La inencontrabilidad de la mente
A menudo leemos en diversas presentaciones sobre la vacuidad que, cuando buscamos el "yo" convencional o cosas similares, no lo encontramos. Cuando buscamos la mente, tampoco la encontramos. Es importante entender que no estamos hablando de forma trivial.
¿Dónde está nuestra mente? ¿Está en nuestra nariz? ¿Está bajo la axila? Obviamente, decir simplemente “no está en mi nariz” no es muy profundo. O en diversas discusiones, particularmente en los textos Karma Kagyu, donde se dice que la mente no tiene forma, color ni figura. ¿Y qué? Reconocer que la mente no es un fenómeno físico es un nivel muy básico. Esa no es la comprensión profunda de la vacuidad de la mente.
Lo que necesitamos entender en toda esta discusión sobre lo inencontrable es que no podemos encontrar ninguna “cosa” referente en el contexto del etiquetado mental; no hay nada del lado de la base que haga que algo sea lo que es, o establezca que algo sea lo que es.
Una de las citas que el Panchen Lama utiliza aquí es que, cuando hacemos girar un palo o la espada, como él lo llama, de la comprensión de la vacuidad, no encontramos ninguna obstrucción; eso significa que no hay ninguna “cosa” referente concreta, cosa encontrable, o característica definitoria concreta que bloquee y obstruya esta comprensión de la vacuidad como si hubiera alguna “cosa” ahí afuera.
Dice: “Dentro de un estado de vacuidad, la lanza, como un gran palo usado como arma, de la conciencia ha de ser girada. Una visión correcta (de la realidad) no es una obstrucción tangible”, por lo que no bloquea ni impide el funcionamiento convencional de causa y efecto. ¿De acuerdo? Esta es una cita de Padampa Sanggye (Pha-dam-pa Sangs-rgyas) en su discurso al pueblo de Dingri (Ding-ri brgya-rsta-ma, Cien versos al pueblo de Dingri). Dingri es un distrito del Tíbet.
Solo con esta comprensión —que no existe una “cosa” referente que se pueda encontrar, y que lo que establece que las cosas existen depende del etiquetado mental—, cuando comprendemos eso, no hay nada a lo que aferrarnos en términos de la mente, en términos de "este engaño", o "esta es una emoción perturbadora" o "esto es algo maravilloso que quiero lograr", ni nada por el estilo. No hay nada a lo que aferrarse. Estas cosas no son objetos concretos, estados mentales concretos, comprensiones concretas, engaños concretos, etc., que existen como pelotas de ping-pong sólidas, "aquí están", existiendo independientemente por sí mismas. Necesitamos comprender su existencia en términos de surgimiento dependiente.
En términos de su verdad convencional, estos son fenómenos no estáticos; surgen en dependencia de causas y condiciones, y surgen en dependencia de partes. Hablando en términos de la verdad más profunda, en otras palabras, lo que establece su existencia, esto surge en dependencia del etiquetado mental. Entendemos el surgimiento dependiente en términos de cada una de las dos verdades.
Las emociones perturbadoras surgen en función de causas y condiciones, y, de igual manera, se eliminarán en función de causas y condiciones. La consecución de diversas buenas cualidades, etc., se producirá en función de causas y condiciones. Aunque estas emociones perturbadoras no son una “cosa” referente sólida encontrable, pueden eliminarse, y no solo diciendo que no existen, sino que pueden eliminarse en función de causas y condiciones.
Lo mismo ocurre con las cualidades positivas: pueden alcanzarse en dependencia de causas y condiciones, porque la naturaleza convencional de la mente puede dar surgimiento a cualquier cosa como objeto cognitivo e involucrarse cognitivamente con él en términos de comprensión, cognición decisiva y válida, etc. La mente es totalmente capaz, entonces, de dar surgimiento a todas las buenas cualidades, la omnisciencia, y las emociones perturbadoras no forman parte de la naturaleza de la mente. La estructura de una emoción perturbadora de darse cuenta de algo es parte de la naturaleza de la mente, pero ese contenido no.
Cuando comprendemos la naturaleza más profunda y vacua de la mente, podemos trabajar con su naturaleza convencional para eliminar el lado perturbador y desarrollar el lado liberador. El éxito en esta práctica dependerá en gran medida de la preparación. Si no hemos construido suficiente fuerza positiva, si no hemos realizado suficiente purificación, etc., habrá demasiados oscurecimientos, demasiados bloqueos mentales para poder ver realmente la naturaleza de la mente.
El papel de la inspiración
Lo que realmente aportará energía vital, la energía viva y emocional a todo esto, y lo digo en un sentido positivo, es esa relación sana, sólida y profunda con un maestro espiritual y la inspiración que recibimos de él. Es totalmente cierto. De lo contrario, nuestra práctica carece de vitalidad. No hay un verdadero respaldo emocional vivo sin este vínculo personal estrecho, esta relación cercana con un maestro espiritual, incluso si realmente no tenemos mucho contacto personal; esta relación personal, este vínculo estrecho, el damtsig (dam-tshig).
Cuando buscamos fuentes de inspiración, encontramos inspiración en las Tres Joyas, pero para la mayoría de nosotros es realmente muy difícil siquiera tener una idea de lo que ellas expresan. Quizás si hemos estudiado mucho, podamos enumerar todas sus cualidades, pero aun así, tener una experiencia viva de lo que ellas expresan, y mucho menos inspirarse en ellas, no es tan fácil.
La inspiración no solo proviene de —usan simplemente las palabras habituales— "arriba", refiriéndose a las Tres Joyas y al gurú, sino también de "abajo", que se refiere a todos los seres sintientes que sufren. Vemos su sufrimiento y sentimos compasión por ellos: "¡Qué terrible!". Esto nos inspira a desarrollar la bodichita. Nos inspira a comprender la naturaleza de la mente, así que, por favor, no subestimen el factor humano involucrado en todo este camino budista: el contacto humano con un maestro, el contacto humano con los seres que sufren, esto hace que todo el camino sea vital y esté vivo.
Todas las tradiciones tibetanas ponen mucho énfasis en esta inspiración, las llamadas "bendiciones", y creo que es importante entender esto no en algún tipo de sentido místico, sino en un sentido muy realista de lo que realmente obtenemos de alguien por quien tenemos un respeto total en función de sus buenas cualidades y su amabilidad, etc., y lo edificante que puede ser eso.
No subestimen la inspiración que obtenemos de los seres que sufren, especialmente de aquellos con los que tenemos una conexión, en donde tenemos mucho respeto por este ser, por esta persona en términos de su naturaleza de Buda, en términos de sus potenciales, etc., que nos sentimos movidos e inspirados a hacer todo lo posible para poder ayudar a esta persona.
Pensamos en las buenas cualidades y la bondad del maestro hacia nosotros, en términos de su naturaleza búdica, y en lo que realmente ha hecho por nosotros y por los demás. Con los seres que sufren, también pensamos en sus buenas cualidades en términos de su naturaleza búdica y también en su bondad: todos han sido nuestra madre. La estructura es la misma, ya sea que miremos hacia “arriba” o hacia “abajo”.
Por favor, no malinterpreten esta terminología de mirar hacia arriba y hacia abajo; es solo figurativa. No estamos hablando de “Soy mucho mejor que todos los demás y estoy mirando desde arriba a estos pobres seres, a estos desgraciados que sufren”. Es solo una forma figurativa de referirse a estos dos objetos, a estas fuentes de inspiración.
Preguntas
El papel y la necesidad de la transmisión oral
¿Por qué el joven Serkong Rinpoche deseaba tanto tener la transmisión oral del texto, aun cuando la persona que se lo estaba dando no entendía el texto, y especialmente dado que tenía un fuerte interés en entenderlo?
Esto tiene que ver con el linaje. Porque, claro, el joven Serkong Rinpoche había leído el texto muchas veces y, de hecho, lo está memorizando para poder recitarlo a diario como lo hacía su predecesor.
Ahora bien, la palabra que se usa aquí en tibetano es la misma que comentábamos hace un momento: chinlab (byin-rlabs, inspiración). Él buscaba la inspiración del linaje. Podemos pensar en "bendiciones" del linaje, pero, como digo, "bendiciones" le confiere una cualidad mágica y mística, lo cual, personalmente, no creo que sea muy útil. Existe una cierta sensación de conexión y continuidad relacionada con el linaje, y la inspiración aquí proviene de esa sensación de conexión y continuidad, más que de la continuidad de la comprensión específicamente.
El antiguo Serkong Rinpoche había recibido este linaje, esta transmisión, de su padre. Obviamente, eran muy cercanos, y yo era extremadamente cercano al anciano Serkong Rinpoche. Pasé nueve años con él. Estudié con él, viajé con él, le traduje, le escribí cartas al extranjero, le conseguí visas, etc. También tengo una conexión muy estrecha con el joven Serkong Rinpoche. Cuando lo conocí, cuando llegó a Dharamsala, tenía cuatro años, y el asistente le preguntó: "¿Sabes quién es?" cuando entré en la habitación, y su respuesta fue: "No seas tonto, claro que sé quién es".
Aunque tenía muchas sospechas y me tomé mi tiempo para investigar a fondo, desde su lado, tenía cuatro años, y desde entonces, siempre fue increíblemente cercano conmigo, a diferencia de cómo era con otras personas. Así que este sentimiento de linaje, de continuidad, es casi como un sentimiento de familia, una familia espiritual, y en realidad no depende tanto de la comprensión. Al menos esto es lo que he llegado a entender, porque también pensaba que había que comprender el texto, pero a partir de esta experiencia, entiendo un poco mejor lo que implica. Creo que es así.
Siempre me he preguntado sobre el término "discípulo de corazón" y su verdadero significado, pero cuanto más lo pienso y más experiencia tengo, más creo que no se trata solo de alguien a quien le entregamos la esencia de nuestras enseñanzas. Creo que, además, implica una conexión de corazón a corazón con alguien, con un discípulo, basada en un damtsig (sct. samaya, un vínculo estrecho) muy largo y puro, de muchas vidas. Un vínculo espiritual estrecho, libre de emociones perturbadoras como el apego, los celos, etc., que realmente genera una fuerza emocional positiva muy fuerte.
Cuando analizamos la palabra "devoción", ya que tengo muchos problemas con esta palabra, ¿a qué se refiere que "la gente sea muy devota"? Tengo un artículo sobre esto, que trata de diferentes enfoques del Dharma: intelectual, emocional y devocional. Creo que este aspecto devocional es de lo que he estado hablando aquí; es esta fuerte emoción positiva, esta conexión —ya sea con la práctica, con la deidad, con el maestro o lo que sea— que no está mezclada con ninguna emoción perturbadora, sino con un sentimiento muy fuerte de conexión e inspiración.
[Ver: Aproximarse al budismo de manera equilibrada]
Existe este sentido de conexión, continuidad, familia, etc., que es importante en este tipo de transmisiones. Existe este aspecto —del que acabábamos de hablar— de la devoción, que está ligado a este sentido de conexión, este sentido de familia, este sentido de inspiración o elevación que proviene de la transmisión oral de un linaje.
Dicen que, gracias a esa transmisión oral y a la inspiración que nos brinda, podremos comprender el texto mucho mejor. Ahora bien, cabe destacar que varios lamas dan transmisiones orales a multitudes de miles de personas. A veces, transmiten oralmente todo el Kangyur (bKa'-'gyur) y el Tengyur (bsTan-'gyur), lo cual dura meses y meses. ¿Es el mismo nivel de transmisión? ¿Tiene el mismo efecto en todas las personas? Probablemente no.
Sin embargo, es la costumbre, y creo que tiene cierto sentido de elevación. Es muy interesante porque dicen que el discípulo solo tiene que escuchar las palabras. No tiene que entender lo que se dice. Cuando Su Santidad da una transmisión oral, o estos llamados Kangyur Rinpoches, que dan transmisiones orales del Kangyur, leen en voz alta tan rápido que ni siquiera podemos distinguir una palabra de otra. Pero el único criterio para haber recibido esa transmisión es no quedarse dormido; no perderse ni un minuto de la transmisión, y nunca quedarse dormido; realmente escucharlo todo.
Esto nos ayuda a comprender por qué los lamas tibetanos no se toman muy en serio a los estudiantes occidentales, al menos a la mayoría, porque no asisten a todas las clases ni llegan puntualmente a cada una. Si hay un cumpleaños, una película interesante, les duele la cabeza o lo que sea, no asisten. Para el lama tibetano, eso significa que no les interesa la transmisión oral del texto completo; no lo han recibido, por lo que no se toman en serio su estudio.
Esta transmisión oral es muy importante desde el punto de vista tradicional tibetano y no parece depender de la comprensión. No es un tema fácil.
[Ver: ¿“Bendiciones” o inspiración?]
Desempeñar una función no establece que algo exista
Si quitamos las etiquetas, “mesa”, “rojo”, etc., e incluso si no viéramos la mesa, no obstante, la mesa desempeña una función, y ¿no podría eso establecer su existencia, una existencia verdaderamente establecida?
Según algunos libros de texto monásticos, ese es el criterio para establecer la verdadera existencia —en el sistema Sautrántika, por ejemplo—: que desempeña una función. Según algunos libros de texto, no todos. El Prasánguika se opondría a eso porque implica que existe una “cosa” referente encontrable, la mesa, que está ahí desempeñando una función.
La sugerencia que hiciste de eliminar todas las etiquetas no funciona exactamente así. Da igual si alguien las etiqueta o no. Una etiqueta puede referirse a una mesa o a algo rojo, pero también puede ser una etiqueta o una imputación de “un objeto válidamente conocible”, un objeto existente, lo más general posible, “algo que existe”, que puede ser válidamente conocido. ¿Qué es este objeto? Es a lo que eso se refiere: un objeto válidamente conocible. No hay, como digo, una envoltura plástica que lo encapsule, convirtiéndolo en una cosa separada por sí misma que luego podamos ver y conocer, aunque parezca ser así.
No importa cómo lo llamemos, y si conocemos el nombre que se le da o no, es irrelevante. El hecho de que desempeñe una función —como dije, puede haber un malentendido detrás de ello—, por supuesto, desempeña una función, pero no es una cosa que exista desde su propio lado desempeñando una función. Si simplemente especificamos "desempeñar una función" como lo que lo establece, también tendemos a especificar, sin hacerlo explícito, que existe alguna “cosa” referente encontrable que está ahí desempeñando una función.
Terminemos ahora con una dedicatoria. Pensamos que cualquier comprensión, cualquier fuerza positiva que haya surgido de esto, pueda profundizarse cada vez más y actuar como causa para alcanzar la iluminación en beneficio de todos.
Lee y escucha el texto original “Texto raíz para Mahamudra” del Cuarto Panchen Lama.