Detalles de los modos de conocer: 7 Cognición subsecuente

Explicación detallada del “Compendio de modos de conocer”

Aprehensiones frescas y no frescas

La cognición subsecuente se define como un darse cuenta no válido que aprehende lo ya aprehendido. Al dividirla, existen tres tipos: las cogniciones subsecuentes que surgen en un continuo de (1) una cognición desnuda o (2) una cognición inferencial, y (3) las cogniciones subsecuentes que no son ninguna de estas dos.  

Para que una cognición aprehenda su objeto involucrado, debe tomarlo tanto de manera precisa como decisiva. Ser fresca significa que aprehende su objeto involucrado por su propio poder. La inclusión entre los dos conjuntos es la de cuatro posibilidades, un tetralema. Una cognición puede ser:

  • Tanto fresca como una aprehensión, como con una cognición válida.
  • Fresca, pero no una aprehensión, como en el caso de la cognición presuntiva.
  • Una aprehensión, pero no fresca, como ocurre con la cognición subsecuente. 
  • Ni fresca ni aprehensión, como ocurre con el recuerdo de una cognición distorsionada.

Un modo válido de conocer algo, por lo tanto, aprehende su objeto de manera fresca, es decir, por su propio poder. Esto no significa, sin embargo, que surja independientemente de sus diversas condiciones. Si una cognición es no conceptual, su surgimiento requiere previamente:

  • El objeto existente externamente como su condición focal (dmigs-rkyen) para servir como el objeto con el que se involucrará cognitivamente 
  • Los sensores cognitivos (dbang-po) como su condición dominante (bdag-rkyen) en la que se apoyará para potenciar su naturaleza esencial (ngo-bo) como cognición visual, mental, etc., para conocer este objeto.
  • El momento inmediatamente precedente de la conciencia como su condición inmediatamente precedente (de-ma-thag rkyen) que dará surgimiento a la creación de apariencias (gsal, claridad) y a conocer (rig, conciencia) en este siguiente momento de su continuo.

Si una cognición es conceptual, solo requiere las dos últimas. Pero, en ambos casos, al surgir de forma dependiente de un entramado de condiciones, la cognición válida aprehende su objeto involucrado únicamente mediante la potenciación de su propia condición dominante. Sin embargo, con la cognición subsecuente, el modo de aprehensión es diferente.

Consideremos el caso de una cognición subsecuente que sigue directamente a una válida. Al igual que el modo válido de conocer que la precedió inmediatamente, la cognición subsecuente también surge en dependencia de sus diversas condiciones y aprehende su objeto involucrado. Pero se dice que este objeto es el mismo que el ya aprehendido. ¿Qué significa esto? 

Solo las entidades objetivas pueden ser aprehendidas explícitamente, mientras que, entre las entidades metafísicas, las ausencias pueden ser aprehendidas implícitamente por la cognición desnuda y la cognición inferencial, y las categorías pueden ser aprehendidas implícitamente por el darse cuenta reflexivo. Las ausencias son conocibles por imputación y no pueden ser conocidas a menos que las entidades objetivas que son sus bases para la imputación sean conocidas explícitamente primero y luego simultáneamente con ellas. En el caso de las categorías aprehendidas implícitamente por la cognición desnuda válida del darse cuenta reflexivo, las categorías comparten la misma naturaleza esencial que la conciencia mental con la que son conocidas y no pueden ser conocidas por separado sin que esa conciencia mental, una entidad objetiva, sea aprehendida explícitamente de manera simultánea. Aunque estas entidades metafísicas aprehendidas implícitamente, al ser fenómenos estáticos, no experimentan cambios momento a momento, las entidades objetivas aprehendidas explícitamente simultáneamente con ellas son todas fenómenos no estáticos que sí experimentan cambios momento a momento. Así, tomado en su conjunto, el “paquete” entero de objetos aprehendidos explícita e implícitamente experimenta cambios momento a momento. 

Dado que la entidad objetiva aprehendida explícitamente por una cognición válida cambia de un momento a otro, la cognición subsecuente de ella no aprehende una vez más el mismo momento exacto del objeto que ya fue aprehendido. Recordemos que, según el Sautrántika, cada momento de un fenómeno no estático está sustancialmente establecido. No es que estos momentos de cognición subsecuente, que acontecen en el presente, estén conociendo los momentos inmediatamente precedentes, que ya no acontecen, de la vasija de barro. Más bien, aprehenden como su objeto el momento siguiente en el continuo que mantiene la identidad de ese objeto en la misma clase de elemento. Así, el momento “uno” de la cognición desnuda visual válida de una vasija de barro toma como su objeto el momento “uno” de la vasija de barro, mientras que el momento “dos”, que es la cognición desnuda subsecuente de la vasija de barro, aprehende el momento “dos” de la vasija de barro, y así sucesivamente. 

Sin embargo, esta es solo una descripción aproximada, porque la escuela Sautrántika también afirma que el objeto involucrado de una cognición desnuda sensorial, actuando como su condición focal, debe preceder inmediatamente a la cognición que surge como su resultado. Una causa viene antes de su efecto. Así, el momento "uno" de la vasija de barro especificada arriba se explica como el "objeto propio" (rang-yul) del momento "uno" de la cognición desnuda visual de él. Aunque este momento "uno" de la vasija de barro conocida surge en secuencia del momento inmediatamente precedente de la vasija de barro, sin embargo, a diferencia de la cognición subsecuente de la vasija de barro, el momento "uno" de la cognición desnuda del momento "uno" de la vasija de barro no surge del momento inmediatamente precedente de la cognición desnuda de la vasija de barro. Esto se debe a que, en el momento inmediatamente precedente, la vasija de barro aún no era conocida. La creación de apariencias y conocer el momento “uno” de la cognición desnuda de la vasija de barro surgen en secuencia del funcionamiento de aquellas características en el momento inmediatamente precedente de conciencia que conoce algún otro objeto, no conociendo la vasija de barro, como su condición inmediatamente precedente. 

La razón por la cual los principios Sautrántika descalifican la cognición subsecuente como válida es porque no es fresca. No aprehende su objeto "por su propio poder". Pero ¿qué significa "por su propio poder"? La naturaleza esencial (ngo-bo) de una forma de conocer algo es que es la creación de apariencias y el involucramiento cognitivo con un objeto. Pero esa naturaleza esencial, si limitamos nuestra discusión solo a la conciencia, puede ser, más específicamente, la creación de apariencias visual, auditiva, olfativa, gustativa, táctil o mental y el involucramiento cognitivo con un objeto. Pero, para que la conciencia desempeñe su función de conocer algo, su naturaleza esencial de ser una creación de apariencias visual, auditiva, mental, etc., y un involucramiento cognitivo con algo debe estar potenciada para funcionar en esta esfera cognitiva. Los sensores cognitivos (dbang-po), literalmente, "lo que potencia", son la condición dominante que potencia (dbang) la naturaleza esencial.

La cognición subsecuente no toma su objeto por medio de su "propio poder", lo que significa que su naturaleza esencial no es potenciada por sus sensores cognitivos que acontecen en el presente, que están funcionando de forma nueva para conocer un objeto que acontece en el presente recién conocido, sino por los que son momentos subsecuentes de momentos previos de los mismos sensores cognitivos que conocen momentos previos del mismo objeto cognitivo. En este sentido, su potenciación por sus sensores cognitivos no es fresca, sino "no fresca", en el sentido de que está en secuencia de momentos previos de los mismos sensores cognitivos que funcionan como la condición dominante de momentos previos del mismo tipo de cognición de momentos previos del mismo objeto. Nótese, sin embargo, que no es que la naturaleza esencial de la cognición subsecuente esté siendo potenciada por los momentos inmediatamente precedentes que ya no acontecen de los mismos sensores cognitivos.

Que una cognición sea “potenciada únicamente por los sensores cognitivos que acontecen en el presente” significa, entonces, que ha sido precedida inmediatamente por un momento de cognición potenciado por el momento inmediatamente precedente del mismo sensor cognitivo o de uno diferente para conocer el momento inmediatamente precedente de un objeto cognitivo diferente. Por lo tanto, las cogniciones subsecuentes son aprehensiones no válidas porque no son frescas en el sentido mencionado: no aprehenden sus objetos mediante la potenciación del momento que acontece en el presente de los sensores cognitivos de reciente funcionamiento.

Sin embargo, aprehender lo que ya ha sido aprehendido no es incluyente con ser no fresco. De lo contrario, se deduciría absurdamente que solo se podría conocer algo válidamente una vez, y también que el segundo momento de la omnisciencia de un buda sería no válido. Por lo tanto, tras un período adecuado, tras la cognición desnuda visual y después visual subsecuente de una vasija de barro, durante la cual se han conocido muchos otros objetos, es posible volver a aprehender la vasija de barro de forma fresca y válida. Tu primera fase de cognición desnuda visual volverá a ser válida porque se basa en la potenciación de tus sensores cognitivos en reciente funcionamiento. La fase inmediatamente siguiente de cognición visual subsecuente no será válida porque se basa en el empoderamiento de los sensores cognitivos que se encuentran en secuencia inmediata a partir de momentos previos de esos sensores cognitivos conociendo momentos inmediatamente precedentes del mismo objeto. Este tipo de proceso ocurre en los continuos que siguen a las cogniciones válidas de los seres ordinarios, aryas y arhats. Para los budas, sin embargo, cada instante de su conciencia omnisciente aprehende su objeto de manera fresca, por su propio poder. Por lo tanto, solo ellos pueden seguir aprehendiendo válidamente lo que ya han aprehendido. 

Aprehensiones de primera y segunda fase

Como se señaló anteriormente, la inclusión entre cogniciones frescas y aprehensiones es un tetralema. Además, la diferenciación de cogniciones de primera y segunda fase es una división de subconjuntos aplicable dentro del dominio exclusivo de las aprehensiones. Las no aprehensiones, como las cogniciones presuntivas, no se dividen en primera y segunda fase. Por lo tanto, una primera fase es el período de tiempo requerido para que el proceso de aprehensión se establezca decisivamente. En el caso de los seres ordinarios, esto requerirá un número variable de pequeños momentos de cognición dependiendo de su capacidad, inteligencia y reflejos. En el caso de los aryas, dado que cada pequeño momento de su darse cuenta reflexivo tiene la capacidad de ser atento y determinante, sus aprehensiones se establecen instantáneamente. Una aprehensión de segunda fase es lo que resulta de la primera fase, después de que la decisión se haya establecido inicialmente. 

La inclusión entre las aprehensiones de la primera fase y las aprehensiones frescas implica cuatro posibilidades. Una aprehensión puede ser: 

  • De primera fase y fresca, como ocurre con las cogniciones válidas.
  • De primera fase y no fresca, como ocurre con la fase inicial de un recuerdo de una cognición válida. 
  • De segunda fase y no fresca, como ocurre con las cogniciones subsecuentes que siguen inmediatamente a las válidas.
  • De segunda fase y fresca, como en el segundo momento de la aprehensión de un objeto por la mente omnisciente de un Buda.

Las no aprehensiones frescas, como la cognición presuntiva, y las no aprehensiones no frescas, como los recuerdos de cogniciones distorsionadas, no tienen un locus común con las cogniciones de primera y segunda fase, porque no son aprehensiones. Además, no tienen un locus común con las cogniciones subsecuentes, también porque no son aprehensiones. Por lo tanto, ya sea que tengas una cognición presuntiva fresca que retoma su objeto de manera nueva por su propio poder, o un recuerdo no fresco de uno, desde su primer momento hasta que cesa, permanecerá en la misma categoría de modo de conocer sin una primera y segunda fase ni generar una cognición subsecuente. Además, al ser conceptual, no terminará con un momento no determinante. 

En cuanto a la cognición no determinante, la vacilación indecisa y las cogniciones distorsionadas, la cuestión de si son frescas o no frescas, es decir, si toman o no sus objetos de manera nueva por su propio poder, no está en juego, ya que surgen principalmente del poder de condiciones adicionales a sus sensores cognitivos. Sin embargo, estas tres, así como los recuerdos de las dos últimas, tampoco tienen una primera y una segunda fase ni cogniciones subsecuentes, porque tampoco son aprehensiones. Al igual que las cogniciones presuntivas y sus recuerdos, permanecen en su misma categoría a lo largo de su ocurrencia.

Tipos de cognición desnuda subsecuente

Además, en cuanto al primero, existen muchos (tipos), como las cogniciones subsecuentes de las cogniciones desnudas sensorial, mental, reflexiva y yóguica. Ejemplos de cada una de ellas son, progresivamente, las segundas fases de (1) los cinco tipos de cognición desnuda sensorial, (2) la conciencia avanzada que conoce la mente de otra persona, (3) el darse cuenta reflexivo que tiene un continuo, y (4) la cognición desnuda yóguica que aún requiere más entrenamiento. 

Por lo tanto, la cognición subsecuente sigue a cualquier fase inicial o primera de la cognición desnuda válida visual, auditiva, olfativa, gustativa o táctil, cuando estas tienen un continuo. Esto aplica a todos los seres limitados, desde los ordinarios hasta los arhats Hinayana, pero no a los budas, quienes no se clasifican como seres limitados (seres sintientes). 

La cognición subsecuente sigue a la cognición desnuda mental solo cuando ésta es válida y tiene un continuo. Por lo tanto, no ocurre después del más pequeño momento de cognición desnuda mental que sigue a una secuencia de cognición desnuda sensorial. Esto es así cuando esto ocurre en el continuo mental de los seres ordinarios, porque estas instancias de cognición mental desnuda no solo no tienen continuidad, durando solo una 65ava. parte del tiempo de un chasquido de dedos, sino también porque son no determinantes y, por lo tanto, no son aprehensiones. En los continuos mentales de los aryas, tales momentos más pequeños de cognición desnuda mental son aprehensiones válidas, como se ha visto, pero como no tienen continuidad, tampoco inducen este tipo de cognición subsecuente. El tipo de cognición desnuda mental que sí tiene cognición subsecuente, por lo tanto, es el darse cuenta avanzado (mngon-shes), como conocer los pensamientos de otra persona, cuando tales cogniciones mentales son válidas y tienen continuidad.

Asimismo, no todas las instancias de cognición desnuda por darse cuenta reflexivo inducen necesariamente cogniciones subsecuentes; solo algunas lo hacen. Quienes conocen el más mínimo instante de cognición desnuda mental tras una secuencia de cognición desnuda sensorial en el continuo mental de un ser ordinario son descalificados por ser no determinantes y carecer de continuidad. Pero incluso algunas fases iniciales válidas de la cognición desnuda del darse cuenta reflexivo pueden carecer de continuidad. Un ejemplo sería aquel que presencia el último instante de cognición mental conceptual válida de la falta de identidad de las personas en el continuo mental de un ser ordinario, justo antes de que alcancen la cognición desnuda yóguica válida de ella por primera vez y se conviertan en arya. Su darse cuenta reflexivo, carente de la capacidad de comprender su objeto de forma no conceptual, finaliza y no genera momentos subsecuentes, mientras que la siguiente instancia del funcionamiento de esta facultad mental se vuelve cualitativamente diferente. Ahora presencia y comprende su cognición desnuda yóguica de la falta de identidad de las personas.

Después de una fase inicial válida de cognición desnuda yóguica, la cognición subsecuente de dichas cogniciones y del darse cuenta reflexivo que las conoce se producirá en los continuos mentales de los aryas, incluso de los arhats Hinayana, excepto los budas.

Cognición subsecuente de una cognición desnuda en general

La segunda fase de una cognición desnuda puede incluirse como una cognición subsecuente que no es (específicamente) ninguna de esas cuatro. 

La cognición desnuda sensorial válida es una cognición desnuda válida, al igual que las cogniciones mentales, yóguicas y aquellas del darse cuenta reflexivo. Sin embargo, estas son solo inclusiones unidireccionales, ya que la cognición desnuda válida no es necesariamente sensorial. Puede ser mental. Por lo tanto, la cognición desnuda válida en sí misma no puede limitarse ni especificarse como ninguno de sus cuatro tipos. Esto no significa, sin embargo, que constituya una quinta categoría en sí misma. Aunque la cognición desnuda válida no es sensorial, mental, yóguica ni del darse cuenta reflexivo en el sentido de estar limitada a una de ellas, aun así, no hay instancias que excedan los límites definidos por estas cuatro.

Como se explicó anteriormente, dentro del contexto de una cognición, aquello que faculta a la naturaleza esencial de la conciencia para conocer un objeto visualmente, auditivamente o mentalmente, etc., se conoce como su condición dominante:

  • Para una cognición desnuda sensorial, este es el sensor cognitivo físico en el que se basa: por ejemplo, las células fotosensibles de los ojos.
  • Para la cognición desnuda mental, es el sensor mental, es decir, el momento de conciencia inmediatamente precedente.
  • Para la cognición desnuda por darse cuenta reflexivo, es la misma condición dominante que la que generó la cognición de la que se da cuenta.
  • Para la cognición desnuda yóguica, es la fuerza de la combinación de shámata y vipáshyana. 

Supongamos que argumentas que la cognición desnuda válida en sí misma no existe, porque si existiera, tendría que depender de una de las condiciones dominantes mencionadas y, de ser así, sería sensorial, mental, etc., dependiendo de aquello en lo que se basara. Pues bien, no hay tal defecto; de lo contrario, se seguiría lógicamente la conclusión absurda de que una cognición desnuda sensorial válida no es una cognición desnuda válida porque no existe tal cosa. Como se vio anteriormente en la discusión sobre qué califica una cognición como fresca, una cognición válida es aquella que aprehende su objeto por su propio poder. Por lo tanto, para la cognición desnuda válida, la cognición válida en sí misma puede citarse como su propia condición dominante. Por lo tanto, no hay ningún defecto en hablar de la cognición desnuda válida como un modo válido de conocer que existe y es funcional, no meramente una entidad o generalización teórica o metafísica. Sin embargo, no se encuentra específicamente en ninguno de sus cuatro tipos. Si tiene un continuo, su segunda fase, por ejemplo, sería una cognición subsecuente.

Cognición inferencial subsecuente

En cuanto al segundo (tipo), sería como la segunda fase de una cognición inferencial válida. 

Ves humo en una montaña. La primera fase de tu cognición desnuda visual es válida y, como ser ordinario, le sigue una secuencia de una segunda fase de cognición visual subsecuente, que aún aprehende el lugar donde hay humo, y luego dos momentos no determinantes: primero, uno de cognición desnuda visual y luego uno de cognición desnuda mental, que continúa asumiendo el aspecto del humo en la montaña. 

A continuación, mientras tu mente aún da surgimiento a un holograma mental del lugar humeante en la montaña, aunque ya no tengas cognición visual de él, consideras el silogismo: “El lugar que tiene humo en esa montaña es un lugar que tiene fuego, porque hay humo presente”. Tu mente ahora da surgimiento conceptualmente a un holograma mental que representa el humo y lo conoce a través de las categorías de “humo” y, secuencialmente, las categorías de los tres componentes (tshul-gsum) necesarios para demostrar este silogismo: 

  • “Ser algo presente en esa montaña”
  • “Ser algo presente solo en lugares donde hay fuego”
  • “Ser algo nunca presente en lugares que no tienen fuego”. 

La primera fase de la cognición conceptual de cada uno de estos tres componentes de la prueba constituye una cognición inferencial válida. Una vez que has aprehendido cualquiera de los tres componentes de esta línea de razonamiento, si sigues aprendiendo el siguiente momento de ese mismo componente, mientras te apoyas en el poder de los sensores mentales de la primera fase de esta inferencia, se trata de la cognición subsecuente de una cognición inferencial. Al proceder a conocer el siguiente componente de la línea de razonamiento, este paso de la prueba no termina con un último momento de inferencia no determinante, ya que una cognición inferencial, al ser conceptual, no puede ser no determinante.

Siguiendo esta secuencia de cognición inferencial de cada uno de los tres componentes, puedes tener la cognición inferencial del fuego como algo presente en la montaña. Esto puede ocurrir mientras tu cognición mental conceptual aún da surgimiento a un holograma mental del lugar humeante en la montaña junto con un fuego presente allí —con o sin conocer visualmente ese lugar humeante— o mientras tu cognición mental simplemente da surgimiento a un holograma mental de un fuego presente en la montaña. En cualquier caso, sin embargo, tu conciencia mental asumirá de manera fresca y conceptual el aspecto de un fuego allí. 

La primera fase de esta aprehensión fresca también es una cognición inferencial válida, esta vez de fuego, no de humo. Aunque se basa en una línea de razonamiento válida ya aprehendida, aun así, dado que aplica esta línea razonamiento mediante el poder de sus sensores mentales para conocer un nuevo objeto mental, concretamente el fuego, es válida. También puede ser seguida por una segunda fase subsecuente de cognición del mismo. Si después de todo esto te vuelves inatento, por ejemplo, debido a una divagación mental, tu cognición inferencial termina y tu estado de inatención se encuentra en una de las diversas categorías de cognición mental. 

El recuerdo como un tipo de cognición subsecuente que no es ni una cognición desnuda ni una cognición inferencial

En cuanto al tercero, sería como una cognición decisiva inducida por una cognición desnuda o cognición inferencial específica (previa).  

Una cognición con la que vuelves a estar atento de algo es sinónimo de un recuerdo (dran-pa). Como se mencionó en el capítulo anterior, no puedes recordar cogniciones no determinantes o elementos a los que no prestas atención dentro del campo cognitivo del objeto que aparece de una cognición. Pero puedes recordar tanto cogniciones válidas como otros tipos de cogniciones no válidas con las que prestaste atención a algún objeto. Si tu recuerdo es de algo que no aprehendiste originalmente cuando lo conociste atentamente, como con una cognición presuntiva, una vacilación indecisa o una cognición distorsionada, este recuerdo no puede considerarse una cognición subsecuente porque tampoco tendrá aprehensión. Pero si tu recuerdo es inducido por una cognición desnuda válida previa o una cognición inferencial válida de algo, es una cognición subsecuente porque aprehende válidamente lo que ya ha sido aprehendido. Sin embargo, esto es bastante diferente de una cognición subsecuente que sigue inmediatamente después de cualquier tipo de cognición válida. 

Consideremos el ejemplo anterior de ver humo en una montaña. La primera fase de cognición desnuda visual de él, libre de toda conceptualización, es una cognición válida, mientras que la segunda fase subsecuente, aun aprehendiéndolo, no es válida porque no lo hace por su propio poder: no es fresca. Sin embargo, es un tipo de cognición desnuda porque no se basa en conceptos; es no conceptual. Puedes ausentarte por un tiempo y, al regresar, mirar de nuevo la montaña y seguir viendo humo. La primera fase de eso, que aprehende el humo por su propio poder al apoyarse en los sensores oculares, es nuevamente una cognición visual desnuda válida del humo. Puede tener nuevamente una segunda fase subsecuente en la categoría de cognición desnuda.

La situación no es la misma cuando te vas y recuerdas haber visto el humo. Se trata de una cognición de algo de lo que ya estabas seguro porque previamente lo habías conocido válidamente con cognición desnuda visual. Sin embargo, tu recuerdo se produce mediante una cognición mental conceptual a través de una categoría de objeto: “humo”. No es cognición desnuda y, aunque un holograma mental de humo en la montaña surge en tu cognición conceptual, no surge de la presencia del humo como condición focal para esta cognición. 

El recuerdo aprehende lo que ya ha sido aprehendido, es decir, el humo, de manera precisa y decisiva. Sin embargo, incluso su primer momento es no válido, pues no conoce el humo potenciado simplemente por los sensores mentales que son su condición dominante. Para surgir, debe basarse en tu cognición desnuda válida previa de algún momento previo del humo. Por lo tanto, es una cognición subsecuente del humo, pero al ser conceptual, no puede considerarse cognición desnuda. Y al no basarse en una línea de razonamiento, válida o no, tampoco puede clasificarse como cognición inferencial. Por lo tanto, es un ejemplo de cognición subsecuente que no se encuentra en ninguna de estas categorías. Incluso su primera fase es una cognición subsecuente no válida. Esto se debe a que, aunque surge con un nuevo objeto involucrado, diferente del de su momento de conciencia inmediatamente precedente, y establece un darse cuenta decisivo fresco, no aprehende su objeto por su propio poder. Por lo tanto, no es incluyente que, si una cognición aprehende un nuevo objeto, lo haga de forma fresca por su propio poder.

Consideremos ahora el caso de la cognición inferencial de la presencia de fuego en el lugar de la montaña donde hay humo. La primera fase de esta cognición, que depende directamente de la línea de razonamiento válida previamente aprehendida, “Donde hay humo hay fuego”, y que aprehende el nuevo objeto, el fuego, de forma nueva por su propio poder, es válida y conceptual. La segunda fase de cognición subsecuente, inmediatamente siguiente, sigue siendo un tipo de cognición inferencial porque también se basa en esta línea de razonamiento, aunque no directamente como en el caso anterior, sino solo indirectamente. No aprehende el fuego por su propio poder y, por lo tanto, es no válida.

Más adelante, podrías volver a conocer el hecho de que hubo fuego en la montaña. Si lo haces basándote directamente en la línea de razonamiento válida una vez más, la primera fase de tu cognición será una cognición inferencial válida como antes, seguida de una segunda fase de cognición subsecuente en la categoría de inferencia. Sin embargo, puedes simplemente recordar que hubo fuego en esa montaña, sin que esta aprehensión surja realmente al apoyarte en la línea de razonamiento. Anteriormente, te habías basado en ella y así fue como adquiriste decisión en torno a que debía haber fuego allí. Pero ahora, con la cognición subsecuente, simplemente aprehendes una vez más este hecho que ya habías aprehendido, pero sin razonarlo lógicamente de nuevo. Al igual que tu cognición inferencial inicial, esta cognición también es conceptual y, por lo tanto, no es un tipo de cognición desnuda. Sin embargo, al no basarse en una línea de razonamiento válida, ni siquiera indirectamente, tampoco puede ser un tipo de cognición inferencial. Incluso su primera fase es no válida, pues si bien aprehende un nuevo objeto con precisión y certeza y establece un darse cuenta decisivo nuevo, no lo hace por su propio poder. Por lo tanto, este también es un ejemplo de cognición subsecuente que no es ni una cognición desnuda ni una cognición inferencial.

La segunda fase de una cognición válida en general

y, por ejemplo, la segunda fase de una cognición válida. 

Al igual que en el análisis de la cognición desnuda, los modos válidos de conocer específicos pueden incluirse como un tipo de cognición desnuda o cognición inferencial. Una cognición desnuda es un modo válido de conocer, al igual que una cognición inferencial. Pero la inclusión es unidireccional. Un modo válido de conocer no es una cognición desnuda, porque si lo fuera, seguiría absurdamente que una cognición inferencial es una cognición desnuda porque una cognición inferencial es un modo válido de conocer. Por lo tanto, un modo válido de conocer, en sí mismo, no es ni una cognición desnuda ni una cognición inferencial. Del mismo modo, la cognición subsecuente de un modo válido de conocer que tenga continuidad no pertenece a ninguna de estas dos categorías.

Aunque las cogniciones de aquello de lo que ya se tenía certeza debido a un conocimiento válido previo y las segundas fases de los continuos de un modo válido de conocer en sí mismas no son cogniciones subsecuentes ni de cogniciones desnudas ni de cogniciones inferenciales, cabe destacar una diferencia importante. Las primeras, como recuerdos, constituyen una categoría distinta de las cogniciones subsecuentes de cognición desnuda y cognición inferencial. Las segundas, sin embargo, si bien no encajan específicamente en ninguna de estas dos categorías, no exceden sus límites y, por lo tanto, no califican para ser ubicadas en una tercera alternativa.

Resumen

En resumen, pueden condensarse en dos: (1) cognición subsecuente conceptual y (2) cognición subsecuente no conceptual. 

La cognición desnuda y la cognición inferencial son no conceptuales y conceptuales, respectivamente. Por lo tanto, también lo son sus cogniciones subsecuentes. Los recuerdos son siempre conceptuales, independientemente de si su certeza fue inducida por una cognición desnuda o por una cognición inferencial. Así, si se trata de una cognición desnuda, es no conceptual, y si se trata de una cognición conceptual, es mental. Pero si es mental, no es necesariamente conceptual, como en el caso de la cognición desnuda mental. Además, si se trata de cognición inferencial, es conceptual, pero si es conceptual, no es necesariamente inferencial, como en el caso del recuerdo.

Los modos válidos de conocer específicos deben ser conceptuales o no conceptuales. No existe una tercera alternativa. Pero un modo válido de conocer en sí mismo no es ninguna de las dos, porque si fuera sinónimo de ser una de ellas, se derivarían muchas conclusiones absurdas, como se ilustró anteriormente. Lo mismo se aplica a las cogniciones subsecuentes de modos válidos de conocer con continuidad. Por lo tanto, el texto dice: “En resumen, (todas estas variedades de cognición subsecuentes) pueden condensarse en dos”. No dice que todas puedan ser de solo dos tipos.

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