Una meditación guiada sobre Mahamudra

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Recordatorios antes de intentar practicar la meditación Mahamudra en la naturaleza convencional de la mente 

Hablábamos de estos factores mentales o conciencias secundarias que intervienen en cualquier práctica de meditación: alerta, recordación, atención, concentración, y vimos que, en la meditación mahamudra, todos ellos intervienen. Creo que ahora estamos listos para intentar realizar esta meditación. Tras una breve preparación, intentaremos enfocar nuestra atención en la naturaleza de la mente. En otras palabras, en cada momento de nuestra experiencia, nos enfocaremos en el surgimiento mismo y en el involucramiento con los objetos cognitivos. 

No dirigimos nuestra atención al objeto en sí. Claro que el objeto forma parte de esta actividad porque es una actividad mental relacionada con él, pero queremos prestar más atención a la estructura de lo que sucede, si podemos describirlo así. Ya sea que simplemente veamos el suelo frente a nosotros, que escuchemos algún sonido, sea cual sea, que sintamos la silla o el cojín debajo de nosotros, o que tengamos una idea, es lo mismo. 

En particular, cuando surge un pensamiento, el texto sugiere dos métodos. Uno es reconocerlo tal como es, y el otro es cortarlo, como en un duelo de espadas. Reconocer el pensamiento no significa que en nuestra mente digamos "¡pensamiento!". Más bien, significa enfocarse en la naturaleza convencional de ese pensamiento, en lo que realmente está sucediendo, y luego no seguirlo, no continuarlo. 

Como dice la cita del texto, es como un pájaro que es liberado de un barco en el océano. En medio del océano, no hay lugar a donde el pájaro pueda ir, salvo regresar al barco. Del mismo modo, no hay lugar al que el pensamiento pueda ir; simplemente vuelve a disolverse en el nivel básico de la mente. O si seguimos el otro método de simplemente cortar el pensamiento, volvemos a la misma naturaleza de la mente cuando se corta el pensamiento. 

Bien, probemos esto. Como he mencionado muchas veces, no es fácil identificar en qué nos estamos enfocando, pero no se trata de quedarse sentado, distraído y sin prestar atención a nada.

Meditación guiada 

Comenzamos con las nueve rondas de respiración. Primero, tres veces por la fosa nasal derecha y exhalación por la izquierda; luego, tres veces por la izquierda y exhalación por la derecha; y finalmente, tres veces por ambas fosas nasales y exhalación por ambas. Quizás convenga tranquilizarnos un momento antes de empezar, si no lo hemos hecho ya. 

[Pausa]

Luego, reafirmamos la dirección segura que estamos tomando en la vida en términos de Buda, Dharma y Sangha. 

[Pausa]

La dirección son las verdaderas detenciones, las verdaderas mentes que son el camino, tal como existen plenamente en el flujo mental de un buda y, en parte, en el flujo mental de la Sangha arya. “Esa es la dirección que quiero seguir en mi vida”. 

[Pausa]

Al pensar en el sufrimiento ajeno y sintiendo compasión —el deseo de que se liberen de él—, anhelo mi propia iluminación futura, que aún no ha acontecido, pero que puede acontecer gracias a mi naturaleza búdica. Definitivamente trabajaré para lograrla y beneficiar a todos al máximo, y no me detendré hasta alcanzarla por completo. 

[Pausa]

Luego, para desarrollar la fuerza positiva y la conciencia profunda, y para purificarnos, realizamos la práctica de siete partes, visualizando a nuestro gurú raíz en la forma de un buda, o lo que sea, la forma de una deidad meditativa, su propia forma o cualquier otra que nos resulte cómoda. De hecho, deberíamos haber empezado a hacerlo ya al tomar refugio, pero en cualquier caso, ofrecemos postración. 

[Pausa]

Hacemos hermosas ofrendas. 

[Pausa] 

Admitimos abiertamente todas las cosas negativas que hemos hecho y nos arrepentimos de ellas, y vamos a tratar de no repetirlas en absoluto. 

[Pausa] 

Nos alegramos por todas las cosas positivas que hemos hecho y por todas las cosas positivas que los budas, los grandes maestros y otros han hecho. 

[Pausa] 

Pedimos a nuestros maestros y a los budas: “Por favor, enseñen”. 

[Pausa] 

Por favor, no se vayan. Sigan enseñándonos a mí y a todos hasta que alcancemos la iluminación. Hablamos en serio. 

[Pausa] 

“Cualquier fuerza positiva que haya surgido de esto y que surja de la meditación que sigue, que actúe como causa para alcanzar la iluminación en beneficio de todos”. 

[Pausa] 

Luego le pedimos a nuestro gurú: “Por favor, inspírame para poder reconocer y concentrarme realmente en la naturaleza de la mente y, de esta manera, superar todas las obstrucciones mentales y realizar todos los potenciales para realmente alcanzar la iluminación y ayudar a todos”. 

[Pausa] 

Por lo general, hacemos esto recitando el mantra del nombre del gurú, o el verso Migtsema (dmigs-brtse-ma) de Tsongkhapa, o simplemente el mantra del Buda. El mantra de Buda Shakyamuni es OM MUNI MUNI MAHA-MUNIYE SVAHA. 

[Pausa] 

Entonces, nuestro gurú muy feliz y complacido con nosotros llega a la parte superior de nuestra cabeza –muy pequeña y mirando en la misma dirección que nosotros–. 

[Pausa] 

Y se disuelve en nosotros, bajando por el canal central y disolviéndose en nuestro corazón. Nuestro cuerpo, palabra y mente se vuelven inseparables de los suyos, y esto nos llena de alegría. 

[Pausa] 

Dejando de lado cualquier pensamiento caótico y aleatorio que pudiéramos tener, o el vagar de nuestros ojos de un lado a otro, o cualquier tipo de actividad mental extraña, simplemente nos enfocamos en la naturaleza de la mente, la naturaleza de la actividad mental en cada momento – el surgimiento de un objeto cognitivo, involucramiento, y solo eso, nada más. 

[Pausa] 

Estar completamente atento, con la recordación sujetando su objeto como pegamento mental, la alerta manteniendo la vigilancia y siendo decisivo acerca de cuál es la naturaleza convencional. 

[Pausa] 

Cualquier pensamiento que surja, obsérvalo en la naturaleza de la mente y no lo sigas. 

[Pausa] 

Si nuestra mente se vuelve soporosa y empezamos a perdernos, generalmente lo notamos cuando nuestros ojos empiezan a desenfocarse. Notamos eso con la alerta y restablecemos la atención enfocando la vista. Esto no significa que debamos prestar mucha atención a lo que vemos, sino que queremos que la mente esté enfocada, y eso ayuda. 

[Pausa] 

Luego, siempre terminamos nuestra meditación con una dedicatoria. Que cualquier fuerza positiva que surja de ella, sirva como causa para alcanzar la iluminación en beneficio de todos. 

[Pausa] 

¿Alguna pregunta o comentario? ¿Pudieron hacer esto un poco? 

Preguntas sobre la meditación 

Si estamos muy orientados visualmente y estas diversas metáforas –como la ola en el océano, los pensamientos que son como olas del océano– surgen como visualizaciones reales durante el proceso de meditación, ¿cómo evitamos que se conviertan en un obstáculo? 

Básicamente, llevamos eso a nuestra meditación y vemos que la visualización misma tiene la misma naturaleza de la mente, del darse cuenta. Es el surgimiento de un objeto mental y el involucramiento cognitivo con él. 

Si no tenemos ningún pensamiento presente ¿qué observamos? 

Bueno, tenemos a nuestros amigos afuera, en la obra, haciendo ruido. A cada momento oímos algo, vemos algo, sentimos la ropa, el asiento bajo nosotros; la mente no se detiene. Ya sea que tengamos un pensamiento o no, la naturaleza de la mente es la misma. Es muy importante reconocer la continuidad, la ininterrumpida continuidad de la actividad mental. 

Fuera de nuestra práctica de meditación, es difícil mantener la recordación y el estado de alerta y conservar la atención adecuada. 

El enfoque principal que utilizamos para estos factores mentales es nuestro comportamiento, tanto físico como verbal. En Involucrarse en el comportamiento del bodisatva, Shantideva incluye dos capítulos sobre la disciplina ética. El primer capítulo se titula, lo traduzco como "La Actitud Cuidadosa (bag-yod)". Esto significa: "Realmente me importa y me tomo en serio el efecto de mi comportamiento en mí mismo en el futuro y el efecto de mi comportamiento en los demás. Por lo tanto, me preocupo por la causa y el efecto; lo tomo en serio. Por lo tanto, me abstendré de cualquier comportamiento negativo". 

[Ver: Involucrarse en el comportamiento del Bodisatva, Capítulo 4]

Luego, el segundo capítulo aborda la recordación y la alerta. Necesitamos sujetarnos a nuestra disciplina, que consiste básicamente en abstenernos de actuar negativamente. Nos sujetamos a ella mediante la recordación, y la alerta observa cuándo soltamos. Si ya hemos soltado y estamos a punto de actuar negativamente, Shantideva repite una y otra vez: “Actúa como un bloque de madera”. No hagas nada. Por lo tanto, desarrollamos y entrenamos estos factores mentales de recordación y alerta con disciplina ética, en particular con nuestro comportamiento físico y verbal, para que luego podamos aplicarlos a nuestra mente, a nuestra actividad mental, especialmente en la meditación. 

[Ver: Involucrarse en el comportamiento de Bodisatva, Capítulo 5]

Si nos cuesta mantener esta recordación y alerta entre sesiones de meditación en nuestra actividad mental, al menos intentemos mantenerla en nuestro comportamiento corporal y verbal. Si logramos aplicar esta recordación y alerta a nuestra mente, incluso si no logramos mantener la atención enfocada en la naturaleza de la mente, al menos utilicémosla para mantener una disciplina ética en nuestra actividad mental y evitar la actividad mental negativa. 

Atisha lo expresó muy bien en su Guirnalda de joyas del Bodisatva (28). Dijo: 

Cuando esté entre muchos, permítanme examinar mi habla; cuando esté solo, permítanme examinar mi mente. 
Es un poco más fácil hacer la meditación con el pensamiento: cuando tenemos una línea de pensamiento, no la seguimos, pero ¿qué pasa con ver u oír? 

Con la línea de pensamiento, por supuesto, quedar atrapado en la línea de pensamiento significa seguirla y dejarla continuar. Necesitamos cortar eso, o si solo observamos la naturaleza del pensamiento, terminará de todos modos. No dejarse llevar por esta corriente de pensamiento. 

Es cierto que ver y oír es diferente, pero con ambos, nos enfocamos en la naturaleza misma de ver y oír: “Es simplemente el surgimiento de un objeto y el involucramiento cognitivo con él”. La continuidad de ver y oír seguirá mientras el sonido continúe, y la imagen, sea cual sea, siga ante nuestros ojos, pero no pensamos en ella. No prestamos tanta atención al objeto en sí. Simplemente nos quedamos con la naturaleza de la mente. 

Si bien no he visto esto en los textos, me sugiere que podemos hacer una distinción similar a la que hacemos en la meditación en la vacuidad. Normalmente, cuando hablamos de la división entre la absorción total, eso es nyamzhag (mnyam-bzhag) y el logro subsecuente, que es jetob (rjes-thob), nos referimos a qué conocemos y en qué nos enfocamos con la absorción total, es decir, la concentración total, y luego, al surgir de esto, cuál es la comprensión que alcanzamos posteriormente, la cual podemos mantener tanto durante la meditación como después.

Es como, por ejemplo, cuando practicamos la meditación de la vacuidad en el Gelugpa. Nos enfocamos en la verdad más profunda y, posteriormente, nos enfocamos en la verdad superficial. Tras comprender la verdad más profunda, ¿qué comprensión obtenemos de la verdad convencional? Seguimos en meditación, y esta se divide en dos: lo que está en meditación y lo que está entre meditación y meditación. En ambas, no hablamos de un período de tiempo, sino de una mente, y respecto a esta mente, posee cierta cognición. Cuando se perfecciona, se denomina conciencia profunda, un yeshe (ye-shes). 

Esta división no se limita a la meditación en la vacuidad. En la meditación en la vacuidad, durante la absorción total, nos enfocamos en la idea de que “no existe tal cosa como la existencia verdadera o la existencia imposible”. A partir de ahí, nuestra comprensión posterior es: “Sin embargo, las cosas funcionan convencionalmente como una ilusión”. De igual manera, si nos enfocamos en la naturaleza convencional de la mente —esto es lo que sugiere—, podríamos tener una absorción total únicamente en la naturaleza de la mente. En lugar de la vacuidad, nos referimos al surgimiento de una apariencia cognitiva y a la interacción con ella, y la comprensión subsiguiente, obtenida a partir de esa comprensión, sería la comprensión del contenido: que este, sin embargo, surge como una ilusión, como una apariencia de la mente. 

En la absorción total, nos enfocamos en la naturaleza —aquí, en la convencional, no en la naturaleza más profunda— y, una vez alcanzada, nos enfocamos en las apariencias. Las cosas aparecen a pesar de estar desprovistas de existencia verdadera, como una ilusión. Aparecen a pesar de la simple actividad mental. 

Por eso el Cuarto Panchen Lama dice muy claramente que, al observar otras tradiciones, podríamos pensar que con solo enfocarnos en la naturaleza convencional de la mente y ver todas las apariencias como apariencias de la mente, ya lo hemos logrado, que hemos alcanzado la iluminación cuando ya tenemos eso todo el tiempo. En realidad, solo nos hemos enfocado en la naturaleza convencional de la mente, y no nos hemos enfocado en la naturaleza vacua más profunda, a pesar de que posee esta estructura de absorción total y, posteriormente, ha alcanzado la conciencia profunda. 

En términos de lo que estamos viendo y demás, para volver a tu pregunta, podemos enfocarnos solo en la naturaleza convencional de la mente aquí en nuestro ejercicio particular, o cuando estamos caminando: "Es solo una apariencia de la mente". 

Sin embargo, Tsongkhapa señala muy claramente que comprender que todas las apariencias son apariencias de la mente no eliminará nuestros oscurecimientos emocionales y cognitivos. No hemos profundizado lo suficiente porque la mente también crea una apariencia de existencia verdadera, y comprender que una apariencia de existencia verdadera es la apariencia de la mente no impide que surja una apariencia de existencia verdadera.

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