y compasión, y ayudar a la gente, lo que genera cada vez más fuerza o energía positiva, y toda esa fuerza o energía se conecta entre sí y se fortalece cada vez más. Además, estudiamos y meditamos cada vez más sobre la vacuidad, y toda nuestra comprensión y todo lo que aprendemos se conecta, por lo que se fortalece cada vez más. Obtenemos esta gran fuerza de la compasión, el amor y la bodichita, y trabajamos para construir estos dos entramados, para fortalecerlos cada vez más. Es como inyectar energía en un sistema, en un sistema orgánico.
Ahora, podemos pensar en esto como una analogía con el agua. Si le aplicamos suficiente energía, de repente alcanzará un punto crítico de transición en el que se reorganizará y se convertirá en vapor; hervirá. De igual manera, si fortalecemos estos dos entramados, obtenemos cada vez más fuerza positiva, más comprensión, con el tiempo, todo nuestro sistema se reorganizará —¡pum!— y alcanzaremos la comprensión del mahamudra; finalmente nos convertiremos en arya, obtendremos la cognición no conceptual de la vacuidad de la mente. Por lo tanto, necesitamos invertir mucha energía en nuestro sistema.
Además, necesitamos purificarnos de obstáculos u oscurecimientos mentales. Claro que lo único que realmente eliminará los oscurecimientos mentales es la cognición no conceptual de la vacuidad. Porque, verán, tenemos un enorme potencial para causar más problemas, tener trastornos emocionales y todo tipo de cosas. Nuestro comportamiento previo tiene mucho potencial para eso. ¿Qué activará esos potenciales? Lo que las activará es nuestra... es muy complejo, pero para simplificarlo, es básicamente nuestra ignorancia, nuestro no darse cuenta, nuestra confusión.
Si adquirimos la cognición no conceptual de la vacuidad y somos capaces de permanecer en ella constantemente, nada activará estos potenciales. Si no hay nada que pueda activarlos, ya no hay potenciales. Solo podemos hablar de un potencial en función de su maduración futura. Si no hay maduración futura, no hay potencial. El potencial para algo solo existe con relación a ese algo, es decir, su potencial para que realmente pueda suceder. Eso es lo único que realmente purificará todas estas repercusiones kármicas, potenciales, etc., esta cognición no conceptual de la vacuidad y permanecer en ella constantemente.
No deberíamos engañarnos, entonces, pensando que la recitación del mantra de cien sílabas de Vajrasatva, que es lo que hacemos en esta etapa de nuestra práctica como preparación, nos liberará de todos estos oscurecimientos para siempre, como lo hace la comprensión de la vacuidad. Realizar la práctica de Vajrasatva —y hacerlo a la perfección, por supuesto— es como lavarse las manos. Nuestras manos están limpias después de lavarlas, pero eso no significa que nunca se volverán a ensuciar.
Sin embargo, queremos lavarlas para poder hacer algo muy delicado con ellas, como un neurocirujano o algo similar. Como preparación para una operación cerebral, nos lavamos las manos. "¿En dónde recibiste todo el entrenamiento?". "En la facultad de medicina". De igual manera, para realizar esta operación en nuestra mente, para intentar comprender la naturaleza de la mente, necesitamos construir mucha fuerza. Aquí construimos los dos entramados, y necesitamos tener nuestra motivación, bodichita, etc.; tenemos que sumergirnos en todo este estudio y práctica, y luego necesitamos lavarnos las manos, así que necesitamos realizar alguna práctica de purificación como la de Vajrasatva.
Abrir nuestra mente al Mahamudra solicitando inspiración a nuestros gurús
Una vez hecho esto, el paso final de nuestra preparación es "hacer peticiones sinceras a nuestro gurú raíz, inseparable de todos los budas de los tres tiempos". Ahora bien, ¿qué significa hacer peticiones? ¿Qué hacemos diciendo: "Oh, gurú, por favor, por favorcito, déjame ver la naturaleza de mi mente. Te haré ofrendas todos los días. Por favor, déjame verla. Seré un buen chico; seré una buena chica, solo déjame ver la naturaleza de mi mente"? Bueno, no creo que sea una práctica tan infantil. ¿De qué estamos hablando realmente con respecto a hacer peticiones?
Dado que esto se enfatiza en tantas enseñanzas, lo que hacemos es básicamente abrirnos a la inspiración. Esta idea de apertura es clave aquí; es fundamental. Nos abrimos al Buda, al Dharma y a la Sangha, esa dirección segura en la vida; en lugar de no ir a ninguna parte o tomar una dirección negativa, nos abrimos a una dirección positiva. Así, nos abrimos a la inmensidad de todos los seres y a la inmensidad del estado iluminado de la mente cuando desarrollamos la bodichita, y nos abrimos a la inmensidad de la intensidad de la compasión por todos.
Al realizar esta purificación de Vajrasatva, por ejemplo, cuando hablan de confesión, la palabra para eso es "apertura", y es como cuando cortamos un trozo de madera y lo partimos con un hacha: "Admito todas las cosas negativas que he hecho, me abro y quiero deshacerme de ellas". Ahora bien, lo que queremos hacer es abrirnos también a la inspiración de nuestro maestro espiritual. Para ver la naturaleza de la mente, tanto la convencional como la más profunda, esta debe estar completamente abierta. Si estamos un poco cerrados, no hay manera de que podamos ver realmente la naturaleza de la mente.
Cuanto más abiertos estemos a todas estas dimensiones que acabamos de mencionar, más preparados estaremos para el éxito en esta práctica. También necesitamos hacer que la mente sea cada vez más intensa. Intenso es como una bombilla de 20 vatios, en lugar de una de 200. Me parece que la bombilla es un buen ejemplo. Queremos ver la naturaleza de la mente, así que debemos hablar de la mente que observa la naturaleza de la mente y de la naturaleza de la mente que se observa. Cuanto más intensa sea la mente como objeto, más fácil será verla; y cuanto más intensa sea la mente que es el sujeto que está haciendo esto, más fácil será también verla.
Necesitamos que la mente, como objeto y como sujeto, sean intensas. Pensemos en el ejemplo de la bombilla: cuanto mayor sea su intensidad, por un lado, más visible será y, por otro, más fácil será verla. De este modo, queremos que la mente sea lo más intensa posible, ya que así tendremos una mente para observar la naturaleza de la mente que será más intensa y fuerte, y lo que observamos será aún más intenso y fuerte.
Claro, necesitamos que la bombilla reciba mucha electricidad, así que debemos construir estos entramados, y necesitamos limpiar la bombilla, por lo que tenemos que hacer purificación. También necesitamos conectarla a la corriente eléctrica, por lo que necesitamos dirección segura y bodichita. Luego, para aumentar la intensidad, hacemos estas peticiones. Lo que queremos es abrirnos ahora a la inspiración de nuestro maestro espiritual; ya tenemos una gran intensidad proveniente de la compasión y la bodichita: “Realmente tengo que ayudar a todos”.
El gurú raíz es quien actúa como raíz, no como la semilla que da origen al crecimiento de la planta, sino que actúa como la raíz. La raíz de una planta es de donde obtiene su fuerza, por lo que el gurú raíz es quien más nos inspira y nos da la mayor fuerza. Para muchos de nosotros, será Su Santidad el Dalái Lama. Quizás nunca tengamos contacto personal con él, pero nos brinda una enorme inspiración personal.
Vemos a nuestro gurú raíz como "inseparable de todos los budas", como dice aquí mismo en el texto. Ciertamente, esto no significa literalmente que nuestro maestro sea un buda en el sentido técnico completo, ni que pueda multiplicarse en 20 mil millones de formas, atravesar paredes y conocer el número de teléfono de todos los habitantes del planeta. De lo que se trata es de ver la naturaleza búdica en el maestro espiritual y, a través de su inspiración, ver qué puede ser un buda, y que nosotros poseemos esa misma capacidad. Vemos la base, lo que vemos en el gurú como Buda, es la naturaleza búdica del maestro.
Vemos en nuestro gurú la naturaleza búdica del gurú, y eso nos inspira, como decimos en el yoga del gurú, a ser inseparables de él. Así como la naturaleza búdica es tan evidente en nuestro maestro —en términos de sus logros, inspiración, etc.—, nosotros también poseemos naturaleza búdica. En otras palabras, al ver la naturaleza búdica del maestro, cuando decimos “el maestro es un buda” y damos el nombre del resultado a la causa, en un nivel podemos ver que es una persona común y en otro nivel, con la misma validez, un buda. Sobre la base de la naturaleza búdica, somos un ser común y, por otro lado, somos un buda.
Sobre la base de la naturaleza búdica, somos seres ordinarios; sobre la base de la naturaleza búdica, somos un buda, y esto es lo que en el sistema Sakya se denomina la inseparabilidad del samsara y el nirvana. Esto no significa literalmente que el gurú sea un buda, sino que al comprender la naturaleza búdica —lo cual, por supuesto, no es tan fácil—, pero al comprenderla y verla con mayor facilidad en el maestro, podemos verla en nosotros mismos. Esta es una gran apertura para ser capaces de ver la naturaleza de la mente. Gampopa dijo que cuando comprendió la inseparabilidad de su mente y su gurú raíz, Milarepa, alcanzó el mahamudra.
Esto tiene que ver con todo el proceso de hacer solicitudes basadas en la comprensión de la naturaleza búdica, obtener inspiración, y la inspiración no es un estado emocional perturbador. Si, al pensar en nuestro gurú, nos volvemos emocionalmente inestables —"Oh, mi gurú", y lloramos, y cosas así—, esa no es una inspiración estable y adecuada. Es inestable. Cuando hablamos de la palabra que suele traducirse de forma no tan apropiada como "fe", que es un tipo de creencia segura, uno de los tres tipos es la "creencia lúcida", es decir, el tipo de creencia de que nuestro gurú posee la naturaleza búdica y todas las buenas cualidades, etc., que despeja la mente de emociones perturbadoras.
No estamos enamorados de nuestro gurú; esa no es la emoción de la que estamos hablando aquí, pero esta inspiración nos eleva. La palabra para "inspiración" es "chinlab" (byin-rlabs), "olas de abrillantamiento", es el término tibetano, y el término sánscrito adhishtana simplemente significa "edificante". "Bendición" es como se traduce a menudo, pero creo que eso introduce un sistema de otras creencias religiosas que realmente son irrelevantes aquí. ¿Cómo obtenemos inspiración? Pensamos en las buenas cualidades del gurú y pensamos en la bondad del gurú, la bondad hacia todos, la bondad específicamente hacia nosotros, y eso inspira un fuerte estado emocional, que es un estado estable, no un estado perturbador. Esto realmente agrega energía a la mente, tanto como sujeto como objeto, y nos abre aún más.
Imaginar que nuestro Gurú se disuelve en nosotros y nos fusionamos en uno
El paso final es imaginar que nuestro gurú raíz desciende a nuestra coronilla y luego se disuelve en nosotros, y nos convertimos en uno. Esto no significa literalmente que nos convirtamos en un clon de nuestro maestro ni que tengamos todos sus hábitos convencionales: comer lo mismo, vestir la misma ropa, etc. Sin embargo, comprendemos que la naturaleza búdica del gurú y la nuestra son individuales: “Mi naturaleza búdica no es tu naturaleza búdica. Mi nariz no es la tuya, pero son equivalentes”.
Lo realmente importante aquí es que, si tenemos este estado de inspiración proveniente del maestro —es fuerte, nos conmueve profundamente—, cuando el maestro se disuelve en nosotros, experimentamos un estado mental muy gozoso y dichoso, profundamente intenso. No es lo mismo que visualizar una manzana frente a nosotros y que esta suba a nuestra cabeza y se disuelva en nuestro corazón. "¿Y qué?". No sentimos nada.
Cuando hemos hecho todas estas prácticas preparatorias de la dirección segura, la bodichita, la construcción de los dos entramados, la purificación, las solicitudes al gurú, la disolución del gurú en nosotros, entonces nuestra mente estará más abierta y en el estado más intenso, la cual entonces será la preparación para tener la mente más propicia –como objeto y como sujeto– para obtener la comprensión profunda del mahamudra.
Es muy importante comprender esto realmente, asimilar lo que significa. Si empezamos a intentar meditar sobre la naturaleza de la mente, y simplemente nos sentamos y empezamos a hacerlo, en la gran mayoría de los casos, nuestra mente no será muy intensa. Es como si no hubiéramos afilado el cuchillo para cortar algo. Primero tenemos que afilar el cuchillo; tenemos que lograr que la mente alcance el estado adecuado para luego practicar la meditación mahamudra.
Una vez que hemos comprendido la naturaleza de la mente y nos familiarizamos plenamente con ella, podemos verla constantemente. Si aún no lo hemos logrado y nos esforzamos por meditar en ella, estos pasos preparatorios son esenciales. Al menos una parte de ellos es una preparación para nuestra práctica. En palabras del Panchen Lama: “Que estas no sean meras palabras”.
Eso cubre el material de preparación, y mañana hablaremos de la práctica de meditación. ¿Tienes alguna pregunta?
Transmisión oral como permiso para practicar Mahamudra
¿Nos darías mañana un "lung" para meditar, permiso para meditar? Porque la pregunta importante es: ¿se puede meditar sin el permiso de un lama o un maestro? ¿O solo describirías cómo hacerlo?
Esa es una pregunta muy interesante porque entra en el debate sobre qué es un lung, una transmisión oral. Una transmisión oral, según entiendo, es la de un texto, no la de una meditación. La costumbre surgió en la India desde la época del Buda, cuando no se escribía nada durante los primeros tres siglos y medio o cuatro siglos posteriores a su muerte. Ninguna de sus enseñanzas estaba escrita; todas se transmitían oralmente. La gente tenía que memorizarlas y luego recitarlas.
Para estudiar las enseñanzas, era necesario tener a alguien que las hubiera memorizado antes que uno y escucharlo recitarlas correctamente, palabra por palabra, sin errores. Escuchar esto y recibir esta transmisión permitía tener la confianza de recibir las palabras de las enseñanzas correctamente. Si se escuchaba con suficiente frecuencia, o si se tenía muy buena memoria, se podía memorizar al escuchar a otras personas recitarlas correctamente. Esto era fundamental; de lo contrario, el texto se corrompía si las personas no lo recordaban ni recitaban correctamente.
La costumbre continuó incluso después de que los textos se escribieron. Ahora bien, lo interesante aquí es que, quien transmite oralmente un texto, no necesariamente tiene que entender nada del texto que recita. El único criterio es que lo recite correctamente sin cometer errores. Debo decir que me sorprendió mucho, pero lo que digo se basa en lo que Su Santidad el Dalái Lama me contó personalmente. Les contaré la historia; es interesante.
Existe uno de los textos más difíciles de Tsongkhapa, llamado la Esencia de la Explicación Excelente o Elocuente de los Significados Interpretables y Definitivos (Drang-nges legs-bshad snying-po). En cualquier caso, es el magnífico texto de Tsongkhapa sobre los sistemas Svatántrika y Prasánguika, los sistemas Mahayana. Tiene unas 250 páginas, y mi maestro Tsenshap Serkong Rinpoche solía recitarlo de memoria a diario como parte de su práctica diaria; fue uno de los maestros de Su Santidad el Dalái Lama.
Existe un linaje que proviene del propio Tsongkhapa, pero el padre de Serkong Rinpoche, Serkong Dorjechang, fue probablemente el yogui más consumado de su generación, y tuvo una visión de Tsongkhapa, quien le dio otra transmisión del texto, una explicación. Serkong Rinpoche tenía este doble linaje especial, y nunca realizó la transmisión oral a Su Santidad el Dalái Lama. Dijo que estaba esperando hasta tener algo realmente especial al respecto para poder explicarle a Su Santidad que no hubiera escuchado antes, y por eso estaba esperando. Antes de poder entregárselo, falleció.
Sin embargo, recibí el lung de este texto de Serkong Rinpoche, y fue una transmisión oral muy especial porque lo hizo de memoria, sin mirar el texto (250 páginas), lo recitaba todos los días como parte de su práctica, a una velocidad increíble. Así, la siguiente reencarnación de Serkong Rinpoche fue encontrada, y estoy muy cerca de él, si no más, que del anterior. Ahora tiene 22 años, y cuando tenía creo que 19 —debió de tener unos 19— deseaba mucho esta transmisión oral.
Buscamos y buscamos, y no quedaba nadie vivo que tuviera la transmisión oral excepto yo. Había otras dos personas presentes en ese momento, y Rinpoche no estaba interesado en obtenerla de ellas, así que quería que yo se la diera. Yo nunca había estudiado este texto, así que no entendía nada de su contenido, pero Rinpoche insistió mucho en que se lo diera. Le pedí permiso a Su Santidad el Dalái Lama: "¿Qué debo hacer?", ya que Su Santidad el Dalái Lama supervisa la educación de Serkong Rinpoche.
Fue entonces cuando Su Santidad me explicó que no importaba que no entendiera nada del texto. Recibí la transmisión oral y puedo devolvérsela a Serkong Rinpoche, ya que, obviamente, él es muy especial y es fundamental que continúe este linaje. Practiqué y practiqué recitando y leyendo el texto en voz alta, hasta que pude hacerlo sin hacer el ridículo, sin que fuera simplemente aburrido y una tortura para Rinpoche escucharme.
Luego, fui al monasterio de Rinpoche y le di la transmisión oral. Le leí el texto en voz alta, básicamente, y eso es todo; eso es una transmisión oral. De hecho, me sorprendió bastante que eso fuera todo. Pensaba que quien la daba debía tener una comprensión y un entendimiento profundo total del texto, y todo eso. Eso es muy diferente a otorgar votos. Cuando tenemos que conservar los votos de forma pura, o dar una iniciación, o cosas así, es una categoría muy distinta.
En cuanto a una transmisión oral o un permiso para una meditación, desconozco si existe tal cosa. Existen iniciaciones para practicar el nivel de práctica de tantra anutarayoga de esto, eso es algo diferente, pero eso se puede hacer a nivel de sutra, y este texto habla de ello a nivel de sutra. En cuanto a la transmisión oral del texto, no tengo el texto tibetano conmigo. Si lo tuviera, podría leértelo en voz alta; con gusto. Podría leerte mi traducción al inglés, pero no sé si te serviría de mucho. En fin, eso es todo en cuanto a la transmisión oral.
La pregunta, por supuesto, es qué tan útil es hoy en día, y esa es una pregunta difícil. Desde el punto de vista tradicional, se considera muy importante. Creo que es importante desde el punto de vista de sentirse parte de un linaje —continuidad, autenticidad, etc.—, al menos del material. Sin embargo, como dije, no implica necesariamente que quien da la transmisión entienda lo que dice; aunque espero que la mayoría de los grandes maestros que dan estas transmisiones orales sí entiendan lo que recitan, no parece ser un requisito previo. Por ejemplo, los grandes lamas que dieron transmisiones orales a Su Santidad el Dalái Lama, espero que entendieran lo que decían, y supongo que así fue.