Las seis perfecciones y la práctica cotidiana

Versos del 25 al 37 y versos concluyentes

Después, Togme Zangpo discute las seis actitudes de largo alcance o las llamadas “perfecciones” o “paramitas”, las cuales son una base muy importante para nuestra conducta de bodisatva. Los votos del bodisatva, particularmente los votos secundarios, son una forma de ayudarnos a practicar estos seis.

(25) La práctica de un bodisatva es dar generosamente sin esperar nada a cambio ni que madure algo kármico, porque si aquellos que desearían la iluminación deben renunciar incluso a su cuerpo, ¿qué necesidad de mencionar las posesiones externas?

La primera de las actitudes de largo alcance es la generosidad. “Actitudes de largo alcance” es una traducción muy literal del término sánscrito, en el sentido de que cuando desarrollamos estos estados mentales, son de largo alcance. Nos llevan muy lejos; de hecho, nos llevan hasta la iluminación.

Para ser más precisos, pueden llevarnos a la liberación, o tanto a la liberación como a la iluminación. En las escuelas hinayana del budismo también tenemos estas actitudes de largo alcance, pero ahí el objetivo de practicarlas es alcanzar la liberación y, por supuesto, ayudar a otros a lo largo del camino. Lo que hace que las actitudes sean distintivamente mahayana es la motivación de la bodichita. Por lo tanto, si vamos a practicar estas actitudes de largo alcance en el contexto mahayana, es muy importante que estén firmemente basadas en este anhelo principal en nuestra vida, la bodichita, para alcanzar la iluminación y ser capaces de ayudar a otros a lo largo del camino, y también tan plenamente como sea posible cuando finalmente alcancemos la iluminación.

Shantideva lo deja muy claro cuando dice que las seis actitudes largo alcance son solo eso – actitudes y estados mentales. No son acciones reales basadas en ellas. Como dice en Involucrarse en la conducta del bodisatva:

(V.9) (Después de todo) si la perfección del dar fuera que la pobreza de los seres errantes desapareciera por completo; entonces ¿cómo podrían los guardianes de la antigüedad haberla perfeccionado, si los seres errantes aún ahora están hambrientos?
(V.10) Se dice que la perfección del dar es a través de la mente que daría a todos los seres todo lo que es mío, junto con sus resultados; así, es la mente misma.

Dado que es la actitud de desear y estar dispuestos a darles a todos todo lo que es importante, entonces incluso si no tenemos nada, aun así podemos desarrollar esta actitud de largo alcance. Por ejemplo, podríamos imaginar: “que todos puedan disfrutar de este hermoso atardecer”, o lo que sea que disfrutemos. También podemos imaginar que les damos a otros lo que necesitan. Pero si tenemos cosas reales que podemos darles a los demás para ayudarlos, entonces no es suficiente solo visualizar e imaginar que les damos a los demás. ¡Sí necesitamos también dar en realidad!

Cuando de hecho damos cosas a los demás con generosidad, es importante hacerlo, como dice Togme Zangpo, sin esperar nada a cambio. No es una transacción comercial. No estamos negociando algo o dando para recibir algo a cambio. Esto no solo se refiere a querer obtener algo material, sino también al deseo de agradarle a la otra persona, que nos ame o incluso que nos agradezca. No debería de haber ninguna esperanza o expectativa de ello en absoluto. No es esa la razón por la que le damos a alguien. Cuando nuestra mano pone alimento en nuestra boca, ¿acaso la mano espera un agradecimiento, una felicitación o algo a cambio? Damos simplemente porque alguien necesita algo. Si tenemos esa habilidad de dar lo que necesitan y eso no va a causar un daño o algo parecido, entonces damos. Es como ver los platos sucios en el fregadero; no importa si son nuestros platos o los de alguien más: los platos necesitan ser lavados y entonces los lavamos.

De manera similar, cuando damos no deberíamos esperar que madure algo kármico. El hecho es que el resultado de la generosidad es que, particularmente en vidas futuras, tendremos riqueza. Es inapropiado aproximarnos al hecho de ser generosos, por ejemplo, dar donaciones a los centros de Dharma y cosas así, como si se tratara de una buena inversión, pensando que en el futuro obtendremos buenas ganancias de nuestra inversión y seremos ricos en nuestras vidas futuras. Además, es importante no estar apegados a los objetos que damos o insistir en que la otra persona los use de la forma en que nosotros queremos que los use. Una vez que damos un regalo, ¿a quién le pertenece, a la otra persona o a nosotros?

Por lo tanto, como dice Togme Zangpo, si aquellos que desearían la iluminación deben renunciar incluso a su cuerpo, como el ejemplo del Buda Shakyamuni quien, como un bodisatva muy avanzado en una vida previa, le dio pedazos de su cuerpo a una tigresa para alimentarla; entonces ¿qué necesidad de mencionar las posesiones externas? No solo necesitamos no estar apegados a nuestras posesiones externas, sino ni siquiera a nuestro cuerpo, en términos de darlo al servicio de los demás.

Si no somos un bodisatva avanzado, entonces, como dice en las enseñanzas, “un zorro no salta donde salta un león”. Si no estamos listos para dar nuestro cuerpo o nuestra vida a otros, entonces no deberíamos hacerlo. Intentar semejante conducta cuando no estamos listos, indudablemente desarrollará un estado mental muy negativo, el cual no es útil en absoluto. De hecho, es interesante preguntarnos como una prueba para ver qué tan avanzados estamos en términos de la generosidad: ¿qué tan dispuestos estamos a alimentar a un mosquito cuando aterriza en nuestro brazo y nos pica? La mayoría de las personas no están dispuestas a dejar que el mosquito tome nada. Como Su Santidad dice: “Solo toman una pequeña gota de sangre, no es mucho”.

Si estamos dispuestos a dar algo que no necesitamos, o que no nos gusta particularmente, o que ya no nos queda: “estoy cansado de esta ropa, así que se la daré a una persona pobre”, ese no es un gran logro. El punto es estar dispuestos a darles a los demás cosas que realmente deseamos, como nuestro “precioso tiempo”.

(26) La práctica de un bodisatva es salvaguardar la autodisciplina ética sin propósitos mundanos porque, si no podemos satisfacer nuestros propios propósitos sin disciplina ética, el deseo de satisfacer los propósitos de los demás es una broma.

La autodisciplina ética es la siguiente actitud de largo alcance. Es un estado mental que se refrena de actuar destructivamente y también es la fortaleza mental de involucrarse en algo constructivo para ayudar a otros. Cuando pensamos en esta autodisciplina, necesitamos pensar en un sentido más amplio, como al pensar en la generosidad necesitamos pensar, no solo en dar cosas materiales, sino también ayuda, tiempo, nuestra atención y amor, enseñanzas y demás.

Togme Zangpo señala que salvaguardar la autodisciplina ética, en otras palabras, vigilar para asegurarnos de que actuamos de forma apropiada y no inapropiada, es algo que necesitamos hacer sin propósitos mundanos. ¿A qué se refiere con propósito mundano? ¿Por qué desarrollamos disciplina? Un atleta desarrolla disciplina y un músico desarrolla disciplina. Hay muchos tipos diferentes de disciplina que podemos desarrollar. Pero, ¿cuál es nuestra intención al desarrollar esta disciplina? ¿Es solo para un propósito mundano, para ser un buen atleta y ganar una medalla o ser un músico virtuoso? Lo que necesitamos hacer aquí es desarrollar la autodisciplina ética para ser capaces de alcanzar la liberación y la iluminación y ayudar a los demás, tanto a lo largo del camino como –y más aún - cuando hayamos alcanzado la iluminación.

Hay muchas formas en las que podemos desarrollar autodisciplina ética que son muy mundanas, por ejemplo, tonificar nuestro cuerpo como fisicoculturistas. Entrenamos todo el tiempo solo para vernos muy fuertes. O nos refrenamos de comer comida que engorda o que nos gusta porque queremos estar a dieta y atraer una pareja. Esto implica una gran vanidad. Estos no son los tipos de autodisciplina a los que nos referimos aquí. Esta es la razón por la que añado la palabra “ética” en la traducción del término, pero incluso la autodisciplina ética puede hacerse con propósitos mundanos. Por ejemplo, queremos ser buenos practicantes y no queremos ser malos budistas, porque queremos agradarle a nuestro maestro. Ese es un propósito mundano, ¿no es así? Recuerden, necesitamos practicar estas actitudes de largo alcance con bodichita, y no solo con bodichita convencional, sino con la bodichita más profunda, el entendimiento de la vacuidad. Por lo tanto, no estamos implementando la disciplina para nuestros propios objetivos egoístas.

Togme Zangpo afirma si no podemos satisfacer nuestros propios propósitos sin disciplina ética, refiriéndose a satisfacer las metas de los niveles inicial e intermedio. Para nuestros propios objetivos queremos tener un mejor renacimiento, una preciosa vida humana, y queremos alcanzar la liberación. Si no podemos alcanzar esas metas sin autodisciplina ética, ¿cómo podemos siquiera pensar en satisfacer los propósitos de los demás, en términos de alcanzar la iluminación, sin esta autodisciplina ética?

(27) La práctica de un bodisatva es desarrollar la paciencia como un hábito, sin hostilidad ni repulsión hacia nadie, porque para un bodisatva que desea riqueza de fuerza positiva, todos aquellos que causan daño son iguales a tesoros de joyas.

La paciencia es el estado mental con el que no nos enojamos con aquellos que nos hacen daño; no nos enojamos con todas las dificultades que tendremos que soportar para alcanzar la iluminación; y no nos hartamos con todas las dificultados involucradas en ayudar a los demás. No es tan fácil ayudar a otros y, por lo tanto, necesitamos construir la paciencia como un hábito. A eso es a lo que se refiere la palabra “meditar”, pero necesitamos entender que su significado real es construir un hábito beneficioso. Así que al practicar una y otra vez, necesitamos hacer de la paciencia un hábito. La forma en la que desarrollamos el hábito de la paciencia es no tener hostilidad ni repulsión hacia nadie. Sin importar qué tan difíciles puedan ser de ayudar, sin importar qué tan destructivos sean hacia nosotros, nos refrenamos de enojarnos.

Como explica Su Santidad el Dalái Lama, la paciencia y la tolerancia no son una señal de debilidad, realmente son una señal de increíble fortaleza. Tener paciencia no significa que dejamos que otros actúen destructivamente o pasen por encima de nosotros sin que hagamos nada al respecto. Lo que significa es que diferenciamos a la persona de sus acciones y no nos enojamos con la persona. Como dice Shantideva, si hay una situación difícil y podemos hacer algo para cambiarla, entonces ¿por qué enojarnos? Simplemente lo hacemos. Si hay una situación en la que no hay nada que podamos hacer, ¿por qué nos enojamos? No será de ayuda.

Tener paciencia es, como dice Togme Zangpo, una gran causa de acumular una enorme cantidad de fuerza positiva. Él dice: para un bodisatva que desea riqueza de fuerza positiva, eso generalmente se traduce como “mérito”, todos aquellos que causan daño son iguales a tesoros de joyas. ¿Por qué? Bueno, ¿cómo podríamos desarrollar paciencia si no hubiera otros que son molestos y difíciles? Encontramos un pensamiento similar en otros textos del entrenamiento mental. Aquellos con los que podemos practicar la paciencia son grandes tesoros, porque a través de eso podemos construir una riqueza de fuerza positiva con la cual podemos alcanzar la iluminación.

(28) La práctica de un bodisatva es ejercer perseverancia gozosa, la fuente de las buenas cualidades para los propósitos de todos los seres errantes, ya que podemos ver que incluso los shrávakas y los pratyekabudas, quienes lograrían solo sus propios propósitos, tienen tal perseverancia que ignorarían un incendio que ha estallado en su cabeza.

La perseverancia gozosa es la cuarta de las actitudes de largo alcance. La palabra sánscrita para esta actitud, “virya”, está relacionada con la palabra sánscrita “vira” que significa “héroe”, la palabra latina “vir” que significa “hombre” y la palabra en inglés “viril”. Así, connota un coraje heroico y vigor para involucrarse enérgicamente y lograr una meta positiva que es difícil de alcanzar. Con esta actitud, soportamos y continuamos y continuamos con nuestro trabajo espiritual, sin importar qué tan difícil sea, sin desanimarnos nunca, sin ser flojos, sin sentimientos de incompetencia, como al pensar “no puedo hacerlo”, y sin dejar las cosas para mañana. Nos regocijamos en lo que estamos haciendo, específicamente al perseverar en la actividad constructiva. Esta es la fuente de las buenas cualidades, en otras palabras, alcanzar la iluminación por el propósito de beneficiar a todos.

Si los practicantes hinayana, los shrávakas y los pratyekabudas, que trabajan solo para obtener su propia liberación, tienen una increíble valentía heroica, perseverancia y esfuerzo por alcanzar su meta, entonces nosotros, que estamos trabajando como bodisatvas para beneficiar a los demás, necesitamos aún más. Los shrávakas son aquellos que tienen la oportunidad de escuchar las enseñanzas del Buda; mientras que los pratyekabudas practican sobre la base de los instintos durante las eras oscuras en las que las enseñanzas de los budas no están disponibles. El ejemplo que se da aquí, el cual proviene también de textos anteriores, de demostrar el tipo de perseverancia y valentía que estos shrávakas y pratyekabudas tienen, es la perseverancia y la valentía de continuar con su meditación o cualesquiera prácticas espirituales que estén haciendo, aun si un incendio ha estallado en su cabeza. Aun si su cabeza está en llamas, lo ignorarían: no entrarían en pánico ni dejarían todo para apagar el incendio. Por el contrario, se alejarían de eso, lo ignorarían y continuarían con su práctica de meditación. Si tienen tal perseverancia heroica que no se distraerían por sus propias necesidades mundanas individuales, entonces necesitaríamos incluso más como bodisatvas.

Ignorar un incendio que ha estallado en su cabeza se refiere básicamente a la renuncia. Renuncian a esta preocupación mundana en torno al fuego en su cabeza. El término literalmente significa alejarse de él. Por supuesto, algunas personas interpretarían esto como “alejar el fuego” o “apagar el fuego”, pero ese no es el significado. El significado aquí es la renuncia.

(29) La práctica de un bodisatva es desarrollar como un hábito una estabilidad mental que supere puramente las cuatro (absorciones) sin forma, al comprender que un estado mental excepcionalmente perceptivo, totalmente dotado de un estado tranquilo y estable, puede vencer totalmente las emociones y actitudes perturbadoras.

Este verso está lleno de argot y términos técnicos. Se refiere a la actitud de largo alcance de la estabilidad mental, algunas veces llamada “concentración”, pero no significa simplemente concentración. Es un estado mental estable que no es movido o influido por la volatilidad mental, el vagabundeo mental, la distracción o el embotamiento. Tampoco es desviado ni movido por las emociones perturbadoras, así que es estable. Esa es la verdadera connotación de este término.

Con esta estabilidad mental por supuesto que podemos hacer casi cualquier cosa, ¿no es así? El tipo de estabilidad mental que queremos alcanzar es uno que supere puramente las cuatro absorciones sin forma. Las cuatro absorciones sin forma son trances meditativos muy profundos; si nos volvemos apegados a ellos, eso causaría nuestro renacimiento en los cuatro diferentes reinos del plano de los seres sin forma, el reino sin forma. Esta estabilidad mental supera puramente eso. El término puramente es utilizado en el sentido de que estas cuatro absorciones sin forma están manchadas con no darse cuenta, con ignorancia y, por lo tanto, son impuras. Queremos obtener un tipo de estabilidad mental que es puro, que va más allá de eso, que no está mezclado con no darse cuenta ni con confusión.

¿En qué queremos ser capaces de enfocar esa estabilidad mental? ¿Cuál es el estado mental que queremos alcanzar que tendrá esta estabilidad mental? Es un estado mental que es una combinación o estado unido de vipáshana y shámata, para utilizar los términos sánscritos. Un estado mental tranquilo y estable es shámata y un estado mental excepcionalmente perceptivo es vipáshana. ¿Qué es un estado tranquilo y estable? Está aquietado de todo vagabundeo mental, volatilidad mental y embotamiento, y es estable de manera unipuntual en un objeto constructivo. Tiene un sentido de aptitud, un estado mental y físico muy estimulante de aptitud de la mente que puede enfocarse en cualquier cosa y permanecer ahí por tanto tiempo como se quiera.

Como mi maestro Serkong Rinpoche solía decir, es como tener un avión jumbo. Si lo dejas en el suelo, se queda ahí, pero cuando está volando en el cielo, simplemente va. Este es el sentido de aptitud de que la mente puede concentrarse y hacer lo que sea que queramos que haga, y permanecer en ese estado de manera estable. Es un poco similar al sentido de aptitud de un atleta bien entrenado. Por ejemplo, el cuerpo es tan apto que hay una sensación muy grande de que puede hacer lo que sea; puede correr para siempre.

Sobre esa base, uno puede ir más allá y unirlo con el vipáshana, un estado mental excepcionalmente perceptivo. Este es un estado mental que ya tiene shámata. Ya está tranquilo y estable, capaz de enfocarse en cualquier cosa, y además de este primer sentido de aptitud también tiene un segundo sentido de aptitud, que es capaz de percibir o entender cualquier cosa. No solo la vacuidad, puede entender cualquier cosa. Es totalmente apto y puede entender y percibir en todo detalle, con toda profundidad, cualquier cosa. Necesitamos darnos cuenta de que solo si tenemos este estado de vipáshana excepcionalmente perceptivo, por supuesto, completamente unido al shámata, seremos capaces de vencer totalmente como dice Togme Zangpo, las emociones y actitudes perturbadoras. Cuando nos damos cuenta de eso, nos esforzaremos para desarrollar estabilidad mental con ese estado unido de vipáshana y shámata. Esto, por supuesto, superará las cuatro absorciones sin forma, las cuales solo nos mantienen encerrados en el samsara.

(30) La práctica de un bodisatva es desarrollar como un hábito el darse cuenta que discrimina que está unido a los métodos, mismo que no tiene concepciones acerca de las tres esferas, porque sin darse cuenta que discrimina, las cinco actitudes de largo alcance no pueden producir el logro de la iluminación completa.

El darse cuenta que discrimina es usualmente traducido como “sabiduría”, pero me parece que es una palabra demasiado imprecisa y vaga. Estamos hablando de ser capaces de discriminar entre cómo existen realmente las cosas y cómo no existen.

Necesitamos darse cuenta que discrimina que está unido a los métodos. La palabra “métodos” se refiere a la bodichita, y la bodichita está basada en el amor y la compasión. El darse cuenta que discrimina de la vacuidad puede traernos liberación. Puede deshacerse de los oscurecimientos emocionales que impiden la liberación – concretamente el no darse cuenta (ignorancia), las emociones perturbadoras y las tendencias de ambos. Pero es solo cuando está unido a la bodichita que tiene la suficiente fuerza como para cortar el segundo conjunto de oscurecimientos, los cuales son los oscurecimientos cognitivos que impiden la omnisciencia y la liberación – específicamente los hábitos constantes de aferrarse a la existencia verdaderamente establecida que causan que la mente genere apariencias de existencia verdaderamente establecida. Por lo tanto, la bodichita con amor y compasión son los métodos que se mencionan aquí.

Este tipo de darse cuenta que discrimina necesita ser sin concepciones acerca de las tres esferas. Las tres esferas se refieren a la persona que está meditando, aquello en lo que está meditando y la meditación misma, y las concepciones son acerca de la existencia verdaderamente establecida. Queremos deshacernos de esa concepción de la existencia verdaderamente establecida de las tres esferas y, más aún, queremos que todo este entendimiento sea no conceptual. Cuando tenemos una cognición conceptual de cualquier cosa, proyecta una apariencia de existencia verdaderamente establecida y, hasta que nos liberemos, creemos que corresponde a cómo existen las cosas. En otras palabras, tenemos aferramiento a la existencia verdaderamente establecida, así que desde muchos puntos de vista realmente obtenemos una cognición no conceptual de la vacuidad.

¿Por qué necesitamos desarrollar este darse cuenta que discrimina de largo alcance? Togme Zangpo dice que es porque sin darse cuenta que discrimina las cinco actitudes de largo alcance no pueden producir el logro de la iluminación completa. Incluso con la bodichita convencional -el deseo de alcanzar la iluminación para beneficiar a todos- el solo practicar las primeras cinco actitudes de largo alcance no es suficiente. Todas necesitan estar acompañadas por el darse cuenta que discrimina de largo alcance de la vacuidad.

Asimismo, lo que es importante aquí es que necesitamos tener ese darse cuenta que discrimina acerca de las tres esferas y no solo acerca de la persona, “yo”. De acuerdo con el hinayana, solo necesitamos entender que una persona, “yo”, no existe de una forma imposible con un alma imposible. De acuerdo con el mahayana, el darse cuenta que discrimina de la vacuidad del “yo” no es suficiente para alcanzar la iluminación. Necesitamos obtener el darse cuenta que discrimina de la vacuidad de todos los fenómenos, como se indica con no solo “yo”, el que está meditando, sino también aquello en lo que estamos meditando y la acción misma de meditar. De acuerdo con la visión prasánguika según se afirma en la tradición guelug, necesitamos este darse cuenta que discrimina de la vacuidad de las tres esferas incluso para alcanzar la liberación.

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